Patricia Lambert
12 de junio de 2026, 10:19
Patricia Lambert leía una de las chanson de Bilitis,en una vieja edición de bolsillo.
La langueur de leurs yeux, le feu de leurs joues, la gravité de leurs visages,étaient trois chansons ardentes.Elles se frôlaient furtivement, elles pliaient leurs corps sur les hanches.
Suspendida en el tiempo como separador una rosa,parte blanca y parte roja,aquel milagro invernal,aquel hechizo mágico que le regaló Marta De la Reina,como si fuese un premio de consolación,aunque ella sabía que no lo era.
Tras llegar de Provenza a estudiar,Patricia se encontró con que Marta era la más querida en la escuela,se dio cuenta también de que nunca la vio salir con ningún chico a pasear con París.
Se corrió la voz de que a veces se escabullía con alguna de las chicas de la clase,e iban a pequeños bares del Quarter Latin,a beber absenta hasta hartarse y hacer el amor,en alguna pensión barata.
Al día siguiente la chica con la que había estado Marta De la Reina aparecía con una orquídea phalaenopsis,a veces rosa,a veces púrpura,o mezclada,pero nunca blanca,había muy pocas afortunadas.
Ella se moría de ganas de salir con Marta,pero nunca hablaron durante todo el curso,excepto ese extraño día de invierno en el que nevaba copiosamente sobre París,habían viajado en metro hacia los barrios de las afueras,sin hablar,instintivamente,Patricia ardía por dentro.
Llegaron a una estación cualquiera,no importaba el nombre,no lo recordaba,y pasearon calladas por la nieve,había algo que las unía y que las separaba al mismo tiempo,Patricia sabía que nunca tendría sexo con Marta,su deseo más absoluto,que nunca podría cuidar una de esas maravillosas orquídeas,y se había resignado a ello,pero quizá un beso y unas palabras bonitas de Marta.
De repente Marta se detuvo.
-No hay rosas rojas en invierno,y sacó una blanca de un pequeño bolso.
-Patricia tú no eres como las otras,eres especial,por eso nunca te tocaré,pero por ti haré lo que sea como regalarte una rosa roja en invierno.
La rosa blanca empezó a cambiar de color y se volvió roja,ante el asombro de Patricia.
Marta se la entregó y volvió hacia la estación de metro.
Patricia se quedó parada,confusa,apretó la rosa con rabia,y su mano comenzó a sangrar.
El amor no correspondido por Marta se convirtió en odio,no entendía su rechazo,o era un amor por encima del amor.
Lambert cerró el libro de poemas,también nevaba en París aquel día,miró su despacho,frío,gris e impersonal,sintió un vacío,un abismo,un pozo sin fondo,que Marta nunca había querido llenar.
Fue entonces cuando repasando stagières que habían tenido en Brossard,dio con Fina Valero,descolgó el teléfono y llamó.
Iba a hundir la empresa de Marta De la Reina,solo por gusto,solo por venganza,pero su amor incondicional latía en el fondo de las tinieblas.