Los Tilos
12 de junio de 2026, 10:20
La casita era muy pequeña,escondida bajo frondosos tilos,y rodeada por un jardín,la tarde caía acariciando las rosas,en su interior un amigable fuego,una chica de pelo garçon,con un T-shirt largo blanco de algodón sin más,recostada en un viejo sillón Chester,con un gran cuaderno de dibujo y un estuche de ceras alemanas Wachsfarben,captaba la calidez de la diminuta habitación,el amarillo y el naranja para el chisporroteo del fuego,el verde oscuro para la botella de vino Marqués de Cáceres,y el rojo desvaído a través de las copas de cristal de Bohemia.
El Adagio del concierto veintiuno de Mozart,sonaba,envolviendo a las amantes en un espacio propio.
Marta De la Reina desnuda sentada sobre la alfombra persa,tranquila,pero al mismo tiempo azorada,en su primer encuentro con Mar,sentada en forma de pirámide,ocultando y enseñando al mismo tiempo,su cuerpo nervudo,Mar la había dibujado primero,los cabellos como el sol,y los ojos azules,entonces alegres como invitando a bañarse en ellos,en un verano sin fin.
Mar apartó el cuaderno a un lado.
-Ya terminaré el dibujo otro día,Marta ven,por favor.
Marta De la Reina se acerco al sillón y dejó que la diminuta Mar se ocultara en el suyo aún caliente,había sido la primera vez.
Lenta,trabajosa,con Mar enseñando a una inexperta Marta los lugares que Marta desconocía de su propio cuerpo,a amarse a sí misma.
Absorbió con dulzura la soledad gélida de Marta,no hablaban,solo los dedos de Marta tocándola,y sus ojos oscuros,como dulces pozos de tranquilidad,trazando surcos,sobre sus senos,su ombligo,su sexo,lentamente,muy lentamente,hasta parar el tiempo,entonces Marta cerró los ojos y descubrió el mundo de color que le ofrecía Mar,dos lagrimas rodaron por sus mejillas.
Mar no hablaba,su respeto por Marta era máximo,inexperta y frágil a pesar de la diferencia de edad,le pasó las manos por el pelo.
Después en el sofá,Mar se hundió en el cuerpo de Marta,y se quedó dormida,la música había dejado de sonar,Marta se quedó desnuda despierta,ese día no se había atrevido más que a besar a Mar,no tocarla.
Como un fresco manantial subterráneo por debajo de su rocosa realidad,Marta sintió por primera vez una brisa liberadora,sabía que tardaría mucho en saber amarla,tocarla,pero ella le guiaría,los conciertos de Mozart sonando,mientras los tilos se agitaban protegiéndolas del mundo.
La noche se cerró sobre las amantes.
-Ojalá nunca amanezca,pensó Marta de la Reina,
Y se durmió abrazado a Mar,su más preciado tesoro.