Capítulo 4 Mensajes esperados
12 de julio de 2026, 18:02
Notas:
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS A SU AUTORA YAMA SAMA
Esa misma tarde, el trayecto de regreso en el tren se sintió mucho más corto para Satomi. El zumbido de las vías se mezclaba con el eco de las palabras de Kyouji en el restaurante. Apenas cruzó la puerta de su departamento, el teléfono en su bolsillo vibró.
A partir de ese momento, la pantalla se convirtió en su verdadero punto de encuentro. A través de ráfagas de mensajes diarios, la rigidez del pasado se fue derritiendo, abriendo paso a una complicidad mucho más abierta, madura y llena de juegos compartidos.
Kyouji (21:14):
Ya llegué a Osaka, Satomi-kun. El departamento se siente demasiado grande y extrañamente silencioso sin un universitario cascarrabias quejándose de mi tono de voz.
Satomi (21:18):
Deberías aprovechar el silencio para leer un libro o hacer algo productivo en lugar de extrañar que te regañen.
Kyouji (21:19):
Qué frío. ¿Ni siquiera un "avísame cuando llegues"? Mi corazón se rompe. Por cierto, me estoy poniendo la pomada que me recomendaste para el brazo. Arde como el demonio. ¿No querrás venir a soplarle para que alivie?
Satomi (21:22):
No seas ridículo. Eres un hombre adulto. Cómprate un ventilador de mano.
Y... me alegra que hayas llegado bien.
Kyouji (21:23):
Vaya, el hielo se está derritiendo. Descansa, futuro abogado. Sueña conmigo.
Martes por la tarde: Rompiendo la rutina
Para el martes, Satomi ya no esperaba horas para contestar. La timidez inicial se había transformado en un juego de ingenio donde ambos se retaban constantemente.
Satomi (15:40):
[Foto de una pila enorme de libros de derecho constitucional]
Si muero aplastado por la legislación japonesa, quiero que sepas que fue tu culpa por distraerme el fin de semana.
Kyouji (15:43):
Sería un crimen terrible. Pero no te preocupes, tengo excelentes abogados... o bueno, tendré uno muy guapo en unos años. Si necesitas un descanso, puedo enviarte un auto para que te traiga a mi oficina. Prometo no hacerte cantar.
Satomi (15:45):
Tentador, pero tengo clase en media hora. Además, tu oficina tiene demasiada gente con trajes intimidantes.
Kyouji (15:46):
Les ordenaré a todos que usen camisetas de gatitos si eso te hace sentir más cómodo. Tu comodidad es mi prioridad absoluta, Satomi-kun.
Satomi (15:48):
Pagaría por ver eso. Guarda esa idea para el sábado.
Jueves por la madrugada: Confesiones sin filtro
La distancia física parecía acortarse con cada texto. Alrededor de las dos de la mañana, cuando las defensas racionales bajan, la conversación tomó un tinte mucho más íntimo y directo.
Kyouji (02:11):
¿Sigues despierto, Satomi-kun? Vi tu estado en línea. No deberías descuidar tus horas de sueño, me vas a salir con ojeras el sábado.
Satomi (02:15):
Terminando un ensayo. ¿Y tú qué haces despierto? Pensé que los yakuzas... bueno, los ex-yakuzas en proceso, tenían horarios nocturnos más interesantes.
Kyouji (02:17):
Mirando el techo. Pensando en lo mucho que ha cambiado mi brazo izquierdo. Queda una sombra borrosa donde solía estar tu nombre. Se ve feo, la verdad.
Satomi (02:20):
A mí no me importa cómo se vea. Me importa lo que significa.
Kyouji (02:22):
...
A veces eres demasiado directo, Satomi-kun. Me vas a dar un ataque al corazón si sigues diciendo cosas así a estas horas.
Satomi (02:25):
Solo soy honesto. Dijiste que yo ponía las reglas. Mi regla es que dejes de actuar como si estuvieras solo en esto. Yo también elegí quedarme.
Kyouji (02:26):
Lo sé. Y es la mejor elección que has hecho en tu vida. Duerme ya, mi estudiante obsesivo. El sábado está cerca.
Viernes por la tarde: La víspera del encuentro
La tensión y la expectativa por volver a verse eran casi tangibles a través de las pantallas. Ya no se escondían detrás de pretextos infantiles; la atracción y la complicidad se declaraban abiertamente.
Kyouji (17:05):
Ya reservé la mesa para mañana. Mismo restaurante familiar, pero esta vez conseguí un rincón más apartado. Por si te da por llorar de nuevo con mis encantos.
Satomi (17:12):
No voy a llorar. Esta vez iré preparado para tus chistes malos. Y ponte algo decente, mis amigos de la facultad me interrogaron toda la semana porque te vieron por la ventana.
Kyouji (17:14):
¿Ah, sí? ¿Y qué les dijiste? ¿Que eras el colirio de mis ojos? ¿El dueño de mis quincenas?
Satomi (17:16):
Les dije que eras un asunto pendiente. No te des tanta importancia, Narita-san.
Kyouji (17:17):
Me conformo con eso por ahora. Mañana a las 10:00 AM. No desayunes, y esta vez déjame pagar a mí, no arruines mi orgullo de hombre maduro.
Satomi (17:19):
Ya veremos. Llega temprano.
Notas:
Espero que les guste, espero publicar lo más pronto que pueda cada semana.