EXTRA: ¿Cómo te lo tomaste tu?
2 de junio de 2026, 23:25
Se sentía muy culpable.
¿Cómo pudo irse dejando a Zheng de esa manera?
— Si te sientes tan culpable deberías ir con el. — dijo Apolo tomando su café.
— No puedo... ¿y si el está enojado conmigo? — Hades no quería empeorar las cosas con Qin. — aceptó tener... hacer eso conmigo y fue por la denuncia que le hice.
— ¿Estas seguro de que fue así? — pregunto su primo curioso.
— Si, de lo contrario no me habría mencionado la denuncia, ¿no?
— ¿Puedo opinar? — preguntó Zeus quien también estaba en el comedor.
— No. — respondieron rápidamente todos.
— Creo que deberías hablar con el. — volvió a decir Apolo. — ¿Por que no le mandas mensaje?
— No puedo, el normalmente no tiene Internet e incluso si tuviera no quiero que mis disculpas sean dadas por mensaje, se lo diré en persona.
— ¿Cuando? — preguntó Poseidón cansado de la actitud de su hermano, no entendía porque tanto drama.
— Le pediré disculpas cuando vuelva. — terminó rápido su café y se levantó acomodando su saco.
— ¿Adónde vas? — preguntó Adamas confundido.
— A retirar la denuncia, no voy a seguir haciéndole daño a Zheng con esto. — dijo firme. — Y una vez vuelva le pediré disculpas.
— ¡Espera, Hades! — lo llamó Apolo haciendo que se volteara a verlo. — Primero lava las tazas, ya todos terminamos de tomar.
— Pueden lavarlas ustedes. — dijo Hades intentando dejar ver que tenía prisa.
— ¡Que las lave Poseidón! — sugirió Zeus.
— Zeus es el menor, por ley le toca a el. — respondió Poseidón.
— ¡Yo la última vez rompí la taza favorita de Apolo! — se defendió Zeus.
— Bien, si el más chico no puede que las lave el mayor. — Apolo devolvió la atención a Hades.
— Esta b-
— Yo lo haré. — Adamas interrumpió a Hades. — Suerte hermano.
Hades le sonrió a su hermano y fue rumbo a la comisaría.
Tuvo que esperar un rato pero cuando fue atendido firmó el acuerdo explicando que fue un malentendido ya resuelto por ambas partes y firmó haciendo que esa denuncia quedara archivada y ya no en el expediente de Zheng.
Se sintió más tranquilo con ello.
— Ya no tendrás que lamentarte con esto... — dijo al aire e iba a ir rumbo a su casa cuando le llegaron mensajes del trabajo.
Le pedían que fuera inmediatamente, ya que iban a arreglar temas respecto al aniversario del local.
Hades no quería ir, quería ir a ver a Zheng.
Pero pensó bien las cosas, no podía permitirse perder su trabajo, sobre todo porque planeaba comprar flores y chocolates a Zheng a modo de disculpa y si perdía su trabajo su dinero tendría que quedar congelado.
Desde que empezó a tener citas con Qin le gustaba consentirlo con todo lo que podía, le compraba dulces, peluches, ropa, accesorios y cualquier cosa que a Qin le pareciera bonita.
Y aunque no era su motivo principal también quería consentir a sus hermanos.
Perder su trabajo no era una opción.
Con mucho pesar y sintiéndose nervioso con la situación de su amado fue a la cafetería.
Normalmente no debería trabajar fines de semana, pero su jefa estaba insistente con que ese fin de semana y solo ese fin de semana se presentara.
¿Por que ese fin de semana tenía que ser justo cuando las cosas estaban tensas con Qin?
— Escuchen, los necesito activos trabajando este fin de semana, para que el lunes en nuestro aniversario cincuenta todo sea un éxito. — dijo Lilith, su jefa. — Luego del lunes seguirán trabajando con normalidad, de lunes a viernes.
— ¿Vamos a trabajar toda la semana? — preguntó uno de los empleados de nombre Azazel — Si que es mucho.
Las alarmas en Hades se encendieron, no podía separarse tanto tiempo de Qin.
— Jefa, no sé si pueda trabajar toda la semana. — intentó convencerla Hades.
— ¿Tienes quejas? — Lilith se puso seria. — Más días, más dinero, ¿tienes algún problema con eso?
Hades sonrió como si no estuviera al borde de un ataque de ansiedad.
— No, jefa Lilith.
Sin duda con la paga que le dieran le compraría un oso de peluche a Qin más grande que su tamaño para que lo perdone.
Hades aceptó que tendría que estar extremadamente ocupado hasta el lunes, pero no quería esperar una semana para hablar con Qin, se sentía muy ansioso respecto a eso, el haber forzado a Qin a acostarse con el por una denuncia le carcomía el alma.
Respetaba mucho a Chun Yan, pero no podía seguir su acuerdo de retirar la denuncia cuando terminara el servicio comunitario.
En si desde un principio se sintió mal por ese acuerdo.
Desde los primeros días que convivió con Qin quedó prendido de el.
Sentía un agujero en su pecho al saber que en un principio no era más que un motivo de angustia para Qin.
El quería ser algo diferente, quería ser algo lindo para el.
Por eso intentó conquistarlo sin tocar el tema de la denuncia.
Pero ahora, no dejaba de pensar que hizo todas las cosas mal.
¿Se equivocó esa noche o se equivoco desde el principio?
No dudaba de Zheng y sus sentimientos, estaba seguro que eso que había cuando sus miradas se conectaban era amor.
¿Pero que tantas cosas fueron forzadas por la denuncia?
Qin seguido le pedía que retirara la denuncia, ¿cómo no se dio cuenta de que lo estaba dañando?
Eso pensaba mientras prendía la cafetera, se sentía mal, muy mal.
Sus manos comenzaron a temblar, con miedo de romper algo apagó la cafetera y nervioso como se encontraba se arrodilló en el suelo.
¿Por que su pecho dolía tanto?
También le costaba respirar y ya no solo sus manos temblaban sino que todo su cuerpo.
— ¿Hades? — su compañero de trabajo lo encontró, su nombre era Beelzebub. — ¿Qué te pasa?
— Me... cuesta respirar... — llevó su mano a su pecho con gesto de dolor. — Duele...
Beelzebub se agachó a su lado verificando su respiración.
— Estas teniendo un ataque de ansiedad, no sobrepienses, ¿qué pasó?
Hades con algo de duda empezó a hablarle algo pausado, le contó sobre la situación que estaba pasando con Zheng y lo mal que se sentía. Beelzebub lo escuchó, aunque no podía entender del todo lo que Hades sentía de alguna forma extraña logró empatizar.
Y aunque todo lo que hizo fue escuchar Hades le agradeció por ello en cuanto pudo calmarse.
En ese fin de semana Hades no pudo ver a Qin.
Y llegó el lunes.
Hades estaba en la cocina en su horario de descanso mirando la pantalla de su celular, hace un momento había enviado un mensaje para Qin.
“Oye, ¿te gustaría venir a la cafetería? Es el aniversario y creo que te podría gustar el menú de hoy.”
El mensaje no había sido siquiera visto por Qin, supuso que seguía en la universidad, aunque su horario debió terminar hace una hora.
Hades pasó su descanso ansioso siempre volviendo a mirar la pantalla de su celular y siempre teniendo la misma respuesta.
Así que con toda la ansiedad siguió trabajando hasta que Samael se quejó de que un grupo revoltoso y ruidoso había entrado a la cafetería.
Hades por reflejo pensó en Zheng y sus compañeros de servicio, pero rápido quitó la idea de la cabeza hasta que escuchó las voces que si pudo reconocer mirando sorprendido en dirección a la mesa del grupo.
— ¿Hades? ¿Estas bien? — le preguntó Beelzebub confundido y puso su mano frente a Hades. — ¿cuantos dedos ves?
— Qin...
— ¿chi? ¿Ves siete dedos? — Beelzebub se preocupó. — ¿Desde cuando sabes chino?
— Si, es mi chino. — respondió Hades sin prestar atención.
Beelzebub miró a donde miraba Hades, al parecer uno de los que tenía apariencia oriental estaba contando algo, con tan poco de la historia Beelzebub se dio cuenta de que se trataba de la persona que traía mal a Hades, pues sus historias coincidían.
— Ve con el. — le dijo su compañero a lo que Hades lo miro confundido.
— ¿Puedo? Yo en verdad quiero...
— Yo intentaré cubrirte de la jefa, no te preocupes, me llevo muy bien con ella. — tranquilizó Beelzebub y Hades no perdió tiempo yendo por Qin e interrumpiendo la plática que tenía con sus ex compañeros de servicio.
Beelzebub cubrió a Hades ese día y logró convencer a Lilith de no despedirlo.
Al día siguiente Hades volvió radiante al trabajo.
— Te ves feliz... — dijo Beelzebub viendo la sonrisa de Hades mientras preparaba un café.
— Estoy feliz, Zheng y yo pudimos arreglar las cosas y ahora, tengo novio~ — canturreó con esa sonrisa que tienen los enamorados.
— Pero no le estas sonriendo a tu novio, le estas sonriendo al café. — señaló Beelzebub.
— Si, este es affogato, el favorito de Zheng. — dijo con una sonrisa. — ¿Puedes llevarlo a su mesa?
— Llévalo tu. — respondió Beelzebub de mala gana.
— Pero en tres minutos es mi descanso... — sin embargo Beelzebub se había ido.
Así que Hades fue por su cuenta a entregar el café llevándose una linda sorpresa al encontrar a Qin en la mesa que pidió la orden.
— Zheng... — se quedó congelado unos segundos admirando la belleza de su novio. — ¿Qué haces aquí?
— Recibí un mensaje tuyo que me citaba a venir aquí en tu descanso. — dijo el chino sonriendo bonito y casi haciendo que Hades babeara de ver tan hermosa sonrisa.
— Eso... Eso fue ayer. — tuvo que tragar saliva y dejó la orden en la mesa, notando que había para dos personas. — ¿Viniste con alguien más?
— Espera, no le hagas eso a tu lindo rostro, no lo vuelvas un cachorro triste. — detuvo Zheng. — Es para que compartas conmigo, ¿no es tu descanso?
Hades miró la hora y efectivamente era su descanso.
Su mirada volvió a Qin y sonrió feliz.
Se permitiría un momento para tener una cita con su ahora novio.