ID de la obra: 683

La Chispa en la Oscuridad

Het
NC-17
En progreso
3
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planificada Maxi, escritos 524 páginas, 192.901 palabras, 29 capítulos
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Verdades a Medias

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Capitulo 21: Verdades a Medias

(POV Katniss) Mis manos temblaban mientras cortaba la red. Los ojos castaños de Rue me miraban con pánico. Tenía que liberarla, salir de aquí. Rápido. ¿Dónde está Peeta? Sentí un frío que me hizo parar. —"¡Cuidado!"— El grito de Rue me dejó en blanco. El¡Clash!de algo chocando sobre mi cabeza, seguido del¡Shunk!de la espada hundiéndose en el suelo a mi lado, me hizo reaccionar. Solté la navaja, empujé a Glimmer que se tropezó con una roca, cayendo de espaldas. Salté sobre ella con el puño en alto. Aterricé el golpe en el suelo aun lado de su cabeza que se movió en el último segundo. Glimmer intentó cortarme, pero la detuve con mis manos y estampé la suya contra el suelo para que soltara la maldita espada. Justo cuando pensé que cedería, un puñetazo me dio en la mejilla. Solté su mano, quise bloquear el siguiente, pero fue tarde. El golpe me aturdió de nuevo. Me jaló del pelo, obligándome a caer a un lado. Me quedé sin aire por el siguiente puñetazo que cayó en mi estómago. —"Eres una perra dura, muerta de hambre"— soltó. No podía enfocarla; mis manos estaban sobre mi abdomen para mitigar el dolor. Mi respiración era irregular. Necesitaba recuperarme. Pero ella levantó la espada, lista para clavármela en el pecho. Prim, Mamá, Peeta… —"Supongo que Clove no pudo tenerte"— dijo, con esa sonrisa torcida. ¡BOOOM! El cañón la obligó a girar la cabeza. Fue entonces que Rue saltó sobre ella, colgándose de su espalda, hundiendo la navaja en su hombro. —"¡AHH!"— Glimmer se retorció, arrojando a Rue al suelo como una fiera. Su rostro se descompuso. Vete, Rue, corre… —"¡Pequeña perra!"— Dijo. Sus ojos inyectados de sangre. Se quitó la navaja y lanzó un tajo rápido. —"¡NO!"— Grité al ver a Rue caer, su brazo sangrando. Miré mis flechas y el arco, la estupidez de haberlos soltado cuando me lance a cortar la red. Empecé a arrastrarme hacia ellos. Justo cuando mi mano se cerró en el arco, un pie lo aplastó. Levanté la mirada. Mis ojos se abrieron de golpe. —"Lo siento"— ¿Q-qué? Fue lo último que pensé antes de que el otro pie me golpeara y todo se pusiera negro… (POV Peeta) Demonios, Katniss, para, espera. Mi mano se movía frenéticamente en un intento de tomarla, pero era demasiado rápida. Giró en la esquina de un árbol y la perdí de vista. La seguí y la encontré tirando su arco y saltando sobre la red donde la pequeña Rue se movía incontrolablemente. Trampa. Una trampa de libro. Fue lo único en mi mente. Moví mi pie hacia adelante, listo para alcanzarla, cuando un ruido a mi lado me hizo saltar hacia atrás por instinto. El¡Thock!fue acompañado de la lanza clavada con fuerza contra el tronco, justo ante mis ojos. Mi mirada voló a un lado encontrando a Marvel. Mi mano apretó fuertemente el machete, con una sola voz en mi cabeza, la de Vander. ~Acábalo, termínalo~ Un frío me recorrió desde la nuca. Me giré, pero… —"¡Cuidado!"— El grito de Rue me sacó de esa oscuridad. Sin pensarlo, busqué el peligro y encontré el perfil de Glimmer que levantaba su espada lista para partir la cabeza de Katniss. Por primera vez en muchos años, el miedo puro se instaló en mi pecho. Simplemente corrí para lanzar el machete con todas mis fuerzas, golpeando la espada en el último segundo y desviándola. Vi cómo Katniss no lo dudó, la empujó y saltó sobre ella. Escuché a Marvel correr. Me giré para encararlo y lo encontré cargando contra mí con su lanza recuperada. Hice el amago de ir a la izquierda para atrapar la lanza con mi mano derecha, dando la media vuelta y estrellando de lleno mi codo en su rostro. Soltó la lanza, haciéndome tambalear. La lanza se resbaló de mi mano mientras me arrastraba hacia atrás. Cuando mi espalda chocó contra un árbol, una mueca involuntaria se formó en mi cara al sentir una rama rasparme. Entonces los puñetazos llegaron directos a mis costillas. Y esas acaricias. Me burlé. Levanté el codo y con todas mis fuerzas lo dejé caer de lleno entre sus omóplatos, obligándolo a soltarme. Lo tomé por los hombros, lanzándolo ahora a él contra el árbol sin soltarlo. Tiré un rodillazo que lo obligó a bajar sus manos. Lo jalé hacia mí, golpeándolo con mi cabeza directo en la nariz. Después lo rematé con un puñetazo en la mejilla, terminando de dejarlo desorientado. Fin del juego. Mi mano pasó de su hombro a su cuello. Sus manos subieron en un intento de pararme. Tenía que terminar con él ahora mismo… ¡BOOOM! El sonido del cañón me detuvo. ¡Katniss! Giré mi rostro buscándola. ¿Dónde está? Entonces llegaron los gritos. Sin pensarlo más, solté a Marvel para golpearlo directo en la mentón. Y corrí siguiendo el ruido para encontrarme con Glimmer de espaldas, frente a Rue, que sangraba y se arrastraba hacia atrás. —"Estaba esperando este momento desde que te vi. Ahora mue—¡ghk!"— Las palabras se ahogaron cuando mis dedos apretaron su garganta. Rápidamente, tomé su mano, inmovilizando la espada. Ella comenzó a patalear en un intento desesperado de que la soltara. Su mano libre intentaba llegar a mi cara, pero solo se quedaba en eso. Su boca emitía ruidos inentendibles. Su mano soltó la espada, subiendo a mis dedos, intentando soltar mi agarre sobre su garganta. Pero solo comencé a apretar más y más. Mis ojos se quedaron clavados en Rue, que había parado de temblar y solo sostenía su brazo. Sus ojos cafés estaban abiertos, pero cuando se encontraron con los míos, solo se abrieron más, si era posible. En ese momento sentí mis dedos pegajosos atravesando el cuello y el olor metálico llenó el aire. El pataleo cesó con un¡snap!seco desde su cuello. La solté justo cuando el¡BOOOM!estalló en el cielo. ~Ese es mi Mellark. Así debe ser~ La voz de Vander, siempre presente, animaba mis acciones. Observé a Glimmer, tirada sin vida sobre la tierra, mientras la sangre brotaba del orificio en su garganta y empapaba el suelo. —"Peeta…"— El suave susurro de Rue rompió mis pensamientos. Katniss. La busqué. Estaba tirada, a unos pasos, boca abajo. Me moví rápidamente para comprobarla: solo inconsciente. Mi respiración regresó a la normalidad. —"¿Qué pasó?"— pregunté, la voz más áspera de lo que pretendía. —"¿Qué demonios pasó, Finn?"— Insistí, volviéndome hacia el chico, que estaba parado a un paso de ella. (POV Prim) No, por favor, que esto no sea real. —"Lo siento"— salió de la boca de Finn, sus ojos caídos. Y entonces hizo algo que nos hirió a todos: la pateó directo en el rostro. No solo era Katniss, era como si esa patada nos llegara a todos en la Plaza. Nunca en la vida los nuestros se habían atacado entre sí. ¿Por qué nos estaba haciendo esto, a Katniss? —"¡No puede ser! ¡¿Qué demonios está haciendo Galower!?"— terminó gritando Gale, que, al parecer, había dejado de lado las palabras de Vick para centrarse en mi hermana. Y no era el único. Los murmullos comenzaron a llegar: "¿Qué hace ese niño?","¿Finn, amigo, qué demonios?","No puedo creerlo","Es un maldito traidor","Tenía que ser de la Veta". Pero lo peor fue cuando escuché la voz de ella. —"¿Mi niño, qué estás haciendo?"— preguntó con la voz más tierna, rota la Sra. Marsh, la abuela de Finn. La abuela Marsh estaba en su silla de ruedas, tan frágil. Las lágrimas que le rodaban eran las lágrimas de toda la Veta. Porque aunque el Distrito fuera uno, Finn siempre ha sido nuestro: un niño de la Veta. —"¡Miren!"— gritó alguien de la multitud. En la pantalla, Glimmer acorralaba a Rue, que intentaba arrastrarse para poner espacio entre ellas. Parecía no haber visto lo que hizo Finn. Finn, por favor, tienes que ayudar a Rue. Tienes que hacerlo. Pero él solo desvió la vista como si intentara ignorar lo que pasaba. ¿Cómo era posible? No podía ser verdad. Finn no podía… no. Glimmer parecía estar diciendo algo, pero no se escuchaba, y mi corazón comenzó a galopar en mi pecho. No Rue, no puedes acabar así. Mellark, tienes que estar cerca. Por favor, sé que estás ahí. Ella levantó la espada, pero entonces él llegó: la tomó por la espalda, su mano rápidamente cerrándose en el cuello de Glimmer. La mirada de ella se llenó de pánico. Intentó mover la espada, pero Mellark fue más rápido y la tomó de la muñeca, terminando de inmovilizarla. —"Oh, no"— fue el simple susurro de Mamá, a mis espaldas. Un escalofrío horrible me recorrió cuando esos ojos azules se quedaron sin brillo, y entendí de golpe que todo se había acabado para Glimmer. Era una cosa muy triste de ver. Su mano intentaba atacarle el rostro, pero Mellark solo movía la cabeza, desviando su mano. Las lágrimas llenaron su rostro, soltó la espada y llevo la mano a su garganta en un intento desesperado de soltarse. Su boca se movía, pero no se escuchaba nada. Y simplemente comenzó a patalear, golpear, de todo para soltarse, pero Mellark parecía una piedra, no se movía. Su mirada lejos de ella como si la ignorara. Y entonces la sangre comenzó a salir entre su mano, revolviendo mi estómago. Los ojos de Glimmer se abrieron, al igual que su boca, cuando el¡snap!de su garganta me hizo dar un pequeño salto. Mellark la soltó, su mano completamente llena de sangre. Todo quedó en silencio; el¡BOOOM!del cañón fue un sonido lejano, mientras veíamos a Glimmer con un agujero en la garganta caer a la tierra. Nada. Fue lo único en mi mente; solo vacío, un vacío azul que veía su hazaña con una mirada indescifrable. Mi mirada se apartó hacia Mamá, que solo cubría su boca en estado deshock. Daisy cubría los ojos de Vick, intentando detener la brutalidad que acabábamos de presenciar, pero incluso los adultos estaban en completa negación de lo que había ocurrido. —"¿Qué pasó?"— exigió Mellark, ganándose la atención de todos. Él sostenía a Katniss, sus manos manchadas de tanta sangre. El miedo y el enojo regresaron a mí. Pero entonces las palabras de Vick me golpearon:"... lo hace por una buena razón: por Katniss". No es verdad. No puede ser posible… —"¿Qué demonios pasó, Finn?"— le gritó ahora a Finn, que parecía estar perdido, sus ojos clavados en el cuerpo de Glimmer. —"Finn tiene que salir de ahí ahora mismo. Si Mellark se entera de lo que hizo, será el siguiente"— dijo Daisy, mientras soltaba a Vick. Era cierto, tiene que irse. Por más que lo que hizo no tuviera sentido, debía haber una razón para sus acciones. Me negaba a pensar que era un traidor; debía haber más. Además, no podría soportar ver a Finn terminar como una de las víctimas de Mellark, y menos ver a la abuela Marsh presenciar eso. —"Y-yo... Y-yo acabo de llegar"— la voz de Finn salió temblando, casi en un siseo, mientras señalaba un punto al azar en el bosque. —"Creo que vi a alguien correr hacia allá"— termino, el sudor bajando por su frente. Está muerto. Una excusa tan débil y obvia. Tragué saliva, mientras Mellark solo lo observaba con una fijeza que me heló la sangre. Bajó la vista hacia Katniss e intentó apartar su cabello, pero la sangre en su mano lo detuvo. Cerró el puño, como si el arrepentimiento lo hubiera golpeado. —"¿Fue idea de Enobaria o fue tuya?"— La pregunta fue un tiro. Y en ese momento, todo se desató. La mano de Finn voló hacia la daga que Mellark le había dado y atacó sin pensarlo. Pero Mellark lo detuvo. Tomó la muñeca de Finn, dejándolo inmovilizado: la daga apuntaba directamente a la cabeza de Mellark, y el brazo de Finn temblaba, incapaz de acercarse más. —"Ya lo sabe. Galower está perdido"— soltó Gale, cruzándose de brazos, con el rostro agotado. Había una mueca en él, quizás de enojo por la traición de Finn. —"Maldito Capitolio... nos obliga a darnos la espalda"— susurró Gale apenas, ganándose una mirada de advertencia de Daisy. Pero nadie esperaba lo que vino después. (POV Haymitch) Me levanté de un empujón de la silla, estrellando las manos contra el escritorio mientras veía al crío de Finn patear en el rostro a mi chica. Maldita sea. Esto era un jodido golpe bajo, y no podía creerlo. "… no deberías dar todo por sentado, Abernathy". La voz de Enobaria me resonó en la cabeza. Claro, la perra se refería a esto. Finn era un traidor, pero ¿por qué? Dinero. Diez millones. Oh, diablos. Mi mano subió a mi rostro, que tallé con rabia desmedida. Por supuesto. Y luego vino a mi mente la Sra. Marsh. Diez millones eran mas que suficientes para un boleto de salida del Distrito 12. Enobaria le había vendido la moto, y él se dejó. Mis ojos se fijaron en la pantalla, donde Glimmer intentaba zafarse de Peeta. No lo lograría. Y simplemente, el chico le arrancó la garganta con sus propias manos. Lo imposible se estaba volviendo posible a pasos agigantados… —"¿E-eso se puede hacer?"— la duda y el asco en la voz de Effie, mientras se pasaba su mano por el cuello con una mueca de dolor. —"Que acabas de ver"— simplemente le contesté, cortante, con mi mente aún atascada intentando resolver lo de Finn. Me clavé en Finn, que parecía a punto de mearse encima, con el rostro blanco. Miraba a Glimmer en el suelo. Lo más seguro es que no esperaba un puto asesinato tan brutal. ¿Qué tan metido estaba? ¿Clove, Marvel, Glimmer sabían de su plan? ¿Eran un jodido equipo? Maldita sea, lo desconocía. Tienes que salir de ahí, Peeta. Toma a la chica y lárgate. —"¿Fue idea de Enobaria o tuya?"— La voz de Peeta era un témpano de hielo que me devolvió a la realidad. Todo para ver el patético intento de Finn de clavarle la daga a Peeta, que lo atrapó como si fuera una mierda. Un alivio caliente me inundó: Peeta se había dado cuenta. Se giró, con la punta de la daga encarando directamente su ojo. El pecho de Finn subía y bajaba rápido, completamente fuera de sí. Peeta se movió para enderezarse, pero… —"¡NO! Espera, Peeta, espera, no lo hagas"— La súplica rota de Rue lo congeló. No, no me jodas. ¿Ella también? Mi mano comenzó a temblar. ¿Los dos mocosos estaban metidos en esta farsa? Después de todo lo que el chico había hecho por ellos, le daban la espalda. —"No sé qué está pasando, Peeta, pero esto debe tener una respuesta. Solo espera, no lo hagas"— dijo Rue, agarrando su brazo con una mueca de dolor. Un respiro que no sabía que contenía salió de mis pulmones. Ella no sabía nada. Solo intentaba evitar que Peeta cocinara a Finn de una vez. —"No hay nada que exp…"— Peeta empezó a decir, pero un cuchillo se le clavó en la espalda, justo sobre el hombro. ¿Pero qué diablos? —"¡Peeta!"— gritó Effie, levantándose de golpe. Eso obligó al chico a soltar a Finn, que sin pensarlo salió corriendo como rata. Peeta giró la cabeza sin inmutarse, encontrándose con Clove a lo lejos, que ya preparaba otro cuchillo. —"¡Corre, Rue! ¡Te veo en el río!"— gritó Peeta. La mocosa no dudó y empezó a correr tan rápido como pudo. El siguiente cuchillo llegó, estampándose en su antebrazo. Pero él simplemente tomó las cosas de Katniss y la cargó sobre su hombro como un costal, y echó a correr. —"Lo va a alcanzar"— murmuró Effie, y era una jodida verdad. Vamos, chico, no pares. Mueve el trasero. Pero, al parecer, Clove no los siguió porque no hubo más cuchillos y nunca los alcanzó. Después de unos minutos de verlo correr, pude volver a sentarme. Ahora Peeta estaba herido, el estúpido de Finn era un maldito traidor y la pobre Rue tenía un corte profundo en el brazo. Y yo no tenía recursos, solo tenía un regalo. ¿Qué demonios voy a hacer? (POV Peeta) Mis pies ardían con cada zancada, pero no podía parar. Necesitaba meter tanta distancia como fuera posible. Sentía el brazo punzar y la sangre contenida por el cuchillo. Sabía que el de mi espalda estaba igual. Estúpido Finn. Mis sospechas habían sido reales: él se vendió. No podía juzgarlo, claro que no, solo que aún no entendía el motivo. Pero daba igual, las cartas estaban sobre la mesa. Al menos Rue fue fiel; su intervención me había dolido, pensando que también era parte del engaño. Por fortuna, no era así. Si alguien merecía salir de toda esta porquería, era ella. El sonido del agua corriente me confirmó que, por fin, habíamos llegado al río. Aparté unas ramas y ahí estaba. Bajé a Katniss con todo el cuidado que pude. El moretón en su rostro comenzaba a tomar color. Moví su cabello a un lado, mis dedos acariciaron suavemente su mejilla. —"En verdad lo siento, Kat"— le susurré, porque sabía que lo de Finn la partiría por la mitad. Me alejé, haciendo una mueca de dolor por la puñalada en mi espalda. Me senté en la orilla y comencé a lavar mi mano pegajosa, manchada con la sangre de Glimmer. Me había excedido, y lo sabía, pero fue lo único que se me ocurrió. No importa. No cambiará nada. Levanté mi mano derecha, el cuchillo incrustado justo en medio del antebrazo, entre los huesos. Sin más dilación, lo tomé tirando con fuerza. Elshhkdel cuchillo al salir fue rápido. De inmediato, sumergí la herida en el agua, que se llevó la sangre sin más. Tomé el cuchillo con más fuerza cuando un ruido en el bosque me alertó. Vi a Rue, herida, salir de la maleza. Nos quedamos en silencio, solo mirándonos a los ojos. El cuchillo resbaló de mi mano. Fue en ese instante que ella se disparó hacia mí. —"¡Peeta!"— gritó antes de lanzarse, y la atrapé, abrazándola con fuerza. No pasó mucho hasta que los sollozos la alcanzaron. Se aferraba a mí como si fuese a desaparecer. A ella le dolía más que a nadie; Finn no solo jugó con nosotros, sino también con ella. —"¿Por qué hizo esto?"— me reclamó, la voz entrecortada por las lágrimas. —"Pensé que lo conocía. Que éramos amigos"— terminó, rompiéndose en mis brazos. —"A veces las cosas son así. Lo importante es que estamos bien y que podemos continuar"— le dije, separándola solo para encontrarme con su mirada anegada. Ella solo asintió. La tomé cuidadosamente de la mano para inspeccionar la herida. Se había aplicado un torniquete con parte de su playera. Niña lista. Eso detuvo la hemorragia. Había parado parte del desangrado, pero aún se veía muy mal. Necesitábamos medicina para esto, no había otra forma. A pesar de que Glimmer estaba muerta, aún eran demasiados contra nosotros. Finn, Marvel, Clove estaban sanos. Estaba Thresh por ahí, junto con la chica pelirroja que parecía zorro. Y el chico del 5, que era el único herido. De los últimos tres, alguno había muerto. El primer cañón delataba eso. ¿Pero quién? Lo sabríamos esta noche. Solo quedábamos ocho. Eso significaba que habría entrevistas a nuestros familiares para deleite del Capitolio. Buena suerte con Bran. —"Peeta, tienes un cuchillo en la espalda"— el susurro de Rue me sacó de mi mente. —"Oh, sí. Es lo último en moda, ¿te gusta?"— bromeé, intentando relajar el ambiente. Y pareció funcionar, porque a pesar de sus lágrimas, solo pudo rodar los ojos. —"Es mejor que te lo quite"— me dijo. Solo asentí, dándole la espalda. Ella lo retiró sin pensarlo, haciéndome hacer una mueca silenciosa. —"No podemos regresar a la cueva. Finn conoce la ubicación y si está con los Profesionales, será el primer lugar donde busquen"— le comenté, mientras la acercaba a la orilla. Tomé agua para limpiar la herida. —"Esto va a doler"— le advertí. Y sin esperar más, comencé a rociar el agua sobre el corte. Los gemidos de dolor no se hicieron esperar. Apretó la mandíbula con fuerza, cerrando los ojos en un intento de huir. Terminé tan rápido como pude, dejándola caer. Ella se desplomó en el suelo, sosteniendo su mano para consolarse o calmar el dolor. —"¿Cómo está Katniss?"— preguntó Rue, abriendo un ojo para verla. —"Ella está bien, solo inconsciente. El golpe fue duro"— le respondí, terminando de limpiar mi propia herida. —"Tenemos que irnos. Grité muy alto el punto de reunión, no podemos arriesgarnos"— comenté, caminando hacia Katniss para levantarla en estilo nupcial. —"Toma el arco y vamos, Rue"— le ordené para seguir nuestro camino. (POV Prim) Mis piernas subían y bajaban mientras veía a Mellark correr por su vida y la de mi hermana a través del bosque. Y yo no dejaba de rezar para que pudieran escapar y que Rue estuviera a salvo. Al pasar los largos minutos, parecía que lo lograrían, y eso me relajó un poco. Pero el ambiente en la Plaza era pesado, casi podías cortarlo con un cuchillo, y todo tenía que ver con Finn. —"Menos mal que Peeta estaba ahí, si no Katniss y Rue habrían muerto"— comentó de la nada Vick, rascándose la pierna. Abrí la boca para replicarle, pero no pude porque en el fondo de mí sabía que era verdad. Incluso yo quería que él saliera a ayudar a Rue, y lo hizo, aunque no de la manera que creía. El¡snap!de la garganta reventándose subió por mi estómago. Cerré los ojos, intentando apartar la brutal imagen de mi cabeza, pero solo fue la llave para todas las demás muertes en su nombre. Tragué fuertemente, recomponiéndome para buscar los brazos de Mamá, que me recibió y me acarició la cabeza en un intento de calmarme. —"¡Ya sé!"— exclamó Rory de repente. —"Tal vez Finn hizo lo que hizo para bajar la guardia de Mellark y así tener la oportunidad de atacarlo"— soltó con un dedo en alto, buscando la aprobación de Gale, que solo frunció el ceño. —"Rory, eso es lo más estúpido que has dicho"— repliqué con la voz cansada. Bajó la mano, torciendo la boca en una mueca de abatimiento, pero era verdad. Aun así, sentí el pequeño pellizco de Mamá y su mirada leve. Suspiré. —"Rory, perdón, no quise llamarte así"— le comenté. Él solo asintió, pero sin decir nada más. Mis ojos se posaron en Vick, que miraba todo con demasiado interés. Sentí la duda palpitando otra vez: ¿Por qué había defendido a Mellark hasta el punto de herir los sentimientos de su propio hermano? —"Vick, oye, ¿Por qué dijiste lo de mi hermana y Mellark?"— le pregunté, intentando sonar lo más amable posible para no crear otra discusión con Daisy. Él volteó a verme, sus ojos grandes se abrieron. Pareció dudar unos segundos. Pero la mirada de Daisy le ayudó a hablar; incluso su madre parecía interesada en la respuesta. Gale, en cambio, se sentó cruzándose de brazos, intentando parecer indiferente. —"Bueno, al comienzo yo creía que Peeta era el coco del que me hablaba Mamá"— comenzó, haciendo sonrojar a Daisy por su comentario. Rory rodó los ojos como si él no hubiera creído lo mismo hacía unos años, cuando asustado me lo confesó en la escuela. —"Pero… ¿Mamá, me prometes que no me vas a regañar?"— preguntó, interrumpiéndose a sí mismo. Daisy se descolocó, pero solo asintió, ahora más interesada en que continuara. Incluso Gale lo miraba fijamente. —"Ayer… después de que nos dijiste que nos fuéramos a dormir, no pude hacerlo, así que fui a la sala y encendí la televisión"— confesó, cerrando los ojos. —"¡Vick, hijo, te dije claramente que no podías ver las repeticiones!"— lo regañó al instante, pero se contuvo. —"Está bien, ¿qué pasó?, ¿qué viste?"— lo invitó a continuar, cruzándose de brazos mientras su pie golpeaba el suelo. Vick solo comenzó a jugar con sus dedos. Abrió la boca varias veces, pero parecía no saber qué decir. En cambio, mi Mamá estaba muy interesada en las palabras de Vick, tanto así que lo miraba fijamente sin parpadear. —"Yo… yo no pude ver las repeticiones porque no estaban puestas, lo juro, Mamá"— intentó defenderse, sus manos abiertas intentando explicarse, pero la ceja levantada de Daisy solo hizo que cerrara la boca. —"En serio, Mamá, no estaban, solo eran Peeta con Katniss hablando en la entrada de la cueva"— suplicó nuevamente. Espera, ¿qué? Daisy pareció cansada y abrió la boca… —"¿Y qué estaban diciendo?"— interrumpió mi Mamá, su mano apretando mi hombro. —"Ellos hablan muy tranquilamente, no como se ve durante el día. Peeta le decía que quería que las cosas fueran diferentes, pero que no podían"— comenzó a relatar, su mirada pasando de su Mamá a la mía. —"Y Katniss le dijo que sabía cómo se sentía, que cuando el señor Everdeen murió, ella también se sintió así"— mis manos se cerraron, al igual que la de Mamá sobre mi hombro. Katniss hablando de Papá... eso era algo raro. Muy rara vez lo mencionaba. Incluso con Mamá y conmigo, era algo que le costaba hablar. —"Luego mencionó lo de la bolsa de pan y el paraguas, y cómo las cosas podían mejorar"— mis ojos se abrieron. Ella ya lo había expresado en la entrevista, agradeciendo ese momento oscuro en nuestras vidas. No solo la salvó a ella, sino también a nosotras. Mi mirada se quedó fija en el paraguas, recargado en la grada. —"Al final le dijo que nada importaba, que no se echaba para atrás con lo que habían hablado antes o algo así"— terminó Vick con su pequeño resumen. La mano de Mamá me soltó, cayendo a un lado. Vi su mirada perdida en el suelo. Una mueca en su rostro parecía resolver algo en su cabeza. Mis ojos subieron a la pantalla, mientras él la acomodaba en el suelo tiernamente. Sus dedos acariciaban su rostro, su expresión era indescifrable para mí, para todos. ¿Sería posible que no fuera todo un farsa, una actuación?
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