10 - "Frente a la verdad"
22 de enero de 2026, 15:40
Las piernas de Luffy tambalearon al deshacerse su Gear 5. Debe de haberse esforzado bastante al absorber a su clon que su energía se había disipado por completo.
Observé a los Pirá acercarse a nosotros por lo que busco a mi alrededor algo que pueda ayudarnos.
—¡Luffy!— me quedo estática ante la voz.
Un momento.
Es mi voz.
Él voltea a mirarme confundido y por un segundo nos olvidamos de los Pirá. Siento que el mundo se derrumba a mi alrededor ante la idea de verla.
No la quiero ver.
No quiero.
Pero para esto has venido.
—¿Dónde está? —pregunta buscándome entre los dobles.
No la veo. Me clavo las uñas en las manos. No está por ninguna parte. Respiro con dificultad.
Un Pirá corre hacia nosotros y a mi lado él retrocede el brazo, alargándolo detrás nuestro —¡Gomu Gomu no Pistol!
Lo golpea de frente, y Luffy aprovecha para barrer toda la plaza con su brazo derrumbando a los demás Pirás.
¿Dónde está mi clon? No la veo por ningún lado. Giro sobre mí misma tratando de advertir algún movimiento.
El General detiene el brazo de Luffy utilizando su peso y frenándolo. Lo sujeta y trata de jalarlo hacia él.
No se lo va a llevar. Abrazo a Luffy intentando así que no logre arrastrarlo.
Es muy fuerte. Mis pies se deslizan por lo que intento con todas mis fuerzas empujarlo hacia el lado contrario. Uff, no puedo respirar y mis brazos duelen por el esfuerzo de jalarlo al sentido contrario.
Entonces Luffy cede el brazo haciendo trastabillar al Pirá y, aprovechando su vacilación, él recoge su brazo normalizandolo.
El Pirá se irguió frente a nosotros soltando una risa seca engreída, tratando de recuperar el aliento.
—¿Cómo que quieren crear otro clon? —voy directo al punto. Los brazos de Luffy terminan sobre mis hombros, acercándome a él. Está concentrado en encontrar a mi clon— ¿No se supone que solo puede haber uno?
Vuelve a soltar una risa seca —¿Quién demonios eres tú? No hay información sobre ti como tripulante de los Sombreros de Paja.
—Me llamo Edina, acabo de integrarme a ellos.
Se agita las muñecas, como si quisiera reacomodarlas. Su mirada cae en Luffy nuevamente. No me gusta como lo mira y no estamos en condiciones para que él luche.
Debo ganar tiempo. Siento una gota caer en mi rostro y la limpio. La neblina se hace espesa.
—¿Y tú quién eres? ¿Qué es este mal trato hacia nosotros luego de que Masvi nos prometiera vernos con el Rey?
—Ya estamos lejos de toda esa cordialidad, eso se acabó en el momento que cruzaron las rejas perimetrales. Está prohibido por los mandatos reales hacerlo.
—¿Pero no está prohibido volver a hacer un clon antinatural?
Ahora se ríe con más ganas. ¿Qué le pasa? ¿Por qué se ríe?
—Sí, claro. Como si tener un clon fuera natural.
¿Eh? —Entonces ¿estos clones son creados? —No entiendo nada, esto parece más complicado de lo que parece— ¿Ustedes los crean?
—Eso es información confidencial señorita. No tengo porqué declarar ante unos piratas buscados por el Gobierno Mundial. Sólo están aquí para causar problemas.
—Entonces dejénos ir.
—Como si fuera posible. No sin antes llevarme a Monkey D. Luffy.
Veo una silueta detrás del general que se acerca lentamente. No hace ruido al caminar, por lo que él no parece percibirlo. Luffy se tensa a mi lado. Volteo a verlo y lo veo nervioso.
—¿Qué...? —le susurro y mis ojos se abren ante la corrida de la silueta hacia el general.
La figura se lanza contra su espalda y la imagen de mí misma apuñalandole el hombro hace que jadee de la impresión.
—¡Maldita sea! —grita el Pirá mientras busca sacársela de encima. Veo a varios Pirá corriendo hacia nosotros —¡Quítate de encima!
Mis mechas rojas son un desastre mientras me balanceo contra él con una sonrisa desencajada. Mis ojos llenos de éxtasis al ver la sangre del Pirá sobre la hoja de filo. La niebla se disipa más y veo a varios Pirá ensangrentados esparcidos por el suelo.
Madre de Dios.
¿Esa soy yo? ¿Qué...?¿Cómo?
Esperen.
¿Qué parte de mi es así?
—¡Reacciona Edina! —me sacude los hombros—¡Tenemos que ir más adentro!
—¡Luffy! — grita mi doble sin despegarse de la espalda del Pirá— ¡Te he estado buscando!
Tengo unas ganas de vomitar. El disgusto que siento al verla es incalculable. ¿Qué es esto? ¿Por qué mi doble es así? ¿No hay forma de que—
No tiene mis quemaduras.
—¿Esa soy yo? —digo incrédula.
—¡No! ¡No eres tú! —me toma de la muñeca y empieza a correr haciéndome trastabillar— ¡Hay que irnos!
—¡Luffy! —Sus ojos parecen desesperados— ¡Espérame!
Su voz me horroriza. Me reconoce al lado de él y su ceño se frunce. Al conectar sus ojos con los míos siento el mundo tambalear, un tirón en el pecho que parece llevarme a ella.
—¡No la mires Edina!
—¡Suéltalo! —grito al instante. Liberandome del agarre de mi capitán.
Con una patada lo tira al suelo de frente, limpiandose la sangre de la su rostro. Por Dios, cuánta violencia. Yo jamás—
Parpadeo varias veces. Justamente es eso, yo jamás haría algo así. Esta distorsión es exagerada.
—Al fin te conozco —me dice con la respiración agitada— y eres tal como pensé.
—¡General! —dicen los Pirá corriendo para socorrerlo.
Ella se pone en alerta afinando sus sentidos como un animal. Una alarma suena en mi cabeza —¡Deténganse!
Por algún milagro acatan mi orden y se quedan atónitos observándome.
Ella escupe a su lado y se limpia el dorso de la mano por su ropa. Sus ojos son filosos, cargados de seguridad y determinación... Yo no sabía que podía hacer tener semblante.
—¿Qué piensas hacer? ¿Eh? ¿Qué podrías hacer tú en una situación como esta?
Trago nerviosa.
¿Que qué podría hacer? No puedo hacer nada. Soy una simple humana.
Y ella es un reflejo de ti y mira sus habilidades.
—Yo...
—Luffy —dice apuntándole con el dedo—, ¿qué piensas de aceptarme a mí para ser parte de tu tripulación? Soy más util, más rápida y más segura de mi misma. Si tú me lo pidieras, yo podría—
—¡Jamás! ¡Tú jamás reemplazarías a Edina!
—Escucha Luffy—
—¡Cállate! No quiero a alguien que no piense dos veces antes de dañar a otros. ¡Tú no me agradas!
—¡Terminarás aceptándome! —afirma ella sonriéndole, pasando por alto lo que dijo Luffy. Su felicidad se esfuma en cuanto sus ojos caen en mi— Y me encargaré de que así sea.
Mis ojos llenos de locura y odio nunca jamás en mi vida podré olvidarlo. La ausencia completa del valor de la vida.
Va a matarme.
Empieza a correr hacia nosotros. Luffy me sujeta de las caderas y, el movimiento siguiente me hace familiar pues sus piernas se vuelven resortes y...
Me incrusto a su cuello mientras salimos disparados, cruzando rápidamente todo el territorio de clones, haciendose más espesa la neblina que me cuesta ver mis manos. El golpe del aire azotándome por la velocidad hace que endurezca mi agarre contra él.
Siento la corrida de Luffy para amortiguar nuestro aterrizaje. Cuando finalmente se detiene se aleja un poco para mirarme.
—Ya puedes soltarme.
No quiero. No quiero soltarlo.
Tengo mucho miedo. Empiezo a jadear tratando de recuperar el aire y tranquilizarme.
Él no dice nada mientras frota mi espalda —Tenemos que seguir en movimiento. Buscar la manera de salir de aquí.
—Es mejor que yo en todo.
—No.
—Sí. Hasta no tiene marcas.
Sus manos van a mis brazos y me fuerza a soltarme de él. Su rostro se acerca lo suficientemente al mio para verlo entre la neblina.
Mi corazón arremete contra mi pecho ante su cercanía.
—¿Pones tu valor por tus marcas?
—¿No?
—Sí o no Edina.
—No, las marcas no me definen.
—Y tampoco lo hace tu doble. ¿De qué habíamos hablado antes?
Salto entre sus ojos mientras la escena se repite en mi cabeza:
—...¿Y si esa Edina es mejor que yo?
—¿Y si no lo es? Nadie puede ser mejor en ser tú que tú. Además si esa cosa no es tú, entonces no tiene la capacidad de decidir como tú. Tus errores. Tu historia. Sólo te está imitando.
—¿Y si hasta es mejor que yo en eso?
—Entonces vamos a encontrarla... y le vamos a demostrar quién manda."
Le sonrío débilmente.
No sabría cómo demostrarle quién manda a una máquina asesina.
—Supongo —Me aprieta la nariz y la sacude—. ¡Ay!
—No seas pesimista. Lo lograremos. Déjamelo a mi.
De vuelta esa sonrisa. Me arde el corazón mientras le asiento.
Se endereza y se pierde de mi vista, por lo que extiendo la mano para sujetarlo de su camisa para que no se me pierda.
—Hmm, esto está difícil. No se puede ver nada —se queja, da unos pasos y trastabilla cayéndose sobre una de sus rodillas.
—¡Luffy!
—Estoy bien, sólo necesito unos minutos —dice tranquilizandome. Finalmente percibo cómo se deja caer y yo lo hago cerca de él.
Suena a que no es nada grave, pero igual me preocupa su condición.
—¿Qué tal están tus manos?
—¿Eh? — ¿Mis manos? Ah, mirándolo mejor son mis manos y muñecas quienes se llevaron lo peor. No me había percatado. Como si eso despertara a mi cuerpo, los ardores pinchan mi piel cada vez más.
—¿Te duelen?
—No, estoy bien. Quizás dejen cicatrices.
Me arrepiento de comentarlo por la conversación de hace unos segundos. No dice nada al respecto.
Quiero preguntarle algo... pero no sé si hacerlo.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—¿Hm? Ah, sí claro.
Quiero preguntarle cosas sobre Ace, si realmente se sintió de esa manera. Si realmente piensa que arriesga la vida de sus amigos y la parte de que duda de sus sueños... quiero preguntarle muchas cosas sobre esa conversación que tuvo con sí mismo.
Abro la boca pero no me animo a hacerlo. Sin embargo cambio a esta pregunta —¿Cómo te sientes luego de absorber a tu clon?
Espero su respuesta atenta y me frustra un poco no poder ver su rostro. Quizás la respuesta a eso daría las respuestas a mis demás preguntas.
—Hambriento. ¡Ah! Me gustaría comer la comida de Sanji ahora mismo —se queja.
Siento que hace un movimiento de cabeza, respirando hondo. Su pecho sube y baja con una lentitud que no me gusta para nada. No es propio de él.
—Me duele todo —admite con un hilo de voz—. Absorber a mi clon fue como... comer un rayo.
—¿Qué? —parpadeo— ¿Qué clase de rayo?
—No sé. Un rayo raro —suspira, y su estómago gruñe con tanta fuerza que la neblina vibra—. Tengo hambre.
Me río apenas, con la voz temblando.
Por fin suelto un poco de aire.
Es él. A pesar de todo, sigue siendo él.
—No sé cómo puedes bromear ahora —murmuro.
—No estoy bromeando —asegura, serio—. Tengo hambre de verdad.
Suspiro y trato de calmarme. No ver absolutamente nada hace que esté muy alerta a todo.
—¿Qué crees que están haciendo los demás?
—Probablemente estén en camino.
—¿Qué? Pero les dijiste que no.
Se ríe levemente —Lo sé.
Escucharlo tan seguro me tranquiliza ligeramente, pero la idea de que hagan un clon de Zoro o Robin no me parece muy buena idea.
El ruido del estomago de Luffy corta el silencio. Lo escucho lloriquear ligeramente.
—Si puedes pensar en comida es porque vas sintiéndote mejor.
—No sé si sea la mejor forma de verlo.
La neblina empieza a moverse ligeramente, extrañandome.
—¿Hm?
La neblina se enrrolla a nuestro costado, permitiéndonos vernos con claridad. Observamos como se forma un espiral, adquiriendo altura como si fuera un tornado.
Él gira la cabeza bruscamente, y sus dedos rozan mi muñeca para guiarme a que me incline junto a él.
Me aprieta la mano. Sus dedos están tibios. El contacto me centra.
Del humo sale una criatura de rostro ovalada, que se inclina hacia nosotros para observarnos. Su cuerpo va tomando forma mientras se mantiene a una distancia escudriñándonos.
Ni siquiera puedo gritar ni hacer algún ruido. Me paralizo en mi lugar sujetándome con todas mis fuerzas de Luffy.
—¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?
Definitivamente no está para nada sorprendido ante este ser intangible.
Ladea la cabeza en respuesta y se aleja ligeramente. No despego la vista mientras levita a nuestro alrededor y se aleja unos cuantos pasos volteando a ver si le seguimos.
Sus límites ondulan, difusos, y algo en su silueta cambia: ahora parece humana. Alta. Delgada. El ente parece tratar de contener la figura que quiere construir.
—Está imitando... —digo apenas— ¿Está imitando... una forma humana?
Luffy asiente, serio.
—No es un clon —dice—. Es otra cosa.
La criatura mueve un brazo... o algo parecido a un brazo. Se lo lleva al pecho. Luego extiende una especie de mano hacia nosotros, como invitándonos a acercarnos.
Alma
La voz en mi cabeza hace vibrar todo mi cuerpo. Por un momento creí que se me iba la consciencia.
—¿Oíste eso? —trago nerviosa.
—Sí —responde Luffy, poniéndose de pie con esfuerzo—. Quiere que lo sigamos.
—¿Y solo vamos a... ir? ¿Así?
—Sí —dice él, como si fuera lo más obvio del mundo. Trata de ponerse en pie—. No parece malo.
La criatura se da vuelta lentamente. Y empieza a avanzar levitando, adentrándose en la niebla como quien conoce cada rincón del lugar.
—Edina —dice Luffy ofreciéndome la mano—. Si no lo seguimos ahora, no podremos ayudar a la gente de aquí.
Le tomo la mano y doy un paso adelante, aunque mis piernas tiemblan.
La criatura flota cada vez más lejos, pero sin perderse del todo en la niebla. Como si supiera exactamente cuánto mostrarse para que no la perdamos.
La seguimos en silencio hasta que... Algo cambia.
La niebla, espesa hace unos minutos, se abre como un pasillo frente a nosotros. La criatura se detiene al final, flotando frente a lo que parece una entrada de roca ennegrecida —una caverna natural con símbolos tallados que brillan muy tenue.
Siento un tirón en el pecho y es la misma sensación que cuando el clon me miró por primera vez.
—¿A donde nos está llevando? —susurro.
La criatura se vuelve hacia nosotros y esta vez, su forma cambia completamente:
Un instante es humo. Al siguiente... tengo que taparme la boca para no gritar.
Es ella.
Es mi clon.
Pero sin ojos.
Sin boca.
Sin expresión.
Una imitación vacía.
Un cascarón.
—No es tu clon —dice Luffy rápidamente, colocándose entre nosotras—. Solo te está mostrando lo que quiere que entendamos.
La figura sin rostro asiente lentamente... y señala a la caverna.
Mi piel se eriza. Mis piernas comienzan a temblar de la impresión. La criatura da media vuelta y se interna en la caverna.
—Vamos —dice—. Veamos de qué se trata.
Y la niebla se cierra detrás nuestro si sellara la entrada.
El sonido de nuestros pasos se vuelve hueco al entrar a la caverna. La niebla, tan densa afuera, queda atrás como si la barrera de piedra la rechazara. El aire aquí es seco, demasiado quieto.
Demasiado... muerto.
Luffy se adelanta despacio. Está serio. Sus ojos se mueven rápido por las paredes.
Avanzamos más y trato de no tropezarme en ningún momento, luego de varios minutos caminando la caverna se abre en un espacio inmenso, iluminado por una luz rojiza que palpita como un corazón enterrado. Las paredes no son lisas: están marcadas por hendiduras circulares, como si miles de manos hubieran presionado su forma ahí.
Manos pequeñas. Manos grandes. Manos sin forma humana. Algunas parecen... bocas.
Me quedo paralizada.
—¿Qué... es esto? —murmuro horrorizada.
Luffy retrocede un paso. Yo nunca lo vi ponerse pálido así.
—Este sentimiento...
Su voz sale quebrada en un punto que rara vez muestra.
—¿Qué?
Una corriente de aire cálido pasa entre nosotros, como un suspiro. Y entonces escucho algo: no un grito, no una palabra.
Una sensación.
Como si algo estuviera llorando.
Como si muchas voces lloraran dentro de una sola.
Una presión me golpea el pecho y caigo de rodillas. Luffy corre a sostenerme.
—¡Edina!
Toco el suelo con la mano... y siento vida.
No viva como un animal.
Sino como si el suelo respirara.
Luffy aprieta los dientes.
—Es... la misma sensación.
Su mirada se oscurece.
—¿De qué hablas? —mi voz sale temblorosa.
—A la isla de Big Mom —dice finalmente—. A Whole Cake.
Me deja helada.
—¿Quieres decir que...?
Él niega con la cabeza, inseguro.
—No sé. Pero este poder... es parecido. Muy parecido.
Una luz rojiza se enciende en el centro de la caverna. No surge de una lámpara. Surge del aire.
En el centro, hay un árbol frente a un claro burbujeante que parece teñido de sangre debido al reflejo.
Una de las burbujas sobre el claro es enorme, palpitante, llena de una textura extraña, como niebla comprimida dentro de un cristal líquido.
La burbuja tiembla. Y dentro, por un segundo, veo una cara.
La mía... Luego la de Luffy...
Pero distorsionadas, como si nuestros reflejos fueran una película que se reproducía de nosotros.
—Edina... —susurra Luffy—. Este lugar hace copias. Copias del alma.
Y ahí es donde todo hace click.
La isla.
La niebla.
Los clones.
La criatura.
Mi doble.
Y esta caverna que late.
—Luffy... —le agarro el brazo temblando—. La isla... tiene alma.
Él aprieta la mandíbula.
—Sí.
La burbuja estalla sin ruido.
Una ráfaga de viento nos empuja hacia atrás.
Y en el eco del silencio, una voz grave, profunda, ronca, como si hablara desde la roca misma, retumba en toda la caverna:
ALMA
Luffy me cubre con su cuerpo mientras la caverna se sacude.