"Donde nacen las copias"
16 de marzo de 2026, 12:03
Luego de que cesara de sacudirse, abro los ojos. Luffy registra todo el lugar por posibles peligros, pero todo queda en silencio poco después.
La caverna parece palpitar como un corazón...
—¡Qué increíble!
No lo sé, increíble queda poco ante esto. La figura de las manos en las paredes y las palpitaciones... era como si las manos se esforzaban en mantener con vida este lugar. Como si le aplicaran reanimación a la cueva.
Otra vez. Una burbuja vuelve a emerger del estanque, de la misma manera que la anterior y vuelve a explotar. Volviendo a sacudir por completo la cueva y haciéndonos perder el equilibrio. Veo que dos... no, cinco burbujas vuelven a formarse lentamente.
Busco algo por el cual resguardarnos y veo algunas rocas colapsadas formando un pequeño muro.
—Ven rápido — y lo jalo atrás justo en el momento en que se vuelven inconsistentes y explotan, generando una sacudida que yo tomaría por terremoto.
Luffy me vuelve a cubrir y aguantamos un momento mientras piedras golpean el muro y sentimos el roce de ramitas que son mandadas a volar por el lugar.
La intensidad vuelve a bajar hasta que escucho el gemido de la misma voz anterior... ¡Sólo que no puedo encontrar de dónde viene!
—Es peligroso para ti estar aquí.
¿Para mí? ¿Y para él no? Debería cuidarse más— Su rostro se ilumina debido a la luz hacia el estanque y los dos nos asomamos para ver de vuelta hacia allí.
Son cinco burbujas brillando con intensidad...pero estas no parecen tender a explotar. Flotan hacia fuera del estanque y empiezan a deformarse. Se alargan, achican y retuercen hasta que finalmente empiezan a formarse figuras, siluetas. Una se parece a...
Oh no.
—¡Rómpelo! ¡Antes que termine de formarse!
—¡¿Eh?!
—¡Es la silueta de Sanji!
Ambos nos quedamos petrificados en nuestro lugar al ver cómo se van consolidando. Las otras burbujas... Robin, Franky, Brook y Chopper. Madre de Dios.
Los Mugiwaras. Los clones de los Mugiwaras.
Deben haber atracado arriba.
No puedo evitar quedar con la boca abierta al verlos formarse. Sanji no tenía un brazo y sus ojos no estaban, solo tenía cuencos huecos vacíos en la cara. Rengueaba mientras caminaba hacia el interior de la cueva.
Robin y los demás empezaron a desarrollarse. Sin ojos y sin expresión daban pasos detrás del Sanji falso que tropezaba por las raíces...
¿Y estas raíces?
Eran extensas, recorriendo todo el suelo de la cueva... parecía provenir del árbol que se encontraba en el medio del estanque. Y están creciendo.
—¡Hay que detenerlos! —Luffy me trae al presente.
—¡Hagámoslo antes que se conviertan por completo!
Corro y me lanzo sobre Chopper, que trata de soportar mi peso, pero no lo soporta y su cuerpo explota cubriéndome de agua. Luffy lanza golpes a Sanji y a los demás que voltean a mirarnos sin expresión, recibiéndolo de lleno sin defenderse.
No son reales, no son reales... tomo una roca con punta y me acerco a Robin.
Aunque me diga eso mientras intento atravesar la tensión superficial del cuerpo de agua frente a mí, no hace que parezca menos que los estoy apuñalando.
Robin se deshace en agua por partes, puedo ver el intento de reacomodarse de vuelta pues aparece su boca —...dina.
—...extrañaba! ¡Chicos...! —Franky se deshizo por completo.
Brook cayó también al instante y los demás después de él gracias a Luffy.
Miramos el charco de agua en el suelo en silencio. Si esperábamos un poco más... por consciencia no iba a poder hacerlo.
Un ligero peso en el hombro hace que salte en mi lugar y voltee. El ente nos mira, que hasta podría decir que con curiosidad, mientras flota a nuestro alrededor.
—¿Es aquí dónde se hacen los clones? ¿Nos trajiste aquí para que lo veamos?
Se aleja y flota sobre el agua, dando vueltas hasta que se acerca y queda frente al árbol. Me acerco a la orilla y miro para abajo.
Parece estar rebosante de sangre espesa y líquida, mi estómago se revuelve al verlo.
—No es sangre —lo escucho decir a mi lado.
—¿Cómo estás tan seguro?
—No tiene olor —mete la mano dentro del claro y... ¡no te lo metas a la boca! —. Es agua.
—¿Y por qué tiene ese aspecto?
¡Zam! Escucho un pasador metálico correr y tomo a Luffy del cuello de la camisa. Nos escondemos por segunda vez detrás del muro de rocas.
Cuatro Pirás entran a la cueva. Uno parece ser de mayor rango ya que los otros tres van por detrás de él. Tiene la piel verdosa y azulada, con un porte lleno de orgullo.
—Se quedarán aquí e informarán si aparecen los clones de los mugiwaras —le toma la mano a uno de ellos y le entrega un Den Den Mushi—. Necesitamos llevarnos la materia prima lo antes posible.
—Sí señor.
—Son cinco materias. No lo olviden.
—Sí señor.
Enseñan respeto al Pirá que asiente y se devuelve a por donde vino. Si nos deshacemos de esos guardias, podríamos tomar ese camino y escapar de aquí.
—¿No se realizará el elevamiento tampoco hoy señor? —escucho que le dice a quien parece ser su secretario.
—No hasta que tengamos todas las copias de ellos.
Me escondo detrás del muro y me caigo despacio al suelo.
—Los chicos ya deben estar en la isla —comenta Luffy.
¿El elevamiento? Un momento.
Desde que llegamos la isla no ha subido.
No hemos vivido el elevamiento con Luffy desde ayer.
No puede ser.
No puede ser.
Ellos controlan el elevamiento.
—¿Qué pasa? —dice poniéndose de cuclillas a mi lado— ¿Tienes hambre verdad?
—No —me asomo de vuelta a ver a los dos guardias observando el agua asqueados. Al escuchar de vuelta el pasador, es seguro que los otros se retiraron—. Tenemos que capturarlos y sacarles información. Necesito que los asustes un poco...
Regreso a comprobar a mi capitán. ¿Podría Luffy intimidarlos?
—¿Qué pasa? —Bueno, su reputación le procede— ¿Vamos a hacerlo?
—Sí. Primero—
—¡Oigan! —grita demandante saliéndose de nuestro escondite.
¡Luffy! Me apresuro a ir detrás de él. Los dos giran violentamente hacia nosotros con sus escopetas apuntándonos. Parpadean varias veces al percatarse a quién tienen en frente.
—¿M-Monkey D. Luffy? —dicen bajando sus armas para contemplarlo mejor.
—Así es —dice parándose poniendo sus manos en su cadera.
—¿Qué hacemos? —le susurra al otro.
—¡Sus armas no funcionan conmigo!
—¡¿Por qué?! —demanda uno.
—¡Porque soy de goma!
—¿Qué? ¿Cómo es eso? —Se miran unos segundos.
—Heh... ¿Quieren probarlo entonces?
Debo decir algo rápido.
—¡Será mejor que bajen sus armas y muestren sus manos! —digo dando un paso al frente—. O... ¡Monkey D. Luffy les romperá los huesos!
Los tres voltean atónitos hacia mí. Hasta Luffy.
Le abro los ojos para que me siga la corriente.
—¡Cierto! ¡Romperé todos sus huesos! —dice inflando el pecho.
—Maldición —masculla uno de ellos y ambos bajan las armas hasta sus pies.
—Ahora... nos dirán todo sobre lo que saben de este lugar y cómo se hacen los dobles.
Se volvieron a mirar entre ellos.
—Luffy.
—¡Sí! Aaaagh —abre la boca como rugiendo... no sé qué esta haciendo.
Entran en pánico extendiendo sus manos para que nos detengamos —¡Está bien! ¡Se lo diremos! Hazlo tú.
El otro no puede creerlo —¿Qué? ¿Por qué yo?
—¡Cállate y hazlo!
Gruñe molesto y nos mira disgustado. Será mejor que aleje por si acaso las armas de ellos. Me acerco lentamente.
—¿Qué es este lugar? ¿A qué se refieren con materia prima?
El Pirá se remueve incómodo unos segundos —Este es el corazón de la isla. Es donde se generan el alma de los dobles y a eso lo llamamos materia prima.
Me quedé atónita unos segundos mientras recogía las escopetas. Observe de vuelta el estanque burbujeante y el árbol... ahora me transmitía una extraña sensación.
—¿Entonces esto es el núcleo?
Apretó los labios.
—Esto es el núcleo, ¿sí o no?
—Depende a qué te refieras con núcleo.
¿Qué significa eso? Me estaba hartando que no tuviera respuestas claras.
—Aquí se generan el alma para los clones ¿verdad? Lo llamaron materia prima. ¿Dónde...?¿Dónde se termina el producto?
No dice nada. Se me queda mirando desafiándome con la mirada.
—Se los llevan, ¿verdad? Tienen algún laboratorio donde los manipulan.
—Somos simples guardias, no tenemos tanto acceso a información.
¡Mienten! El otro baja la mirada al piso. Me clavo las uñas en las manos.
Bueno, probaré otra.
—¿Y ése árbol viejo y gris? —señala Luffy de repente. Con su atención puesta en eso.
—Es sólo un árbol viejo. Ha estado aquí desde siempre —dice restándole importancia—. Sólo sabemos que ese estanque puede copiar las esencias de las criaturas que viven aquí.
—¿Esencias?
—¡Idiota! —masculla el otro.
Así que no son almas. No, esperen. Tiene sentido. No tienen alma, sólo esencia. Por eso buscan el alma del real para vitalizarse. Por eso se fusionan.
Pero las esencias están lejos de parecerse a las reales... eso debe ser por el desequilibrio.
—Esta es la particularidad de la isla ¿verdad? Es por eso que la isla está fuera de control —me acerco a él—. No por el elevamiento. Porque ustedes lo controlan.
Su sonrisa arrogante me hace apretar los dientes y me distrae lo suficiente para el tipo de a lado me agarre del cabello.
Me suelta enseguida pues Luffy lo golpea de lleno en el rostro tirándolo al suelo inconsciente. La rabia se me sube a la cabeza y miro furiosa al tipo frente a mí.
—¿Tú también quieres intentar algo?
Antes que pudiera responder, desaparece de mi vista y la extensión del brazo de Luffy frente a mi me hace suspirar para tranquilizarme.
Los dos fuera. Bueno, no importa. El rompecabezas se está armando, sólo falta...
Volteo hacia el estanque y ahí esta de vuelta. El ente baja de la copa del árbol y vuelve a danzar frente a él.
—¿Puedes acercarme al árbol Luffy?
—Claro.
Me acerco a él y rodeo su cuello para sujetarme, me mira sonriendo unos segundos y alegre estira sus brazos hasta las ramas.
¡No! ¡Un momento!
—¡Luffy!
Es tarde. Nos impulsamos hacia el árbol pero la rama se rompe. Caemos al estanque.
Cierro los ojos y aguanto la respiración, hasta que salgo hasta la superficie. El agua espesa roja hace que entre en pánico por lo desagradable que se siente.
¿Dónde está Luffy? Giro sobre mi misma y no lo veo.
—¡Luffy!
El ente cruza frente a mí y la sigo con la vista. Se detiene sobre pequeñas burbujas que explotan... maldición.
—¡Luffy!
Me sumerjo y trato de abrir los ojos pero es imposible, salgo a la superficie de vuelta a limpiarme los ojos. Por favor, aguanta. Por favor.
En el mismo punto sin mirar zambullo con una mano extendida, tratando de rozar un poco de él para encontrarlo. Siento sus dedos y lo jalo para mi, lo pongo en mi espalda y regreso a la superficie.
Jadeo al respirar de vuelta aire y escucho como tose detrás de mí —¿Estás bien?
—Ah, sí —dice desganado.
Nos acercamos hasta el borde de las raíces que cubren por completo la base de la plataforma de piedra y me sujeto de ellas. Acomodo a Luffy y al asegurarme de que está bien sujeto, subo a la plataforma.
Con mucho esfuerzo lo subo a mi lado y se sienta junto a mí, tratando de recuperar el aliento.
—Quiero carne —lloriquea y me da risa.
El árbol detrás de mí es antiguo, parece una estatua de lo que fue pues está completamente seco. Sin embargo sus raíces se siguen extendiendo por todo el lugar, bajando por la plataforma dentro del estanque hasta que reaparece por el borde y se extiende más.
—Edina —me advierte Luffy y veo a mi lado una niña traslúcida.
Tiene un vestido rosa con volantes simple, el cabello recogido en una coleta. Mueve sus piernas mientras parece tararear en silencio.
Parpadeo. Es una joven en sus veintes.
El corazón se me detiene al acto. No puedo decir nada mientras ella sigue tarareando en silencio, volteo hacia Luffy.
De repente ella se pone de pie sorprendiéndome y mira hacia el árbol.
—Hey.
Luffy tiene a un hombre con un traje viejo frente a él observando al árbol. Y así, poco a poco, van apareciendo otras personas que aparentan de diferentes tiempos alrededor haciendo lo mismo.
¿Qué quieren? ¿Qué buscan del árbol?
Alma
Claro y fuerte. Proviene de él.
Todos voltean y le dan la espalda. Con terror, retrocedo para acercarme a Luffy ocultándome detrás de él.
Caminan sumergiéndose en el estanque y luego aparecen de vuelta sobre la superficie. A un paso constante hasta que llegan a las paredes.
Y empiezan a empujar con las manos.
—¿Qué...?
La cueva vuelve a palpitar... pero ahora tiene otro significado. Ahora esas manos buscan echar las paredes de la cueva.
Una y otra vez, empujando y soltando.
Entonces las marcas en la roca no eran decoraciones... Eran intentos.
—¿Quiénes son estas personas?
—No lo sé —responde Luffy a mi pregunta al aire.
Se acerca a nosotros con una forma más humana y nos observa flotando, esperando alguna decisión.
—No entiendo que quieres —el ente ladea la cabeza—. Ayúdame a entender —¿Qué debería preguntar? —¿El problema es el árbol?
Niega con la cabeza y vuela hacia una puerta, que reconozco es por donde habían salido los dos Pirá y se queda quieta observándonos desde ahí.
—Nos vamos a meter en más problemas —resoplo.
—¿No es emocionante? —dice él y yo niego con la cabeza. Se ríe de mi cansancio.
.
.
.
Tomó el cigarrillo de sus labios y expulsó el humo al observar la ciudad. No había signos de vida.
Las casas deshechas y las calles deterioradas, se notaba que habían sido abandonados por el mundo desde hace mucho tiempo.
—No parece que viva gente aquí —volteó a mirar a su compañero. Brook se acercó a una de las ventanas de una casa y observó dentro.
—Hay más gente adelante —Robin deshizo el uso de su fruta—. Todos parecen reunidos en el centro de la ciudad.
—¡Vamos! Hay que encontrar a Luffy y Edina —Franky comenzó a caminar.
—Espero estén bien.
Robin se puso de cuclillas frente a Chopper —No te preocupes. Luffy sabe cuidarse y protegerá a Edina— el pequeño asiente—. Sigamos.
Los cinco se pusieron en marcha en busca de sus propias respuestas.