"Noche en Mérida"
16 de marzo de 2026, 12:04
La ciudad de la isla era bastante sencilla y acogedora. Era notable que los lugareños se conocían bastante bien entre ellos; la cordialidad y la alegría parecía ser natural para repartir.
Las canciones resonaban por todos lados gracias a ellos, que difundían al parecer las clásicas conocidas por todos. Se podía notar cómo de pegadiza era ya que de comerciante a cliente se tarareaban las melodías divertidos.
Las casas eran modestas y pequeñas, las estructuras de ladrillo visto con techos de tejas lo hacían ver todo tan agradable y relajante. Me recordaban a las casas de mi país y en parte un poco a su gente. Aunque aquí disfrutan demasiado.
El sol que iba ocultándose hacía brillar los diferentes colores que los puestos vestían por el festival. Los niños corrían y saltaban al pasar a nuestro lado entusiasmados por probar cada producto, curiosos por su sabor.
—Vaya, que precioso lugar —digo sin poder dejar de mirar por todos lados.
Su sonrisa crece mientras me observa admirar. Sus ojos brillan —Sabía que te gustaría.
—¿Y sabías que habría festival en estas fechas?
No dice nada un momento mientras observa en un puesto a un hombre untando una pasta a un pan —Recordaba algo así pero no estaba seguro.
—¿Hace cuánto que no vienes?
—Hm, bastante. No he vuelto desde que me uní a Papá.
—Oh. ¿Entonces cuando estabas con tu tripulación Spade?
Un joven me tiende un molinillo sonriéndome a lo que le niego apenada. Dos niños llaman su atención para que se los enseñe.
Más adelante veo que la calle termina en una plaza y hay una banda puesta ahí haciendo bailar a los presentes.
—¡Mira qué divertido!
Ace me tomó la mano entrelazando los dedos. No pude evitar pensar en Aric.
—¿Qué pasa?
—Estaba pensando en Aric.
—Está con Ellie y Faber. Tienen a Noel también. Todo está bien.
Asiento intentando que la preocupación en mi pecho se me pase. Veo un puesto de disparos a nuestra derecha y no puedo evitar reír ante el recuerdo. Él lo ve al mismo tiempo y puedo percibir su diversión.
—Esa fue la última vez que salimos sólo nosotros dos —murmura sonriendo.
—Sí, bebimos un poco y luego subimos al techo.
Se queda colgado unos segundos. Juego con su anillo mientras espero a que diga algo.
—Creo que ya estaba enamorado de ti —dice para sí. Como si ahora se hubiera dado cuenta.
Trago el dolor que siento en el pecho, es cálido e invasivo. Yo ya lo quería, siempre lo quise. Y es que era mi personaje favorito.
Pero aquí... aquí ya estaba enamorada de él desde que se había aproximado a mi en la camilla cuando llegué al barco.
Extiende su mano libre hacia mí y le da un apretón a mi nariz haciéndome sonreír.
—Aaah —exhala con fuerza. Tratando de quitarse el estrés—. Estabas completamente demente. A veces me sigues preocupando.
—Mira quién lo dice —Me encojo de hombros —Yo lo único que espero es que Aric no salga como nosotros —La carcajada que suelta me asegura que no hay forma de que eso no suceda. Pasa su brazo por mis hombros—. Al menos trata de mentirme para hacerme sentir bien.
—No hay mentiras entre nosotros. Voto matrimonial.
Llegamos a la plaza, donde los músicos bailan emocionados por su propia canción y otras personas se unen a ellos.
Abrazo su cintura mientras me apego a su pecho—¿Cuándo te llegará una respuesta?
—Puede que semanas. Es al viejo modo, así que va a tardar.
—¿Y Marco?
—Todavía no le he escrito.
Me muerdo el labio inferior. Necesitamos hablar sobre qué haremos con Shanks, pero no quiero traer el tema sobre la mesa.
—Entiendo.
Me abraza y acaricia la espalda mientras observa a la gente bailar.
—¿Quieres beber algo?
—Sí, me gustaría.
—Iré a comprártelo. No te muevas de aquí.
Asiento y lo veo regresarse por donde vinimos. Voy a entretenerme en el baile frente a mi mientras lo espero. La gente bailando despreocupada, sonriendo y bebiendo divertida con pasos raros mientras intentan mantenerse en pie. Hay tanta paz y calma en sus rostros, la alegría de este instante, de disfrutar la brisa del mar, de vivir acompañados de sus seres queridos y de despertar en el lugar en que decidiste crecer toda tu vida...
La ciudad parece tan cálida con las luces tenues y los colores alegres que rasgan un poco mi alma.
¿Qué estamos haciendo? ¿Qué deberíamos hacer? Quiero tomar la decisión correcta.
¿Cuanto tiempo más podremos sostener esta mentira?
Uno de los bailarines se tambalea hasta la pared empapelada de fotos. Me acerco a verla cubierta de los carteles de "Se busca" y encuentro el de Luffy en segundos. Su figura blanca y el nivel de recompensa, ambos son sinónimos de problemas. La locura que había arrastrado al mundo desde Egghead...
Me duele el corazón. Todo se siente tan delicado... a punto de explotar.
Quizás sí ya sea el momento. Quizás es el mejor momento para dar nuestras señales de que seguimos vivos, bueno, Ace sigue vivo. Con el mundo con el foco en el Siglo Vacío y el One Piece...
Tengo miedo. Inconscientemente me froto el pecho.
Que Ace esté vivo ya sería una noticia menor para el mundo... un impacto pequeño considerando las revelaciones que han estado sacudiendo al mundo.
Pero Shanks ¿que pensaría al respecto? Su palabra quedará en duda si sale a nuestro favor. Por haber ocultado por tanto tiempo su existencia.
Sin embargo él ya lo sabía ¿no? Sabía que en algún momento Ace terminaría por exponerse.
Por sí mismo o de otra manera. Ambos lo sabíamos, ambos sabíamos que esto no podría durar para siempre.
No puede vivir ocultándose de Luffy ni de Sabo toda su vida. No podríamos hacerle algo como eso.
No puede vivir oculto del mundo.
Siempre fue buscar el momento oportuno.
El Dr. Vegapunk nos creó esa oportunidad.
"Pues tendrás que decírselo a Shanks si piensas hacer eso. Él no parece estar muy al tanto de tus planes."
Por eso me había dicho eso Ace en la playa cuando le conté toda la verdad. Era por su conversación con Shanks.
Examino la pared con los demás nombres, Zoro, Sanji, Law, Nami, Barbanegra, Jinbe... retrocedo pasos y los carteles se extienden a lo largo.
Este es el mundo de los piratas. Mis miedos no pueden atarnos a tierra.
—¿Aloise?
Volteo rápidamente y veo a Ace con las bebidas.
—Estaba mirando los carteles —digo avergonzada. Me siento como si me pillara haciendo algo malo.
Se acerca despacio y me tiende uno, observando él también la pared. Le doy un trago sin esperar mucho. El pecho me aprieta muy fuerte y necesito respirar.
—Qué locura ¿no?
—¿Qué cosa?
—La persecución. Tener que vivir de esa manera. No lo sientes por estar en constante movimiento, ya que no puedes desacelerar en ningún momento.
—¿No lo extrañas un poco?
Ríe seco —Quizás. Ahora ver esto me hace pensar en Aric y los chicos.
No quiero. No quiero que termine.
Por favor, déjenme extenderlo un poco más.
Miro ausente la pared.
Déjame vivir de esto un poco más.
No me lo quiten.
No quiero.
Quizás no lo es. Quizás debamos aguardar un poco más.
Me vendría bien una señal.
Su mano acaricia mi espalda y es como si me insertara una daga ahí mismo.
—"Si no me quedo contigo, estaré solo y estar solo duele más que estas heridas".
—¿Eh?
Me besa la sien —Vámonos —dice volviendo a pasar su brazo por mis hombros sonriéndome nostálgico.
¿Quién dijo eso?
Ya lo escuché en alguna parte ¿verdad?
¿Dónde lo escuché?
Sé que ya lo escuché antes.
Me detuve, por lo que su brazo cae. Unos pasos más adelante Ace me mira curioso —¿Qué pasa?
—¿Eso quién te lo dijo?
—¿Qué...?
—Lo que acabaste de decir. ¿Quién te lo dijo?
Traga nervioso —Fue Luffy.
—¿Cuando eran niños verdad?
Sus ojos analizan mi rostro despacio, creo que está sorprendido de que lo supiera.
—¿Quieres verlo?
Se mantiene en silencio observándome a los ojos directo. No sonó a pregunta, en realidad sonó a desafío.
Ya sé la respuesta, es sólo que...
—Sí —veo que le duele aceptarlo—. Sí quiero verlo Aloise.
¿Qué estamos haciendo Ace? ¿Qué estamos considerando aquí?
Le asiento varias veces y trago nerviosa. Me fijo en mi bebida y le doy otro sorbo —Okay, okay.
—¿Y tú quieres conocerlo verdad? —Mis ojos se le caen en picado, sintiendome completamente expuesta—. Todavía no lo conoces, aunque sepas tanto de él.
—No...No lo conozco.
¿Conocer a Luffy? Eso es imposible.
¿Qué estoy diciendo? Portgas D. Ace es mi esposo.
¿Voy a conocer a Luffy?
—Sólo... vayamos despacio. Aun no estamos tomando decisiones aquí—se acerca y pone sus manos en mis hombros, despertándome—. Lo estamos considerando, hay que planearlo —el asiente ante sus palabras nervioso—. Lo resolveremos.
—Tenemos que hablar con Shanks primero —suelto.
Él se petrifica unos segundos y parece hacerse la idea —Sí, tendremos que hacer eso. Lo haremos —Doy unos cuantos tragos a mi bebida—. ¡Hey!
—Necesito un poco de esto para menguar mis pensamientos —confieso.
Se ríe de mí —Creo que yo también.
.
.
.
Luego de varios vasos intensos, entramos en ambiente. Por supuesto, Ace ahora está pegado a mi mientras ríe ante cualquier cosa lo que me causa tremenda diversión. Estamos sentados a un lado de la pista de baile, en un pequeño muro que va aumentando su altura hasta la parte superior de la isla.
—Ya estás borracho.
—¿Yo? Todavía. Creo que tú ya me estás guiñando mucho el ojo.
Tonterías. Niego con la cabeza tratando de aplacar mi sonrisa. Le golpeo con el hombro y suelta una risa suave.
—Y pensar que no habíamos hecho esto antes.
—Sí, en cuanto me recuperé salimos para Samerah y de ahí fue cuidar de Aric y de ti.
Asiento y miro nuestros pies colgando en movimiento —Ya ha pasado como dos años desde que llegué aquí.
Dos años que dejé el mundo real y quedé en el mundo de One Piece. Sigue pareciéndome una locura y hasta a veces creo seguir soñando.
A este punto ya no quiero volver a despertar.
—Cuéntame algo de tu mundo.
¿Algo de mi mundo? Hm... —¿Los celulares?
—Celulares.
—Como el Den Den Mushi pero con una pantalla y podrías usarlo de muchas maneras. Llamadas, mensajes, lecturas, juegos, redes sociales...
—Se oye genial.
—Pero no tiene el nivel de conexión global que tienen los Den Den Mushi. No hay que unirse a una telefonía o algo para acceder a ello.
—Eh... sí.
Me río.
—¿Por qué no lo creas aquí?
—No tengo la cabeza de Vegapunk para saber cómo crear algo así. Sólo disfrutaba del producto —Veo que se lleva el tarro de cerveza a los labios atento a mi—. Espera ¿era sobre eso que querías preguntar o era por otra cosa?
—Lo decía por tu familia pero fue interesante escucharte hablar de eso.
Pff —Como ya te dije antes, éramos una familia bastante unida. Solíamos viajar mucho juntos y hacer fiesta en las reuniones familiares.
—¿Te llevabas bien con tus hermanos?
—De vez en cuando. A veces me decían que me ponía muy orgullosa y— se detuvo de beber— Ah, es eso lo que quieres escuchar ¿eh?
—Yo no dije nada.
Le miro mal.
—¿Qué te gustaba hacer?
—Leía mucho. Era mi pasatiempo favorito. Luego veía anime o mangas, estaba aprendiendo a dibujar.
—Se nota.
—Oye, ¿estás buscando pelea? Porque te la puedo dar.
Maldita sonrisa encantadora que tiene este idiota.
—¿Y solías beber mucho?
—No tanto, sólo cuando tenía encuentros con mis amigos. Como ves, no soy de cerveza —digo mostrándole mi trago.
—Hmph —mira un momento hacia la pista de baile—. ¿Dejaste a alguien allá?
¿Eh? Mira serio hacia las parejas bailando y divirtiéndose. Ah, se refiere a eso.
—No. No dejé a nadie allá. Estaba sola.
No dice nada.
—Obsesionándome contigo.
Voltea violentamente hacia mí que debe dejar su tarro a un lado —¿Cómo?
—Que te quería. No sé si sanamente —digo negandome a mi misma mientras le doy un traguito a mi bebida.
Ya estoy soltando las personales.
—Pero si no era de tu mundo.
—¿Y cuál era el problema de que me gustes? —Frunce el ceño exageradamente— Podría ver el cartel de Zoro o Sanji y que me guste ¿no?
—¿Zoro y Sanji de los Sombreros de Paja?—Asiento y ahogo mi sonrisa con otro trago. Está estupefacto— ¿Ellos te gustan?
—A ti te gustó esa chica de Wano.
—¿Qué? —ya es imposible que pueda mantenerme seria. Está atonito—. ¿Yamato?
—Le prometiste volver, me suena a interés romántico.
—¿Qué? —repite sin entender.
Le pongo los ojos en blanco y me río.
Se congela en su lugar.
O la fruta Yuki Yuki le está afectando o hoy he sido capaz de sorprenderlo más de una vez.
—Ya, ya. Estamos casados entre los dos. No va a pasar nada.
—Es que conmigo nunca iba a pasar nada. Yo no sabía que tenías interés en los Sombreros de Paja.
—Es normal que me gustara más de uno —mejor ya cierro la boca—. Escucha Ace, ellos me gustaron. A ti te amo. Mira —digo enseñándole el anillo.
—No sé si quiera ver a Luffy ahora —Ay, este hombre va a matarme—. No te rías. ¿Cómo crees que me siento al saber que te gustan otros hombres?
—Ya no me gustan. Y fue un ejemplo. Es como que mires a una pirata famosa y te guste nada más. Todo eso ya es pasado.
Se lleva el tarro a la boca molesto. Me cuelgo de su cuello —¿Con quién me casé?
—Conmigo.
Busco sus ojos —¿Con quién tuve un hijo?
—Conmigo.
—¿Y por quién luché para salvarle la vida?
Finalmente me mira —Por mí.
—Ahí lo tienes.
—Hay veces que no puedo comprender cómo funciona tu mente o cómo ves las cosas, pero luego me recuerdo que no eres de aquí y eso me calma un poco.
Levanto las cejas. Vaya, he de hacerlo muy seguido si es lo primero que dice.
Sus manos van en mi cintura y, como si moviera una muñeca, me sienta en su regazo con las piernas a un lado. Luego sus brazos me rodean y sus manos descansan en mis muslos entrelazadas.
Se me acerca al rostro —De todas maneras ninguno de ellos es mejor que yo.
Mierda. Me muerdo el labio inferior.
—Me gustaría verte intentando cambiarme y fallar miserablemente —su confianza me acaricia el corazón.
Me inclino a besarle y su sonrisa durante el beso casi me roba la cordura.
—Sabo también era lindo.
Me estira del cabello —¡Au!
—¿Y Luffy no te parecía lindo?
—Es como un hermanito pequeño, lo veía así como tú.
Sonríe satisfecho.
La gente de a poco se va retirando ya que la noche ya dio paso a la madrugada. El sonido de la oscuridad parecía cobijarnos en una manta suave, siendo difícil para ambos movernos.
—Yo también quiero conocerlo —admito.
Escuchamos a los de la banda advertir sobre su última canción antes de retirarse. La gente insiste para que se queden más.
—Pudiste haberlo conocido en Alabasta o en Marineford.
No, no podía hacerlo —Iba en contra del futuro que conocía.
La música vuelve con un compas de despedida para las ultimas personas ebrias en la pista. Algunos puestos ya iban cerrando lentamente.
—Lo conocerás, tarde o temprano.
Dejo mi bebida a un lado y busco sus manos, las entrelazo con las mías. Le beso la mejilla, pidiéndole un beso mejor.