No Puedo Dormir
16 de enero de 2026, 17:51
Número de palabras: 378
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¿Cómo pretendía John que durmiera?
Ya suponía un gran esfuerzo tratar de conciliar el sueño, cuando su mente aún trataba de hacerle pensar en el caso del asesinato de la señora Haverford y como éste unía ciertos hilos con el robo en la mansión del señor Jabez Wilson, como para además enfrentar las sábanas frías.
Como si fuera parte de uno de sus extraños experimentos había comprobado que, desde que su cuerpo había encontrado la comodidad en brazos de otro igual de inteligente que él, era incapaz de dormir plácidamente sin poder aferrarse a su pareja.
—Jim... —susurró a la oscuridad, mientras se daba la vuelta hacia la ventana.
En contraposición de lo que había anticipado, no fue la luz de la luna lo que encontró hacia aquel lado, sino una figura pequeña y delgada que se recortaba sobre la misma: James Moriarty. Sherlock abrió los ojos como platos y se apoyó sobre un costado.
—¡Jim!
—Escucho tus deseos —dijo el criminal, esbozando una media sonrisa—. Sobre todo cuando coinciden con el motivo que me ha traído aquí.
—¿Has venido hasta aquí por que querías dormir conmigo? —preguntó emocionado el detective, mientras el corazón le latía con fuerza en el interior de sus costillas.
—Al igual que tú —comenzó a responder Jim, al tiempo que sus manos agilmente le separaban de la ropa y sus pasos lo dirigían hacia la cama—, no puedo dormir en una cama en la que no estés.
Cuando por fin llegó al borde del colchón, ya tan sólo le cubría la ropa interior. Se metió con rapidez entre las sábanas, alcanzando al momento a su pareja y estrechándola entre sus brazos.
—Así es como un genio debe dormir para ser capaz de dar los mejores asesoramientos a los criminales y dominar el mundo —se burló.
Sherlock se sonrojó, pero no perdió tiempo en responder:
—Y así debe dormir un genio para detener a todos esos criminales y hacer parecer a la policía como una sarta de ineptos.
—Siempre tan agradable con tus aliados... —dijo sarcásticamente Jim.
—Como la situación indica —le interrumpió el detective, acercando los labios a los suyos—, me gustan más mis enemigos.
Un beso, cubierto por el fuego y el anhelo los acompañó por unos instantes, hasta que el cansancio del día y el agotamiento de sus mentes les hizo caer en un profundo sueño.
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Este es el final de esta recopilación de Drabbles para la hermosa parejita (y loca) del Sheriarty.
Es una locura que esta recopilación fuera iniciada hace ya más de un año y me encuentro muy satisfecha con cada una de las historias que aquí se encuentran recopiladas y con la recepción que esta colección ha tenido.
Quiero dar las gracias por todos los comentarios que he recibido durante estos meses y a la gente que ha llegado desde mis otras redes sociales para darme también una oportunidad en esta plataforma.
Espero que podáis seguir disfrutando de mis próximas historias.
Hasta la próximaaaa!!!!!