Vendaval

Femslash
PG-13
En progreso
2
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 13 páginas, 5.148 palabras, 5 capítulos
Descripción:
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Barco de Papel

Ajustes
Un día la escuela abrió un voluntariado en un jardín de niños. Obviamente Dulce fue y me arrastró con ella, aunque al final disfrute la experiencia. Mi amiga es increíble con los niños: hace manualidades de forma nata, los entiende y sabe hacer que casi cualquier cosa parezca fácil de hacer. Por otro lado... a mí me parecen tiernos. El voluntariado tenía un funcionamiento curioso. Te podías inscribir a uno o más días de forma individual y te daban puntos en distintas materias dependiendo del día que vayas y cuánto tiempo te quedes. Por razones notables; Dulce y yo fuimos a todos los días, a todas las actividades y hasta nos quedamos tiempo extra. A mí no me importaba, no me buscan en mi casa y me aburro rápido. Esos días practicamos los colores y animales, bailamos, pintamos, reímos y cantamos con los niños. Llegando el último día, planeamos un curso muy simple de manualidades. Yo enseñe a hacer barcos y aviones de papel, mientras dulce se encargaba de cosas más laboriosas como marionetas simples. Se notaba lo enamorada que está de enseñar y convivir con niños. Al final del día, una niña me jaló ligeramente de la falda. -¡Hola! -Hola, pequeña ¿Cómo te la pasaste hoy con las manualidades?, ¿qué te parecieron? -¡Me gustaron muchísimo! Y la muchacha de azul me ayudó a pintar mi barquito, ¡mira! Está bonito, ¿verdad? Volteé y me encontré con una silueta alta llena de rizos negros desordenados y una sudadera azul marino. Invariablemente era Yuri, quien se notaba increíblemente entretenida enseñando a los niños. -Es muy talentosa, ¿Verdad? -¡Si! Y muy divertida. -Que bueno que lo disfrutaste, mi niña. La niña se fue a jugar y yo me quedé observando a Yuri. Se veía plena. Se veía feliz. Genuinamente feliz, como si todo lo que cargará se esfumara. Me encantaría saber que hay dentro de su cabeza. Quiero entenderla. Creo que me quedé mucho tiempo mirando, o quizá solamente fue muy intenso; pero más pronto que tarde se giró. Nuestras miradas se encontraron, ella levantó una ceja en confusión y yo podía sentir mi cara arder. ¡Que oso! Y todavía se atreve a acercarse a mi con ese porte de burla. -¡Que sorpresa! No esperaba encontrarme con una princesa en estas actividades tan banales. ¿Princesa?¿Escuché bien? Yuridia Bosé, si supieras lo estúpidamente emocionada que me pone el apodo, ¿me lo seguirías diciendo? -No seas tonta, Yuri, obvio también me gustan este tipo de cosas. No soy tan bruta. -Eso de bruta te lo inventaste- Se empezó a reír- Simplemente nunca me imaginé que este ambiente fuera de tu agrado. Pero me hace feliz verte aquí.- Sonrió de una forma tan genuina, tan ella. Creo que hasta me fleché más, como si eso fuera posible. Nos quedamos hablando en lo que Dulce terminaba de recoger. El tiempo pasó apurado, se sintió como apenas unos segundos. -Listo, Dani, ya terminé.- Volteó a ver a Yuri- ¡Mira que agradable! Hace tiempo no te veía, Yuri. ¿Cómo estás?- -Bien, muchas gracias. Le decía a Dani que me da gusto verlas por aquí.- Hizo una pausa.- Sobre todo a Dani; no parece su mundo, ¿verdad?- Ambas se rieron. -¡Vaya que no! Creo que en parte es mi culpa, yo le insistí en venir.- Dulce me dio un ligero codazo, como queriendo decir algo.- ¿Verdad, Dani?- Toda esta conversación pasó como ruido de fondo mientras yo me quedé viendo a Yuri como si fuera el mismísimo Cristo Redentor en Brasil. Aunque, siendo sincera, Yuri le gana por mucho. Asentí a la pregunta de Dulce, medio ida. Ambas se empezaron a reír. -¡Shemá! ¡No se rían!- -Ay Dios, Dani es que estabas en la lela.- Dijo Dulce, entre carcajadas. -Y vaya que estabas perdida en el espacio, ¿quién o qué te trae tan distraída? No hay palabra que explique como me siento. Juro que si no estoy roja, al menos piensan que traigo una fiebre mortal. Ojalá ya lleguen por nosotras. La conversación siguió tranquila. Dulce y Yuri parecen llevarse muy bien, yo nunca las había visto interactuar la verdad. Me alegra que se lleven bien. La plática no duró mucho, pues mi chofer me mandó mensaje de que ya estaba afuera. Le dije a Dulce que ya nos íbamos, a lo que me miró de una forma rara y dijo: - Yuri, tu casa queda de paso hacia la mía, ¿verdad?- -Sip, no está muy lejos de aquí.- -¿Que te parece si vienes con nosotras? Digo, como está de pasada.- Hizo una pausa.- No te molesta, ¿verdad, Dani?- Otro codazo. Yo no entiendo que le picó o por qué de la nada está tan rara. Pero ya no me queda de otra más que decir que si, aunque no es como que me molestara en primer lugar. Nos subimos las tres al carro y le digo al chofer que llevaremos a Yuri también. Yo estaba en el asiento de en medio, apretujada, mientras ellas seguían hablando de cualquier cosa. En eso, siento como Yuri me roza la pierna con su mano; tan natural, aunque me tiene con el corazón a mil. -Dani, ¿todo bien? Haz estado muy callada.- Me pregunta con su suave voz. Dios mío, me va a dar un ataque si sigue haciendo esas cosas. -¡Si! No te preocupes, solo me quedé pensando en el examen de matemáticas que tendremos. Ocupo un 100 perfecto y no creo lograrlo.- - Si necesitas, yo te puedo ayudar; los temas que están viendo son simples, pero laboriosos. Aparte yo soy buenísima en mate, tengo un grupo de estudio y toda la cosa.- Lo dijo con tanto entusiasmo que hasta me sentí capaz de aprobar el examen solo con la confianza que irradiaba.- Ahorita solo tengo 2 alumnos, pero parece que van mejorando mucho.- Si su cita perfecta es solución de problemas mentales, yo con gusto me ofrezco a participar. - Obvio me apunto, me salvaste la vida. Tal vez contigo entienda más que con el Dr.- ¿Me estaré viendo muy mentirosa? No es que no aprecie la ayuda, pero las ecuaciones son lo que menos me llama la atención. Desafortunadamente, llegamos a casa de Yuri. Un edificio grande, blanco e imponente con la cochera grande llena de carros ¿Así de aterrador será el licenciado Bosé? Hasta cierto punto, uno se termina acostumbrando a las modas de la clase alta. Sobrias, minimalistas y enormes. Pero este edificio tiene algo que no puedo nombrar, que da escalofríos. -Oh, bueno aquí me bajo. Adiós Dulce.- Se notaba mucho más apagada. Casi triste. Se acercó a mí, me dio un abrazo y se despidió. Pronto, el chofer arrancó a casa de Dulce. Pero yo no me puedo sacar de la cabeza la expresión que tenía Yuri, de melancolía; ni su cálido abrazo.
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