Padre e hija
12 de julio de 2026, 13:52
"Ognuno è artefice del proprio destino." – Michelangelo Buonarroti.
Ese martes por la tarde, mi madre me había llamado y yo le había tomado la llamada, sonaba muy triste al momento de hablarme “tu padre… saldrá de aquí el jueves, pero no para acompañarnos” ya me imaginaba que implicaba eso.
Decidí caminar hasta el hospital pese a que Javier y mi hermano insistieron en llevarme, mi hermano en particular no estaba feliz del todo, pese a que intente explicarle el seguía sin parecer entenderme, pero dijo que lo haría de lado por el asunto de urgencia mayor.
Mientras caminaba todo el día parecía contradictorio a cómo debería estar; era un día idílico de primavera, las flores estaban mas hermosas y coloridas de lo usual, los árboles parecían haber despertado y estaban llenos de vida, las aves cantaban en un tono al unísono y armonioso. Incluso el sol, no estaba ardiendo, apenas y tocaba el día lo suficiente para abrigar a las personas, todo estaba en una proporción ideal para que cualquiera que caminara en un día así se sintiera inmerso en dicho paraíso efímero que era el día, cielos, incluso el día parecía transcurrir mas lento haciendo que durase más dicha ilusión, incluso un ser como yo se había perdido entre tanta magnificencia, mi presencia se fundió junto al ambiente y llegue a desaparecer en él, al fin pude deshacerme de mi molesto ser aunque fuese por un instante, incluso mi corazón parecía detenerse del todo y deje de ser consiente de mi respiración.
Fue como ser parte de un cuadro del renacimiento; aunque con el temor de sonar atrevida, ¿quién podría darle un alma a esta cascara andante? Lo único que podría es adornar mi cuerpo o revelar la belleza de la cual tanto se habla y presume de él.
Me encontraba tan inmersa en ese cuadro que ni siquiera me percate que ya me encontraba en el hospital subiendo las escaleras hacia la habitación de mi padre.
Mi madre se encontraba ahí sentada con una sonrisa que lo único que reflejaba era lo agotada que estaba por estar día y noche junto a mi padre, mi hermano estaba viendo a mi padre con evidente preocupación, incluso con mi llegada solo me indico que pasase de manera distraída. Finalmente, mi padre estaba dando la espalda a la dirección de donde yo me encontraba; cuando intente decir algo, mi boca no emitió ni un sonido. Solo podía sentarme intentando de fingir una sonrisa para que mi madre no se sintiera sola en su actuación; en un momento mi hermano se levanto y me llevo afuera para hablar con el
-Lo sabes? - Esta claramente alterado
-Mamá solo me dijo que no nos acompañaría más- en cambio yo, no encuentro diferencia entre este día y ayer
-Escucha, en este momento no eres mi persona favorita, pero necesito que hables con papá
-Porque yo? No ha querido hablarme desde que está aquí- y no creo que cambie pronto
-Lo sé, por eso quiero que hables con él, no quiero que se… “vaya” con ese tipo de cosas pendientes, tampoco creo que tu deberías pasar por eso- ¿Enserio? Yo creo que más bien debería alejarme de esto
-De acuerdo, lo intentare, pero no prometo nada
-Bien, me llevare a mamá un momento, no ha comido nada desde la noticia.
Mi hermano salió arrastrando a mi madre, la cual en cuanto salió rompió en llanto. Me senté al lado de mi padre para intentar hablar con él (o por lo menos ser escuchada por el)
-Papá… escucha, se que no me hablas por temas de orgullo o algo parecido, pero…
-Crees que es por eso? ¿Crees que soy ese tipo de persona? – todo eso fue con un tono seco y autoritario como nunca hubiera hecho
-Entonces si no es así dime porque cada que he venido a visitarte me has ignorado?
-Un padre no debería ver a su pequeña triste por algo natural
-Que?
-Cuando uno se convierte en padre debe estar preparado para morir y para jamás ver a sus hijos tristes por eso. Los hijos no deben temerle a la naturaleza- es la primera vez que me ve a los ojos después de tanto tiempo- Se que sueno cruel, pero…
-Era solo eso? Papá, creo que mas que cruel es egoísta no dejarme hablar contigo; cielos, es increíble que pensaras que yo… ni siquiera dejaste algo como una carta o algo para saber eso
-Se que no estas feliz por eso, pero parte de mi decisión era evitar que estuvieras...
- ¿Papá, de que estas hablando? Literalmente he vivido contigo la mayor parte de mi vida por lo menos merecía unas palabras; no digo que estuviera feliz o triste, pero por lo menos darme un adiós si quiera por formalidad
-Bueno… a decir verdad, era mas por mi ahora que lo señalas, no quería irme viéndote triste, no podría hacer eso, tampoco viendo a benjamín
-Y te hubieras sentido mejor sabiendo que no hablaste con tu hija e hijo por ultima vez? ¿Eso hubiera sido mejor?
-no… creo que no, pero la alternativa tampoco me gustaba
-A quien le gustaría? Es la muerte. Nadie ha estado nunca de acuerdo con esta.
-…
-Papá te juro, que, si hablamos, aunque sea de algo trivial, no te recordare con tristeza; no solo eres mi padre, eres de las personas mas importantes en mi vida, ¿de acuerdo?
-De acuerdo… ¿dime, como ha ido tu semana?
-Mi padre me ignoraba para no sentirse triste
-Ya veo… eso debió ser duro
-Mas bien, resulto ser un sin sentido.
Hable y hable con mi padre, no recuerdo muy bien sobre que hablamos, termino siendo una de nuestras conversaciones/discusiones de siempre, fue tal como siempre, tanto así que es como si nunca hubiéramos dejado de hablar. Mi madre y hermano volvieron después de un rato. Todos hablamos como de costumbre, mi hermano y mi madre intentaron hacer el momento mas conmovedor recordando el pasado, pero termino siendo minimizado por que mi padre solo repetía “eso es lo de menos” y volvía a hablar de trivialidades. Una enfermera irrumpía de vez en cuando, a veces era un enfermero o un doctor que llegaban para preguntar cómo se sentía mi padre, el contestaba que estaba bien, como si fuera una pregunta que uno le hace a un amigo que no ve hace mucho. El estuvo sereno todo el tiempo, no tosía ni se quejaba, era como una escultura, limpia, pulcra y sin ni una sola imperfección, inmortalizado y retratado con gran precisión por un artista; ese hombre que año tras año siempre había puesto una sonrisa y se detenía para hablar con cada una de las personas que lo conocieron, permanecía aun con un semblante inquebrantable.
Llegada la noche, mi hermano se llevo a nuestra madre a un hotel cercano, cuando estaba a punto de irme con ellos voltee para preguntarle una ultima cosa a mi padre.
-papá, antes de irme, quiero preguntarte; ¿qué te hizo querer tener hijos?
-A que te refieres?
-Bueno, teniendo en cuenta que no pensabas despedirte; quisiera saber, ¿cuál es el motivo por el cual decidiste tenernos desde un principio si no ibas a darnos un cierre?
-Bueno… creo que fue algo que tu madre y yo decidimos al darnos cuenta de que faltaba algo… ese propósito que todos encuentran de uno u otra manera, y decidimos tener hijos para que… en algún punto ellos encontraran otro diferente, por eso no quería dar un cierre, supongo, que quería que lo buscaran en otro lugar que no fuera conmigo, que gobernaran su vida
-Qué sentido tiene eso?
-Ninguno, a decir verdad, no tiene ninguno; a veces no se trata de tener un sentido… solo, quería experimentar el sentimiento de verlos, quería observarlos
-Solo observarnos?
-Si, supongo que eso fue lo mejor, ver el resultado de todo… creo que, debí pensar mejor eso, así podría haber conversado mas contigo
-Ya veo… supongo que es una respuesta, Nos vemos luego papá. Te amo
-…Yo también te amo Verónica, a ti, a tu hermano, a tu madre, a todos… son muy especiales para mi- su tono se convirtió en uno desolado, como si lo hubiéramos abandonado, supongo que eso hace la muerte cuando se acerca
Deje esa habitación en una noche oscura con un viento que decía algo que no podía terminar de entender; quizás esas palabras no eran para mí. Al llegar a casa con Javier y comentarle todo lo que había ocurrido me abrazo, no era un abrazo de cariño, era mas para no sentirme sola en cuerpo; dormimos abrazados nuevamente, esta vez no nos dijimos nada, solo paso la noche y llego el día.
Al día siguiente volví al hospital, mi hermano y mi madre estaban ahí, intentamos seguir con lo de ayer, pero esta vez mi padre no contestaba tan seguidamente como antes, llego un punto en que dejo de hacerlo y cuando un enfermero a preguntar, mi padre no contesto, tenia los ojos cerrados y una sonrisa en la boca. Mi padre había muerto, en silencio y nosotros no reaccionamos hasta que el enfermero llamo al doctor y nos lo confirmo, mi madre rompió en llanto completamente y mi hermano ni siquiera podía ver, se volteo viendo a la padre con claras lagrimas en sus ojos, y ahí estaba yo, inerte al igual que ayer e igual a como estaría mañana, o la siguiente semana. En su funeral mientras todos estaban llorando, yo estaba intentando encontrar una diferencia entre ese día y el día de su muerte.
(Guillermo Esperanto Diaz, 81 años, muerto a las 11:59 pm, causa de muerte: muerte natural, murió plácidamente en familia)