Verónica atraviesa un divorcio que la deja sin dirección ni refugio. Decide volver a la casa de su padre, buscando algo parecido a un hogar mientras reconstruye su vida.
Un día, reciben una invitación inesperada: la hija de un viejo amigo de su padre se casa.
Esa hija es Salomé.
Años atrás, en los días previos a su boda, Salomé le hizo una confesión a Verónica que quedó latente, enterrada, sin procesar.
Una mañana cualquiera, la vida de Ariadna da un giro inesperado: despierta con habilidades sobrenaturales otorgadas -según le revela un misterioso ser alado- por la bondad heredada de su linaje. Confundida pero fascinada, Ariadna pronto descubre que no está sola. Es parte de un grupo selecto de jóvenes con dones únicos, cada uno destinado a tomar un camino que marcará el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
Un peón anónimo narra sus días en el tablero como si fueran una guerra interminable. Entre recuerdos de su familia, reproches al rey y delirios de grandeza, se descubre atrapado en un destino del que no puede escapar.