ID de la obra: 939

Déjame odiarte

Femslash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Only you, Lingorm (cruce)
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 19 páginas, 5.951 palabras, 5 capítulos
Descripción:
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Capítulo 1

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Orm Me había vuelto a dejar mal delante del jefe. Por fin había conseguido dirigir la campaña de un cliente importante. Ling ni si quiera participaba, pero se las había ingeniado para encontrar errores en mi trabajo una vez más. No necesitábamos hablar para saber que hacía todo lo que estaba en sus manos para que me despidieran. —¡Eh, tú! —La seguí cuando se dirigía al almacén. —¡¿Quién te crees que eres?! Nadie te pidió ayuda. —No es mi culpa que no sepas usar las redes sociales. Deberías actualizarte un poco si quieres hacer bien tu trabajo. —Y tu deberías centrarte en el tuyo. Espera, ¿cual era tu trabajo? Ah sí, arreglar impresoras y reiniciar el wifi, ¿no? La cara de Ling se puso de un color escarlata. Nada la hacía enfadar tanto como que menospreciaran su trabajo como informática y la redujeran "a la chica de mantenimiento de los ordenadores". Cuando llegó a la empresa era prometedora. Se hizo notar rápidamente e incluso se rumoreaba un ascenso, pero entonces la cagó con una brecha de seguridad que filtró datos privados de algunos de nuestros clientes. —Señorita Orm, ¿no tiene que estar en otra parte? —May, la hija del jefe, salió del almacén. —Sí, claro. Si me disculpan. No pude rebatir ni discutir. Era la jefa de recursos humanos, no era buena idea hacerla enfadar. No me sorprendía su presencia. Siempre que podían se escabullían para estar solas. Me tenía entre ceja y ceja desde que, unos meses tras la llegada de Ling, las pillara dándose el lote en el almacén. Y con dándose el lote me quedo corta. Los gemidos retumbaban en las paredes. Aunque ahí podría haber empezado nuestra enemistad, en realidad tardó una semana en hacer efecto. Una semana extraña en la que no entendí demasiadas cosas que nunca tuve oportunidad de preguntar. Volví a mi mesa y me hundí en la silla. —¿Y esa cara? —Me preguntó mi mejor amiga y compañera Lisa. —La reunión sobre la nueva campaña. Al parecer debo profundizar más. Conocer mejor al cliente y su público para saber cómo llegar a ellos mediante las redes sociales. —¿Ling? —Quién si no. Tres horas después y a quince minutos de terminar este día infernal. El jefe me llamó a su despacho. Por el camino me crucé con Ling, pero ninguna dirigió palabra a la otra hasta darnos cuenta de que llevábamos la misma dirección. —Tendrás que venir en otro momento. El jefe a pedido reunirse conmigo. —Me dijo de mala gana. —El jefe me mandó a llamar. —Las esperaba a las dos chicas, pasad. El jefe apareció por detrás con un café en la mano. Lo seguimos hasta la mesa del despacho y ambas tomamos asiento. —Como saben, Trimet es un cliente al que debemos tratar con cariño y prestar toda nuestra atención. Sus acciones están subiendo como la espuma y queremos formar parte de ello, por eso no podemos permitirnos riesgos. Me he reunido con la junta y hemos decidido unir a alguien más al equipo que ya tenemos, alguien que pueda aportar lo que nos falta. Esa eres tú Ling. A partir de mañana trabajaréis juntas y espero un resultado del que podamos sentirnos orgullosos. —Jefe, con el debido respeto, llevo todo el día investigando y creo que puedo manejar... — Intenté oponerme, pero Ling me interrumpió. —No lo decepcionaremos jefe. Ahora sí que no entendía nada. Una vez fuera del despacho, retomamos nuestra discusión. —¡¿Estás loca?! ¿Quieres que trabajemos juntas? —La enfrenté. —Por supuesto que no, es lo último que quiero, pero necesito que esto salga bien, así que más te vale no arruinarlo o tus días aquí están contados. —Me amenazó. A pesar de ser algo más baja que yo, su mirada era tan poderosa que la hacía parecer enorme. Siempre había pensado que era fuerte y elegante, pero me negaba a darle la satisfacción de saber lo que pensaba de ella. La vi acelerar el paso y desaparecer por el pasillo con su taconeo. Llegué a casa agotada. Por suerte Dom había hecho la cena antes de salir. Los jueves era día de partido, y quedaba con sus amigos de la universidad para verlo. Despegué el posits de la nevera. Solía dejarme mensajes por toda la casa cuando se iba en lugar de mandarme mensajes, siempre había sido adorable. Después de terminar la comida, me duché y me fui a la cama directamente. Quería ver un par de capítulos de mi serie antes de dormirme, pero no llegué a terminar el primero. A la mañana siguiente desperté con el tiempo justo y de camino a la empresa me encontré con una cola enorme. Estaban rodando algo en el centro y llegué con el tiempo justo para la primera reunión del equipo con el representante del cliente tras el fracaso de la presentación inicial. Corrí hasta el ascensor, la oficina estaba en la quinta planta. Justo cuando me subí, vi aparecer a Ling. Pulsé el botón que hacía que se cerraran más rápido las puertas y le sonreí. Su respuesta fue correr más rápido con cara de pocos amigos, y por la ranura que aún quedaba, pasó la mano y pulsó todos los botones a la vez. —¡Maldita sea! —Me quejé. El ascensor paraba en cada planta y mi paciencia se estaba acabando. En el tercer piso decidí subir por la escalera, no podía permitirme llegar tarde. Una vez arriba pude ver como Ling estaba en la sala de reuniones con el cliente al otro lado de la mesa. —Voy a acabar con ella.
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