ID de la obra: 939

Déjame odiarte

Femslash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Only you, Lingorm (cruce)
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 19 páginas, 5.951 palabras, 5 capítulos
Descripción:
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Capítulo 2

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Ling No había podido pegar ojo pensando en que tendría que trabajar mano a mano con Orm. Encontrármela esta mañana solo había confirmado mis sospechas, iba a ser una guerra interna. Ambas necesitábamos destacar. Después de que jodiera mi oportunidad de tener un ascenso, no había vuelto a tener la opción de demostrar que soy buena en lo mío. Solo tuve tiempo de presentarme al cliente antes de que apareciera Orm por la puerta bañada en sudor. El otro ascensor llegó poco después de que el suyo empezara a subir. Por suerte no tuve que usar la escalera pero ella no podía decir lo mismo. No pude evitar la satisfacción que me invadió cuando entró disculpándose por no haberlos recibido. La reunión comenzó con normalidad. Orm le presentó a Richard, el encargado de Trim, la línea de imagen que queríamos seguir, pero dejó a un lado la publicidad en redes sociales que le habían rechazado el día anterior. —Ling será la encargada de esta parte, por lo que le cedo la palabra. Fue una jugada sucia. El trabajo me lo habían dado el día anterior a última hora. Se suponía que a la reunión de hoy solo vendría para familiarizarme con el cliente, pero no intervendría. Orm quería dejarme mal desde el primer día. —Por supuesto —Me puse en pie, al frente de la sala de reuniones. —Estamos trabajando en una imagen renovada, que permita a las nuevas generaciones conectar con la marca. El público joven está acostumbrado al contenido rápido. Se mueven por recomendaciones de influencers y los hay en variedad de nichos, cada una con su estilo distintivo. Nos adaptaremos y pondremos en contacto con aquellos que cumplan con los ideales de la marca. Con esta premisa, les presentaremos las primeras propuestas en la reunión de la semana que viene. Terminamos y me sentí satisfecha. La cara de rabia de Orm me decía que había salvado la situación perfectamente. Cuando el cliente se marchó, la seguí de cerca hasta el ascensor, para subir hasta las oficinas. No le di oportunidad de dejarme fuera. Cada una se puso en uno de los extremos y cuando empezamos a ascender pulsé el botón de parada. —¿Qué has hecho? —Me preguntó asustada. Caminé hacia ella haciéndola retroceder y chocar con la pared del ascensor. —¿Te crees que no sé lo que intentas? No te vas a librar de mi, así que se una buena chica y coopera. Su cara se puso roja, intimidada por mi tono amenazante. Aunque intentaba hacerse la dura, la conocía lo suficientemente bien cómo para saber cómo hacer que se pusiera nerviosa. —No sé de que me hablas, sólo te daba la oportunidad de hablar. —Dijo sin mirarme a los ojos. —Ten cuidado con lo que haces. Me alejé y volví a pulsar el botón que ponía en marcha el ascensor, pero para sorpresa de ambas, no pasó nada. —Pulsa el botón que lo pone en marcha. —¿Qué te crees que intento hacer? Se acercó y pulsó el mismo botón que había intentado usar yo. —¡Joder! Nos acabas de dejar encerradas. —Mierda... Gritamos pidiendo ayuda, pero estábamos entre dos plantas en un horario en el que no había mucho movimiento del personal. No teníamos cobertura, los minutos pasaban y Orm seguía andando de un lado para otro. Cada vez hacía más calor y noté como una gota le bajaba por el escote. Retiré la mirada antes de que se diera cuenta de que la miraba. —Para de una vez. Paseando no vas a conseguir nada. —Le pedí. Me quité la chaqueta del traje y la coloqué a mi lado en el suelo. Ella paró en seco y se sentó justo al lado. —Esto es tu culpa. —Intentaba obligarte a escucharme, no pretendía quedarnos encerradas. —Pues haberme pedido hablar, pero siempre haces lo mismo. Actúas antes de preguntar. —Al menos actúo de frente, no como tú. A ti te va más lo de apuñalar por la espalda. Me miraba confundida. Nunca le dije que sabía lo que había hecho, aunque May insistiera. Preferí callar y tomar distancia. Soy una estúpida por haberlo hecho, pero en esa época estaba demasiado colgada de ella cómo para hacerle daño. Menos mal que la superé. —La única que se dedica a mover sus hilos por detrás eres tú. Supongo que tirarte a la hija del jefe es parte de tu estrategia empresarial, ¿no? Me puse en pie de la rabia y volví a presionar el botón mientras gritaba por ayuda. —¿He tocado una fibra sensible? La odiaba. Mi relación, o lo que sea que tengo con May, había comenzado mucho antes de empezar a trabajar en la empresa y había querido cortarla en cuanto supe quien era. Si hubiera querido aprovecharme de su posición no llevaría tanto tiempo atascada en mi puesto de mierda. La escuché ponerse en pie a mi espalda y andar hacia mi. Me giré para poder confrontarla. —Cómo siempre, no sabes una mierda de mi, pero tu te has vuelto totalmente transparente. No sé cómo puedes dormir por las noches sabiendo que eres una mierda de persona. El ascensor dio un bote y se puso en marcha de repente. A causa del movimiento, perdí el equilibrio y caí sobre los brazos de Orm. Me sujetó por la cintura y terminamos totalmente pegadas, con mis manos en sus hombros y nuestros rostros prácticamente unidos. Una vez más, la vi ponerse totalmente roja. No recordaba que solía pasarle cuando aún éramos amigas y nos acercábamos más que de costumbre. Parecía que aún tenía ese efecto en ella y pensaba usarlo en su contra.
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