Capítulo 2
15 de septiembre de 2025, 3:06
Han pasado once años desde aquella tarde en el patio de la escuela.El tiempo ha hecho su trabajo con una precisión implacable,transformando la fragilidad de la infancia en la presencia firme de una joven de veintiún años,de porte elegante y con una cabellera oscura que fluye sobre sus hombros desciende del avión con movimientos pausados y seguros
Sus ojos,de un violeta profundo y cristalino,recorren el entorno con una mezcla de asombro y reconocimiento mientras respira profundamente,llenando sus pulmones.El ambiente londinense la recibe con su característica frialdad húmeda
Lo ha extrañado tanto que,por un instante,el pecho le da un vuelco,una punzada de nostalgia que finalmente se transforma en alivio.A pesar de la década transcurrida en otro país,la conexión con esta tierra parece haber permanecido intacta,esperando bajo la superficie
-Volví a casa-murmura para sí misma
Sus palabras,se pierden en el bullicio frenético de la terminal,fundiéndose con el eco de los viajeros,pero marcando para ella el inicio de un reencuentro que lleva gestándose desde que era apenas una niña
Camina con paso rítmico arrastrando su equipaje,el eco de las ruedas contra el suelo marca el compás de su regreso.Al encontrar una banca,se sienta a esperar,dejando que el peso de la maleta descanse mientras aguarda a que un amigo pase a recogerla.Observa el ir y venir de la gente a través de los grandes ventanales,afuera,la ciudad se despliega bajo un cielo grisáceo
«Londres no ha cambiado»piensa,y una sonrisa triste,cargada de recuerdos,asoma en sus labios
A pesar de los once años y de los miles de kilómetros que se interpusieron,los recuerdos de su infancia permanecen intactos en su mente,resguardados como un tesoro sagrado contra el paso del tiempo.Tenía solo diez años cuando se vio obligada a dejarlo todo atrás,arrancada de su mundo de forma repentina.En su memoria,aún arde con nitidez la imagen de aquel niño de mirada severa y puños apretados que,a su manera tosca y silenciosa,siempre la protegía de cualquier tormenta:Kanda..
La imagen de él acude a su memoria con claridad.Lo recuerda con su mirada intimidante y ese ceño fruncido que parecía ser su escudo ante la vida.Mientras todos en la escuela lo consideraban alguien "amenazante y frío",para ella no era más que un alma incomprendida,alguien que poseía un corazón inmenso pero que insistía en esconderlo del resto del mundo
Una pequeña sonrisa curva sus labios al recordar sus inicios.Él intentaba alejarla con silencios cortantes y gestos hoscos,levantando muros de piedra alrededor de sus sentimientos para que nadie pudiera acercarse.Pero ella siempre fue más insistente,dotada de una paciencia que desafiaba cualquier rechazo.Se quedaba a su lado en silencio,ignorando su hostilidad y habitando su mismo espacio,simplemente porque no podía soportar la idea de dejarlo solo con su propia tormenta interna.
-Espero que aún me estés esperando,Yu...-susurra para sí misma
Aparta los recuerdos de su mente y regresa al presente.Con un movimiento introduce la mano en el bolsillo de su campera,allí,sus dedos rozan la textura familiar de un pequeño sobre.Al sacarlo,lo sostiene entre sus manos y lo observa con una mezcla de nerviosismo y anhelo
Una sonrisa cálida y genuina ilumina su rostro.Es una expresión llena de luz que desafía la grisura impersonal del aeropuerto.Ese papel,algo arrugado en las esquinas por haber sido consultado tantas veces,es su brújula personal:El motivo real que la impulsó a volver
Para ella,ese sobre representa la excusa perfecta,el puente necesario para dejar en pausa la vida que construyó lejos y volver al lugar donde realmente pertenece su corazón.Ya estaba cansada de estar lejos,necesita verlo...
Mientras tanto,al otro lado de la ciudad,los primeros rayos de sol se filtran con dificultad a través de las cortinas,dibujando líneas de luz incierta sobre el suelo. Es el inicio de otra mañana rutinaria,gris y monótona,para aquel niño que nunca dejó de esperar
Se incorpora con lentitud sobre el colchón.A sus veintiún años,su figura es ahora alta y atlética,pero su presencia sigue destilando esa aura "amenazante y fría" que el tiempo no ha hecho más que endurecer.Su cabello negro,mucho más largo que en su infancia,cae ahora desordenado sobre su hombros y espalda
Sus ojos mantienen esa mirada afilada y penetrante,un par de cuchillas azules que parecen diseñadas para mantener al resto del mundo a una distancia prudencial
Para él,es simplemente otra mañana igual a las demás.Un inicio vacío de significado en una vida que se siente en pausa.Sentado en la orilla de la cama,clava la vista en la nada,perdido en ese silencio sepulcral que lo acompaña desde hace años.Sin embargo,su mirada se desvía hacia un objeto que rompe la sobriedad de su mesa de noche.Un pequeño sobre que recibió hace unos dias
Se trata de una invitación para una reunión de antiguos alumnos de la escuela primaria
-Tks,no pienso ir-gruñe para sí mismo,apartando la vista del papel
La idea de asistir le resulta,una pérdida de tiempo absurda.¿Para qué molestarse en fingir un interés que no siente por personas que nunca le importaron? ¿Para qué participar en ese simulacro de nostalgia si la única presencia que realmente espera,la única que podría dar sentido a ese encuentro,no estará allí?
Casi por instinto,su mano izquierda viaja hacia su muñeca derecha.Allí,abrazando su piel,descansa la pequeña banda elástica roja.El tiempo ha sido implacable con el objeto.El carmesí vibrante se ha apagado,y los bordes lucen ligeramente deshilachados por el roce constante de los años.Sin embargo,para él,esa prenda sigue teniendo el mismo peso y la misma fuerza que el día en que ella se la entregó en el patio
A pesar de su cinismo protector,una parte de él se aferra con una terquedad feroz a la posibilidad de volver a verla,a la necesidad casi dolorosa de descubrir en qué mujer se ha convertido aquella niña que,hace once años,le robó la calma para siempre
Tratando de sacudirse esos pensamientos que lo vuelven vulnerable,se levanta de un salto y camina hacia la ventana.Al abrirla,el aire gélido y húmedo de Londres lo golpea de lleno,refrescando su rostro pero no su ánimo.Se queda allí,observando la ciudad en silencio.Los techos mojados que brillan bajo el cielo gris y el movimiento lejano y caótico de las calles
Ignora por completo que,en algún rincón de ese mismo laberinto de cemento y neblina,ella acaba de aterrizar
-Todavía te estoy esperando,Lena...