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El camino se volvió más pesado conforme la colina se inclinaba, Neuvillette se detuvo a medio sendero cuando el camino se alargó más de lo normal. De repente los cien metros recorridos hace cinco días se volvieron trescientos o eso se sintió, con el tirón en el pecho más fuerte a los días pasados, la sensación se volvió peor al estar cerca del tótem de nuevo. No había sucedido eso la primera vez. —Por Celestia, no puede ser, el camino es eterno ¡¿Desde cuándo caminar se volvió tan pesado?! El Juez alzó la vista hacia la chica, ella hacia una rabieta en medio camino, por un segundo él juró verla patear el suelo con fuerza dándole un golpe con ese mismo pie a una roca lanzandola a un lado. Cerró los ojos unos segundos recuperando el aliento antes de levantarse erguido con las fuerzas renovadas, asintió a sí mismo dando pasos firmes hasta Furina poniéndole una mano en el hombro para con un pequeño empujón solemne motivarla a seguir el camino cuesta arriba. Después de al menos veinte minutos llegaron a la cima de la colina donde varios científicos ya estaban calculando datos con sus libretas en manos, Neuvillette alzó la mano en señal de aceptación cuando uno de los hombres del Fuerte Meropide, mandados por el Duque, se adelantó con intenciones de detener a Furina cuando la chica miró con curiosidad al tótem de piedra. —Situación. La voz amable de Neuvillette con ese toque profundo hizo poner derecho a uno de los guardias que se encontraba en media merienda con su sándwich en la mano. —Nada nuevo, se mantiene a niveles estables en estos momentos, cuando hay alguna anomalía en las Líneas Ley es cuando ocurren las sacudidas. Neuvillette asintió de nuevo sin esperar un tirón segundos antes de abrir la boca para preguntar sobre la situación con los transeúntes que iban a echar vistazos a los alrededores. Como si fuera un evento sincronizado a su tirón inoportuno, la silueta de Wriothesley junto a Clorinde aparecieron en su campo de visión a paso tranquilo a diferencia de la situación actual. Dando su mejor intento de sonrisa neutra miró a ambos. —¿Trajiste a una civil a ver la zona prohibida? Neuvillette asintió de nuevo hacia el Duque con una leve pausa, el dolor del tirón seguía en su pecho. Su mano se movió de forma inconsciente hacia su centro, el movimiento sutil de acomodar su moño sirvió para hacer presión rápida en el camino. —Miss Furina dijo que los rumores entre los ciudadanos se estaban descontrolando un poco, así que al ser aún ella una figura pública en estos días, si aclara sobre que aquí no hay secuestros ni rehenes sino solo un tótem nos daría tiempo para disipar esos “chismes” —Una buena estrategia, al estilo Furina. Clorinde miró a la chica con ojo atento, alguna vez la miró como su superior e incluso como su Arconte, pero verla ahora solo como una chica común aun desestabilizaba a algunos. Solo un poco. Mientras la plática sobre la situación se acomodaba entre las tres figuras de autoridad, Furina con la curiosidad de un pequeño gato se acercó al tótem sin tocarlo. Recordando las palabras de Neuvillette de no tocar nada por precaución, en caso de cualquier reacción de la piedra. Miró los grabados en la superficie lisa de esa piedra oscura con brillos etéreos color pastel, no era un idioma de Teyvat ni algún otro conocido de civilizaciones antiguas a las naciones actuales, incluso parecía como si hubiera sido tallado por manos expertas para crear líneas rectas sin necesidad de una regla. Furina frunció el ceño al verlas más de cerca.ᛞᚱᛖ<ᚫᛚᚫᚾᛞ
Ella ladeó la cabeza hacia un lado, ni siquiera tenían silabas o letras como para intentar leerlo con mala pronunciación. Dio un paso a atrás con una mano en su cintura y otra en su barbilla, pensativa como si de repente las líneas se volvieran palabras si las presionaba a cambiar de forma con la mirada. —Esto no tiene nada de malo, pero la sensación de incomodidad es demasiado alta para decir que solo es una piedra. —¿Piensas lo mismo que yo? Furina se giró con calma encontrándose a Wriothesley con el mismo ceño fruncido al mirar el tótem, solo era una estructura rocosa con un brillo inusual, pero se sentía como si de repente fuera a cobrar vida para comerse a los presentes. —¿Qué algo no cuadra con el aire alrededor de esta cosa? —Sí, he visto demasiadas cosas inusuales estando en el Fuerte Meropide y algunas criaturas de las profundidades del lago de Fontaine, pero esto me da mala espina por alguna razón. —Al menos no es como que vaya a cobrar vida en un segundo para comernos ¿No? La sonrisa de esperanza en la cara de Furina se desvaneció poco a poco conforme la cara del Duque seguía con las cejas fruncidas, si incluso el Duque del Fuerte Meropide estaba angustiado en silencio por esto significaba que era algo serio en su totalidad. —Así que esto es lo que ocultaban ¡Ajá! La voz entusiasta con algo de seguridad los hizo girar sobre sus talones a los presentes, incluyendo a los científicos quienes estaban en media medición del suelo al ver lecturas escalonadas con predicciones sobre un temblor inminente de nuevo. —Navia ¿Cómo lograste pasar a los guardias? Clorinde ganó las palabras de la boca de los demás al ver parada con tanta seguridad a la chica de cabello rubio con una mano alzada acusando al grupo en general sin apuntar a alguien en específico. —Con mucha estrategia y algunas promesas inocentes ¿Qué está sucediendo aquí? —Una investigación sobre un montículo de rocas. —Duque Wriothesley dudo que eso sea la verdad detrás de tanto misterio y confidencialidad de parte de la Corte. —Es cierto, mira. El Duque señaló al tótem inactivo de brillos pastel, Navia al verlo solo dijo un pequeño “oh” de realidad al notar que en realidad eso era lo único confidencial en la zona. Aun con eso, ella se cruzó de brazos al ver al Juez Supremo quien se mantuvo en calma ignorando el tirón en su pecho que aparecía cada minuto. —¿Y por qué usted, Monseur Neuvillette, no quiso darme el expediente del caso si solo están investigando un tótem? Él miró a un lado pidiendo de forma sutil ayuda a Clorinde para dar una explicación sin tener que meter en el asunto sobre la desaparición del chico Rossher, pero ella solo se encogió de hombros sin saber una respuesta convincente. Ella sabía cómo era Navia cuando estaba en plena investigación, no iba a creerse mentiras ni caer en excusas vacías. La mejor opción era decirle la verdad. —Por que ciertamente el tótem es parte de la desaparición del joven llamado Rossher. —¡Ajá, lo sabía, la Corte estaba escondiendo información sobre él y-! —El joven Rossher se convirtió en el tótem. —¿Perdón? Navia miró a Wriothesley y a Clorinde esperando alguna frase como de “Es mentira, solo estaba jugando su Señoría” pero no llegó, y cuando miró a Furina, ella estaba igual de estupefacta como ella. —Disculpa, Neuvillette ¿Qué dijiste? —Rossher se volvió el tótem, una explosión de energía ocurrió hace cinco días cuando se registraron las anomalías en las Líneas Ley, un brazo de luz emergió atrapando al científico Rossher para convertirlo en el tótem. —¿Qué? Navia frunció más el ceño con la expresión más confundida que pudo hacer en un momento de shock, Furina dio pasos al frente para decirle algo al trío de autoridades sobre la situación cuando uno de los científicos Senior alzó la voz con urgencia. —¡Sacudida inminente! A los dos segundos el suelo tembló con más fuerza a las anteriores derribando de nuevo las máquinas, creando grietas en el suelo, ocasionando gritos de los científicos más jóvenes y algunos Guardias. Lo único diferente fue Neuvillette, como si estuviera poseído por algo, sus pasos firmes sin perturbación alguna por el temblor se fueron acercando al tótem alzando una mano sin duda alguna a la superficie lisa que brillaba más fuerte ahora.
“Ven. Acércate. Regresa”
Las voces de los demás se volvieron ruido en sus oídos, susurros innecesarios cambiados por estática conforme más se acercó al tótem. Su mano se posó firme en la superficie, solo un destello deslumbrante a los ojos de los demás bastó para dejar en segundo plano la figura del Juez Supremo siendo absorbido por la grieta, antes de empezar el pánico colectivo por los brazos de haces de luz dando latigazos al alrededor del tótem buscando algo o alguien como la primera vez. —¡Cuidado! Navia se agachó a tiempo al ver uno de esos brazos de polvo lanzarse cerca de ella, pero Furina decidió correr en el momento inoportuno siendo agarrada por uno de los látigos de luz. —¡Miss Furina! —¡Ayúdenme! La chica gritó con tanta fuerza sintiendo sus pulmones doler por la inhalación de aire, el pánico mezclado con desesperación en sus ojos fue tan expresivo como una roca roja en el río más cristalino. Clorinde no dudó un segundo en saltar a su rescate, alcanzó a tomarla del brazo cuando otro haz de luz la agarró con una rapidez increíble a ella llevándose a ambas a la grieta, Wriothesley maldijo al aire antes de mirar a Navia, ambos asintieron como si se hubiera puesto de acuerdo mentalmente. Sin más duda ni miedo ambos corrieron a la grieta, saltaron sin necesidad de ser agarrados por un haz de luz desapareciendo en un fulgor de polvo plateado. Solo entonces los brazos de haces desaparecieron junto al temblor, de nuevo las herramientas de medición registraron calma en sus lecturas. Los cinco habían desaparecido en polvo y brillos.