¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
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Ser vulnerable no significa debilidad

Ajustes
Frente a sus ojos un bello bosque en primavera se dibujó iluminado apenas por unos cuantos rayos de luz, los brillos en el aire ofrecían ese toque mágico de paisaje idílico. Leona detuvo cualquier movimiento observando sus alrededores, el aire limpio inundó sus pulmones hasta el límite, el canto de pájaros de fondo retumbaba en sus oídos sin ser ensordecedor. Un canario por allá, un mirlo a lo lejos, también un quetzal acompañando el trinar del jilguero. El león suavizó sus gestos llenos de rabia al sentir la presencia de alguien detrás suyo, se giró encontrándose con la sonrisa comprensiva del aviario. —¿Qué es este lugar? ¿A dónde me trajiste? —A ningún lado, es solo un pequeño espacio de calma— Haul rió con dulzura replegando sus alas— Un lugar donde hablar. —¿De qué podríamos hablar tú y yo? Ya lo sabes ahora, soy solo alguien que no vale la pena ¿Olvidas? Tú mismo me lo dijiste. —Lo dije porque tú también me llamaste de esa forma ¿Recuerdas? Solo fue algo así como… causa y efecto. Haul se acercó sin invadir el espacio personal de Leona, sus garras hicieron crujir el pasto bajo ellas, el sonido hizo sacudir una de las orejas leoninas. —Pero no eres realmente una pérdida de tiempo, no ¿Sabes que eres para mí? —¿Un perdedor, alguien ridículo que se quedó enfrascado en el pasado? Hm, si dices que sí no me sorprendería. —No…— el aviario sonrió con dulzura, de esa que hace brillar los ojos— Solo eres alguien que no sabe a dónde va, alguien que se quedó mucho tiempo en las sombras. Roto, pero luchando por juntar sus pedazos, no eres alguien que valga menos. Haul se envolvió en brillos para cambiar a una forma más pequeña regresando a su forma humana, sin esa forma tan imponente se acercó al león poniendo su mano sobre su pecho, escuchando su corazón. Era el de una persona buscando su lugar en el mundo a causa de la desesperación de sentirse validado, de tener ese brillo propio excusándose por querer ser rey. Quería brillar, pero no sabía cómo. —Tienes heridas abiertas, heridas que no han podido cerrar porque no quieres enfrentarte a lo que significan… Leona frunció el ceño desviando la vista del chico, se sentía tan vulnerable frente a ese aviario, lo leía demasiado bien como un libro abierto ante sus ojos de ese bello color celeste. Su mano se movió con la intención de quitar la mano ajena, pero de repente ese calor le reconfortó un poco el alma. Haul cerró los ojos, no sabía cómo poner esas emociones en palabras, aunque sonaba ridículo y algo fuera de lugar, recordó la canción de esa película. Se rió por la absurda idea, pero valía la pena hacerlo. —No puedes arreglarlo si no lo enfrentas, deja que el pasado se quede en el pasado…— susurró en seda las palabras al alzar la mirada hacia esos iris esmeraldas— Las cadenas que te pusiste, suéltalas y déjate ser libre no por lastima… sino por tú felicidad. —¿Y qué será después? No tengo un lugar al cual pertenecer, no voy a ir por ahí fingiendo que me caen bien los demás solo para sentir una falsa seguridad. —Déjame ser tu lugar seguro. El león alzó sus orejas con un titubeo, sus iris brillaron solo por un corto momento con la esperanza de tener a alguien a su lado que no le recordara de forma constante lo que no tiene. De verlo a él, solo a él, no al segundo príncipe ni a alguien frustrado por la corona. Ver solo a ese chico de nombre Leona Kingscholar. —Tienes razón, soy el cuarto príncipe y no comprendo la frustración de jamás ser rey, pero entiendo lo que es ser desplazado— Haul mantuvo ese tono dulce sin quitar su mano del pecho del otro— Ser ignorado por los que son tu pueblo, por eso creo y confío en que puedo ayudarte. —¿Y si te arrepientes? —Nunca— una pequeña risa melodiosa salió del chico haciéndole sonreír al león por esa energía tan sincera del aviario— Aun no he perdonado tus errores por completo, pero entiendo que lo hiciste por miedo, ese no eras tú, y podrás ser una persona difícil y algo tosca. No eres malo por naturaleza, así te hicieron ser. —¿Alguna vez te han dicho que hablas demasiado cursi? —Solo una vez. Los dos se rieron en conjunto, Haul removió su mano del pecho de Leona cuando vio como el Blot en el cuerpo del león iba desapareciendo como ceniza al aire. El aviario sonrió extendiendo sus manos, después de tanta lucha sin descanso a un respiro, el león se deshizo del Blot. —Seré tu lugar seguro hasta donde tú me lo permitas, Leona. El león cerró los ojos al tiempo en que la ilusión del bosque se borraba poco a poco desgarrando esa imagen idílica, dejando ver de nuevo el campo de entrenamiento, la ropa de Leona volvió a la normalidad cambiando esa imagen imponente de un león encolerizado. Haul dio un chipido cuando sintió el peso de Leona caer en sus brazos, terminó sentado en el suelo arenoso con el león encima apoyando su cabeza sobre su hombro. El ceño fruncido se relajó cuando el Líder de Savanaclaw abrió los ojos dejándolos entrecerrados a causa del cansancio emocional y físico por el Overblot, se removió en el abrazo cálido del ave hasta ver esos iris celestes tan llenos de calma, un suspiro exhausto abandono los labios de Leona. —Hola, tú. El murmullo de Haul se sintió como un bálsamo en medio de tanto dolor y confusión, Leona respingo entre risas bajas cerrando los ojos. No se movió ni pidió ser levantado, se quedó ahí sin más remedio, incluso cuando a lo lejos se escucharon las voces angustiadas de Riddle y los chicos. Haul alzó su mano para que pudieran verlo más rápido entre la arena suspendida en el aire y los escombros del campo de entrenamiento. —Si te preguntan cómo estoy…— Leona dijo en un hilo de voz rasposo— Diles que estoy bien… pero que me dejen estar aquí un poco más. —Es un trato. Haul lo sujetó por detrás de su espalda con un brazo, su mano libre se movió para acomodar los mechones de cabello rebelde en la frente del león, Leona respiró profundo sintiendo el sueño tocar las puertas. Quería irse a tomar una larga siesta, pero tenía pendientes por hacer, eso lo hizo fruncir el ceño en una suave molestia. Entre los seis chicos rodearon a los dos que se quedaron en el piso de arena, Haul pidió quedarse así un rato hasta ver a lo lejos la silueta de Crowley entrando al Dormitorio junto a otros dos chicos, los chicos sintieron la gota de sudor bajando por sus sienes cuando tuvieron que explicarle la situación al Director. Solo entonces Leona se puso de pie con ayuda de Haul y Cater, cuando Crowley preguntó si el Líder de Savanaclaw se encontraba bien, una risa altanera salió de los labios de Leona. El director frunció el ceño para darse a explicar sobre su comentario de si se encontraba bien el león. —Me refiero a si los de Savanaclaw están en condiciones de participar en el Torneo, más porque parece que Kingscholar tiene dificultades para estar de pie. Leona volvió a reír poniendo una mano en su cintura, esa sonrisa altanera regresó a su rostro con una sacudida de sus orejas leoninas. —No me subestimes, Crowley. Puedo luchar contra estos herbívoros incluso mientras duermo. —Ya veremos. —No planeo disculparme, quien quiera una disculpa deberá de derrotarme primero. Haul solo negó con la cabeza con un suspiro resignado tapándose parte de la cara con su mano, Trey se rió dándole una palmada en su espalda antes de ver a Crowley. —Esa es la historia ¿Lo permitiría? —Y yo que pensé que tendríamos una charla sincera— el Director resopló resignado de igual forma— ¡Muy bien! Savanaclaw participará en el Torneo. Además, como Director me gustaría evitar más escándalos con respecto a los jugadores. Los estudiantes de Heartslabyul rodaron los ojos, Jack alzó una ceja viendo por primera vez esa “eficiencia” del Director del Night Raven College mientras Ruggie se movía con cuidado hasta Leona dándole un puñetazo en su costado. El león se encorvó con la quijada apretada. —No es que te haya perdonado ya ¿Entendido? Pero no sé por qué…— la hiena sonrió burlona llevando su mano a su barbilla— Solo pensé que no quiero verte poniendo esa cara de impotencia de nuevo ¡Esa actitud altiva y tu sonrisa de suficiencia te sientan mejor! ¡De esta manera! De repente Ruggie usó su Magia Única en el león, en un destello la cara de Leona pasó de dolor a una sonrisa altanera tal cual había dicho la hiena, el Líder de Savanaclaw se giró como pudo a ver a Ruggie queriendo ahorcarlo. Por causa de la magia no podía moverse más allá de un dedo. —Malgigto bashtargo… Ruffgie —¡Siempre quise usar mi Magia Única contigo! Los presentes intentaron no reírse por la escena, pero Jack no pudo ocultar su sonrisa viendo como Leona no podía hacer nada al respecto para ponerle un dedo encima a la hiena. Haul miró de soslayo al chico lobo con esa misma sonrisa. —¿Eso es una sonrisa, Jack? —… ¡No, no lo es! — el chico de primer año se aclaró la garganta cruzándose de brazos. Por ese día las cosas estaban resueltas, el mal augurio que sentía el aviario se calmó al ver a sus amigos riendo antes del Torneo de Magift. Mantuvo su mirada atenta en esos dos en especial, más cuando Ruggie apenas deshizo su magia salió corriendo ente risotadas con Leona hecho una furia detrás, o eso se suponía. El león no pudo llegar a correr cuatro metros antes de cansarse por las secuelas recientes del Overblot.  

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  Haul se aguantaba la risa al estar sentado en el banco de madera viendo a los dos chicos de Savanaclaw acostados en la camilla de la Enfermería Escolar, después de todo uno había sido casi convertido en arena mientras el otro sufrió de un estallido de Blot, no pasaron de la primera etapa cuando fueron eliminados. Jack regresó con agua y comida junto a Cater, los otros chicos de primer año fueron llevados por Trey a disfrutar del resto de la feria. —¿Se puede saber de qué tanto te estás riendo, pájaro? —¿Yo? De nada, bueno…— Haul se tapó la boca mirando a Leona, cuando se controló lo suficiente habló— Solo un poco de cómo estás ahí postrado. Ambos. —¡Oye! Hicimos lo que pudimos, no estábamos en condiciones. Haul se cruzó de brazos y piernas viendo a Ruggie, negó con la cabeza antes de tomar la botella de agua que le dio el chico lobo al ave. —Y así decidieron participar, son consecuencias de sus actos. Acéptenlas. —Tenían razón en que el Líder de Diasomnia es impresionante— Jack alzó su puño con convicción— ¡El próximo año mostraré que puedo ganarle a los de Diasomnia! —Si te refieres a Malleus, lo dudo mucho, su aura es demasiado pesada para ser tacleado por la espalda. Haul dejó la botella de agua a un lado mirando al chico lobo, Jack se cruzó de brazos manteniendo esa idea seguro por el resto del día, y por el resto del año escolar hasta el siguiente. El aviario rió un poco sin malicia antes de levantarse del banco de madera. —¿A dónde vas? Haul se giró mirando al león, puso sus manos en su cintura alzando las cejas al caminar de forma lenta hasta quedar a un lado de la camilla donde Leona se sentó. El aviario se sentó de igual forma solo que en la orilla del colchón. —Voy a checar si ya está de regreso el Profesor Crewel, dijo que él se ocuparía de ustedes dos para darles el alta y poder regresar al Dormitorio. —¿Ah sí? Dijiste que serías mi lugar seguro ahora ¿No? ¿O ya te arrepentiste de eso? —No pensé que recordaras lo que te dije mientras estabas en estado de Overblot. —Me lo dijiste a centímetros de mi cara ¿Cómo se supone que no iba a escucharte? Haul miró a otro lado con una sonrisa divertida, sin mucha fuerza empujó la cabeza de Leona a un lado al levantarse para ir a la entrada de la Enfermería. Cater dio un vistazo al aviario antes de sonreír cómplice hacia el león, Leona miró fingiendo no entender lo que estaba señalando. —¿Es lo que creo que es? Leona, no te conocía ese lado. —¡No es nada! No entiendo de qué hablas. Entre las risas de los chicos una más chillona se escuchó, los pasitos pequeños entrando entre saltos a la Enfermería llamaron la atención de los presentes. Haul regresó con la confusión escrita en su rostro, la cual cambió a una leve preocupación cuando el niño con orejas leoninas saltó encima del león mayor. —¡Oji-tan, te encontré! —¡Agh! Mocoso… Leona se volvió a acostar poniendo sus brazos sobre su cara para controlar su impulso de quitarse al niño, el pequeño de cabello pelirrojo alzó sus manos antes de saltar una segunda vez encima del pecho del mayor. Otra queja salió de parte del león. —¿Quién ese niño, Leona? Cater señaló con una sonrisa confundida al niño que se giró sin quitarse de encima del Líder de Savanaclaw, incluso Ruggie se sentó en la orilla de su camilla quitando la pared de tela para ver mejor. Haul se paró a un lado de Jack con sus brazos cruzados en una sonrisa divertida viendo como ese niño parecía ser la peor pesadilla para Leona de una forma tierna. —Su nombre es Cheka…— el león miró al niño que sonrió como si no estuviera aplastándole el estómago— … es mi sobrino. —Ah, es tu sobri… ¡¿Sobrino?! Los cuatro pasaron a una misma expresión, la consternación se cambió por sorpresa seguido de incredulidad. Cheka alzó su manita saludando a los otros chicos sin quitarse de encima de su tío, Leona se destapó la cara mirando con queja a su sobrino, el niño se veía demasiado ocupado sonriéndole a los otros como para ver la cara quejumbrosa del mayor. —¡¿Desde cuando tienes un sobrino?! — Ruggie casi se cayó de la camilla al inclinarse en la orilla de la misma. —Desde hace… Oye, bola de pelos ¿Cuántos años tienes? Leona agachó sus orejas con hastío dándole un leve golpecito en la pierna al niño, Cheka lo miró antes de contar con sus deditos, cuando supo la respuesta a su suma gritó de forma adorable. Adorable para los demás, chillona para los oídos de Leona. —¡Tengo cinco años! Y me escapé para venir a buscar a mi oji-tan, escuché que estaría en la Enfermería de la escuela ¡Y aquí estaba de verdad! —¿Oji-tan? — Ruggie apoyó su mejilla en su mano con esa risa comenzando a brotar de su pecho. Leona le apuntó con su dedo frunciendo el ceño con los ojos entrecerrados en amenaza, la hiena de todas formas soltó la risa cuando el niño se le colgó del cuello al león con sus grandes ojos curiosos. —No te atrevas. —Oji-tan— caturreó Ruggie riéndose más fuerte, deteniéndose segundos después por el dolor en su abdomen. Haul resopló burlón callándose la risa en conjunto que sentía atorada en su garganta, al ver que Cheka insistía en quedarse abrazado a Leona ignorando en su pensamiento de niño inocente que el león mayor ocupaba descansar, el aviario se acercó a los dos leones con una sonrisa dulce viendo al niño. Cheka alzó sus orejitas con una sonrisa al chocar sus ojos brillantes con los cálidos celestes. —¿Tu eres amigo de mi oji-tan? —Algo así, me llamo Haul, y por lo que dijo tu… tío, tu nombre es Cheka ¿Sí? —¡Mhm! Y tengo cinco años, no olvides eso, es muy importante. —No, no. Te prometo que no lo olvido— Haul le dio una mirada de soslayo a Leona, el león tenía una ceja alzada en confusión— Oye, Cheka, tu tío está un poco cansado por jugar tanto en el Torneo que hubo ¿Si lo viste? —¡Si, fue muy emocionante! Todas esas personas seguían el disco volando muy rápido, hacían fush fush en sus escobas— Cheka soltó del cuello a Leona para hacer los movimientos con sus manos. —Así es, y tu tío se cansó mucho para ganar, dio lo mejor cuando fue su turno dando el cien de su fuerza— el aviario también alzó sus puños con sutileza— Aunque no ganó mucho, se cansó demasiado ¿Tu sabes cómo se recupera alguien del cansancio, Cheka? —Durmiendo mucho, comiendo muchas cosas sanas y cuidándose de estar sano siempre ¡Eso dice mi mamá! —Cierto. Entonces ¿Qué tal si vamos a jugar afuera en lo que tu tío descansa un poco? Y antes de que te vayas, vienes a despedirte de él. —¡¿Podemos buscar mariposas?! —¡Claro que sí! Vamos. Cheka saltó de la camilla extendiendo su mano de forma automática hacia el aviario, Haul se la tomó sin mucho problema dando leves risas mientras el niño le platicaba su vida entera al aviario. El chico asentía varias veces en lo que caminaban juntos hasta salir de la Enfermería, dejando a tres chicos asombrados de ver ese talento nato de Haul capaz de convencer a un niño de cinco años de dejar descansar a un adulto sin crear un berrinche de por medio. Leona solo resoplo aliviado con una leve sonrisa ladina, se giró en su camilla para dormir otro rato, o eso quería hacer. —… Oji-tan. —Los odio a todos. Cater estalló en risas viendo a Ruggie que también se acostó en su camilla a dormir, Jack se rascó la nuca con una negación sin quitar esa sonrisa por el ambiente aligerado. Después de lo caótico que fue tratar con el Overblot, eso se sentía igual a un respiro.  

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  A los días después de lo sucedido por el Torneo de Magift, las cosas en Savanaclaw habían regresado a la normalidad, o eso parecía. Leona se comportaba de forma diferente en un sentido preocupante para la hiena, casi al día siguiente del Torneo el león se la pasaba buscando al ave hasta por debajo de las piedras. Cuando lo encontraba se le quedaba pegado viendo lo que hacía, incluso si Haul solo se ponía a colorear el libro de mándalas o lavaba la ropa, Leona estaba ahí viéndolo, fingiendo hacer algo. Ese día Haul salió temprano en compañía de Jack para ir por un jugo, una salida casual que se volvió costumbre para esos dos con el paso de las semanas, Ruggie incluso les pidió uno de naranja sin preocuparse mucho por el dinero. Cuando volvieron esos dos fue donde la primera guerra inició. —¿A dónde fuiste? Haul detuvo sus pasos quedando hombro con hombro con Jack, los dos sorbiendo de sus popotes sin darle tanta importancia a la salida. A diferencia de Leona que estaba de brazos cruzados mirando de arriba abajo al aviario, casi midiendo con sus ojos si le iba a decir una mentira o la verdad. Haul se encogió de hombros mirando al chico lobo. —A comprar jugo, como cada inicio de fin de semana, con Jack. No es nuevo. —¿Por qué no avisaste de tu salida? —Porque vivimos en un Dormitorio libre donde no tengo responsabilidades más allá de hacer mis tareas y mantener mi habitación limpia. —¿No tienes responsabilidades dices? ¿Estás seguro de eso? —¡Ay por los Siete, Leona! — Ruggie caminó con paso pesado haciendo una mueca, tomó del brazo a Haul después de tomar su jugo mirando al león— No eres su mamá para estar pidiéndole que te pida permiso para ir a donde quiera, ya supéralo. La hiena negó con la cabeza llevándose al aviario con él, Jack dio una rápida inclinación de cabeza al Líder antes de irse con esos dos para seguro tener un rato a solas y hablar de tareas o el entrenamiento. El león agachó sus orejas dando latigazos con su cola al aire, ese chico había prometido ser SU lugar seguro, esa era una tarea muy importante dentro de su estancia en Savanaclaw. Y ocupaba que su lugar seguro se mantuviera cerca para pedirle cosas o por cualquier infortunio que pudiera pasar, de forma voluntaria Haul se había convertido en parte de sus propiedades. Aunque eso solo era en la cabeza de Leona, en realidad el aviario se consideraba más como una persona de confianza para el león. No tanto un objeto con la etiqueta en su frente de tener un dueño, seguía siendo una persona con libre albedrío.   Leona difería un poco con respecto a eso.
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