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—¡Por los Siete Grandes! Tengo a uno que es un idiota en ser una persona decente y el otro ¡El otro es un terco que no se cuida por estar poniendo a los otro por encima de él! — Ruggie decía pestes mientras exprimía jugo de naranja dándole miradas rápidas a Haul que estaba más pálido de lo normal. En el camino al edificio del Dormitorio, Leona llevaba al aviario bien sujeto cuando sintió de repente como dejaba de caminar apoyando bien sus pies, sino fuera por Jack que iba cuidando desde atrás, el león hubiera entrado en pánico cuando Haul se desmayó antes de entrar. Al llegar a la Sala Común los demás chicos fueron a llamar a Ruggie dándole la noticia del ave desmayada, la hiena movió a los demás con precisión para llevar a Haul a la cocina donde podrían ponerle hielo más rápido en lo que la hiena hacía jugo de naranja. De entre los presentes el único angustiado con el ceño fruncido era Leona, para Jack y algunos chicos de segundo año ahí reunidos se mantenían bajo control. Como si fuera algo normal, eso revolvió el estómago del león un poco. Una sacudida en el cuerpo del aviario los sobresalto, Haul abrió los ojos de forma lenta sintiéndose desorientado al inicio antes de reconocer la cara del león, extendió su mano tocándole la mejilla antes de ver a los demás. Sus labios ya no se veían morados y la piel regresaba a su tono níveo normal. —… ¿Me desmayé? —Sí, si te sentías cansado pudiste decirme, Haul senior. No era necesario sobre esforzarte hasta el final si no podías más, eso fue imprudente y peligroso. —No quería dejar a la mitad… tu entrenamiento, Jack. A la próxima te lo haré saber… lo prometo. La sonrisa pequeña de Haul dio algo de consuelo al chico lobo, Ruggie quitó de su camino a dos chicos para sentarse a un lado con el bote de jugo de naranja concentrado. —Tómatelo ¡Completo! Nada de dejarme la mitad del jugo como el otro día. —Quiero sentarme bien primero… Haul se apoyó en sus manos sintiendo unas manos extras en su espalda, sin necesidad de asegurarse quien era, se dejó apoyar en el respaldo de la silla tomando el bote. Leona lo miró frunciendo el ceño por la persistente confusión del desvanecimiento del aviario. —¿Qué no se supone que solo eres débil al sol? ¿Por qué te desmayaste? —Yo… ah, dame un segundo… me siento del carajo aún. —Yo explico— Jack miró al león con ese rostro neutro ahora que el chico ave estaba bien— Debido a que Haul senior el ciertamente albino, su fuerza no es la misma a la de nosotros, no solo es propenso a tener más insolaciones y quemaduras si se expone al sol. También debido a que nació prematuro, Haul senior no tiene tanta resistencia el sobreesfuerzo y la exposición a trabajos pesados lo cansa mucho, sus límites están por debajo de lo normal, por eso los desmayos. —Y este tarado diciendo que se preocupa más por una rutina que por su salud— Ruggie miró enojado al aviario dándole un jalón en uno de sus mechones de cabello rosa pálido— ¡Casi me da un infarto! ¿Si me llevan al hospital tú me vas a pagar la hospitalización? ¡¿Eh?! —Ya, baja la voz, no le grites en la cara— Leona extendió su mano alejando un poco a la hiena del ave— Dale espacio, aún tiene cara de muerto. —Aprovechando que estamos aquí todos— Haul se sentó mejor tomándose lo último del jugo de naranja— Leona ¿No tienes algo que decir? —¿Yo? Nada, no recuerdo tener pendientes con ustedes. —Leona Kingscholar. Los dos se vieron, uno alzando las cejas viéndose algo convaleciente y el otro con una mueca de fastidio. El león resopló al aire antes de ver a la hiena. —Ruggie, disculpa por llamarte “muerto de hambre”, aunque realmente lo seas. —¡Leona! —¡Ach que aburrido eres! Solo es una disculpa, tampoco debo de hacerlo ver como un mártir. —Descuida, Haul, es la mejor disculpa que alguien le ha podido sacar a Leona— Ruggie dio golpecitos en el brazo al aviario ya más recompuesto— Las acepto, solo si acepta que soy el mejor en cuanto a dar consejos de cualquier tipo. —No voy a hacer eso. —Kingscholar. Haul alzó sus cejas de nuevo con una mirada más autoritaria similar a la de una mamá regañando a su hijo por no querer devolver los dulces que tomó a escondidas, Leona chasqueó su lengua al rodar los ojos. Si fuera por la hiena seguiría burlándose del león, pero si después ponía en contra a esos dos ahora sería su culpa, y eso Leona no se lo dejaría pasar. —Ya, ya, acepto sus disculpas algo idiotas, solo esta vez. Haul respiró profundo asintiendo con una sonrisa cómplice, dio una vista de soslayo a Leona que lo miró fastidiado por esa complicidad de esos dos, Jack solo negó al exhalar profundo. Si un día esos dos se ponían de acuerdo podrían conseguir chantajear a cada uno de los estudiantes en el Night Raven College, hasta a los Líderes de Dormitorio, Jack daba gracias a los Siete de que Haul fuera de alma noble para no seguirle el juego a Ruggie.✴︎—♛—✴︎
El día había sido normal y en cierta parte aburrido para el león, cuando Leona entró al Dormitorio con su paso perezoso viéndose de esa forma despreocupada por la vida en general lo hizo a paso lento, saludó a los estudiantes a su paso sin mucho ánimo. Un gruñido casual o hasta solo un movimiento de cabeza. Al entrar a su habitación cerrando la puerta con seguro se desató su verdadero interés. Leona dio zancadas grandes hasta su ropero buscando el atuendo ideal para la salida, por primera vez sentía lo que eran los nervios, no era cualquier salida casual como otras veces. Y no cualquier persona. Necesitaba verse normal igual a su día a día sin verse desalineado, tampoco tan elegante para una simple salida al pueblo. —Maldita sea, nada me sirve. El león gruñó al sacar del ropero una camisa de vestir blanca, la aventó a un lado buscando otra camisa de algodón, era demasiado básico. Tardó al menos una hora en decidir cómo vestirse sin llamar la atención ni hacerle saber a los demás que le importaba su imagen frente al aviario, para cuando bajó las escaleras se “acomodó” su cabello a un lado de forma “casual”. Ruggie fue el primero en verlo llegar a la Sala Común dándole una mirada de arriba abajo con una cara de asombro haciendo una “o” torcida porque se sentía raro ver a Leona tan bien vestido como civil y no estudiante. —¿Desde cuándo te vistes como una persona normal y no un mendigo de la calle con su ropa arrugada? —¿Qué dices? No estoy arreglado como para que hagas esa cara, solo agarré lo que encontré limpio y me lo puse. —¿Agarraste “lo que encontraste”? ¿Eso incluye un pantalón cargo café oscuro, una camisa lisa negra y una camisa de vestir verde oscuro? Eso no es lo primero que vería alguien —Ruggie vio las pulseras de cuero grueso en ambas muñecas del mayor— ¡¿Y qué es eso?! Una camisa de vestir no se amarra así. La hiena acomodó la camisa arremangada de vestir con los botones desabrochados hasta el cuarto botón, limpió una pelusa de la trenza antes de recibir los manotazos de Leona para alejarlo de su atuendo. —Yo decido como vestirme, no eres mi madre para estarme arreglando con tanta confianza. —Pues al menos vístete bien, así das vergüenza, pareces… —¿Nos vamos ya? Los dos se giraron al oír la voz serena del aviario, para Ruggie solo fue una pequeña sorpresa al tener esa imagen nueva del aviario vistiendo algo más allá del uniforme del Dormitorio o Escolar, para Leona fue un espectáculo que no supo poner en palabras. Le dio un vistazo de arriba abajo a Haul, los mocasines de vinil café claro combinados con ese outfit se sentía irreal. Camisa blanca de cuello alto a juego con pantalones rectos de un color verde pastel más claro y la chaqueta gris oscuro con cierres plateados, era como un jodido modelo de las medidas exactas para resaltar entre la multitud de personas. Ruggie bajó su emoción cuando vio que Haul no se había maquillado usando las técnicas que la hiena le enseñó al chico, pero eso no le quitaba clase al atuendo. Leona se mantuvo los más quieto posible digiriendo esa imagen enfrente suyo, no alzó su ceja más allá de un milímetro y su cara se mantuvo plana, su cola delató parte de su impresión al moverse en un latigazo corto a un lado. El león salió de su estupefacción cuando el chico ave alzó su ceja. —¿Vas a una pasarela de gala o qué? —No, de hecho, esta ropa es prestada— Haul se miró dando pequeños giros— Entre Vil y Cater me la dieron cuando les dije que iba a salir, Vil me prestó la chaqueta y el pantalón, Cater la camisa y los zapatos ¿Se ve mal? —¡NI UN POCO! Ni un poco, no le hagas caso a Leona— Ruggie se acercó a acomodarle el cuello de la chamarra con una sonrisa al susurrarle— Solo está asombrado, pero ya sabes cómo es él, de repente parece un cavernícola con sus cumplidos. —¡Sí te escuché! Maldito. Haul y Ruggie se voltearon a ver al león con miradas inocentes, se lanzaron una mirada de reojo seguido de reírse, si el color de las hebras del aviario fuera idéntico al de la hiena podrían confundirse y Leona los llamaría “gemelos” por tener la misma risa burlona. Ruggie se estaba volviendo una mala influencia para el ave, hablando desde la perspectiva del león. —Ya váyanse, y si compran comida me traen algo. —No, vámonos. Leona caminó sin darle una mirada a la hiena, solo desaceleró el paso cuando vio que el aviario se estaba despidiendo de Ruggie, esperó un poco hasta tener a Haul a su costado. Era solo una aburrida salida al pueblo, entonces ¿Por qué los latidos de su corazón le martilleaban en las orejas al león? Leona se pasó su mano por su cabello con una mueca de disgusto.✴︎—♛—✴︎
Haul se sentía en un lugar utópico con tantos tipos de comida diferentes, no eran tan dulces como un pan ni tan picantes como el ramen instantáneo que Cater le hizo probar el fin de semana pasado. Eran baguettes, sándwiches, algo llamado hamburguesa, takoyakis y unos panes inflados redondos. Los chipidos del chico hicieron voltear a más de una persona curiosa por identificar el origen de los sonidos, cuando descubrieron que ese piar venía de un chico, y ese mismo era de una belleza singular no vista antes se asombraron. De ojos dulces con piel nívea y labios rosados por naturalidad, sus ojos celestes hicieron dejar a varias chicas embobadas viéndolo de pies a cabeza. Parecía irreal. Haul no veía lo malo a ser mirado de vez en cuando porque había aprendido a no prestar atención a las miradas ajenas por su bienestar emocional, pero Leona sentía la bilis subir cuando un trío chicas se acercó al aviario para platicar con él o preguntar si era algún actor famoso en ascenso. Haul solo se rió de esa forma melodiosa amable negando con un sutil movimiento de cabeza antes de aclarar. —Solo vine a mirar un poco por el pueblo, estoy de salida con alguien. —¡Ouh entonces no eres soltero! Es una pena, pensé que podría pedirte tu número. El trío de chicas chilló demasiado al lamentarse, Leona frunció el ceño mirándolas desde un lado como si estuviera ahí pintado en lugar de ser el que iba con el chico. Haul solo se inclinó pidiendo disculpas. —Tampoco podría porque no tengo celular, pero ustedes tres son muy amables. Como si fuera caricatura casi pareció tener una aurora de brillos con un sol detrás de su cabeza al decir eso, las chicas gritaron agudo, el león ya tenía suficiente. —Deja de entretenerte, vienes conmigo no con ellas, vámonos. Leona tomó del brazo a Haul jalándolo un poco firme, pero el aviario logró hacer un ademan de mano para despedirse del trío antes de caminar al lado del león. Esa no era la primera vez que el aviario salía al condenado pueblo, Jack lo llevaba cada fin de semana a comprar esos ridículos jugos y el chico de Heartslabyul lo llevaba a diferentes cafeterías cada semana ¿Por qué de repente cuando iba Leona con él CADA PERSONA del lugar se le quedaba viendo como sí Haul fuera un maldito ser divino? Solo era Haul. Leona entendía que el aspecto del aviario podía llamar la atención, su cabello rosa pálido en pequeños rulos en sus puntas, los ojos curiosos por cada cosa del mundo, sus ruidos tiernos de ave y esa sonrisa amable que llevaba en el rostro estando calmado. El león desvió la vista del perfil del chico cuando sus pensamientos se volvieron extraños, bufó una vez al tener esos pensamientos como abejas zumbando alrededor de su cabeza. Haul se detuvo al ver un parque a lo lejos, sus ojos se agrandaron de forma tierna con esos brillos de maravilla al ver uno de los juegos, era como un columpio donde en vez de agarrarse con sus garras era sentarse en el e impulsarse. Haul no esperó a pedirle permiso a Leona de ir o avisarle, lo jaló del brazo casi tumbando al león cuando el aviario apuró emocionado su andar. El chico ave se soltó del brazo del león para ir a uno de los columpios solos, se sentó dando chipidos alegres sujetándose de las cadenas a las orillas de la tabla, movió sus piernas de forma torpe viendo que no se movía como lo hicieron los niños de antes. Los chipidos desaparecieron, Haul frunció el ceño mirando a sus pies como si eso fuera el problema. —¿Eres un niño de cinco años o por qué estás tan emocionado en ese columpio? —Se veía divertido cuando los niños se subieron, pero no sé cómo se mueve esta cosa— Haul alzó la vista viendo un enorme arco doble con tubos, al ver a los niños colgándose se levantó de golpe con sus ojos bien abiertos— ¡Quiero ir allá! Sin darle tiempo a Leona de ofrecerse a empujar el columpio por “lástima”, el león solo vio con las cejas alzadas como el aviario llegaba al pasamanos, un pequeño salto fue suficiente para treparse a los tubos. Se dio una vuelta cuidando de no caerse, así quedó de cabeza con las piernas dobladas sonriendo. Uno de los niños se acercó con un grito de asombro. —¡Woah! ¡¿Cómo hiciste eso?! —Con mucho cuidado, pero no vayas a hacerlo tu porque te puedes caer. —¡Quiero hacerlo yo también! Haul abrió los ojos al ver como el niño se hizo de oídos sordos al estirar sus manitas para colgarse, el aviario giró para bajarse poniendo sus manos debajo del niño de cinco años cuando se giró de forma torpe, el aviario lo sujeto de su espalda ayudándolo a quedarse así al pequeño un momento. Los dos se rieron al conseguir imitar la pose del más alto. —¿Me veo cool así? —Sí, pequeño, te ves muy cool ¿Listo para bajar? —Sí ¿Me ayudas? Haul asintió cuidando de bajar al niño sin torcerle un brazo o caer, mientras el aviario parecía congeniar de maravilla con los niños, Leona solo miraba desde lejos con sus brazos cruzados. La imagen de Haul siendo un imán natural de niños curiosos no le dio molestia, de hecho era la segunda vez verlo ser tan paciente con un niño, se veía bien. Se sentía normal. Un pensamiento absurdo cruzó la mente al león que refunfuño al alejarlo.