¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
Notas:
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Mi lugar seguro

Ajustes
Haul se estiró al guardar sus alas después del entrenamiento con Jack al atardecer, le dijo al chico que iría en seguida después de hacer un poco más de estiramiento para no sentir el dolor de músculos al siguiente día. El chico lobo se quedó sentando en el tronco caído tomando aire fresco, tampoco iba a irse suponiendo que el aviario fuera a estar bien después de tanto rendimiento físico, ni tenía pendientes por hacer. Podía esperarlo ahí un rato. Sin escuchar las pisadas de una tercera persona, Haul se dobló hacia atrás sujetándose de sus piernas para ver a esa persona recién llegada hablando con Jack, el chico lobo se levantó para alejarse un poco sin dejar de checar sobre su hombro al aviario. Haul alzó una ceja manteniendo su cara calma, desvió la vista al ver acercarse a Leona con ese paso soberbio de siempre. El aviario se sentó sin apoyarse en el suelo, solo se agachó para poder quedarse en pose de rana mirando al león antes de cerrar los ojos para estirar su espalda. Alzó su barbilla esperando a oír la voz del otro. —¿Interrumpo algo? —No, bueno sí, pero habla y ya veré si te pongo atención. Haul mantuvo los ojos cerrados para no darle esa atención directa al león, Leona solo resopló cruzándose de brazos con su cola dando latigazos a los lados de forma suave, no estaba enojado por eso. Aún. —¿Quieres salir a pasear mañana al pueblo? Lo dijo con tanta seguridad y tan de golpe que el aviario frunció el ceño al abrir los ojos, se levantó de forma medida cuidando su porte, se estiró una última vez antes de darle una mirada indignada al otro. Haul se había sentido de cualquier forma menos invitado a salir. —¿Disculpa? No soy perro para que me andes paseando, gracias. Habló de la forma más seca posible dándole una mirada de arriba abajo antes de pasarle por un lado a Leona sin verlo, el león apretó los puños del coraje. Odiaba tener que darle la razón a Ruggie sobre modificar su forma de pedirle la salida al chico, pero ya la había cagado otra vez. No podía seguir así, solo por esa vez su orgullo tuvo que quedarse en segundo plano. —Haul, espera— Leona volteó viendo como el chico seguía caminando a ese paso recto y digno— ¡Haul! El aviario paró su andar dándole una mirada por sobre su hombro con los labios fruncidos y los ojos helados sin interés real, el león respiró profundo bajando su tono golpeado tan cotidiano a uno más amigable. Más vulnerable. —Lo estoy intentando ¿Si? Créeme, yo solo… solo dime que sí. Haul miró al frente en ese debate interno de ceder o seguir con su papel de dignidad férrea, inhaló profundo recordándose sus propias palabras de aquel día. Él había dicho por su propia voluntad que sería su Lugar Seguro del león, su persona con la cual poder bajar la guardia solo un momento al día. No se arrepentía, solo si era difícil tratar con el león, pero no retiraría sus palabras. Se rascó la nuca antes de relajar sus hombros, se dio media vuelta caminando de regreso hasta Leona que lo miró con calma real, el aviario puso una mano en su hombro con una pequeña sonrisa comprensiva. —Está bien, tienes otra oportunidad, solo una ¿Qué querías decirme, Kingscholar? Haul no supo si fue esquizofrenia o una ilusión de la hora dorada en el cielo, pero juró ver una sonrisa sincera fugaz en los labios de Leona, cuando puso atención vio solo una sonrisa feliz altanera. No estaba mal. —¿Mañana quieres salir para ir al pueblo a comprar… helado o algo así? —Que bruto te oyes, pero muy bien. Sí, sí quiero ¿A qué hora? —… ¿Después de las clases de la tarde? —Déjame pensar— Haul puso su mano en su barbilla mirando a un lado como si de verdad tuviera una agenda apretada, rió al ver la mueca de Leona— ¡Sí, sí puedo! Ya, quita esa cara. El aviario empujó del pecho al león entre risas dulces en una burla inocente, el otro se unió dando risas cortas con ese tono profundo. En respuesta automática por el empuje le revolvió el cabello al chico ave, los dos terminaron riéndose desde el corazón. Haul dejó de reír al recordar algo importante. —Con una condición. —Era tan tranquila mi vida hace cinco segundos. —No seas dramático, Kingscholar— Haul dio un leve golpe en el brazo del león— La condición es que le pidas disculpas a Ruggie por llamarlo “Hiena muerta de hambre”, desconozco la razón de que lo hayas llamado de esa forma. De igual modo, eso no es correcto, y vas a hacerlo sin quejas. —¿Por qué a Ruggie? ¿No puedo decírtelo a ti y ya tú se lo dices? Los dos son como chicle, no hay uno sin que el otro vaya detrás o pegado. —No, tienes que ser tú— Haul dio toques en el pecho de Leona con el dedo índice— Tienes que aprender que pedir disculpas no significa el fin del mundo, ni que eres menos, es reconocer que te equivocaste y tienes la suficiente madures para aceptarlo. —¿Por qué un león se inclinaría ante una hiena? Así no son las cosas. —Entonces no salimos a ningún lado mañana, tu decide. Leona juró sentir como algo tronaba en su cabeza por el estrés de lidiar con ese chico ave, ahora odiaba más a esa maldita hiena por hacerse mejor amigo del aviario, Haul iba a abogar en nombre de Ruggie cuando Leona fuera a insultar a ese desgraciado. Maldito sentido de la lealtad y respeto del pájaro. —¡Bien, bien! Iré a hacerlo ¿Contento? —Solo si vamos los dos, quiero verlo con mis propios ojos. —¿Es realmente necesario que vayas conmigo a cualquier lado cuando se trata de pedir disculpas? —Sí ¿O quieres que le pregunté después a Ruggie si de verdad pediste disculpas? — Haul se cruzó de brazos alzando las cejas en una mueca sonriente astuta— Los dos sabemos que, sí fuera por Ruggie, me mentiría diciendo que no para hacerte quedar como el malo ¿Confío en eso entonces? —Cuando menos eres consciente que esa hiena no es un santo ¡Bien! Está bien— Leona se frotó las sienes mirando al aviario después— Vayamos juntos. —Gracias, y en recompensa por tu caballerosidad por ser tan “acomedido” a reconocer tus errores— Haul sonrió colocándose a un lado del león pasando su mano por su brazo a la altura del bícep— Te llevaré en persona hasta donde está Ruggie, o supongo debe de estar. —¡¿Me estás volviendo tu escolta?! —No, eres mi apoyo para no desmayarme por el esfuerzo físico que hice hace un momento, me sentía mareado a mitad del entrenamiento, pero no quería que Jack se quedara con la rutina a medias. Haul se talló los ojos parpadeando varias veces cuando la sensación de ligereza en su cuerpo se acentuó, respiró profundo disipando la noción de sueño, Leona no tuvo más remedio que soltarlo para rodearlo mejor por la espalda pegándolo a su costado. Como Líder era su deber cuidar de la salud de los otros estudiantes de Savanaclaw, como Leona tenía el deber de mantener en una sola pieza a Haul hasta dejarlo a salvo en un lugar donde pudiera reponerse.   No funcionó.  

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  —¡Por los Siete Grandes! Tengo a uno que es un idiota en ser una persona decente y el otro ¡El otro es un terco que no se cuida por estar poniendo a los otro por encima de él! — Ruggie decía pestes mientras exprimía jugo de naranja dándole miradas rápidas a Haul que estaba más pálido de lo normal. En el camino al edificio del Dormitorio, Leona llevaba al aviario bien sujeto cuando sintió de repente como dejaba de caminar apoyando bien sus pies, sino fuera por Jack que iba cuidando desde atrás, el león hubiera entrado en pánico cuando Haul se desmayó antes de entrar. Al llegar a la Sala Común los demás chicos fueron a llamar a Ruggie dándole la noticia del ave desmayada, la hiena movió a los demás con precisión para llevar a Haul a la cocina donde podrían ponerle hielo más rápido en lo que la hiena hacía jugo de naranja. De entre los presentes el único angustiado con el ceño fruncido era Leona, para Jack y algunos chicos de segundo año ahí reunidos se mantenían bajo control. Como si fuera algo normal, eso revolvió el estómago del león un poco. Una sacudida en el cuerpo del aviario los sobresalto, Haul abrió los ojos de forma lenta sintiéndose desorientado al inicio antes de reconocer la cara del león, extendió su mano tocándole la mejilla antes de ver a los demás. Sus labios ya no se veían morados y la piel regresaba a su tono níveo normal. —… ¿Me desmayé? —Sí, si te sentías cansado pudiste decirme, Haul senior. No era necesario sobre esforzarte hasta el final si no podías más, eso fue imprudente y peligroso. —No quería dejar a la mitad… tu entrenamiento, Jack. A la próxima te lo haré saber… lo prometo. La sonrisa pequeña de Haul dio algo de consuelo al chico lobo, Ruggie quitó de su camino a dos chicos para sentarse a un lado con el bote de jugo de naranja concentrado. —Tómatelo ¡Completo! Nada de dejarme la mitad del jugo como el otro día. —Quiero sentarme bien primero… Haul se apoyó en sus manos sintiendo unas manos extras en su espalda, sin necesidad de asegurarse quien era, se dejó apoyar en el respaldo de la silla tomando el bote. Leona lo miró frunciendo el ceño por la persistente confusión del desvanecimiento del aviario. —¿Qué no se supone que solo eres débil al sol? ¿Por qué te desmayaste? —Yo… ah, dame un segundo… me siento del carajo aún. —Yo explico— Jack miró al león con ese rostro neutro ahora que el chico ave estaba bien— Debido a que Haul senior el ciertamente albino, su fuerza no es la misma a la de nosotros, no solo es propenso a tener más insolaciones y quemaduras si se expone al sol. También debido a que nació prematuro, Haul senior no tiene tanta resistencia el sobreesfuerzo y la exposición a trabajos pesados lo cansa mucho, sus límites están por debajo de lo normal, por eso los desmayos. —Y este tarado diciendo que se preocupa más por una rutina que por su salud— Ruggie miró enojado al aviario dándole un jalón en uno de sus mechones de cabello rosa pálido— ¡Casi me da un infarto! ¿Si me llevan al hospital tú me vas a pagar la hospitalización? ¡¿Eh?! —Ya, baja la voz, no le grites en la cara— Leona extendió su mano alejando un poco a la hiena del ave— Dale espacio, aún tiene cara de muerto. —Aprovechando que estamos aquí todos— Haul se sentó mejor tomándose lo último del jugo de naranja— Leona ¿No tienes algo que decir? —¿Yo? Nada, no recuerdo tener pendientes con ustedes. —Leona Kingscholar. Los dos se vieron, uno alzando las cejas viéndose algo convaleciente y el otro con una mueca de fastidio. El león resopló al aire antes de ver a la hiena. —Ruggie, disculpa por llamarte “muerto de hambre”, aunque realmente lo seas. —¡Leona! —¡Ach que aburrido eres! Solo es una disculpa, tampoco debo de hacerlo ver como un mártir. —Descuida, Haul, es la mejor disculpa que alguien le ha podido sacar a Leona— Ruggie dio golpecitos en el brazo al aviario ya más recompuesto— Las acepto, solo si acepta que soy el mejor en cuanto a dar consejos de cualquier tipo. —No voy a hacer eso. —Kingscholar. Haul alzó sus cejas de nuevo con una mirada más autoritaria similar a la de una mamá regañando a su hijo por no querer devolver los dulces que tomó a escondidas, Leona chasqueó su lengua al rodar los ojos. Si fuera por la hiena seguiría burlándose del león, pero si después ponía en contra a esos dos ahora sería su culpa, y eso Leona no se lo dejaría pasar. —Ya, ya, acepto sus disculpas algo idiotas, solo esta vez. Haul respiró profundo asintiendo con una sonrisa cómplice, dio una vista de soslayo a Leona que lo miró fastidiado por esa complicidad de esos dos, Jack solo negó al exhalar profundo. Si un día esos dos se ponían de acuerdo podrían conseguir chantajear a cada uno de los estudiantes en el Night Raven College, hasta a los Líderes de Dormitorio, Jack daba gracias a los Siete de que Haul fuera de alma noble para no seguirle el juego a Ruggie.  

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  El día había sido normal y en cierta parte aburrido para el león, cuando Leona entró al Dormitorio con su paso perezoso viéndose de esa forma despreocupada por la vida en general lo hizo a paso lento, saludó a los estudiantes a su paso sin mucho ánimo. Un gruñido casual o hasta solo un movimiento de cabeza. Al entrar a su habitación cerrando la puerta con seguro se desató su verdadero interés. Leona dio zancadas grandes hasta su ropero buscando el atuendo ideal para la salida, por primera vez sentía lo que eran los nervios, no era cualquier salida casual como otras veces. Y no cualquier persona. Necesitaba verse normal igual a su día a día sin verse desalineado, tampoco tan elegante para una simple salida al pueblo. —Maldita sea, nada me sirve. El león gruñó al sacar del ropero una camisa de vestir blanca, la aventó a un lado buscando otra camisa de algodón, era demasiado básico. Tardó al menos una hora en decidir cómo vestirse sin llamar la atención ni hacerle saber a los demás que le importaba su imagen frente al aviario, para cuando bajó las escaleras se “acomodó” su cabello a un lado de forma “casual”. Ruggie fue el primero en verlo llegar a la Sala Común dándole una mirada de arriba abajo con una cara de asombro haciendo una “o” torcida porque se sentía raro ver a Leona tan bien vestido como civil y no estudiante. —¿Desde cuándo te vistes como una persona normal y no un mendigo de la calle con su ropa arrugada? —¿Qué dices? No estoy arreglado como para que hagas esa cara, solo agarré lo que encontré limpio y me lo puse. —¿Agarraste “lo que encontraste”? ¿Eso incluye un pantalón cargo café oscuro, una camisa lisa negra y una camisa de vestir verde oscuro? Eso no es lo primero que vería alguien —Ruggie vio las pulseras de cuero grueso en ambas muñecas del mayor— ¡¿Y qué es eso?! Una camisa de vestir no se amarra así. La hiena acomodó la camisa arremangada de vestir con los botones desabrochados hasta el cuarto botón, limpió una pelusa de la trenza antes de recibir los manotazos de Leona para alejarlo de su atuendo. —Yo decido como vestirme, no eres mi madre para estarme arreglando con tanta confianza. —Pues al menos vístete bien, así das vergüenza, pareces… —¿Nos vamos ya? Los dos se giraron al oír la voz serena del aviario, para Ruggie solo fue una pequeña sorpresa al tener esa imagen nueva del aviario vistiendo algo más allá del uniforme del Dormitorio o Escolar, para Leona fue un espectáculo que no supo poner en palabras. Le dio un vistazo de arriba abajo a Haul, los mocasines de vinil café claro combinados con ese outfit se sentía irreal. Camisa blanca de cuello alto a juego con pantalones rectos de un color verde pastel más claro y la chaqueta gris oscuro con cierres plateados, era como un jodido modelo de las medidas exactas para resaltar entre la multitud de personas. Ruggie bajó su emoción cuando vio que Haul no se había maquillado usando las técnicas que la hiena le enseñó al chico, pero eso no le quitaba clase al atuendo. Leona se mantuvo los más quieto posible digiriendo esa imagen enfrente suyo, no alzó su ceja más allá de un milímetro y su cara se mantuvo plana, su cola delató parte de su impresión al moverse en un latigazo corto a un lado. El león salió de su estupefacción cuando el chico ave alzó su ceja. —¿Vas a una pasarela de gala o qué? —No, de hecho, esta ropa es prestada— Haul se miró dando pequeños giros— Entre Vil y Cater me la dieron cuando les dije que iba a salir, Vil me prestó la chaqueta y el pantalón, Cater la camisa y los zapatos ¿Se ve mal? —¡NI UN POCO! Ni un poco, no le hagas caso a Leona— Ruggie se acercó a acomodarle el cuello de la chamarra con una sonrisa al susurrarle— Solo está asombrado, pero ya sabes cómo es él, de repente parece un cavernícola con sus cumplidos. —¡Sí te escuché! Maldito. Haul y Ruggie se voltearon a ver al león con miradas inocentes, se lanzaron una mirada de reojo seguido de reírse, si el color de las hebras del aviario fuera idéntico al de la hiena podrían confundirse y Leona los llamaría “gemelos” por tener la misma risa burlona. Ruggie se estaba volviendo una mala influencia para el ave, hablando desde la perspectiva del león. —Ya váyanse, y si compran comida me traen algo. —No, vámonos. Leona caminó sin darle una mirada a la hiena, solo desaceleró el paso cuando vio que el aviario se estaba despidiendo de Ruggie, esperó un poco hasta tener a Haul a su costado. Era solo una aburrida salida al pueblo, entonces ¿Por qué los latidos de su corazón le martilleaban en las orejas al león? Leona se pasó su mano por su cabello con una mueca de disgusto.  

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  Haul se sentía en un lugar utópico con tantos tipos de comida diferentes, no eran tan dulces como un pan ni tan picantes como el ramen instantáneo que Cater le hizo probar el fin de semana pasado. Eran baguettes, sándwiches, algo llamado hamburguesa, takoyakis y unos panes inflados redondos. Los chipidos del chico hicieron voltear a más de una persona curiosa por identificar el origen de los sonidos, cuando descubrieron que ese piar venía de un chico, y ese mismo era de una belleza singular no vista antes se asombraron. De ojos dulces con piel nívea y labios rosados por naturalidad, sus ojos celestes hicieron dejar a varias chicas embobadas viéndolo de pies a cabeza. Parecía irreal. Haul no veía lo malo a ser mirado de vez en cuando porque había aprendido a no prestar atención a las miradas ajenas por su bienestar emocional, pero Leona sentía la bilis subir cuando un trío chicas se acercó al aviario para platicar con él o preguntar si era algún actor famoso en ascenso. Haul solo se rió de esa forma melodiosa amable negando con un sutil movimiento de cabeza antes de aclarar. —Solo vine a mirar un poco por el pueblo, estoy de salida con alguien. —¡Ouh entonces no eres soltero! Es una pena, pensé que podría pedirte tu número. El trío de chicas chilló demasiado al lamentarse, Leona frunció el ceño mirándolas desde un lado como si estuviera ahí pintado en lugar de ser el que iba con el chico. Haul solo se inclinó pidiendo disculpas. —Tampoco podría porque no tengo celular, pero ustedes tres son muy amables. Como si fuera caricatura casi pareció tener una aurora de brillos con un sol detrás de su cabeza al decir eso, las chicas gritaron agudo, el león ya tenía suficiente. —Deja de entretenerte, vienes conmigo no con ellas, vámonos. Leona tomó del brazo a Haul jalándolo un poco firme, pero el aviario logró hacer un ademan de mano para despedirse del trío antes de caminar al lado del león. Esa no era la primera vez que el aviario salía al condenado pueblo, Jack lo llevaba cada fin de semana a comprar esos ridículos jugos y el chico de Heartslabyul lo llevaba a diferentes cafeterías cada semana ¿Por qué de repente cuando iba Leona con él CADA PERSONA del lugar se le quedaba viendo como sí Haul fuera un maldito ser divino? Solo era Haul. Leona entendía que el aspecto del aviario podía llamar la atención, su cabello rosa pálido en pequeños rulos en sus puntas, los ojos curiosos por cada cosa del mundo, sus ruidos tiernos de ave y esa sonrisa amable que llevaba en el rostro estando calmado. El león desvió la vista del perfil del chico cuando sus pensamientos se volvieron extraños, bufó una vez al tener esos pensamientos como abejas zumbando alrededor de su cabeza. Haul se detuvo al ver un parque a lo lejos, sus ojos se agrandaron de forma tierna con esos brillos de maravilla al ver uno de los juegos, era como un columpio donde en vez de agarrarse con sus garras era sentarse en el e impulsarse. Haul no esperó a pedirle permiso a Leona de ir o avisarle, lo jaló del brazo casi tumbando al león cuando el aviario apuró emocionado su andar. El chico ave se soltó del brazo del león para ir a uno de los columpios solos, se sentó dando chipidos alegres sujetándose de las cadenas a las orillas de la tabla, movió sus piernas de forma torpe viendo que no se movía como lo hicieron los niños de antes. Los chipidos desaparecieron, Haul frunció el ceño mirando a sus pies como si eso fuera el problema. —¿Eres un niño de cinco años o por qué estás tan emocionado en ese columpio? —Se veía divertido cuando los niños se subieron, pero no sé cómo se mueve esta cosa— Haul alzó la vista viendo un enorme arco doble con tubos, al ver a los niños colgándose se levantó de golpe con sus ojos bien abiertos— ¡Quiero ir allá! Sin darle tiempo a Leona de ofrecerse a empujar el columpio por “lástima”, el león solo vio con las cejas alzadas como el aviario llegaba al pasamanos, un pequeño salto fue suficiente para treparse a los tubos. Se dio una vuelta cuidando de no caerse, así quedó de cabeza con las piernas dobladas sonriendo. Uno de los niños se acercó con un grito de asombro. —¡Woah! ¡¿Cómo hiciste eso?! —Con mucho cuidado, pero no vayas a hacerlo tu porque te puedes caer. —¡Quiero hacerlo yo también! Haul abrió los ojos al ver como el niño se hizo de oídos sordos al estirar sus manitas para colgarse, el aviario giró para bajarse poniendo sus manos debajo del niño de cinco años cuando se giró de forma torpe, el aviario lo sujeto de su espalda ayudándolo a quedarse así al pequeño un momento. Los dos se rieron al conseguir imitar la pose del más alto. —¿Me veo cool así? —Sí, pequeño, te ves muy cool ¿Listo para bajar? —Sí ¿Me ayudas? Haul asintió cuidando de bajar al niño sin torcerle un brazo o caer, mientras el aviario parecía congeniar de maravilla con los niños, Leona solo miraba desde lejos con sus brazos cruzados. La imagen de Haul siendo un imán natural de niños curiosos no le dio molestia, de hecho era la segunda vez verlo ser tan paciente con un niño, se veía bien. Se sentía normal.   Un pensamiento absurdo cruzó la mente al león que refunfuño al alejarlo.
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