¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
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Una historia con viejas heridas

Ajustes
La noche cayó en la isla con un arrullo silencioso a diferencia del bullicio de las personas abajo, después de comprarle un frappé de galleta al aviario, recordando demasiado tarde la advertencia de Ruggie sobre no comprarle cosas frías a Haul. El chico ave se tomó la cabeza con su mano libre al sentir esa punzada en su costado, Leona solo se frotó la cara quitándole el frappé a medio tomar. —No, ya deja eso, por algo una persona como tú no puede quedarse solo por tanto tiempo sin supervisión. —¡Me falta la mitad!… ah, mi cabeza. Leona alzó lo que quedaba de frappé aprovechando esos siete centímetros de diferencia de altura para alejar de su alcance la bebida, Haul se tomó la cabeza un momento para bajarse la sensación de cerebro congelado, cuando se sintió bien estiró sus manos. Saltó sin conseguir el frappé dando manotazos al aire, su cara enojada sin coraje real era digna de fotografía. —Kingscholar, dame mi frappé. —No, ya tuve suficiente de verte riendo aquí y allá como si no estuviera yo a un lado tuyo, estas son tus consecuencias. Acéptalas. —¡No fue mi intención! Si una persona te habla debes de responder, no podía solo ignorarlos fingiendo que no estaban ahí— Haul dio otro salto casi alcanzando su frappé con la punta de sus dedos, el león lo detuvo poniendo su mano en su hombro— Leona ¡Mi frappé! —Ya dije que no, de hecho. Leona se giró poniendo su mano libre en el pecho de Haul para mantenerlo en su lugar, así sorbió por el popote del frappé con una sonrisa victoriosa al ver como Haul dejaba de luchar. El león se volteó a verlo al pasar el trago, hizo una mueca mirando el vaso. —Qué horror, sabe ridículamente dulce ¿Qué pensaría Schoenheit de esto cuando le diga que luchó en vano porque no comieras un pan? El aviario dio un manotazo en el hombro al león por esa amenaza no tan amenaza, Leona soltó la risa. —No le vayas a decir, Vil me mataría si se entera que ya comía azúcar industrial desde antes y el pan no iba a alterarme mi dieta. —… Entonces esta es mi buena acción del día. Con un movimiento calculado sin esperar el permiso del otro, Leona quitó el popote tirándolo a un bote de basura cercano, quitó la tapa del vaso y comenzó a beber el frappé. Haul abrió su boca y ojos cuanto pudo sin creer como en menos de dos minutos ya no había contenido más allá de hielos no triturados en el fondo, Leona se relamió los labios con un escalofrío por el shot de azúcar. Tiró el vaso también al bote de basura, se giró rodeando de la cintura a Haul para moverlo de su impresión. —Ya, ya, deja esa cara. Aún no acabamos de caminar, no voy a llevarte cargando el resto del camino. —Te comiste mi frappé… El aviario gorgoteó triste al dejar caer parte de su peso sobre el brazo del león, Leona solo trastabilló antes de hacer caminar a Haul sin mucho esfuerzo.  

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  Ver las estrellas en una colina se escuchaba asquerosamente romántico, por eso mejor Leona se subió a una barda ayudando a Haul a subir después, dejando una distancia prudente entre los dos quienes se quedaron en silencio viendo al cielo. O bueno, el aviario veía al cielo con sus manos en su regazo y sus pies moviéndose de forma sutil, sus ojos celestes se veían un poco más brillantes que cuando la luz del sol se reflejaba en ellos, la luz de luna los hacía verse igual de brillantes a un circón azul. Leona lo vio de reojo mientras subía una pierna apoyando su codo en su rodilla, alzó la vista con un sentimiento de incomodidad naciendo en su pecho, por una vez lo dejó de lado y se dignó a ser el primero en tomar la palabra. —Entonces… ¿Eres albino y aparte prematuro? Haul frunció las cejas de forma delicada antes de alzar una ceja al ver al león, Leona se mantuvo con la mirada al cielo para fingir no estar atento a las palabras que fuera a decir el chico. El aviario resopló con calidez mirando al firmamento. —Tengo un cierto grado de albinismo, si fuera albino completamente me vería muy diferente, y lo segundo...— el aviario mantuvo sus ojos sobre la luna— Si, solo por dos semanas, no es tan alarmante como suena. —¿Y qué… eh, qué cosas puedes hacer y qué no? —Si no mal recuerdo, puedo estar bajo los rayos de sol un tiempo si no uso bloqueador, con bloqueador puedo hacer mi rutina normal— Haul apoyó con cuidado sus manos sobre la barda— No puedo hacer ejercicio pesado, sino me desmayo ya viste, tampoco puedo volar por tanto tiempo sin tomar pausas en tierra o podría colapsar en el aire y eso no sería bueno. —Demasiadas cosas, hmm…— Leona se estrujó el cerebro para no dejar morir la conversación— Dijiste hace un tiempo que escribes cartas a tu mamá ¿Tanto aprecio le tienes? —Sí, a diferencia del Rey, mi mamá me cuidó desde que tengo memoria. Me enseñó que las opiniones de los demás no debían definirme ni afectarme, aun cuando esas palabras vinieran del Rey o de mi hermano mayor, yo debía mantenerme de pie con la cara en alto sin darles la satisfacción de verme dolido— Haul sonrió al firmamento nocturno con su mirada afectuosa— Ella es la mujer más increíble que conozco, junto a mi hermana Amara, las dos son tan increíbles que nunca las he visto bajar la vista cuando alguien se les pone en su camino. Mi hermano Toris también es alguien a quien respeto mucho, es el único que sabe cómo poner en su lugar a Zakary sin alzar la voz como mi hermana, Toris es el mediador entre nosotros cuatro. Un pequeño chipido salió de los labios de Haul al encogerse de hombros, Leona lo miró de reojo dejando salir una sonrisa ladina antes de respirar profundo. —Al menos tu tuviste a alguien que abogara por ti, eso es tener suerte. —He escuchado que tú eres el segundo príncipe de tu pueblo— los ojos celestes chocaron con los esmeraldas en una mirada atenta, sin mirar con lástima, sino con entendimiento— ¿Fue muy duro? —Demasiado, escuchar las veinticuatro horas como nunca podría alcanzar a ser alguien como mi hermano mayor me hartaba, más cuando intentaba hacer algo al respecto y solo me desmeritaban mi esfuerzo por querer “brillar” más que Farena— el león se frotó la nuca con su mano libre— Odiado, aislado por rechazo y miedo a mi Magia Única, en Sunset Savanna le temen a las sequías y bueno… el resto se cuenta solo. Haul se miró las manos jugando con sus dedos, entendía el dolor del golpe al ser rechazado por los tuyos. En su caso tuvo a su mamá y sus dos hermanos como barrera para no ser devorado por el rechazo del resto de los Aviarios, pero Leona solo se tenía a sí mismo para ponerse de pie una y otra vez. Haul tenía razón, al inicio la actitud hostil no era por gusto, era ese miedo de ser desplazado por quienes el león había tratado de ganarse. Fuera limpias o sucias la formas, era un sentimiento aterrador la idea de quedarse solo. —Supongo que al menos conseguiste llegar entero a donde estas, aunque sea con unas cuantas grietas, para mí eres igual de brillante que cualquier otra persona. El aviario inclinó su cabeza a un lado dándole una sonrisa dulce al león, Leona solo desvió la vista viendo a su izquierda, sus orejas se agacharon cuando su cola leonina dio latigazos a los lados. Haul rió en un resoplo mirando arriba de nuevo. —Sí, sí, bueno. Ya no me importa, da igual si me aman o me odian, tampoco es que vaya a estar complaciendo a los demás. —¿Piensas regresar a tu tierra después de este año? —Claro que no, sería molesto estar en ese lugar recibiendo miradas de miedo cada maldito segundo y no poder hacer nada sin que me digan “No es correcto que el segundo príncipe haga eso” y esas tonterías. —¿Y tus padres? De algún lado debiste de salir, dudo que haya una planta que dé personas allá. —Quisieras que hubiera una planta así, pero yo soy único— Leona se pavoneó acomodándose su cabello hacia atrás antes de ponerse serio— Mis padres… mi padre está gravemente enfermo, así que mi madre lo cuida en una casa lejos del Palacio, por eso Farena es el rey en turno. —… Espero que se recupere. —Sí, yo también. De nuevo la conversación se quedó en silencio, para Haul no se sentía incómodo ese lapso sin el sonido de las voces de ambos, disfrutaba de estar buscando constelaciones en las estrellas. Leona sí se rebusco en los sesos alguna otra cosa. Alzó sus orejas al pensar en algo. —¿Contigo los demás pájaros al menos te hablan? Conmigo el pueblo me odia por igual, van a sabotear mis avances o logros cada que puedan. Por eso no me gusta ir allá en las vacaciones de invierno. —¿Hablarme? Ni siquiera me miran— Haul soltó un resoplo entre risas secas— Cuando salgo del Árbol Sagrado a volar o a estirar las alas por estar tanto tiempo encerrado apenas y me saludan, la Familia Imperial es la más respetada y querida por el pueblo, pero a mí solo me dan muecas. Leona alzó sus orejas con el ceño fruncido, su cola se enroscó un poco antes de dar un latigazo al lado. Haul se rió mientras seguía explicándose. —Es divertido, me “alegra” el día hacer enojar o incomodar a los demás cuando los saludo, por ley deben de regresarme el saludo. Así que, solo digo a veces un “¡Buenos días!” y ellos me saludan con desprecio, es lo más divertido. —¿En serio eso te divierte? —¡Por supuesto! ¿Sabes? Entre los Aviarios se suelen poner “nombres” a cada miembro de la Familia Imperial, como apodos para referirse a ellos sin decir sus nombres para no faltar al respeto ¿Sabes cuál es el mío? Haul sonrió divertido alzando las cejas al chocar sus iris celestes con los esmeraldas del león, parecía divertirse de eso cuando una persona normal lo vería como una piedra en su espalda. Leona pensó un poco en sí era buena idea seguirle la corriente al chico o no, sabía que no sería algo tan bueno a como sonreía el aviario, pero suspiró profundo alzando sus cejas también. —¿Cuál es? De seguro algo como “Manchita blanca” o “Pájaro raro” ¿No? —No, quisiera— el aviario rió viendo al cielo al subir sus pies para abrazarse sus piernas— Me llaman “El que no debió nacer” entre otras cosas, algunas veces “El error del linaje” o “El más débil”, pero mayormente por el primero. —¡¿Disculpa?! Eso no es para reírse, eso es…— Leona sintió un sentimiento de ira hacía seres que no eran ni de su raza ni su pueblo, respiró hondo al mirar al frente— Eso es cruel, eres un príncipe, deberían de respetarte como es debido, no de tratarte como… como un error. —¡No es para tanto! Según me dijo mi mamá, ella y el Rey solo iban a tener tres hijos. Zakary, Amara y Toris, pero yo no estaba planeado, aun con eso ella me tuvo— Haul se señaló con un círculo grande sonriendo primoroso un tanto exagerado— Nací prematuro a las treinta y cuatro semanas, nací con un poco de albinismo. Ni siquiera nací bien ¿No? Desde antes de nacer ya estaba haciendo las cosas mal. —¡Oye! — Leona dio un manotazo en el brazo del chico ignorando la risita que salía de sus labios del aviario— No te trates así, no es tu culpa, además eres mejor que todos esos idiotas imbéciles de pajarracos. Eres de buen corazón al final, sabes escuchar a los demás, te asombras por cualquier cosa y eso es tierno, eres una grandiosa persona… El león se detuvo cuando se dio cuenta de la letanía de cosas agradables que decía, el aviario alzó sus cejas con una sonrisa dejando ver un leve rubor por los halagos. Leona desvió la vista dándose la vuelta de golpe casi cayéndose de la barda, Haul gritó divertido agarrándolo de un brazo para estabilizarlo, ya los dos equilibrados de nuevo se miraron en silencio antes de resoplar felices. Los dos habían sido bobos, y eso hizo reír más a Leona. —Es la primera vez que te escucho decir cosas agradables de alguien, y que ese alguien soy yo ¿El frappé tenía algo fermentado acaso? — Haul se quedó cerca del león casi tocando hombro con hombro. —Cállate, no me lo restriegues en la cara… de todas formas ya pensaba de ti de esa forma, solo no me sentía… normal al decirlo en mi cabeza y ahora en voz alta sonó cursi. —No sonó cursi, sonó a… ti— el aviario se inclinó hacia adelante para ver al león que bufó ladeando la cara al otro lado— Además, solo estamos tú y yo aquí hablando, prometí no juzgarte cuando fueras a decir algo sincero ¿Hm? Di lo que quieras mientras no sea una mentira para quedar bien. Leona regresó su rostro en movimientos titubeantes hasta tener a la vista la cara cálida del aviario, lo analizó de arriba abajo buscando algún gesto de burla o falsedad, su yo de antes necesitaba solo un pequeño empuje para salir. Levantar los muros una segunda vez, volver a su orgullo inicial. Haul solo lo miró paciente dándole su espacio y ritmo para confiar sin ser presionado, dijo un pequeño “¿Mm?” al verlo a los ojos. Con eso fue suficiente y sobraba. Leona resopló divertido sin ser soberbio o burlesco, se talló la cara mirando a otro lado para calmar el ardor en sus pómulos, al tomar unas cuantas inhalaciones antes de regresar a ver a esos brillantes iris celestes. —¿Te han dicho que sonreír de esa forma ayuda a convencer a los demás de hacerte caso? —No, ya lo sabía. Haul se encogió de hombros sonriendo juguetón con los ojos cerrados haciendo estallar una carcajada sincera en Leona, el león se inclinó al otro lado tapándose la boca antes de verlo de nuevo. Era cierto, al final ese chico si era su Lugar Seguro, se sentía bien reírse así con él. —Ven aquí. En un impulso por expresar ese agradecimiento hacia el aviario, el león lo rodeó con su brazo para abrazarlo de costado desequilibrando al ave que graznó asustada cuando no sintió algo debajo de su mano. Haul dio manotazos a lo más cercano que tenía para evitar que se fuera al suelo, Leona también casi se cayó al sujetar con firmeza al chico quedando los dos inclinados hacia atrás. Entre la pierna del león y la mano del ave agarrada de la orilla, los dos miraron a sus espaldas los dos metros de distancia entre ellos y el suelo. —Pensé que nos íbamos a matar aquí. Haul alzó como pudo su cara para ver a Leona ignorando que la mitad del rostro del aviario quedó pegado al hombro del león y la pierna del chico de ojos celestes estaba apoyada entre las del león. Leona lo miró antes de ver de nuevo al suelo, ya estaba moviéndose con calma para volver a sentarlos a ambos cuando escuchó un zumbido. Haul miró a los lados en pánico viendo algo volando hacia la barda, el clack fue seco como una lata golpeando la pared, gracias a la luz de la luna pudieron ver un insecto alargado de tonos cafés brillantes… el aviario graznó en pánico. —¡CUCARACHA! Por el movimiento de terror del chico, Leona no pudo sujetarse bien por más tiempo cayéndose los dos al suelo en un golpe sordo, el león se quejó al ser usado como colchón amortiguador de Haul. El aviario se levantó sin esperar al otro para correr lejos del insecto, el mayor solo se frotó la cabeza entre gruñidos antes de ver como la cucaracha corría en su dirección. —¡Carajo, mierda! Leona se levantó de un salto siguiendo el camino por donde Haul ya había recorrido, llegando al sendero que daba a la entrada del Night Raven College, los dos no miraron atrás hasta tener el portón de rejas negras a dos metros de distancia. Claro que no iban a tocar para que les abrieran si se supone que a esas horas los estudiantes estaban en sus Dormitorios, poner excusas a las diez y media de la noche sobre haber perdido la noción del tiempo no sería creíble. Cuidando de que Haul no quedara ensartado por accidente en las púas de los barrotes de la reja, Leona lo subió primero subiendo él después sin tanto problema.  

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  La mañana siguiente de clases se sentía diferente, no solo porque la hiena sabía sobre la salida de esos dos del día de ayer, incluso el aire se sentía anormal. No sabía si era bueno o malo. —Solo espero que este idiota no la haya cagado de nuevo, pero si lo hizo entonces le daría más consejos, y me pagaría más días— Ruggie dio una risita aguda al pensar en lo segundo— Aunque sería verlos peleando de nuevo, eso no sería bueno para Haul. Hmm, que difícil decisión. Ruggie caminó sin prisa a las escaleras de la entrada en donde solía esperar al aviario para irse los dos juntos a clases, y ahí estaba él con una sonrisa emocionada alzando su mano, lo que confundió a la hiena fue ver al león a su lado con los brazos cruzados sin su tan común ceño fruncido de hastío. Ruggie miró de arriba abajo a Leona como si fuera algún tipo de impostor con su misma cara, pero una versión más tolerable. La hiena jaló del brazo al aviario en un discreto movimiento, comenzando a caminar con escalofríos en su nuca cuando Leona caminó con ellos sin decir sus típicos comentarios de sarcasmo ácido. —¿Ese es Leona? —Sí, dijo que quería venir con nosotros. —¿Y estás seguro de que es Leona y no un cambia formas? —Sí, estoy muy seguro. —¿Pero seguro de muy seguro? Haul soltó la risa mirando a la hiena que frunció más el ceño, Ruggie pasó su brazo por los hombros del chico dándole miradas desconfiadas a Leona, su desconfianza paso a naturalidad al ver como el león fruncía el ceño al ver poner a la hiena su brazo en los hombros del aviario. Sí, ese era el Leona de siempre. Gruñón, amargado y con ganas de ahorcar a alguien por molestarlo con sus cosas. —Ya nada, sí es Leona. Ruggie caminó con calma sonriendo de oreja a oreja disfrutando de irritar al león por tener tanta cercanía con Haul, el trío se detuvo al escuchar los pasos apurados de Jack. Cuando el chico lobo se les unió retomaron su andar, era el cuarteto más singular de Savanaclaw. Los demás chicos del Dormitorio no decían nada más allá de saludarlos cuando los veían, más porque entre ellos iba Haul y el Líder del Dormitorio. El chico que se ganó la amabilidad de los demás por ser alguien real y el mayor que tenía el respeto de los otros por ser una figura idolatrada. Haul ya quería contarle sobre esa salida al resto de sus amigos, en especial a esos dos chicos de Heartslabyul.  

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  Después de las clases de la mañana, en ese tiempo de descanso de tres horas y media para darle tiempo a los estudiantes de hacer tareas u ocuparse de otros pendientes personales fuera del horario, Haul aprovechó para ir con Riddle antes de que el Líder de Heartslabyul fuera a cruzar el espejo. El aviario saludó al Líder y al vice-líder del Dormitorio, manteniendo esa sonrisa emocionada, Haul hizo chipidos de forma inconsciente. —Riddle, Trey, que alegría verlos ¿Puedo ir con ustedes? Tengo algo que contarles a Cater y Reser. —Puedes venir mientras hayas pedido permiso a tu Líder de Dormitorio, es una de las reglas de la escuela y, aunque seamos amigos eso debe respetarse. Riddle sonrió sin verse tan estricto como antes, Trey lanzó una mirada de orgullo al Líder al ver como su amigo ya no se tomaba las reglas tan al pie de la letra. Haul asintió mirando detrás a tiempo para ver entrar a Leona con Ruggie al pequeño salón de espejos, los dos miraron a Haul por el sutil eco de sus chipidos en las paredes del lugar. —Kingshcolar— el aviario dio unos pasos para quedar frente al león que lo miró en extraña calma— ¿Me das permiso de ir un rato a Heartslabyul? No me quedaré tanto, tal vez solo una hora o menos. El león lo miró unos segundos más antes de alzar la vista a Riddle y Trey, una sonrisa serena se le dibujó en el rostro al Líder de Savanaclaw que de forma dulce por mera inercia jaló sin tanta fuerza un mechón de cabello rosa pálido al aviario. —Mhm, te doy permiso, pajarito. Haul sonrió asintiendo en el proceso, el aviario regresó por sobre sus pasos ignorando las caras de desconcierto de Trey y Riddle por ese gesto tan poco esperado de alguien como Leona. Ruggie resopló entre risitas al ver esas caras de asombro tan tontas de esos dos, sin preocuparse por si Haul fuera a estar bien, siguió al león al espejo entrando en su respectivo Dormitorio. —Ya tengo el permiso ¿Vamos? —… Sí, vamos. Riddle pasó su mirada a los ojos celestes emocionados por la noticia a punto de darle a los chicos, al cruzar el espejo el aire se sintió diferente al ya tan conocido de la sabana para el aviario. Heartslabyul era tan diferente en cualquier sentido de la palabra, los jardines, la entrada, la forma del Dormitorio en sí. Haul miró arriba con la boca entreabierta maravillado del cielo azul, el pasto abundante en el suelo y esos colores que bailaban entre el rojo, blanco y negro. El laberinto en el jardín del Dormitorio rodeado de rosas blancas fue la octava maravilla para Haul, sus chipidos hicieron sonreír a los otros dos. Trey lo motivó a seguir caminando para que conociera el interior del Dormitorio, esa solo era la parte exterior. Tardaron más de diez minutos en pasar del recibidor del lugar, Riddle solo miró como Haul iba de un lado a otro preguntando el nombre de cada recuadro y decoración que llamaba su atención, lo cual eran casi todos. No le molestaba al Líder ver la maravilla en los ojos del chico aviario, en realidad lo hizo reír más de dos veces con ese sentimiento de ternura por la impresión tan real en la cara de Haul, eran ciertas las palabras de Trey en aquel entonces cuando supo sobre la presencia del aviario en la escuela.   Era como un niño fascinado por el mundo frente a sus ojos.
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