¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
Notas:
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Sorpresas y más sorpresas

Ajustes
Después de su impresión de media hora por ver las decoraciones de Heartslabyul, las escaleras torcidas que desafiaban las leyes de la física y cómo eran los colores tan vivos a diferencia de los colores marrones con tonos cálidos en Savanaclaw. Haul no pudo contener la emoción de contarle a los demás la noticia de su salida del día de ayer, Riddle y Trey escucharon al chico hablar con la misma emoción con la que había pedido el permiso a Leona, ambos se alegraron por Haul de forma sincera deseándole lo mejor para esa nueva experiencia. Después de decirle a ellos fue a buscar a Cater para contarle las buenas nuevas, de paso, preguntarle también como debía lavar la ropa prestada porque se veía que era de una marca fina. El chico con el diamante en su pómulo dijo que podía meterla a la lavadora como cualquier ropa, y sí Haul quería podía quedarse con los zapatos. No era el estilo de Cater, básicamente el aviario había estrenado los mocasines por primera vez en los ocho meses en que el chico de Heartslabyul los había comprado por internet. Haul agradeció el gesto antes de pedir indicaciones de donde quedaba el estudio de té de Reser, caminó con apariencia serena para no llamar la atención de los otros chicos del Dormitorio de la Reina de Corazones. Al llegar a la puerta con el dibujo de una taza humeante de té tocó dos veces para anunciarse, la voz de Reser diciendo un sutil “Pasa” fue suficiente para que el aviario abriera de golpe con una sonrisa digna de comercial de dentífrico. —¡Reser, tengo algo que contarte…! Haul desvió su vista a la silueta sentada en el sillón cerca de la mesa donde estaba el juego para testear el té, de golpe la espalda del aviario se enderezó con los ojos bien abiertos. Dio una mirada a Reser que estaba lo más tranquilo de la vida sentado en el escritorio donde estaban las herramientas para hacer, medir y secar las hierbas mirando al chico de cabello rosa pálido. Haul entró sin hacer mucho ruido sin saber qué cara poner, se acercó a pasos suaves al chico de ojos amielados y susurrar. —¿Es una alucinación o de verdad está él ahí sentado? —Ha estado viniendo cada día después de que hice el té a su Dormitorio, es una agradable compañía y… me gusta. Haul desvió su vista dando un chipido agudo cuando el tercer chico caminó hacía ellos con sus tacones resonando en el piso de mosaicos, se detuvo a un lado del chico sentado en el banco alto poniéndole una mano en su hombro viéndolo con una sonrisa sincera. Acomodó un mechón del cabello castaño antes de ver al aviario con esa curvatura de labios refinada y controlada, tan propia de él. —Descuida Haul, tampoco es que fuera por ahí diciéndolo, es algo que deseo mantener privado por ahora. —¿Entonces soy el único que sabes que ustedes dos… están saliendo? Reser se rió de esa forma tímida al tener la mano del otro sobre su hombro aún, lanzó una mirada sonriente más dulce al tercero antes de ver a Haul para asentir. —Él lo pidió, más para evitar problemas que otra cosa, por la diferencia de grados en los que estamos. El aviario se cruzó de brazos con una sonrisa más tranquila sabiendo que los dos no se estaban arriesgando por pensar con el corazón en vez de la cabeza, alzó sus cejas sonriendo con sus ojos celestes. —Bueno, si supieran los demás, dudo fueran a ser discretos con la relación de ustedes dos— Haul apoyó su dedo índice en su sien sonriendo de forma más cómplice— ¿No es así, Vil? El Líder de Pomefiore regresó esa sonrisa cómplice de forma elegante a su manera, sus iris violetas se giraron a los amielados para acomodar de nuevo el cabello castaño detrás de la oreja del chico de primer año. Haul pudo verlo. Ese brillo en los ojos de Vil era igual al brillo en los ojos de Reser cuando había revelado quien era su “crush” en su momento, el sentimiento parecía mutuo. —No quiero quitarles la emoción, pero ¿No es ilegal? —Permíteme explicar— Vil alzó su dedo índice afilando solo un poco su mirada para defenderse a él y al chico— Estoy muy consciente de la diferencia de edad, no soy bruto, por eso quiero mantener ESTO en secreto. Y no habrá cosas más allá de abrazos cortos… y besos en la frente ¡Pero eso es todo! ¿Queda claro? —Alto ahí, modelo cinco estrellas, solo fue para asegurarme que uno de mis mejores amigos está en buenas manos. Tampoco te voy a demandar. —Más te vale, Haul. El chico de cejas perfiladas y sonrisa perfecta se apoyó más en el costado del chico de Heartslabyul, el aviario no necesitaba preguntar para saber que Reser iba a ser ahora la persona mayor protegida en la escuela entera. Regresando a su motivo principal de la ida al estudio, Haul juntó sus manos dando un aplauso sonriendo más emocionado. —¡Venía a contar algo que sucedió ayer! Y aprovechando que estás aquí, Vil, ya no necesitaré irte a buscar hasta Pomefiore— Haul señaló a Vil sin quitar esa sonrisa antes de juntar sus manos el aviario y chipiar— ¿Qué creen que sucedió? —¡Ah, cierto! Habías salido con Leona ¿Cómo te fue? — el chico castaño aligeró su expresión poniendo atención, del mismo modo el otro de tercer año alzó sus cejas. —Digamos que bien, tampoco es que fuera a planear una cita completa como en las películas que me puso Cater a ver, pero hablamos un poco y…— Haul se encogió de hombros mirando a Reser con brillo en sus iris celestes— Creo que sí, algo está creciendo. —¡¿En serio?! ¿Te lo dijo directamente o solo lo supones? Porque recuerda, si no te lo dice él mismo todo está en tu cabeza. —…Bueno, actúa diferente a lo normal, es más amable y no grita tanto ¿Eso no cuenta? —Creo que me perdí un poco ¿Desde cuándo te gusta Leona, Haul? El aviario miró al de iris violetas con una sonrisa algo avergonzada por decir la verdad de su atracción hacia el león, después de todo, el inicio no fue el mejor entre ambos como para estar orgulloso de decirlo. Haul no era idiota, pero al ponerlo en esa situación se sentía… ridículo, casi se sentía hipócrita. Como si fuera alguien cegado porque su amor fue correspondido olvidando las cosas malas. Se tragó la emoción poniendo una sonrisa calma para contarlo. —Eh, fue desde el inicio porque me causó interés, pero con lo que sucedió puse como “en pausa” mis emociones porque sabía que no estaba siendo él mismo por miedo y demás…— Haul sintió como una sensación fría subía por la espalda al escuchar esas palabras de sí mismo. Al inicio cuando se lo explicó a Jack en aquella cafetería sonaba real, sonaba bien, pero ahora diciéndolo frente a Vil sonaba como una excusa. Una justificación para los actos crueles hechos por Leona al inicio del ciclo, como minimizando sus actos y daños. Como sí Haul fuera una persona con poco amor propio para dejarse comprar solo por un poco de amor. Sonaba desesperado por aceptación. Se le revolvió el estómago apagando su brillo en sus iris. — … Olvídalo, yo… nada. Haul se talló la mejilla con la palma de su mano abrazándose a sí mismo con su brazo libre, Reser notó como el brillo en los ojos del aviario decaía en picada a una velocidad preocupante, su respingo no pasó desapercibido por el chico rubio de puntas violetas. Menos cuando vio como Haul se rascó con un poco más de fuerza su sien para deshacerse de algo, de alguna emoción desagradable. —Oye— Vil se acercó a Haul quitándole la mano de su cara y sujetándolo de la mandíbula sin acercarse mucho, solo para verlo a los ojos— No te desmerites de esa forma, Haul. Tus emociones no son nada de lo que debas avergonzarte, lo que debes preguntarte es por qué estás  pensando que no lo mereces cuando ya hiciste lo correcto al protegerte y ahora dejarte ser libre. Con los pulgares enguantados quitó las pequeñas gotas que amenazaban con bajar de los ojos del aviario, esa pequeña alma ocupaba escuchar la verdad. Vil no era conocido por ser maternal ni menos cálido con sus palabras, pero no sería cruel ni frío como cuando disciplinaba a los estudiantes de su Dormitorio. Ese de ahí era Haul, y ocupaba una versión no tan dura de él. —No eres menos por haber sentido algo por Leona desde un inicio, fuiste fuerte al no dejarte consumir por ese sentimiento hasta que esa herida cerrara. Y eso— Vil sonrió ladino al aviario tembloroso— Esa madurez emocional que tienes, es precisamente lo que más respeto de ti, es lo que válida lo que sientes ahora. Haul parpadeó varias veces bajando la mirada al sentirse avergonzado de auto-sabotearse cuando se sentía tan feliz, cuando las cosas estaban saliendo bien. Al final, las cosas dichas por el Rey, por Zakary, si habían quedado grabadas en su subconsciente. Sentirse indigno de cariño por ser alguien “débil”, de ser alguien “defectuoso” en la línea de sangre, esas palabras se habían quedado en el fondo de la mente de Haul después de todo. —Pero, si empiezas a avergonzarte de haberte dejado sanar antes de amar… entonces estás despreciando el esfuerzo que tú mismo hiciste por cuidarte— Vil soltó su agarre del chico para acomodarle el cuello de su uniforme con suavidad— No vuelvas a pisarte el alma por dudar de ti, o al menos no enfrente de mí ¿Entendido? Haul no sabía cómo sentirse, la sensación nauseabunda de no ser alguien merecedor de tener esos momentos felices chocaba con las palabras de Vil. No iba a luchar más, ya estaba harto de luchar con el odio de otros. El aviario se rió poco a poco hasta asentir de forma lenta, ese brillo regresó a sus ojos sacándole una inhalación de alivio a Reser, quien se mantuvo solo como espectador. Eso era lo que hacía a Vil tan único a los ojos del chico de primer año, y por lo que Haul agradecía tanto al Líder de Pomefiore. Podía no ser alguien de alma dulce o hablar de repente con mucha frialdad afilada sin perder esa perfección elegante, pero sabía decir la verdad sin maquillarla para hacerte abrir los ojos de una forma singular a como otras personas lo harían.   Esa diversidad de personalidades era lo que más maravillaba a Haul de esa escuela.   —… ah, cierto— Haul respiró profundo dando manotazos al aire para quitarse la sensación de escalofríos ente risitas— ¿Cómo se lava tu chaqueta y el pantalón, Vil? No quiero regresártela sucia. Vil resopló divertido al ver que después de ese pequeño episodio de duda así sí mismo, Haul estuviera preocupado por una simple prenda de ropa. —Depende ¿Las ensuciaste mucho? —No, de hecho, creo que casi no tienen manchas. —¿Sabes qué? Quédatelos, la chaqueta y el pantalón, tengo muchos más y puedo mandar a comprar más si quiero— con una sonrisa elegante alzó sus cejas al ver los iris sorprendidos de Haul— Solo no las laves en lavadora si un día los ensucias, debes llevarlos a una tintorería. Haul soltó otra risa mirando a un lado con esa calidez creciéndole en su corazón, se le hinchó tanto el corazón que miró a Reser al señalar a Vil que ya tenía los brazos cruzados. —Me retracto, TÚ tienes que cuidarlo a él. No sé como lo convenciste, pero no dejes que se vaya. Los tres dieron risitas cómplices sintiendo como el ambiente se aligeraba tanto para regresar a la emoción con la que Haul había entrado al estudio de té. —Ahora, sígueme explicando, por favor ¿Qué más sucedió con ese león desalineado que parece que nunca sabe cómo verse decente? Vil retrocedió lo necesario regresando al costado de Reser, los dos vieron con alegría renovada a Haul que comenzaba a contar su día alzando la voz poco a poco por esa emoción de compartir ese pequeño avance. Fueron risas y sonrisas desde el corazón de esos tres.  

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  Los dos chicos estaban sentados en la orilla de la cama, checando las prendas de ropa que ahora le pertenecían al aviario. Ruggie alzó la chaqueta mirándola centímetro a centímetro, al ver la etiqueta en la solapa sus manos la soltaron por inercia agarrándola en el aire antes de que cayera al suelo, sus orejas se agacharon y la dejaron extendida con un cuidado extremo en la cama del aviario. —¡Por los…! ¡¿En serio Vil te acaba de regalar esto?! ¡¿SABES CUÁNTO CUESTA?! Haul abrió los ojos por completo lanzándole miradas a la hiena y después a la chaqueta, los dos se miraron de esa forma en que no ocupaban decirse palabras para expresarse. El aviario asintió señalando la prenda que al parecer era la más lujosa de su armario entero ahora, Ruggie chifló poniendo sus manos en su cintura. —Si vendemos esta cosa, tendrías fácil unos treinta mil madols, y sí es con los accesorios originales se le suman otros diez mil. —¿Treinta? Ya tengo eso, cada semana me mandan una cantidad de cinco números ¿Eso es mucho? —¡Es demasiado! Oye, nunca te he visto usar dinero más allá de la Cafetería de la escuela. Tu sigue ahorrando billetes por si los ocupas en un futuro. Haul asintió guiñándole un ojo a la hiena entre risitas, Ruggie tomó los mocasines para inspeccionarlos de igual forma junto al pantalón. La puerta de la habitación se abrió sin avisar, como una tormenta silenciosa de aire perezoso, el león caminó hasta la cama ajena a tirarse sin pedir permiso al dueño. Ruggie se giró a ver al Líder del Dormitorio extendido en la cama. —Oye, estamos teniendo un momento aquí ¿Te puedes ir, por favor? —… No. Leona se acomodó mirando la chaqueta gris frunciendo el ceño, la jaló para mirarla mejor sin saber cómo ni cuándo, el olor a perfume caro golpeó su nariz como un puñetazo al estómago. El león aventó la prenda al piso para que no contaminara el olor natural de las cosas de Haul, Ruggie gritó por semejante crimen mientras el aviario le daba un manotazo en la pierna a Leona. No tan fuerte, sino como una llamada de atención, la cola leonina lanzó un latigazo al lado antes de quedarse quieta. —¡¿Qué te pasa, animal?! ¡Es una prenda de Maison Margiela, eso vale un ojo de la cara! —Huele horrible, no me gusta, sí el pajarito quiere una chaqueta propia puedo comprar una sin tanto problema. Leona alzó su vista con la mirada molesta antes de ver al aviario, dio un golpe suave con su pie en el costado del aviario antes de alzar las cejas como preguntando si quería. Haul se señaló mirando a Ruggie, después a Leona. —¿Te refieres a mí? —¡¿A quién más?! Sí, tú. Dime ¿Quieres una chaqueta de otro color y de qué marca la quieres? La puedo pedir directamente en tienda para entregar aquí a la escuela en cinco días. —Leona, es solo ropa. Estoy bien así. El león miró fijamente con los ojos entrecerrados observando a los dos ojos celestes, suspiró profundo dándose la vuelta acostándose boca abajo al mover su mano a su bolsillo. Sacó su celular de forma perezosa aventándolo cerca del regazo de Haul, tanto el ave como la hiena se vieron alzando las cejas. Leona manoteó al aire. —Descarga alguna aplicación de compra de ropa en línea y cómprate lo que quieras, no hay límite. Solo hazlo. De esa misma forma despreocupada llena de pereza, Leona se giró acostándose de nuevo abrazando una de las almohadas del aviario para enterrar la cara por completo e inhalar de forma ruidosa el aroma a frambuesa floral. Haul golpeó su pierna una segunda vez sacándole un gruñido al león, Ruggie dio miradas alternas entre el celular y Leona antes de tomar el móvil de un manotazo rápido, no podía desaprovechar esa oportunidad para su amigo. —Contraseña. —Una R empezando por la esquina izquierda— Leona se removió alzándose en sus codos para ver a la hiena— ¡Oye! La oferta es solo para Haul, tú no puedes comprarte nada. —Igual te pido algo— Haul habló con calma viendo a Ruggie antes de sentir el leve empuje en su costado de parte del león. —Te escuché, pajarito. No. Haul se rió tapándose la boca antes de mirar a Ruggie con el celular en la mano, los dos se acercaron en un rebote del colchón quedando hombro con hombro. Leona se volvió a acostar boca abajo jalando más almohadas hasta sentirse en las nubes, confiaría en el ave de respetar que solo era ropa que fuera a usar Haul y no Ruggie. Claro, la hiena ya tenía un plan secundado por el aviario.   Haul y Ruggie compartirían guardarropa.  

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  Jack ya estaba de pie en las escaleras de la entrada al área común, se acomodó la chamarra al ver caminar con paso veloz al aviario con su típica ropa de pants deportivo y camisa larga de algodón fajada. Haul sonrió dando una afirmación al ver al chico lobo, eran apenas la seis de la mañana en ese sábado, tiempo perfecto para ir por el jugo y comprarse algo de comer fuera antes de regresar al Night Raven College. —¡Vámonos! Hoy pienso probar el jugo de betabel con zanahoria y naranja. —Mientras tenga naranja, no creo que sea mala idea. Los dos apenas se giraron para cruzar la Sala Común cuando la figura de alguien bajando las escaleras laterales les hizo desviar la atención a ambos, con un pantalón de mezclilla oscuro con camisa blanca y una chamarra rompevientos de un ridículo color amarillo pollo, Leona se rascó la nuca estirándose sin parar su andar. Jack alzó una ceja mientras Haul alzaba ambas en sorpresa. —¿Y ese milagro de verte tan temprano a tus deshoras? —También quiero un jugo ¿Es malo? Leona se acercó a los dos poniéndose a la derecha de Haul pasando su brazo por los hombros del aviario, el león bostezo tapándose la boca esperando a que esos dos reanudaran el paso. Jack miró al chico ave por si tenía alguna queja o se oponía, Haul negó corto con la cabeza en una sonrisa ladina regresando a su caminata tranquila de cada fin de semana. Leona se la pasó en silencio la gran parte del trayecto sin mover su brazo de donde estaba, dejando al aviario en medio de Jack y Leona, así Haul podía seguir hablando con el chico lobo mientras el león se debatía si era buena idea hacer eso un hábito para acompañar a esos dos cada fin de semana o solo por esa vez. Era horrible despertarse tan temprano para arreglarse, apenas podía ver sus manos mientras se lavaba los dientes, lavaba su cara, se peinaba para al final vestirse sin tantos ánimos. A diferencia de esos dos que ya estaban bien despiertos caminando a un paso constante cuando el león de repente arrastraba un pie. Sin pensarlo mucho, Leona se recargó más en el aviario al sentir como se detenían, seguro ya estaban en la fila del puesto ese de jugos tan en la mañana. El león no sabía, iba con los ojos cerrados confiando en que Haul no fuera a tirarlo, ahora Leona podía apoyarse bien para dormitar un rato. Haul dio un leve chipido de sorpresa al sentir la mejilla del león sobre su cabeza y el agarre de su brazo sobre sus hombros apretándose solo un poco sin lastimar. —¿Estás cómodo o te molesto un poco? —Cállate, me estoy durmiendo, solo quiero apoyarme un momento aquí— Leona agachó sus orejas, no por enojo sino por sueño, se removió frotando su mejilla en la sien del otro. —Si me babeas el cabello te voy a aventar— Haul sonrió con calma quitando parte de un mechón de cabello rebelde de ese león de su cara— ¿De qué vas a querer tu jugo? —De lo que tú quieras, mi cerebro no está para pensar en eso ahora. Haul dio una mirada a Jack antes de reírse los dos de forma sutil, la plática entre esos dos siguió hasta pedir los jugos para cada uno.   Leona siguió apoyado en Haul a punto de dormirse de verdad.
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