¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
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Nuevos problemas en NRC

Ajustes
Haul sujetaba su jugo con las dos manos dando chipidos felices al sorber del popote, dejando ver esos brillitos en sus ojos cuando el aviario no se media al probar algo que le gustaba. Jack debía pedir un litro de jugo para el chico ave con tal de que durara hasta llegar de regreso a la escuela, a veces el jugo duraba lo suficiente para llegar al Dormitorio. Leona ya estaba despierto con una mano en el bolsillo de su chamarra y la otra sorbiendo su jugo verde haciendo muecas cada dos por tres segundos, quería tirarlo, pero si hacía eso de seguro pondría mal al aviario. Con el mayor esfuerzo, el león siguió dándole pequeños tragos al jugo solo para cuidar el ánimo del pajarito. —¿Ustedes escucharon lo que está sucediendo en Octavinelle con el Mostro Lounge? —¿Hablas del nido de víboras que maneja ese pulpo? Leona alzó sus orejas en dirección a Jack, el chico lobo asintió al no ser él quien se refería de esa forma al restaurante tan conocido dentro de la escuela. Haul puso atención callando los chipidos, Leona lo vio con cara resignada al dejar de oír esos ruiditos de ave tan curiosos. —¿El restaurante que Ruggie me dijo que si llegaba a visitar no fuera a firmar nada que me diera el Líder de ahí? Azul Ashengrotto, sino mal recuerdo. —Y por favor. No queremos perder a nuestro pajarito estrella de Savanaclaw— Leona dio un leve jalón a un mechón al cabello rosa pálido antes de ver a Jack— ¿Qué tiene? —Al parecer están perdiendo ventas en sus bebidas debido a la demanda de los tés de Reser, como son de precios más accesibles y de buena calidad los demás prefieren un té a una bebida del Mostro Lounge. Leona soltó la risotada dándole un trago grande a su jugo, casi lo escupe sino fuera por su reacción rápida a controlarse y pasar el trago. Eso no impidió al león de hacer una mueca. —Eso debe de tener jalándose el cabello a Azul, no lo niego, los tés que hace ese mocoso de Heartslabyul son muy buenos y efectivos. Solo una vez compré uno de esos tés para tener un buen sueño, recuerdo que me dormí tan profundo que cuando desperté ya eran las siete de la tarde del siguiente día. Haul giró de forma lenta con una mueca en sus labios, alzó una ceja viendo al león que volteó hacía el chico al sentir la mirada celeste sobre él. Leona frunció el ceño dándole un golpe con su dedo en la frente, el aviario dio un graznido corto por el toque. —Es una pena, a este paso el restaurante quebrará si no puede sostenerse, y es solo un simple negocio independiente de té su rival— el león resopló divertido acabándose al fin ese martirio de jugo verde— Venden comida deliciosa, no lo niego, pero no es algo de otro mundo. —Yo solo espero que no vaya a causar problemas a futuro, capaz y entre Reser y Azul consiguen unir los negocios si dialogan un poco para una competencia sana. Haul sorbió el resto del jugo de litro quedándose con el envase en ambas manos haciendo tintinear el popote con el fondo del bote, cuando sintió que el león caminaba en su lado del sendero, lo empujó con su cadera dándole un golpe sin pensarlo mucho. Leona trastabilló a un lado abriendo los ojos por completo, sus sentidos de felino no esperaban un ataque tan osado a esas horas. Alcanzó a equilibrar su peso escuchando las risas de Haul pidiendo perdón por haber reaccionado por costumbre, agarró del brazo a Leona mientras Jack solo veía con esa sonrisa ladina de alivio. Al final después de tanto odio y desastre entre esos dos, se habían ayudado a ser mejores personas, bueno un poco de parte de Leona, pero el chico lobo soltó un suspiro al ver como esos dos se ponían a bromear sin amenazas reales sobre empujar al otro.  

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  El golpe seco de ambas manos en el escritorio puso los pelos de punta a los otros dos, los gemelos se acercaron a la orilla de la mesa mirando al estresado Líder del Dormitorio que veía las cuentas de las ventas del día. Los platillos principales se vendían bien, los postres y la barra de ensalada estaban en los niveles normales, pero esas malditas ventas bajas de sus bebidas caían cada vez más con el paso de los días. Estaba harto por fuera, por dentro sentía como ese miedo a sentirse aplastado por alguien mejor a él lo dejaba en vela por las noches. Ese desgraciado niño de Heartslabyul estaba ganando el mercado de las bebidas dentro de la escuela, en menos de cuatro meses su imperio del Mostro Lounge se veía en peligro por un aficionado al té que solo tenía suerte con sus productos. La rabia lo golpeó al pensar en la sola idea de que ese mocoso fuera a sacar galletas para acompañar sus tés o hasta un simple postre, poco a poco comenzaría a desplazar el negocio que tanto esfuerzo había costado levantar para mostrarle a los demás que hasta alguien como él era capaz de tener poder. De ser alguien tan brillante y capaz de quitar de su camino a los que eran un estorbo, ahora una de esas piedras se estaba volviendo una montaña. No podía seguir así. —¿Y qué piensas hacer, Azul? Jade sonrió de esa forma respetuosa que daba escalofríos con su mano en su pecho, el Líder de Octavinelle juntó sus manos apoyando sus labios en sus dedos enguantados, una idea se gestó en su cabeza. Sí, eso iba a funcionar. Una oferta así no se podía negar, y menos para alguien de primer año a pocas semanas de las vacaciones de invierno. —Lo que mejor sé hacer, ganar. Floyd rió de forma vaga al sentarse en una de las sillas frente al escritorio, los Leech sonrieron como siameses esperando ver la obra maestra de ese pulpo.   A los dos días las cosas se veían prometedoras.   Azul había dicho de forma discreta que quienes quisieran tener una buena calificación para los exámenes de final de periodo antes de irse de vacaciones podían firmar un contrato en el Mostro Lounge, Azul les daría los materiales necesarios para ser de los cincuenta primeros en las calificaciones finales del mes. Con eso pasarían con una buena calificación de nueve, una oferta jugosa para la mayoría de los chicos de primer año. Para cada uno de esos chicos, menos para el que necesitaba Azul. Al cuarto día de firmar contratos poniendo la mejor cara sonriente del día, Azul reviso las hojas dándole un golpe a la mesa de centro en su estudio, había miles de nombres. Ninguno de ellos era de apellido Gonzaly. El pulpo sintió la frustración subir por sus piernas cambiando a la ansiedad de sentirse indefenso frente a alguien de un grado menor a él ¿Cómo era posible? El chico necesitaba pasar con buena calificación los exámenes, la oferta de una buena calificación asegurada debía ser lo suficiente tentadora. Excepto si el mocoso confiaba en sus estudios. Entonces la oferta tan bien planificada para atraer al pez al anzuelo no solo se veía como un juego sucio, aunque lo era, se veía innecesario a los ojos del chico Gonzaly. Azul estuvo a segundos de ir a buscar a los gemelos para darles una sola orden, se detuvo al checar que en esos nombres entre tantos contratos dorados estaban dos chicos de Heartslabyul. Trappola y Spade, si la información recabada sobre esos dos inútiles era correcta, eran amigos cercanos a Gonzaly, un plan maestro surgió en la mente astuta del pulpo. —No vendrás por tu propio pie a mí, pero si para salvar a tus amigos, esa es tu condena. Gonzaly. Azul dio carcajadas poniendo sus manos en su rostro admirando como las cosas se acomodaban a su favor de forma tan natural que parecía planeado desde un inicio, el pulpo miró al techo saboreando ese momento creado en su cabeza. Aquel momento exacto en que hundiría a ese chiquillo malcriado del Dormitorio de la Reina de Corazones.  

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  Haul se sentó dejando caer su peso al segundo final de estar ya en la banca de la Cafetería, saludó a los tres chicos enfrente suyo antes de ver de reojo cuando la hiena se sentó a su lado. Ruggie alzó las orejas cuando vio que Cater si había alcanzado un pedazo de pay de limón. —¿Me das la mitad? Anda, apiádate de esta pobre hiena que quería un pedacito y no pudo agarrarlo. —Solo si me das tu onigiri de atún picante. Ruggie quitó su sonrisa volviéndola una mueca de molestia, eso no era justo. La hiena quería ambas cosas, necesitaba convencer mejor al del diamante en el pómulo. Haul alzó la mano al ver esa sonrisa socarrona en la cara de su mejor amigo, ya sabía a donde iba con eso. —Dense la mitad de cada cosa, no están peleando por ver quién se queda con el puesto de Líder de Dormitorio. —¡No me mates la ilusión! Sé que puedo. Haul ladeó la cabeza en un movimiento de cejas antes de ver a los otros dos chicos que negaron con la cabeza. —¿Cómo les fue en sus exámenes, Reser, Jack? —Se me hizo difícil el de Historia de la Magia, no soy bueno con las fechas y de repente toda una página era de puras fechas importantes— Reser se tomó la cabeza fingiendo pánico en el momento— Los demás fueron más sencillos, no sacaré un diez, pero si cuando menos un ocho. —Las cosas iban bien, hasta que en el examen de Analítica Mágica llegué a la parte abierta donde debía justificar mis respuestas, siento que eso me va a bajar un punto— Jack pareció hacer puchero de forma fugaz antes de darle la mordida a su comida. —¡Ja! Muchas gracias, no acepto devoluciones. Los tres miraron como Ruggie tomaba el pay de limón de la charola de Cater mientras él tomaba parte del sándwich de carne de la hiena, los dos miraron al trío como si acabaran de anunciar un secreto en vez de haber completado una pequeña e inofensiva transacción de comida. —¿Qué te dijo para convencerte? — Haul alzó una ceja no muy convencido de que la hiena haya jugado limpio. —Que a cambio de darle mi pay de limón me conseguiría por el resto de la semana entera los mejores postres de la Cafetería. —… Cater, estamos en jueves, mañana es el último día de la semana. Cater ya iba a darle la mordida al pedazo de sándwich deteniéndose en el acto, de esa forma lenta volteó los ojos a la hiena que ya estaba a nada de comerse el pedazo de pay. De un solo bocado, Ruggie lo aspiró justo a tiempo al ver como Cater extendía su mano para tomarlo de regreso. Ruggie se tapó la boca levantándose de un salto mientras masticaba a toda prisa. —¡Eres un tramposo! Eso fue un engaño nada cool. —¿Desde cuándo un engaño es bonito? Reser frunció el ceño al acabar su almuerzo, sus ojos se desviaron al fondo antes de saludar con una sonrisa grande al objetivo. Jack desvió la vista junto a los otros tres viendo que esa persona era nada más ni nada menos que el Líder de Pomefiore. Cater abrió tanto los ojos que la risa salió por pura inercia. —¡¿Entonces si sucedió?! —¡Cállate, Cater, cállate! Se supone que es secreto, pero sí. Sucedió. —¿Pero de que hicieron la pregunta oficial o es solo de suponer que están en eso? —Él hizo la pregunta, bueno, preguntó primero si podíamos empezar a salir a escondidas porque no quiere problemas para ninguno. No lo culpo, la verdad, la diferencia de edad es… problemática. Ruggie se puso las manos en la cintura después de pasarse el bocado final del pay de limón, al pensar en esa diferencia, la hiena alzó sus orejas antes de agacharlas por completo con los ojos bien abiertos. Tenía razón el castaño, y la misma pregunta que tuvo Haul se le formó en la cabeza a Ruggie. —¿No es ilegal? —Según me explicó cierta persona— Haul se puso una mano en el pecho al alzar su barbilla fingiendo un aire glamuroso sin ser grosero— No es ilegal porque no van a hacer nada más allá de abrazos y algunos besos en la frente, así que no. Aunque supongo que también entra en esas reglas hablarse de forma normal y tener momentos juntos sin ese aire romántico ¿Si no? Los ojos celestes buscaron a los amielados, quienes asintieron sin tanto problema al sentir las otras dos miradas encima preguntándose lo mismo. —Claro, tampoco nos vamos a tratar como extraños, nos conocemos por el té que hice para su Dormitorio. No se vería raro si nos hablamos de vez en cuando en los pasillos. —¡RESEEEEEEEER! Los chicos de la mesa se giraron de golpe, viendo solo unos segundos dos siluetas corriendo hacia la mesa antes de ver como dos chicos de primero casi taclearon a Reser, el de ojos amielados se apoyó bien en la banca de la mesa mirando a los otros dos jóvenes. Cater calmó a los recién llegados antes de ver algo curioso en la cabeza de ese par, hizo un gesto de asco cuando esa cosa se movió dejando ver su material gelatinoso. —¿Qué es eso? Se mueve como gelatina, nada aesthetic. ¡Dejen les tomo una foto! — Cater sacó su celular a la velocidad de la luz tomándoles foto a los dos chicos que extendieron sus manos para taparse— Perfecto, ahora… —Y ya en serio ¿Qué es esa cosa en sus cabezas? ¿Es una anemona? Ruggie agachó las orejas al ver que esas cosas se movían de un lado a otro como si estuvieran bajo el agua, Ace puso cara de sufrimiento exagerado mientras Deuce se quedaba abrazado a Reser mientras fingía llorar. —Hicimos un contrato con Azul, pero perdimos— Ace puso cara afligida mirando a la mesa. —¿De qué iba el contrato? ¿De ver quien hacía más ruido al chillar por no ganar? —Ruggie— Haul dio un manotazo corto en la nuca a la hiena con una sonrisa antes de ver a los dos chicos de primero con la anemona— ¿Por qué hicieron un contrato con Azul? —Azul dijo que nos aseguraría una nota por arriba de nueve en los exámenes finales del mes, quedaríamos entre los mejores 50, pero no contamos con que ¡Todos iban a firmar un contrato con él! Haul se quedó en silencio en lo que Ace señalaba a otros estudiantes con anemona, claro, el chico les echaba la culpa a esos estudiantes. Ahora cada uno de ellos sufrirían por la cláusula de incumplimiento de contrato. El aviario entendió la estrategia de Azul, en los tres grados escolares había en total al menos doscientos chicos juntando a los cuatro salones, con eso solo un puñado de alumnos quedarían en el top 50 de los de primer año. Los demás serían perjudicados sí o sí, sin contar a los que de seguro no hicieron un contrato con el Líder de Octavinelle que hubieran quedado en esos primeros cincuenta lugares. —¡AGH! Esta cosa me está jalando. Deuce soltó a Reser cuando sintió como la anemona en su cabeza lo hacía caminar, tanto Cater como Ruggie miraron extrañados a los dos chicos de Heartslabyul ser arrastrados por la cosa en sus cabezas junto a los demás estudiantes que apenas iban a tomar su almuerzo o estaban en la fila para pedir sus desayunos. El chico de cabello castaño se levantó a seguir a sus amigos, Haul dio un paso para ir detrás de él, pero el primer timbre para regresar a clases lo detuvo. Al ser de tercer año tenía pendiente entregar proyectos en grupo ese día, solo los de primer año ya estaban libres por el resto del día junto a los de segundo, eso sí estaban exentos. Haul miró a Jack que alzó sus orejas en su dirección al reconocer esa mirada decidida del aviario. —Jack, ve con Reser y los otros, por favor. Si las cosas se ponen difíciles sácalo de ahí, no podemos actuar de forma imprudente si se trata de un contrato de Azul— Haul se fue encaminando con Ruggie y Cater a clases— ¡Y que Reser no firme nada! Jack asintió levantándose después apresurando sus pasos en dirección a donde esos tres de primer grado de Heartslabyul se habían ido, la sensación de incertidumbre se volvió más pesada en el pecho de Haul. Quería ir a asegurarse él mismo de que estarían bien, pero si lo hacía era reprobar sus materias pendientes sino asistir a las dos clases restantes a hacer el examen. Confiaba en Jack, el chico era muy listo, no dejaría que Reser fuera a actuar de forma estúpida.  

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  La espera por las noticias era la peor parte del momento después de clases, más al estar sentado en la Sala Común de Savanaclaw con los pensamientos de aquel día en su cabeza. Las palabras de Vil habían ayudado en ese instante a dejar de pensar sobre sentirse hipócrita al “justificar” las acciones del león al inicio, cuando entendió que ambos habían luchado entre ellos antes de comenzar a sanar las heridas, a remendar el vínculo para conocerse, su corazón se calmó. Ahora se sentía mal, mal de ser feliz con alguien que mostraba interés real en él sin mirar su color de su plumaje. Él no estaba en el Árbol Sagrado, estaba en Night Raven College, libre de esas etiquetas para hacerlo sentir pequeño. No les había dado importancia antes cuando estaba allá ¿Por qué ahora? ¿Por qué ahora que estaba sintiendo alegría y ese calor en su pecho cada que Leona estaba cerca? ¿Así debía ser? Sus sentimientos titubeaban, no por culpa del león, esta vez no. Sacudió su cabeza al subir sus pies sin zapatos al sillón, frotándose la sien con los ojos cerrados, se apoyó de costado en el respaldo poniendo sus brazos sobre sus rodillas. No le gustaba sentirse en la cuerda floja por sus propias ideas, era la peor sensación. Y ahora con lo que estaba sucediendo con Azul, iba a estallarle algo en su estómago del estrés. —Tienes cara de estar pensando en aventarte del techo del Dormitorio. Haul alzó las cejas dándole una sonrisa burlona a Leona, no abrió los ojos, los mantuvo así incluso cuando escuchó como el león se sentaba a su lado apoyando su brazo sobre el respaldo del sillón cerca de su codo. El toque en su rodilla lo hizo abrir los parpados, los iris esmeraldas miraban con una atención entre líneas. Tenía esa cara de desinterés y pereza habitual, pero ese brillo, era una leve preocupación por saber qué tanto pensaba. Haul se talló la cara con una mano. —Lo estoy considerando, las cosas se complicaron de nuevo, al parecer Azul hizo algo y Reser se está involucrando para ayudar a esos dos… me preocupa. —No es eso nada más ¿No es así? No estarías así solo por algo que tenga que ver con ese mocoso y ese pulpo tramposo. ¿Qué es? —Cosas mías, nada serio. —Oye— Leona dio un inofensivo golpe en su pierna doblada del chico, movió su cabeza de arriba abajo— Dímelo, si vamos a ser justos, yo también tengo material para devolverte el favor por ser mi “Lugar Seguro” ¿No crees? —¿Tu? ¿Desde cuando eres así de atento con las personas? —No lo soy, solo contigo. Dime ya ¿Qué es? Aparte de eso ¿Qué más está pensando esa cabecita de pájaro tuya? Haul resopló con diversión por ver ese intercambio en los papeles de esa dinámica algo borrosa de ambos, ahora resultaba que el león era el que ofrecía su ayuda al ave. Haul se pasó su mano por la cabeza antes de ver a Leona. —Es… es un amigo— el aviario apoyó su barbilla sobre sus brazos en sus rodillas— Tiene un problema con algo que pensó que no era importante ni que le afectaba, ahora esta… ¿Cómo decirlo? Indeciso y asustado de seguir adelante con una persona que le importa mucho. —¿Un amigo? ¿Te estás preocupando por el problema de un amigo? Leona sonrió burlón al sentir ese impulso común de reírse por las personas que se metían en problemas ellos solos por ayudar a otros sin nada a cambio, dejo de sonreír cuando notó que ese “amigo” no era alguien real, sino una forma de Haul de hablar de forma segura para no decirlo de forma directa. Leona dijo un “Mmm” tallándose la barbilla. Sonrió más natural viendo a Haul. —Bueno, y ese amigo se siente así ¿Por qué se siente así? —Digamos que él estaba, eh, atraído por esa otra persona ¿Sí? Pero los dos se llevaban mal cuando se conocieron. Ocurrieron cosas, y él puso como sus emociones en segundo plano para no salir herido— Haul movió sus manos al expresarse con ellas antes de ver a un lado buscando valentía, regresó su vista a esas esmeraldas— Y ya se solucionó, está feliz porque él y esa persona están como en ese tramo de conocerse, se tratan bien, se muestras interés a sus maneras… pero de repente, escuchó voces. —¿Es esquizofrénico el amigo ese tuyo? —¡Leona! — Haul se rió dándole una patada ligera en el abdomen al león que rió también— No, él de pequeño, mi amigo, le decían cosas feas algunas personas a su alrededor. Como que no merecía las cosas que tenía, que no servía para nada, que era un despojo, esas cosas. Y no le afectaban porque tenía a… unas increíbles tres personas que lo cuidaban mucho diciéndole que no era verdad… Haul llevó su puño a su boca cerrando los ojos cuando sintió como su voz se quebró solo por un instante, alzó su otra mano pidiendo un momento mientras nivelaba su ritmo cardíaco y se centraba. Leona alzó las orejas dejando que ese brillo de preocupación se hiciera más visible, no se movió de su lugar por respeto al espacio del otro, exhaló aliviado al ver como el aviario se destapaba la boca. —Y ahora, que se siente feliz, que todo está saliendo bien… esas voces en su cabeza gritan que no— Haul tomó una pausa para hablar sin trabarse— Que él no es digno de esa atención, él no lo merece, no es para él sentirse… libre. Leona apoyó su mejilla sobre su propio bícep mirando al aviario, la mueca en sus labios no fue por irritación o desagrado de ver a alguien tan vulnerable frente a él. Antes si lo hubiera dicho, hasta se habría levantado para irse sin mirar atrás, ahora dolía de alguna manera ver al ave así. Leona suspiró profundo pensando en qué palabras decir, no era bueno en eso, esas cosas de consolar o escuchar los problemas de otros eran una pérdida de tiempo. Esta vez haría un esfuerzo, porque no lo era. —Dile a tu amigo… que no les haga caso— Leona alzó sus ojos buscando los celestes del otro, al verlos sonrió con calma— Son unos idiotas todos esos que dicen que no es digno, claro que lo es, porque yo tengo a cierta persona que me dijo que podía ser yo mismo sin cargar con mis penas. Que haga lo mismo, tu amigo, se merece muchas cosas… menos ser odiado ni infeliz. El león sintió esa punzada en su pecho, no dolía como las veces anteriores donde la cagaba por ser su yo de antes, ahora dolía por ver a esa ave con las alas rompiéndose por su propio peso. Se removió para sentarse y acercarse. —¿Puedo? Alzó su mano un poco al inclinarse sin invadir el espacio seguro de Haul, el aviario miró la mano y en un titubeo de saber si era correcto o no solo asintió cerrando sus ojos. La sensación de esa mano pasando por su cabeza, peinándole el cabello fue un bálsamo inesperado. La roca en su espalda fue cayéndose entre toques, inclinó su cabeza hacía esa mano en el toque final abriendo sus ojos. Haul lo vio perfectamente, los esmeraldas de ese león estaban igual de felices que los suyos, se rieron al verse en silencio unos segundos. —¿Muy cursi? —¡Bastante! Aunque fue un lindo gesto de tu parte, gracias— el aviario se enderezó sin dejar de abrazar sus piernas respirando profundo— Si sirves para hacer sentir mejor a las personas, Leona. A veces. —Entonces que esos “a veces” sean solo tuyos, y ya deja de pegarme tus formas cursis de hablar. Ya, suficiente. Leona se levantó entre risas metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón, solo se detuvo una vez en su andar para verificar que Haul seguía sonriendo. El aviario se rió limpiándose una lágrima que no pudo mantener dentro, vio de esa forma cálida al león. Leona no mostró una señal en su rostro más allá de esa sonrisa ladina, pero su cola dio latigazos rápidos a los lados. —Te ves mejor sonriendo así, no me quites esa sonrisa, Haul. Leona se dio la vuelta rápido para que el chico ave no viera como se le calentaban las mejillas al león, con esa sonrisa boba de suficiencia, se fue rápido a las escaleras laterales para irse a su habitación, dejando a Haul son la boca abierta seguido de risas impresionadas.   Haul también sintió sus mejillas arder, pero a él no le molestaba que lo vieran así.
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