¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
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Té con sabor a tierra

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Las noticias habían volado tan rápido como la ceniza al aire, y esta vez no había sido de la mano de Cater cuando se enteró de lo sucedido, las sospechas se hicieron verdades cuando al día siguiente los pedidos de té no habían llegado a sus compradores. Uno de ellos fue a preguntar directamente al Dormitorio de la Reina de Corazones encontrando el estudio tan famoso de té hecho pedazos antes de ser regañado por Riddle por estar fisgoneando en cosas personales, con eso fue suficiente para decirle a los demás en menos de cinco horas la situación actual de sus pedidos.   No iban a llegar ese día, y tal vez no en lo que restaba del mes.   Reser había regresado aquella tarde al Dormitorio para ir sacando las cajas armadas de té a las mesas de la Sala Común de Heartslabyul, al abrir la puerta vio su lugar de paz violentado. Roto, hasta los cimientos. El chico de primer año gritó con tanta agonía haciendo correr desde sus respectivas habitaciones a Trey y Cater quitando de en medio a los otros estudiantes que iban a paso veloz a saber qué sucedía, cuando los dos de tercer año llegaron no sabían cómo actuar. Reser estaba arrodillado en el suelo sujetando las hierbas secas mezcladas con pedazos de cristal de los frascos rotos en sus manos, el chico de ojos amielados lloraba sin hacer ruido después de ese grito tan desgarrador que retumbó en las paredes de los pasillos. La imagen del estudio en general era devastadora. Trey levantó con cuidado al chico quitándole los pedazos de cristal de las manos heridas por las orillas afiladas de los frascos quebrados, Cater se dio la vuelta dispersando a los mirones que querían tener primera fila en ver. Reser estaba en shock, mirando a la nada con sus ojos bien abiertos, sus manos sangrando por el cristal que hizo delgadas heridas entre los dedos y las palmas de las manos por sujetarlo con tanta fuerza. Temblando. Trey lo abrazó rodeando el cuerpo vulnerable del chico de primer año, acarició su cabeza tratando de calmarlo. —Cater… llama a Riddle. El pelirrojo asintió sacando su celular manteniendo su atención en los otros estudiantes para no dejarlos abrumar más a Reser, se talló la frente el chico con el diamante en el pómulo. Al escuchar la voz de Riddle con ese tono neutro se sintió como un bálsamo en medio de la tormenta. —Riddle, tenemos un problema, vuelve al Dormitorio por favor. Es grave. Del otro lado de la línea, Riddle no necesitó más información para pedir perdón a los otros estudiantes del Club Ecuestre por ausentarse a mitad de la jornada. Agarró sus cosas sin cambiarse la ropa corriendo de regresa al edificio principal, Cater no se oía que estuviera jugando al pedir su presencia en Heartslabyul.  

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  —¡¿Qué sucedió que?! Ace abrió los ojos por completo mirando a Jack, el chico con el corazón en el ojo dio una mirada angustiada a Deuce que había escuchado desde el inicio, el chico lobo había escuchado el rumor antes de ir a preguntarle a Cater si era verdad. El de tercer año confirmó sus sospechas del chico de primer año, era un golpe duro para el Dormitorio de la Reina de Corazones y para el mismo Reser. Ace y Deuce fruncieron el ceño sintiendo la rabia subir por sus piernas escalando hasta sus estómagos en cólera, no era necesario saberlo, de seguro había sido un plan de Azul. Si el pulpo no podía tener los tés de Reser, entonces los destruiría hasta los huesos. Y así fue. Deuce dio un puñetazo a la mesa levantándose con fuerza casi empujando la banca de madera, miró a los otros dos, lleno de coraje por semejante acto monstruoso a alguien que no deseaba el mal al pulpo en primer lugar. —¡Eso cruzó la línea, cualquier línea de cualquier cosa! Adelantaremos el plan, Azul debe de pagar por lo que hizo ¡POR TODO! —Aunque no comparto tu sentido de venganza, estoy de acuerdo, debe de hacerse justicia— Jack alzó sus orejas poniéndose de pie— Iré a decirle a Leona senior y Ruggie senior, después del almuerzo empezaremos el plan. —¡ARRAAAAH! Bien, bien, ese pulpo desgraciado probará de su propia medicina— Ace juntó sus manos sonriendo con la emoción de ver llorar ahora a Azul. —¡Vamos! Como si hubiera sido algo ensayado con anterioridad, el trío se dividió ejecutando sus partes del plan para ponerlo en marcha de una buena vez. No le darían un solo minuto más de paz a esos monstruos, les debían muchas, lo que hicieron con Reser solo era la gota que derramó el vaso. Jack pensaba de otra forma no tan lejos a la de esos dos, apuró el paso con la mirada fija al frente conforme los pasillos de la escuela lo guiaron al salón de los espejos, entró sin pensar en el espejo de Savanaclaw acelerando el paso cuando sus orejas escucharon a lo lejos las risas de Ruggie por algo dicho por Haul. Ahí estaban reunidos los dos, y si el aviario estaba cerca entonces el león de igual forma iba a estar por ahí. El chico lobo subió la rampa dando saltos largos hasta ver al trío sentados en la Sala Común, ajenos a lo que sucedía con el tema del estudio de té de Reser. Jack derrapó al poner sus manos en el lado donde no había alguien sentado, agachó las orejas con prisa cuando vio la cara de molestia de Leona por la entrada no tan necesaria de fuerza en el golpe. —El plan se adelantó, Ace y Deuce van a actuar ahora, al parecer Azul senior mandó a los gemelos Leech a destruir el estudio de té de Reser ayer. —… ¿Qué? — la pregunta unánime salió de ese trío. —Leona senior, Ruggie senior, vayan ya. Ruggie asintió levantándose sin decir una palabra de queja o poner una excusa, jaló del brazo a Leona poniéndolo de pie de igual forma sin darle tiempo de llegar a huir para posponer el plan. Haul los vio irse con los ojos bien abiertos al dúo antes de ver a Jack pidiendo una explicación. —¿Cómo que fue destruido el estudio de té? Jack miró al mayor sentándose en la silla vacía, era una historia muy larga para explicar. Haul puso atención con sus labios y cejas fruncidas con el corazón en la garganta.  

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Los tacones resonando en el pasillo fueron el único ruido en esa parte del Dormitorio, se le hizo raro no ver a los demás estudiantes en su camino, cuando divisó la puerta del estudio de té no dudó en abrirla. Abrió los ojos de par en par. Macetas rotas con la tierra desperdigada en el suelo tan pulcro de mosaicos, las hierbas pisadas alrededor de las repisas rotas a la mitad, los frascos de cristal aventados contra la pared dejando una montaña de vidrios rotos. Las herramientas de té dobladas o quebradas, sin las cajas con té preparado en esa pequeña mesa rectangular a un lado de la ventana. Era un desastre, uno del que no tenía ni la imaginación para creer el salvajismo que veía. Levantó su pie al sentir que se resbaló al dar un paso, las manchas de color carmesí le helaron la sangre, los peores escenarios vinieron a su mente. —…Reser. Se giró con rapidez sobre su tacón manteniendo su elegancia aun entre su estado de angustia, no había ido a la habitación del chico en persona por respeto al Líder del Dormitorio y del mismo Reser, pero si sabía el camino. No por haber sido investigado por Rook al descubrir de su propia mano que esos dos estaban saliendo, cuidando la confidencialidad de no revelar información a otras personas. Sino porque el mismo Reser, se lo había dicho al principio de comenzar a conocerse por donde ir, en caso de querer hacer una tarde de películas o solo pasar un rato fuera del estudio de té. Esta vez era por otra cosa, una que no le gustaba. Tocó a la puerta esperando oír al dueño de la habitación dándole permiso de entrar, alzó las cejas al ver una cara conocida, pero no la que estaba buscando. —¿Cater? —¿Vil? Oh ¿Viniste a ver…? — miró dentro de la habitación antes de suspirar y salir sin dejar entrar al otro aun, cerró la puerta inhalando profundo— Reser está mal, muy mal, desde anoche no quiere comer y no ha salido de su cama. Bueno, no lo culpo, yo tampoco querría hacer algo después de lo que sucedió. —¿Él está bien? Vi manchas de sangre en el suelo, además de cómo quedó el estudio… ¿Qué sucedió? —Suponemos, fueron los Leech, enviados por Azul lo más seguro— Cater se cruzó de brazos sin sonreír, en realidad se veía enojado también— Destruyeron el estudio de pies a cabeza, se robaron parte de los pedidos de té que iban a entregarse hoy en la mañana y cuando Reser lo descubrió ayer en la noche… estaba en shock. En su estado juntó unos pedazos de hierbas secas con cristales y se cortó las manos, nada grave, sangró un poco y desde anoche nadie del Dormitorio ha ido a recoger porque… El pelirrojo suspiró pesado cerrando los ojos con las cejas fruncidas al no saber cómo expresar esa sensación, era algo más que solidaridad por la situación, se sentían con el ánimo decaído en general en el Dormitorio. —Entiendo, no es necesario que lo digas— Vil alzó su mano cerrando los ojos. No hacía falta explicarse, desde hace dos días, Vil había pedido a Rook que investigara si era un peligro la amenaza que había llegado a sus oídos gracias a un “pájaro” que avisó sobre lo que estaba sucediendo con cierto chico, no había sido Haul, lo cual lo sorprendió. En realidad, fue un “pájaro” con cola y orejas moteadas, algo sobre proteger en las sombras a Reser por si algo malo sucedía porque esa persona no confiaba en que Azul se quedaría de brazos cruzados, y así había sido. No comprendía Vil que Rook hubiera dicho sobre lo “inofensivo” que serían los movimientos de Azul en caso de querer obligar a Reser a firmar algo, al parecer el cazador no previó que los Leech meterían sus manos o que el pulpo usara a los gemelos para hacer algo como eso. Los subestimó, y eso había ido justo a su ego. No por quedarse en ridículo, sino por no haber sido capaz de proteger al chico de ojos amielados tan dulces. —¿Puedo entrar? —Sí, solo… sé amable con él, no vayas a decirle algo hiriente. —Olvidas con quien estás hablando, Cater. —No, por eso mismo te pido que seas amable con Reser. Vil suspiró profundo abriendo la puerta, miró su alrededor notando la cama vacía en el otro lado de la habitación a su izquierda, en la derecha estaba adornado con un calendario en la pared. Unos posters de animales, uno era de jirafas en blanco y negro y otro de gatos en un callejón urbano, ambas fotografias profesionales de alguna revista de naturaleza. La pequeña foto en la mesita de noche era una que Vil le dio él mismo al comienzo de sus salidas, dándole permiso al chico de primer año de ponerla en un lugar donde pudiera verla cada día. Algo muy específico en su petición por el modelo, pero a Reser no le causó molestia, en realidad se rió aquel día y eso hizo sonreír al rubio con puntas moradas. Era Vil en una sesión de fotos de un nuevo color de labial, se veía linda puesta en un porta-retrato sencillo de color café, a su lado otra foto donde al parecer era Reser de doce años con una niña de cinco años menor en sus brazos. Esa debía ser Andrea, su hermana menor. Ambos sonriendo. Su color de colcha, sábanas y color de la habitación no era del gusto de Vil, la pared de color rojo con diamantes siendo el tapiz típico del Dormitorio en conjunto con la colcha azul pastel y la sábana verde opaco se veían horribles, pero era lo que representaba a Reser. Su Reser. Se acercó a la orilla de la cama cuidando de no invadir el espacio del chico, vio los cabellos revueltos saliendo de la colcha. En movimientos suaves descubrió la cara, encontrando esos ojos entrecerrados sin motivación para siquiera levantarse. Vil frunció las cejas sintiendo ese coraje surgir otra vez, suavizó sus ojos violetas al chocar con esos iris amielados, pasó el dorso de su mano por la mejilla del chico notando la leve hinchazón en los parpados. —Hola ¿Cómo te sientes, mi precioso topacio? —… cansado… jodido… —Lo sé, me dijeron lo que sucedió— de forma cálida ajena a su imagen de siempre, se quitó el guante de su mano para limpiarle una lágrima que apenas iba a caer— ¿Cómo están tus manos? Déjame ver. Reser se removió sin hacer tanto ruido sacando solo su mano derecha vendada, Vil la tomó con el cuidado con el que tomaría una mariposa recién salida de la crisálida, no quitó el vendaje solo observó. Estaba bien puesto, y olía a pomada de hierbas, algún remedio naturista para cerrar heridas en lugar de usar magia curativa. Con ese mismo cuidado acercó la mano a sus labios dándole un beso en los nudillos, dejó sus labios pegados en esos vendajes antes de rodear esa mano con sus dos manos. Acarició por encima de las gasas viendo a esos ojos amielados rotos, sin brillo, no le gustaba eso. —Reser, sé que te duele, aquí y en general. No querías dañar a nadie y terminaste en lo más profundo del abismo por una culpa que no tienes, pero no puedes quedarte ahí, lo sabes— Vil dio más besos como toques de mariposa a las manos vendadas— No te pido que te pongas de pie y escales a la cima de un día a otro, es imposible incluso para alguien que se llame indestructible, solo quiero que des un paso. Solo uno. —¿Para qué?… El estudio fue destruido, mi trabajo… mi esfuerzo, no valió nada… no les importó. —No les importó porque son unos animales, no querían verte feliz porque estabas teniendo éxito sin pedirle algo a los demás, pero no por eso vas a darles el goce de verte en el suelo— Vil dejó su mano con sutileza sobre la colcha para acercarse a su rostro, quitándole los mechones de cabello de los ojos con cariño dulce— No conmigo viendo cómo te quedas ahí sin hacer nada, si ocupas fuerza yo te la doy, si quieres a alguien con quien hablar aquí estoy también. Vamos, mi precioso topacio imparable, levantémonos. Reser miró a un lado con el ceño fruncido, frotó su cara en la almohada antes de respirar varias veces pensando en cómo es que ese chico de tercer año tan perfeccionista era capaz de hablarle con esa calidez, tan único en su clase. No podía decirle que no, menos cuando lo estaba viendo con esas amatistas brillantes de fuerza poderosa llenas de ese aire refinado de alto estatus. Reser gruñó resignado de hacerle caso a ese rubio tan obstinado. —Eres imposible… —Y me amas, yo te amo, ahora vamos. Tenemos que ir a poner en su lugar a un pulpo manipulador y esos dos que tiene por secuaces. Vil sonrió de oreja a oreja ayudando a Reser a ponerse de pie sin tomarlo de las manos, cruzó su brazo doblado con el ajeno hasta sentarlo en el colchón, quitándole esa fea colcha de un pálido color azul deslavado. El castaño ya esperaba ese comentario. —…Por el respeto a la moda, necesito comprarte una colcha nueva y un juego de sábanas decentes. —Ya sabía que dirías eso. Los dos se rieron en un abrazo apretado cuidando de no llegar a presionarle las manos vendadas, Vil se alejó para tomarlo de las mejillas dando gracias a los Siete por ver esa hermosa sonrisa de nuevo, se tomó su tiempo al darle un beso en la frente. Esta vez, Reser no iba a estar solo, y si ese pulpo le ponía una mano encima, entonces Azul conocería como fue que Vil consiguió volverse el Líder de Pomefiore desde primer año.  

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  Ruggie dejó caer el resto de los contratos en el suelo, se sacudió las manos para ponerlas en su cintura con esa sonrisa sarcástica esperando ver el caos de esos papeles deshechos. Dio la mirada a Leona de que era cierto, si la hiena pudo sacarlos de la bóveda sin recibir una descarga significaba que era verdad, si el león usaba su Magia Única en ellos los pobres en desgracia serían liberados. Y ese goce por la venganza en nombre de Reser y su maravilloso negocio inocente de té sería más gratificante. —Logramos arrebatarlos tan fácilmente— Ruggie dio risitas con su mano sobre su boca. —Hmm esas manos rápidas tuyas pueden dar miedo, eh. —Ese pulpo debería de ponerle un candado a su bolsillo si no quiere que le quiten la llave con tanta facilidad, aun así, estos son demasiados contratos— la hiena ladeó su cabeza contando rápido las pilas de hojas— Creo que hay como quinientos o seiscientos aquí. Ruggie se apoyó en sus rodillas dándole una hojeada rápida a los que estaban en la cima de las hileras, algunos eran por cosas inútiles y otras por cosas muy grandes. Leona se cruzó de brazos viendo con desdén los contratos. —Ha estado probando cosas aquí y allá con esos contratos desde que llegó aquí ¿Sabes? — Leona se estiró los músculos de los hombros y brazos al preparase— Sacamos los contratos de la sala VIP, lo único que queda es… El león estiró su mano conjurando su magia, el brillo alrededor de su mano tensada se volvió pequeños granos de arena arremolinándose en sus dedos. La hiena dio un paso atrás por pura precaución. —“Estoy hambriento, tengo sed. Tu futuro te lo robaré y…” —¡DETENTE! La voz atronadora con un dejo de agudeza en el fondo los detuvo a los dos, Leona movió su cabeza con pesadez a un lado encontrándose con la figura de Azul extendiendo su mano, sus gestos eran sólidos a diferencia de su voz titubeante. El león mantuvo su mano con la esfera de su Magia Única cerca de los papeles, el pulpo frunció los labios con la quijada apretada. —Oh, ya está aquí— Leona puso su mano libre en su cintura viendo a Azul con una sonrisa socarrona— No te acerques más, me importa un bledo lo que pase con estos contratos. —D-Devuélvemelos… ¡Por favor, devuélvelos! Azul mantuvo su mano extendida dándole una sacudida al ver que le león acercaba la mano para soltar la risa burlona, al ver tan atacado al pulpo por lo que fuera a pasarle a los contratos, divirtió en demasía a Leona. El pulpo contorsionó sus gestos en un coraje impropio de su imagen “perfecta” ante los ojos de los demás. —Oye, oye. Compórtate un poco ¿No? ¿O terminaste de jugar al Sr. Perfecto? — Leona alzó sus cejas junto a sus orejas con esa sonrisa irritante— A juzgar por tu apariencia, parece que la corazonada de esos mocosos era correcta —¿Qué… dijiste? —¡Como oíste, pulpo resbaloso! — Ruggie sonrió de oreja a oreja dando risitas agudas— Esos chicos descubrieron tu pequeño truco, y era algo muy obvio ¿No crees? Guardarlos en una bóveda bajo llave cuando se supone que son indestructibles según tus palabras ¿No sería raro? Solo juntamos las pistas y ¡Tarán! Estaban en lo cierto. —¿Por qué…? ¡¿Por qué se interponen en mi camino?! Que quite las anemonas no les beneficia a ustedes en lo más mínimo ¿Verdad? — Azul les dio una mirada a ambos perdiendo ya parte de sus estribos. Ruggie iba a seguir tomando la palabra sobre explicar que eso era algo más personal por lo sucedido con Reser y su inofensivo negocio de té, pero Leona bufó al aire rodando los ojos. Sonrió arrogante disipando la esfera de arena de sus manos. —Bueno, estoy de acuerdo contigo en eso— dio unos pasos al frente cruzándose de brazos sin dejar de sonreír— Pero ya me cansé. Oye, Azul ¿Quieres hacer un trato?   Los otros dos se quedaron estáticos en su lugar.
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