¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
Notas:
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No es culpa de nadie

Ajustes
Ruggie desvió su mirada del pulpo para ver con el ceño completamente fruncido hacia el león, Azul digirió por tiempos la pregunta antes de solo decir un débil “¿Ah?” viendo como Leona no parecía estar jugando con esas palabras. Iba de verdad a hacer eso ¿No era cierto? Se veía demasiado convencido. —¿Qué me darías a cambio para que puedas recuperar estos contratos? Azul se llevó sus manos temblorosas a su cara para acomodar sus lentes dándoles un leve empujón por donde el armazón tocaba el puente de su nariz, la hiena seguía sin tragarse eso. —Yo… haría cualquier cosa— la sonrisa la regresó a los labios al pulpo con un leve titubeo en sus manos— Te daré las notas de los exámenes, o haré tu tesis de graduación. Manipular tu registro de asistencia ¡Lo que tú quieras! —Ya veo, son ofertas realmente tentadoras. —Entonces… —Pero— Leona cortó la inspiración de tajo al pulpo con una sonrisa confiada— Lo siento, no creo que te pueda devolver esto solo con eso. —¿Eh? Ruggie también frunció el ceño cruzándose de brazos solo que él se veía más curioso que conflictuado a como estaba la cara consternada de Azul viendo al león. —Digamos que me importa alguien, y ese alguien tiene a más personas que le importan. Dañaste a una de esas personas importantes de MI persona importante— Leona sonrió alzando las cejas con esa maldita sonrisa soberbia de siempre— No es personal, ni me interesa, pero a él sí. Así que debo de quedar bien para él. La hiena se cubrió la boca callando la risotada a punto de explotarle en los labios cuando vio como Azul sudaba la gota gorda en su sien sin comprender la situación, debía estar demasiado aterrado por sus contratos que su cerebro no procesaba a quien se refería Leona. Ni procesaría las cosas la mente paniqueada de Azul en un buen rato. —No es posible… ¡¿Solo por eso tú…?! —Estás detrás de un paso de ese lindo pajarito, deberías de verlo, tiene una mente increíble para crear planes. Leona volvió a conjurar la esfera de arena en su mano tensada acercándola sin ningún titubeo a los contratos, estaba a centímetros de volverlos arena, Azul corrió con sus manos al frente y los ojos llenos de lágrimas en terror de ver su “esfuerzo” tirado a la basura. —N-No, por favor… ¡BASTA! —“Inclínate ante mí…”— Leona puso su mano sobre la hilera de papeles con esa sonrisa de oreja a oreja con los colmillos fuera— “KING’S ROAR” —¡BASTAAA! Azul trastabilló cayendo de cara al suelo sin poder evitar que el papel se volviera arena delante de sus ojos, extendió sus manos arrastrándose hasta la montaña de arena dando manotazos entre las pequeñas dunas como si pudiera encontrar algún pedazo de papel en pie. Ni uno solo de sus contratos estaba ahí, solo arena. Se sentó sobre sus piernas tomando puños de esa arena viéndola de cerca con los ojos entrecerrados llenos de lágrimas bajando por sus mejillas. —Mis contratos… mis contratos dorados… hechos polvo. —Tu Magia Única se llama “It’s a deal” ¿No, Azul? Cualquiera que haga un trato contigo no puede tocar el contrato ¿No era así? Ruggie se puso en cuclillas a unos metros de Azul apoyando sus codos en sus rodillas flexionadas, la hiena sonrió alzando sus cejas al ver como el pulpo ponía sus manos en el suelo arenoso. —Te esforzaste para que pareciera que no se podían destruir, pensamos que eras invencible, pero— Leona se cruzó de brazos poniendo cara seria sin mucha emoción— Cada magia tiene su punto débil. Evaluamos la situación, entramos a la sala VIP, imaginé que los contratos eran intocables. El león se acercó a dos metros del Líder de Octavinelle apoyando sus manos en sus rodillas con esa sonrisa arrogante regresando a sus labios, Leona ladeó su cabeza alzando las cejas. —Parece que tenía razón cuando predije que mí magia puede convertir todo lo que toco…— susurró de forma venenosa hacia el pulpo— en polvo. Al final, los contratos son solo papel. Los dos de Savanaclaw se quedaron a una distancia segura lejos de Azul mirando cómo se ahogaba en sus lágrimas procesando lo ocurrido a su ritmo, Ruggie alzó sus orejas viendo al león. Entre esos contratos encontró uno interesante, la hiena memorizó de que se trataba y unió los cabos, se rió un poco. —Ya descubrí por que querías ayudar realmente a destruir los contratos— Ruggie miró de soslayo al león que frunció los cejas en cuestión— Querías destruir también el que habías hecho tú hace un tiempo ¿No es así? Poner que Haul te convenció fue solo una excusa perfecta. —¿Sabes? A las personas no les gustan los entrometidos— Leona agachó sus orejas de forma digna y una sonrisa ancha— Solo soy un buen jefe que ayuda a quienes le piden ayuda. —Si vas a decir algo así al menos no sonrías tanto. Los dos estaban tan metidos en su conversación que no vieron como Azul se sentaba derrotado sobre sus piernas una segunda vez, haciendo ruidos raros de coraje infantil. Leona y Ruggie desviaron su vista antes de ver de repente al pulpo dar un grito quejumbroso tirándose de espaldas al piso dando patadas al aire y manotazos al suelo, eso era en su completa descripción un berrinche. Un berrinche de un chico de diecisiete años. —¡AAAAH! ¡NO QUIERO HACER ESTO MÁS! Los dos de Savanaclaw abrieron los ojos como platos viéndose el uno a otro con vergüenza ajena, al ver a Azul notaron como dejaba de patalear mirando al techo del pasillo de su Dormitorio. Respirando a boca abierta con lágrimas bajando de sus ojos. —Se han ido… ¡Mi colección de magia se ha ido!… ¡Toda mi magia omnipotente ahora es…! Dio un grito de rabieta pura y llana pataleando al suelo con sus talones y manoteando de nueva cuenta, Ruggie hizo una mueca digna de foto mientras Leona abrió los ojos aún más antes de fruncir la nariz. —¿Qué le pasa…? —De repente su personalidad… Azul giró tan rápido su cabeza para ver a esos dos que la hiena y el león dieron un respingo alzando sus manos a la altura de sus torsos, el pulpo se sentó poco a poco. Gritó una tercera vez tan agudo que las orejas de los dos espectadores se agacharon. —¡AHORA SOY UNA VERGÜENZA TOTAL! ¡¿CÓMO PUDISTE HACERME TAL COSA?! Se puso de pie dando tumbos con su mano extendida hacia abajo y la otra en puño apretado sobre su abdomen, Azul chirrió sus dientes de la rabia que sentía pasando a un llanto profundo con los ojos ardiendo de descontrol. De sus pies salió una mancha negra, sus ojos dejaron de llorar lágrimas cristalinas, líneas negras bajaban de sus mejillas, sus guantes blancos comenzaron a mancharse de negro. —Ahora que se han ido, yo soy… ¡Terminaré volviendo a ser un pulpo basura, BASTARDO! Azul retrocedió tomándose la cabeza mirando a otro lado con los ojos bien abiertos, su cuerpo tembló tirándolo de rodillas al suelo en un golpe sordo desbordando más de ese líquido viscoso negruzco. Con olor a alquitrán. —No quiero eso… ¡No quiero!… ¡Yo no!… ¡NO ME GUSTA! — Azul golpeó el suelo con sus puños varias veces— ¡No quiero volver a ser como era antes! Ruggie retrocedió al ver como esa mancha se extendía más y más, conforme Azul golpeaba el suelo con más fuerza salpicaba a los lados ese líquido negruzco. Leona se cubrió la nariz con su antebrazo agachando las orejas y frunciendo más sus gestos faciales. —¡¿Qué?! Esta aura negra es… —¡Es porque le diste falsas esperanzas, Leona! —Ruggie retrocedió más cuando la mancha de Blot comenzó a burbujear— ¿Azul? Calmémonos un poco ¿De acuerdo? La hiena extendió sus manos al frente cuando las burbujas salpicaban a todos lados pequeñas gotas de Blot sacando humo negro, el pulpo alzó su cabeza con la cara devastada por la desesperación. —¡CÁLLATE! ¡No hay forma de que entiendas cómo me siento! — Azul se levantó de golpe, golpeando con su puño en el pecho llorando más alquitrán por los ojos— Un pulpo basura y tonto como yo del que siempre se burlaron ¡No hay forma de que lo entiendas! De repente como si alguien hubiera bajado el interruptor, Azul se quedó estático viendo al frente con sus brazos lánguidos a los costados calmando sus gestos faciales en un parpadeo. Era como un cascaron vacío de pie en medio de la mancha de Blot, solo por un segundo Ruggie pensó en acercarse a preguntar si estaba bien, Leona sintió el escalofrío subiéndole por la espina dorsal. Era una imagen aterradora. Desconcertante. Azul respiró profundo de la nada cerrando los ojos, sus labios comenzaron a curvarse hacia arriba seguidos de escucharse un comienzo de risa seca, la risa escaló a una risotada cambiando a carcajadas profundas abriendo los ojos completamente. Azul se tomó el abdomen con una mano y la cabeza con la otra, se dobló sobre sí por la fuerza de las risas. Ruggie por instinto de no querer morir ahí se puso detrás de Leona, el león no sabía cómo sentirse. —Ah, cierto— la voz plana de Azul con esa sonrisa les heló la sangre a los dos— Solo tengo que robarlos de nuevo si se han ido… Azul alzó sus iris chocando con los dos pares de ojos aterrados en una esquina, el pulpo se enderezó de la espalda extendiendo su mano con una cara estoica de ojos bien abiertos. —Dámelo… ¡Oye! — el pulpo sonrió de nuevo— ¡Dame tu preciosa… MAGIA! Ante los ojos de Ruggie y Leona vieron como el pulpo se daba la vuelta al escuchar los pasos de unos estudiantes que habían terminado su jornada de trabajo forzado, Azul sonrió de oreja a oreja agarrando de la muñeca al primero a su alcance. El chico de Scarabia forcejeó antes de ver los ojos brillantes de Azul con esas líneas secas de alquitrán en sus mejillas. —¡Tu magia de relámpago y las habilidades atléticas de este tipo! — el pulpo se rió de forma divertida rayando en lo aterradora— ¡DÁMELOS TODOS! El chico se retorció de dolor dejándose caer cuando el brillo en su pecho pasó de él al pecho de Azul, con esa facilidad para robar la magia en ese cuerpo debilitado, el pulpo miró a los otros chicos que venían de salida del Dormitorio. Se les abalanzó cual barracuda entre risas monstruosas tocando por la espalda, brazo, hombro o hasta agarrándolos de la cabeza para robarles la magia. —¡¿Qué les está haciendo Azul a todos?! — Ruggie agachó tanto sus orejas que apenas eran visibles, su cola se pegó a su cuerpo del horror— ¡Todos los que toca simplemente caen uno tras otro! —Parece que su Magia Única no se limita a robar magia con solo hacerles firmar un contrato— Leona movió sus ojos lo más rápido para buscar algo con que detener a Azul— Quizás el contrato solo se usó en sí para mantener su magia bajo control. —¡¿Eh?! ¿Eso no es un poco aterrador? —Lo es, magia restringida como si fuera un boleto exprés para Blot, maldita sea. Los pasos resonando en el pasillo principal de donde se encontraba la entrada llegaron a los oídos de los dos, los gemelos Leech dieron miradas rápidas con el ceño fruncido. Jade más angustiado que Floyd, detrás de ellos venían Ace y Deuce viendo con los ojos bien abiertos la acumulación de Blot sacando humo en el camino por donde había pasado Azul. Jade respingó al oler ese aroma picante del alquitrán en el suelo, corrió con su gemelo detrás hasta donde estaba Azul quitándole la magia a un chico de Ignyhide desafortunado que intentó correr pasándole a un costado. Ruggie y Leona se movieron con la intención de salir de ahí, la mancha de Blot burbujeó furiosa tapándoles la huida. Los chicos de primero junto a esos dos de Savanaclaw se miraron en pánico, los Leech hablaron con Azul, pero fue inútil. Los cuatro vieron como la figura de Azul fue engullida por una ola de Blot convertida en fauces mortales, el bulto de alquitrán se expandió y contrajo varias veces sacando burbujas hasta irse agrandando tanto que estuvo a punto de romper los cristales del pasillo. El ruido había congregado a más estudiantes chismosos, cada uno de ellos vieron como de ese bulto salía un ser mitad pulpo de colores sombríos y mitad humano de piel grisácea inmenso con cabeza de esfera con Blot salpicando dentro, un tridente negro de ese mismo alquitrán se manifestó en las manos de la criatura. A sus pies apareció Azul en su forma real, similar a un ser mitad pulpo como la manifestación, él desprendía humo negro, su risa en eco hizo temblar a más de uno de los estudiantes. —Estamos en serios problemas. Deuce retrocedió un paso golpeando con la barrera de Blot, dio un grito cuando unos tentáculos intentaron sumergirlo en el líquido fangoso de alquitrán. Ace junto a Ruggie lo jalaron a tiempo viendo como esa cosa no pensaba quitarse ni despejarse, las risas en eco de Azul pusieron los pelos de punta al grupo. —Llamen a Haul— Ruggie gritó agachando las orejas cuando la manifestación de Blot se giró hacia ellos— ¡LLAMEN A HAUL! Ace sacó su celular buscando el número de Jack entre sus contactos, marcó entre temblores poniendo el móvil en su oreja antes de sentir el golpe en su espalda. Un grupo de estudiantes que intentaba huir de los tentáculos de esa cosa y de Azul fueron a la salida quitando de su camino a los otros, el chico Trappola cayó al suelo aventando el celular lejos de él. —¡Mierda…! Deuce esquivó un ataque de agua en su dirección lanzado por el tridente de la criatura, agarró el celular cuando Jack contestó, pero otro chorro de agua golpeó su mano lanzando el celular cerca de donde Ruggie estaba jalando a los idiotas de los estudiantes que iban a la barrera de Blot. Leona servía de escudo creando una barrera mágica al materializar su cetro, no iba a aguantar mucho, ni siquiera con la ayuda de los Leech para repeler los ataques de Azul y regresárselos. —¡Ace! ¡¿Qué sucede?! La voz en altavoz de Jack resonó entre el pánico y los gritos, la hiena dio el manotazo agarrando el móvil para acercarlo a su cara. —¡Llama a Haul! —¡Ruggie senior, no le oigo bien! —¡Haul, llama a Haul! —¡¿Qué?! ¡No entiendo nada! —¡HAUL, LLA.MA. A. HAUL! La hiena esquivó un ataque que logró atravesar la barrera derrumbando parte del techo sin romper el hechizo que separaba el agua de los pasillos. Se cubrió la cabeza escuchando el golpe de los escombros impactando en el piso, el celular se le había resbalado de la mano quedando debajo de los pedazos de concreto destruido. —¡MI CELULAR! —¡Te compras otro, primero preocúpate por salir vivo de aquí! Ruggie vio a los dos chicos de Heartslabyul antes de mover a los estudiantes indefensos a un lado a una zona segura donde la barrera de Blot no fuera a tragárselos. No necesitaban más problemas con Azul siendo el protagonista del caos en Octavinelle.  

✴︎—♛—✴︎

  Jack corrió con Haul a un lado entre los pasillos de la escuela, los dos habían salido a la Biblioteca a devolver los libros que el aviario pidió prestados para uso personal cuando recibieron la llamada, se detuvieron al llegar al salón de los espejos donde se veía la superficie negra en la entrada al Dormitorio de Octavinelle. Haul abrió los ojos por completo, eso era Blot, las cosas debían estar en código negro ahí dentro. Necesitaban entrar, pero si pasaban por el espejo no llegarían al Dormitorio, serían absorbidos por esa mancha antes de siquiera pisar suelo firme. —Carajo, necesitamos purificar o despejarlo, no podremos entrar sin ser contaminados en el paso. —¿Su Magia Única no puede limpiarlo, Haul senior? —Puedo intentar, pero no aseguro nada. El aviario extendió su mano concentrando el brillo blancuzco con rosa en sus dedos, cerró los ojos concentrándose en el ruido producido por esa cosa de alquitrán. Al abrirlos frunciendo el ceño, lanzó la esfera viendo como su magia luchaba contra el Blot en un remolino sobre la superficie del espejo, se escuchó el sonido del viento siendo cortado por un latigazo gracias a la magia del aviario antes de ver limpio el reflejo en esa superficie. Jack y Haul se vieron con una sonrisa. —Vamos. —¡Esperen! Los dos se giraron sobre sus talones viendo a ese chico castaño de manos vendadas apurar el paso, detrás suyo al rubio de puntas violetas que mantenía su gracia aun cuando trotaba. Los dos se unieron a Haul y Jack, el aviario vio las manos vendadas con unas pequeñas manchas secas cafés en las manos del chico de Heartslabyul. Se las tomó con cuidado un tanto asustado. —Reser, tus manos. —Están bien, ahora hay otras cosas de las que ocuparnos— Reser asintió calmando al aviario, miró al espejo con brillos blancos y rosas alrededor para mantener abierto el camino— Esto en parte es culpa mía, debo de arreglarlo yo mismo, sí Azul está en Overblot debo hablar con él. —¿Disculpa? Si ese pulpo avaricioso está en Overblot no es culpa tuya, él mismo se lo buscó. Reser se giró a ver decidido a Vil, los dos tuvieron una pelea silenciosa de miradas. El de ojos amielados sonrió con calma al otro. —Es mi culpa, hizo los contratos con intención de atraparme para darle mi negocio y mis recetas, si perder sus contratos lo afectó es en parte mi responsabilidad traerlo de regreso— el castaño puso con cuidado una de sus manos en su pecho— Lo hizo porque no nos comunicamos para hacer algo al respecto, Azul no merece quedarse en un estado constante de miedo por perder lo que construyó. Tal vez él destruyó lo mío, pero no dejaré que él destruya lo suyo. Haul sonrió con un resoplo sintiendo ese orgullo por ver como un chico de dieciséis años era tan maduro para su edad, Jack asintió ya dándole su apoyo a Reser en una mirada confiada. Vil miró a los tres esperando alguna queja o alguien oponiéndose, el rubio se apretó el puente de su nariz rodando los ojos después. Así como él era de obstinado, su Reser era el doble. —Bien, iremos a ayudar— Vil exhaló resignado con las cejas perfiladas fruncidas— Sí se pone peligroso te jalaré del brazo y nos iremos de ahí cuanto antes ¿Entendido, Reser? —Siempre. La corta risa juguetona del castaño le devolvió la sonrisa al rubio de puntas violetas, Haul y Jack se miraron dando una afirmación. Se agarraron de las manos en una cadena para evitar perderse en la teletransportación en caso de que el Blot intentara colarse entre la protección de la magia del aviario. Cayeron al suelo del Dormitorio con un estruendo entre quejas y un graznido de parte del chico ave, se levantaron al escuchar los gritos de pánico de los estudiantes arrinconados en una esquina con una débil barrera conjunta entre seis chicos de diferentes años. En el centro del pasillo los Leech estaban detrás de las columnas siendo revisados por Deuce, un poco más al frente estaba Leona hincado en una pierna intentando mantener la barrera en pie con algunas grietas en sus esquinas. Ruggie alzó las orejas al oír el ruido de esos cuatro poniéndose de pie, dejó el lado de Leona para ir corriendo por el aviario ignorando la sorpresa de ver a Vil y Reser también. —¡Rápido, no hay tiempo! Ruggie jaló del brazo al chico ave para acercarlo a donde estaba el punto de combate más crudo, Haul se detuvo viendo con los ojos bien abiertos cuando la figura inmensa de la manifestación de Blot chocó contra la barrera haciéndola temblar, detrás suyo la imagen de Azul le dio un escalofrío. —¡¿Quieres que hable con esa cosa?! —¡Esa es la idea de traerte! ¡¿No?! —¡Yo no voy a hacer eso! ¡Me gusta vivir, así como estoy con todos mis dedos, gracias! —¡¿HAAAA?! — Ruggie dio un manotazo en el pecho del otro viendo al aviario al señalar en otro manotazo a Azul en Overblot luego al león hincado a unos pasos— ¡Es igual a cuando te enfrentaste a este idiota en Overblot! ¡¿Por qué no puedes con Azul, pero con Leona si pudiste?! —¡Porque a Leona quería partirle la cara desde el inicio, a Azul apenas y lo conozco nomás por nombre! —¡Los estoy oyendo a los dos! Leona les dio una mirada irritada por encima de su hombro, debido a su momento de desconcentración para regañar a los dos bocones detrás suyo, Azul vio la oportunidad lanzándole un ataque poderoso de agua tronando en mil pedazos la barrera protectora dejando entrar ese olor a podredumbre y picante del alquitrán alrededor de la manifestación de Blot y de su dueño. Haul llegó de inmediato al lado del león asegurándose que estuviera bien, Leona no se había recuperado del todo después del Torneo de Magift y haber mantenido la barrera arriba por tanto tiempo lo dejó exhausto a niveles que el aviario se asustó al verlo pálido. —Leona, dime algo, por favor… —Haces mucho ruido… ¿No te parece?… pajarito— Leona dio una mirada agotada sin olvidar su sonrisa altanera. —Ahí está ese león arrogante. Los dos se sonrieron calmados antes de escuchar el rugido de gorgoteos de la manifestación de Blot, Ruggie se puso enfrente de los dos con la cola entre las patas, pero listo para ser la última defensa en la línea de fuego. Azul movió sus tentáculos caminando de forma extraña, ya que no movía sus “pies” sino se arrastraba con los tentáculos moviéndose de forma gelatinosa. —Ah, pero si es esa ave. Haul Akarrava— Azul se llevó sus manos a las mejillas con adoración enfermiza y sus ojos bien abiertos en fascinación por la vista— Dicen que los Aviarios tienen un gran nivel de magia elemental en sus venas ¡Magia infinita! ¡LA QUIERO! La hiena alzó sus orejas cuando el tridente de la manifestación de Blot se dirigió de lleno a ellos, la hiena lanzó esferas de fuego y viento viendo como estas rebotaban en la punta afiladas de los picos. Ruggie se giró esperando el golpe al mismo tiempo en que Leona se giraba poniendo contra su pecho a Haul usándose a él como escudo del otro. La hiena abrió los ojos viendo a los otros dos cuando no llegó el dolor, Leona también alzó sus orejas al no sentir el tridente atravesando su espalda. Soltó poco a poco su abrazo protector sobre Haul viendo primero a los ojos confundidos del aviario antes de girarse. Como si fuera una pelea de una pequeña riña, Floyd usó su Magia Única para desviar el golpe de la criatura, el gemelo sonrió dándole una mirada a los de Savanaclaw. —¿Eh, por qué me miran tan asombrados? Solo lance a otro lado esa cosa viscosa— el gemelo Leech regresó su vista al tridente desviando más ataques. —Rápido, por aquí. Jade levantó a Haul antes de levantar a Leona con un gruñido de esfuerzo, se alejaron a una zona segura antes de que el aviario se quedara viendo a la nada. Debían hacer algo, la entrada ya estaba limpia como para poder huir, pero eso significaba abandonar a Azul en ese estado con las probabilidades de que muriera por tanto desgaste físico al mantener esa forma por tanto tiempo. Un click en su cabeza retumbó hasta sus oídos, buscó entre la multitud de chicos evacuando hasta ver a quien buscaba, ahí estaba él con los pasos decididos directo a donde Floyd estaba desviando los ataques de Azul. Reser iba de frente al matadero. —¡Reser! Haul se levantó viendo de reojo como Ace, Deuce y hasta Vil notaron que el chico castaño ya no estaba a su lado como les prometió que estaría. El aviario saltó un escombro llegando al costado del chico de primer año, en esa mirada suave de ojos amielados había un sentimiento tan arraigado de fuerza interna por encima de la culpa o el miedo. Haul alzó las cejas cuando lo vio de frente, Reser sonrió lleno de seguridad al ponerle la mano en el hombro al de cabello rosa pálido. —¿Qué tan cerca debes de estar de Azul para activar tu Magia Única? La pregunta desubicó al aviario, parpadeo varias veces antes de sentirse influenciado por esa confianza férrea. —Solo unos diez metros, pero el problema es la criatura, no servirá de nada meter en la ilusión a Azul si esa cosa está unida a él. —Entonces ahí entro yo, confía en mí ¡Mantén el paso! Los dos corrieron de lleno a donde estaba la pelea, se separaron para pasar cada uno por los costados de Floyd ya agotado de tanto usar su Magia Única, el Leech dio una mirada consternada a los dos chicos a diferencia de los gritos de pánico y angustia de los demás. Azul se carcajeo al ver como esos dos iban de cabeza al pozo oscuro del charco de Blot debajo suyo y la manifestación de Blot.   Haul y Reser no se veían ni una pizca de asustados.
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