¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
Notas:
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Una inesperada visita en el Hotel Sunset Villa

Ajustes
Leona soltó la carcajada tapándose la boca con la mano dejando tirado el libro a un lado, se tomó el abdomen con la mano ya libre tirándose de costado en un fallido intento de evitar los manotazos de un ave apenada con la cara roja, igual a una manzana de primavera. Haul dio otro manotazo en la pierna del león gritando un “¡Leona!” lleno de vergüenza por haber contestado la pregunta con tanta sinceridad sin pensar antes con quien estaba hablando. Leona se giró quedando boca arriba tomando bocanadas de aire después de ahogarse en sus risas, volteó a ver al aviario sentado tapando su cara con sus manos. El león extendió su mano tomando del antebrazo al otro recibiendo un jalón, el de ojos esmeraldas se calmó un poco para levantarse y abrazar al apenado Haul que se negaba a destaparse la cara. —Déjame ver tu cara, Haul, necesito confirmar si esa es tu respuesta o no. —¡No quiero!… lo dije sin pensar— el aviario graznó agudo al ser tacleado con los brazos firmes rodeándolo— ¡No lo voy a repetir! —¡Anda! Dilo de nuevo, quiero oírlo una segunda vez. —… No. Haul enterró su cara en el cojín de ese fuerte improvisado sin darle la oportunidad al otro de verle la cara, negó repetidas veces al sentir el peso de Leona en su espalda junto a sus risas. El aviario dio un chipido avergonzado destapando uno de sus apenados ojos, ese pequeño sonrojo agrandó la sonrisa al león. —Dímelo, es más, repito la pregunta— Leona enterró su nariz en el cabello rosa pálido con ese brillo juguetón en sus esmeraldas— ¿A quién esperas tener a tu lado en un futuro? ¿Con quién? Dime. —¡NO! No lo voy a repetir… eres demasiado fastidioso. —¡No es cierto! Yo soy un ser inocente— Leona rió quedito inhalando el aroma a frambuesa floral llenando sus pulmones— Dijiste que querías que esa persona fuera yo, eso es una declaración muy audaz de tu parte, pajarito, pero acepto la propuesta. —¡Fue sin pensar! Se me salió de la boca antes de cuestionarme si era prudente… Haul gruñó avergonzado moviendo sus manos de su cara para mejor enterrar su cara en sus antebrazos, Leona se rió soltando al chico de su abrazo acostándose a un lado boca arriba. La curvatura en sus labios era tan natural y tan sincera por esa sola idea ya desarrollándose en su cabeza, no sonaba mal ni era descabellado, de hecho, ese futuro se acercaba un poco a sus ideas también. Leona rió inconsciente sintiendo el calor en sus mejillas mientras miraba alrededor con los ojos bien abiertos, se sentía tan libre en ese momento. Pasó su mano por su cabello respirando profundo sin saber cómo contener ese corazón hinchado de alegría por esa pequeña confesión, algo avergonzada de pate de Haul, pero ahí estaba. Haul frunció el ceño rodando por sobre su abdomen para buscar los ojos esmeraldas, ese brillo de la luna ayudó a ver esa alegría en los iris ajenos. El aviario suavizó un poco su vergüenza sin querer repetir sus palabras de cualquier forma, respiró hondo antes de apoyarse en sus codos. Sus ojos avergonzados se volvieron melancólicos al mirar al fondo del fuerte, aunque deseará hacer realidad ese anhelo no podría, solo era eso. Un anhelo. —Aunque así fuera, es solo un sueño— Haul giró con un poco de esfuerzo hasta sentarse abrazando sus piernas— Apenas se acabe el año escolar, al segundo de acabar, estoy seguro de que irán por mí a la escuela para llevarme de regreso al Árbol Sagrado. El Rey no me estima, pero tampoco dejará que yo esté libre lejos de su alcance para controlar mis apariciones en público. —Tch, ese idiota hijo de perra— Leona se talló la cara dando una patada al aire hasta sentarse por igual— ¿Y que si van a buscarte? Si es necesario te escapas, o yo te ayudo a encubrir tu rastro y después cuando me gradué nos vamos al fin de mundo si es necesario. —No servirá, otros Aviarios lo han intentado y han sido atrapados, el castigo por la "traición" fue ser ejecutados— Haul movió sus pies mirando sus dedos cubiertos cubiertos por el calcetín— ¿Qué sería diferente conmigo? —¿Tan poca fe me tienes, Haul? —No, pero no creo que seamos los primeros en romper costumbres tan arcaicas de un pueblo que ha conseguido ser un Imperio en las tierras del oeste y norte. —¿Y que tiene? Ese anciano idiota no te tiene un mínimo de respeto ni le importas, aunque duela es la verdad ¿Qué tiene que quieras ser libre a costa de si él te deje o no? Nada te ata allá. —Te equivocas— Haul cerró los ojos bajando el volumen de su voz— Temo que si provoco al Rey vaya a hacerle algo a mi mamá o a mis hermanos, podrán ser su familia de sangre junto a la madre de sus hijos, pero es capaz de aventarlos a los Carroñeros de puro coraje. —Entonces eso no es un Rey, es un tirano. Menos razones tienes para regresar— Leona suavizó su tono al escuchar que estaba apretando su voz de la rabia— Me estás dando consejos para luchar por mi propia libertad de ser yo, deberías de seguir tus propios consejos. —Lo haría si pudiera, solo tengo dieciocho años, no he logrado nada importante en mi vida y las peleas que tuve con el Rey terminaron en una casi ejecución, sino fuera porque mi madre intervino— Haul abrió los ojos mirando a las estrellas— No lo dije antes ni creí decirlo, pero ahora que me siento más seguro de lo que siento… el Rey me da miedo, su frialdad me aterra. Leona respiró profundo juntando la paciencia para no soltar su enojo con la persona equivocada, aquella que estaba pidiendo ayuda en silencios. No era cualquier persona, era su pajarito que había hecho un excelente trabajo como su “Lugar Seguro” y estaba siendo más increíble en esos días. Una idea vino a su mente, el escalofrío bajó por su columna sintiendo la vergüenza por adelantado. Ese momento seguro se vería tan cursi y ridículo, pero si eso daba un rayo de esperanza a Haul lo haría. Después podía vomitar el arcoíris en la taza del baño a escondidas. —Entonces hay que comprometernos, casémonos. Haul giró su cabeza tan lentamente con los ojos bien abiertos que Leona estuvo a nada de arrepentirse de sus palabras, se calmó dando una sonrisa arrogante cuando ese rostro estupefacto frunció el ceño, torciendo su boca en una queja no dicha. Leona tuvo que tragarse la carcajada cuando Haul soltó un graznido antes de hablar. —¡Leona Kingscholar! ¡¿QUÉ?! —Sí, digo, como segundo príncipe que el pueblo no quiere que “brille” más que el rey o el otro príncipe, les importa poco con quien me case mientras no sea alguien en la línea de sucesión de otro reino— Leona se encogió de hombros quitándole importancia— Dudo haya peros si anuncio que estoy comprometido con un hermoso pajarito de sonrisa encantadora y deslumbrantes ojos celestes tan bellos como el cielo despejado. —¡No me des halagos para quitarle peso a tus palabras! — Haul lo señaló con el índice al voltearse a verlo por completo— Ni siquiera somos pareja y estamos estudiando, bueno tú estás estudiando ¡Casarte conmigo para darle en el ego al Rey de lo Aviarios es algo desquiciado y me estas poniendo solo como una pieza en el tablero! Eso no es amor, es desquite. —¡Oye, oye, no tuerzas mis palabras! Lo hago para tenerte aquí y con una excusa MUY GRANDE de peso, no es coraje sino intención real— Leona manoteó la mano del chico sin fuerza para no lastimarlo— Además, lo que dije sobre ti fue real, y con gusto sería la persona que te acompañe en ese futuro que dijiste. —¡¿Y que si digo que no quiero?! —Pues yo… ¡Yo haría…! — Leona buscó a los lados como si estuviera escrita ahí su siguiente línea de defensa, gruñó frustrado— ¡Te daría razones para aceptar la propuesta! Como que tenerme como prometido es una buena idea. —¿Exactamente de donde es una buena idea? —En que te dejaría dormir a mi lado cuando tomo siestas, que te dejaría usar mis fondos para comparte lo que quieras, que me agarres las orejas cada que quieras ¡No sé, lo que quieras! —¿Y si todo lo que quiero es que seas tú? —¡Pues también lo hago, te doy lo que quieras ya te dije! — Leona subió sus manos dejándolas caer segundos después viéndose resignado— No estoy siendo un bruto, estoy hablando muy en serio, quiero seguir viendo esa sonrisa en tu cara hasta que te duelan las mejillas y a mí el abdomen por estar riendo CONTIGO ¿Entendiste o me tengo que humillar más para que entiendas mis palabras? —… Si algo sale mal te voy a matar. —Trato hecho, mañana iremos a comprar anillos. —¡Leona! —¡Cuánto más pronto, mejor! Así dice el dicho y estoy dispuesto a verme como un estúpido ridículo con tal de cumplir mi promesa mitad amenaza de secuestrarte. Leona se levantó del fuerte manoteando al aire con ambas manos dándole fin a la conversación. —Solo no esperes que diga “te amo” al minuto de darte el anillo, no me voy a humillar tan rápido. —Qué forma tan rara de empezar a conocernos ¿Eh? Usualmente las personas normales salen, se vuelven pareja y después de un tiempo se casan— Haul estampó sus manos en el suelo al sentarse bien— Nosotros lo estamos haciendo todo al revés. —¡¿Y que tiene?! Ya deja de quejarte, de todas formas, te iba a pedir ser novios terminando las vacaciones… Haul abrió la boca en una sonrisa burlona perfecta al voltear tan rápido que casi pareció que se dislocaría el cuello, Leona detuvo sus palabras tallándose la cara cuando el sonrojo cubrió su rostro por completo. Ese detalle no era necesario ni OCUPABA decirlo en voz alta, el calor del momento hacía demasiado mal a su cerebro. El león apuró el paso a la habitación principal cuando escuchó los pasos del aviario yendo a donde se encontraba parado, no quería ver a la cara en ese momento a Haul. De seguro estaba a nada de comenzar las burlas de volverse un león feroz y huraño a un león manso que no pensaba antes de hablar. —¡Kingscholar, no huyas, dilo de nuevo! —¡NO, NO ME HABLES! Leona pidió al cielo que lo tragara la tierra y lo escupiera en el espacio, o en cualquier lugar lejos de ahí. La vergüenza no cabía en su cuerpo, mucho menos en sus manos al aventarse a la cama para taparse con la colcha hasta la cabeza volviéndose un bulto de vergüenza.  

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  Necesitaban salir en la mañana para ir a los negocios de joyería más adecuados para comprar anillos de compromiso, se sentía irreal ir los dos arriba del auto rentado buscando entre las calles los negocios de anillos y joyas donde era seguro que tendrían anillos de buena calidad. Leona viró el auto en una calle pequeña de un solo sentido, hizo las maniobras hasta estacionarse en la zona permitida. Extendió la mano a Haul para ayudarlo a pasar a los asientos de atrás y poder bajarse del lado de la acera, no quería que el pobre aviario fuera atropellado por algún idiota mal conductor. Ya los dos abajo asegurando que el chico ave tuviera bien puesto el sombrero y sus lentes para el sol, Leona ofreció su brazo con un ademán demasiado dramático. —Te estas esforzando, Kingscholar. —Técnicamente ya somos prometidos porque lo acordamos, debo verme bien para hacer sentir orgulloso a mi futura pareja ¿No? —… Mejor no digo nada, vamos. Haul caminó sujetando el brazo del león sin tanta importancia viendo a los lados los otros negocios, sus ojos se desviaron a la entrada de la tienda de joyas artesanales subiendo el escalón sin quitar su mano de la mano del león, se detuvo esperando a ver la figura del otro chico detrás suyo. Leona dio un apretón en la mano al aviario antes de ir directo al mostrador donde un hombre viejo los recibió con una sonrisa ignorando que uno de esos dos jóvenes era el segundo príncipe de Sunset Savanna, inclinó su cabeza dándoles su atención completa. —Bienvenidos jovencitos, estoy a su disposición, díganme. —Buscamos un ¡Agh! — Leona se frotó el lugar donde sintió el pellizco del aviario al no regresar el saludo— Por los Siete… Buenos días, buscamos anillos de compromiso. —Oh por supuesto ¿Serán para ustedes? —¡Sí! Si no es mucha molestia, señor. Haul sonrió amable poniendo con cuidado sus manos sobre el filo del mostrador dando esa imagen refrescante encantadora, el anciano asintió regresando esa sonrisa al ver que uno de los dos era tan dulce para ser educado. Se volteó caminando a un ritmo pausado a la trastienda a buscar los conjuntos pedidos, Leona aprovechó la ausencia del dueño para jalarle un mechón de cabello sin tanta fuerza al aviario. Haul graznó sorprendido dándole un empujón en el costado al león, el aviario hizo la señal de silencio entre risitas cuando eso activó un botón para comenzar con los empujones. Leona siguió riéndose pegando su nariz a la coronilla de Haul manteniendo la curvatura en sus labios, al ver regresar el dueño hizo un “ssh” con una cara tan seria que hasta parecía que de verdad se estaba comportando. —Aquí están, no tenemos tantos anillos para la altura de la unión, disculpen la humildad de mi trabajo. —No se preocupe, tampoco es para tener diamantes. —¿Disculpa? Leona se cruzó de brazos viendo a Haul, el aviario calló la risita sin quitar su sonrisa al subir su dedo a sus labios para pedirle silencio, el león se inclinó susurrando bufidos en la sien del chico de ojos celestes. Haul lo empujó del pecho para enderezarlo. —Ya, ya, suficiente. Pon atención. —Estoy poniendo atención, por eso mi pregunta. Leona pasó su brazo por los hombros del chico ave al verlo tomar uno de los anillos con una pequeña esfera transparente de vidrio soplado, era un buen trabajo con el aro de plata sujetando la esfera. Era demasiado simple. Haul dejó el anillo agarrando otro con una piedra cortada en prisma en un aro simple de oro, el siguiente fue también de vidrio soplado. Leona agachó las orejas sintiéndose impaciente y un tanto decepcionado por las opciones, sus ojos se movieron a uno que tenía una hermosa piedra de zafiro claro cortada en diamante. En la base de piedra había pequeños botones de cuarzos antes de dejar por si solo el anillo de oro, extendió la mano para tomarlo con cuidado, sin pedir permiso extendió su otra mano sujetando la barbilla a Haul con tal de alzarle la cara. Puso el anillo a un lado de sus ojos asintiendo al segundo, eran del mismo hermosos color claro a la piedra. Ese, esa era la opción perfecta para ser modelada por la mano izquierda de ese hermoso chico. Solo esta vez no lo iba a decir en voz alta. —Este, yo digo que este. —Déjame verlo— Haul extendió su mano sintiendo el pequeño peso del anillo, lo revisó de forma minuciosa antes de estar de acuerdo— Es muy lindo, me gusta mucho. —Denos este. —¿No quiere saber el precio, joven príncipe? —No ocupo, cárguelo a la cuenta de la familia y ponga el anillo en… una caja bonita. El anciano del negocio asintió tomando con cuidado el anillo con sus manos temblorosas, juntando sus dos manos lo llevó a la trastienda en ese andar lento. Leona se apoyó en el filo del mostrador viendo las otras opciones que no habían alcanzado a ver antes de escoger al ganador. Entre esas había un dúo de anillos de matrimonio igual de sencillos, pero a diferencia de los otros que solo eran aros de oro sin dibujos, esos tenían enredaderas de vidrio soplado de colores arcoíris con el espacio suficiente en la parte de abajo para escribirle algo. El león pensó en otra idea descabellada. Sonrió malvado sin intenciones reales de maldad, resoplo astuto al curvar los labios. —Oye, Haul ¿Ya viste esos collares de allá? Ve a verlos y dime cual quieres. —¿Por qué querría yo un collar? —Agarra los que quieras para recuerdos, se los puedes mandar a tu mamá o tu hermana al regresar al Night Raven College. —Eso tiene sentido, no te vayas a ir. Haul volteó encaminándose a las repisas del costado cerca de la ventana de la izquierda, así cuando el aviario estaba ocupado analizando los collares artesanales, Leona golpeó el suelo con la punta de su zapato sintiéndose impaciente por el regreso del anciano. Al verlo llegar con la cajita de terciopelo blanco gargoleada en colores terrosos, el león le hizo señales antes de susurrarle algo al anciano señalando los anillos que tenía en la mano. El hombre viejo asintió añadiendo el precio de esos dos anillos a la cuenta actual. En un movimiento audaz y camuflajeado, el león metió su mano al bolsillo de su pantalón guardando los otros dos anillos de matrimonio, dejando solo el de compromiso a la vista cuando Haul regresó con dos collares hermosos de mármol y cuarzos. Sería una buena sorpresa para cuando llegara el momento adecuado, en un futuro prometedor.  

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  Ambos subieron al mismo tiempo al nivel que llevaba al área abierta del comedor del hotel, pero solo uno se detuvo al reconocer la cara del hombre que los recibió con una sonrisa educada. Haul no escatimó en protocolo o en las apariencias de cómo sería vista su imagen, se acercó extendiendo su mano primero para saludar de forma educada antes de dar un abrazo corto de felicidad genuina. —Chambelán Kifaji, un gusto verlo después de tantos días. —¡Ohoho! Que energías, joven Haul, un gusto verlo después de unos días igualmente. —¿Vino a dar buenas noticias? —Todo lo que salga de su boca dudo sean buenas noticias— Leona bufó resignado regresando por sobre sus pasos, pasó su brazo por los hombros del aviario— ¿Qué quieres ahora? —Ah, veo que las energías solo se quedaron en el joven Haul, es una lástima, esperaba ver una imagen más amable del joven Leona ahora que tuvo una buena influencia. —Quisieras, ahora di ¿Qué quieres? —A diferencia de su tiempo libre, su hermano mayor tiene un tiempo limitado al día para venir a visitarlo, y ese tiempo es ahora— Kifaji sonrió de forma burlona al ver la expresión de hastío en el león— Lo espera el señor Farena en el salón VIP de conferencias, en lo que respecta al joven Haul, puede acompañarme a desayunar en el restaurante privado del hotel. Hoy el chef acaba de recibir un cargamento fresco de mariscos, entre ellos langosta, por si desea probarla. —¡Por supuesto! Nos vemos al rato, Leona. Haul se fue con al chambelán dándole la satisfacción a Kifaji de ver a Leona lidiar con la idea de tener que ver a Farena, aunque si era una petición del mismo rey en turno entonces el segundo príncipe no podría negarse. El león refunfuñó rodando los ojos al desviar su andar hacia la sala VIP con pasos pesados, su mano jugó con la cajita de terciopelo blanco gargoleada en dorado en su bolsillo, sintiéndose un tanto impaciente para regresar a la habitación y ponerlo en el dedo anular del aviario. Leona se sacudió el estrés emergente en sus hombros al abrir la puerta, no sirvió de mucho cuando vio esa cara alegre con tan poco material para ser una figura importante a los ojos del león menor. —¡Leona! Mi hermano menor, un gusto verte ¿Cómo has estado? —Sí, sí ¿Qué quieres, Farena? —Siéntate por favor, es un tema algo largo— Farena señaló la silla a la derecha de la gran mesa ovalada de madera negra con cristal. El sentimiento de nerviosismo golpeó el estómago de Leona al jalar la silla hacia atrás, se sentó dejando caer su peso con un resoplo de irritación un tanto más disimulado a cómo sería antes. Farena lo notó, las palabras de Kifaji eran ciertas, ese chico de curioso color de cabello era una buena influencia en algunas áreas. —Tu Invitado de Honor es singular, no lo digo de mala forma, sino como un halago ¿Algo importante que debas decir de él antes de que continúe? —No, Haul es Haul y punto final. —Ah, sí, se llama Haul en eso estamos de acuerdo— Farena rascó una imperfección en la madera de la mesa, inhaló profundo antes de ver a su hermano— Pero no dijiste que su apellido es Akarrava ¿Sabes el problema que es eso? —¿Cómo lo supiste? —Kifaji buscó el nombre de Haul en los registros escolares, sabía que ese chico era un tipo de ave, pero no sabía de qué raza era— Farena alzó la vista respirando profundo en ese gesto de hermano mayor responsable— Leona ¿Sabes el peso y el impacto de tener al primer Aviario hospedándose en Sunset Savanna? Y el gran alboroto que se hará cuando se sepa el incidente del Palacio Real. —¿Sabes? Justo por esto, ESTO, no quería decir nada de quien es Haul y de donde viene— Leona señaló a su alrededor con los colmillos de fuera— No necesita un festival ni una maldita celebración ¡Sí! Es un Aviario, el primero es cierto, en pisar fuera de ese nido de víboras que son los malnacidos de esas urracas. —Leona compórtate, es una raza que tiene muchos misterios para las personas fuera de su territorio, que el Rey Rakar dejara salir a uno de ellos de los límites del territorio es un evento histórico, más que ese Aviario sea uno de sus hijos— Farena alzó las cejas cortando sus palabras al ver el rugido naciente en los labios de su hermano menor. —Ese cabrón no merece que lo nombres, es un hijo de perra malnacido tiránico— Leona dio un golpe seco con su puño en la mesa, la madera tambaleó solo un poco— Ese desgraciado no ve a Haul como su hijo ¿Qué le va a importar si es un evento histórico? Un segundo… Dime que no enviaste una carta de agradecimiento o esas estupideces. —No lo hice porque antes quería oír tu versión, y la razón de mantener escondido al chico. —No lo hagas— el león de ojos esmeraldas cortó de tajo— Haul vino a Sunset Savanna a escondidas, si mandas una prorroga al Rey sobre su paradero lo meterás en problemas. Y ahora que somos prometidos no quiero que nuestro plan se vaya abajo. —Bien, entonces solo será una…— Farena frunció el ceño deteniendo su boca, procesó el comentario viendo a su hermano quien sonrió con suficiencia— ¿Prometido? ¿Te acabas de comprometer? ¡¿Ahora?! —Sí, tal como escuchaste— la cola de león dio un latigazo al aire ensanchando esa sonrisa— Haul y yo estamos comprometidos.   Leona disfrutó ver la cara de estupefacción de su hermano mayor.
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