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Necesitaban salir en la mañana para ir a los negocios de joyería más adecuados para comprar anillos de compromiso, se sentía irreal ir los dos arriba del auto rentado buscando entre las calles los negocios de anillos y joyas donde era seguro que tendrían anillos de buena calidad. Leona viró el auto en una calle pequeña de un solo sentido, hizo las maniobras hasta estacionarse en la zona permitida. Extendió la mano a Haul para ayudarlo a pasar a los asientos de atrás y poder bajarse del lado de la acera, no quería que el pobre aviario fuera atropellado por algún idiota mal conductor. Ya los dos abajo asegurando que el chico ave tuviera bien puesto el sombrero y sus lentes para el sol, Leona ofreció su brazo con un ademán demasiado dramático. —Te estas esforzando, Kingscholar. —Técnicamente ya somos prometidos porque lo acordamos, debo verme bien para hacer sentir orgulloso a mi futura pareja ¿No? —… Mejor no digo nada, vamos. Haul caminó sujetando el brazo del león sin tanta importancia viendo a los lados los otros negocios, sus ojos se desviaron a la entrada de la tienda de joyas artesanales subiendo el escalón sin quitar su mano de la mano del león, se detuvo esperando a ver la figura del otro chico detrás suyo. Leona dio un apretón en la mano al aviario antes de ir directo al mostrador donde un hombre viejo los recibió con una sonrisa ignorando que uno de esos dos jóvenes era el segundo príncipe de Sunset Savanna, inclinó su cabeza dándoles su atención completa. —Bienvenidos jovencitos, estoy a su disposición, díganme. —Buscamos un ¡Agh! — Leona se frotó el lugar donde sintió el pellizco del aviario al no regresar el saludo— Por los Siete… Buenos días, buscamos anillos de compromiso. —Oh por supuesto ¿Serán para ustedes? —¡Sí! Si no es mucha molestia, señor. Haul sonrió amable poniendo con cuidado sus manos sobre el filo del mostrador dando esa imagen refrescante encantadora, el anciano asintió regresando esa sonrisa al ver que uno de los dos era tan dulce para ser educado. Se volteó caminando a un ritmo pausado a la trastienda a buscar los conjuntos pedidos, Leona aprovechó la ausencia del dueño para jalarle un mechón de cabello sin tanta fuerza al aviario. Haul graznó sorprendido dándole un empujón en el costado al león, el aviario hizo la señal de silencio entre risitas cuando eso activó un botón para comenzar con los empujones. Leona siguió riéndose pegando su nariz a la coronilla de Haul manteniendo la curvatura en sus labios, al ver regresar el dueño hizo un “ssh” con una cara tan seria que hasta parecía que de verdad se estaba comportando. —Aquí están, no tenemos tantos anillos para la altura de la unión, disculpen la humildad de mi trabajo. —No se preocupe, tampoco es para tener diamantes. —¿Disculpa? Leona se cruzó de brazos viendo a Haul, el aviario calló la risita sin quitar su sonrisa al subir su dedo a sus labios para pedirle silencio, el león se inclinó susurrando bufidos en la sien del chico de ojos celestes. Haul lo empujó del pecho para enderezarlo. —Ya, ya, suficiente. Pon atención. —Estoy poniendo atención, por eso mi pregunta. Leona pasó su brazo por los hombros del chico ave al verlo tomar uno de los anillos con una pequeña esfera transparente de vidrio soplado, era un buen trabajo con el aro de plata sujetando la esfera. Era demasiado simple. Haul dejó el anillo agarrando otro con una piedra cortada en prisma en un aro simple de oro, el siguiente fue también de vidrio soplado. Leona agachó las orejas sintiéndose impaciente y un tanto decepcionado por las opciones, sus ojos se movieron a uno que tenía una hermosa piedra de zafiro claro cortada en diamante. En la base de piedra había pequeños botones de cuarzos antes de dejar por si solo el anillo de oro, extendió la mano para tomarlo con cuidado, sin pedir permiso extendió su otra mano sujetando la barbilla a Haul con tal de alzarle la cara. Puso el anillo a un lado de sus ojos asintiendo al segundo, eran del mismo hermosos color claro a la piedra. Ese, esa era la opción perfecta para ser modelada por la mano izquierda de ese hermoso chico. Solo esta vez no lo iba a decir en voz alta. —Este, yo digo que este. —Déjame verlo— Haul extendió su mano sintiendo el pequeño peso del anillo, lo revisó de forma minuciosa antes de estar de acuerdo— Es muy lindo, me gusta mucho. —Denos este. —¿No quiere saber el precio, joven príncipe? —No ocupo, cárguelo a la cuenta de la familia y ponga el anillo en… una caja bonita. El anciano del negocio asintió tomando con cuidado el anillo con sus manos temblorosas, juntando sus dos manos lo llevó a la trastienda en ese andar lento. Leona se apoyó en el filo del mostrador viendo las otras opciones que no habían alcanzado a ver antes de escoger al ganador. Entre esas había un dúo de anillos de matrimonio igual de sencillos, pero a diferencia de los otros que solo eran aros de oro sin dibujos, esos tenían enredaderas de vidrio soplado de colores arcoíris con el espacio suficiente en la parte de abajo para escribirle algo. El león pensó en otra idea descabellada. Sonrió malvado sin intenciones reales de maldad, resoplo astuto al curvar los labios. —Oye, Haul ¿Ya viste esos collares de allá? Ve a verlos y dime cual quieres. —¿Por qué querría yo un collar? —Agarra los que quieras para recuerdos, se los puedes mandar a tu mamá o tu hermana al regresar al Night Raven College. —Eso tiene sentido, no te vayas a ir. Haul volteó encaminándose a las repisas del costado cerca de la ventana de la izquierda, así cuando el aviario estaba ocupado analizando los collares artesanales, Leona golpeó el suelo con la punta de su zapato sintiéndose impaciente por el regreso del anciano. Al verlo llegar con la cajita de terciopelo blanco gargoleada en colores terrosos, el león le hizo señales antes de susurrarle algo al anciano señalando los anillos que tenía en la mano. El hombre viejo asintió añadiendo el precio de esos dos anillos a la cuenta actual. En un movimiento audaz y camuflajeado, el león metió su mano al bolsillo de su pantalón guardando los otros dos anillos de matrimonio, dejando solo el de compromiso a la vista cuando Haul regresó con dos collares hermosos de mármol y cuarzos. Sería una buena sorpresa para cuando llegara el momento adecuado, en un futuro prometedor.✴︎—♛—✴︎
Ambos subieron al mismo tiempo al nivel que llevaba al área abierta del comedor del hotel, pero solo uno se detuvo al reconocer la cara del hombre que los recibió con una sonrisa educada. Haul no escatimó en protocolo o en las apariencias de cómo sería vista su imagen, se acercó extendiendo su mano primero para saludar de forma educada antes de dar un abrazo corto de felicidad genuina. —Chambelán Kifaji, un gusto verlo después de tantos días. —¡Ohoho! Que energías, joven Haul, un gusto verlo después de unos días igualmente. —¿Vino a dar buenas noticias? —Todo lo que salga de su boca dudo sean buenas noticias— Leona bufó resignado regresando por sobre sus pasos, pasó su brazo por los hombros del aviario— ¿Qué quieres ahora? —Ah, veo que las energías solo se quedaron en el joven Haul, es una lástima, esperaba ver una imagen más amable del joven Leona ahora que tuvo una buena influencia. —Quisieras, ahora di ¿Qué quieres? —A diferencia de su tiempo libre, su hermano mayor tiene un tiempo limitado al día para venir a visitarlo, y ese tiempo es ahora— Kifaji sonrió de forma burlona al ver la expresión de hastío en el león— Lo espera el señor Farena en el salón VIP de conferencias, en lo que respecta al joven Haul, puede acompañarme a desayunar en el restaurante privado del hotel. Hoy el chef acaba de recibir un cargamento fresco de mariscos, entre ellos langosta, por si desea probarla. —¡Por supuesto! Nos vemos al rato, Leona. Haul se fue con al chambelán dándole la satisfacción a Kifaji de ver a Leona lidiar con la idea de tener que ver a Farena, aunque si era una petición del mismo rey en turno entonces el segundo príncipe no podría negarse. El león refunfuñó rodando los ojos al desviar su andar hacia la sala VIP con pasos pesados, su mano jugó con la cajita de terciopelo blanco gargoleada en dorado en su bolsillo, sintiéndose un tanto impaciente para regresar a la habitación y ponerlo en el dedo anular del aviario. Leona se sacudió el estrés emergente en sus hombros al abrir la puerta, no sirvió de mucho cuando vio esa cara alegre con tan poco material para ser una figura importante a los ojos del león menor. —¡Leona! Mi hermano menor, un gusto verte ¿Cómo has estado? —Sí, sí ¿Qué quieres, Farena? —Siéntate por favor, es un tema algo largo— Farena señaló la silla a la derecha de la gran mesa ovalada de madera negra con cristal. El sentimiento de nerviosismo golpeó el estómago de Leona al jalar la silla hacia atrás, se sentó dejando caer su peso con un resoplo de irritación un tanto más disimulado a cómo sería antes. Farena lo notó, las palabras de Kifaji eran ciertas, ese chico de curioso color de cabello era una buena influencia en algunas áreas. —Tu Invitado de Honor es singular, no lo digo de mala forma, sino como un halago ¿Algo importante que debas decir de él antes de que continúe? —No, Haul es Haul y punto final. —Ah, sí, se llama Haul en eso estamos de acuerdo— Farena rascó una imperfección en la madera de la mesa, inhaló profundo antes de ver a su hermano— Pero no dijiste que su apellido es Akarrava ¿Sabes el problema que es eso? —¿Cómo lo supiste? —Kifaji buscó el nombre de Haul en los registros escolares, sabía que ese chico era un tipo de ave, pero no sabía de qué raza era— Farena alzó la vista respirando profundo en ese gesto de hermano mayor responsable— Leona ¿Sabes el peso y el impacto de tener al primer Aviario hospedándose en Sunset Savanna? Y el gran alboroto que se hará cuando se sepa el incidente del Palacio Real. —¿Sabes? Justo por esto, ESTO, no quería decir nada de quien es Haul y de donde viene— Leona señaló a su alrededor con los colmillos de fuera— No necesita un festival ni una maldita celebración ¡Sí! Es un Aviario, el primero es cierto, en pisar fuera de ese nido de víboras que son los malnacidos de esas urracas. —Leona compórtate, es una raza que tiene muchos misterios para las personas fuera de su territorio, que el Rey Rakar dejara salir a uno de ellos de los límites del territorio es un evento histórico, más que ese Aviario sea uno de sus hijos— Farena alzó las cejas cortando sus palabras al ver el rugido naciente en los labios de su hermano menor. —Ese cabrón no merece que lo nombres, es un hijo de perra malnacido tiránico— Leona dio un golpe seco con su puño en la mesa, la madera tambaleó solo un poco— Ese desgraciado no ve a Haul como su hijo ¿Qué le va a importar si es un evento histórico? Un segundo… Dime que no enviaste una carta de agradecimiento o esas estupideces. —No lo hice porque antes quería oír tu versión, y la razón de mantener escondido al chico. —No lo hagas— el león de ojos esmeraldas cortó de tajo— Haul vino a Sunset Savanna a escondidas, si mandas una prorroga al Rey sobre su paradero lo meterás en problemas. Y ahora que somos prometidos no quiero que nuestro plan se vaya abajo. —Bien, entonces solo será una…— Farena frunció el ceño deteniendo su boca, procesó el comentario viendo a su hermano quien sonrió con suficiencia— ¿Prometido? ¿Te acabas de comprometer? ¡¿Ahora?! —Sí, tal como escuchaste— la cola de león dio un latigazo al aire ensanchando esa sonrisa— Haul y yo estamos comprometidos. Leona disfrutó ver la cara de estupefacción de su hermano mayor.