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El tintineo de sus garras chasqueando en la madera del suelo abría el camino por donde pasaban los demás, igual a un depredador buscando a su presa del día. No se detenía, no daba miradas a los otros que pasaban a sus costados o saludaban con respeto por su poder, se detuvo al llegar a la cima de las escaleras entrando en la parte del domo natural. Algo no le gustaba, causaba esa desarmonía en su estado tan sereno concentrado en tratar con las cosas importantes de su pueblo. Frunció el ceño dando un aletazo corto sin alzar vuelo, giró sobre sus garras sin necesidad de saber quién era la persona detrás suyo rasgando la madera con sus garras. Él siempre se presentaba en los momentos justos. —Zakary. —Dime, padre. El primer hijo se inclinó doblando una de sus patas de ave con sus alas extendidas a los lados, una reverencia digna de su clase y estatus. Así deberían de inclinarse los demás ante su presencia ¿Qué era esa aberración de solo inclinar la espalda y sus cabezas? Eran inútiles, aviarios ingratos. —Algo no me gusta, y odio no estar en paz— el Rey se giró por completo acercándose en zancadas cortas, exhaló seco al ver al chico en reverencia— Tu madre me está escondiendo algo con respecto a ese engendro, ya sabes qué hacer. Vete. —Como usted ordene, padre. Zakary sonrió con exagerada obediencia mirando al suelo de madera, su sonrisa se ensanchó más al enderezar solo su espalda, llena de esa malicia viva por hacerle pagar a ese deforme ser que se hacía llamar su hermano menor solo por compartir sangre. El hijo primogénito levantó la cabeza cuando el Rey Rakar se alejó quedando al filo de ese arco de corteza tierna en la cima del Árbol Sagrado, observando el resto del cráter con la barbilla en alto. Aquel hijo se movió con cautela sin alertar a los sirvientes o a los mismos Escoltas patrulleros en los corredores, sus garras dejaron de rascar la madera buscando entre las habitaciones esa cortina de colores distinguidos. Esperó paciente en la esquina del corredor, las voces de la Reina hablando con su Escolta personal se fueron alejando hasta ser un susurro lejano en los pasillos laterales. Se escabulló abriendo la cortina en sigilo, retrajo sus alas hasta dejarlas pegadas a sus costados cerrando la enorme tela a su paso sin ponerle el hechizo de solidificación por si debía salir a prisa. La habitación era de un toque femenino maduro a diferencia de las otras habitaciones o de la misma habitación del Rey, aquí la hamaca colgante era del tamaño justo, los ventanales no tenían malla dejando entrar mariquitas y mariposas a las macetas del fondo. A Zakary no le importaba eso, caminó evadiendo las cosas que pudiera mover o tirar por sus alas. Bajó su abanico de plumas pegándolo casi a sus garras, se abrió camino al escritorio cerca del arco natural en la madera a la derecha de la cama, abrió cajones y revolvió los papeles dispersados de forma ordenada. Sus cejas se fruncieron escapando un graznido grave de frustración, no le podía fallar al Rey en una tarea tan simple. Buscar información incriminatoria de los movimientos hechos por la Reina a espaldas de la autoridad del mismísimo Rey y sus reglas para mantener una imagen digna fuera del territorio Aviar, ese alien, esa paria debía de acatar las reglas. Un borbotón de coraje subió por su esófago al recordar como la noticia de que ese engendro de plumaje desigual al prestigioso apellido Akarrava iría fuera del cráter a una simple escuela de poca monta, solo por el capricho de ver más allá del muro, era un pecado dejarlo ir a él siendo el primer Aviario en salir de forma oficial con el permiso del Rey. La vergüenza y la mancha de la especie puesta en un débil, repulsivo, maldito de nacimiento, indigno y el error del linaje que sería la primera imagen de esa poderosa raza capaz de surcar los cielos y ser los depredadores natos en tierra si así lo deseaban. Era una vergüenza pública. Golpeó la pared de madera al no encontrar nada más que reportes, dibujos de planos para la siembra junto a algunas cosas personales sin una sola mención de ese bastardo. Sin pruebas solo serían especulaciones de parte del Rey, sí no conseguía una prueba física entonces él se enojaría por no poder estar por encima del poder de la Reina. Zakary siseo bajo dándose la vuelta importándole poco que sus alas golpearan la silla aviaria, el golpeteo de la silla cayendo al suelo hizo un sonido hueco. Se frenó en seco. Sus ojos se tornaron a donde se encontraba la punta de la vara donde se colocaban las garras para sentarse, la quitó con un arrebato de victoria y anticipación abriendo esa compuerta escondida bajo la alfombra de tenues colores amarillos y blancos. Ahí estaba. La pila de cartas abiertas desdobladas, el puño y letra tan distintivo de ese engendro en cada una de ellas. Las leyó por las fechas escritas en las esquinas de las hojas hasta llegar a la más reciente, o la última, los ojos ambarinos de Zakary brillaron tenebrosos al incorporarse con esas cuatro cartas en sus manos. Dudaba la Reina fuera a extrañar las hojas “prestadas” para darle conocimiento al Rey sobre los movimientos no autorizados de ese ser cancerígeno, era un asunto importante para la gloria del apellido Akarrava. No tardó en regresar a la cima del árbol entre saltos y aleteos apresurados por su descubrimiento, el aviario de veintiocho años realizó la misma inclinación de hace unos minutos atrás al estar a la vista de esos ojos frívolos. El rey extendió su mano tomando las cuatro hojas desdobladas en asco, casi arrebatándolas de la mano de su hijo mayor, leyó desde la más reciente hasta la más vieja con un detenimiento tan silencioso como enfermo de poder. La risa seca reveló la sonrisa ensanchada en sus labios, llenos de toxicidad guardando esas hojas bajo su abrigo entre el chaleco y los arneses en su clavícula donde se notaba el emblema de la Familia Imperial. —Así que, esa escoria se confabuló con la Reina para salir de ese basurero de isla sin que yo lo notara— el Rey Rakar entornó los ojos a un lado viendo al cielo despejado— Es una pena, me temo que ambos deberán ser sancionados por “Desacato a la Corona” y un intento de traición. Zakary apretó los labios con algo de duda, la idea de castigar al despojo de su hermano menor le alegraba el día de sobremanera que no había cavidad en palabras, pero la mención de castigar de igual forma a su madre le causaba un escozor en sus alas. No era culpa de la Reina ser tan débil de corazón para aceptar los caprichos del defectuoso hijo, era puramente culpa de ese infeliz por abusar del cariño dado por la mano de la Reina. Zakary se levantó viendo con la barbilla en alto a su padre, su voz fue de esa sedosidad nata con un toque de perversidad por torcer un poco la situación a su favor y deleite. —¿Y si mejor le recuerdas a ese vástago malformado que a ti no se te puede pasar nada por alto? — Zakary sonrió apacible al tener en él la mirada irritada del Rey por recibir una contradicción— Leí en una de las cartas que, él, no quería celebrar su cumpleaños en ese estercolero de razas mezcladas para no hacer que los demás vieran quien era… eso es una invitación abierta ¿No es así? El Rey alzó una ceja afilada en un “¿Hum?” antes de bufar en desinterés por la idea de gastar tiempo y recursos en alguien como ese ser viviente cánceroso. Justo al dar el paso a un lado el castigo perfecto vino a su cabeza, tal como había dicho su heredero, la excusa de ir a celebrar el cumpleaños de ese despojo podría ser perfecta para crear una demostración del poder del Rey. Ir en contra de sus deseos le daba igual, su palabra no poseía peso en sus decisiones ni en la misma Corte ¿Por qué respetaría una petición tan indecorosa como esa? Los cumpleaños de los hijos Akarrava debían obedecer el protocolo y celebración digna de príncipes, con ese vástago no era necesaria la segunda condición. El Rey afiló su mirada respirando profundo, su pecho se hinchó hasta no caber más aire en sus pulmones dándole esa figura imponente de alas azabaches como la noche sin luna. Como la calamidad a punto de devorar la luz de la luna misma. —¿Cuándo se acaban las insufribles vacaciones de ese vertedero? Zakary sintió el escalofrío bajar por su espina hasta sus garras causando un graznido agudo entrecortado, cuando el Rey hablaba con ese tono profundo entre tintineos como cristal siendo despedazado bajo una roca, él sabía que ya no habría vuelta atrás. —En unos cinco días, si mis cálculos no me fallan. —Bien, haremos la fiesta en treinta días, le daremos ese tiempo de paz falsa a ese engendro antes de atacar directo a la garganta— el Rey Rakar comenzó a reír poco a poco— Entonces recordará su lugar dentro de esta línea de sangre, y por qué no es digno de ser llamado hijo mío. Retírate. Zakary asintió saliendo de ahí a paso veloz intentando no hacer el mayor ruido posible con sus adornos de las garras, las risas finales retumbando en ese mirador en la cima del árbol se apagaron al cruzar por el arco de entrada cerrando la enorme cortina de tela en un golpe seco sin tanta fuerza.✴︎—♛—✴︎
Haul respiró feliz soltando esa nube de aire al caer de espaldas en la cama de su habitación, habían regresado hace dos horas al Night Raven College después de unas maravillosas vacaciones de invierno llenas de sorpresas junto al león más inverosímil de la escuela. Leona se había comportado como un caballero en los días finales de esa semana ayudando a empacar las cosas del aviario y cargando las maletas al coche real, al llegar a la escuela pasando el Espejo de la Oscuridad le importó poco recibir comentarios sarcásticos de Ruggie al ver como el león llevaba la mitad de las maletas de Haul en manos. Ni siquiera las dejó en el suelo cuando la hiena comenzó a llamar al león por "Botones" en burla sin ofensa. La hiena apareció en el momento justo para apreciar esa imagen de ver a alguien tan arrogante y orgulloso como Leona siendo domesticado por un pájaro de brillante plumaje, y ojos celestes hipnotizantes. Ruggie se rió el resto del camino hasta el Dormitorio de Savanaclaw jurando hacerle burla eterna al león por eso, para la sorpresa de los chicos reunidos ya en la Sala Común del Dormitorio, el Líder solo refunfuño al aire rematando con un beso en la coronilla del aviario. Haul se quedó confundido como los demás hasta ver la sonrisa de soslayo en la cara de Leona, esos dos rieron en complicidad. —¿Exactamente que hiciste con el Leona altanero, abusivo y con cara de “si no me beneficia no lo quiero”? Haul alzó su mirada de sus dedos girando su cabeza a un lado, la figura de Ruggie entrando lo hizo sonreír de lado a lado, haciéndole espacio en la cama para acostarse a su lado con las manos en su nuca. El chico ave necesitaba días para contarle a la hiena sobre las cosas que sucedieron en esas vacaciones. —Nada, en resumen, vimos películas, salimos a caminar, cocinamos juntos. Y le conté unas cuantas cosas…— Haul se encogió de hombros cubriendo de forma estratégica el anillo en su dedo anular. —¿Sobre tu familia disfuncional donde la única que vale la pena es tu mamá y dos hermanos? ¿O sobre el pueblo horrible en donde te tocó nacer? —Ambas, y aclaramos algunas cosas donde Leona decidió que sería buena idea quedarme libre de las garras del Rey… después pasó esto— el aviario levantó su mano izquierda poniéndola a la vista de Ruggie. —¿Qué? ¿Te tomó de la mano y…? ¡¿DESDE CUANDO TIENES UN ANILLO?! — la hiena se sentó de golpe jalando la mano del aviario sin lastimarlo, vio de cerca el anillo antes de quedarse estupefacto. —Ya sabes cómo es Leona de impulsivo, me dijo que para asegurar que no fuera encerrado de nuevo en el Árbol Sagrado debería de tener una excusa de gran peso, y me dijo que nos comprometiéramos. —¡¿QUÉ TÚ Y ÉL QUÉ?! ¡Haul, esto no es algo pequeño! Te uniste o vas a unirte en matrimonio con Leona ¡Con Leona! Con ese idiota cara de…— Ruggie soltó la mano para tallarse su cara— No puedo, regresé de vacaciones y ya estoy estresado ¡Agh! —Estoy muy consciente de qué es Leona con quien estaré casado, pero no me molesta, los dos… nos queremos— Haul sonrió calmado recibiendo una mirada de regaño de la hiena— ¡Bueno, no! Yo lo estimo y se puede decir que lo amo ahora, pero él no me dijo de forma directa que me ama… ay deja de verme así. —¡Te miro así porque me preocupa, Haul! El matrimonio no es algo para tomarse a la ligera, menos en alguien como ustedes dos— Ruggie inhaló profundo calmando sus nervios por el futuro de su mejor amigo enfrente suyo— Leona puede estarse portando bien contigo ¿Qué te asegura que sea así por el resto de los años? —No había otra opción, no quiero volver a ese lugar— el aviario dio una mirada de súplica comprensiva a la hiena— Y Leona me ha mostrado que acepta el cambio, mejorar por el bien común, confío en él. Sí es para no regresar, no hay mejor lugar en donde quisiera estar que no sea a su lado. Ruggie miró de arriba abajo el rostro de su amigo buscando alguna amenaza o situación de peligro en la que estuviera involucrado el chico, al ver esa sonrisa boba de gran brillo enamorado en los ojos celestes lo comprendió. La hiena fingió vomitar a un lado riendo al segundo siguiente con el aviario por la exageración, los dos se miraron divertidos. Ruggie negó rodando los ojos a un lado dándole el manotazo en la pierna a Haul, el chico ave solo regresó el golpe en una inofensiva patada a su costado. —Ahora voy a tener que aguantar el lado diabético de Leona y tuyo, merezco una paga por adelantado por los traumas generados a futuro por eso. —¿Aceptas pagos con salidas a comer donas los martes? —Solo si son donas de donde me gustan, si son de las baratas que compra la escuela, no gracias. —Promesa. Haul se sentó de golpe usando el impulso de su pierna al alzarla y bajar para taclear a Ruggie, los dos casi se caen de la cama quedando el aviario encima de la hiena en una pose inocente para esos dos amigos. Lamentablemente no era igual para los ojos esmeraldas que justo abrieron la puerta para ir a ver a su, ahora, prometido. Los dos chicos miraron al mayor de ceño tenso que se acercó a paso veloz dando zancadas grandes, separó a los dos extendiendo sus brazos a los lados tomando de la solapa tanto a la hiena como al aviario. Ya alejados, se “robó” a su prometido abrazándolo a él igual a un koala en su tronco. —Ahora es mío de forma oficial, te lo diré solo una vez, no lo toques sin mi permiso. Ru.ggie. —¿Disculpa? — la hiena se levantó de la cama cruzándose de brazos con una ceja alzada— SOY su amigo desde el inicio de este ciclo escolar, yo lo mantuve vivo, tengo derecho por antigüedad. Ruggie se acercó quitándole a Haul de los brazos de Leona con un jalón sutil parándolo a un lado de él, se puso en medio de los dos prometidos con sus manos en la cintura adoptando una pose de “mamá enojada con su hijo mayor” y la mirada más seria posible compitiendo contra la mirada de real enojo del león. —TÚ no lo puedes abrazar sin MI permiso. —¿Desde cuándo una hiena le dice al león qué hacer? —Desde que el león es un tarado retrasado mental. Haul dejó escapar una inhalación lenta viendo como esos dos se daban miradas asesinas entre sonrisas torcidas por el coraje, su mano subió a su frente por pura inercia tallándose la sien en busca de paciencia para no ahorcarlos a los dos. Las pisadas en dirección a la puerta hicieron alzar la vista al aviario, el rostro conocido de Jack se asomó ignorando a los dos que seguían discutiendo sobre quien tenía derecho de tener más tiempo a Haul. —Jack, que gusto verte— el chico ave se acercó al marco de la puerta, sonriente de ver al chico de primer año— ¿Sucede algo? —Dos cosas, de hecho— el chico lobo enfocó sus orejas en dirección al chico de ojos celestes— La primera es dar gracias por los regalos, no era necesario, pero agradezco el gesto. Jack inclinó su cabeza en una corta reverencia de agradecimiento sacándole una sonrisa dulce a Haul, cuando regresó su vista a los ojos del mayor habló un tanto serio. —Y segundo, hay alguien buscándote, te espera en la Sala Común. —Entonces no hay tiempo que perder, dejar esperando a las personas no es educado. Haul asintió viendo a los dos que se cruzaron de brazos, finalizando la disputa con una mirada final con una pizca de terquedad, el aviario movió su cabeza para indicar que fueran con él. Con ello el grupo de cuatro se fue por el pasillo con Haul y Jack al frente mientras Ruggie iba más despreocupado moviendo sus manos a su nuca sin detener su andar, Leona solo refunfuñó al no poder irse a su habitación por ahora, no tenía más opciones que acompañar al aviario. A paso sereno llegaron a la Sala Común de Savanaclaw viendo una silueta sentada con porte en las mesas, a su lado otras dos, Haul alzó una ceja al detenerse cuando identificó esa ropa de tonalidades violetas en esos tres invitados. Leona lanzó un comentario mordaz al aire poniendo una sonrisa tan grande que cuando se colgó de los hombros de su pajarito se volvió cizañosa, igual a una amenaza silenciosa de advertencia en caso de pedirle algo complicado a Haul de parte de ese chico líder del trío. —No sabía que personas como ustedes podían caminar en terreno arenoso sin quejarse por sus zapatos y el cabello. —A diferencia tuya, Kingscholar, no soy tan quejoso para cambiar mis horizontes para ir a visitar a alguien importante— el chico de ojos sarcásticos no disipó su sonrisa de modelo— Y no vine por ti, vine por él. Haul abrió la boca para preguntar sobre el asunto importante, pero desvió sus ojos a la figura del león que se puso dos pasos más al frente cual escudo, Ruggie torció la boca en molestia al ver tan a la defensiva al león por cosas irrelevantes. No estaban bajo amenaza, solo era una conversación. —Lo que vayas a decirle me incumbe, así que anda, dilo ¿O se te ha secado la garganta por tanto calor en el aire? — Leona se cruzó de brazos alzando la barbilla con esa sonrisa altanera. —Eres insufrible, Kingscholar— Vil rodó los ojos negando a la par, se cruzó de brazos un tanto hastiado por tratar con el león, regresó sus violetas a Haul— Estimado Haul, primero quiero decir que me alegra verte después de estas vacaciones, te ves más deslumbrante que hace unas semanas. Me alegra de verdad. —¡Hm! Mon cher prince aviaire se ve más brillante que antes, es como una estrella a punto de alumbrar el camino más oscuro— Rook puso su mano en su pecho con una sonrisa teatral infectada de deslumbre— Ese fulgor en tus iris tan cristalinos es un crimen ¡Ils sont une oevre d’art! C’est magnifique. —Gracias, ustedes también se ven más despiertos y frescos después de un descanso— Haul llevó su mano a su pecho dando una reverencia rápida, al enderezarse saludó con un ademán feliz a Epel. El chico de cabello lila soltó un respingo por el saludo inesperado, sonrió amable devolviéndole el movimiento de mano en igual emoción por verle. Ruggie movió a Jack a los sillones del fondo para darles espacio a los otros de hablar, la hiena golpeó el costado de Leona dándole la misma indicación para dejar de verse como un idiota ahí parado de brazos cruzados fingiendo ser el guardaespaldas de Haul. El león enseñó el dedo medio a la hiena. —Suficiente adulación ¿Qué quieren aquí? —No estoy hablando contigo, silencio— Vil extendió su dedo índice sin siquiera observar al Líder—Y, mi razón para venir es para invitar a Haul a unirse a nuestro equipo. El aviario abrió los ojos confundido subiendo su mano a su barbilla, doblando su otro brazo para apoyar su codo en su mano, el Líder de Pomefiore ladeó su cabeza en una sonrisa orgullosa de tonos dulces para no verse amenazante. Leona afiló su mirada viendo como Rook y Epel adoptaban una pose más seria sin verse amenazantes, sino listos para dar un discurso o algo con tal de convencer al aviario en caso de negarse. —El concurso más importante está a la vuelta de la esquina, y como supongo no conoces de qué hablo lo diré de forma concisa para no abrumarte— Vil extendió su mano a un lado posando igual a una sesión de fotos de glamour indiscutible— A mediados de febrero se hará el tan aclamado VDC o mejor dicho “Voice & Dance Championship” que se presentará en el Festival Cultural entre escuelas, participa nuestra escuela, el prestigioso Night Raven College y la escuela rival. Royal Sword Acadamy. —¡Es un hermoso despliegue de talentos y habilidades tan únicas en el canto y el baile que los ojos de cada ser deberían de apreciar! — Rook cerró los ojos al hacer ademanes de mano teatrales— La belleza, el arte y la apariencia tan etérea de los participantes es la culminación de la mayor expresión artística. —No he terminado, Rook— el Líder de Pomefiore frunció de esa forma delicada sus cejas tan bien perfiladas antes de relajar el rostro— La idea principal es terminar como los finalistas para ganar por primera vez el VDC, donde el premio es de cinco millones de madols que se repartirán de forma equitativa entre los participantes del grupo ganador… —¡¿Cinco millones?! No pensé que dieran tanto dinero por un concurso tan ridículo— Ruggie gritó desde los sillones alzando sus orejas en dirección al grupo— Si es así de fácil ganar tanto dinero deberíamos de participar también. —Es solo por esta vez, si no escuché mal, varios patrocinadores estarán involucrados en el festival de este año— Rook sonrió inocente al tener la mirada de soslayo de Haul y Leona en sospecha de cómo consiguió esa información. —Así es, y si ganamos el concurso tendremos las puertas abiertas para la industria del entrenamiento y la música. Haul miró no tan convencido a Vil, podría participar y ser algo de momento, pero como tal no lo disfrutaría. Era un puesto vacío que podría ser dado a alguien más merecedor capaz de aprovechar esa oportunidad, el aviario sonrió calmado. —Y supongo ¿Me estás extendiendo la invitación de ser parte del equipo de Night Raven College? —No, nos llamaremos “Tribu de NRC”— Vil cruzó sus brazos alzando en un desliz sus cejas— Nosotros representaremos a la escuela, pero yo personalmente estoy haciendo el equipo que llegara a la final. —Es una invitación muy linda, pero… —¿Pero? Haul se encogió al ver el leve fruncimiento de las cejas delineadas con extremo detalle del rubio con puntas violetas, la gota de sudor frío corrió por su espalda al segundo al notar la sombra emergente en ese rostro de supermodelo. Vil no se veía nada feliz con esa palabra.