¿Desde cuando el león no se come al ave?

Slash
NC-17
En progreso
1
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 264 páginas, 155.947 palabras, 42 capítulos
Descripción:
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El inicio de los problemas

Ajustes
La idea de participar en un concurso de canto y baile era emocionante para el aviario, sobre todo si era participar en un equipo con esos tres, aunque aún sentía el escalofrío bajar por su espina dorsal al estar tanto tiempo en un mismo lugar con el cazador. Eso no era peso suficiente para quitarle el lugar a alguien merecedor de ese boleto para alcanzar la fama, él no necesitaba eso ni la quería, sería solo un lugar ocupado en vano. —Dices que los ganadores tendrán una entrada libre al mundo del entretenimiento y la música, yo no podría hacerlo, ocupar el lugar de alguien que quiere esa vía libre para un futuro prometedor sería egoísta— Haul sonrió fingiendo no sentirse intimidado por la mirada de aguja de Vil— No podría estar en paz sabiendo eso, y participar por diversión tampoco me tranquiliza. —¡Oh, quelle noble âme! Esa es la belleza de un ser de corazón tan justo y sincero ¡Mon prince aviaire! Cada vez eres más sorprendente. —… Bueno— Vil miró a un lado ignorando la letanía de Rook— Está bien, te doy crédito por rechazar MI invitación de forma tan elegante, te doy cien puntos por eso. Así como llegaron, el trío se fue sin decir una palabra más, Haul sintió un poco de remordimiento por haberle herido el orgullo al Líder de Pomefiore al declinar su invitación. Más cuando él mismo fue en persona hasta Savanaclaw a pedirle su participación. El aviario respiró hondo controlando su palpitar nervioso ante la idea de ahora ser la persona más odiada por parte de Vil, recordando que ese chico estaba saliendo con uno de sus mejores amigos. La incomodidad se revolvió en su estómago al poner un escenario falso en su mente sobre encontrarse a Vil en el estudio de té de Reser como aquel día. Sería capaz de aventarle su tacón a la cara ¿O era exageración? Pensó un poco sobre esa idea de morir por un tacón en el ojo hasta sentir una mano peinándole el cabello en movimientos suaves. —No te tortures tanto, él es un exagerado y ruidoso como siempre, si no querías participar ¿Por qué se indigna? Que inmaduro. Haul resopló divertido sintiendo ese peso en sus hombros deshacerse al sentir esa mano bajando a su hombro, apretando en ese apoyo silencioso, el aviario alzó la vista a los esmeraldas. Asintió más calmado sacando una exhalación larga. —Mira quien lo dice, cuidado que puedes morderte la lengua, Kingscholar. —¿Por qué me llamas por mi apellido? Dime por mi nombre o un apodo, no te doy permiso de llamarme así. —¿Me estás dando la libertad de decirte un apodo sin quejas ni arrepentirte después? —… No, la oferta expiró, ahora solo dime por mi nombre. Leona se giró caminando de forma perezosa en dirección a las escaleras sin mirar atrás, Haul dio una mirada a Ruggie y Jack diciendo en silencio “Miren atentos” antes de quedarse ahí de pie con los brazos alrededor de su torso sin cruzarlos. Esperó uno, dos, tres, cuatro segundos y justo cuando cerró los ojos fingiendo demencia los abrió un poco viendo como la figura del león reaparecía frunciendo el ceño. —¿Por qué no vienes? Haul aguantó la risa que quería estallar en su garganta, la hiena no se calló el grito al cielo antes de reírse sin una sola pizca de pena sonando como una trompeta cortada a la mitad, el chico lobo se dio un manotazo ligero en la cara negando al suelo. El aviario abrió los ojos sonriendo de esa forma divertida, ya volviéndose la expresión favorita de Leona. —No me lo pediste, no había necesidad de ir. Además, tengo cosas por hacer, Leona, no puedo postergar las cosas. —Estás siendo terco, ven aquí. —Leona, no. Después del almuerzo tal vez, ahora no. —… Ahora. Ruggie ya estaba grabando la escena con el celular de Jack para futuras extorsiones, como el celular del chico lobo tenía mejor lente podía ver en alta definición el puchero tan infantil de Leona al hablar inclinándose hacia enfrente. Era como un cachorro de león chillándole a su mamá por ir a jugar, la hiena se mordió el labio para no estallar en más risas. El león bufó cual toro al recibir otra negativa del aviario. —No me hagas berrinche, Leona, estamos en la escuela— Haul se sorprendió al ver como el león en coraje dolido lleno de indignación se dio la vuelta yéndose a paso pesado. Haul negó sin quitar esa sonrisa dulce del rostro, menos al escuchar las carcajadas descontroladas de Ruggie al fondo retorciéndose en el sillón con sus brazos alrededor de su abdomen. Ciertamente era un espectáculo ver a Leona tan caprichoso ahora con el compromiso de por medio, ya no parecía alguien malcriado ante los ojos celestes, sino más como un león frustrado por no salirse con la suya de formas más adorables. No le diría eso a Leona para disfrutar de más despliegues de ese tipo. —Ay Leona, eres tierno cuando refunfuñas así. Haul dijo al aire seguido de ir a donde Ruggie ya estaba rojo de la cara entre tanta risa seca en intervalos cortos pidiendo tomar aire, Jack solo sintió como se arrepentía de cada una de sus decisiones hasta ese día.  

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  Los días pasaron sin muchas sorpresas al inicio de la semana, según las cuentas de Haul, junto a Reser y Cater en la banca de la Cafetería de ese día, la convocatoria y los ensayos para el famosos VDC serían dos semanas antes de la fecha. El aviario estaba más consciente de eso después de acertar en su predicción de encontrarse con el Líder de Pomefiore en el estudio de té, aunque Vil actuaba reacio a dirigirle tanto la palabra al aviario por haberlo humillado de esa forma tan modesta en Savanaclaw. Reser convenció al chico rubio de puntas violetas de dejar fluir la emoción. Haul era más práctico y no apuntaba alto a diferencia de las expectativas del propio Vil, su temperamento no era visionario en ese sentido, solo así el Líder regresó a hablarle sin tonos cortantes al pobre chico ave. La siguiente semana había comenzado bien en sus apariencias, al llegar al viernes la ansiedad comía las entrañas de Haul.   Su madre no había enviado ni una sola carta en esas dos semanas.   No era nuevo ni preocupante si pensaba en los inicios del ciclo cuando por accidente su madre se olvidaba de responderle una de las cartas a Haul, recibiendo una carta de comprensión de parte de ella porque debía ausentarse por motivos diplomáticos, así que no podría enviarle sus palabras de alivio y cariño a su hijo en un mes. Esta vez no había recibido un aviso de la ausencia ni de retraso en el correo, la ansiedad de saber si su mamá estaba sana y salva le carcomió el cerebro. Haul no salía de su habitación desde el viernes, se la pasaba en la silla colgante releyendo las cartas pasadas por si algo en estas lo había pasado por alto o un aviso entre líneas de estar ocupada, las suposiciones de algún accidente o enfermedad se volvieron trágicas conforme más se sumía en esas cartas. Ruggie trató varias veces en alentarlo a salir a comprar comida al pueblo hasta ir solo a caminar por ahí sin rumbo fijo para despejar su mente, el aviario se negó cada vez. Jack de igual forma le recordó sobre ir por el jugo de fin de semana recibiendo la misma negativa. La hiena se rascó la nuca contagiándose de esa ansiedad de su amigo, solo había una persona en ese Dormitorio capaz de invadir el espacio de Haul y forzarlo a hacer algo, algo que no fuera impropio de su personalidad y relación. Además, era su responsabilidad cuidar del pájaro ahora que ambos estaban en términos más serios. Ruggie subió la escalera lateral de dos en dos apresurando el ritmo al ver la puerta entreabierta de la habitación del Líder, la empujó encontrando a Leona despierto ocupado en su escritorio ¿Despejado? La hiena miró alrededor contrariado al ver tan limpio y ordenado. Ruggie dudó por un momento interrumpir a Leona, se cuestionó si ese era el mismo Leona incluso, desechó la teoría de estar viendo un clon mejorado del león al dar pasos al frente. —Leona, deja de estar jugando y… La hiena llegó al costado del león observando las manos enguantadas moverse sobre una hoja con su bolígrafo en mano, Ruggie bajó sus orejas haciendo una mueca de estupefacción mezclado en confusión. Leona no desvió la vista de lo que escribía antes de suspirar cansado enderezando su espalda, se peinó el cabello hacia atrás antes de ver de soslayo al “intruso” en su habitación. —Estoy ocupado, regresa luego. —¿Qué estás haciendo? ¿Eso es una carta? —DI.JE regresa luego. No molestes. Leona se sacudió el sonrojo de la cara al verse atrapado en su jugada un poco ajena a su carácter normal, a diferencia de lo pensado por la hiena, el león estaba muy enterado de la situación de reclusión del aviario. No era bueno para decir las cosas, y estando rodeados de muchos estudiantes no era buena idea acercarse como lo hizo en las vacaciones, por eso ideó un pequeño “bálsamo” para aligerar el estado ansioso de su prometido. Era un tanto difícil replicar la letra de la mamá de Haul, o en el caso del león, de su suegra, pero practicó lo suficiente para hacerla tan parecida que podría engañar solo unos días al aviario. Desconocía la razón real de las faltas de respuestas de la Reina, así que no podía decir tontería y media, debía ser algo neutro con cariño sobre su ausencia dándole esa preparación mental a Haul de un lapso de silencio indefinido. —“Desconozco cuanto tiempo estaré ocupada…” ¿Seguro que eso diría una Reina de una raza que se jacta de ser la mejor al recluirse en medio del bosque? —Ella no escribe como la Reina cuando habla con Haul, escribe como lo hace cualquier mamá ¿No es lógico? — Leona exprimió su cerebro al tener una distracción constante a su derecha— No hablará con etiqueta ni de forma diplomática, es su hijo, y por como conozco a Haul, ella le habla de forma maternal sea informal o formal la carta. —Vamos a suponer que funciona, se ve creíble y todo eso ¿Cómo piensas dársela? —En un sobre, no sé, cuando nos fuimos a Sunrise City vi que las cartas que se envían él y su mamá vienen en pájaros de papel. Yo no sé hacer origami y no me da la cabeza para aprenderlo en dos horas, diré que llegó en el correo de repente como una carta normal o algo así. —… Los dos sabemos que eso no va a funcionar. —¡Cállate! Si encuentras a alguien que haga origami en menos de treinta minutos hacemos el condenado pájaro de papel, sino deja de cuestionarme. —Si la encuentro, me debes mil madols. Ruggie salió disparado como bala cruzando la habitación a paso tan veloz que cuando Leona se dio la vuelta para denegar esa apuesta ya no estaba la hiena en la habitación, solo pudo resoplar al aire en molestia regresando a la carta falsa de disculpas. En solo veinte minutos Leona se tiró en la cama con la carta secándose en el escritorio bajo un pisapapeles, no quería arriesgarse a ver volar la hoja en un arrebato del viento en esos días donde ya estaba entrando la estación de primavera. Cerró los ojos solo un momento pensando las palabras para decirle a Haul, no podía solo llegar con un “Tienes una carta” porque ¿Por qué Leona tendría una carta en forma de pájaro que debía ir directamente a la ventana de Haul? Podía decir que la encontró por ahí. No, eso no se veía creíble. El golpe de una patada en la puerta seguido de las voces le dio una idea a Leona sobre cuanto dinero iba a perder ese día, se sentó a tiempo para ver entrar a Ruggie primero seguido de… ¿Kalim y Jamil? El león frunció los labios bajando las orejas, giró sobre su lugar apoyándose en la orilla de la cama con sus manos apoyadas en los costados. —¿En serio? ¿Eso es lo mejor que pudiste conseguir? —¡¿De qué hablas?! La persona más capacitada para hacer origami está aquí a mi derecha— la hiena señaló en orgullo por su labor de búsqueda exitosa antes de ver de reojo al otro— Y también Kalim. —¡Escuché que buscabas a alguien experto en origami! Jamil es bueno con todo lo que hace, si le dices como hacer el pájaro que quieres de seguro saldrá idéntico. —Kalim, no ocupaba que dijeras eso. Jamil se cruzó de brazos viendo con reproche al otro, después de lo sucedido en las vacaciones de invierno la relación de esos dos era más relajada y en un pequeño proceso de sanación, o bueno eso decía Kalim si alguien preguntaba. Jamil solo decía que al menos pudo desquitarse un poco la frustración de sentirse presionado constantemente para ser solo un sirviente, lo que siguiera le importaba poco. Leona observó como el vice-líder de Scarabia seguía las instrucciones de Ruggie sobre cómo se veía más o menos los pájaros de papel que llegaban volando a Savanaclaw, Kalim estaba a un lado haciendo lo mismo sin tanta destreza por estar más concentrado en disfrutar de la reunión inesperada en la habitación del león. Jamil acabó el pájaro en un tiempo relativamente corto enseñándoselo a Leona para saber si así se veían, el león tomó el papel inspeccionándolo de arriba abajo notando una diferencia crucial. —El que vi ese día tenía patitas, como un periquito de esos habladores que hartan porque no se callan. —¿Sabes? Pudiste decirlo… AL INICIO, idiota. —Eso no sería divertido, están aprendiendo a hacer pájaros ¿No? Ya saben cómo hacer uno sin patitas, ahora hagan uno con patitas. Ruggie bajó las orejas lanzándole el pájaro a Leona en la cara antes de tallarse la frente, Jamil resopló molesto antes de tomar otra hoja recordando cómo hacer un periquito de papel en el proceso. La hiena miró al chico antes de ver a Kalim divertido haciendo ranas de papel, algo desfiguradas y mal proporcionadas. —Oigan ¿Ustedes se quedaron en las vacaciones? —Sí, nos quedamos a practicar un poco, o bueno esa era la idea después sucedieron unas cuantas cosas. —¿Algo divertido? Ruggie se sentó sobre sus pies doblando sus piernas, apoyó sus codos en sus rodillas con una sonrisa curiosa casi burlona. Jamil desvió la vista del papel siendo doblado con maestría apenas moviendo sus labios, Kalim alzó la cara de golpe respondiendo antes. —Jamil hizo que los estudiantes se pusieran en mi contra, después cayó en Overblot y se hizo un caos, pero se resolvió con ayuda de Reser y los chicos de Octavinelle. Ruggie se quedó estático con la boca entreabierta a medio comentario mirando de forma lenta hacia Jamil, el susodicho dejó caer su ceño en una mueca de frustración al ser interrumpido por segunda vez en un récord de cinco minutos. Leona abrió los ojos por completo sin dejar de apoyar su mejilla en su mano, pasó de ver a Kalim a Jamil. —¿Un Overblot? ¿Tuviste un Overblot? —Sí, no me enorgullezco de eso, pero las cosas se resolvieron y ahora ya estoy mejor. —¡No digas eso, Jamil, lo dices como si no hubiera sido peligroso! Los dos necesitábamos hablar, pero fue en parte mi culpa por no estar al pendiente de cómo te sentías. —¡Siempre siendo el alma más radiante! ¿Cómo podrías odiar a tu Líder, Jamil? — Leona controló la risa al recibir la mirada de irritación sutil del mencionado— ¿Y cómo se solucionó si Haul no estuvo para usar su Magia Única? —Reser— Kalim se giró acomodándose en la alfombra para ver a los demás sin darles la espalda— Se quedó para arreglar su estudio de té con ayuda de Azul y esos gemelos aterradores, él ayudó para calmar a Jamil. —Corrección, fue ese hombre que al parecer estaba relacionado con Reser. —¿Hombre? Saben que las reglas no permiten que otras personas entren a las instalaciones de la escuela ¿De qué hablan? Leona mostró esa cara de desinterés simulando no sentir curiosidad por ese chico de primer año, lo conocía por ser amigo de Haul, pero no suficiente como para saber algo más allá de su nombre. Jamil dio una mirada a Kalim, uno se encogió de hombros a diferencia del otro que sintió el escalofrío bajarle la nuca. —Según nos dijo Reser, ese hombre era un enviado de su mamá Zeze para ayudarle en lo que necesitara. Tenía cabello blanco largo con dos mechones negros en su costado, ojos brillantes de colores naranjas, rojos y amarillos— Kalim se abrió los ojos con sus dedos antes de sonreír con calma al seguir describiendo al hombre— Era un poco más alto a los gemelos aterradores, siempre vestía demasiado elegante. —Era un Vasallo de su madre, por cómo se comportaba y vestía puedo decir que no era humano— Jamil mantuvo sus manos ocupadas doblando el papel con talento excepcional— Su ropa con ese abrigo largo parecía tener hilos vivos que se enroscaban y se movían, las pulseras de metal brillante en sus muñecas eran más parecidas a grilletes disfrazados de adornos. Como las pulseras de los genios en los cuentos infantiles. El vice-líder alzó su mirada al terminar el origami dejándolo a un lado para que Leona lo revisara si era de ese tipo de pájaro que ocupaba, sus ojos se movieron a los de Ruggie en un consejo silencioso. —Tiene un poder colosal, como el de un ser elemental, si fuera ustedes tendría cuidado de no meterse con Reser en el futuro. Por si acaso. —¿Estamos seguros de que ese chico es humano si su mamá tiene esa clase de “Vasallos”? —Él es inofensivo, pero algo me dice que si llegas a meterte con sus cosas, quien te haga pagar las consecuencias no será él, será su madre. —Bueno, suficiente, ese mocoso no me interesa— Leona dio el visto bueno al pájaro de papel con patitas, se levantó de la cama en dirección al escritorio revisando si la carta ya estaba seca. El león la agitó en el aire quitándole las basuras pequeñas que podrían arruinar los dobleces, regresó pasando la hoja a Jamil quien por instinto leyó el contenido antes de detenerse, la costumbre. Empezó a doblar el papel en lo que esos tres platicaban sobre las vacaciones de invierno de parte de Ruggie y Leona, justo cuando el vice-líder de Scarabia acabó extendiendo el pájaro de papel al león escuchó el final del comentario del dueño de ojos esmeraldas. —… y ahora estoy comprometido con Haul, puedo llamarlo mi prometido sin ningún problema, también puedo pedirle cosas y no podrá negarse. —… Kingscholar ¿Por qué te vas a casar? —Porque puedo y porque quiero hacerlo ¿Tienes algún problema, víbora? —Ya decía yo que la amabilidad solo te dura lo que una nube de polvo al viento— Jamil se levantó sacudiéndose el polvo invisible de su ropa mirando a Kalim— Acabamos lo que venimos a hacer, debemos regresar a Scarabia. —¡¿Por qué?! Estamos conviviendo con amigos ¡Ya sé! ¿Y si hacemos un banquete para platicar nuestras anécdotas de vacaciones…? —¡No, Kalim, ya vámonos! Jamil jaló de la solapa al chico de ojos rojos arrastrándolo por el piso de madera sin darle tiempo de despedirse, Ruggie sacudió su mano al tirarse de espaldas en la alfombra viendo como Kalim le regresaba la sacudida de mano hasta desaparecer en el pasillo. Leona miró el pájaro de papel pensando en cómo hacerlo volar, alzó las cejas ante la idea revolucionaria.  

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  Haul se fundió más en la colcha rodeándolo de pies a cabeza con almohadas posicionadas de forma estratégica en sus costados, acostado de forma fetal abrazando la almohada de forma cilíndrica pidiendo a su mente dejar de pensar en escenarios trágicos. Escuchó el aleteo de un pájaro cerca de su ventana impulsando su cuerpo a levantarse de golpe cual resorte, casi tiró las cosas en su escritorio al ver ese papel en forma de ave llegando hasta sus manos. No tardó en acunar la figurita de papel desdoblándola casi al instante, leyó las palabras de puño y letra sintiendo esa oleada de alivio cayendo por su cabeza hasta sus pies. Estaba tan ensimismado en leer el papel que no escuchó cuando la puerta se abrió, la figura de melena rebelde llegó con pasos suaves hasta el costado del aviario, rodeó su cintura poniéndolo de frente a él dándole una de esas sonrisas cálidas que solo eran dignas para alguien de iris tan hermosos. Haul abrió por completo los ojos al notar la cercanía de Leona regresando a la realidad, el aviario se dejó abrazar por el león sintiendo confort en ese calor espontáneo que era bienvenido en un momento como ese. Al final ese león decía la verdad, él también podía ser un “Lugar Seguro” para el ave. —¿Es una carta de tu mamá? —Sí, dice que estará ocupada por unos días, no sabe cuándo tendrá tiempo para escribir de nuevo…— Haul miró a sus manos tocando el papel entre su dedo índice y pulgar, un respingo corto salió de sus labios antes de sonreír en resoplo— … es un lindo gesto. Leona juntó sus cejas viendo confundido al aviario, cuando notó esa sonrisa dulce sin decir las cosas de forma directa lo entendió. También sonrió dando un resoplo entre una risa profundamente corta, un beso suave fue depositado en la sien del chico de ojos celestes. Su mano se movió de forma natural a la nuca del ave dejando leves toques con la punta de sus dedos entre esos cabellos. —¿Casi te logro convencer o fue demasiado obvio? —Casi lo consigues, si no me hubieras abrazado podría habérmelo creído a la primera. La voz suave sin tanta energía se sentía irreal en los oídos del león, no controló el impulso que vino después. Sin vergüenza ni titubeos, restregó su nariz en el costado del rostro del aviario sujetando su lado contrario con su palma, Haul dio risitas dejándose hacer. —Lo intenté— Leona dio más besos a su sien antes de verlo atento— Si es tan amable, pajarito de bellos ojos ¿Me diría en donde me equivoqué? Haul sintió el escalofrío bajar por su cuerpo al oír el tono tan educado del león como si de verdad estuviera hablando como un príncipe de corazón benévolo, cerró los ojos riendo solo unos segundos. Sus celestes chocaron con las esmeraldas resplandecientes. —Deja eso ya, suenas raro— el aviario enterró su cara en el hombro de Leona antes de enderezarse— Fue el papel, el papel que se usa en el Árbol Sagrado es más poroso y grueso, de tonos amarillos por la resina. Y que mi mamá suele empezar sus cartas diciendo “Mi precioso niño” y no “Hijo mío”, pero fue un lindo detalle. —A la siguiente tendré esos aspectos en cuenta. —Leona. Los dos se vieron antes de reír, Haul cubriéndose la boca y Leona girando su cabeza a otro lado.
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