NARUTO: CUESTIÓN DE HONOR

Het
G
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2
Emparejamientos y personajes:
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planificada Mini, escritos 25 páginas, 12.125 palabras, 7 capítulos
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CAPÍTULO V

Ajustes
—¿No tiene nada más que añadir, Naruto-sama? Me gustaría seguir con el protocolo, —decía mientras acomodaba la taza de té entre sus pequeñas manos— después de todo... usted era quien tenía ansiedad por terminar. La forma tan calmada y directa en que la princesa le hablaba, movía sentires y pensares dentro de aquel Samurái, sus murallas se rompieron ante la terquedad tierna y pasible de Hinata. Naruto no sabía que hacer, pero necesitaba saber más, necesitaba saber ¿Por qué Kakashi lo quería ahí?, ¿Por qué aquella princesa despertaba en él lo que nadie más ha logrado? —Una disculpa mi Lady, por favor, continue con sus deberes, le he de prometer que no hare nada más por desconcertarla— tomó su taza y bebió té. —En ese caso, dígame, Shino-sama... ¿Qué hace al buen Samurái? —El valor, la cautela, la virtud y el honor. —Contesto de forma rápida, casi ensayado, sin duda es como lo menciono Kakashi-sama, tranquilo y letal, pero su respuesta trae a mí una nueva duda y me da ansia de satisfacerla con una respuesta, así que, ¿Cómo alguien sin estudios o maestría en dicho arte, podría distinguir esas cualidades en el Samurái? He visto a tantos y tantos Samurái que vienen y dicen tenerlas, pero siendo honesta en ninguno he logrado identificarlo, nunca he logrado encontrar a aquel que pueda decir con certeza tenga dichas cualidades. Hianata dio un sorbo pequeño a su taza de té mientras veía con el rabillo del ojo al Uzumaki, no podía negar que él parecía tener todo aquello que había nombrado el Aburame y más, pero, ¿Podría hacerle ver a ese hombre algo más allá de las mentiras con las que ha vivido sobre el clan Hyūga? Después de todo, Naruto es un hombre fiel, orgulloso y aferrado a su honor, ¿Cómo podría pensar bien de aquellos que tuvieron la culpa de la extinción de su clan?, ¿Cómo podría decirle a un hombre que no conoce y la odia, que se ha enamorado de él? —En ocasiones se siente mi Lady... es algo que no concierne a la razón, es un sentimiento trasmitido, como si todo estuviese bien con aquel Samurái cerca, es saber que saldrá todo como se planteo desde el momento inicial— dijo Shikamaru. —Interesante, habla de cosas sin duda encantadoras, pero, ¿Sentimiento?, ¿Falto de razón?... ¿Cómo un hombre tan racional como usted diría algo así? — Hinata bajo su taza mientras veía a Shikamaru tratando de entender su respuesta. —Le mentiría al decirle que es algo fácil de entender, incluso me atrevería a decir que ni siquiera lo más acostumbrados en el arte de la comprensión de sentires entenderían, tendría que haber vivido lo que yo junto al hombre que esta a mi izquierda, Naruto, Naruto es uno de esos hombres que se ve una vez en la vida. Hinata bajo la mirada ante esta revelación, de un momento a otro, todo aquello que había experimentado desde la llegada del Uzumaki tuvo sentido, es un hombre que se encuentra una sola vez en la vida, pero la pregunta obligada sería, ¿Por qué llego a su vida cuando su destino estaba ligado a otro hombre, a otro amor? Se castigaba a si misma por sentirlo, se agobiaba al verse envuelta en esta broma de mal gusto por parte de la vida, pero no podía engañarse, no lo suficiente como para que su cuerpo no reaccionase ante la simple presencia del Uzumaki, esos escalofríos que recorría cada fibra de cuerpo y aceleraba los latidos, era lo que siempre le había pedido a Dios sentir con Neji, pero nunca se le fue concedido. Volteo a verlo una vez más y no tuvo duda, ella lo amaba y el quería escapar, lo noto en la forma ansiosa en que Naruto miraba la puerta, era un anhelo casi desesperado por cruzara esa entrada y no volver nunca más, si las novelas eran tan certeras al adivinar lo que en ella nacía deberían de ser también hábiles en desmenuzar los sentimientos de Naruto y si la sintomatología era la correcta... él la odiaba. Pero en su capricho y necesidad de saber más de él, en su ansiedad de comprender cual era la magia detrás de un hombre así, tenía que retenerlo, mínimo lo suficiente como para estudiar sus actuares y por qué le cautivaban tanto, ¿Acaso Neji podría aprender de él? —¿Qué piensa de eso, Naruto-sama? — el simple hecho de decir su nombre en voz alta la confundía y la dejaba impaciente, pero debía detenerlo. El Uzumaki la volteo a ver, clavo su mirada azul como el mar en los ojos perlados de Hinata, el ambiente era asfixiante para ambos, un dolor dulce que les pedía más y más. Ahogado en la pena de su miedo por estar creciendo dentro de él sentimientos hacia la mujer cuyo apellido lee causaba repulsión, opto por citar una de las frases de sus novelas favoritas que tanto leía, cuyo autor era un viejo amigo que cayo ante las penas y pesares de las guerras de los clanes, su maestro y abuelo, Jiraiya. —El alma reclama lo que es del ser y lejos del ser no hay nada más, las sensaciones vienen de la pureza y de la mente callada— guardo silencio el Uzumaki después de su frase, sin saber que era la novela preferida de Hinata. Un silencio casi mortífero se apodero de la sala de té, seguido de muy cerca por una pequeña ráfaga de viento que tiro los pañuelos de seda de Hinata al costado de la pequeña mesa donde se encontraban. Lentamente se agacho para tomar cada uno de ellos mientras recitaba las palabras que dejarían sin aire a Naruto. —Lejos del ruido y del bullicio, del ajetreo de la vida y de lo que llamamos tiempo... ahí esta el ser y la verdad que nos encamina a nuestra luz, una vez que lo encontremos, se reconocerán con facilidad las almas buenas de las malas y no habrá vuelta atras— dijo la Hyūga. Naruto levanto la mirada para ver a Hinata con conmoción, en su corta vida nunca había encontrado a nadie que leyese lo mismo que él y mucho menos a Jiraiya, lo que el consideraba solo suyo y tan intimo como las grandes novelas de su maestro, resultaba ser un placer compartido por su férrea enemiga. Quedándose sin opciones, sin excusas y sin pretextos, no tuvo otra opción que pedir casi rogando a Hinata que lo dejase ir, buscando su salida de idéntica manera a la que Kiba logro su libertad. —Pero el buen Samurái... el buen Samurái siempre vela por los demás, Lady Hyūga, es cauto y rápido, inteligente y determinante, por todo esto, es que su mejor opción esta entre estos dos hombres, o es Shino Aburame, o Shikamaru Nara, no hay más— trataba con todas sus fuerzas ocultar la conexión que había logrado con la princesa del norte. —¿Siempre huye de los peligros, Naruto-sama? No parece ser el hombre que tanto admira Kakashi-sama, me imagine a un hombre más cálido y noble, parece todo lo contrario. El aire le faltaba a aquel hombre que había sido capaz de derrotar cientos de enemigos al mismo tiempo, quien era temido dentro de las aldeas y las villas de las cinco naciones, había sido desarmado de la forma más vergonzosa y dulce posible, pero como en toda buena batalla, el no rendirse es lo intrínseco del Samurái, esta posibilidad se hacia aun menor e inexistente al tratarse de un Hyūga. —Depende el momento, si le he de ser honesto mi Lady Hyūga, el norte me enfría los sentimientos y me vuelve rebelde, trae a mi mente recuerdos... personas, sobre todo en su palacio. —¿Le molesta mi apellido? Parece que le hiere el escucharlo, el decirlo y hasta el recodarlo, le he de pedir una disculpa por cualquier alteración que mi apellido le haya hecho en su vida, en su persona y en su ser— su garganta se comenzaba a secar y a cerrar, un pequeño llamado de atención a la venidera próxima del llanto. Él lo noto, después de todo Naruto era un hábil líder, entusiasta por la comprensión de los sentimientos de sus compañero y allegados, pero su intuición iba más allá de eso, más de lo que se podría entender a simple vista, le encantaba leer a las personas, sus mínimos gestos, sus quiebres, sus manías, muletillas, todo en general y para mala estrella de Hinata, él ya la había leído por completo. Desde que llegó la comenzó a analizar, cuando se ponía nerviosa juba con sus dedos, siempre de la misma forma, comenzaba por apretar el índice con el pulgar, luego pellizcaba un poco y después los juntaba, bajaba la mirada y la subía, la mantenía unos segundos y después la apartaba, era evidente que detrás de esa mascara de mujer indomable, estricta y pulcra forma de ser, había una joven tímida y con miedo, él lo sabía, pero también sabía que Hinata había logrado derrumbar su barrera natural de defensa, lo hizo tan rápido que lo desconcertó y tenía que huir lo más rápido que se le permitiese, antes de que hiciera una locura. —Cinco, ya fueron cinco preguntas y usted me prometió después de ese número poder partir, así que es hora de retirarse— se levanto suavemente del lugar que ocupaba en el salón de té. Incluso ante su seguridad para irse y su necesidad de partir, la suavidad con la que se levantaba de su lugar aun arrodillado, dejaba claro el nuevo respeto que la Hyūga se había ganado, quería engañarse y decir que simplemente era por eso, mera cortesía ante la grata educación de la princesa, pero su respiración conflictiva daba luz a una justificación mas intima y profunda, dolorosa tal vez. Su mente ene blanco fue activada de nuevo por el murmullo de Hinata, quien estaba comprometida con no dejarlo partir, no hasta entender el orgullo de aquel Samurái, si Kakashi Hatake lo quería ahí, era evidente que cumplía con las rigurosas necesidades de los Hyūga. —¿Disculpe? No puede irse todavía, esto no ha terminado... Naruto-sama, le ruego se siente, ahora mismo. — ¡Naruto!, compórtate— dijo Shikamaru. —Discúlpelo, Lady Hinata, es algo terco— comento Shino. Incapacitado por su necesidad de huir, perdió de apoco los modales y se levantó con más vehemencia y rapidez, haciendo así que los pañuelos de ceda cayeran una vez más de la mesa, se dirigió con ansiedad a la salida, dejándose llevar por las emociones y pasiones que lo segaban y dejaban en guardia baja, siendo así que nunca se dio cuenta que Hinata lo siguió, hasta que lo tomo de apenas una porción de dos centímetros de su kataginu. El Uzumaki volteo y sus miradas se unieron ante la letalidad del silencio, mientras una frase llego como un rayo que atravesó todas las barreras de Hinata... "los ojos... en los ojos esta lo que el alma siente, si necesita saber que alguien la ama solo mire sus ojos", eso dijo Natsu, en los ojos de Naruto lo vio... o tal vez solo buscaba algo más para retenerlo.
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