Mandarinas y cigarrillos

Het
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 44 páginas, 16.763 palabras, 10 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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Coup de foudre

Ajustes
One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y Shueisha.

Coup de foudre

Trabajar en el Baratie tenía sus ventajas, le permitía conocer a mujeres hermosas cada día. Las mujeres eran su debilidad y no era ningún secreto, para Sanji una dama era un regalo de los dioses. No era estúpido y se daba cuenta de que su aspecto y su forma, algo empalagosa, de hablar con ellas las atraía. Así que no desaprovechaba la ocasión de retozar o recibir mimos y besos de alguna preciosa señorita. No se quejaba, lo disfrutaba. Sin embargo, todo lo que conseguía eran relaciones vacías y fugaces que duraban tanto como tardase en aparecer otra mujer que llamase más su atención. Tenía clientas fijas que, a pesar de haber finiquitado su escarceo amoroso, continuaban apareciendo por el Baratie para verle y, tal vez, con la esperanza de volver a recibir mimos. Se podía decir que disfrutaba de los placeres de la vida, aunque solía desear encontrar a alguien con quien compartir sus días. En el Baratie todos eran conscientes de que gran parte del éxito entre las féminas se debía al cocinero, por eso toleraban sus idas y venidas con las clientas. En ocasiones Zeff trataba de empujarle para que se marchase, recordándole de manera brusca su deseo de encontrar el All Blue. Sanji se enfurruñaba y discutían. Entonces Zeff sacaba la artillería y le soltaba que allí nunca encontraría a una mujer que significase algo. Cuando llegaban a aquel punto, Sanji, abandonaba el lugar maldiciéndole por el golpe bajo y con un cigarrillo encendido entre sus labios. El All Blue y el amor real eran las dos cosas que más deseaba hallar en la vida. Pasaba sus días inmerso en la rutina, cocinando, alabando la belleza de las damas que cruzaban las puertas del Baratie, sin más sobresaltos que los previsibles piratas tratando de asaltarles. Hasta que una bala de cañón impactó sobre el tejado de la habitación de Zeff. Aquella mañana Sanji se levantó sin esperar ningún cambio en su rutina. Desayunó junto a sus compañeros y fumó un cigarrillo mientras decidían el menú para aquel día. Sanji no sugirió nada, con el tiempo había dejado de hacerlo, no tenía ganas de escuchar que sus ideas eran demasiado rebuscadas para el restaurante. Con el menú claro los cocineros del Baratie se metieron en la cocina para iniciar su rutina. Más tarde, con la llegada de los primeros clientes, el ajetreo les arrolló. Sanji no protestó cuando le enviaron a servir mesas, el día anterior varios de los camareros habían dejado el trabajo, entendía que era necesario y no era tan orgulloso como para creerse imprescindible en la cocina. Además, trabajar entre los clientes le permitía conocer a mujeres y, con suerte, aquella noche no dormiría solo. El estruendo en la planta superior los puso a todos en alerta. Una bala de cañón acababa de destrozar la habitación de Zeff con él dentro y todo por culpa de un pirata. Sin necesidad de quedarse para ver cómo acababa la charla entre su jefe y el culpable supo que le obligaría a trabajar en el restaurante, la pregunta era: ¿cuánto tiempo sería capaz de aguantar? El pirata llamado Luffy había hablado de su tripulación y de su sueño de ser el Rey de los Piratas. A Sanji le pareció una chiquillería y estuvo convencido de que sus compañeros acabarían zarpando sin él. Al fin y al cabo, los piratas eran traicioneros y priorizaban sus propios intereses. Pero nada de eso era asunto suyo. Atendió a los clientes, también al tipo molesto que trataba de impresionar a la mujer con quien compartía mesa. No sabía quién era, pero su estupidez quedaba patente con cada palabra que pronunciaba. Aquel imbécil trató de ponerle en ridículo y al no conseguirlo se puso agresivo y él tuvo que defenderse. Deseó que con aquello acabasen los sobresaltos, pero no fue así. Un recluso huido irrumpió en el restaurante pidiendo comida, un fugitivo al que Patty tumbó sin esfuerzo y arrojó a la cubierta exterior sin compasión alguna. El mismo fugitivo al que él alimentó a escondidas porque no soportaba ver a nadie pasando hambre. Aquella acción hizo que Luffy le ofreciera unirse a su tripulación. Navegar en busca del All Blue, la idea le gustaba, pero no podía hacerlo, no hasta haber saldado su deuda con el viejo Zeff. Regresó al trabajo deseando, una vez más, que no hubiese ningún otro sobresalto. También con la idea de olvidar la idea de hacerse a la mar en busca de un sueño casi imposible. Dispuesto a alcanzar uno más tangible como lo era el conocer a una mujer interesante. Aquel día, curiosamente, muchas damas ocupaban las mesas. Sanji se movía entre ellas buscando algo especial, lo que fuera que pudiera acallar durante algunas horas la rutina y la soledad. Entonces una risa femenina, dulce con el canto de un ángel llamó su atención. Se olvidó por completo de la preciosa chica a la que servía vino en cuanto la vio. Fue como si un rayo cayera sobre él, poniendo el mundo entero patas arriba. De repente, ninguna mujer le pareció lo suficientemente interesante en comparación con ella. Ninguna mujer le pareció ni la mitad de hermosa que ella. Y, desde luego, supo que ninguna otra mujer podría llegar a importarle una milésima parte de lo que ya le importaba aquella absoluta desconocida. Sanji supo, sin necesidad de cruzar una sola palabra con ella, que haría lo que fuera para hacerla feliz y protegerla de cualquier mal que la acechase. No la conocía y ya la amaba.

Fin

Notas de la autora: ¡Hola! «Coup de foudre» literalmente «golpe de rayo» es una expresión francesa para referirse al «amor a primera vista», me ha parecido muy adecuada porque cuando Nami les ataca con un rayo por accidente el mismo Sanji dice que así se sintió al conocerla. Un shot puramente narrativo, porque soy más de narrar que de escribir diálogos. Para sugerencias y amenazas de muerte la ventanita de comentarios está a vuestra disposición.
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