ID de la obra: 1067

Mandarinas y cigarrillos

Het
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 34 páginas, 12.947 palabras, 8 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
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Bodas

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One Piece y sus personajes son propiedad de Eiichiro Oda y Shueisha. Sugerido por:shk_SN7326 (Ao3).

Bodas

Chopper paseaba por cubierta dando saltitos alegres, entre sus patitas aferraba una gruesa novela que Robin le había prestado y que, Nami, reconoció como una de las que Vivi le regaló antes de dejar Arabasta. Era una historia cursi de amores predestinados y azucarados, el tipo de historia que Nami más odiaba porque su experiencia en la vida le decía que aquello nunca pasaba en la vida real. El doctor entró en la cocina de buen humor, ella le siguió, acudiendo a la llamada de Sanji para comer. Sentados a la mesa estalló el habitual caos. Robin sentada junto a Nami sonreía divertida, nunca se cansaba de aquel desorden familiar, la hacía sentir en casa de un modo sorprendente. Se fijó en Chopper que comía más deprisa de lo habitual con el libro sobre su regazo. Sonrió era el momento de darle un empujoncito a algo que llevaba demasiado tiempo estancado —¿Tienes prisa, doctor? —le preguntó. —Es que quiero acabar de leer el libro que me has dejado —explicó alegre y apresurado—. Quiero saber si la princesa Priscilla y el príncipe August se casarán. Robin rió. No había estado muy segura de que al doctor pudiera interesarle, pero había probado suerte por la similitud con lo que había pasado entre dos de sus queridos nakama, esperaba poder aprovechar en su favor la charla inocente de Chopper porque todo lo demás había fallado. —¿Crees que lo harán? —Es una novela cursi, seguro que sí —intervino Nami, ella no había sido capaz de pasar del segundo capítulo—. No sabía que te gustase ese tipo de libros, Chopper. —Es que es una historia muy bonita de amor verdadero. «El amor verdadero no existe» pensó Nami. No lo dijo porque Chopper era poco más que un niño todavía y la vida no le había golpeado de gravedad. —Ellos se quieren en secreto —continuó el doctor con mirada soñadora—. Cuando un hombre malvado secuestra a la princesa Priscilla para obligarla a casarse con él, el príncipe August va a rescatarla. Pero ella nunca lo descubre porque él no se lo explica. Sanji dejó de prestarle atención a su comida para escuchar a Chopper. —La princesa cree que ha sido otra persona quien la ha salvado y sigue con su vida soñando con que algún día August se fije en ella. —¿Y por qué no se lo dice? —preguntó Franky metiéndose por medio, entendiendo el juego al que Robin había arrastrado a su inocente víctima—. Si ese príncipe idiota le dijese que la había salvado ella estaría a sus pies. —¡Pero él cree que ella está enamorada de otra persona! —exclamó el doctor, en su voz se percibía una nota de dolor y frustración—. Quiere que sea feliz y que no sienta lástima por él. Prefiere que sea feliz junto a esa otra persona. Es muy buena persona. Sanji encendió un cigarrillo a pesar de que no había acabado de comer. Se vio un poco reflejado en lo que explicaba Chopper, él había interrumpido la boda de Nami con Absalom, pero nunca se lo había confesado porque a ella le gustaba Luffy. Era algo que había oído por accidente cuando Vivi viajaba con ellos y desde entonces lo tenía siempre presente. —Entonces Priscilla descubre que August va a casarse y se pone muy, muy triste. Tanto como Nami cuando Sanji nos dejó. La navegante sintió sus mejillas arder, malditos fueran Chopper y su inocencia infantil. —Oye, eso comparar es muy feo —soltó ella. —Pero tiene razón —intervino Zoro—. Cuando el cocinero pervertido se fue parecías un alma en pena. Estaba dispuesta a ponerse en pie y atizarle, pero Robin volvió a hablar: —¿Y qué ha hecho Priscilla? —¡Ir a buscarle! ¡Interrumpir la boda! Pero... aún no se han dicho que se quieren y es muy triste. Luffy rió. Fue una de aquellas risas infantiles que a Nami le ponían los nervios de punta porque, casi siempre, eran indicativo de que estaba a punto de hacer o decir una estupidez de dimensiones cósmicas. —Son como Sanji y Nami. Los dos aludidos se sintieron como si sus almas abandonasen sus cuerpos. —Sanji interrumpió la boda de Nami con el tío invisible y Nami la de Sanji con la mujer esa. Los ojos de Nami se desviaron hacia Sanji que se había quedado congelado en el sitio. ¿De qué estaba hablando Luffy? Había sido Lola quien interrumpió su boda con Absalom, no Sanji. Sanji no estaba por ningún lado. De haber estado allí le habría visto. No, Sanji no estaba allí, estaba segura. —¿De qué estás hablando? —preguntó. —Es verdad. Estaba tan furioso que daba hasta miedo —contestó Usopp riendo—. Y se cabreó más cuando supo que te había espiado mientras te bañabas. —¡Callaos! —ordenó Sanji. —Estaba súperdecidido a recuperarte y machacar al pervertido —añadió Franky. —¡Dejadlo! —ordenó de nuevo. —Incluso le apuñalaron por rescatarte —remató Zoro—. Mira hasta dónde llegan tus poderes de bruja. —¿Sanji? —El único pervertido con el que te dejaría casarte sería él mismo —bromeó Usopp. El cocinero se puso en pie de manera tan brusca que la silla cayó al suelo con gran estruendo. El cigarrillo entre sus labios tembló. —Cerrad la maldita boca, idiotas. Salió del comedor, furioso. Con el humo del cigarrillo rodeándole. Nami miró a sus nakama sin entender por qué habían empujado a Sanji hasta el punto de hacerle saltar y marcharse. —Se nos ha vuelto tímido —se burló Zoro. —Idiotas —susurró Nami al ponerse en pie. Le siguió afuera deseando que no se hubiera encerrado en algún sitio. Sanji era orgulloso y odiaba perder los papeles tanto como odiaba que descubrieran qué le molestaba de verdad. Respiró aliviada al encontrarle en cubierta, encorvado hacia adelante apoyado en la barandilla y mirando el mar. Se le acercó despacio, aun sabiendo que lo mejor sería esperar a que se calmase. Sabía que necesitaba espacio, pero tenía que averiguar si lo que habían dicho era cierto. Si Sanji había ido a por ella aquel día cambiaba todo. —Sanji… Él no se movió ni un milímetro ni reaccionó, como si no le hubiera oído. —¿Fuiste tú quien me salvo? Sanji dejó escapar el humo entre sus labios, permaneció con la mirada fija en el mar embravecido. —Podrías habérmelo explicado —continuó, apoyó los brazos en la barandilla y le miró, pero él permaneció inmóvil—. Todo este tiempo, estaba segura de que había sido Lola quién me libró de aquel pervertido asqueroso porque cuando desperté estaba allí. Debes haber pensado que soy una desagradecida. Lo siento, Sanji, yo... —No quería que lo supieras —farfulló al fin. —¿Qué? ¿Por qué? —Eso no importa. —¡Sí que importa! Y además, Zoro ha dicho que Absalom te apuñaló por mi culpa, ¿cómo puedes decirme que no importa? —soltó molesta en un tono mucho más alto de lo que pretendía—. Viniste a por mí y eso no es algo que hubiera hecho cualquiera. —¿Y tú, Nami? ¿Por qué viniste a por mí? —¿Cómo no iba a hacerlo? —Eso no es una respuesta. —Porque me importas, imbécil. El cigarrillo que sostenía entre los labios cayó al suelo. Nami le había llamado pervertido, idiota y tonto, entre otras cosas antes y nunca le había sonado tan seria e hiriente como con ese «imbécil». —A diferencia de Luffy se supone que tú tienes un cerebro funcionando dentro del cráneo. »Fui a buscarte porque si tú no estás aquí yo no quiero estar. Porque eres importante para mí. —Yo no soy como ese príncipe de novela. —La encaró, no por estar molesto sino porque necesitaba que le comprendiera—. Quiero que seas feliz, Nami, pero no soportaría tenerte tan cerca y tan lejos a vez, verte con otra persona mientras me agradeces que frustrase los planes de Absalom para tener la posibilidad de hacerlo con él. »Verte formar una familia feliz. Verte besar a otro. Verte vestida de blanco para otro. ¿Es que crees que mis sentimientos no son reales? ¿O es que no valen nada para ti? »Tengo asumido que quieras estar con él, pero eso no hace que me duela menos. —¿¡Pero de quién demonios me estás hablando!? —¡Lo sabes perfectamente! Le dio una bofetada, aunque se había prometido ser más paciente y menos agresiva, sobre todo con él. Sanji se frotó la mejilla, rememoró la bofetada con la que le había despedido aquel día, la frialdad de sus ojos castaños y lo cortante de sus palabras. Esta vez no encontró ninguna de esas dos emociones, sólo confusión y rabia. —Que de quién me hablas. —¿De quién va a ser? De Luffy. Sé lo que sientes por él. Nami se quedó petrificada. ¿Había dicho "Luffy"? ¿En serio? Y entonces estalló en una carcajada que hizo que se le saltasen las lágrimas. Sanji se sintió confundido. No sabía qué podía parecerle tan gracioso cuando él tenía el corazón roto. —¿Qué es lo que se supone que siento por él? —logró preguntar entre risas. —¿Vas a obligarme a decirlo en voz alta? Era cruel, aunque Nami nunca lo había sido antes. A veces era brusca, le gustaba jugar e incluso tentar a los demás, pero nunca cruzaba los límites ni era cruel. —Sé que le quieres. —¡Claro que le quiero! —declaró ella. A Sanji se le encogió el corazón—. Igual que quiero a Robin, a Zoro, a Usopp y a todos los demás. Luffy me hizo ver que no todos los piratas son iguales, me dio esperanza cuando el mundo se desmoronaba a mi alrededor y confió en mí a pesar de todo. »Por supuesto que le quiero y siempre va a ser especial para mí. Pero de ahí a casarme con él… ¿de dónde has sacado esa idea tan ridícula? —Os oí a Vivi y a ti hablar de… fue por accidente, no os estaba espiando —murmuró. Se sentía confundido—. Le dijiste que te gustaba Luffy. Nami puso los ojos en blanco y rió. —Eres un idiota —musitó—. Vivi me preguntó si me gustaba alguien, le dije que no, pero no creyó. —Se encogió de hombros y rió de nuevo—. No quería decirle la verdad, así que le dije que me gustaba Luffy porque sabía que nombrándole a él ya no preguntaría nada más. »No me gusta hablar de eso, nunca me ha gustado. —Sanji se olvidó del mar embravecido, la miró más tranquilo. Ella le sonrió y continuó hablando—. Odio que se sepa qué me hace vulnerable o con qué pueden atacarme. Supongo que por eso nunca se me ha dado bien hacer amigos. Sanji quiso decirle que nadie podía culparla por ello, sabiendo lo que había vivido con Arlong era casi un milagro que llegase a confiar en alguien. —Además, tampoco conocía tanto a Vivi como para explicarle según qué cosas. Pero no tenía ese tipo de sentimientos por Luffy entonces ni tampoco los tengo ahora. —Entonces… —No tengo ninguna intención de formar una familia de ningún tipo con él, ni de besarle o de casarme. —Nami se le acercó peligrosamente obligándole a ignorar el deseo de acariciar sus cabellos—. Así que gracias, por haberme salvado de Absalom, y siento mucho que salieses herido por mi culpa. Siento no habértelo agradecido antes, pero no me dejaste saberlo. Nami le apartó el pelo de la cara con cuidado, como si pudiera asustarle por hacerlo. Sanji se puso tenso, aunque no la apartó, Nami sabía que las burlas por sus cejas se habían transformado en un complejo del que no sabía cómo librarse, nunca lo usaría en su contra. —¿Quieres saber por qué fui a por ti? —S-sí. —Porque me importas, idiota —repitió—. Porque aquel día, hablando con Vivi, el nombre que no quería dar era el tuyo. Eres ridículamente guapo y atractivo. Me haces sentir bien y segura. Y eres el único que, cuando me toca, no me hace sentir extraña ni incómoda. Se puso de puntillas y le besó en la comisura de los labios, quedándose allí largo rato mientras jugueteaba con su corbata cuyo nudo no fue rival para sus ágiles dedos. —Nami… —Volvería a ir a por ti mil veces si fuese necesario, Sanji. La corbata se deslizó bajo el cuello de su camisa al tiempo que ella se apartaba rompiendo el contacto. Nami se la pasó por encima de los hombros y echó a andar. No lo hizo en dirección al comedor, sino hacia su camarote. Cuando ella miró atrás entendió que le estaba invitando a seguirla. La aceptó, comprendiendo al fin que, a su manera, Nami, se le había declarado el día en que apareció en su boda. Algo que acababa de volver a hacer de una manera mucho más clara y evidente.

Fin

Notas de la autora: ¡Hola! No sé si esto encaja del todo con lo que esperabas, pero Robin atacó de repente con un plan diferente al inicial. Ha sido divertido escribirlo y no descarto recuperar este tema para un shot futuro. Espero que te haya gustado sjk_SN7326, gracias por leerme. Para sugerencias y amenazas de muerte la ventanita de comentarios está a vuestra disposición.
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