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Sakura suspiró una vez que estuvo a solas con Suo otra vez. —Eres un tonto.—Murmuró. —Oh, claro que lo soy, pero tuyo.—Dijo Suo. —¡No digas esas cosas!—Se sonrojó Sakura. Suo sonrió y deseó una eternidad al lado de Sakura, porque era tan bello, como una flor de cerezo, como todo lo que ha necesitado durante siglos. Suo se prometió a sí mismo que nunca más permitiría que Sakura sufriera, que eliminaría a cualquiera que se atreviera a hacerle daño, no por que creyera que Sakura es débil, sino porque cree que Sakura es valioso.10
30 de diciembre de 2025, 0:23
Sakura nunca había tenido a alguien que lo protegiera y lo amara. La familias adoptivas fueron crueles y su padre biológico era alguien a quien prefería olvida, a la única que alguna vez anheló fue a su madre.
Cuando te acostumbras a la soledad y te culpas a ti mismo de todo es difícil remontar. Pero Sakura lo hizo, remontó, llegó a Makochi donde encontró amigos que luego consideró familia.
Aunque la idea de merecer estar solo aún persistiera en su mente.
Había algo más. Dentro de todo estaba esa compañía silenciosa que siempre había sentido y que estaba seguro de que se trataba de Suo. Ese chico tan misterioso lo era todo. Así que Sakura disfrutaba de jugar con los mechones de cabello de Suo mientras este dormía, y Sakura se preguntaba cuánto más lo tendría consigo.
Porque lo quería siempre.
Una eternidad sonaba a poco si se trataba se estar junto a este guardián que hacía que su corazón doliera menos. Por una vez Sakura sentía que pertenecía a un lugar: a Makochi, a sus amigos, al templo, a Suo.
Se preguntaba si encontraría paz total algún día porque aún existía inquietud en sus adentros.
Pero mientras... Suo dormía abrazado a él, tan pacífico.Y eso era todo lo que Sakura necesitaba para ser feliz.
—Sakura! Soy Nirei ¿Estás en casa?—La voz resonó tras la puerta principal enturbiando el momento.
Sakura se movió escapando de los brazos de Suo. Fue con pasos lentos a recibir a Nireiporque no podía simplemente echar a su mejor amigo.
—Hola.—Saludó al abrir la puerta.
—Hola Sakura, ¿Te pillo en mal momento?
Sakura estuvo tentado a decir que sí, que era un mal momento, pero antes de que pudiera decir algo sintió la presencia de Suo detrás de él.
—Oh ¿Quién es él?—Preguntó curioso Nirei.
—Bueno, él es...—Comenzó a decir Sakura.
—El guardián de un espíritu maligno.—Dijo Suo con una sonrisa.
Sakura le dedicó una mala mirada a Suo, porque eso podría sonar como una broma pero él sabía que era cierto.
Nirei soltó una risita suave tomando el comentario como una broma.
—Me llamo Suo Hayato.—Dijo ya más serio Suo.
—Soy Nirei Akihiko.—Dijo.—¿Eres amigo de Sakura?
Suo sonrió y antes de que dijera algo imprudente Sakura le tapó la boca con una mano. Nirei se volvió a mirar a Sakura que estaba sonrojado.
Nirei no necesitó nada más. No eran amigos, eran algo más, seguramente la razón por la que Sakura se comportaba tan raro últimamente. Comenzó a apuntar cosas en su libreta mientras Sakura no sabía si cerrarle la puerta en las narices o no.
—Entonces me voy, pero me debes información Sakura.—Dijo Nirei alejándose de la puerta.