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Capítulo XXVIII: La Celebración III Los siguientes días, las actividades de Albafica se enfocaron en los preparativos de la boda, la documentación de las técnicas de Piscis, y los ensayos para el baile. En cuanto a Agasha, ella se concentró en revisar las cuestiones de su próxima vida marital, como buscar dónde vivirían, dónde comprarían los enseres básicos necesarios, y continuar vendiendo sus flores. En el Santuario, la cotidianidad siguió su marcha, pues Shion no dejaba de lado sus responsabilidades administrativas. Teneo se encargaba de la parte castrense con los entrenamientos, las misiones externas y la vigilancia. Y mientras Pefko estuviese de visita, apoyaría con sus conocimientos en el dispensario.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Martes 16, mediodía. Santuario, bosque cercano. Albafica entornó la mirada al percatarse de que necesitaba un poco más de cosmos para crear una rosa sangrienta. No le sorprendió tanto, pues esta flor era especial, ya que su capacidad radicaba en poder drenar la sangre de un enemigo. Por lo que, al ser creada, las instrucciones debían quedar fijadas desde un inicio, cosa que implicaba usar más concentración y poder. —Que hermosa se ve— reconoció Pefko al examinarla. —Así sola, ¿Es venenosa? — —No— negó Albafica. —Como proviene de una rosa descendiente, sólo te provocaría alergia, pero, aun así, no debes quitarte el cubrebocas ni los guantes. Más adelante, cuando empiece a sembrar un nuevo jardín, voy a revisar si puedo controlar su peligrosidad. — —¿Todas sus flores eran tóxicas antes? — —Así es. No importaba si se trataba de rosas negras, blancas o rojas, todas estaban impregnadas con la esencia de mi sangre venenosa, por eso su contacto directo era mortal— aclaró el Santo. —Pero ahora que tengo la oportunidad de crearlas otra vez, me aseguraré que sólo las rosas demoníacas reales lo sean. — El curandero tomó nota, como fiel escribano que no dejaba escapar ningún detalle. Luego se puso a dibujar la rosa blanca, mientras Albafica practicaba su puntería con un tronco seco. —Oye Pefko, respecto al antídoto, ¿También registrarás la fórmula y el proceso de creación? — —Por supuesto, el Patriarca Shion dijo que debía hacerlo para las crónicas del Santuario. Además, también debo escribir mi biografía, a pesar de lo joven que soy, ya me la pidió— el chiquillo hizo un gesto gracioso, como si meditara. —¿Cree que pueda dibujarme yo solo con un espejo?, tal vez no me quede bien la nariz. — Piscis lo miró con una sonrisa, pues se le hizo divertido imaginar al adolescente copiando su rostro en base al reflejo de un espejo. Que esto no tenía nada de raro, era lo más común cuando se necesitaba crear un registro para la posteridad. Y es que pagar un pintor, no era nada barato. —No te preocupes, yo puedo ayudarte, también sé dibujar rostros. — —¿En serio?, ¡Qué bien, eso me ayudaría mucho! — se expresó emocionado el sanador. Ambos continuaron en su actividad, el doceavo Santo mostrándole sus movimientos de ataque y coordinación, y el jovencito describiendo esto en su compendio de hojas.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Martes 16, por la tarde. Rodorio. Agasha y su padre caminaban por la plaza central, observando las casas y las calles aledañas, buscando si de casualidad algún inmueble estaba en venta. Esto era poco probable, ya que poca gente se mudaba del pueblo, y si llegaban nuevos habitantes, por lo regular se les ofrecía una parcela en las orillas, manteniendo así el control de la creciente villa. —Tal vez deberíamos consultar con el alcalde Aristo, porque veo poco probable encontrar algo disponible en el centro— mencionó Estelios. —Cuando nosotros llegamos, tuvimos buena suerte de que el anterior dueño de la casa quisiera marcharse a la ciudad de Atenas. — —Lo sé, y ahora es poco probable que alguien quiera mudarse. Rodorio ha crecido mucho y su economía ha mejorado bastante, así que no hay motivo para irse— completó Agasha. —Será mejor dejar que Albafica y Shion se encarguen de esto, seguro que la influencia del Patriarca nos ayudará para adquirir una buena parcela. — —Entonces enfoquémonos en los muebles que van a necesitar— el hombre señaló una carpintería. —Consultemos los precios para elaborar un presupuesto, recuerda que Albafica pidió no escatimar en gastos. — Padre e hija se encaminaron al taller. Después de todo, también era prioritario mandar a hacer los muebles para el futuro hogar.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Miércoles 17, por la tarde. Santuario, plazoleta del dispensario. El guardián del pez dorado estaba teniendo un poco de problemas para memorizar los pasos del minueto. Si bien, Helena era muy paciente y repetía la secuencia una y otra vez, le preocupaba que el amigo del Patriarca no progresara en su aprendizaje. Si no lo conseguía, no podrían avanzar a la parte de bailar en pareja. —De nuevo, uno, dos, tres, giro a la derecha— habló la ama de llaves, haciendo los movimientos despacio. —Hay que repetirlo, se acaba de saltar un paso señor Albafica. — El hombre suspiró con pesadez, deteniéndose un momento. —No pensé que fuera tan complicado aprender a bailar— se rascó la cabeza, sintiendo un poco de vergüenza. —Tal vez necesitamos un ejemplo, porque no es lo mismo que yo realice los pasos, a contemplar la danza ejecutada por una pareja— mencionó Helena. —¿Le importaría si llamo a una persona para que nos ayude? — —No hay problema— aceptó el Santo. … Minutos después. Albafica se sorprendió al ver quien llegaba, pues no se esperaba que el Santo de Tauro supiese bailar. —Buenas noches a todos— el muchacho saludó con una sonrisa. —Joven Teneo, necesitamos su apoyo. El señor Albafica está aprendiendo minueto, pero todavía le cuesta trabajo realizar los pasos, por lo que deseo mostrarle cómo se ve el baile en pareja— explicó la ama de llaves. —Oh, ya veo— miró al guardián de Piscis. —¿Está preparándose para su boda? — —Así es, quiero darle una sorpresa a Agasha. Por cierto, no sabía que conocías alguna danza, Shion no lo mencionó. — El representante del toro dorado negó con las manos, haciendo una mueca graciosa. —No sabía bailar, aprendí hace poco gracias a Serinsa— caviló un momento. —Más bien, me obligó a aprender, pues en el orfanato de Elliniko, es común realizar verbenas para recaudar fondos, y el baile no puede faltar. El Patriarca no lo sabe porque me escondo a propósito, sólo en mis ratos libres vengo a bailar con la señora Helena, por mera práctica. — La ama de llaves se acercó e hizo una señal a las doncellas, quienes comenzaron a interpretar la música. —Señor Albafica, por favor preste atención a cómo lo hacemos— se colocó al lado de Teneo. Éste tomó una postura específica con los pies y extendió los brazos, imitando a Helena. Un instante después, se tomaron de la mano y ambos caminaron al frente, dando pasos cadenciosos con pequeñas flexiones de las rodillas. Fue lento al principio, en donde avanzaron un par de metros, se soltaban brevemente para dar una vuelta sobre su eje, y volvían a unir las manos otra vez. Albafica notó su buena coordinación, enfocándose en cómo se movían los pies de Teneo, que parecía caminar de forma grácil, casi con ligeros saltos. La pareja dio un par de vueltas más, para luego quedar frente a frente. Se soltaron, pero mantuvieron el vaivén de un lado a otro, acercándose y alejándose mientras se movían en círculo. Entonces, el Santo de Tauro le dio una recomendación. —Señor Albafica, piense en un ejercicio de coordinación de pies, los pasos a realizar son muy cercanos a eso. — El mencionado acató el consejo, empezando a imitar los movimientos. Agregó un poco de agilidad y notó que lograba mejorar la coherencia de su marcha. Después se enfocó en la postura de los brazos, intentando mantener la sincronía con cada saltito que daba. Grata fue su sorpresa al ver que no era tan difícil empleando éste método, que le recordaba más a un entrenamiento que a un baile. —Bien hecho— sonrió Helena. —Si continuamos así, estará preparado para el día de la boda. — —Gracias a los dos— reconoció Piscis. La práctica se extendió por un rato más. A pesar de que Albafica tuvo un par de tropiezos en el conteo de pasos, mejoró bastante, incluso pudiendo seguir a Helena en la mayor parte de la danza. Cosa que lo alegró bastante.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Jueves 18, por la mañana. Rodorio. Albafica decidió hacer una visita rápida al pueblo, pues quería estar seguro de que no faltaba dinero, y de paso, deseaba ver a su linda florista. Por buenos azares, cuando iba pasando por la sastrería, se encontró con Agasha y Calíope, quienes salían del local. —Buenos días, hermosas damas— saludó a sus espaldas con caballerosidad. —Ay, qué galante, así deberían ser todos los hombres— sonrió la costurera, encantada con el piropo. —¡Hola, que gusto verte! — la joven correspondió emocionada, acercándose a él. Piscis la abrazó, dándole un beso suave en los labios. Luego la miró con ternura, haciendo evidente que la extrañaba un poco. —Iba a tu casa para ver si todo estaba bien, ¿El dinero es suficiente? — —Todo bien, no te preocupes, aún sobran muchas monedas— se apartó despacio, mostrándole la bolsa que llevaba en su mano. —Justo acabo de comprar mi vestido. — —Espera niña, el novio no puede ver el vestido hasta la boda— Calíope atravesó la mano para evitar que la florista abriera la bolsa. —Recuerda que debo ajustar el largo del dobladillo para que no te estorbe— le guiñó un ojo. —Es cierto— Agasha le sonrió al Santo. —Perdón, no puedo mostrártelo, pero es precioso, ya lo verás. — Albafica sonrió condescendiente, notando su alegría, cosa que le llenó el corazón de ternura. Si ella era feliz, él también lo era. Así que no había problema con esperar un par de días para contemplarla vestida de novia. —No te preocupes, esperaré ansioso por verte lucirlo— acarició su mejilla con suavidad. Agasha se sonrojó, por lo que Calíope no pudo evitar hablar enternecida. —Ay muchachos, son tan adorables. Yo me encargaré de que se vea preciosa, tanto, que te quedarás con la boca abierta— le guiñó un ojo a Piscis. Ambos sonrieron con diversión. Posteriormente se despidieron, retomando sus caminos.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Jueves 18, por la noche. Taberna de Rodorio. Los últimos dos días fueron agitados para Albafica, quien se sentía un poco agotado, pero eso no reducía en lo más mínimo su alegría. Estaba viviendo uno de los mejores momentos de su renacida vida, por lo que no desaprovecharía ninguna oportunidad para crear nuevas y felices memorias. Y ahora mismo, deseaba cumplir uno de los compromisos que tenía pendientes con Shion, y de paso, recordar viejas amistades con una cerveza fría. Ambos entraron a la taberna del pueblo, la cual tenía pocos clientes, ya que era media semana. Iban vestidos como civiles y con capuchas para disimular su apariencia. Aunque Shion era el Patriarca y era bienvenido en cualquier sitio, no deseaba llamar la atención. En cuanto a Albafica, él ya se sentía mucho más seguro de sí mismo, pero estaba de acuerdo en que era mejor la discreción. Una moza se acercó para tomar el pedido, sin prestar realmente atención a quiénes eran los clientes. —El guiso del día y dos cervezas grandes, por favor— solicitó Albafica. —Enseguida caballero— la mujer anotó y se retiró. —Vaya, hace mucho que no veníamos aquí— sonrió el lemuriano. —¿Te acuerdas cuando Manigoldo nos trajo a la fuerza para comprar algo de vino? — Piscis soltó una pequeña risa, evocando aquello con nostalgia. —Más bien, te obligamos a entrar, ya que tú no querías. Recuerdo que te preocupaba mucho el regaño del Patriarca Sage. — —Eran tiempos de guerra, claro que me importaba que nos vieran borrachos en la calle— Shion alzó un lunar, haciendo una mueca divertida. —A ti nadie te decía nada, y a Manigoldo no le preocupaba, pues era el consentido de Sage. Pero a mí, me tenía más vigilado por órdenes de mi maestro Hakurei. — La mesera regresó con una bandeja, donde traía los alimentos y las bebidas. Sirvió los platos y dejó dos tarros grandes de cerveza junto a ellos. Tan pronto se marchó, ambos empezaron a cenar. —Vamos Shion, eso no te impidió tomar un par de copas del Ouzo que compramos— declaró el doceavo Santo, mientras cortaba un pedazo de carne. —Además, ya sabes que Manigoldo siempre estaba atento, a pesar de beber como loco, no se emborrachaba tan fácil. En cambio, nosotros, tuvimos que tomar una ducha fría para bajar el alcohol— se rio un poco. —Claro, cómo olvidar que justo cuando regresábamos al Santuario, nos mandó a llamar Sage— el joven Patriarca no pudo evitar reírse también. —Si no hubiera sido por esas hojas de menta que nos dio a mascar el cangrejo, nos hubiera descubierto— tomó un largo sorbo del tarro. —Fue intrépido y gracioso hacer eso— Albafica probó la cerveza, degustándola con agrado. —La verdad, siempre me divertí mucho con ustedes dos— miró con honestidad al lemuriano. —Facilitaron mi vida al llegar al Santuario. De no ser por tu terquedad para fraternizar, y de la amistad desinteresada de Manigoldo, no sé qué hubiera sido de mí— suspiró con melancolía una vez más. El guardián del pez dorado no estaba triste al recordar el pasado. Más bien, se sentía feliz de poder evocar las cosas buenas y las amistades sinceras, ya que ahora tenía un punto de vista diferente de las cosas. —Sé que tu vida no fue fácil, pero créeme, siempre admiré tu determinación y resiliencia— reveló Aries, mientras disfrutaba del guisado. —Y ahora tienes la oportunidad de escribir un nuevo capítulo en la historia de los Santos de Piscis. — Albafica confirmó, sonriendo abiertamente. —Tienes razón, y hablando de eso, quiero que estés enterado de un detalle extra que pidió Deméter— tomó un sorbo de la sopa. —Pues es probable que deba documentarse para el futuro. — —Claro, ¿De qué se trata? — —Los próximos Santos de Piscis, deberán cambiar su nombre de pila por el de Afrodita, cuando ganen la armadura dorada— su amigo hizo un gesto de asombro, pues no esperaba eso. —Sí, como lo oyes. Al parecer, la diosa del amor también tuvo cierta participación en la misión de Deméter, no sé en qué forma, pero así fue. Cuando se despidió de nosotros, mencionó ese detalle relacionado a nuestros descendientes. — El guardián de Aries tardó un par de segundos en procesarlo y después sonrió. —Supongo que no tiene caso cuestionar los designios de las diosas— continuó degustando la comida. —La verdad, no quiero pensar en eso por ahora. Te lo digo para que estés enterado, y como son tiempos de paz, dicha solicitud estará vigente hasta que terminen el periodo de servicio al Santuario. Posteriormente, retomarán su nombre y podrán formar una familia— concluyó Albafica. —Entiendo, lo documentaré para las crónicas— Shion levantó su tarro de cerveza. —Por ahora, brindemos por el maravilloso presente. — Piscis lo imitó y ambos recipientes chocaron, celebrando el momento. La cena prosiguió entre charlas amenas, recuerdos graciosos y un par de cervezas más.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Viernes 19, por la mañana. Rodorio, oficina del Alcalde. Shion y Albafica llegaron puntuales con el señor Aristo. El Patriarca había agendado la cita un par de días antes, para ver un tema de bienes raíces. Cosa que el magistrado aceptó sin problema alguno, pues gracias a la vigilancia de los soldados rasos, la fiesta del pueblo concluyó con saldo blanco, y bastante ingreso económico. —Buenos días Patriarca— saludó el hombre mayor, detrás de su escritorio. —Buen día alcalde, gracias por recibirnos— respondió el lemuriano. —Le presento a Albafica, un viejo amigo mío, que ha regresado de un largo viaje. — —Bienvenido— el funcionario saludó con un apretón de manos al acompañante de Shion. —Tomen asiento por favor, vamos a revisar el tema que nos atañe. — —Gracias alcalde— habló el doceavo Santo. —Como ya mencionó el Patriarca en su carta, mi intención es adquirir una parcela en el pueblo, y construir una casa para mi futura esposa. — —Ya veo, ¿Tiene alguna prometida entre los habitantes del pueblo?, ¿O es extranjera también? — inquirió el hombre mayor, colocándose unas gafas gruesas para revisar una carpeta de documentos. —Le pregunto esto porque en Rodorio llevamos un registro poblacional, para facilitar las cuestiones de propiedad, nacimientos, defunciones, etc. Dicha información debe estar actualizada siempre. — —Entiendo— asintió Albafica. —Mi prometida es Agasha, hija del señor Estelios— mencionó con orgullo. Aristo se bajó los anteojos, mirándolo con asombro. —¿Agasha?, ¿La florista? — volteó hacia Shion, quien hizo una sencilla sonrisa confirmatoria. —Es una noticia interesante, debo decir. — —Ella es mi prometida… — hizo una pausa, acentuando su mensaje. —Se puede decir que le hice una promesa en el pasado, pero las circunstancias de la vida, apenas me permitieron volver para cumplirla. — Piscis no mentía, sus palabras no estaban lejos de la realidad. Además, debía existir una historia de trasfondo, pues era evidente que, como pareja de Agasha, todos los verían y hablarían de ellos más adelante. El alcalde sonrió afable, ya que tenía en buena estima a los floristas. —Es agradable oír eso, la joven Agasha es una persona muy buena y no merece quedarse sola. Lo felicito por su próximo matrimonio— el doceavo guardián asintió a su comentario. —Entonces, revisemos las parcelas disponibles, ¿Hay alguna zona en específico que le interese? — —La zona norte, Agasha quiere vivir cerca de su padre— respondió Albafica. —Claro, podemos revisar— se acomodó los anteojos y buscó algunas hojas en la carpeta. —Está de suerte, el año pasado dividimos aquella zona y todavía hay tierra disponible. — Los tres hombres se quedaron un buen rato revisando el asunto. Era necesario hacer un par de trámites, los pagos correspondientes, redactar el título de propiedad, etc. Posterior a eso, un ayudante del alcalde los acompañaría a realizar las mediciones y señalización del terreno.:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Viernes 19, por la tarde. Santuario, despacho del Patriarca. Albafica y Shion afinaban los detalles finales de la boda. Ya estaba listo el tema de los adornos, la comida, la música, y solo faltaba elegir a los asistentes. Como era un evento familiar, y el círculo de amistades reducido, se decidió que únicamente estarían presentes pocas personas. —Por parte de la novia, el señor Estelios y la señora Calíope— anotó el lemuriano en un papiro. —Por parte del novio, Pefko y yo. Como invitados extra, Teneo, Helena y las doncellas que se encargarán de la música. — —Me parece bien— validó Albafica. —¿Cómo les avisarás? — —Voy a mandar un mensajero a la casa de los floristas, con esta invitación se les permitirá el acceso al Santuario mañana. En cuanto a Pefko y Teneo, les avisaré en un rato más— Shion guardó el papel en un sobre. —¿Crees que Agasha ya esté lista? — —Sí, ayer me encontré con ella y la costurera, iban de regreso luego de adquirir el vestido de novia— reveló Piscis. —Se veía muy emocionada y me comentó que ya tenía todo preparado— sonrió alegre. —Excelente— se puso de pie. —Bueno, mientras vas a tu ensayo final, yo voy a mandar esto, y a buscar el libro de ceremonias, porque no me sé toda la liturgia que debo decir. — Ambos salieron de la oficina, tomando caminos diferentes. … Plazoleta del dispensario. Albafica llegó puntual, dispuesto a terminar sus clases de minueto. Las doncellas afinaban sus instrumentos, mientras Helena ya lo esperaba con media sonrisa. —Señor Albafica, ¿Listo para el último ensayo? — —Así es— hizo una pequeña inclinación con el rostro. —Gracias por su tiempo. — —No se preocupe, me alegra mucho haber sido de ayuda— hizo una señal a las mozas para que iniciaran con la melodía. —Atento, ejecutaremos la pieza completa sin pausas— se colocó en la posición inicial. El Santo de Piscis la imitó, flexionando levemente las rodillas, extendiendo los brazos y realizando los gestos corporales indicados. Los primeros compases musicales sonaron y ambos dieron inicio a la danza en perfecta coordinación. Avanzaron unos metros, para luego dar paso a las vueltas y los vaivenes correspondientes. La ama de llaves miró con satisfacción el desempeño del hombre. Por fin había perfeccionado el movimiento de sus pies y brazos. Ya no olvidaba ningún paso, y cada vez que realizaba las caravanas propias, hacía el despliegue de una gallardía encantadora. El amigo del Patriarca era muy atractivo, y éste tipo de habilidades artísticas sólo incrementaban su valor. Agasha era una mujer muy afortunada al tenerlo como futuro esposo. La música avanzó hasta la parte más rápida del minueto, donde ambos debían tomarse de las manos y ejecutar las vueltas con elegancia. Albafica lo hizo sin dudar, sujetando con firmeza a Helena, demostrando que sus clases dieron el resultado esperado. El doceavo guardián se sintió orgulloso al notar la aprobación de la mujer mayor, y cuando la melodía terminó, las otras doncellas aplaudieron en gesto de felicitación. Ambos finalizaron con una elegante caravana, dando por concluido su aprendizaje. —Bien hecho señor Albafica— reconoció Helena. —Es todo, ya está listo para bailar en su boda y sorprender a la joven Agasha. — El mencionado hizo una reverencia respetuosa para la mujer y para las otras mozas, denotando su gratitud. —Gracias a todas, valoro mucho lo que han hecho por mí. —:*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*:
Sábado 20, por la tarde. Santuario, edificio Patriarcal. El gran día llegó, todo estaba listo y los invitados ya se reunían en el recinto principal. La decoración era perfecta y acorde a la celebración. La mesa de alimentos era abundante y las doncellas sólo esperaban la señal para comenzar a servir. Los asistentes lucían sus vestimentas formales, conviviendo entre ellos con amenidad. Estaba presente el padre de la novia, Estelios, y su pareja Calíope. El joven sanador Pefko y el Santo de Tauro, Teneo. Frente al trono, permanecía el Patriarca Shion, listo para oficiar la ceremonia. Junto a él, Albafica ajustaba el cravat cerúleo de su elegante atuendo. Éste consistía en una camisa blanca de seda con olanes en los puños, pantalón y chaleco negros, así como calzado oscuro. Su largo cabello estaba sujetado en una coleta baja y su rebelde flequillo había sido peinado a los lados del rostro, dándole un toque refinado a su expresión. El guardián del pez dorado estaba feliz de celebrar esta boda. Le hubiera gustado que su maestro Lugonis estuviera presente. Sin embargo, esto no lo entristecía, pues era un momento muy especial para él. El instante en que un sueño lejano de su adolescencia, donde se veía casándose, por fin se volvía realidad. Aunque demoró un poco, la vida lo recompensó con generosidad. De pronto, el silencio se hizo presente cuando la puerta principal se abrió, dando paso a la novia. Agasha entró caminando despacio, desplegando una presencia radiante. Lucía un hermoso vestido de seda azul, color que simbolizaba la fidelidad. Los encajes y detalles eran de un rosa suave y acompañaban con elegancia el movimiento de la tela. La silueta era amplia con una falda ancha, pero ajustada en la cintura con un corsé ligero que realzaba su figura. Su cabello permanecía recogido y adornado con una corona de flores coloridas, resaltando entre ellas, una hermosa rosa escarlata. Detalle que Albafica no pasó por alto, pues aquella flor se convirtió en el símbolo del amor entre ambos desde hace seis años. Por último, el maquillaje de sus ojos y labios resaltaba sus finos rasgos, dejando al hombre con la boca abierta. En pocas palabras, Agasha se veía divina. Era escoltada por dos doncellas que iban tirando pétalos de flores a su paso. La joven sonrió emocionada al ver a todos esperándola. En especial su prometido, quien le regaló una mirada de devoción. Tan pronto llegó junto a él, se tomaron de la mano. —Te vez preciosa, que incluso la flor más hermosa, sentiría envidia de ti— dijo el novio con sinceridad. La joven sólo atinó a sonrojarse y sonreír un poco más. Ambos se giraron hacia el lemuriano, listos para comenzar. Shion los miró afable, haciendo una señal para que todos los invitados se acercaran y tomaran asiento en los taburetes designados. La ceremonia dio inicio con las palabras correspondientes, mientras la pareja escuchaba con atención, sin soltarse ni un momento. Los votos fueron mencionados, las promesas aceptadas y la bendición del Patriarca otorgada. —Por el poder investido en mi persona, y bajo las leyes de nuestro Santuario, yo los declaro, marido y mujer— finalizó, colocando las manos sobre sus cabezas con un suave toque. Albafica y Agasha se miraron, sonriendo con calidez, para luego besarse con ternura, sellando con esto su unión. Los aplausos inundaron el gran salón, así como los vítores de felicitaciones y más pétalos de flores. Posteriormente dio inicio la celebración, la música comenzó a sonar, las mozas sirvieron el banquete y las bebidas. El ambiente se llenó de convivencia y diversión. —¿Cómo te sientes? — preguntó ella, perdiéndose en aquellos ojos color zafiro. —Muy feliz— la abrazó con cariño. —Sin duda alguna, éste es uno de los momentos más felices de mi nueva vida— acercó el rostro, posando su frente en la de ella. —Me alegra escucharlo— Agasha se alzó un poco, dándole otro beso. —Te parece bien si cenamos, mi preciosa flor— sonrió, apartándose despacio. Ambos se unieron a los demás invitados en la gran mesa, donde ya los esperaban para degustar la cena. … Más tarde. Agasha escuchaba entretenida la melodía interpretada por las doncellas, la cual era de un tono alegre. Ella sabía que la música y el baile eran parte importante de cualquier celebración, en especial de las bodas. Pero se hizo a la idea de que no pasaría nada en la fiesta, pues su marido no conocía los pasos, y no se hizo mención del tema en los días anteriores. Debido a esto, cuando Albafica la invitó a bailar tan de repente, se quedó pasmada. —Esposa mía, ¿Me permitirías esta pieza? — La joven parpadeó con asombro un par de segundos, intentando procesar la petición. —¿Cómo… dices?, ¿Bailar? — —Así es— sonrió ampliamente, a la vez que se ponía de pie y le tendía la mano. —Quería darte una sorpresa. — La florista abrió los ojos y la boca en un tierno gesto de asombro, mientras tomaba la mano de Albafica y lo seguía al centro del salón. Las miradas de todos se posaron en ellos, y en ese momento, Helena hizo una señal a las doncellas. Estas concluyeron la canción y se prepararon para interpretar el minueto. —¿Cuándo aprendiste a bailar? — quiso saber la joven, tomando la posición inicial. —En esta semana, por las tardes, con ayuda de la ama de llaves— tomó su mano con suavidad. La pieza musical empezó a sonar y la pareja dio inicio al espectáculo. Avanzaron un par de metros con pasos gráciles y sin soltarse, manteniendo un bello despliegue. El vestido de la novia se movió con soltura, viéndose incluso más llamativo. Al quedar frente a frente, comenzaron un vaivén acompasado, donde Albafica la abrazó de la cintura, mientras sostenía su mano con el otro brazo. Agasha sonrió emocionada, ya que no se esperaba que su marido hubiese hecho esto por ella. No se le complicó seguirlo, pues la danza empleaba casi el mismo patrón que los bailes de pueblo, por lo que sus pasos se sincronizaron perfectamente. El hombre la guio con ademanes caballerosos, demostrando ahora una destreza natural. El ritmo de la melodía progresó, dando la señal de soltarse y marcar nuevas vueltas. La pareja se distanció, realizando giros sobre su propio eje, a la vez que mantenía un recorrido concéntrico. La gesticulación de sus manos y brazos acompañó la cadencia del baile, así como las caravanas ejecutadas al mismo tiempo. La florista se percató de lo bien que bailaba su esposo, de la seguridad que demostraba en cada movimiento y del orgullo en su mirada. Él estaba disfrutando mucho éste momento, atesorándolo como un bello recuerdo. Cosa que ella también hacía, razonando que aquellos seis largos años de espera, valieron la pena. La canción llegó a sus acordes más rápidos, por lo que ambos se tomaron de las manos una vez más, realizando otros giros puntuales y un lenguaje corporal armonizado. Esto los hizo lucir como la pareja perfecta, sonriéndose el uno al otro, manteniendo una contemplación afectuosa. Cuando la música del minueto concluyó, Albafica y Agasha realizaron una última y distinguida caravana. Sin soltar la mano de su compañera, el hombre depositó un beso en ella, dando con esto un adorable final. El público observó encantado, aplaudiendo la linda y romántica escena. Shion y Helena estaban orgullosos de ver el desempeño de Albafica. Teneo se alegró de ver a la florista con un nuevo brillo en los ojos. Pefko se mostró emocionado al verlos bailar como pareja. Estelios y Calíope se sentían felices por la joven y su nuevo matrimonio. Sin embargo, la fiesta estaba lejos de terminar, pues casi de inmediato, las doncellas empezaron a interpretar una nueva canción. Cosa que los invitados aprovecharon sin dudar, empezando por Estelios y Calíope, bailando con mayor soltura y júbilo. Los siguieron Teneo y Helena, mientras Pefko y Shion se divertían saltando en medio de las parejas. El Santo y la florista se mantuvieron en la pista, pero siguiendo un ritmo más lento, sólo para disfrutar de la cercanía mutua. —Te amo, Agasha— dijo el hombre, perdiéndose en sus ojos verdes. —Yo te amo más, Albafica— sonrió ella, notando la intensidad de sus iris azules. Aquella breve contemplación les permitió vislumbrar una vez más los sentimientos genuinos que se anidaban en sus corazones. Su abrazo se estrechó un poco más, expresando un amor que superó el tiempo, la distancia y la muerte.***
Continuará… Gracias por leer y comentar. 24/Febrero/2026