ID de la obra: 1355

La Luz en la oscuridad

Het
R
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 44 páginas, 20.371 palabras, 10 capítulos
Descripción:
Notas:
Dedicatoria:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Capítulo 2: celo provocado

Ajustes de texto
Player corría por los oscuros pasillos de la fábrica, con el corazón acelerado mientras sostenía a Poppy en sus brazos. La muñeca de cabello rojo estaba sonrojada, su respiración entrecortada, y su cuerpo temblaba como si estuviera en celo. El dulce aroma a fresas y chocolate que emanaba de ella llenaba el aire, tan intenso que Player temía que atrajera a cualquier Alfa cercano. No entendía por qué Poppy se había excitado tan repentinamente, pero su única prioridad era mantenerla a salvo de quienes pudieran aprovecharse de su vulnerabilidad. Poppy se aferró a él con fuerza, sus manos pequeñas apretando su camisa. Sentía que, si la dejaba en el suelo, sus piernas no la sostendrían. —Tranquila, encontraré a alguien que pueda ayudarnos —dijo Player, su voz cargada de urgencia mientras corría lo más rápido que podía. Los pasillos de la fábrica eran un laberinto de sombras, con tuberías oxidadas goteando en las esquinas y el eco de máquinas distantes resonando como un latido metálico. Cada paso que daba aumentaba su ansiedad; sabía que el aroma de Poppy era una señal imposible de ignorar para los Alfas que merodeaban por Playcare. Un científico que trabajaba con el Prototipo en el laboratorio alzó la cabeza cuando pasaron frente a la puerta, sus ojos brillando con un interés peligroso. Player lo notó y apretó los dientes, consciente de que el aroma de Poppy ya había alertado a más de un Alfa. La fábrica no era un lugar seguro para una Omega en celo, y menos con hombres como Harley rondando. La idea de que alguien pudiera encontrarla en ese estado lo llenaba de un temor visceral, pero también de una determinación feroz. No permitiría que nadie le pusiera una mano encima. —¡No! Llévame con Harley, él me ayudará… —suplicó Poppy, su voz débil pero cargada de una extraña convicción. Player se detuvo abruptamente, mirándola con incredulidad. La sola mención de Harley le revolvía el estómago, y un escalofrío recorrió su espalda al recordar las veces que había sido víctima de su crueldad. —¿Harley? Ese hombre es un monstruo con los Omegas, especialmente en celo —replicó Player, su tono firme y lleno de enojo—. Yo mismo he sufrido sus abusos. No le importará que seas la hija de Elliot. Ha hecho cosas horribles a otros Omegas, incluyéndome —confesó, su voz temblando al evocar el asco y la humillación que había sentido bajo el dominio de Harley. Los recuerdos de sus encuentros con él eran como heridas abiertas, pero se obligó a mantener la compostura por Poppy—. Sé de alguien que sí puede ayudarte —añadió con determinación, apretándola contra su pecho mientras reanudaba su carrera por los pasillos. El aroma a sandía y durazno de Player se mezclaba con el sudor del esfuerzo, pero su mente estaba enfocada en encontrar un refugio seguro. ------------------------------------------------------- En otra parte de Playcare, una Omega de cabello rosa se levantó de la cama, cubriéndose con una sábana que apenas ocultaba su piel pálida. Frente a ella, su Alfa, Huggy, ya vestido, la observaba con una mezcla de satisfacción y diversión. —Menos mal que este es el último día —dijo ella con una sonrisa cansada, sus ojos brillando con un toque de picardía—. Eres insoportable, Huggy —bromeó, mirando al Alfa de cabello azul, cuya presencia llenaba la habitación con un aura imponente. —¿Insoportable? Si no recuerdo mal, eras tú la que me pedía que no parara y que fuera más rudo —respondió Huggy, su voz grave y seductora resonando en el pequeño cuarto. Se acercó, rozando el rostro de la Omega con su mano y deslizando un dedo por su labio inferior, un gesto que hizo que el corazón de Kissy latiera más rápido—. Además, tú te ofreciste a ayudarme con mi celo, ¿o no, Kissy? —añadió, sus ojos brillando con complicidad mientras recordaba las noches que habían compartido. Kissy se sentó en la cama, aún cubierta por la sábana, y alcanzó su ropa con un suspiro. —Me sorprende que lo permitieran. Siempre nos han obligado a usar supresores —dijo, su tono mezclando incredulidad y alivio. Huggy la detuvo, empujándola suavemente de vuelta a la cama con una sonrisa traviesa que prometía más problemas. —No les quedó de otra después de mis amenazas. O me dejaban estar contigo o habría más trabajadores muertos —respondió Huggy, su voz cargada de orgullo. Había intimidado a los superiores de Playcare, aprovechando su fuerza como Alfa para salirse con la suya. La memoria de sus enfrentamientos aún lo llenaba de una satisfacción oscura. —Cállate, aún no te perdono por lo que les hiciste a esos trabajadores —replicó Kissy, haciendo un puchero que apenas escondía su afecto. Huggy sonrió y se inclinó para besarla, un beso profundo que ella correspondió con entusiasmo. Sin embargo, un golpe en la puerta los interrumpió. —Ve a ver, yo tengo que vestirme —dijo Kissy, tomando su ropa mientras se cubría con la sábana, su cabello rosa cayendo en cascada sobre sus hombros. ------------------------------------------------------- En el laboratorio, Harley sonreía al percibir el embriagante aroma a fresas y chocolate que comenzaba a desvanecerse. La boca se le hacía agua solo de imaginar a Poppy, su mente llenándose de pensamientos oscuros. —¿Por qué se aleja? —gruñó el Prototipo, forcejeando contra las ataduras que lo mantenían en una silla, con manos y pies sujetos y una venda en los ojos—. Es un aroma tan dulce… delicioso —dijo con una voz grave que resonaba con un hambre primal. Harley frunció el ceño, molesto por la reacción del Alfa, cuya intensidad lo incomodaba. —¡Cállate! Casi matas a una Omega por tu celo. Aprende a controlarte —espetó Harley, su voz cargada de desprecio. El Prototipo soltó un gruñido furioso, pero Harley no se inmutó—. Si te portas bien, tal vez te traiga a un Omega para que te ayude con tu… situación. Pero si no, te haré sufrir por mucho tiempo —amenazó con una sonrisa cruel, sus ojos brillando con malicia. Salió del laboratorio, dejando al Prototipo gritando amenazas de muerte, su voz resonando en las paredes estériles. Harley caminó por los pasillos, siguiendo el rastro del aroma de Poppy como un depredador. El olor lo guiaba, pero al llegar a la habitación donde pensó que la encontraría, la encontró vacía. La furia lo consumió. —¿Dónde está Poppy? —preguntó con rabia, mirando a una trabajadora de la guardería que temblaba ante su presencia. Aunque era Beta, se sentía como un Omega bajo su mirada intimidante. —Ella… debe estar trabajando con los demás —respondió la mujer, su voz temblorosa, casi inaudible. El miedo en sus ojos era palpable, y Harley lo disfrutaba. —Ve a buscarla y no regreses sin ella —ordenó, tomándola del cuello de la camisa con fuerza—. ¿Entendido? —gruñó, sus ojos brillando con una furia contenida. La trabajadora asintió, aterrada, y salió corriendo, sus pasos resonando en el pasillo. Harley se quedó en la habitación, observando los dibujos infantiles en las paredes, cada trazo un recordatorio de la inocencia que Poppy aún intentaba conservar. Encontró una prenda impregnada con su aroma y la tomó, acercándola a su rostro para inhalar profundamente aquel olor dulce y embriagante. Sus pensamientos se volvieron más oscuros, su deseo de controlar a esa Omega creciendo como una obsesión. Pero entonces, una idea más retorcida cruzó por su mente, y su sonrisa se ensanchó, revelando una ambición que iba más allá de la simple posesión. ------------------------------------------------------- —¿Qué haces trayendo a una Omega en celo, Player? —preguntó Huggy, cubriéndose la nariz para bloquear las feromonas de Poppy. Estaban frente a la puerta de su habitación, cerrada para mantener la privacidad. Player, aún sosteniendo a Poppy, respondió con urgencia. —Vine a buscar a Kissy. Me dijeron que estaba aquí. Íbamos al área de trabajo cuando Poppy entró en celo de repente. No era su fecha, pero algo pasó —explicó, su voz temblando de preocupación mientras miraba a la muñeca en sus brazos, cuyos ojos de cristal reflejaban confusión y vulnerabilidad. La puerta se abrió, y Kissy apareció, alarmada. —¿Poppy? ¿Qué le pasó? —preguntó, acercándose. Al percibir las feromonas y ver la mirada perdida de Poppy, entendió de inmediato que estaba en celo. —Pasábamos por donde tienen al Prototipo. Poppy sintió su aroma; creo que él está en celo —explicó Player, nervioso, su rostro pálido por la tensión—. Lo peor es que Harley estaba ahí. Seguro percibió su olor. Kissy frunció el ceño, su instinto protector activándose. —Ese infeliz ya debe estar buscándola. ¿Podemos ocultarla aquí? —preguntó a Huggy, sus ojos suplicantes. Él, incapaz de resistirse a su Omega, asintió con un gruñido suave. Los tres entraron a la habitación y acostaron a Poppy en la cama, que estaba limpia tras el cambio de sábanas de Kissy. —¿Por qué le pasó esto? —preguntó Huggy, su tono serio mientras se cruzaba de brazos—. Sospecho que podría ser un celo provocado. —¿Un celo provocado? —repitió Player, confundido, su rostro reflejando una mezcla de preocupación y desconcierto. —Sucede cuando un Omega encuentra a su destinado o huele sus feromonas —explicó Kissy, su voz calmada pero firme, notando la sorpresa en el rostro de Player. —¿Insinúas que Poppy y el Prototipo son destinados? —preguntó Player, incrédulo, su mente luchando por procesar la idea. Huggy y Kissy intercambiaron una mirada cargada de preocupación. —¿El Prototipo? —dijo Kissy, confirmando con Player, quien asintió lentamente. Ella suspiró, sus manos apretándose mientras procesaba la información. —Pasamos por donde lo tienen. Poppy preguntó por el aroma y empezó a actuar así —explicó Player, mirando a Huggy y Kissy con seriedad, su voz baja pero firme. —Es posible que sean destinados —dijo Huggy, pensativo, rascándose la barbilla—. Pero no podemos quedarnos aquí los tres. Levantaríamos sospechas —añadió, su tono pragmático. Player decidió salir a realizar sus tareas para no alertar a nadie, mientras Kissy y Huggy se quedaban cuidando a Poppy, vigilando que nadie descubriera su escondite. ------------------------------------------------------- Mientras Player trabajaba con normalidad, intentando mantener la calma, Catnap y Harley se acercaron. Harley lo miró con una intensidad que le heló la sangre, sus ojos brillando con una mezcla de furia y deseo. Catnap, en cambio, apenas le dedicó una mirada, su atención perdida en algún pensamiento distante. —¿Dónde escondiste a Poppy, Player? Será mejor que hagas, o pagarás las consecuencias —dijo Harley, acariciándole la mejilla con un dedo en un gesto amenazante que hizo que Player se estremeciera—. Empieza a hablar ahora —ordenó, su voz cargada de furia, cada palabra destilando veneno. Player negó saber algo, enfrentando su miedo con una determinación que apenas lograba mantener. No importaba lo que Harley pudiera hacerle; no traicionaría a Poppy. Su aroma a sandía y durazno se mezclaba con el sudor del esfuerzo, pero su resolución era inquebrantable. Harley, frustrado, apretó los puños con enojo.
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)