Capítulo 3: destinados+18
27 de octubre de 2025, 14:32
Harley guardó silencio, pero el enojo ardía en su rostro, sus ojos entrecerrados destilando furia contenida. —No creas que te creo. Dime dónde está ahora mismo o, de lo contrario… —amenazó, tomando a Player del cuello con fuerza, sus dedos apretando lo suficiente para que el Omega sintiera la presión, pero no el dolor completo. La tensión en el aire era palpable, como si el pasillo mismo contuviera el aliento ante la amenaza de Harley.
—¿Qué? No creas que te tengo miedo. No puedes lastimarme más de lo que ya lo has hecho —replicó Player, su voz cargada de odio, cada palabra vibrando con el rencor acumulado por los abusos pasados. En un acto de desafío, escupió al rostro de Harley, lo que hizo que la furia del Alfa estallara. Harley levantó la mano, dispuesto a golpearlo, pero antes de que el puño cayera, Elliot apareció de repente, sujetando su brazo con una fuerza que sorprendió a ambos.
—¿Qué sucede aquí? —preguntó Elliot, su voz resonando con una autoridad fría, sus ojos fijos en Harley. El Alfa bajó la mirada en señal de respeto, colocando las manos detrás de la espalda como si intentara ocultar su rabia.
—Señor, lo lamento. Estábamos discutiendo sobre su hija —explicó Player, aprovechando la presencia de Elliot para tomar el control de la situación. Harley abrió la boca para interrumpir, pero la mirada penetrante de Elliot lo disuadió de inmediato—. Verá, Poppy está en celo. Pasábamos por la sala donde tienen al Prototipo cuando, de repente, comenzó a actuar como si estuviera en celo. Creo que fue por el aroma del Prototipo —dijo Player, su tono serio pero firme, manteniendo la mirada en Elliot, aunque su corazón latía con fuerza por el enfrentamiento.
—¿Entró en celo solo por eso? —preguntó Elliot, su rostro mostrando una mezcla de sorpresa y escepticismo. Se volvió hacia Harley—. ¿Cómo es posible, doctor Sawyer? —inquirió, esperando una respuesta científica. Harley, sin embargo, permaneció en silencio, sus labios apretados, incapaz de ofrecer una explicación convincente.
—He oído que eso sucede cuando un Omega encuentra a su destinado —explicó Elliot, su voz ahora más reflexiva, como si intentara procesar la información—. Pero no creo que el Prototipo sea el destinado de Poppy —añadió, sacudiendo la cabeza, su tono cargado de duda. Player, incapaz de contenerse, intervino.
—No se trata de creer o no, sino de que podría ser verdad —dijo Player, alzando la voz más de lo que pretendía. Harley lo fulminó con la mirada, claramente molesto por su audacia frente a Elliot—. Lo siento, no quise alzar la voz, pero es la verdad —se disculpó Player, nervioso, sus manos temblando ligeramente mientras intentaba calmarse.
—No te preocupes —respondió Elliot, su tono serio pero calmado—. Sin embargo, no creo que sea posible. Dejemos que esto pase y veamos qué ocurre. Harley, encárgate de investigar este asunto —ordenó, su voz no admitiendo réplica. Antes de irse, lanzó una última mirada a Player, quien le devolvió una expresión con un dejo de enojo, sus emociones divididas entre el alivio por la intervención de Elliot y la frustración por la situación.
Player se quedó solo en el pasillo, su respiración aún agitada. Sabía que Harley no dejaría pasar el incidente, y la idea de que el Alfa estuviera tras Poppy lo llenaba de un temor profundo. Pero también sentía una chispa de orgullo por haberle plantado cara, aunque fuera por un momento. Se ajustó la camisa, intentando recuperar la compostura, y continuó con sus tareas, consciente de que debía mantenerse alerta.
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En otra parte de Playcare, Huggy estaba sentado en un sofá desgastado frente a la cama de su habitación, su cuerpo relajado pero su mente inquieta. Kissy, a su lado, recostó la cabeza en su hombro, su cabello rosa cayendo como una cascada suave. —Esto es muy extraño —dijo Huggy, su voz grave y pensativa—. ¿Por qué Player la trajo aquí? Podría haberla escondido en su propia habitación —añadió, frunciendo el ceño mientras analizaba la situación. La habitación, con sus paredes grises y muebles austeros, parecía un refugio precario en medio del caos de la fábrica.
Kissy suspiró, levantando la mirada hacia él. —Este es el único lugar donde no la buscarían. Es el mejor escondite —respondió, su voz suave pero convencida. Le dio un beso ligero en la mejilla, una muestra de afecto que suavizó la tensión en el rostro de Huggy—. No te preocupes, amor. Yo personalmente te recompensaré por esto —añadió con una sonrisa traviesa, volviendo a recostar la cabeza en su hombro, su aroma cálido envolviéndolos como un manto.
Poppy, acostada en la cama, comenzó a despertarse, su cuerpo más calmado gracias al aroma de Huggy impregnado en las sábanas. La idea de Kissy había sido brillante: el olor de un Alfa fuerte como Huggy ayudaba a estabilizar el Omega interior de Poppy, que aún luchaba con las oleadas de su celo inesperado. Concentrada en el aroma, Poppy permaneció inmóvil, dejando que la tranquilidad la envolviera, aunque su mente seguía revuelta por la confusión y el miedo. La habitación, con su tenue luz filtrándose por una ventana polvorienta, parecía un oasis en medio del infierno que era Playcare.
Un golpe seco en la puerta rompió el silencio. Huggy se tensó, intercambiando una mirada rápida con Kissy. Abrió la puerta con cautela y encontró a Harley afuera, su expresión arrogante disfrazada de una falsa cortesía. —¿Qué quieres? —preguntó Huggy, su tono seco, su postura protectora bloqueando la entrada.
—Necesito que Kissy vuelva a su trabajo. Ha estado descuidándolo demasiado —dijo Harley, su voz suave pero cargada de un sarcasmo que no pasaba desapercibido. Sus ojos escanearon la habitación, buscando cualquier indicio de Poppy.
—Iremos pronto —respondió Huggy, cerrando la puerta con firmeza antes de que Harley pudiera decir más. Se volvió hacia Kissy, su expresión seria—. Hay que esconder a Poppy en otro lugar. Harley sospecha algo —dijo, su voz baja pero decidida.
Kissy asintió, levantándose del sofá con agilidad. —Llévala a mi habitación —indicó, su tono firme. Huggy tomó a Poppy en brazos, notando cómo la Omega de cabello rojo se aferraba a él, cómoda como una niña pequeña buscando seguridad. La siguieron por los pasillos, moviéndose con sigilo para evitar ser vistos. Al llegar a la habitación de Kissy, ella abrió un compartimiento secreto en el techo, un escondite creado por Stella, una Alfa que había protegido a Kissy de Harley durante sus propios celos. La existencia del compartimiento era un secreto bien guardado, un refugio diseñado para momentos como este.
Subieron por una escalera estrecha, y una vez arriba, Kissy levantó la escalera y cerró la puerta, dejando el lugar sin rastro alguno. Huggy acostó a Poppy en una cama improvisada, cubriéndola con su abrigo para que el aroma familiar la tranquilizara. Poppy, aún débil, sonrió débilmente. —Gracias a los dos. Algún día los recompensaré por esto —dijo, su voz suave pero sincera, sus ojos brillando con gratitud.
—No te preocupes, solo descansa y mantente en silencio —respondió Huggy, su tono protector pero cálido. Él y Kissy se despidieron, dejando a Poppy sola en el escondite, y se dirigieron a sus respectivos trabajos, conscientes de que cualquier error podría delatarlos.
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En el laboratorio, el Prototipo no podía dejar de pensar en el dulce aroma que había sentido. Era como un veneno que lo consumía, un deseo que lo hacía aferrarse a la silla donde estaba atado, gruñendo por la frustración. Sus manos forcejeaban contra las ataduras, su cuerpo tenso por la necesidad de liberarse. —¡Maldición! Solo necesito soltarme. ¿Es tan difícil que un Omega me aguante? Solo quiero uno fuerte, por una vez —rugió, su voz resonando en la sala estéril, donde el olor a antiséptico apenas disimulaba su propio aroma a café y menta, intensificado por su celo.
Harley entró con un expediente en la mano, su sonrisa torcida revelando su satisfacción. —Veo que estás enojado —dijo, su tono burlón—. Lástima, no encontré a la Omega que te tenía preparada. Pensaba dártela antes de tomarla yo, pero no pude —añadió, disfrutando del poder que tenía sobre el Prototipo. Luego, su sonrisa se amplió—. Pero Layla está aquí. Se ofreció a ayudarte —dijo, saliendo de la habitación. Las ataduras del Prototipo se soltaron automáticamente, y él se arrancó la venda de los ojos con un movimiento brusco. Al ver a la Omega rubia frente a él, se acercó con pasos rápidos, hundiendo el rostro en su cuello. El aroma a miel y cereza de Layla lo envolvió, y por unos minutos, se quedó inmóvil, saboreando el olor.
Pero su calma duró poco. Su instinto Alfa tomó el control, y su comportamiento se volvió agresivo, como había ocurrido con la Omega anterior. Comenzó a desnudar a Layla, sus movimientos rápidos y dominantes.
(Escena de sexo eliminada, la ecena se puede leer en ao3)
Pasaron minutos, luego horas, y el Prototipo seguía igual, su energía inagotable. Layla, exhausta, se desmayó, lo que lo enfureció aún más. —Qué aburrido. No hay un solo Omega, hombre o mujer, que me satisfaga —dijo, dejando a Layla en el suelo con desprecio. Su frustración crecía, alimentada por el aroma de Poppy que aún resonaba en su mente, un eco que lo torturaba.
Harley, observando desde afuera a través de una ventana reforzada, sonreía con satisfacción. Todo estaba saliendo según lo planeado. Su próximo objetivo era Player: lo enviaría con el Prototipo, convencido de que la presión lo obligaría a revelar dónde estaba Poppy. Su mente calculadora ya trazaba los pasos siguientes, cada uno más cruel que el anterior, mientras el caos en Playcare se intensificaba.
Notas:
La vercion de la escena eliminada está en ao3 no sé si aquí se podrá compartir enlaces pero aquí lo dejo por si acaso.
https://archiveofourown.org/works/65269876