Capítulo 4: sangre y dolor +18
28 de octubre de 2025, 14:21
Harley miraba con desprecio a Layla, quien yacía exhausta en una camilla, atendida por una doctora de rostro cansado. —Eres una inútil, pero al menos resististe un poco esta vez —espetó con enfado, su voz cortante como un cuchillo. Sin esperar respuesta, salió de la habitación con pasos pesados, el eco resonando en el pasillo estéril. Se detuvo frente a Catnap, que aguardaba con su habitual aire reservado. —¿Lograste dormir al Prototipo? —preguntó Harley, su tono serio, casi acusador.
—Sí, pero como sabe, despertará en unos minutos. Mi humo rojo solo lo duerme por diez minutos —respondió Catnap con seriedad, sus ojos ámbar fijos en el suelo. La respuesta hizo que una sonrisa torcida se dibujara en el rostro de Harley, una idea formándose en su mente.
—Ve a buscar a Player. Dile que yo ordeno que venga —dijo Harley, su voz grave cargada de autoridad. Catnap asintió sin cuestionar y se alejó, sus pasos silenciosos contrastando con la tensión que dejaba Harley a su paso.
En el camino, Catnap se encontró con Crafty, una Omega de cabello plateado que se acercó con una sonrisa tímida. —Catnap, te agradezco mucho lo que hiciste por mí. De verdad, estaba muy asustada —dijo, su voz temblando al recordar el terror—. Si no fuera por ti, no sé qué me habría hecho el doctor Sawyer —añadió, sus ojos reflejando el trauma de cuando Harley intentó aprovecharse de su celo, desnudándola con violencia hasta que Catnap intervino, enfrentando un castigo por su valentía.
—No te preocupes, eres mi amiga. No te dejaría sola en una situación así —respondió Catnap, su tono suave pero firme, mirándola con calidez. Luego, con un gesto cortés, añadió—: Ahora, si me disculpas, tengo algo que hacer. —Se despidió con un leve movimiento de su cola y continuó su camino.
—¡Prometo devolverte el favor! —gritó Crafty con una sonrisa, antes de irse en dirección opuesta, su figura desvaneciéndose en los pasillos oscuros de Playcare.
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Elliot estaba en la sala de seguridad, supervisando las cámaras junto a un grupo de trabajadores. Era una inspección rutinaria, pero su atención se desvió hacia una pantalla donde aparecía Player, comiendo una hamburguesa y tomando un refresco con una expresión de pura satisfacción. Los labios de Elliot se curvaron en una sonrisa involuntaria al ver la alegría simple en el rostro del Omega, sus mejillas infladas con cada mordida. Había algo en esa escena que lo hacía sentir extrañamente reconfortado, como si, por un momento, el caos de Playcare se desvaneciera.
Siguió observándolo unos minutos, perdido en sus pensamientos, hasta que se sintió ridículo por su reacción. Sacudió la cabeza y se dispuso a salir, pero un trabajador lo interceptó, corriendo hacia él con urgencia. —¡Señor! —jadeó—. Su esposa llamó. Al parecer, no se siente bien. Está en el hospital en este momento —dijo, su voz cargada de preocupación.
—Entiendo —respondió Elliot, su tono calmado, casi indiferente. Sin mostrar prisa, salió de la sala, caminando con una tranquilidad que contrastaba con la gravedad de la noticia. Mientras avanzaba por los pasillos hacia la salida, vio a Catnap acercarse a Player y hablarle, lo que pareció sobresaltar al Omega. Elliot frunció el ceño, pero decidió no intervenir y continuó hacia el hospital.
Al llegar, le informaron que su esposa había sufrido una amenaza de aborto. Estaba destrozada, llorando mientras tocaba su vientre, murmurando que no quería perder otra hija. Elliot permaneció en silencio, su rostro imperturbable, pero por dentro, un torbellino de culpa y dolor lo consumía. La pérdida de Poppy ya lo había marcado; ahora, la posibilidad de otra tragedia lo dejaba inmóvil, atrapado en sus propios pensamientos.
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—Player, el doctor Sawyer me pidió que vinieras —dijo Catnap, su voz seria mientras miraba al Omega, que terminaba de comer su hamburguesa, limpiándose las manos con una servilleta.
—¿Para qué? —preguntó Player, tomando un sorbo de su refresco, su tono cargado de sospecha—. No me digas, déjame adivinar: quiere saber dónde está Poppy —añadió con frustración, rodando los ojos.
Catnap suspiró, su expresión tensa. —Sí, y lo mejor sería que se lo dijeras. Sabes que él puede obligarte de formas horribles —advirtió, su voz baja, casi suplicante. Pero Player negó con la cabeza, su mirada endurecida.
—No me importa lo que me haga. No diré dónde está Poppy. Es la hija de Elliot y, como todos nosotros, no merece ese abuso —respondió Player, su tono firme, cargado de una determinación que sorprendió a Catnap. Sin decir más, comenzó a caminar junto a él, los dos avanzando en silencio por los pasillos fríos y metálicos de la fábrica.
Tras un largo trayecto, llegaron a una de las habitaciones del laboratorio, un espacio estéril lleno de mesas con instrumentos y botellas de licor. —¿Para qué me quiere, doctor Sawyer? —preguntó Player, su voz teñida de sarcasmo mientras cruzaba los brazos.
Harley sonrió, sus ojos brillando con una mezcla de diversión y malicia. —Vaya, suenas más sexy cuando me llamas así —dijo, acercándose para tocar el rostro de Player. El Omega apartó su mano con un movimiento rápido, su expresión de asco evidente—. Te lo preguntaré una última vez —continuó Harley, su sonrisa desvaneciéndose—. Dime dónde está Poppy. Si me lo dices, te dejaré ir. Incluso prometo no volver a tocarte si no quieres. —Su tono era engañosamente suave, pero Player no se dejó engañar.
—Tentadora oferta —respondió Player, su voz fría y sarcástica—. Pero te conozco, Harley. Sé que mientes. No diré nada, y aunque fuera verdad, no cambiaría nada. —Sus palabras resonaron con desafío, haciendo que Harley se diera la vuelta, apoyando las manos en una mesa llena de botellas de tequila y ron, su espalda tensa por la frustración.
—Como quieras —gruñó Harley. Hizo una señal, y un guardia entró—. Lleva a Player con el Prototipo. Será su compañero esta vez —ordenó. Player se sorprendió, pero no mostró temor. Mantuvo la cabeza en alto mientras el guardia lo conducía.
El guardia empujó a Player con fuerza, haciéndolo caer de bruces al suelo. Las ataduras del Prototipo se soltaron, y él se puso de pie con una rapidez que heló la sangre. Se acercó a Player, quien intentó mantener la compostura. —No puede ser. ¿Esta es la gran tortura de Harley? —dijo Player, pero el Prototipo lo silenció, levantándolo del suelo con brusquedad y tomándolo de la barbilla, sus ojos brillando con una intensidad primal.
—Entre más rápido termines, más pronto podrás volver a tu trabajo —dijo el Prototipo, su voz grave y autoritaria, dejando claro que no había escapatoria.
El Prototipo era mucho más fuerte que él. Lo tumbó boca abajo en el suelo y le abrió las piernas sin cuidado. Sin ningún tipo de lubricación ni cuidado, le metió su enorme polla dentro, hasta el fondo.
Player gritó de dolor mientras sentía cómo su interior se desgarraba por dentro. El prototipo empezó a embestirlo con fuerza, golpeando su interior con cada estocada. La sangre empezó a brotar de su interior, mezclándose con el semen que el prototipo iba dejando dentro de él.
Player intentaba aguantar el dolor, pero era insoportable. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras gemía. El prototipo no tenía ninguna intención de detenerse. Al contrario, parecía disfrutar aún más al ver sufrir a su víctima.
Después de un rato que pareció eterno, el prototipo se corrió dentro de Player llenándolo de semen caliente y espeso. Pero no había terminado aún. Lo obligó a darse la vuelta y le metió la polla en la boca hasta hacerle arcadas.
—Trágatelo todo si quieres vivir —le ordenó mientras eyaculaba una vez más en su garganta.
Player no tuvo más remedio que obedecer y tragarse todo aquel líquido asqueroso mientras lloraba desconsolado.
Cuando por fin terminó, el prototipo lo dejó tirado en el suelo como un trapo sucio. Player apenas podía moverse del dolor y la humillación que sentía.
Pero sabía que tenía que salir de allí cuanto antes.
Player salió tambaleándose de la habitación, sus piernas débiles y su cuerpo temblando por el agotamiento. Caminó por el pasillo, intentando mantener la compostura, pero cada paso era un esfuerzo monumental. Cuando Harley se acercó, su sonrisa satisfecha hizo que Player apretara los puños. —Vaya, te ves bien a pesar de todo —dijo Harley, su mirada recorriendo el rastro de semen en el rostro de Player.
Avergonzado, Player se limpió rápidamente, su rostro ardiendo de humillación. —Supongo que esto te enseñará —continuó Harley, su sonrisa ensanchándose—. Eres fuerte, Player. Aguantaste toda la noche y parte del día. Realmente me sorprendes —añadió, rozando el labio inferior de Player con un dedo, mordiéndolo suavemente en un gesto que destilaba excitación.
Player lo ignoró, su mente enfocada en escapar de allí. Solo quería llegar a su habitación, bañarse y quitarse el olor del Prototipo, que impregnaba cada centímetro de su piel. Mientras caminaba, se encontró con Kissy, quien al verlo en ese estado corrió hacia él. —¿Estás bien? ¿Qué te pasó? —preguntó, su voz llena de preocupación, sus manos sosteniendo los hombros de Player.
—Harley me envió con el Prototipo para que le dijera dónde está Poppy. Y ahora… estoy así —respondió Player, su voz cargada de enojo y cansancio—. No esperaba que resistiera tanto —añadió, su mirada perdida, como si aún procesara lo ocurrido.
—Vamos, necesitas un baño y un anticonceptivo —dijo Kissy, ayudándolo a sostenerse. Lo guió a su habitación, donde Player se metió directamente a la ducha, dejando que el agua caliente lavara el olor y la humillación. Kissy aprovechó para ir a la farmacia del laboratorio, pidiendo un medicamento anticonceptivo con urgencia.
Al volver, encontró a Player limpio y vestido, aunque su rostro aún reflejaba el trauma. —Toma esto —dijo Kissy, entregándole una pastilla y un vaso de agua. Player lo tomó, junto con un analgésico para el dolor, agradeciendo en silencio su apoyo. Luego, ambos salieron hacia el laboratorio, donde un médico esperaba para revisar el desgarro que el Prototipo le había causado a Player.
—Ya terminó —dijo Player al salir, su voz agotada pero aliviada—. Vamos a ver cómo está Poppy —añadió, y ambos se dirigieron rápidamente al escondite, sin notar que alguien los observaba desde las sombras, siguiéndolos con pasos silenciosos.