ID de la obra: 1355

La Luz en la oscuridad

Het
R
En progreso
4
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Tamaño:
planificada Mini, escritos 44 páginas, 20.371 palabras, 10 capítulos
Descripción:
Notas:
Dedicatoria:
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Capítulo 5: habitación sin ventanas +18

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Notas:
Mientras caminaban por los pasillos, donde los trabajadores ya se dirigían a sus respectivos lugares de trabajo con el bullicio habitual de herramientas chocando y voces dando órdenes, Player, por instinto, volteó hacia atrás. Notó que alguien los seguía: a diferencia de los demás trabajadores, que se dispersaban hacia sus áreas designadas, este hombre mantenía exactamente su ritmo y dirección, sus pasos sincronizados de manera sospechosa. El pasillo estaba iluminado por luces fluorescentes parpadeantes que proyectaban sombras alargadas en las paredes metálicas, y el aire olía a aceite y sudor, un recordatorio constante del ajetreo interminable de Playcare. —Tengo que pasar por la guardería trayendo algunas cosas para ella —dijo Player en voz baja a Kissy, quien caminaba a su lado con una expresión tensa. Kissy asintió de inmediato, sus ojos escaneando los alrededores con precaución. Se dirigieron a la guardería, un área más colorida en medio del gris industrial de la fábrica, con murales descoloridos de juguetes y risas infantiles que contrastaban con la realidad opresiva. Al entrar en Hogar Dulce Hogar, el espacio diseñado para los niños pero ahora un refugio improvisado para Poppy, ambos se encaminaron directamente a la habitación de Poppy, moviéndose con sigilo para evitar llamar la atención. Pero al entrar en la habitación, Player se detuvo bruscamente, su instinto en alerta máxima. —Kissy, uno de los trabajadores de Harley nos está siguiendo. Quieren saber dónde está Poppy, por lo que tenemos que salir sin ser vistos —susurró con urgencia, colocándose rápidamente una capucha improvisada con una chaqueta que sacó de su mochila para cubrir su rostro y parte de su cabello. Kissy hizo lo mismo, ajustándose un pañuelo alrededor de la cabeza y el cuello, ocultando sus rasgos distintivos. El corazón de Player latía con fuerza; sabía que cualquier error podía poner en peligro no solo a Poppy, sino a todos los que la protegían. Salieron de la habitación con cautela, uniéndose a un grupo de niños y trabajadores que los llevaban a la escuela cercana, un flujo constante de pequeños cuerpos y adultos distraídos que servía como camuflaje perfecto. El hombre sospechoso estaba parado en la puerta de la entrada, escaneando a cada persona que pasaba, pero al cruzarse con ellos, no los reconoció ni los vio de manera sospechosa. Player mantuvo la cabeza baja, fingiendo ajustar la mochila de un niño, mientras Kissy charlaba casualmente con una trabajadora para desviar cualquier atención. —Qué alivio, creí que no saldríamos con éxito —dijo Kissy una vez que se alejaron lo suficiente, su voz un susurro aliviado mientras aceleraban el paso por un pasillo lateral menos transitado. Caminaron varios minutos, zigzagueando entre secciones de la fábrica para despistar a cualquier posible perseguidor, hasta que llegaron a la habitación de Kissy, un espacio modesto con una cama deshecha, un pequeño escritorio lleno de papeles y una ventana que daba a un patio interno cubierto de maleza. Al entrar rápidamente, cerraron la puerta con llave y fueron directamente a la habitación secreta, un compartimiento oculto en el techo que se accedía por una escalera plegable. Subieron con cuidado, el aire allí arriba más cálido y cargado con el aroma a fresas y chocolate de Poppy, aunque ahora atenuado por su estado. Poppy estaba acostada en una cama improvisada, cubierta con sábanas limpias, ya un poco mejor: su rostro había recuperado algo de color, y sus ojos, aunque cansados, brillaban con más claridad. Sin embargo, su temperatura aún era alta, un recordatorio persistente de su celo provocado, pero un poco menos en comparación con el día anterior, gracias a los cuidados constantes de Kissy y Huggy. Player se acercó a la cama, sentándose con cuidado en una silla de madera que crujió bajo su peso al lado de Poppy. Intentó disimular un gesto de dolor al inclinarse, pero Poppy lo notó de inmediato. A pesar de que Player se había bañado exhaustivamente esa mañana, frotando su piel hasta enrojecerla para eliminar cualquier rastro, un leve aroma persistente del Prototipo —una mezcla sutil de café fuerte y menta fresca— aún se adhería a su ropa y piel, imposible de borrar por completo. Poppy inhaló instintivamente al acercarse, su nariz sensible captando el olor extraño. Frunció el ceño por un momento, pero lo descartó rápidamente, atribuyéndolo al ajetreo de la fábrica. —Hueles… extraño —dijo con voz suave, intentando no pensar mucho en eso, su mente aún nublada por el celo—. Como a algo… intenso, pero no sé qué. Player se tensó ligeramente, pero forzó una sonrisa. —Es solo el olor de la fábrica, Poppy. Aceite, sudor y quién sabe qué más. Nada de qué preocuparse —mintió, cambiando de tema rápidamente para evitar que ella conectara los puntos con el Prototipo. Se levantó de la silla con un movimiento fluido, aunque un punzante dolor en su espalda lo hizo apretar los dientes por un segundo; se apoyó brevemente en el borde de la cama para estabilizarse antes de enderezarse por completo. —Player, ¿puedes hablar con mi padre? Quiero que le digas mi situación y sobre el doctor Harley Sawyer —dijo Poppy con voz temblorosa, sus manos apretando la sábana mientras luchaba por mantener la compostura. El miedo en sus ojos era evidente, un reflejo de la vulnerabilidad que su celo había exacerbado. —Ya hablé con él sobre esto, pero Harley estaba presente, así que no pudo decir nada más —explicó Player, volviendo a sentarse en la silla con más cuidado esta vez, cruzando las piernas para aliviar la presión en su cuerpo adolorido. El dolor era un recordatorio constante de lo que había sufrido, pero no quería que Poppy lo notara y se preocupara más. —¿Estás bien? —preguntó Poppy con genuina preocupación, incorporándose un poco en la cama a pesar de su debilidad—. ¿Te duele algo? —volvió a preguntar, mirándolo fijamente, sus ojos de muñeca captando cada gesto. Kissy, de pie junto a la puerta secreta, solo negó con la cabeza, intentando desviar la atención. —A Player lo obligaron a atender a un Alfa en su celo y lo lastimaron mucho —dijo Kissy, pero se calló de inmediato al ver la mirada suplicante de Player, que le rogaba en silencio que no dijera más. El aire en la habitación secreta se volvió más pesado, cargado de preocupación no expresada. Player se levantó de nuevo de la silla, esta vez con un movimiento más deliberado, caminando hacia la ventana improvisada para mirar el exterior y ocultar su expresión. El dolor en su cuerpo era un fuego sordo, pero su mente estaba enfocada en proteger a Poppy, no en su propio sufrimiento. Poppy extendió una mano temblorosa hacia él, pero Player la tomó con gentileza y la apretó. —No te preocupes por mí. Lo importante es que tú te recuperes. Tu padre hará algo cuando pueda; solo necesitamos mantenerte oculta un poco más —dijo, su voz calmada pero firme, aunque por dentro luchaba con el agotamiento y el trauma reciente. Kissy intervino para cambiar el tema, ofreciéndole a Poppy un poco de agua y un paño fresco para la frente. —Descansa, Poppy. Player y yo nos encargaremos de todo. Huggy vendrá más tarde con más suministros —dijo, su tono maternal calmando el ambiente. Player asintió, levantándose definitivamente de la silla y ayudando a ajustar las sábanas antes de bajar por la escalera, asegurándose de que Poppy estuviera cómoda. ------------------------------------------------------------------- Catnap miraba a DogDay a lo lejos, observando cómo él sonreía y convivía con sus amigos en el área de recreación de la fábrica, un rincón improvisado con bancos oxidados y un balón desinflado. La alegría genuina en el rostro de DogDay, con su pelaje naranja brillando bajo la luz tenue, hacía que el corazón de Catnap se acelerara. Se sentía feliz de verlo tan alegre; solo podía pensar en él día y noche, y simplemente verlo era lo mejor para él, un bálsamo en medio del caos de Playcare. —¿Por qué no te animas a hablarle? —preguntó Bubba con una mirada seria, cruzando los brazos mientras se paraba a su lado. Bubba, con su complexión robusta y su aroma a tierra fresca, era un amigo directo que no se andaba con rodeos—. ¿Acaso no te gusta? —volvió a preguntar, llamando la atención de Catnap, quien se mostró confundido ante el comentario, aunque en el fondo sabía que era verdad. —¿Por qué dices eso? —preguntó Catnap, fingiendo inocencia, sabiendo que la respuesta era obvia, puesto que todos lo sabían menos DogDay mismo. —Es obvio que estás enamorado de DogDay y simplemente no quieres decírselo, pero será mejor que te apresures a hacerlo. Recuerda que hay muchos Alfas que buscan Omegas y podrían interponerse en el camino —advirtió Bubba, su tono práctico pero con un toque de urgencia. El área de recreación estaba llena de risas y juegos, pero para Catnap, el mundo se reducía a DogDay. —Es que no sé cómo decírselo —confesó Catnap, poniéndose nervioso, sus orejas bajando ligeramente—. No quiero arruinar nuestra amistad; solo quiero estar junto a él y hacerlo feliz —dijo con una sonrisa tierna mientras miraba a DogDay, quien volteó hacia él en ese momento y lo saludó con un entusiasta movimiento de mano desde lejos, su cola meneándose con energía. —No me conviene a mí, pero lo haré. Ven, acompáñame —dijo Bubba, dándose la vuelta y caminando hacia el grupo. Catnap lo siguió como él le había pedido, su mente un torbellino de nervios y esperanza. Bubba se acercó a DogDay y los demás, charlando casualmente para romper el hielo, mientras Catnap se quedaba un paso atrás, observando cómo DogDay reía con esa calidez que lo hacía irresistible. El sol del atardecer filtrándose por las ventanas rotas pintaba todo de tonos dorados, un raro momento de paz en la fábrica. ------------------------------------------------------------------- 🔞🔞🔞🔞🔥🔥🔥🔥 La noche llegó como un rayo a la fábrica, envolviendo todo en una oscuridad densa interrumpida solo por las luces de emergencia que parpadeaban en los pasillos. Los trabajadores se retiraban a sus hogares en las afueras, caminando en grupos cansados hacia las salidas, mientras que otros se quedaban en la fábrica, que se había vuelto un hogar para ellos, con dormitorios improvisados y rutinas que los ataban a este lugar opresivo. En especial para Harley, quien se la pasaba trabajando en sus experimentos en el laboratorio subterráneo, rodeado de tubos burbujeantes y monitores que mostraban datos incomprensibles, en lugar de ir a su casa a descansar. Su obsesión con el control y la perfección lo mantenía despierto, su mente siempre planeando el siguiente movimiento. Player llegó a su habitación muy cansado y adolorido, el peso del día acumulándose en cada músculo. Pensaba en Poppy, sintiéndose aliviado de que su celo ya se estuviera pasando; tal vez si tuviera relaciones consensuadas se habría disipado más rápido, pero aún no estaba lista para eso, y probablemente su cuerpo no lo aguantaría en su estado actual. Él, en cambio, aguantaba mucho debido a la "ayuda" no pedida de Harley, quien lo acompañaba en su celo sin que Player se lo pidiera, pero ya se había acostumbrado a lo agresivo que era, más si él no se quejaba, ya que al parecer disfrutaba escucharlo sufrir. El aroma a sandía y durazno de Player estaba atenuado por el agotamiento, pero persistía como un recordatorio de su naturaleza Omega. Colocó su GrabPack en el lugar que se tenía reservado especialmente para este, un soporte metálico en la pared junto a su cama, y luego de eso se fue a bañar para quitarse la suciedad y el cansancio del día. El baño era pequeño, con azulejos agrietados y agua que tardaba en calentarse, pero Player se quedó bajo el chorro caliente por largos minutos, frotando su piel con jabón hasta que el agua se llevó el sudor y los olores residuales. Salió envuelto en una toalla raída, el vapor llenando la habitación. —Realmente necesitaba ese baño —dijo mientras salía, cubriéndose un poco con la toalla que apenas llegaba a sus muslos—. Me siento más libre ahora —dijo, soltando un suspiro profundo mientras se sentaba en la cama, el colchón hundiéndose bajo su peso. La luz estaba apagada para ahorrar energía, por lo que no pudo notar cómo había otra presencia en la habitación que, a pesar de la poca luz que entraba por la ventana agrietada —un resplandor plateado de la luna—, no se veía claramente en las sombras del rincón. —Sí, te ves mucho mejor así de limpio —dijo Harley desde la oscuridad, sentado en una silla de madera que crujió ligeramente al moverse. Su voz era grave, cargada de una falsa casualidad que no ocultaba su malicia. —¿Qué haces aquí? —preguntó Player con enojo en la voz, levantándose de la cama de un salto, aún cubierto por la toalla que apretó con una mano. Su cuerpo se tensó, el dolor reciente intensificándose con el movimiento brusco. Harley también se levantó de la silla, caminando hacia él a pasos lentos y deliberados, como un depredador acechando. —Me sentía aburrido y pensé en venir aquí —respondió Harley, su sonrisa visible en la penumbra, sus ojos brillando con un hambre que Player conocía demasiado bien. —Que te aburras no es mi maldito problema. Solo lárgate de mi habitación —replicó Player, retrocediendo un paso, su espalda chocando contra la pared fría. —No, mi pequeño Omega. Esta noche tú me vas a atender a mí, ya que no quisiste entregarme a Poppy —dijo Harley, tomándolo del rostro con fuerza y pasándole la lengua sobre los labios de una forma muy excitante para Player a nivel instintivo, pero desagradable a la vez por el contexto de coerción. —Eres una mierda. Quieres a Poppy solo porque es una Omega pura y no ha sido tocada. Lo único que quieres es tomar su pureza solo porque es tu estúpido orgullo —dijo Player con enojo, empujando a Harley mientras este escondía su rostro en el cuello del Omega, olfateando su aroma a sandía y durazno con avidez—. Por favor, no lo hagas. Me siento cansado y me duele el cuerpo —suplicó, sintiéndose cada vez más vulnerable, su voz quebrándose ligeramente. —Te diré lo que pasará ahora: voy a entrar en ti y te tomaré con fuerza sin descansar, haciéndote gritar y rogar que te deje en paz. Será entonces cuando me dirás dónde escondiste a Poppy o, de lo contrario, te romperé y te dejaré morir desangrado —dijo Harley, mordiéndole el hombro con la suficiente fuerza para que sangrara, el dolor agudo haciendo que Player jadee. —No, no quiero. Déjame en paz. No te diré nada, aun si me estuvieras matando, no te lo diría —dijo Player con enojo, empujándolo con toda su fuerza mientras se cubría el hombro sangrante con la mano libre, la toalla amenazando con caer. Harley sonrió antes de acercarse de nuevo y, sin darle tiempo de pensar, le dio una fuerte bofetada que hizo que la cabeza de Player girara. Luego lo tomó de los hombros y, con fuerza bruta, lo obligó a arrodillarse frente a él en el suelo frío y duro. Desabrochó con cuidado su pantalón y sacó su miembro, dejándolo frente a Player, el cual alcanzó a verlo con la poca luz de la ventana, su contorno amenazante. —No quiero hacer esto. Por favor, déjame. Solo quiero descansar —dijo Player casi con lágrimas en los ojos, su voz un susurro roto mientras luchaba por mantener la compostura. —Tú te buscaste esto con tus acciones; ahora tienes que pagar por ello —dijo, tomándolo de la cabeza y acercándolo hasta su miembro, mientras las lágrimas de Player resbalaban por sus mejillas hasta caer al piso—. Solo busca la forma de hacer lo que te digo y no sufrirás mucho —dijo, rozando la punta con los labios de Player—. Abre la boca, y no te atrevas a usar los dientes o te los quitaré uno a uno —añadió en tono amenazante. Player solo pudo obedecer y abrir la boca, lo que hizo que él metiera su miembro de golpe, casi haciéndolo atragantarse. No le permitió recuperarse porque ya había empezado a penetrar su boca con fuerza, tomándolo de la cabeza mientras empujaba sus caderas hacia adelante, haciéndolo babear, lo que facilitaba el trabajo. Player no entendía por qué siempre su cuerpo tenía que reaccionar ante todo eso sin su permiso; simplemente le molestaba sentirse tan excitado. Cuánto odiaba que ese bastardo lo tocara. Pero, simplemente, en ese momento se sentía muy caliente sin siquiera quererlo. —Lo haces muy bien —dijo Harley, sacando su miembro de la boca del Omega—. ¿Te gusta, verdad? No puedes negarlo; después de todo, es algo natural sentirse así —dijo mientras masajeaba su miembro contra el rostro del Omega, el cual jadeaba ante tal acción, sintiendo cómo su saliva caía a montones debido a que aún tenía la boca abierta. Solo pudo sentir aquello que él hacía, pasando su miembro por sus mejillas como si simplemente estuviera jugando con un pequeño objeto. Volvió a introducirlo en su boca siendo más rudo que la última vez, jalando su cabeza con fuerza hacia él, metiendo y sacando su miembro sin ningún cuidado hasta que se corrió, pero no lo hizo en su boca, sino que lo sacó y lo echó sobre el rostro del Omega, el cual estaba sonrojado y sorprendido por la gran cantidad que había expulsado. De algún modo, el olor a semen le agradaba, pero no como para sentirse bien con tenerlo en todo el rostro; aun así, se sentía aliviado de que, por fin, había terminado. —No creas que esto ha sido todo. Aún tengo mucho más para darle a tu frágil cuerpo —dijo, quitándose por completo el pantalón y quedándose solo con la camisa de botones y la bata de laboratorio que llevaba puesta. Se lamió los labios al ver a su Omega en el piso, aún arrodillado y con el rostro cubierto por su esencia. —Ponte en cuatro —ordenó, señalando la cama con su mano izquierda, mientras que con la derecha acariciaba su miembro, el cual estaba ansioso por entrar en su interior.
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