Capítulo 9: no es correcto +18
13 de enero de 2026, 19:45
Layla caminaba por los pasillos, sintiéndose inevitablemente feliz. "Pobre Poppy, pronto sabrá lo que es sufrir de verdad. Harley es un monstruo y no tendrá piedad con ella", pensó con una sonrisa maliciosa mientras se dirigía a su habitación. "De verdad me gustaría presenciar su sufrimiento, pero no puedo", se dijo con molestia. "De verdad me molestó que él la mirara de ese modo", recordó cómo el Prototipo había visto a Poppy al salir de la habitación, y un nudo de celos le apretó el pecho.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó una voz seria y autoritaria, nada menos que la de Harley—. Es muy tarde para que estés merodeando, o acaso... —una sonrisa sádica se dibujó en su rostro— ¿me estás buscando a mí? —dijo, abrazándola por la cintura con fuerza, pero ella no lo apartó, sintiendo un escalofrío de excitación prohibida.
—Me disculpo, pero sin querer escuché lo que dijiste sobre Poppy —respondió ella, y Harley la soltó de golpe, mirándola con ojos entrecerrados—. Yo puedo ayudarte con eso, pero a cambio, tú me ayudarás a que el Prototipo me desee solo a mí —propuso con una sonrisa calculadora, logrando captar el interés de Harley al instante.
—¿Cómo? —preguntó él, intrigado, inclinándose más cerca, su aliento cálido contra su cuello—. Y más te vale que funcione, o me desquitaré contigo como lo hice con Player... y créeme, no querrás eso —añadió con una sonrisa perversa, acariciando su mejilla con el dorso de la mano, rozando su piel de manera posesiva.
—Puedo decirte cuándo ella está sola y dormida, para que hagas lo que quieras con ella... sin interrupciones —explicó Layla con seriedad, su voz baja y conspiradora. Harley se lo pensó un momento, pero la tentación era demasiado fuerte; no quería perder esa oportunidad de romper a Poppy.
—De acuerdo —aceptó Harley en voz baja pero firme—. Tú me ayudas con esto, y yo te ayudaré a manipular al Prototipo para que te necesite... te desee como un animal en celo —prometió, y ella solo asintió, sellando el pacto antes de alejarse, no sin recordarle que le avisaría cuando fuera el momento perfecto.
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Player intentaba abrir la puerta con desesperación, sus manos temblaban tanto que le costaba girar la manija, pero siguió forcejeando hasta que lo logró. Justo cuando estaba por entrar, alguien lo abrazó por detrás con fuerza, apretando su cuerpo contra el suyo.
—Creo que es demasiado descortés irte así, como si nada... especialmente cuando tu jefe te ha ofrecido su ayuda —susurró Elliot cerca de su oído, su voz ronca enviando ondas de calor por la espina dorsal de Player, quien tembló ante el toque dominante.
Repentinamente, Elliot lo giró con rudeza y, sin darle tiempo a reaccionar, capturó sus labios en un beso feroz, devorador. Player se sorprendió, sus ojos abriéndose de par en par. "Nunca me habían besado así... he tenido sexo forzado tantas veces, pero nunca un beso como este, dulce y brutal al mismo tiempo", pensó, su cuerpo traicionándolo al responder instintivamente, a pesar de la culpa que lo carcomía.
Elliot se deleitaba con el sabor, lamiendo los labios de Player como si fueran un manjar prohibido, dulce y adictivo, imposible de soltar. El beso se intensificó cuando Elliot invadió su boca con la lengua, explorando cada rincón con avidez, y Player, sorprendentemente, le correspondió, enredando su propia lengua en una danza húmeda y desesperada. "Me siento tan culpable... está casado, pero mi cuerpo lo anhela", admitió en su mente mientras Elliot lo empujaba de vuelta a la habitación, cerrando la puerta de un portazo con una mano, sin romper el beso.
Player retrocedió, aún perdido en el beso salvaje, hasta chocar con la cama, obligándolos a separarse por falta de aire. Solo se oían sus respiraciones agitadas, jadeantes, mientras se miraban con ojos cargados de lujuria pura.
—Jefe, no es necesario que hagas esto... puedo encargarme solo, además el doc... —intentó decir Player, pero Elliot colocó un dedo sobre sus labios, silenciándolo con una mirada ardiente.
El alfa lo observó en silencio, su dedo trazando los labios hinchados de Player hasta que consiguió que abriera la boca, introduciendo el dedo lentamente, dándole a entender lo que quería.
Player lamió el dedo con obediencia, succionándolo con cuidado, dándole mordiscos suaves que hicieron que Elliot gruñera de placer, su excitación creciendo. "Me siento tan sucio... pero lo deseo tanto, después de tanto abuso, esto se siente como una liberación", pensó Player, su interior gritando por más, ignorando la voz de su conciencia. Llevaba tiempo fantaseando con esto, y ahora no lo desperdiciaría.
Elliot sonrió con malicia al ver lo sumiso que era el omega, pero quería probar hasta dónde llegaba. Sacó el dedo con un pop húmedo.
—Solo continúa... y tómate tu tiempo para pensar en lo "correcto" después —dijo Elliot con voz grave y seductora, mientras Player, sonrojado, lo miraba desde la cama, con Elliot de pie frente a él, dominando la escena con ojos oscuros como la noche.
—¿Puedo besarte otra vez? —preguntó Player, avergonzado por su propia audacia, pero aquellas palabras hicieron que Elliot sintiera un torrente de deseo incontrolable. "Esos labios... quiero follarlos hasta que ruegue", pensó el alfa, aspirando el aroma dulce y embriagador del omega en celo.
—Puedes hacer lo que quieras... sin pedir permiso —gruñó Elliot, su voz ronca y sexy resonando en el cuerpo de Player.
Player se levantó de un salto, besándolo con ferocidad, metiendo su lengua en la boca de Elliot, chocando en un beso húmedo, salvaje y cargado de pasión cruda. ¿Romántico? No, solo deseo puro, animal.
Al separarse, Player llevó sus manos temblorosas al pantalón de Elliot, desabrochándolo con urgencia bajo esa mirada llena de fuego. Sacó el miembro erecto, acariciándolo con avidez, sintiendo su calor palpitante.
Elliot jadeó, sorprendido por la iniciativa. "Hace minutos decías que no era necesario... ahora mírate, omega desesperado", pensó, entendiendo que el celo lo impulsaba, pero disfrutándolo inmensamente. El aroma de Player lo volvía loco, dulce y tentador.
—Eres jodidamente adorable —murmuró Elliot con una sonrisa depredadora, acariciando la mejilla de Player mientras este seguía masajeando su miembro—. Pero quiero más... mucho más —añadió, pasando su mano por la nuca del omega, guiándolo hacia abajo con firmeza.
Player no dudó; se arrodilló, lamiendo la longitud con la lengua plana, besando la punta antes de engullirlo entero, succionando con experiencia pero con un toque de devoción. "Hacerlo con él es diferente... lo quiero dentro de mí, marcándome", pensó, sus ojos lagrimeando de placer mientras movía la cabeza arriba y abajo, saliva goteando por su barbilla, su propia entrada humedeciéndose dolorosamente.
—Eres tan bueno en esto... parece que has sido entrenado para complacer —gruñó Elliot, acariciando sus mejillas mientras empujaba más profundo, follando su boca con control.
Player se separó con un jadeo, un hilo de saliva conectando sus labios al miembro pulsante.
—Eres perfecto... te daría cualquier cosa ahora mismo —dijo Elliot, golpeando su miembro contra los labios hinchados de Player, tentándolo.
—Dilo de nuevo cuando termines... y cúmplelo —sonrió Player, antes de besarlo una vez más. Elliot lo desvistió con rudeza, tirando la ropa al suelo, y lo empujó sobre la cama boca abajo.
—Veo que estás empapado... listo para ser follado como la puta que eres —rió Elliot con malicia, posicionando su miembro en la entrada resbaladiza y embistiéndolo de golpe, profundo y brutal.
Player gritó de placer mezclado con dolor, su cuerpo temblando mientras Elliot lo embestía con fuerza salvaje, la cama chocando contra la pared con cada thrust violento. El sonido de piel contra piel era obsceno, húmedo y rítmico.
—Aprietas como una virgen... quiero destrozarte por dentro, llenarte hasta que reboses mi semen —gruñó Elliot, agarrando el cuello de Player con más fuerza, asfixiándolo ligeramente, lo suficiente para que viera estrellas—. ¿Te gusta esto, verdad? Todos esos abusos te convirtieron en un masoquista perfecto.
Player jadeaba, disfrutando el dominio. "Sí... rómpeme, por favor", pensó, su cuerpo convulsionando mientras Elliot se corría dentro de él, el nudo inflándose, atándolos en un éxtasis tortuoso. Player pensó que terminaría ahí, pero Elliot lo giró de nuevo, embistiéndolo otra vez, más duro, más profundo.
—No hemos terminado... te follaré hasta que no puedas caminar —prometió Elliot, y Player, perdido en el placer, solo pidió más.
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Poppy se encontraba tranquilamente en su cama, intentando dormir, pero era imposible con el calor residual de su celo. Mantuvo los ojos cerrados, forzándose a relajarse. "Por fin estoy logrando quedarme dormida", pensó, ignorando los pasos y voces fuera de su habitación.
La puerta se abrió lentamente, sin ruido, y alguien entró, cerrándola con sigilo. Se acercó a la cama, observando a la omega dormida, y colocó una mano grande y áspera sobre su boca. Poppy abrió los ojos de golpe, aterrorizada, mirando a la figura oscura que la inmovilizaba, impidiéndole gritar.
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