ID de la obra: 1406

Burlando a la muerte

Het
G
En progreso
2
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Tamaño:
planificada Mini, escritos 66 páginas, 34.280 palabras, 26 capítulos
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La paga del sacrilegio

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Todas las miradas bajaron a ellos, desde varios niveles, como los círculos de asientos de un coliseo. Cada uno se ubicaba en actitud de reposo, con las patas flexionadas sobre el césped esponjoso del suelo. Las luces que antes horadaban la oscuridad resultaban ser sus ojos. Y lo que pensaron que eran centauros, eran realmente estatuas de ellos. Pero estatuas mágicas, que se movían y parecían estar atentos a los intrusos. —Esta biblioteca no tiene libros —murmuró Hermione. —Pero el conocimiento está presente en ellos. —terminó Harry— guardianes del conocimiento. —Ahora veo porqué no querían dejarnos entrar —añadió Luna— este lugar es más santo y prodigioso de lo que ellos nos dirían nunca. —Aproxímense. —la voz del centauro más anciano los sorprendió, se encontraba en el lugar más alto, por encima de sus demás compañeros. Su cuerpo de piedra estaba surcado de grietas y enredaderas oscuras, y sus ojos, de obsidiana, parecían contener la eternidad. Su voz, como el eco de un tambor, resonó en los corazones de todos. Los magos y brujas dieron un paso adelante, con cautela. El centro de ese coliseo era de piedra blanca y, por encima de sus cabezas había una magnifica cúpula llena de jeroglíficos y más filigranas en oro negro sobre la piedra del mismo color que la del suelo. Los centauros de piedra los observaron desde sus posiciones, con ojos atentos, solemnes y algunos, con desprecio.  —Sabemos porqué están aquí —continuó el más viejo— las estrellas nos hablaron de su llegada y de su misión. Y estamos honrados de que el niño que vivió nos visite.  Una centauro hembra, una yegua de piedra rojiza y ojos verdes jade alzó las manos a la cúpula y esta se abrió, como una flor de loto abriendo sus pétalos hacia afuera. Las estrellas iluminaron el interior de la cámara de la biblioteca. —¿Saben de Myrtle? —se sorprendió Harry diciendo, sin pensar si era o no prudente hablar— ¿Qué es tan importante sobre ella para que esté escrito en las estrellas? —Están haciendo algo más grande que ustedes mismos, —prosiguió el líder, ignorando la pregunta— aunque sus intenciones son buenas, están ante un mal diferente al que se habían enfrentado hasta ahora. —¿Un mal? ¿Qué mal puede residir en Myrtle? —volvió a preguntar Harry, dando un paso hacia adelante— McGonagall dijo algo parecido. Si lo saben dígannos, necesitamos saber qué es lo que está pasando. ¿No debemos devolverla a la vida? —No estás en posición para exigir respuestas —habló la yegua de antes con una voz dura y fría, como de piedra— puede ser que fuera tu destino estar esta noche aquí, pero eso no justifica el sacrilegio que representa que un mago entre al lugar santo de los centauros.  —El sacrilegio se paga con tortura y muerte —alzó la voz otra estatua más atrás, casi como un relincho de guerra que resonó entre los presentes que unieron sus voces a él creando un gran estruendo. —Sin embargo —volvió a tomar la palabra el líder al calmarse los demás— estamos dispuestos a permitir que el hechizo de despetrificación se lleve a cabo aquí como ustedes querían en un principio. Porque así está destinado a suceder. Es el destino de la bruja volver a caminar viva entre los de su raza. Pero ustedes tendrán que pagar a cambio un precio justo por entrar sin el permiso de los altos mandos. Harry sintió que el aire en la galería se tornaba más denso con las palabras del anciano centauro. No podía evitar pensar en lo que había dicho sobre Myrtle y un mal más grande. ¿Qué significaba todo esto? —¿Qué precio? —preguntó Hermione, rompiendo el silencio tenso. Sus ojos buscaron la mirada del centauro anciano, pero este mantenía su expresión impenetrable. —Uno de ustedes debe quedarse aquí hasta que termine el hechizo y recibir el conocimiento antiguo —dijo el anciano lentamente—. No a través de libros ni palabras, sino de manera más profunda. Deberá cargar con él por el resto de sus vidas. Harry sintió un escalofrío. ¿Qué significaba exactamente eso? Antes de que pudiera preguntar, la centauro hembra de ojos jade habló de nuevo. —El conocimiento que ofrecemos es un peso, no un regalo. Pero es necesario transmitirlo para que en un futuro llegue a lo que ustedes llaman Ministerio de magia. Es importante, sagrado y sublime. Quien lo lleve, no podrá escapar de él. Verá más allá de los límites del tiempo, pero también sufrirá las consecuencias. —Eso suena bastante fascinante, en realidad. —Hermione la miró con asombro, pero había una comprensible nota de horror en su voz. Los demás intercambiaron miradas, visiblemente asustados. No estaban ahí para ofrecerse en sacrificio, estaban ahí para poder vivir una nueva aventura y salvar a una amiga. Luna, en su habitual tono despreocupado, dio un paso adelante.  —Luna, no sabemos lo que eso implicaría —le gritó Draco, con una mezcla de preocupación y admiración— y yo no te dejaré hacerlo. No lo consentiré. Antes de que Luna pudiera responder, el suelo tembló levemente, y las sombras en la cueva parecieron cobrar vida. Los ojos de las estatuas centáuricas se encendieron con mayor intensidad, y el sonido distante de los tambores resonó nuevamente, esta vez más fuerte. Las criaturas mágicas se acercaban en procesión a su lugar santo, si no se apresuraban, los encontrarían. —No tenemos mucho tiempo —advirtió Viktor—. El efecto de la poción no durará para siempre. —Lo he decidido, yo lo haré —dijo Luna, con firmeza. —¡Luna! —la regañó Draco tomándola por los hombros. —Estaré bien... no es la primera vez que estoy frente a ellos. Yo me haré responsable de todo —le murmuró para calmarlo— puedo hacerlo.  Draco sufrió un acceso de marcada impotencia mientras sostenía a su novia— Entonces me quedaré contigo también. —Quien se enfrente al destino, deberá hacerlo en soledad. —los demás centauros se pusieron en pie cuando su líder dijo estas palabras y pisotearon el césped con sus cascos de piedra, al ritmo de los cada vez más cercanos tambores. —Escúchame, —le dijo la rubia a su novio, tomándolo de ambos lados del rostro— estaré bien. Y si no, no pasará nada. Regresaré en cuanto pueda y ustedes podrán seguir viniendo a visitarme mientras esta situación dure. ¿Entiendes? no creas que no sé a lo que me estoy metiendo... Nos volveremos a ver. Draco unió su frente a la de ella y, mirándola a los ojos, la besó por ultima vez.  —Está decidido. —alzó la voz el líder— encárguense de traer el cuerpo petrificado la próxima luna nueva, es su destino que la chica sea devuelta a la vida es noche. —Tras esas enredaderas está la salida —les señaló la yegua con una de sus agraciadas manos de piedra rojiza— váyanse antes de que la manada entre. O cumplirán las leyes y los torturarán hasta la muerte más terrible. —Y tú, valiente bruja —dijo el líder— quédate en la galería contigua a esta, y se te dirá lo que harás a partir de ahora. Harry respiró hondo, mirando a sus amigos. Sabía que debían tomar una decisión pronto. Myrtle los necesitaba, pero algo le decía que estaban entrando en un terreno más peligroso de lo que habían imaginado. Todos abrazaron a Luna, con la esperanza de que ese no fuera un adiós definitivo, y enfilaron a la salida que las enredaderas cubrían.
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