Desarraigo

Het
PG-13
En progreso
6
Fandom:
Tamaño:
planificada Midi, escritos 47 páginas, 21.280 palabras, 13 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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Capítulo 12: Un salvavidas

Ajustes
algo mejor que hacer que escuchar tus órdenes. Zane no apartó la vista de él. —¿Y quién te encargó esto? Rynoh resopló una vez más, como aturdido por tanto interrogatorio. —¡Nadie! Solo estaba aburrido. ¿Es un crimen ahora no hacer nada? Porque si quieres me voy a sentar a mirar la pared, eh, no hay problema. La irritación que ya le producía este chico inmaduro y tonto, Zane se sintió en todo su derecho de darle una verdadera lección. Pero antes de que pudiera decir nada más, su comunicador emitió un pitido seco. —No te muevas de aquí —ordenó, aunque ya sabía que no lo obedecería. Se giró para irse, pero se detuvo un segundo en el marco de la puerta— Y más te vale que esa “basura” no tenga nada que ver con la prisionera. —Sí, claro, porque no tengo nada mejor que hacer que ayudarla —respondió, rodando los ojos con exageración. Zane lo miró un segundo más, ceñudo y atento. Era claro que desconfiaba de cada una de sus palabras, pero tampoco podía acusarlo con el maestro por andar revolviendo partes viejas de una computadora estropeada. Pero eso no quería decir que iba a dejar de vigilarlo. —Esa chica tiene ese kairu oscuro que debe ser mío —masculló, remarcando cada palabra—, si descubro que te estás retrasando a propósito para quedarte ese kairu... —Oh, vamos, hombre —Rynoh le restó importancia, volviéndose de nuevo para meterse dentro del case de la computadora de nuevo—. Mejor ve donde el maestro ya y ahórranos problemas a los dos ¿quieres? Zane solo gruñó con molestia, pero finalmente accedió, se dio la vuelta resoplando para salir de ahí como una sombra. Rynoh esperó dentro del case un momento más mientras escuchaba los silenciosos pasos de Zane alejarse. La gran puerta al despacho de Lokar estaba más allá, pero el sonido profundo y quejumbroso de sus goznes se escuchaba en todo el refugio. Por lo que cuando la escuchó abrirse y cerrarse todavía esperó un poco más. Contó los segundos mientras se mordía el labio con ansiedad. Uno… Dos… Tres. Salió del case y espió a ambos lados antes de retirarse por completo de la computadora. Se giró de golpe hacia la mesa y recogió rápidamente la pieza que había lanzado por encima de su hombro. Se detuvo a revisarla otro tanto más, tratando de verificar que no estuviera estropeada. —Idiota… —murmuró, pero esta vez no sonaba molesto, solo resignado— claro, tenías que aventarla para parecer despreocupado... A Bash se le daba mejor romper cosas, a Rynoh apenas y se le ocurría como destrabar las piezas por las uniones positrónicas. Pero bastaba así, era más o menos lo que debía hacerse. Zane antes le caía mal, nunca soportó de la mejor forma a los chicos de los otros E-teens, pero Zane era el que menos soportaba. Quizá porque siempre le hacía sentirse estúpido cuando hablaba con él. Además, después de ver las memorias de Zane, Rynoh no pudo evitar sentir mayor antipatía por él. Lo ocurrido en aquel comedor, o lo del risco y los niños que cayeron. Todo eso venía a su mente cuando lo veía por los pasillos todos los días. Tenía sentido el porqué lo habían echado finalmente del monasterio de Baoddai, no había sido por un error nada más. Sino por muchos errores calamitosos juntos que al final demostraron lo peligroso que era. Lokar le había dicho que no se involucrara demasiado con la chica, pero resultaba que Maya era más interesante de lo que había imaginado. Su mente era una fuente inagotable de sucesos interesantes que Rynoh no podía evitar ver con detenimiento. Sucesos con los que no podía evitar empatizar en varias circunstancias, cosas de las que no podía burlarse. Porque sinceramente, nadie podía ser tan ruin como para burlarse de la muerte de unos preadolescentes inocentes. Aún así, no podía dejar de desarraigar a Maya. No quería tanto, la verdad, ya no. Porque de todas formas, ese potencial del kairu oscuro ni siquiera sería para él. Se lo tendría que dar a Zylus, Zane y Diara para que supiesen como liderar sus E-teens de la mejor forma. Pero... ¿realmente quería hacer eso? tanto trabajo y a él solo le darían una palmada en la espalda y sería otro quien se quedase con el poder ¿no era eso un insulto? Rynoh sacudió la cabeza, extrayendo por fin la última pieza que buscaba antes de meterlas todas a sus bolsillos. Todo esto le daba dolor de cabeza, porque no podía evitar pensar que lo que hacía estaba demasiado mal. Pero ahora había llegado a un plan. O bueno, algo semejante a un plan aunque no tan propiamente dicho. Ya que no podía dejar de hacer lo que se le encomendó, había ideado un pequeño salvavidas que le serviría a él y también a Maya a la larga. Un salvavidas rustico y bastante peligroso, pero bastante más congruente que dar patadas a ciegas como había estado haciendo hasta el momento. Solo esperaba que Maya pudiese leer entre líneas.
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