22 de junio del 2022.
Faith: cena cena cena Glo: no tengo hambre ¿Qué estoy haciendo? Esmeralda está equivocada. Después de un largo ascenso a la suite de la super estrella, Glory no se molesta en mostrar su acceso al último filtro de seguridad, sólo muestra su puño. —Tu cabello… está —dice Faith. —Tuve una regresión espiritual en la bahía, no dejan llevar peines. —¿A dónde fuiste? —pregunta Faith tratando de arreglarle unos mechones. —A un lugar muy muy feliz, a los mejores días de mi vida. —¿Encontraste tus respuestas? —Faith cuestiona con sus ojos, sonriendo. Su mirada es tan profunda, que, Glory siente que le han sonreído al alma. —Amm- —Es broma, si tan sólo fuera tan sencillo como preguntar. —Faith le toma su mano—. Ven, te tengo una sorpresa. El sol no se fue hace tanto y el balcón de la suite ya parece el acceso a una infinita oscuridad, incluso el viento se ha puesto de acuerdo para soplar hacia el abismo, como si de succión se tratara. Ambas se apoyan en la barandilla de ancho espesor, Faith coloca sobre esta, dos cajitas color carmín, una sobre la otra. Glory suelta una pequeña risa, aún sin comprender lo que hay dentro de ellas, pero apreciando el detalle. —Una es mía, tú eliges —dice Faith. —Oh Faith no… —Oh Glory sí… anda. Con ternura, Glory abre la primera cajita. Es una ligera cadena de oro blanco con una diminuta piedra en color aguamarina rodeada de un halo de diamantes. Es más pequeño que la yema del meñique. El otro tiene una piedra rosa. —Están muy muy muy bonitos. —dice Glory, el brillo de sus ojos se refleja en los diamantes. —Ahora son collares de mejores amigas… no como el otro. —Faith trata de bromear y voltea al abismo, esperando que se lleve a sus mejillas rosas. Glory pronto le rodea el costado con un abrazo. —Gracias gracias gracias. ¡Los amo! Están divinos. —Sus lágrimas quieren salir, ¿cuántas veces no fantaseó con ser la mejor amiga de su artista favorita? La vida es tan justa, tan correcta, ¿o son sólo los efectos del agujero de gusano en esta infinita oscuridad? Faith se voltea para aceptar los agradecimientos con sus propios brazos, antes de permitir que su corazón latiera fuerte, como de costumbre, Glory se separó y buscó las cajitas de nuevo. Eligió la piedra aguamarina. —Nos declaro oficialmente, mejores amigas —dice Glory con sus manos tras su propio cuello, intentando asegurar el collar. Faith rueda los ojos al observar sus intentos sin éxito, le indica que se voltee, y al hacer su cabello a un lado, nota marcas oscuras en su espalda. Después de asegurarlo, Glory le coloca el collar a ella, abrazándola por la espalda y agradeciéndole de nuevo. —Oh, también tengo algo para ti —dice __T/N__ buscando en sus bolsillos del short. —¿Para mí? —Faith toma asiento en una de las sillas. —Siii, la vi, y se me hizo muy bonita y quise traértela. Con cara de disgusto al sentir humedad entre sus dedos, Glory saca la mano de sus bolsillos y la abre para Faith. Es una pequeña concha bivalva. Pronto, la combinación de una sensación viscosa moviéndose en su palma y la horrorosa vista de algo amorfo y translúcido, la hace dar un brinco y soltar un grito, agita su mano tan rápido como puede sin dejar de gritar, deja caer la conchita y salpica a ambas. Faith la siguió con los gritos desde el primer momento, meramente por susto. Esta se queda fuera para tratar de comprender la situación mientras Glory se adentra en la recámara. —¿!Señorita __N/A__?! !Señorita __N/A__?! —exclama Guerrero ya alerta dentro de la habitación buscando el peligro, El Martillo tras de él—. ¿Se encuentra bien? —Sí sí, tranquilos falsa alarma. —Faith rie—. Sólo fue un inofensivo susto de la naturaleza, todo está bien. Lo sentimos. —Ahora busca confundida a su mejor amiga—. ¿Glory? —Acá. Faith entra al baño y ríe al ver a la asqueada de su amiga, tiene el brazo estirado y su cabeza voltea al lado contrario con los ojos muy cerrados. —A ver. —Faith toma el antebrazo y lo lleva al lavamanos—. Ya no tienes nada. —Abre la llave y con ambas manos lo limpia de arriba abajo. Al encargarse de su palma, entrelaza ocasionalmente sus dedos con los de ella, hasta que los deja ahí, bajo el correr del agua, brindando confort al dar uno que otro apretón. —¿Qué era eso? —pregunta Glory, aún mirando a oscuras hacia la pared. —¿No sabías que en la conchita vive una almejita? —dice juguetonamente, mientras le seca el brazo. Glory se estremece. —Debe ser el peor regalo que te han dado. —Ohhh créeme… no tienes ni idea de las cosas que he recibido. —Faith recarga su cabeza en el hombro de su amiga—. Espera —dice antes de dejar el baño. —¡No! No vayas, está allá afuera. Menos de un minuto después, Faith está de regreso con la conchita en su mano. —Mira. —Nooooo. —Ughhh. —Faith la lleva al lavamanos y la limpia. —Listo, mira. Glory la ve y se vuelve a estremecer. —Estaba cerrada cuando la hallé. —Tómala. —¿Para qué? Es tuya. —Anda. Glory la toma con sus dos dedos y se escucha un -clic-. —Ahora cada una tiene una mitad. —Faith sonríe—. Creo que es de las cosas más bonitas que me han dado. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Esmeralda abraza sus piernas en el sofá de su habitación, su mirada está perdida en el oscuro ventanal, pero su cerebro está trabajando a mil por hora. Su teléfono vibra en la mesita de cristal. Ha esperado por la llamada todo el día y aun así duda en atenderla. —¿Sí?... Así es, soy ella. Le escucho. —Esme se pone de pie y da unos pasos al frente, su lencería púrpura se refleja ligeramente en el ventanal—. Preferiría a una hora más tarde de la noche si no es inconveniente. —¿Me vas a echar? Jaja. Si lo vas a hacer dilo, no es necesario inventar excusas —dice una voz gruesa en la habitación. Esmeralda pronto toma el cojín más cercano y lo avienta hacia a la cama antes de poner su índice sobre sus labios. Tiene una mirada filosa que podría matar en buena y en mala forma. Los hombres buscan ser sometidos por esos ojos y las mujeres desean arrancárselos. —Excelente. Le espero. —La publicista deja caer el teléfono sobre el sofá y ata los cordones de su bata de baño. —Fuera. —¿Así de plano? —¿No preferías las cosas claras? —Prefiero quedarme un poco más —dice subiendo sus grandes brazos para usarlos como respaldo. —Prefiero estar sola. —Bueno, la siguiente vez que me busques te diré que prefiero estar solo —dice ahora levantándose de la cama para buscar sus ropas. —Y yo lo respetaré. —No, no lo harás —dice al entrar en sus pantalones. —Tienes razón —Esmeralda se aproxima y engancha sus dedos en las presillas de los jeans de su acompañante—, no me importara un comino. Él la sujeta de la cintura y la besa con fuerza. Esmeralda se inclina hacia atrás para darle fin, gira la cabeza y los labios terminan en su mejilla. Él la suelta y rueda los ojos antes de ir a buscar su camiseta. Esmeralda revisa que el pasillo esté despejado. —Ya ya ya, anda. —Supongo que te veré en la oficina cuando regresen —dice cruzando la puerta. —No gracias —dice Esmeralda cerrándola, pero al verle fingiendo ofensa, la abre—. No me gusta verte en la oficina. Prefiero otros lugares—. Contiene una sonrisa—. Siempre y cuando mantengas tu boca cerrada. —Como una tum- El aire que arrojó la puerta, le devolvió sus palabras. Adiós Kobe. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: La luz es cálida en la habitación, una sola lámpara de cama hace el servicio. Recostada con sus pies apuntando al respaldo y mano en el pecho, __N/A__ juega con su mitad de conchita que su mejor amiga recolectó para ella. Ancla su mirada en el techo para volar con seguridad la imaginación. Su otro brazo está extendido en la cama frente a __T/N__, quien se sostiene con sus codos mientras va trazando una cadena de conchitas, al presionarla durante unos segundos sobre el brazo de Faith. —¿Por qué te llamas Glory? —¿Por qué te llamas Faith? —Pregúntale a mi mamá. —Claro, cuando me la presentes —dice Glory, concentrada en presionar la conchita el tiempo suficiente. —Le diré que venga al siguiente show y cenamos. —¿La vas a hacer viajar sólo para eso? Mejor la vemos en la ciudad. —Okay. —Faith voltea a ver a su amiga—. ¿Entonces? Glory observa su obra y comienza a trazar su yema sobre esta; puede sentir las curvas que ha dejado. —Es por el sentimiento. Hubo un momento de mi vida que vi luz, me hizo replantear mis propósitos. Cada día que me veía al espejo era una persona diferente, alguien triunfante, llena de dicha y con el corazón rojo vivo. —¿Siempre te sientes así? Glory recarga su cabeza en sus manos y suspira. —No, no siempre. Es como cualquier sentimiento, es pasajero. Y es lo bello de la Gloria, tampoco tienes que ver el resplandor para sentirlo. Cuando pensé que lo había perdido todo, recordé. Recordé y la Gloria vino de nuevo a mí, más bien nunca se fue. Aquí está. Es lo que me salvó y lo sigue haciendo. —Le sonríe a Faith—. ¿La has sentido alguna vez? —No estoy segura. —Faith sigue anclada al techo. —Es como una manifestación de grandeza recorriendo cada vello de tu cuerpo. —Me siento así cuando gano un premio, rompo un récord o me aplauden. —Eso es victoria. Andamos tras de ella pensando que la derrota es infernal. Es sencillo confundirlas. Sólo debes parar un momento y distinguirlas. La victoria es propia, mientras la gloria es compartida, su resplandor te ilumina a ti y a otros. —Ya comprendo, cuando subo al escenario, a veces es intimidante encontrarte en el centro de miles de personas. Primero, cimiento mis pies y pongo firmes mis piernas para recibir su aliento. Respirar me cuesta porque su sonido retumba mis pulmones. Es difícil distinguir entre miradas, luces y lentes, no me es posible fijar la mirada. Y en ese momento, cuando me golpea, extiendo mis brazos y me lleno de su gracia. Su energía hace a mi corazón palpitar tan rápido que percibo a la multitud en un oleaje lento. Doy mi primer paso, mis pupilas se tornan verde adrenalina y les entrego todo de mí. Les respeto, les quiero y les sirvo. Es de carácter divino el que toda su gloria me abrace. —¿Así? —Glory la rodea con un brazo y descansa la cabeza en su hombro. Sus ojos abiertos mirando hacia la habitación. Faith ríe suavemente y con su mano acaricia la espalda y cabeza de su amiga. —¿Segura que no tienes hambre? —Mmhh. —¿Te vas a quedar esta noche? Hace algunas no lo haces. —Mmmmmm. Hoy es la fiesta de los traileros. Es en el estacionamiento de la arena. Faith se la quita de encima y se sienta. —¿Otra fiesta? Dios, ¿cuántos departamentos tenemos? —Hey, ¿qué pasó con lo de convivir más con el equipo? —Ughhh no tengo ganas de salir hoy, prefiero convivir contigo. —Podemos convivir allá —dice Glory al ponerse de pie. —No suena seguro salir en la noche a beber a un estacionamiento con los traileros. —Son tus traileros. Además, todos van a ir, las chicas, tu primo… Abel. Estaremos seguras. —Oh claro. —Faith rueda los ojos—. Sabes, ve tú, diviértete. Yo en serio no quiero salir. —Bueno entonces me que- —No no no. Esmeralda está equivocada—. Bueno entonces me llamas si cambias de parecer. —Claro. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: —GLORIA, ¿dónde estabas chica? —pregunta Samantha al maquillarse en el espejo. —Estoy lista en 20 —dice Glory quitándose su blusa y aventándola en la cama—. ¿Quién está en el baño? —Yo —contesta Adriana—. Su baño estaba más cerca que él mío, ya salgo. —Su estómago no la ha dejado de molestar desde que sabe que Brody estará en la fiesta —se dirige Samantha a Glory. Porta una blusa con un gran escote. —Woow. ¿A dónde llevas esas? —pregunta Glory a Samantha. Adriana sale del baño. —No ha dejado de abrirse el escote desde que sabe que Kobe estará en la fiesta. —Iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii —canta Glory al alcanzar con prisa su ducha. —Hay que vestirse bien para los amantes, pero hay que vestirse mejor para los enemigos. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Después de algunas horas de clásicos de películas, Faith asoma su cabeza bajo el balcón y ve un ambiente lleno de vida, los huéspedes bailan y celebran una noche lejos de su rutinario hogar. La artista considera en marcar a su novio, pero deduce que ya es muy tarde para eso, lo mejor para matar la soledad y el aburrimiento sería ir a la cama. —¡Guerrero! Minutos después, Faith va caminando por los andenes del vestíbulo. Se percata de Esmeralda compartiendo una mesa con una mujer de traje y aspecto serio. Baja su cabeza y acelera el paso. —Guerrero, Martillo —dice Esmeralda ya a medio corredor detrás de ellos—. ¿Jefa? —Lo dice con voz baja. Atrapada, Faith hace su cabeza hacia atrás y da media vuelta. —¿Por qué estás vestida así? —pregunta Esme. Faith mira su reflejo en uno de los grandes espejos de la pared. Lleva unos jeans flojos que sujetan la mitad de una larga camisa a cuadros, zapatos grandes cerrados y una gorra con el contorno de una sirena con tridente, que retiene los mechones cortos que se han salido de su trenza. En su cabeza, se veía bien, ahora lo duda. —Voy a la fiesta de los camioneros. —¿No es algo tarde para que vayas allá? —¿No es algo tarde para tener reuniones? —pregunta Faith, volteando a ver a la mujer de la mesa. —No es trabajo, es sólo una amiga que vive aquí. —Claro. —Faith mira entre ambas mascando su goma con la boca abierta—. Bueno, me tengo que ir. —Está a punto de dar media vuelta cuando… —Espera. Avisaste a seguridad, ¿cierto? La camionera lleva sus manos a sus caderas, menea la cabeza y sonríe, balancea su peso en una pierna y luego la otra, aún mascando goma. ¿Cree que soy estúpida? Ya vengo con estos dos. El Martillo le hace señas, indicándole que, de hecho, nadie se quedó a guardar la habitación. Da un suspiro y se dirige a Esmeralda. —¿Puedes avisar a seguridad? ¿Por favor? Esmeralda cruza sus brazos y con victoriosa sonrisa se apoya en una de sus piernas. —Claro. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: —Estuve hablando con Reyes, me contó que estabas compitiendo con __N/A__ para ver quién conquista más corazones en esta gira —dice Kobe, flexionando sus brazos sobre dos llantas de tráiler apiladas. —Esa perra —replica Samantha—, ya ni sabe ni que inventar. Botes de basura con fuego, iluminan de naranja el interior de un cuadrado formado por 4 trailers. Se lleva a cabo la fiesta de los camioneros, y para prestar comodidad a los invitados, llantas sueltas y apiladas se usan de asientos, algunas con plataformas del escenario encima, forman mesas. —¿Qué tus chicos en la ciudad no son lo suficiente para que tengas que venir acá? —¿Qué tus chicas en la ciudad no son lo suficiente para que tengas que preguntar por mí? Kobe eleva ambas cejas. —No es mi culpa que Reyes se la pase hablando todo el tiempo de lo que dices hacer acá. —No es mi culpa que te pases seguido por el departamento de Media para saber qué andamos haciendo acá. —Samantha eleva ambos hombros y toma de su cerveza. Adriana Bates, sentada en una llanta, casi a la misma altura que los ojos de Brody Mitchell, menea su cabeza antes de tomar también de su cerveza. Ambos alertas de cada palabra y lenguaje corporal de sus amigos. —¿Tú amiga alguna vez dejará de provocar a mi amigo? —pregunta Brody. —¿Disculpa??? Aquí no hay ninguna provocación, mejor dile a Kobe que se vaya rindiendo, jamás será el tipo de Samantha. —No, ¿en serio? ¿Cuál es su tipo según tú? —Si Samantha lo quisiera, ya lo hubiera tenido hace mucho mucho mucho. —Pues yo creía que era muy su tipo. —Brody se cruza de brazos—. ¿Y el tuyo? Adriana endereza pronto su postura y voltea hacia los lados, luego se avienta el cabello por detrás del hombro. —Ammm. —No está segura del sentido correcto de la pregunta—. ¿Mi tipo? —¿No es esa… —pregunta Samantha, apuntando con su mirada. La familiar presencia de 3 individuos, han pasado de largo su mesa. —Oh, sí. Sí lo es —dice Adriana. Kobe enfoca su visión. —¿Por qué está vestida de niño? :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: La joven camionera se ha trepado sobre una de las plataformas de repuesto del escenario, la cual está inclinada por cierto desnivel debajo, pero sus zapatos se apoyan firmes para mantener su sentado cuerpo. Sus manos cuelgan sobre sus rodillas hasta que llega alguien y le ofrece un trago. Prefiere estar sola que ser la quinta llanta. Sus ojos no dejan de deambular en el flameante naranja, no sabe que lo que busca está en el negro de las sombras. —Muy bien, muy bien, acérquense —dice uno de los camioneros, un hombre grande de largo bigote y gorra con agujeros—. Les contaré de un antiguo compañero trailero. —Hace pausa y deja escuchar a una armónica dar introducción—. Como nosotros, rodó las carreteras, y años más tarde, hinchó las carteras. —La historia toma lugar mucho antes de que nuestras horas de conducción fueran limitadas, miren a Bill, quedarse dormido tan rápido es un privilegio —dice el Camionero. La multitud comienza a burlarse de Bill, un hombre calvo que duerme en su asiento, sus brazos cruzados descansan sobre su barriga acolchada. Otro camionero con una armónica se acerca a Bill, sólo para tocarla fuerte. Bill salta con los ojos muy abiertos y termina cayendo dentro de la llanta. Todos los traileros se ríen y le avientan cerveza mientras permanece atascado. Faith suelta una risita. —Oww Bill, no te robes el show -dice el camionero—. Escúchenme, esto es importante. Nosotros, compañeros de la carretera, ya nos sabemos esta, pero a todos ustedes, artistas, permítanme llevarles a cuando usábamos sombreros en lugar de gorras —Tira su trago al basurero y la armónica sigue la furia del fuego. “His name was Thomas Plateau, He was a master on the road, At only nineteen, he knew every line, Told the oldest how to drive,” Comienza el camionero, camina alrededor, dando énfasis con sus brazos. Faith sonríe con apatía, ya ha escuchado esta historia, sus ojos van de esquina a esquina en busca de señales de su amiga. “Every time the winter froze the way, He was the first to jump and help, More than a hundred wheeled men, Swore to follow him till the end, He was still a young soul, That day when duty called, Banknote printing machines, Up to the trailer trucks, Escorts followed his lead, Heading to Washington. Fire guns stunned the dessert, One printer didn´t make it, The BEP condoned the incident, Not enough to take them out of risk, He went back and picked up the remains, Five men worked from night to day, Months later, 20-dollar bills were gathered in a barn, Plateau Thomas started his empire.” —¿Qué haces? —dice Abel haciendo su cuello y cabeza hacia atrás. —Sólo quiero acariciarte —dice Glory tratando de alcanzar el cabello de Abel sin despegar su espalda de las puertas de la caja del tráiler. —Como a un perro. —Claro que no. —Y comienza a alborotarle el cabello. Abel la somete de frente contra la fría caja de aluminio, y comienza a sentir su cuerpo con sus grandes manos abiertas, va de sus caderas, subiendo lentamente por su torso hasta su pecho, luego presiona su propio cuerpo contra ella. —Mejor déjame lo de acariciar a mí. —¿Como a tu perra? Abel ríe y hace el cabello de Glory hacia atrás, exponiendo su cuello para besarlo. “Land, business, and gas stations, 2 brand new trailers, and jumping into the elections, When they asked where the money came from, He showed them all the new trucks, Blue eagle stamped on the front, “How can these dudes been doing something wrong?” —JAJAJJAJA —Los camioneros se palmean y la armónica los acompaña. “One machine wasn’t enough, Bricks laid to the sky, Printing services in the entry hall, And growing greenbacks underground. To feed the town with paper fantasy, Didn´t help the country economy. A man should measure the consequences, Not expect life recompenses. It took one close betrayal, For the law to get his ass, Place surrounded by the media and the cops, When they broke in, there was no one to be found. The tumbleweeds tell, He went to the west, Took the tractor to the sixty-six, Got a new wife, and grew his beard. Others say he must had an early dead, ´Cuz nobody ever saw him again. Through the last days of fall, His fellow truckers swore to God, It was his voice on the radio, Giving the 10-7 call.” La armónica suena antes de los aplausos y bullicio del gran grupo. —El camionero ofrece unas semi reverencias. —Dudo que alguien tenga una mejor historia —bromea—, pero ¿quién está dispuesto a contarnos otra? —mira hacia el público—. Es eso o contar ovejas con Bill. El público vuelve a reír, a Bill le cuelga la cabeza. —Bueno… ¡Qué suene ese banjo! Y antes de que los veloces dedos dancen sobre los trastes… —Yo tengo una historia. —Oh, esto será bueno —dice Kobe con una gran sonrisa, sentándose. Samantha y Adriana se comunican subiendo sus cejas. Faith está de pie sobre su plataforma inclinada, le ofrecen ayuda para bajar, sin embargo, prefiere apoyar su propia mano y bajar de un salto. Camina como si pateara el pavimento con los talones, cabeza agachada, y como si su gorra no le cubriera el rostro lo suficiente, la baja aún más cuando se aproxima, su trago en la otra mano. —Es sobre alguien que ustedes ya conocen. —se empina el vaso y lo arroja con fuerza al contenedor de basura, el resplandor en los rostros tan naranja que arde—. Su nombre es Lucinda, Lucinda Hill. Está a punto de tomar la guitarra de caja de cigarro de uno de sus músicos, cuando a su oído llegan unas ondas que sólo se suelen producir dentro de un familiar cuerpo madera. Faith da media vuelta y sigue el sonido sin emoción alguna. —Oh, lo siento —dice uno de los bailarines antes de llevarse el cigarro a la boca para ofrecer con ambas manos la guitarra a su jefa—, no pensé que estuvieras aquí. Faith se cuelga su Martin & Co. 16, la primera guitarra costosa que se compró. En cobro, se lleva a la boca el cigarrillo del bailarín. Da los primeros rasgueos mientras regresa frente a la llamarada. Al encarar al público, atora el cigarro entre las cuerdas del clavijero, y comienza a tocar un intro con estilo country-blues, sus dedos veloces en el mástil. Faith lanza una mirada discreta a uno de los bateristas del tour, este pronto busca algunas tapas de aluminio y golpea sus baquetas, tratando de alcanzar el ritmo del solo hasta que le proporcionan alguno de sus tambores. “Oh well.” Con su palma mutea las cuerdas, y el baterista mantiene el ritmo. “It was 1925, She came from middle class, 3 sisters and she was the youngest, Got tired of living in the forest. One day she met a guy, He told her how to lie, First day the sunset kissed the towers, She left him and buried her manners.” La guitarra de caja de cigarro se le une y Faith le recibe con una sonrisa. En las sombras, Abel disfruta de retener a su chica contra las puertas del trailer. Sus manos sujetándola con codicia, una en la cintura y otra en la nuca. No tolera la idea de que alguien bese mejor que él, si no fuera por su fuerza, sería dominado. Sonríe al notar que su oponente ha perdido el ritmo, sigue siendo el rey. —¿Qué pasa? —Sonríe Abel como campeón. Glory recibe una señal en su oído, una del tipo angelical que sólo puede venir de unas cuerdas. Su radar se ha activado. 10 años conociendo esa voz, siendo testigo de su madurez. ¿Vino? Su mirada perdida en la oscuridad detrás de Abel. —Nada. Le da unos picos antes de comenzar de nuevo; son respondidos. Glory enreda sus brazos en su cuello y se pone de puntitas profundizando el beso, forzando a Abel a retroceder unos pasos, decide mejor dejarse llevar. La alerta no ha dejado de zumbar, cada vez más frecuente, debe atender el llamado natural. —Espera. —Glory se separa y va a asomarse. Su vista no coincide con lo que su oído registra, sólo es un montón de camioneros y músicos ebrios, uno de ellos no tan corpulento como el resto. Oh. Se aproxima un poco. —¿Qué? —dice sonriendo. Quiere reírse de su amiga, en serio quiere, en serio debe, pero hay algo intrigante en verla moverse al ritmo del country con esa seriedad en su rostro, ¿dónde está la lluvia de chispas de estrellas que suele rodearla? Hay algo intrigante en su floja mal fajada camiseta de cuadros, en sus mechones rebeldes que le han salido de la gorra, en la puntita de su trenza saltando con cada rasgueo de la guitarra. —Se ve… se ve… —Se ve como un niño —dice Abel. Glory rueda sus ojos y emprende camino. —Tengo, tengo que- Abel jala de su muñeca. —Hey, espera. —Se aproxima y le rodea el cuello por delante y recarga su mentón en su cabeza, descansando su otra mano en la cintura de Glory. —De aquí se ve mejor, allá hay mucha gente. “Sewing her dreams for Mrs. Davies, She won the bread of every day, Over her grave she laid some daisies, Picked up her phone, she had one chance. Talented hands brought up exquisite design, It was a dress, two gowns, then a clothing line, Rosed a building around the seventh block, Couldn´t control her power starve.” “Oh Lucinda we’ll never forget” Los camioneros corean. “A woman’s ambition can bring the men extinction.” Faith señala al público. “Oh Lucinda we never did well.” “Emotions are rusted, to feel is destructive.” “Oh Lucinda your name will be heard.” “I’m fashion new highness, my name is Lucinda, Lucinda Hill.” Faith toca un pequeño solo, pero cuando lo termina, el otro guitarrista toca el propio, iniciando un duelo. El sonido que sale de la cajita vintage nació para este encuentro. La gente empieza a gritar y silbar. Es turno de la Martin; tratar de imitar los movimientos del oponente, al deslizar su mano hacia arriba y abajo a lo largo del mástil; al terminar, se da cuenta que no era lo debido. La caja entra de nuevo, las ondas son tan envolventes que parece que se les han enredado a Faith y al público en el cuello, tirando de un lado al otro sus cabezas como un títere. ¿Cómo va a competir contra eso? El maullido de la caja casi sale por sí sólo. Piensa en su ídolo de las 6 cuerdas, Brent Mason. Cierra sus ojos y se desasocia del plano material, lo ve a él con su rostro concentrado. El ritmo de los tambores no ha dejado de escucharse. Las notas de Brent entran a sus oídos como hormiguitas danzantes, sin perder fila. La energía de Brent ahora pulsa en sus yemas, es hora de tocar madera. Faith comienza rápido en los primeros trastes. La tapa de aluminio es constante, pero la baqueta en la tarola va a cada 3 pulsos, introduciéndola y animándole a que despegue. Cuando Faith trae de reversa unos cuantos bajos, rompe. Sus dedos vuelan en el mástil, presiona las cuerdas con tanta gracia que las escalas se han convertido en cascadas, sólo está en discusión si es neblina o humo lo que rodea su mano, seguro que esa Martin terminará ardiendo. La velocidad que lleva es preocupante, ahora el ritmo la tiene que seguir a ella. Al meterle unos arreglos, consigue que no se escuche como abejorros volando. Ahora chiflan y gritan por ella, es lo debido. Momento de soltar algunos licks para volverlos locos. Su guitarrista se le une, y a ella ya se le empieza a notar lo blanco de los dientes. Concluyen el duelo. “Nashville supplies in demand from the brides, Filled Manhattan’s boutiques, Ships sailed off the coast, trails steel machines rode, Italy, London, Paris, Fabrics parading in autumn, paying thousands to got’em. A self-called visionary, Walking the red carpet, Then cut it at the after party, At the museum you can look at it. But the story turned into disaster, Not everything comes with a nice ending chapter, It was hidden plain sight, Hollywood nightmare.” —Esperen, esperen esperen. —dice Faith levantando las manos, la gente le aplaude y le hace bullicio. Los tambores mantienen el ritmo en la espera. Continúa quitándose la gorra y la cuelga en clavijero, se pasa ambas manos hacia atrás sobre la cabeza varias veces, tratando de controlar todos los mechones rebeldes. A pesar de hacerlo en movimientos rápidos, se ve tan bien que parece cámara lenta. Luego vuelve a colocársela. Mira al suelo y exhala 3 veces, toma el cigarrillo y lo lleva a sus labios, recuerda la última vez que fumó. Es mi último. Coloca la colilla de nuevo entre las cuerdas y finaliza su pausa mirando nubes resplandecientes de luz lunar. El público sigue su mirada y comienza a aullar. Libera el humo de sus pulmones y sopla, sopla para que tanto neblina como humo algún día se encuentren. Raspa la guitarra y retoma el ritmo. “The falling of the fashion house, ‘Cuz they rejected innovation, Laws of modernization. Models they hired, Disappeared from the sight, Distinguished costumers never came back. Soldiers and refugees, came in ships, Not cotton, wool or exotic silk, The business stayed still. Memories of the Thursday painted black, When her father took his own life, Both gave their lives for professional matters, Lucinda may gave, more than just hers.” “Oh Lucinda we’ll never forget” “A woman’s ambition can bring the men extinction.” “Oh Lucinda we never did well.” “Emotions are rusted, to feel is destructive.” “Oh Lucinda your name will be heard.” “I’m fashion new highness, my name is Lucinda, Lucinda Hill.” Una armónica entra con tremendo solo, a este punto todos están de pie aplaudiendo, hasta Bill se ha despertado. Cuando termina, la guitarra caja de cigarro suena de nuevo para romper los cuerpos y liberar los espíritus, la armónica se le une también. Todos ya han conseguido pareja, se escuchan los pasos sincronizados rebotar en las 4 tráiler paredes. Faith ríe mientras toca su guitarra, ¿hace cuánto no disfrutaba así de la música? Tan cruda, tan natural. Los traileros se han formado frente a las latas de fuego, y llaman a Faith para que se les una, esta se pone a la cabeza, y comienza seguirles la coreografía. Aplauden sus manos al golpear rítmicamente el pavimento con sus duras suelas. Faith continúa con su guitarra, por lo que sólo patalea y da vueltas en las direcciones que ellos marcan. Pronto, ellos la siguen a ella. Disfruta tanto que no se da cuenta hasta que llega Guerrero a apartarla, que se había quedado danzando sola en el centro. Trata de comprender qué pasa hasta que se escucha el rugir de un motor. Con plataformas del escenario y unas llantas dándoles pendiente, han armado una rampa. En segundos, una moto pasa frente a sus ojos dirigiéndose a la rampa. En sus pupilas la figura de un hombre desafiando las llamaradas de un bote de basura, iluminante naranja. Camioneros y artistas están enloquecidos, celebran aplaudiendo y abrazándose. Es unidad, es un equipo, es su gente, es glorioso. Esta noche Faith aprende la importancia del convivir. Siente que le empujan por detrás, le toma unos segundos volver. Lleva de nuevo sus dedos a la Martin y voces gruesas comienzan a corear. “Up and down Lucinda Hill, Walking in chameleon skin, Up and down finding the Hill, Cigarettes and red lipstick, Up and down hiking the Hill, Business made of mystery.” Los camioneros continúan cantando al danzar en círculos tomados del brazo, algunos ya muy ebrios tocando el piso con tanta vuelta. “Up and down Lucinda Hill, Walking in chameleon skin, Up and down finding the Hill, Cigarettes and red lipstick, Up and down hiking the Hill, Business made of mystery.” —Shhh, shh sh. —Faith indica a todos que se acerquen. Una vez reunidos, toca unos arpegios. “Decades later a super star was born, And for her art to be perform, She needed a building of her own, And Muse Media it was called.” Celebran a Faith como la celebran cada noche miles de personas, aunque esta vez es un tipo diferente de aprobación, una de la que sus queridos estarían orgullosos. Es una de sus primeras victorias con el equipo, pues, en las otras fiestas no suele despegarse de su mejor amiga y su grupito. Está consciente que las relaciones deben de mantenerse, ser una buena jefa la llevará a ser una gran mujer algún día, eso es lo que aspira desde que comenzó a prestar un poquito más de atención a su madre, una gran mujer. Lee a El Martillo y sabe que es hora de partir, cuando se quita la Martin de encima, Bill llega y la carga con un abrazo. Está rodeada de sus trabajadores, todos abrazándola y chocando los cinco, y así es como empieza su partida, se le dificulta un poco. —Hmm, ¿qué trae esta? —dice Samantha. —¿De qué? —pregunta Brody. —No suele tocar casualmente al aire libre y menos con… quizá en sus inicios sí, pero a mí nunca me tocó —responde Adriana. —Yo también me volvería loco si me la pasara encerrado en mi suite día y noche en la playa, y peor… siéndole fiel a mi amada —dice Kobe. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Glory ve a su amiga partir y se apresura en desenvolverse de los brazos de su chico. —Hey hey ¿a dónde vas? —dice Abel sujetándola—. Ya se va. —Espera —es todo lo que dice Glory antes de soltarse. Faith alegre, recibe abrazos y apretones de mano haciendo su camino fuera de las 4 tráiler paredes. —¡Hey! —dice Glory tomándola del antebrazo entre la multitud. Faith la mira, pero no se detiene, zafándose al avanzar. —Oh ahí estás. —¿Qué fue eso… estuviste, estuviste increíble? —Glory la sigue por detrás. Faith se detiene y da media vuelta. —¿Para eso querías que viniera? ¿Para ser la quinta rueda de tus amigas? —No… yo, no te vi. O sea, sí te vi, lo vi todo, bueno casi, pero- Faith mira el pecho de su amiga, el brillo de una piedra aquamarina le ha llamado la atención. —No, está bien, te veo mañana. —¿Segura? ¿No te quieres quedar? O ¿No quieres que vaya contigo y pidamos algo de cenar? Tengo hambre. —No, no te preocupes, quédate a disfrutar. Además, yo ya cené, no tengo hambre.Capítulo 7
27 de noviembre de 2025, 1:17