Capitulo XXVII. Cuando el pasado se repite Parte II.
10 de septiembre de 2025, 2:00
⚠️Advertencias⚠️
🐈⬛Este capitulo contiene temas psicologicos.
🐈⬛ Capitulo largo.
🐈⬛Esta historia es para el público adulto, por lo tanto, si eres menor de edad, te pido de la mejor manera que salgas de la historia, pero aun así si decides ignorar mis advertencias, entonces solo me queda advertirte que estas bajo tu propio riesgo, esta historia encontraras temas moralmente cuestionables, turbios, gore, abusos de todo tipo, altamente toxicidad, sinceramente esta historia hará que te revuelva el estómago. Por lo tanto, estas bajo tu propio riesgo, no quiero saber que después de esto quieras quejarte o que tus padres vengan a quejarse porque serás bloqueado de inmediato. Eso sería todo para aquellos menores de edad.
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Varios días habían pasado después de que Poppy saliera de la operación, y gracias a ello los juguetes pudieron visitarla y tener un poco de paz, haciendo que la esperanza volviera a ellos.
Por supuesto su felicidad aumento cuando Harley el doctor desapareció. Cosa que los juguetes festejaron su partida, nadie supo de él y nadie lo extraño por lo contrario estaban felices.
Mientras que el fundador… solo se encerró en su oficina, eran las pocas veces que lo veían pasear por la fábrica y esas veces siempre era a la distancia, a pesar que ya se veía más presentable su mirada y su aura mostraban que se había vuelto alguien bastante vacío y de alguna forma los juguetes y los mismos empleados, preferirían alejarse de él. Se había vuelto una sombra de lo que alguna vez fue.
Era como si el hombre se hubiera perdido en la oscuridad y Poppy fue que se convirtió en la luz para los demás.
Dogday por parte poco a poco volvía a recuperar su paz mental, por supuesto tuvo tanta suerte de que no lo buscaran por haber peleado, pero los mismo Nightmares Critters habían huido, ya que también tenían miedo a las represarías que se darían si se encontraban culpables de interrumpir el orden, en especial en la sala de espera de la enfermería. Donde estaba Poppy.
Como a nadie capturaron, nadie fue culpado y el caso se cerró.
Pero aun así el daño que hizo ante su explanación emocional había afectado a Dogday, nadie se esperó que el líder carismático de los Smalling Critters se transformara en alguien violento, que fue capaz de entrar en una pelea física contra Poe aquel juguete cuervo, dejando ver su ferocidad, por supuesto nadie jamás lo había llevado al límite como aquella vez, ni siquiera Elliot que lo sometió a tanto trauma emocional, mental y físico pero sobre todo sexual, con Elliot fue una tortura y el miedo de recordar lo que puede hacerle ese hombre, ganaba más que su ira por las palabras de Rabie contra sus seres amados.
Dogday se sentía bastante avergonzado consigo mismo por haber permitido que sus emociones tan intensas se descontrolaran, era como si otro Dogday tomara el mando y se volviera loco, alejándose de sus propios ideales.
Ya que ahora dudaba de sus propios valores.
La violencia jamás es una solución.
Pero ahora mismo no sabía si realmente ese ideal podría aplicarse a todo, él vivió el infierno y no existía perdón para lo que hace Elliot. Pero al mismo tiempo se sentía acomplejado consigo mismo si estaba bien que pensara que le asara cosas horribles a Elliot y a los Nightmares Critters, pero más que nada eso ultimo más por capricho por haber insultado a Poppy y a su novio.
Realmente ellos se merecían que los haya puesto en su lugar.
Aun así, no se salvó de los rumores, unos perdieron respeto por él y otros aumentaron su admiración, ya que ahora podían ver en Dogday una figura segura en la que podía confiar, pero sobre todo que podía protegerlos como Poppy cuando estaba al mando. Ella era la madre que podían acudir para ser protegidos, a pesar de ser físicamente más débil que la mayoría su poder en la fábrica por mucho la hacía ser una figura de autoridad.
Y ahora con Dogday ocupando momentáneamente su puesto hacía que su luz solar sea más brillante, dándole esperanza a los juguetes de un buen lugar seguro en donde podían sentirse protegidos por ahora también su líder. Su luz hacía que la mayoría pudieran estar tranquilos.
Después de eso la mayoría de los Nightmares Critters no volvieron a dirigirle la palabra al líder de los Smalling Critters, en especial porque Catnap después se acercó a ellos para confrontarlos y amenazarlos de mantenerse alejados de su pareja, al mismo tiempo que afirmaba su lealtad a Dogday. Solo así esos bastardos dejaron en paz al perrito solar que pudo descansar de sus constantes chismes y palabras cargadas de veneno.
Pero las miradas llenas de odio aún quedaban, solo que para el cachorro no le importo, por lo contrario.
Dogday no iba a negar que el liderazgo es bastante complicado, si no fuera por la ayuda de Kissy probablemente ya hubiera caído desmayado, por el estrés mental que le generaba hacer varias tareas a la vez. A pesar que constantemente visitaba a Poppy como su guía para poder mostrarle los avances, aún seguía siendo complicado para el perrito.
Pero lo que realmente hacía que todo esto fuera soportable… era que esto significaba no tener que volver a ver a Elliot. No importaba lo difícil que fuera el liderazgo, lo cansado que estuviera o lo mucho que odiara los cuchicheos de los demás. Mientras no tuviera que ver ese maldito rostro otra vez, cualquier cosa valía la pena.
Aun así, las miradas cargadas de resentimiento no desaparecían. Sabía que algunos juguetes aún lo despreciaban, que no aceptaban su presencia ni su liderazgo. Pero Dogday ya había aprendido a ignorarlos. No iba a detenerse solo porque algunos idiotas no lo querían ahí. Su deber era con los Smalling Critters, con Poppy, con Catnap… con todos los que realmente importaban.
En esos momentos estaba muy contento, habían dado de alta a Poppy, pero ella tenía que reposar, por lo que podía volver a su hogar y a trabajar solo un poco. Así que el perrito se encontraba en la cocina con Piggy quien le ayudaba a cocinar un postre para la muñeca, hoy volvería a verla para acompañarla a su oficina, lo que haría que Dogday descansara un poco más.
—Ya pronto estarán listas las galletas Dogday. —Dijo la cerdita con una sonrisa dulce mientras miraba a su querido amigo.
A lo que el perrito comenzó agitar su cola emocionado de aquellas palabras. —¡Eso es estupendo Piggy! —Dijo Dogday mientras se acercaba a su amiga para ver el horno la cual calentaba las galletas. Estaba feliz podía llevárselas a Poppy, además de que es un hecho que todo lo que hacia la cerdita siempre quedaba muy delicioso.
—Jeje solo falta unos minutos, mientras tanto ayúdame a limpiar. —Pidió Piggy mientras sonreía, al mismo tiempo que comenzaba a lavar los trastes.
—Por supuesto Picky tus mandas. —Dijo el perrito mientras se alejaba y tomaba para limpiar las mesas que se utilizaron para hacer los ingredientes, mientras hablaba con su amiga. Por supuesto que a pesar de que el orden de la fábrica estaba volviendo poco a poco a estabilizarse, aún quedaban muchos asuntos internos entre sus amigos que tenían que resolver.
El perrito al pensar que su grupo parecía más fragmentado hizo que se sintiera triste, en especial porque sabía que Picky sufría al respecto, últimamente cocinaba de más, demasiado para ser algo normal o si no lo hacía se encerraba en su cuarto con su huerto personal, además de que Bubba parecía más lejano con Picky.
Fue entonces que Dogday decidió no quedarse callado esta vez.
—Piggy. — El perrito la llamo mientras la cerdita levantaba su mirada curiosa.
—Si, ¿Dime Dogday? —Pregunto dulcemente la hembra mientras le sonreía.
—¿Ya hablaste con Bubba? —Con esas palabras hizo que Piggy borrara su sonrisa de inmediato, y solo bajara la mirada bastante decaída.
Solo negó con la cabeza mostrando que no podía procesar lo sucedido, lo que hacía que el perrito solo suspirara y la abrazara para darle consuelo, haciendo que la cerdita comenzara a llorar en silencio. —Ni siquiera hemos sobre algo desde que salió, más solo de su salud… no sé cómo hablarle.
Dijo la cerdita bastante deprimida a lo que su líder asintió, aun abrazándola. —Tienes que hacerlo Piggy… guardártelo harás que tu corazón se rompa. —Menciono el perrito solar.
—Para ti es fácil decirlo, tú puedes hablar con Catnap tan fácilmente. —Respondió ella mientras sollozaba y jadeaba ante el dolor de su corazón, mientras se hundía en el hombro de su amigo.
El perrito solo permitió que ella llorara y se desahogara. —Tampoco es fácil para mi…—Dogday se separó para poder mirarla a los ojos directamente. —También a mí me cuesta aun hablar con Catnap… cuando me entere sobre que él tenía ese tipo de relación con los Nightmares, me enoje mucho y en vez de hablarle con claridad le grite y lo insulte… antes de que iniciáramos nuestra relación también me costaba hablarle sobre lo que pasaba o me pasaba, pero después ahora hoy me sigue costando hablar sobre mis inseguridades…. Pero…
—¿Pero? — Piggy parpadeo curiosa.
—La confianza que le tengo a Catnap y mi amor por él me da fuerzas para poder expresar mis sentimientos… sé que me escuchara y podremos solucionar las cosas. —Dijo mientras el perrito mostraba una sonrisa dejando ver lo feliz que estaba al hablar de su novio, al mismo tiempo su cola se movía delatando sus emociones.
Piggy observó en silencio cómo la expresión de Dogday se iluminaba al hablar de Catnap. Su sonrisa era sincera, su cola se movía con un entusiasmo incontrolable, y sus ojos brillaban con una calidez que solo alguien enamorado podía tener. Era una imagen hermosa… y, al mismo tiempo, desgarradora.
Sin poder evitarlo, una sonrisa apareció en sus labios, respondiendo de manera automática a la felicidad ajena.
—Eso es… realmente lindo, Dogday. —Su voz sonó amable, incluso genuina, pero por dentro, su corazón se retorcía de dolor.
Porque ella también quería eso.
Quería poder hablar de Bubba con esa misma certeza, con esa misma confianza de que, sin importar qué, él la escucharía y la comprendería. Quería sentir que su amor era suficiente para derribar cualquier barrera entre ellos. Pero la realidad era que, por más que lo intentara, siempre sentía que había algo inalcanzable en su relación.
Una punzada de envidia se clavó en su pecho, tan intensa que casi le costó respirar.
¿Por qué Dogday podía tener eso y ella no?
—Vamos Piggy tú puedes. —Exclamo el perrito mientras la animaba. A lo que la cerdita con un poco de esperanza asintió.
—Gracias Dogday jeje… lo hare… pero, ¿y tú?, ¿Ya hablaste con él? —Pregunto la cerdita mientras miraba a su amigo.
Lo que hizo que Dogday se quedara congelado aun con esa sonrisa forzada y comenzó a ponerse nervioso, por lo que la cerdita comenzó a reírse suavemente. —Jajaja tienes que hablar primero perrito. —Menciono el juguete rosado, a lo que Dogday aun apenado asintió en silencio.
—¡Iré ahora mismo! —Pronuncio el perrito mientras volvía a mantenerse firme. —Tengo que darte el ejemplo de que si se puede. —Esta vez sonrió más brillante, así que el perrito decidido camino hacia la salida en busca de Bubba.
Lo que dejo a la cerdita sola y con una sensación en donde su corazón le decía que no podía ser correspondida.
Y esa sensación la hizo sentirse mas deprimida.
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El perrito caminaba hacia el cuarto de Bubba, determinado por fin para disculparse, pero sintió como cada paso que daba se sentía un poco más nervioso de lo normal y cuando al fin se dio cuenta ya estaba enfrente del cuarto del elefante.
Por lo que Dogday comenzó a tragar en seco, mientras se ponía más ansioso de lo normal al punto que su colita se movía a conde de sus emociones. —Ok… tú puedes Dogday… eres el líder de los Smalling Critters, has podido liderar más juguetes y hasta golpeado a los Nightmares. —Se convenció el perrito mientras tomaba su cola y comenzaba a jugar de forma ansiosa con su pelaje.
—Esto no es nada…—Se dijo a su mismo, pero a la realidad no era fácil mirar a Bubba después de haberlo mirado con resentimiento y odio, por lo que hizo. Además de alejarse de él. Simplemente se sentía muy avergonzado por cómo se había comportado, pero aun así tenía que hacerlo, necesitaba disculparse.
Fue entonces que el perrito tomo aire y cambio su expresión tomando el valor que necesitaba, para alzar su mano para tocar la puerta, pero antes de que pudiera llamar la a puerta se abrió de repente, haciendo que Bubba saliera, pero se congelo al ver a Dogday.
El elefante y el perrito se quedaron mirándose fijamente por unos segundos, el tiempo pareció detenerse. Dogday, que ya estaba nervioso, sintió cómo todo su cuerpo se tensaba de inmediato y el sudor comenzado a bajar con más frecuencia. Su cola, que segundos antes se movía inquieta, se quedó completamente rígida y su expresión se congeló en una mezcla de sorpresa y pánico.
Era como si en su cabeza sonara un fuerte
“¡ERROR 404! ¡CEREBRO NO RESPONDE!”
Bubba parpadeó, aun procesando la inesperada visita.
—¿Dogday…?
Pero el perrito rápidamente agito su cabeza para tratando de volver a la realidad, haciendo que el líder tosiera un poco para recuperándose.
—Hola Bubba… amm, ¿podemos hablar? —Pregunto un poco tímido el perrito, mientras buscaba conversar con el elefante.
El elefante solo suspiro mientras rascaba su nuca, mirando otro lado, no esperaba la visita de Dogday ni mucho menos que quería hablar con él, no iba a negar que estaba dolido que su amigo y su líder, lo marginara de esa manera, pero aun así entendió como su amigo se sentía, Catnap se lo explico con calma.
Así que el juguete se hizo a un lado invitando al perrito a pasar, Dogday al ver esa acción dio unos pasos tímidos, pero aun así decidió entrar mientras Bubba cerraba la puerta detrás de ellos. Dogday pudo ver el cuarto del elefante mostrando su sorpresa lo bien ordenado que estaba, pero al mismo tiempo se sintió triste por su amiga Piggy porque efectivamente como ella confirmo ellos dos no son nada.
Ya que si fuera lo contrario al menos estarían en el mismo cuarto, al menos habría cosas de ella, pero ahí solo apestaba a Jasmín y el aroma de un té y ni un hedor de la cerdita. El perrito se lamentó por su amiga porque sinceramente jamás podría vivir separado de la persona que amas, de esa forma ni siquiera imaginarlo la sola idea le hacía doler el pecho.
—Toma asiento… ¿De qué querías hablar? —Pregunto Bubba, mientras iba a una esquina donde tenía una parrilla eléctrica, la cual estaba a calentando una tetera. A lo que el perrito asintió nervioso, sentándose en una de las sillas.
—Solo quería disculparme contigo Bubba, por cómo te trate en estos días. —Admitió Dogday mientras ponía sus manos en sus odillas bastante ansioso y decepcionado de sí mismo.
Bubba se quedó callado unos segundos mientras servía dos tazas de té, por lo que solo suspiro al mismo tiempo que suspiraba. —Lo se… te estabas tardando líder. —Dijo Bubba mientras se acercaba a su amigo y le entregaba una taza caliente, a lo que el perrito agradeció.
—¿No estas enojado conmigo? —Pregunto el perrito sorprendido de que Bubba no le reclamara en absoluto.
A lo que el elefante solo negó con la cabeza mientras con su trompa movía la cuchara en su taza para hacer que se enfrié más rápido. —No tengo motivos, después de todo… es muy normal que los juguetes reaccionen así cada vez que se enteren lo que hago. —Contesto con sinceridad el elefante, mientras recordaba los pocos juguetes que sabían sobre fu profesión y lo evitaban de sobre manera, aunque por ser un seguidor fiel al Prototipo, los obligaba a hablar con él.
—Estoy acostumbrado a esas reacciones. —Dijo con suavidad al mismo tiempo que le daba un sorbo a su bebida, fue entonces que Dogday se sintió muy mal por su amigo.
Así que, bajo su mirada para observar la taza caliente de té, en donde se podía ver su reflejo y sus ojos llenos de tristeza. —A mi casi me abusaron… pero sinceramente no quiero imaginarme el tormento que debes vivir, cada día al saber que le quitaste la vida a aquellos niños. —Dogday no pudo ser más directo, realmente al decirlo le daba asco. Por supuesto que su dolor no se comparaba lo que vivía cada día Bubba.
El contrario solo se tensó escuchar algo tan horrible que sufrió el perrito y no quiso imaginar, lo que debió sentir su líder. —Lamento que te haya pasado eso. —Continuo bastante preocupado por su estado.
—No no te preocupes… eso ya paso. —Dogday trato de convencerse a sí mismo, pero la realidad aun lo asustaba y aterraba en esos momentos que vivió.
El elefante solo cerro sus ojos bastante cansada de saber lo que hacía. —Es matar o morir Dogday, sabes cómo es esto… los científicos me dieron un don hermoso con la inteligencia, pero… me obligan a hacerlo o si no yo sería el siguiente. —Contesto Bubba suspirando derrotado. —No es fácil… y más cuando lo pasas solo.
—¿Solo?, pero tienes a Piggy, ¿no es así? —Dogday estaba confundido por cómo se expresaba Bubba.
Bubba hizo una mueca cuando menciono ese nombre. —Piggy y yo… no hemos hablado de esto, desde que llegue ella solo me ha cuidado, ha sido bastante callada en todo esto. No me dice nada, ni yo le digo nada... —Confeso.
—¿Por qué no comienzas tu?, quiero decir sabes cómo es ella… le cuesta expresarse… pero lo intenta. —Dogday quería abogar por su amiga, pero tampoco deseaba meterse más en esa extraña dinámica frívola.
—Porque yo tampoco tengo el deseo de hablarle sobre eso… siento que es mejor que haga las cosas en solitario, además Piggy no sabría que decirme, solo se quedaría callada. —Pronuncio Bubba con un poco de fastidio.
—A veces… no es necesario decir algo para sentirse escuchado…—Respondió Dogday suavemente, al mismo tiempo que se levantaba y se ponía a lado de su amigo para poner una mano en su hombro. —No siempre habrá algo que decir… tal vez tu necesitas desahogarte y liberarte de todo ese peso… no eres un robot Bubba, eres un ser vivo y en dado momento… fuiste humano y a pesar de todo lo que hemos pasado… creo que seguimos siendo humanos. —Dijo el perrito mientras miraba esta vez al techo queriendo convencerse de sus palabras.
Bubba se quedó callado reflexionando sus palabras, mostrándose un poco más vulnerable de lo normal y asintió. —Tienes razón. Supongo que ya es momento que hable con ella.
Dogday al escuchar eso se emocionó por lo que sonrió, así que solo se levantó y camino a la salida. —Jeje me alegro saber eso Bubba, aunque perdona si no me quedo mucho… pero tengo que ver a Poppy—Menciono el líder emocionado de poder resolver las cosas con su amigo y ahora tendría que ver a aquella muñeca que sabía que lo esperaba.
Bubba se despidió de su amigo, quedándose solo haciendo que el elefante solo suspirara cansado, mientras se dejaba caer en su cama, mirando el techo pensativo sobre qué haría con aquella cerdita dulce.
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Cuando Dogday salió del cuarto, estaba a punto de dar un paso cuando de repente choco contra otra persona provocando que Dogday retrocediera.
—Oh, ¡Lo siento! —Se disculpo el perrito mientras acariciaba su cabeza apenado por no ver a donde iba, solo para levantar la mirada encontrándose con Kickin, aquella ave de pelaje amarillo que solo se sobaba también la cabeza.
—No te preocupes amigo. —Hablo Kickin con una sonrisa.
—¿Kickin?, ¿A dónde ibas? —Pregunto el perrito sorprendido al ver a su amigo en esa área.
—Necesitaba ir por unas cosas en la bodega, sobre de unos libros infantiles antiguos. —Menciono el nombrado mientras cruzaba sus brazos. — ¿Y tú a donde ibas?
—Con Poppy, pero estaba hablando con Bubba. —Dijo el perrito mientras miraba a su amigo. Desde lo ocurrido no había podido hablar con Kickin, ya que por lo general estaba más ocupado prestándole atención a Crafty que había entrado en una depresión horrible, además de que casi no tenía tiempo ya sea por el trabajo o Crafty. Así que Dogday aprovecho un poco esta oportunidad para hablar con su amigo.
—Déjame acompañarte Kickin jeje, te ayudo a llevar esos libros. —Menciono el perrito queriendo conversar con su amigo un poco más, para saber o como estaba.
El ave que poseía un poco de ojeras, pero a diferencia de unos días se veía más tranquilo. Pero cuando escucho que su amigo quería ayudarlo se sintió un poco feliz, ya que también deseaba hablar con Dogday. — Claro vamos, aunque espero que no se te haga tarde con Poppy.
—No te preocupes, aún tengo tiempo jeje. —Menciono el perrito caminando a su lado, hasta ir a la bóveda donde guardaban cosas ya viejas sin tirar. — ¿Cómo has estado Kickin?, no hemos hablado por un tiempo…
—Solo fueron unos días Dogday. —Respondió el ave suspirando, sabiendo la preocupación de su amigo. —He estado mejor…
Dogday se quedó en silencio unos segundos entrando a una habitación llena de polvo y muchas cajas. — Se que has pasado por mucho, en especial con lo último que nos contó Poppy… pero me preocupo por ustedes dos, ¿Cómo se encuentra Crafty?, ¿Ella está bien?
Kickin asintió mientras buscaba en unas cajas y su amigo en otras. —Ella está más tranquila, aunque no es fácil para ambos sobre la noticia de Poppy. —Menciono el ave.
—Aunque estoy más tranquilo… como si hubiera cerrado un capítulo de mi vida. —Explico el ave sacando un libro infantil sucio, la cual lo dejo a su lado.
Dogday se quedó callado buscando por su parte, pero escuchando a su amigo en todo momento. —Lamento lo sucedido amigo… pero, ¿Por qué dices eso? —Pregunto el perrito tomando dos libros infantiles polvorientos.
—Porque al fin pude darle una despedida a mi cachorra, tuve años de mi vida lamentándome no poder al menos despedirme y darle una sacra sepultura, pero ahora que al fin pude verla y despedirla. Siento que al fin tengo paz… —Menciono Kickin con una sonrisa cansada, pero realmente se sentía en paz. Al fin podía dejarla descansar.
Dogday al escuchar eso solo sonrió realmente feliz por su amigo que había tenido su cierre, pero no quitaba el hecho de que aún estaba triste porque nunca pudo ser el padre que deseaba ser cuando se enteró que Crafty esperaba a su hijo.
Pero al menos sentía que podía estar tranquilo al saber que Harley jamás volvería, aun así, seguía preocupándose por su linda Crafty que seguía lamentándose no poder ser madre.
—Sabes… sé que hubieras sido el mejor padre del mundo Kickin. —Dogday trato de darle consuelo a su amigo quien, al escucharlo, no dudo en devolverle la sonrisa.
—Gracias jeje y sé que tu serias el mejor tío del mundo. —Respondió su amigo, lo que hizo que el perrito soltara una risita suave.
—Si jeje. —Dogday comenzó a sacar más libros, pero al no encontrar otro tomo los que tenía para ir con Kickin para dárselos.
Cuando el ave tomo aquellos objetos, lo pensó un poco y tomo el hombro de su amigo para llamar su atención. —Oye Dogday, ¿Quieres conocer a mi cachorra?
Dogday se quedó sorprendido, pero este asintió de inmediato. —Claro que si Kickin. —Expreso el perrito emocionado de al fin conocer el lugar donde habían dejado a la hija de Crafty y Kickin.
El ave le pidió que lo siguiera y ambos con las manos llenas con los libros, caminaron por los pasillos hasta llegar al cuarto de Crafty y Kickin donde lo habían tomado como su hogar. Dogday estaba curioso por lo que vería.
Kickin abrió la puerta con cuidado, Dogday sintió de inmediato un ambiente distinto al resto de la fábrica, el aire se percibía más cálido, casi acogedor, y el espacio estaba decorado con pequeñas luces que Crafty y Kickin habían conseguido, las pinturas de Crafty y sus cosas como las de Kickin perfectamente ordenadas, dejando ver que ambos realmente habían hecho esa habitación su hogar. Pero lo que más llamó su atención fue el altar en la esquina del cuarto.
Allí, en una mesita cubierta con un paño de colores, descansaba una pequeña urna de cerámica con delicados grabados en su superficie. A su alrededor, había flores de papel meticulosamente dobladas, con dulces, velas apagadas y un dibujo hecho a mano enmarcado con cariño.
Dogday se acercó con pasos lentos, su cola bajó levemente en respeto. Sus ojos se posaron en el retrato, una cachorra con rasgos de ambos padres. Siendo que se veía una imagen de un ave con alas que poseía en su espalda a diferencia de sus manos, mientras que en su frente poseía un cuerno como el de Crafty, pero no era lo único que compartía con su madre pues tenía su cabello como ella, largo y bello, decorándola con una sonrisa inocente. La imagen parecía casi viva, como si la pequeña los mirara con ternura desde el otro lado.
Pero sobre todo podía ver el nombre escrito en el papel.
Lumielle.
—Aquí está… —murmuró Kickin con voz suave, posando su mano en la urna con cuidado—. Mi pequeña Lumielle.
Dogday tragó en seco. No sabía qué decir exactamente, pero su corazón latía con fuerza ante la sinceridad del momento. Miró la urna, luego el dibujo, y finalmente a Kickin.
—¿Lumielle?
—Ese es el nombre que Crafty y Yo escogimos con tanto amor, cuando supimos que estaba embarazada de ella. —Contesto Kickin con ternura mirando la urna.
—Hola, pequeña Lumielle… —susurró, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto—. Soy Dogday, soy tu tío. Me hubiera gustado conocerte, pero sé que tenías dos de los mejores padres del mundo.
Un silencio envolvió la habitación, pero no era incómodo, sino lleno de significado. Kickin sonrió con nostalgia, y por un momento, Dogday sintió que su amigo estaba en paz, aunque el dolor aún viviera en su corazón.
—Gracias por venir a conocerla —dijo Kickin, dándole una suave palmada en la espalda.
Dogday asintió, sintiendo que, aunque la tragedia había golpeado a su amigo, al menos no estaba solo en su duelo, Dogday junto sus manos y comenzó a orar en silencio, Jane le había enseñado a hacerlo, cuando se trataba de desear lo mejor a alguien o cuando deseas que la salud de alguien se mejore, o también para desear por el bien del alma del difunto. Solo le enseño lo básico a Dogday, para darle un consuelo al perrito y tal vez con eso su mente pueda estar en paz.
Pero Dogday a pesar de todo le gustaba hacerlo para desear lo mejor a sus seres amados y más ahora que conocía a su sobrina. Realmente le debía muchísimo a Jane.
Pero el silencio fue interrumpido cuando una voz los llamo.
—¿Dogday, Kickin? —Crafty había llegado, ella había salido hace poco y en sus manos tenía unas bolsas donde contenía algunas latas de pintura. No esperaba que Kickin llevara a Dogday, pero al ver a su hijo rezarle a su hija no dudo en sonreír. Mostrando por fin su aspecto, se veía más delgada, con ojeras, su cabello que siempre estaba ordenado parecía descuidada.
Ambos se voltearon encontrándose con el unicornio confundido, pero ella dejo las cosas a un lado para caminar hacia ellos, y ponerse a lado de Dogday. No se veía agresiva como hace días, pero también se veía más calmada. —Me alegro de verte Dogday. —Dijo la unicornio sincera.
El perrito no dudo en sonreír al ver a su amiga. —Igualmente Crafty, ella es muy bonita. —Respondió el canino mirando la foto de la cachorra a lo que Crafty asintió.
—Lo es jeje… ahora mi bebe descansa en paz. —Dicho esto el unicornio saco más caramelos que había traído en una bolsa pequeña para ponérsela a lado de la urna. —Poppy la cuido mucho, en su jardín privado.
Dogday observó a Crafty por un momento, el peso de sus palabras cayendo lentamente sobre él. La tristeza que había en sus ojos no era algo fácil de ignorar, pero también vio algo más, una paz distante, como si, a pesar del dolor, hubiera encontrado consuelo en despedir a su hija. Asintió, sabiendo que las palabras correctas nunca serían suficientes.
Fue entonces cuando, que Dogday al mirar la hora en el reloj de la pared, se dio cuenta de que había pasado mucho tiempo.
—Oh. se me hace tarde. —Dogday se frotó la nuca, nervioso por el tiempo que había pasado sin darse cuenta. —Creo que es hora de ir a ver a Poppy.
Crafty asintió, no sin antes darle un cálido abrazo al perrito. —Gracias por venir—El unicornio sonrió, más serena que antes, su mirada agradecida hacia él. Pero también a Poppy, de alguna forma el unicornio le debía por haber cuidado su bebe en ese tiempo en el que vivió y le dio una bonita urna en donde descansar.
Kickin también le dio un golpecito amistoso en el hombro. —No te preocupes por nada, amigo. Nos saludas a Poppy
Dogday sonrió, agradecido por el apoyo y la comprensión que siempre le brindaban. —Deja te acompaño Dogday jeje, tengo que ir por unas cosas que me faltaron…—Dijo la unicornio mientras se levantaba y lo acompañaba, ella se volteo unos segundos y miro a su pareja que la miraba con calma. — En un rato regreso Kickin. — A lo que el nombrado asintió.
Antes de irse, el perrito se detuvo un momento, mirando una última vez a la urna con cariño y respeto por la hija que ya no estaba con ellos, realmente sintió mucha tristeza que jamás pudo conocerla, y eso lo entristeció.
Con una última mirada hacia su amigo que miraba aquel altar con una sonrisa llena de amor, Dogday salió y junto a Crafty camino por los pasillos, ambos no pudieron evitar hablar sobre su día y contarse un poco de sus vidas.
—Me alegro saber que poco a poco lo estas sobrellevando, Crafty. —Dijo el perrito con una sonrisa a lo que la unicornio solo asintió.
—Gracias Dogday jeje aunque… es difícil mantenerme estable. —Crafty sujeto su propio brazo mientras pensaba en lo que diría. — En especial cuando aún tengo tantos deseos que quemar esta fábrica, hasta que no quede nada…
Dogday sintió escalofríos por esas palabras aunque tampoco podía culparla, este lugar le había quitado mucho a Crafty más de lo que quisiera imaginar, y solo Poppy podía ayudarla ya que de alguna manera ambas hembras pasaron similares situaciones, aunque la diferencia de que Poppy a pesar llevar un trauma severo ella tenía el poder de cambiar las cosas, mientras que Crafty al ser un juguete del montón no tenía el poder de hacer algo aunque quisiera, cosa que Dogday se sintió bastante triste al pensar que ese caso pudo haberle pasado a cualquiera.
—Si te soy sincero Crafty… a veces he pensado que sería lo mejor… pero luego pienso que Poppy y el enorme esfuerzo que ha hecho para cambiar las cosas y como nos ha dado esperanza, y esos pensamientos se me olvidan. Ella me ha mostrado que puede haber un gran futuro a pesar de que el presente sea desolador. —Comento el perrito manteniendo sus ideales intactos en ese aspecto, quería continuar, seguir esforzándose no solo por él, sino también por los demás juguetes. Pero en especial por su novio, en donde deseaba poder vivir su amor y expresarlo sin temor a las represarías.
Ese pensamiento le daba las fuerzas para continuar.
Crafty al escucharlo solo bajo su mirada sintiéndose culpable por no pensar como él, pero admitía que efectivamente habían mejorado las cosas.
—Supongo que tienes razón. — Fue lo único que dijo el unicornio mientras llegaban a la sala, en donde Picky los estaba esperando.
Al llegar a la sala, Dogday vio que la mesa estaba llena de galletas con algunas en bolsitas y otros bocados, Picky estaba sonriente y cuando escucho los pasos de Dogday rápidamente se volteo con una sonrisa.
—Dogday, que bueno que viniste…—Pero antes de que pudiera decir algo más se quedó callado. Pues a su lado estaba Crafty, ambas hembras borraron sus sonrisas.
Dogday sintió cómo el ambiente en la sala se volvía pesado de golpe. Era como si de repente el aire se hubiese vuelto denso, difícil de respirar. Su cola, que momentos antes se movía de manera relajada, quedó completamente inmóvil.
—Oh… —murmuró, parpadeando un par de veces mientras miraba a ambas hembras.
Crafty desviaba la mirada con culpa, sus orejas bajas y sus hombros ligeramente encogidos, como si quisiera hacerse más pequeña. Por otro lado, Picky había apretado sus manos con fuerza sobre su regazo, evitando mirar al unicornio. Su mandíbula estaba tensa, ya que Picky aun podía recordar aquellas palabras tan dolorosas y Dogday notó que su respiración se había vuelto un poco más pesada.
Él tragó saliva. Esto no era exactamente lo que había imaginado al venir. Sabía que había tensión entre ellas, pero enfrentarlo de golpe lo ponía en una situación incómoda, desde que tuvieron esa platica las dos habían dejado de hablar por completo, su amistad se había roto y el perrito se sentía bastante triste que ellas terminaran de esa forma.
—Bueno eje fue un gusto verte Dogday, tengo cosas que hacer. —Hablo Crafty rápidamente antes de retirarse sin ni siquiera hablarle a la cerdita, que pareció bastante triste que ni siquiera se dirigiera a ella solo la ignoro como si no fuera nada. Aunque Picky tampoco quería hablar con ella, después de todo podía ser una persona muy paciente, amable y sobre todo leal, pero aun así ella tenía sus propios límites.
Y no tenía la energía o el corazón para perdonar a Crafty.
Ahora solo se encontraba sola con Dogday.
Rápidamente Dogday se concentró en su amiga, tratando de al menos hablarle para que ella no pensara en Crafty, le dedicó una mirada llena de suavidad, intentando no reflejar el cansancio que sentía.
—¿Todo está listo? —preguntó con una sonrisa pequeña.
La cerdita al escuchar su pregunta rápidamente asintió con una sonrisa, tomando las bolsitas de galletas. —SIP, está todo listo jeje. Me saludas a Poppy. —Menciono la cerdita sonriendo tratando de mantenerse lo más calmada posible.
A lo que el perrito solar noto que Picky fingía, pero nada podía hacer en esos momentos. No cuando se le hacía tarde, además que sabía que Bubba hablaría con ella y no quería quitarles tiempo.
—Gracias Picky, eres una gran amiga. —Dicho esto el perrito se fue rápidamente de la casa, emocionado por volver a ver a Poppy.
Piggy solo se despidió con su mano mientras preparaba las demás galletas para los niños que llegarían a merendar después de que Hoppy los trajera.
Para ese punto Picky Piggy estaba tan sola.
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Cuando Bubba se despertó este se levantó de golpe, haciendo que el elefante se diera cuenta de la hora, notando que desde que Dogday se fue, este sin saberlo se quedó dormido en su cama. Solo habiahabía que eso estaba bien, ya que hace tiempo que no dormía tan placido.
Aunque lo necesitara aun necesitaba hablar con Picky y poder aclarar las cosas de una vez por todos, por primera en su vida se armaría de valor en confesarle lo que sentía y sinceramente el elefante sintió miedo de pensar en la reacción de la cerdita.
No quería perderla, pero tampoco quería que ella lo odiara si se llegara a enterar por un tercero.
Fue entonces que Bubba solo suspiro ya cansado, su amigo había sido muy bueno en decirle las cosas en claro y se sintió un poco culpable, por haberle mentido tanto tiempo a esa dulce cerdita que siempre lo cuidaba, no merecía tener a ese ángel a su lado.
Pero aun así decidió ser egoísta.
Bubba se levantó de la cama para caminar hacia la salida de su cuarto, para ir a la sala donde probablemente estaba haciendo algo o estaría cuidando a los niños.
Cuando llego al lugar donde estaba Picky no se sorprendió al verla rodeada de niños junto con Hoppy, parecían super imperativos después de haber probado las galletas de la cerdita. Realmente fue una imagen muy dulce de ver.
Bubba se quedó quieto en la entrada, observándola en silencio. Picky reía con dulzura mientras limpiaba las migajas del rostro de uno de los pequeños, su mirada llena de paciencia y cariño. A su lado, Hoppy intentaba controlar el caos, aunque claramente los niños estaban demasiado emocionados con la energía que les había dado el azúcar, pero la conejita parecía estar disfrutando jugar con ellos a perseguirlos, realmente no podía ponerles límites a esos pequeños.
El elefante tragó saliva, sintiendo su pecho apretarse. Por años, había guardado ese secreto, convenciéndose de que no era necesario de Picky lo supiera. Pero Dogday tenía razón… no podía seguir escondiéndose.
Respiró hondo y dio un paso adelante.
—Picky… ¿puedo hablar contigo? —preguntó con la voz más firme que pudo reunir.
La cerdita giró la cabeza hacia él, sorprendida. Parpadeó un par de veces y luego sonrió con amabilidad. Hace tanto tiempo había esperado poder tener un momento a solas con el elefante, pero ella ni siquiera había reunido la fuerza para pedirlo, pero ahora es su oportunidad perfecta, para que Piggy pudiera confesarle su amor.
—¡Bubba! Claro, solo dame un segundo… —dijo, terminando de limpiar a uno de los niños antes de voltear completamente hacia él—. ¿Pasa algo?
El elefante sintió su estómago encogerse. Era ahora o nunca.
—Sí… es importante. ¿Podemos hablar en privado?
Picky notó el tono serio en su voz y su sonrisa se desvaneció un poco.
—Por supuesto, ¿A dónde te gustaría ir? —dijo sin dudar.
Bubba la siguió con el corazón latiéndole con fuerza. Sabía que este momento cambiaría todo… y esperaba, con cada parte de su ser, que no fuera para peor.
—Vamos a mi cuarto… realmente necesito hablar contigo. —Esta vez sonaba realmente serio y en sus ojos no había duda, lo que hizo que Picky se tensara, ya que había muy pocas veces que veía a Bubba con ese gesto.
—Dame un momento…—Menciono nerviosa la cerdita dándole la espalda para caminar hacia Hoppy, y susurrarle algo en su oreja cosa que la conejita asintió, volviendo a jugar con los niños, cuando la cerdita volvió ella solo suspiro.
—Vamos. —Menciono Piggy notando en su corazón que algo estaba muy mal.
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Bubba cerró la puerta detrás de él, ambos habían llegado a su cuarto, solo se quedaron en silencio unos segundos incomodos, El elefante solo levanto la vista para observar a Piggy que le daba la espalda, dejando ver su linda figura curvilínea de sus caderas, pero ella había girado un poco su cabeza para mirarlo de reojo, se podía notar que ella estaba nerviosa y algo temerosa.
Esa imagen que Bubba solo se sintiera más culpable y fastidiado, por lo que preferiría terminarlo lo más pronto posible.
—Toma asiento, esto será largo…—Hablo el elefante.
La cerdita por su parte asintió en silencio, estándose en la cama de Bubba, mientras jugaba con sus dedos. Bubba por su parte comenzó a calentar el agua para el té.
—¿De qué quieres hablar conmigo Bubba? —Pregunto tímidamente Picky, nerviosa de lo que hablarían.
—Es sobre nosotros. —Explico Bubba sin emoción, solo con frialdad, pero en su corazón podía sentir la horrible presión que hacía que sintiera que se sofocara. —Dime la verdad, ¿yo te gusto?, no hablo como amigos o un amigo especial.
Picky abrió los ojos con sorpresa ante la pregunta tan directa. Su corazón comenzó a latir con fuerza, y por un instante, sintió que el aire se volvía pesado. Apretó las manos sobre su regazo, tratando de calmarse, pero era inútil, sus mejillas se sonrojaron con fuerza, porque efectivamente ella le gustaba mucho, lo amaba con locura que le dolía.
—¿Por qué preguntas eso…? —susurró, sin atreverse a mirarlo.
Bubba suspiró, dándose la vuelta para tomar las tazas y verter el té caliente en ellas. Se tomó su tiempo, dándole a Picky el espacio para responder, aunque él ya sospechaba la respuesta.
—Solo quiero que seas honesta, Picky —insistió con suavidad, mientras miraba su propio reflejo en él te de sus manos.
La cerdita tragó saliva y respiró hondo antes de reunir el valor para responder.
—Sí… —admitió finalmente, cerrando los ojos como si eso la protegiera de la reacción de Bubba—. Te amo, Bubba. No solo como amigo, sino de verdad, tú me gustas. Desde hace mucho… pero tenía miedo de decírtelo.
El elefante sintió un nudo en el estómago. Escuchar esas palabras no hizo más que aumentar la culpa que lo carcomía. Bajó la mirada y apretó la mandíbula antes de hablar, definitivamente por primera vez sintió que lo había arruinado todo y sabía que Piggy no querría hablarle nunca y se le merecía.
—Picky… —comenzó, con voz temblorosa— He estado pensando mucho, y no quiero que te hagas ilusiones.
Picky sintió un dolor fuerte en su pecho, porque con esas palabras confirmaba que probablemente él no sentía lo mismo por ella. Su corazón latía con fuerza que podían escucharla.
—Yo no te amo —continuó, sus palabras duras, pero necesarias—. No te amo, no te miro de esa forma… ni como mi amiga especial, ni como pareja. — Cada palabra taladraba su corazón, tanto que probablemente escucho algo romperse. Solo se le quedo mirando con los ojos abiertos en shock. —No siento nada romántico hacia ti. Solo… gratitud. Eso es todo lo que siento.
¿Gratitud?
—“¿Es lo único que siente por mí?” —Pensó la cerdita sin poder creer lo que sus orejas escuchaban, mientras miraba a Bubba analizando su postura, buscando un vestigio de duda en sus palabras o lo que sea que mantuviera la esperanza de Picky al entrar a su corazón.
Un silencio pesado se instaló en la habitación. Picky, sorprendida, no sabía cómo reaccionar, su rostro pasó de la confusión a la incredulidad. No podía entenderlo. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo era posible que todo lo que había hecho por él, todo lo que había compartido, no significara nada más que una simple gratitud?
—Entonces… —su voz tembló, tratando de buscar una respuesta o justificar un poco más a Bubba— ¿hay alguien más?
Bubba negó con la cabeza rápidamente, incapaz de soportar el dolor que veía en sus ojos.
—No. No hay nadie más —dijo, aunque con una expresión vacía, como si las palabras no pudieran realmente transmitir lo que sentía.
Picky lo miró fijamente, buscando alguna señal de mentira, alguna pista de que tal vez podría haber una posibilidad. Pero no la encontró. Entonces, algo en su mirada cambió, y la cerdita, con voz temblorosa, preguntó con un susurro apenas audible.
—¿Es por… por algo que yo haya hecho? ¿No soy suficiente para ti?
Bubba sintió cómo su corazón se comprimía ante esa pregunta, pero sabía que tenía que ser completamente honesto. ¿Cómo decirle que solo la había utilizado?, ¿Cómo decirle que solo la mantenía con él por como ella lo trataba con tanto amor y calidez, pero solo eso?
Sinceramente para Bubba también estaba pasando por mucho en su cabeza, no quería que Picky lo rechazara por supuesto que le tenía cariño, como una amiga y hasta ahí, pero sentía que se mentía a sí mismo, porque una parte oscura de él le decía que ni siquiera eso podía ver en la cerdita.
—No es eso, Picky. No es que no seas suficiente. Es que… tu realmente no me gustas, de ninguna forma… veras…—su voz se quebró un poco, luchando por mantener su serenidad—. Soy asexual. No sé cómo más explicarlo, No tengo deseo sexual hacia nadie … y eso incluye a ti. Y lo siento mucho…
—Oh…—Picky no dijo mucho ante aquella revelación, ella ya lo había intuido desde antes. Ya que jamás vio a Bubba mirar a otros juguetes o a ella de esa forma tan lasciva, como Catnap lo hacía con Dogday o Kickin con Crafty. Y ella misma se convenció que podría vivir sin intimidad sexual, mientras al menos pudiera amarla.
Realmente quiso convencerse a si misma, que a pesar que él le seguía diciendo que no la amaba, que al menos había una posibilidad, algo lo que fuera para evitar que su corazón se rompiera.
Así que no le importo y sonrió un poco. —Bueno… eso no importa mucho sabes, quiero decir… siempre te quise como eres, no es como si amaras a alguien más, ¿verdad? —Pregunto dulcemente la cerdita, buscando una pizca de esperanza.
Pero Bubba solo hizo una mueca llena de frustración.
—Picky… esa es la situación, puedo… pero no de ti. —Estaba comenzando a cansarse de explicar algo tan malditamente difícil, como expresar que no gustaba de Picky y a estas alturas sentía que jamás lo haría, de hecho, sentía que estaba un poco resentido con ella. Por el simple hecho que ella se esforzaba tanto y el mismo se obligaba a corresponder con algo ya sea mínimo, como si estuviera agradecido de algo.
Pero ya no quería seguir viviendo de esa forma, todos sus amigos estaban con alguien que realmente querían. Pero él no podía ver de esa forma a Picky sin sentirse culpable y frustrado.
—Eso significa… ¿Estas enamorado de alguien más? —Pregunto ella aun fría ante aquella revelación y Bubba se frustraba, porque al mirarla y ver como sus gestos se volvían fríos y vacíos, hacia que se sintiera más frustrado al no saber que pensaba la cerdita. Pero contestaría todas sus preguntas.
—No puedo decir eso… sin que pueda lastimarte… solo sé que no te veo como la pareja o mi amiga especial que busco. —Contesto tratando de controlar sus palabras sabía que Picky estaba sufriendo a pesar que no lo demostrara en su cara. Era difícil explicar sus propios gustos, ni siquiera él mismo se entendía a veces y eso lo frustraba mas no tener el tiempo de comprender lo que deseaba. Pero lo que si sabía era que Picky no formaba parte de esos gustos ni una prioridad.
—¿Por qué nunca me lo dijiste? —Picky comenzó a preguntar cosas más difíciles, que Bubba hizo que moridera su labio sabiendo que tarde o temprano la cerdita se lo preguntaría.
Realmente atesoro ser mimado por ella, era lo único que extrañaría de ella.
—Porque… me gustaba cómo me tratabas. Con ese amor, esa calidez y delicadeza… —confesó, con la voz cargada de culpa—. Me gustaba tanto que, por un momento, me hacía olvidar mi propio tormento.
Bubba bajó la mirada, sintiendo un nudo en la garganta. No se sentía culpable por haberla utilizado sin ofrecerle nada a cambio. Lo que lo atormentaba era otra cosa… el hecho de que ni siquiera podía sentir culpa por ello.
—Maté a muchos niños, Picky… mis manos están manchadas de sangre.
Soltó el té que sostenía y alzó sus manos frente a él, observándolas con una expresión vacía. Un horrible cosquilleo recorrió sus dedos, y por un instante, sintió la viscosidad de la sangre imaginaria deslizándose por su piel. El recuerdo era tan vívido que el asco lo invadió, obligándolo a tragar en seco para no vomitar.
—Sabía que nadie me amaría o me trataría como tú lo haces, cuando se enteraran de lo que hacía y los pocos juguetes que realmente me interesaban… sabían mi trabajo… por lo que me miran con asco y resentimiento. —Explico mientras suspiraba.
—Siempre supe que nadie me amaría si descubrían la verdad… Si supieran lo que he hecho. —Su voz sonaba amarga, resignada—. Incluso los pocos juguetes que me interesaban… cuando supieron mi papel en todo esto, me miraron con asco y resentimiento.
Cerró los ojos un momento, tomando aire antes de continuar.
—Pero tú… tú eras diferente. Al ignorar lo que ocurría a tu alrededor, me dabas la oportunidad de sentirme querido, valorado… cálido. —Su voz se tornó más débil—. Por eso te mentí tantos años, Picky. No quise decirte la verdad porque sabía que no la aceptarías. Y entonces… buscarías a otro.
Sus hombros se desplomaron, derrotado, como si todo el peso de su propia confesión lo hubiera hundido aún más en la realidad.
—Alguien que pueda darte lo que yo nunca podré…
Fue entonces de Picky exploto, el sonido del tazo estrellarse contra el piso se escuchó, fue fuerte y estridente, Bubba no reacciono solo miro como la cerdita había dejado caer la taza y mostraba una mirada vacía, era de suponerse Bubba a pesar de todo la conocía y Picky siempre que vivía emociones fuertes, encerraba sus sentimientos en una caja.
Tan predecible y aburrida.
—Me mentiste…—Ella murmuro sin poder creerlo, sus esperanzas se habían hecho añicos. Tantas emociones comenzaron a rondar su pecho, muchas muy turbulentas y violentas, pero por primera vez en su vida ella se quebró.
Sintió como una liberación tan fuerte como una explosión que amenazaba por quemar todo.
Bubba apenas tuvo tiempo de procesar lo que ocurría cuando Picky avanzó hacia él con pasos lentos, su mirada seguía vacía y tambaleaba, pero parecía que ella no había terminado.
—¿Picky…? —murmuró el elefante, sintiendo un escalofrío al ver su expresión.
Pero no tuvo oportunidad de decir más.
Un puño certero y lleno de rabia se estrelló contra su quijada con una fuerza que no creyó que la cerdita pudiera tener. El impacto lo hizo tambalearse y un latigazo de dolor recorrió su rostro. Sintió el sabor metálico de la sangre llenándole la boca cuando su labio inferior se partió por el golpe.
Bubba se llevó una mano al rostro, aturdido, mientras Picky lo miraba con los ojos encendidos de ira y la respiración agitada.
—¡ME QUITASTE DIEZ AÑOS DE MI VIDA, BUBBA! —gritó, su voz quebrándose entre el dolor y la rabia—. ¡DIEZ AÑOS!
Bubba solo pudo mirarla en silencio.
—¡Me hiciste perder oportunidades! ¡Me hiciste creer que algún día podrías amarme, que tal vez solo necesitabas tiempo, que valía la pena esperar por ti! —sus palabras eran veneno puro, cada sílaba empapada en resentimiento—. ¡Pero no! ¡Solo fuiste un egoísta! ¡Un maldito cobarde que prefirió usarme en lugar de ser honesto desde el principio!
Picky se abrazó a sí misma, temblando de frustración, como si intentara contener todas las emociones que amenazaban con consumirla.
—¿Sabes qué es lo peor? —preguntó con una sonrisa amarga, con los ojos brillando por lágrimas contenidas—. Que realmente te amé. Con toda mi alma.
El silencio se hizo denso y aplastante. Bubba sintió algo arderle en el pecho, pero no encontró palabras para decirle.
Picky lo miró con desprecio antes de soltar su última sentencia.
—Te odio, Bubba. Te odio con toda mi alma. Y juro que nunca más volveré a dirigirte la palabra.
Y sin darle oportunidad de responder, se giró sobre sus talones y salió de la habitación, pero antes de irse ella lo miro una última vez—Para mí estas muerto Bubba Bubbaphant. — Dicho esto ella Salió azotando la puerta con tal fuerza que el marco tembló.
Bubba se quedó ahí, con la sangre aun deslizándose por su labio y un extraño alivio inundo su pecho, viendo cómo la única persona que lo había amado de verdad desaparecía de su vida.
Y de alguna manera se sintió bien, porque al menos ya la farsa había terminado.
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Picky corrió.
No miró atrás. No escuchó nada más que el retumbar de su corazón y su propia respiración entrecortada mientras sus pies la llevaban por los pasillos con torpeza. Su vista era un borrón de lágrimas que apenas podía contener, y sus manos temblaban al apretar los puños con fuerza.
Cuando llegó a su cuarto, casi arrancó la puerta de la desesperación y, sin pensarlo dos veces, la cerró de un portazo antes de dejarse caer al suelo.
Ahí, en la soledad de su habitación, ya no pudo contenerlo más.
Un sollozo desgarrador escapó de su garganta, seguido de otro, y otro más, hasta que toda su angustia se desbordó en una desesperación incontenible.
Su cuerpo se sacudía con cada gemido ahogado, con cada lágrima caliente que empapaba sus mejillas. Se abrazó a sí misma, como si pudiera sostener los pedazos rotos de su corazón, como si pudiera evitar que se hicieran trizas.
Todo le dolía.
Cada parte de su ser se sentía como si estuviera en carne viva, como si una mano invisible la estrujara desde adentro, como si su pecho fuera a explotar de pura agonía.
Bubba la había usado.
Le había quitado diez años de su vida, diez años en los que esperó, en los que se ilusionó, en los que creyó que un día él podría corresponderle. Pero todo fue una mentira.
Había perdido tanto…
Perdió a Crafty. Recordó la pelea con su amiga, la forma en que le dijo tantas cosas tan horribles, que no podía perdonar, la manera en que una amistad de años se hizo pedazos por dolor. Ahora, sin Bubba, sin Crafty, ¿qué le quedaba?
Sus amigos… todos ellos tenían a alguien. Todos ellos habían encontrado el amor, la compañía, la felicidad. Y aunque nunca la dejaron completamente de lado, siempre había esos momentos en los que se encontraba sola, viendo desde la distancia cómo todos avanzaban mientras ella se quedaba atrás.
Había soportado la soledad por tanto tiempo.
Había esperado que, al final, Bubba fuera su refugio, su recompensa por tantos años de espera y amor incondicional.
Pero él la rechazó.
Y no solo eso… lo hizo de la peor manera.
No con dulzura, no con comprensión, sino con la cruel indiferencia de quien nunca sintió nada.
Picky apretó los dientes con fuerza, ahogando un grito de frustración contra sus propias manos.
Fue entonces que recordó las palabras de Crafty y como ella exploto, ahí en ese momento de su vida, mientras estaba sola sintiendo un dolor horrible comprendido, entendió todo y porque sus amigos cada uno había cambiado tanto, realmente la cerdita solo se sintió más miserable por dejarse engañar y por no irse desde hace tanto, se lamentó y se insultó a sí misma.
—Lo odio…pero mi corazón aun lo ama… ojalá pueda terminar con todo este dolor…—Murmuro la cerdita mientras no podía controlar su resentimiento y su tristeza que comenzó a intensificar su depresión, porque esos años siendo ignorada de tal forma, enterándose que jamás significo nada, hizo que su mente solo pensara en tomar la ruta fácil.
Dolía demasiado.
Dolía tanto que sentía que nunca podría recuperarse.
☆*゚ ゜゚*☆*゚゜Comentario de la escritora☆*゚ ゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*
¡SORPRESAAAAAA MIS QUERIDOS LECTORES!
¿Qué les parecio el capitulo?, me gustaría saber sus opiniones jejeje
Muy buen, muy bien, solo diré esto para comprendan a que vengo con un nuevo capitulo jejeje. Al adelantarles este capítulo, es un regalo de mi parte a todos ustedes lectores que me esperaron por 4 meses, estoy infinitamente agradecida con ustedes uwu, por eso decidí adelantar un capitulo mas.
Jeje pero no se acostumbren, solo será por esta vez, porque ahora si volveré a publicar cada domingo en la tarde-noche, para que todos puedan leer en la comodidad de sus camitas ya mas descansados o una lectura rápida antes de irse a mimir jiji 7w7.
Ahora si mi opinión sobre el capitulo yupiiii!!
La neta si me enoje con Bubba y eso que yo lo escribi XD, es que es que… cuando escribi el desarrollo de la relacion de Bubba y Picky, la verdad no quería que se quedaran juntos, no porque no me gustara la pareja, de hecho soy multishipper y amo a la pareja, es que siento que seria mucha fantasia que si todos los Smalling estuvieran con su respectiva pareja viviendo super felices, ya que sus problemas se resolverían por el poder del amor, como Catnap con Dogday, Bobby con Hoppy y Crafty con Kickin. Asi que como saben soy de escribir situaciones realistas, por eso decidí que esta pareja en especifico no tendría ese final feliz, por lo contrario le daría otro tipo de drama y demostrar que no todos viven ese felices para siempre.
Asi que decidí que Picky sufriría aun mas XD, porque?, porque quise y porque amo que la cerdita sufra para mi diversión jajaja ok no, pero era para dar mas peso a la trama, porque para los que son fans de Picky Piggy les comento que tendrá mucho peso ya en el futuro y comenzara a volverse mas relevante, recuerden mis palabras todo tiene siempre un porque. Por eso quise replicar una relacion inexistente y como de forma realista los que son rechazados, por lo estarán viendo por parte de Picky esa trama en como superara su amor por Bubba y buscara sanarse poco a poco TwT, ¿podra lograrlo o tomara el camino fácil?, pues quien sabe les toca leer hasta el domingo que viene el siguiente capitulo XD.
Ahora bien pasemos con las siguientes noticias uwu.
Estaba pensando que para no saturarlos de noticias les estaré diciendo cada domingo una noticia diferente uwu y avisare de primera mano sobre lo que tratara las siguientes noticias jaja.
Ahora si empezando con la noticia, primero que nada esto es un mensaje para mis lectores de wattpad y les juro que me va a doler decirle lo siguiente TwT, debido a las nuevas actualizaciones de wattpad, esta plataforma implemento uno de las peores actualizaciones que pueden existir, que es notificar quien putas te dio Like en tus comentarios.
¡¿PERO QUE CAGADA ES ESTO?!
Dios mio me he puesto furiosa con esta actualización, porque yo quiero ver notificaciones de mis lectores o cuando actualicen las historias que sigo, no quiero buscar las notificaciones que me importan las que no aportan nada, ¡SOLO ES SPAM!
Asi que he decidido con el dolor de mi corazon, pedirles de por favor, no le den Like a mis comentarios cuando les comente, yo que es difícil, pero por favor mis amados lectores, odio que me llegue este spam.
Porque cuando llegue de mi chamba vi 80 notificaciones y el 60% era de notificaciones de quien me dio like y eso me rompió el alma.
Bueno eso seria todo de mi parte mis amados lectores, los veo hasta el siguiente domingo uwu.
PSD: La siguiente noticia estaré presumiendo a mis talentosos lectores/fans que me han hecho videos de tiktok y dibujos de mi obra, bastantes hermosos que me han hecho llorar y por supuesto hablar sobre un poco de ellos y los grandiosos que son, como mi amor y gratitud por lo que han hecho, por lo que si quieren que presuma su talento por fis no duden en mandarme link o mensaje de lo que han hecho ejej 7w7r.
PSD2: Estare actualizando la nueva info para todos los capitulos que tienen censura, para que todos y los nuevos puedan acceder a esta plataforma y leerlo sin censura, sin necesidad de saber utilizar ao3.
¡LOS AMO A TODOS!
Att: Kiara.S