ID de la obra: 144

Lejos de tus ideales.

Mezcla
NC-21
En progreso
10
Promocionada! 0
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planificada Maxi, escritos 1.040 páginas, 491.653 palabras, 47 capítulos
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Capitulo XXXII. Un nuevo comienzo.

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⚠️Advertencias⚠️   🐈‍⬛ Capitulo Corto. 🐈⬛Esta historia es para el público adulto, por lo tanto, si eres menor de edad, te pido de la mejor manera que salgas de la historia, pero aun así si decides ignorar mis advertencias, entonces solo me queda advertirte que estas bajo tu propio riesgo, esta historia encontraras temas moralmente cuestionables, turbios, gore, abusos de todo tipo, altamente toxicidad, sinceramente esta historia hará que te revuelva el estómago. Por lo tanto, estas bajo tu propio riesgo, no quiero saber que después de esto quieras quejarte o que tus padres vengan a quejarse porque serás bloqueado de inmediato. Eso sería todo para aquellos menores de edad.   ☆*゚ ゜゚*☆*゚゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*゚ ☆*゚ ゜゚*☆*゚゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*゚ Esa misma noche los Smalling Critters no eran los únicos que se preparaban para aquella fiesta que esperaban con tanta emoción, que probablemente habría muchas lágrimas. En su habitación, Poppy se miraba al espejo en silencio. Había algo en su figura, en su porte sereno, en el modo en que bajaba la mirada con esa dulzura melancólica, que la hacía parecer una luna viviente: distante, brillante, redonda de nostalgia. Su piel cerámica resplandecía con un tono perlado. Tenía detalles de encaje bordado a mano en el pecho y los bordes de la falda, que se movían con gracia al compás de cada pequeño movimiento que hacía. Era un vestido sencillo, pero etéreo. Su cabello rojizo, usualmente libre en coletas, ahora estaba cuidadosamente recogido en un moño bajo. Algunos mechones suaves se escapaban a propósito, enmarcando su rostro con dulzura. Sobre sus párpados había aplicado sombras rojizas, que combinaban con el leve color en sus labios. Sus mejillas, decoradas por un sutil rubor, no necesitaban mucho más. La emoción que hervía dentro de ella bastaba para darle ese brillo encendido o del recuerdo que la invadía. Porque al mirarse al espejo, ella no se estaba viendo sola. En su pecho, justo donde latía su anhelo más profundo, colgaba el collar oscuro. Forjado por el Prototipo, con su esencia. Lo rozó con los dedos, y el calor apenas perceptible que emitía le estremeció el alma. No sólo la conectaba a él. La anclaba a todo lo que habían sido, a su primer roce, su primer silencio compartido, su primer acto de compasión real. Ese collar era todo lo que representaba su amor por el prototipo. —Me pregunto, ¿Cómo reaccionara al verme? —Se preguntó a sí misma, mientras miraba el espejo amando la imagen de ella. Sus ojos recorrieron lentamente su reflejo. Se veía distinta, como si algo en ella hubiese despertado. Tan pura... y al mismo tiempo tan tentadora. ¿Acaso esas dos palabras podían coexistir sin contradecirse? No lo sabía. Pero por primera vez deseaba creer que sí. Que podía ser ambas cosas a la vez, inocencia y deseo. Cuando alzó la vista al espejo, no se reconoció del todo. Había algo en su reflejo que no era nuevo, pero tampoco familiar. Algo antiguo... eterno. Como si el tiempo, en vez de desgastarla, la hubiera esculpido. No era la Poppy rota de antes. Era una versión reconstruida con fuerza, una figura renacida de la oscuridad, como una flor que florece tras un invierno largo. No sabía qué traería la noche, pero estaba lista. Ya no sólo para la fiesta, sino para encontrarse con aquello que aún la sostenía en pie. Aquel amor que le daba las fuerzas para continuar. Giró sobre sí misma con un movimiento lento y suave, y la falda se abrió como una flor lunar en plena noche. El vestido resplandeció, y por un instante, pareció no estar hecha de tela, sino de la propia luz de la luna. Esta noche... sería suya. —Vamos allá —susurró. Abrió la puerta de su cuarto y salió, con paso firme y elegante, dispuesta a celebrar con sus seres queridos... pero también a buscarlo. Al salir de su cuarto, Poppy se encontró con Kissy Missy, quien ya la estaba esperando en el pasillo. La muñeca de felpa sonrió con entusiasmo apenas la vio, pues no iba a negar que su querida amiga se veía tan hermosa. —"¡Vaya, Poppy! ¡Te ves preciosa!" —Kissy hablo en su lenguaje de señas, mientras sentía emoción al verla, pero con una calidez genuina que le encendía los ojos. Poppy se sonrojo al escuchar el halago de su amiga, fue entonces que miro a su mejor amiga y su conjunto. Llevaba un vestido sencillo de color lavanda, con bordes suaves y ligeros vuelos que le daban un aire delicado. En sus orejas, unas pequeñas decoraciones de mariposas y flores parecían haber aterrizado como si fueran reales, dándole un toque fresco y encantador. —Gracias Kissy... jeje, tú también te ves tan hermosa, ¿Acaso tienes en mente ver a alguien? —Pegunto la muñequita picara, haciendo que Kissy se sonrojara y se exaltara. Mientras retrocedía pues su amigo había dado en el blanco. —Y-yo...yo. —Kissy hablo bastante tímida y trabado, pues gracias a que estaba tan ocupada con su trabajo, ayudando a Poppy y Dogday, no tenía tiempo para buscar el amor. Pero ahora después de todo estaba dándose la oportunidad con un juguete. Y eso emocionaba a Kissy Missy. —"He estado ocupada por el trabajo, que es la primera vez que acepto esta salida "—confesó mientras movía sus manos para comunicarse, bastante tímida y sonrojada. Poppy la miró en silencio, con ternura. Sabía exactamente a qué se refería. —Entonces disfrútalo, Kissy. Esta noche es para eso. Para vivir, para sentir, para abrir de nuevo el corazón. La otra asintió, respirando hondo, se agachaba y permitía que Poppy subiera en sus manos para levantarla, ambas no pudieron evitar abrazarse, mostrando su amor mutuo, esa hermandad dejando en claro que siempre se tendría una a la otra. —Bueno, hora de irnos. Tenemos mucho que festejar. —Explico La muñeca a lo que Kissy asintió. Missy camino fuera del cuarto donde Vivian, para salir al exterior donde les esperaba una interesante noche. Juntas pasaban por los pasillos de la fábrica, ya que llegaría al lugar de reunión, la cafetería enorme donde se haría el evento. A cada paso, más juguetes aparecían por los corredores, saliendo de sus habitaciones y rincones. Había juguetes de todos los tamaños, formas y materiales: algunos pequeños, otros medianos y otros grandes. Muchos vestían con prendas hechas a mano, con telas recicladas o retazos decorados con amor. Otros simplemente llevaban moños, flores en las orejas, collares, lazos o algún broche especial. Cada uno había puesto su mayor esfuerzo en verse bien esa noche. El ambiente estaba lleno de murmullos emocionados, risas contenidas y el suave crujido de los pasos sobre el suelo. No era una simple fiesta. Era la primera vez en mucho tiempo que todos, absolutamente todos, se sentían verdaderamente libres para brillar. —Mira cuántos somos... —susurró Missy casi imperceptible, ya que era demasiado tímida para hablar en voz alta, sin que llegara a su límite—. Nunca pensé ver esto. —Y eso que apenas estamos comenzando —respondió Poppy con una sonrisa brillante mientras apretaba con cariño la mano de Kissy. Cuando por fin llegaron. La cafetería había sido transformada por completo. Las mesas estaban elegantemente apartadas a los costados, muchas decoradas con flores, lazos o luces tenues hechas con ingenio. Las sillas formaban pequeños círculos donde grupos de juguetes charlaban, reían o compartían historias, mientras los más pequeños jugaban entre sí, corriendo entre las piernas de los más altos. Un escenario improvisado se alzaba al fondo, construido con cajas reforzadas y telas que colgaban como cortinas suaves. Encima, unas pequeñas luces recicladas parpadeaban como luciérnagas, preparadas para iluminar el momento en que Poppy y el Prototipo subieran a hablar. Había juguetes de todo tipo, todos arreglados lo mejor que podían. Algunos llevaban moños, otras flores, muchos simplemente se habían peinado o limpiado. Pero todos estaban hermosos a su manera. Porque esa noche sería un nuevo comienzo. —¡Poppy! ¡Kissy! —gritó una voz alegre, cargada de emoción. Dogday apareció entre la multitud, corriendo con sus orejas rebotando a cada paso, esquivando a otros juguetes. Su moño aún estaba bien puesto, aunque una flor colgaba un poco torcida en una de sus orejas, lo que solo lo hacía ver más adorable. Cuando llegó frente a ellas, respiraba agitado pero feliz, con los ojos brillando de pura emoción. —¡Llegaron! ¡Por fin! Esto es... ¡wow! ¡Está pasando de verdad! —exclamó, dando vueltas en su lugar, sin saber a quién abrazar primero. Kissy soltó una risita divertida, y Poppy también sonrió, enternecida por la energía del pequeño líder. —"Hola Dogday"—saludó Kissy con una mano, después se acercó a él para entregarle a Poppy con cuidado—"Tengo que irme, estaré con un amigo". —menciono nerviosa al mismo tiempo que movía sus manos, aunque su sonrisa delataba su emoción. —¿Alguien? —repitió Dogday, alzando una ceja con picardía. Kissy le sacó la lengua como respuesta antes de girarse rápidamente, ocultando su rubor mientras se abría paso entre la multitud, con el corazón latiendo fuerte. —Cuídate, Kissy —murmuró Poppy con ternura, alzando una manita en señal de despedida. La otra asintió sin mirar atrás, moviendo una mano también mientras desaparecía entre el mar de juguetes. Entonces, la muñeca volvió su mirada hacia su pequeño. Sus ojos se encontraron, y sin decir nada, ambos se lanzaron al abrazo que llevaban días necesitando. Dogday la atrajo con delicadeza hasta su rostro, permitiéndole rodear su hocico con sus diminutos brazos. Él también la envolvió con cuidado, con ese amor profundo que solo ellos conocían. Se habían echado de menos. Mucho. En un mundo que se había venido abajo tantas veces, ellos habían sido el ancla del otro. Madre e hijo. —Te extrañé tanto —susurró Dogday. —Y yo a ti, mi cielo—respondió Poppy, cerrando los ojos mientras se quedaba ahí, segura entre sus patas. Por unos segundos, el bullicio desapareció. Solo eran ellos dos. Y eso bastaba. Cuando se separaron ella lo miro asombrada por su cambio, al mismo tiempo que miraron alrededor, dejando ver el ambiente tan festivo. —Por cierto, te vez precioso, cariño. —Dijo la muñeca halagando a su hijo que sonrió orgulloso. —Gracias jeje, tú también Poppy. —Respondió el perrito con dulzura, luego los dos se quedaron callados, mientras miraban alrededor. —Aún sigo sin creer que logramos esto Poppy. —Menciono el perrito solar, mirando a su alrededor mostrando feliz por aquel ambiente tan llamativo y lleno e risas. —No fue fácil, pero aquí estamos. —Respondió la muñeca, estando calmada y muy feliz. Los juguetes estaban contentos y eso es lo que importaba ahora. — ¿Dónde están los demás Smalling? —Pregunto Poppy mirando a su hijo esperando una respuesta. Dogday asintió con la cabeza y alzó la pata, señalando una mesa hacia la derecha del salón, no muy lejos del escenario. Allí estaban los demás: Bobby, Hoppy, Crafty, Kickin, Picky y Bubba, todos sentados en círculo alrededor de una mesa. Conversaban animadamente entre sí, aunque al notar que Dogday y Poppy los miraban, todos alzaron las manos para saludarlos desde la distancia, sonriendo con entusiasmo. Hoppy incluso agitó ambas manos con energía, mientras Bobby le daba un suave codazo por exagerada. —Vamos, te quieren ver —dijo Dogday con una sonrisa traviesa, y comenzó a caminar junto a su madre en dirección a la mesa, abriéndose paso entre grupos de juguetes que les cedían el paso con sonrisas o gestos respetuosos. —Poppy que gusto verte. —Menciono Bobby con una sonrisa, viendo a la muñeca que la depositaban en la mesa. —Si lo mismo digo Bobby. —Contesto la muñeca con cortesía y alegría. —Todos ustedes se ven tan lindos, ¿están emocionados por hoy? —¿Bromeas? ¡Creo que este es uno de los mejores días de mi vida! —exclamó Hoppy, riendo con entusiasmo mientras alzaba ambas manos con energía. Su pelaje verde brillaba bajo las luces suaves, y su moño se movía con cada pequeño salto de alegría —La verdad es que realmente estamos felices, así podemos disfrutar más de la compañía mutua. —Esta vez fue el turno de hablar de Crafty quien estaba sentada a lado de Kickin, ella solo recostó su cabeza en el hombro de su pareja, la cual el ave se sonrojo mientras entrelazaba sus dedos con los de su linda Crafty. —Liberarnos un poco de nuestra carga, con algo tan humano... como una fiesta. Es realmente interesante. —Contesto Bubba, mientras se recargaba en la mesa con sus codos, al mismo tiempo que miraba de reojo a Picky que parecía buscar a alguien en la lejanía, el elefante se preguntaba, ¿Qué clase de amigos se había conseguido la cerdita? —Jeje Poppy la verdad es un increíble regalo, esta oportunidad de vivir realmente una experiencia humana. —Picky contesto mientras sonreía a pesar de estar distraída. Poppy miro a la cerdita, la cual se sorprendió con su conjunto tan atractivo que destacaba sus curvas, la muñeca sonrió con orgullo al ver a uno de sus hijos tan despampanante, ya sea para alguien o para sí mismo. Lo que sea Poppy estaba feliz que todos disfrutaran—. Picky, Te ves preciosa esta noche. —Suelto aquella pequeña madre. —Oh... gracias, Poppy —respondió la cerdita con educación, tomándola por sorpresa mientras se sonrojaba—. Tú también estás... radiante. Como una luna. Poppy asintió, pero antes de que pudiera contestar algo más, Dogday alzó una ceja y clavó sus ojos brillantes en Picky, como si estuviera leyendo algo oculto. —Y bien... ¿cuándo vas a presentarnos a tus nuevos amigos? —preguntó el perrito con un tono ligero, aunque todos captaron el trasfondo. La cerdita se puso rígida de inmediato, con las orejas temblorosas. Todos los Smalling volvieron la mirada hacia ella, como si acabaran de recordar ese pequeño detalle incómodo: que últimamente Picky hablaba con otros. Con ellos. Los Nightmare Critters. —Y-yo... justo iba a ver a mi amigo aquí —balbuceó la cerdita, bajando la mirada, claramente nerviosa. Ella jamás les había contado la verdad, siempre fue vaga con quien iba. Realmente quería decirles a sus amigos la verdad, pero era demasiado difícil mencionar quien era con quien se estaba juntando. Se supone que debía sentir culpa, pero para ser sincera, ella no lo hizo. Por lo contrario, Picky ya había llegado a un punto donde realmente le importaba poco lo que ellos pensaran, después de todo ellos le ocultaron por mucho las cosas a ella. ¿Entonces porque debería culparse? Picky abrió la boca, dispuesta a hablar. Pero antes de que pudiera pronunciar una sola palabra, se quedó completamente inmóvil al escuchar esa voz tan familiar que la atravesó como un relámpago. —Así que aquí estabas, Piglet. — Pronunció Maggie Mako con una confianza imponente mientras avanzaba paso a paso hacia ella. El Nightmare Critter caminaba hacia ella con paso firme y seguro. Llevaba el pecho erguido, la mandíbula ligeramente alzada, como si no temiera mostrarse tal cual era. Su silueta imponente destacaba entre la multitud de juguetes coloridos, pero no por amenaza... sino por presencia. El abrigo gris oscuro que caía sobre sus hombros se mecía con cada paso, como si el viento mismo lo respetara. Sus manos descansaban tranquilamente en los bolsillos, mientras una corbata negra colgaba con elegancia alrededor de su cuello, contrastando con la piel con los colores palidos. Sus ojos rojizos no brillaban con rabia ni arrogancia... sino con algo más confiable. Mako se detuvo justo frente a ellos, con esa media sonrisa arrogante dibujada en su rostro. Sus ojos fríos recorrían la mesa con calma, como si midiera cada reacción con calculada precisión. Su presencia impuso un silencio incómodo. Los Smalling Critters lo miraban como si acabara de cruzar una línea invisible. Hoppy fue la primera en reaccionar. Su expresión alegre desapareció en un segundo, reemplazada por una mueca feroz. Un gruñido grave escapó de su garganta mientras su pelaje verde se erizaba como una advertencia instintiva. Sus puños se apretaron, temblando. Ella no había olvidado. No después de cómo los compañeros de Mako se habían atrevido a faltarle el respeto a su líder. Crafty, por su parte, se encogió ligeramente, su desconfianza reflejada en la manera en que se pegó más a Kickin. Buscaba seguridad, y el ave, notándolo, la rodeó con sus brazos sin dudar, apretándola contra él con fuerza protectora. Su mirada fija en Mako no era amigable. Un leve gruñido escapó de su pico, sutil pero cargado de amenaza. Bobby se quedó inmóvil, con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido, intentando entender. No reconocía al recién llegado ni comprendía aún la tensión latente, pero sabía leer un ambiente cargado. No era una visita casual. Bubba, fiel a su estilo, no dijo nada. Sus brazos cruzados y la expresión impasible escondían bien la chispa de curiosidad que brillaba en sus ojos. Y Dogday... Dogday se tensó al instante. Cada fibra de su cuerpo gritaba alerta, pero no dio un paso. No gruñó. No se movió. Sus orejas temblaron ligeramente mientras bajaba la mirada un segundo. Había trabajado tanto por esta noche. No podía permitir que una reacción de soltar otro golpe, lo arruinara. Especialmente no delante de su madre. Poppy no se inmutó. Se mantuvo sentada, tranquila y serena, con las manos apoyadas con gracia sobre sus piernas. Sus ojos se entrecerraron levemente, observando a Mako sin miedo ni juicio, solo con una quietud que imponía respeto. Sabía perfectamente que ninguno de los Nightmares se atrevería a hacer algo, no después del castigo que el Prototipo impuso. Mako no era tan estúpido como para arruinar una noche como esta. No con todos observando. No con ella presente. Picky no lo pensó dos veces. Sus ojos brillaron con emoción y una gran sonrisa se dibujó en su rostro. Se levantó de un salto, casi derribando su silla en el proceso, y corrió hacia Mako con los brazos abiertos, sin importarle las miradas que la rodeaban. —¡Mako! —exclamó con una mezcla de ternura y entusiasmo. Se lanzó a sus brazos y lo abrazó con fuerza, hundiendo el rostro en su pecho. Mako, aunque algo rígido al principio, terminó correspondiendo al gesto: una de sus manos salió del bolsillo para posarse con cuidado en la espalda de Picky, mientras la otra le acariciaba suavemente la cabeza. —Tsk... tan impaciente como siempre, Piglet —murmuró con una sonrisa ladeada, pero su tono era suave, casi protector. Fue entonces que los Smalling reaccionaron, porque el asombro fue más allá de lo que imaginaron. —¿¡Picky!? —explotó Hoppy, levantándose de golpe con tal fuerza que su silla cayó hacia atrás—. ¡¿Por qué estas con él!? Su voz cortó el aire como un látigo. El bullicio de las mesas cercanas disminuyó un poco al captar la tensión, haciendo que el líder de los Smalling se encogiera, no quería que sus amigos hicieran una escena, solo quería que todo saliera bien. —Hoppy, calma —intentó intervenir Bobby, colocando una mano en el brazo de su novia con preocupación—. No saquemos conclusiones aún... —¿Conclusiones? ¡Es un Nightmare! —replicó Hoppy, señalando a Maggie quien solo gruño un poco—. ¿Te olvidaste de lo que nos hicieron?, ¿Lo que le hicieron a Dogday? Bobby no supo que decir, también estaba confundida en especial cuando miraba a Picky tan cariñosa con el Nightmare, quien solo abrazo más a Picky como si quisiera protegerla de las reacciones de ellos, más cuando Picky permitía que lo hiciera. Como si quisiera ocultar esa verdad, que por días había guardado en secreto. Kickin, aunque no se levantó, frunció el ceño con evidente incomodidad. —...Picky, ¿qué está pasando? —preguntó con frialdad, sus ojos fijos en ella y en Mako, desconfiaba en ellos en su totalidad. Crafty le tomó la mano con fuerza, mirándolo nerviosa, pero no intervino, no tenía derecho a decir nada cuando su amistad con ella había terminado. En ese momento, Bubba bajó la mirada. No dijo nada. No refunfuñó ni bufó. Solo clavó sus ojos en la mesa, mientras su puño se cerraba lentamente. Lo había entendido todo con un solo vistazo: la manera en que Mako la abrazaba, cómo ella le sonreía... Picky ya no lo necesitaba, no volvería. Se supone que el dio fin a esa relación que tenía con ella, pero no pudo evitar sentirse remplazado. Dogday, en cambio, seguía completamente en shock. Su cola no se movía, sus orejas estaban caídas. No podía procesar lo que veían sus ojos. Picky, una de los suyos, abrazando a un Nightmare. Aun recordaba lo que los amigos de Mako le habían hecho y el problema que causaron, además de que le había agarrado cierta aberración a los Nightmares desde que se enteró del pasado de Catnap con ellos, quiso decir algo, pero prefirió callar, necesitaba saber que diría su amiga. Confiaba en Picky a diferencia de los demás. Poppy, sin embargo, permanecía tranquila. En silencio. Sentada sobre la mesa, cruzó las manos sobre su regazo mientras analizaba la escena con ojos atentos. No había sorpresa en su rostro, ni juicio. Picky respiró hondo. No soltó a Mako, pero sí giró mientras Mako la sujetaba de la cadera. Su rostro reflejaba una mezcla de nervios y determinación, pero su voz, aunque algo temblorosa al principio, se mantuvo firme. —Yo... sé que esto es inesperado para ustedes —empezó, mirando uno por uno a sus compañeros—. Pero, aunque sea sorpresa para ustedes, pero Mako es mi amigo, y él no es como los demás Nightmares. —¿Y cómo puedes estar tan segura? —preguntó Bobby, dando un paso al frente. Su voz no era dura, pero sí cargada de incredulidad—. ¡Es un Nightmare, Picky! Ellos casi arruinan todo hace unos días. ¿Ya se te olvidó? Poe, Baby, Touille... Antes de que Picky pudiera decir algo más, Mako levantó una ceja, su sonrisa arrogante desapareciendo de inmediato. Dio un paso adelante, poniéndose entre Picky y el resto, con los hombros tensos y los ojos brillando con una chispa fría. —Sí, claro... porque todos los Nightmares somos iguales, ¿no? —soltó con tono cortante—. Muy conveniente. Ustedes, que hablan de comunidad, de comprensión, de no juzgar por apariencias. ¿Y ahora me miran como si fuera basura solo por lo que soy? Hoppy frunció el ceño, lista para replicar, pero Mako levantó una mano sin dejar de hablar. —No fui yo quien causó esos problemas. Fueron mis amigos, y créanme, ya pagaron por eso. El Prototipo no es precisamente indulgente, ¿saben? Yo estaba lejos de todo ese drama... porque no me interesa buscar peleas. Además, todos estamos aquí, porque queremos iniciar esta nueva etapa, no son los únicos que quieren disfrutar de la fiesta. —Explico el tiburón donde sabia en como sus amigos se metieron en problemas, pero le molestaba que lo metieran en el mismo saco. Se giró levemente hacia Picky, suavizando apenas el ceño, ahora entendía a Picky cuando ella le comentaba que no se sentía tan unida a los Smalling, viendo el trato que tenían, era fácil intuir porque se sentía tan abandonada. Volvió la mirada hacia los Smalling, con los ojos fijos en cada uno. —¿Se supone que ustedes creen en las segundas oportunidades, ¿no? ¿O eso también era solo algo bonito para decir cuando les convenía? El silencio fue pesado, Hoppy gruño más, porque de alguna manera eso había dolido, los demás quedaron callados, hasta Dogday que ni siquiera sabía que decir, aún estaba en shock que su amiga se juntara con un Nightmare. Los ojos de Mako estaban fijos, ardientes, pero su postura seguía firme frente a Picky, como un escudo. Como si, por primera vez en su vida, se tomara algo en serio. Poppy finalmente se puso de pie sobre la mesa con calma, su vestido blanco ondeando levemente con el movimiento. Su rostro seguía sereno, pero su voz, cuando habló, fue firme, clara y lo suficientemente fuerte para cortar la tensión que aún colgaba en el aire. —Mako tiene razón. Todos se giraron hacia ella, Dogday no se sorprendió sabía que su madre lo decía por algo, la muñeca dio un paso al frente, como si con su sola presencia reordenara el momento. —No se puede juzgar a alguien por los errores de otros —continuó, cruzando lentamente sus manos frente a sí—. Eso sería como si a mí me condenaran por lo que hizo el Prototipo... o a ustedes por lo que hicieron cuando tenían miedo. Y sabemos que muchos aquí hemos cometido errores. Poppy miró a cada uno de los Smalling con suavidad, pero también con honestidad. No estaba regañando, estaba recordando. —Los responsables de lo que pasó fueron castigados. —Ella volvió a mirar a Mako que estaba incrédulo ante las acciones de la muñeca. — Y si Mako no participó, entonces ya no hay más que decir. No tenemos que estar de acuerdo con todo, pero esta noche no es para buscar más conflictos. Dogday se quedó unos segundos en silencio, asimilando las palabras de su madre. Luego, respiró hondo y se levantó de su asiento. —Poppy tiene razón... —dijo con voz suave, aunque al principio algo vacilante. pero esta vez no por tristeza, sino porque realmente Poppy tenía razón, esto no era justo en absoluto— Debemos practicar lo que predicamos...—El perrito miro a sus amigos, para dedicarles una sonrisa amable, mostrándoles que confiaba en su amiga. — Aun cuando tengan... un pasado cuestionable. —Eso ultimo lo dijo con asco, ya que el perrito no creía poder superar del todo que los Nightmares se mete rieran íntimamente con su novio. Sus ojos fueron hacia Mako por un momento, quien solo desvió la mirada fastidiado, pero luego se desviaron con cuidado a Picky. —Pero también sé cómo es Picky. La conozco. La he visto cuidar de todos nosotros cuando ni siquiera podía con ella misma. Si ella dice que Mako no es como los demás... entonces le creo. Confío en ella. —Continuo el perrito mientras caminaba hacia Picky y Mako, hasta quedar enfrente de su amiga para tomar sus manos, sonriéndole con esa luz que correspondía al sol Haciendo que Picky sintiera una punzada a su corazón, ¿fue olivo o culpa?, por pensar que Dogday sería igual que los demás. —Si él te hace feliz, entonces estoy muy feliz por ti Picky. —Picky no pudo evitarlo y le dio un abrazo a su amigo. —Gracias perrito. —Contesto Picky realmente alegre al punto que unas lágrimas comenzaron a verse la comisura de sus ojos, abrazando su amigo bastante emocionada. Haciendo que los demás se calmaran, Hoppy volvió acomodar su silla para sentarse, mientras Bobby tomaba su mano para tranquilizarla d esa vergüenza. —Te debemos una disculpa Picky. —Contesto Bobby avergonzada por haber reaccionado de esa forma, los demás solo asintieron sin decir mucho, después cada uno lo haría a su manera. Bubba solo desvió su mirada, queriendo mejor retirarse y disfrutar la noche con alguien más. Kickin solo respiro y pronuncio un "lo siento", y Crafty solo se quedó callada, ya que no tenía que disculparse de nada. Mako soltó un suspiro profundo, claramente a punto de lanzar algún comentario sarcástico o irónico que solía ser su defensa ante situaciones tensas. Pero cuando levantó la mirada y vio la expresión serena y firme de Poppy, decidió callar. No valía la pena arruinar aquel momento. En lugar de eso, se acercó a Picky. —Tks... Ven, Piglet —murmuró entonces, con un tono más suave—. ¿Quieres ir conmigo al frente? Así tenemos la mejor vista. Picky asintió rápidamente, aun limpiándose las lágrimas con una sonrisa boba, mientras Dogday le daba un pequeño empujón amistoso para que se fuera. Mako, sin decir más, le ofreció una mano a lo que la cerdita tomo con ternura, sonriéndole haciendo sonrojar un poco al tiburón, que apenas se estaba dando cuenta del atractivo de su amiga, si no fuera por ese pequeño inconveniente. —¿Qué haces con Picky?, Mako. —La voz profunda de Catnap llamo la atención de todos, haciendo que el nombrado volteara, para encontrarse con aquel felino, a un metro de distancia. Catnap a diferencia de los demás solo poseía un moño negro en su cuello, pero en su mirada para nada se veía amigable. Ya que por mucho Catnap por obvias razones no quería estar cerca de ese grupo, más que nada porque sabía que Dogday aún estaba sensible sobre ese tema. Mako por su parte se sintió muy nervioso porque sabía que Catnap podía lastimarlo, por lo que rápidamente tomo a Picky de la mano y trato de caminar a su lado. —Nosotros... y-ya nos vamos. —Trato de explicar el tiburón. Pero antes de que pudiera añadir algo más, unos pasos rápidos interrumpieron el momento. Era Dogday, quien se lanzó como un torbellino hacia su pareja. Saltó con agilidad felina y en un solo movimiento abrazó a Catnap por el cuello, aferrándose a él como si el mundo desapareciera a su alrededor. Sin darle tiempo a reaccionar, Dogday lo besó con ternura y emoción contenida, como si ese gesto pudiera borrar toda tensión. Catnap, sorprendido al principio, al tener a su lindo novio recibirlo de esa forma, pronto entrecerró los ojos y correspondió al abrazo sonrojándose, sosteniéndolo con fuerza, realmente extrañaba tanto a su novio, no lo había visto en todo el día y ahora no quería soltarlo, nunca. En ese momento los problemas quedaron a un segundo plano. Cuando se separaron Dogday no pudo evitar sonreír. —¡Catnap!, me alegro tanto de verte mi lindo gatito. —Dijo el perrito ansioso por el amor de su novio, esta vez volviendo a besarlo, moviendo su cola mostrando su emoción. El felino correspondió con una sonrisa tímida, aún sonrojado, acariciando suavemente la mejilla de Dogday con una de sus patas. —Yo también te extrañé mucho, perrito —respondió con voz baja, casi un susurro—. Aunque... ¿me puedes explicar que está pasando? Pidió el felino mirando a su alrededor, sus amigos parecían desanimados, Poppy estaba con ellos sonriendo como si disfrutara el show, pero lo que más llamo su atención fue Mako que tomaba de la mano a Picky. —E-es una larga historia, te prometo contártelo después. —Explico el perrito queriendo salvar la situación, mientras llevaba una mano a su espalda y le hacia una señal a Picky para que se fuera. —Si jeje, oh vaya los veo luego chicos, tengo cosas que hacer. —Dijo la cerdita bastante nerviosa mientras sonreía captando la indirecta de Dogday, por lo que aun sujeta a Mako ella tomo la iniciativa y se fue corriendo junto con él, alejándose mientras reía. El tiburón también hizo lo mismo riéndose detrás de ella mientras la cerdita guiaba el camino. Catnap miro a esos dos alejándose, realmente estaba confundido y muy en shock, pero a pesar de querer respuestas tenia cosas que hacer. Pero antes de que digiera algo miro como varios juguetes los miraban curiosos, cosa que el felino se molestó. —¿Y ustedes qué?, ¡no somos show de nadie!, ¡Dejen de mirarnos! —Ordeno el felino haciendo que los juguetes rápidamente se alejaran y solo volvieran a su fiesta, Dogday se sonrojo muchísimo dándose cuenta que se había emocionado de mas que no midió que todos podían ver como este había besado a Catnap. —Bueno... no se ustedes, pero yo quiero disfrutar del lugar. —Dijo la conejita mientras se levantaba y tomaba a Bobby. —Vamos mi osita, vamos a explorar un rato. —Menciono coquetamente la coneja, cosa que la osa se rio avergonzada levantándose y alejándose con Hoppy. —Nos vemos. —Se despidió la osa con una sonrisa amistosa. Catnap miró de reojo cómo Hoppy y Bobby se alejaban entre risas, y luego volvió la vista a Dogday. Sus ojos, aunque todavía con un leve rubor en las mejillas por el beso, ahora estaban más serenos. Se inclinó un poco hacia su novio y, con una ternura muy distinta a su tono anterior, le dio un suave beso en la frente. —Lo siento Doggy, pero ya es hora y mi señor necesita de Poppy. —Dijo el felino, un poco triste de tener que separarse tan rápido de su hermoso perrito solar. Mientras se alejaba para ir con Poppy que solo estaba en la mesa, con una sonrisa ya que ella solo miraba el espectáculo de sus hijos. —Ya es hora, Poppy. Todos están esperándolo... a ustedes dos. Poppy asintió lentamente, sin una pizca de nerviosismo. Sus ojos se posaron unos segundos en el reloj colgado del fondo del salón, luego en los juguetes reunidos y charlando. Un murmullo creciente comenzaba a flotar en el aire: muchos sabían lo que vendría y lo estaban aguardando con ilusión contenida. —Gracias, Catnap —dijo con suavidad. Luego se puso de pie con la misma gracia con la que siempre se movía, y al hacerlo, casi parecía que el ambiente se aquietaba por unos instantes. Dogday se acercó enseguida, mirando a su madre con una mezcla de orgullo y ansiedad. —¿Estás lista? —Pregunto mientras extendió sus manos para que Poppy pudiera subirse, ya que el perrito seria su compañero esta vez para acompañarla en la reunión. Poppy lo miró y le ofreció una pequeña sonrisa cálida. —Lo estoy, No te preocupes cariño. —Dijo dándole una caricia a uno de sus dedos para demostrarle su confianza y seguridad. El perrito asintió rápidamente emocionado, para luego mirar a sus amigos que aún estaban sentados en esa mesa. —¿Vienen? —Pregunto el perrito mirando a Kickin, Crafty y Bubba. Kickin y Crafty solo asintieron. —claro amigo en un momento vamos. —Contesto Kickin mientras aun abrazaba a Crafty. —Estaremos en primera fila Dogday. —Respondió Crafty dedicándole una sonrisa. —Yo te apoyo desde aquí. —Contesto Bubba sin mucha energía. Después de eso el perrito asintió, así que junto a Catnap y Poppy comenzaron a avanzar lentamente entre los grupos de juguetes que comenzaban a notar su andar. Las conversaciones se iban silenciando poco a poco mientras la atención giraba hacia Poppy, que solo estaba recta con esa mirada serena. Hasta que por fin llegaron a ese escenario creado para los líderes. Un juguete había traído una silla larga la cual Poppy estaría, mientras acomodaba su micrófono a la altura de la silla, para que la muñeca hablara. Cuando se acomodaron, Dogday dejo a Poppy en la silla y solo dio un paso hacia tras, pero aun estando a su lado con una sonrisa. Catnap por su lado le susurro algo a Poppy, que hizo que la muñeca abriera un poco sus ojos, pero volvió a mantenerse serena. Fue entonces que ella solo suspiro y dio unos golpecitos al micrófono para hacer ruido y que los demás juguetes le prestaran atención. Provocando que los juguetes levantaran sus miradas y la sala se quedó en completo silencio. —Buenas noches mis queridos hijos. —Ella hablo con esa suave voz, haciendo que los demás se animaran y otros no reaccionaran. —Sé que muchos aún no pueden creer que estemos aquí. Que hayamos llegado a este punto. —Su voz era firme, pero gentil—. Todos hemos pasado por mucho. Hemos visto días difíciles, pérdidas, dolores que creíamos que jamás sanarían y unos... tomaron la horrible decisión, de irse de nuestras vidas. —Contesto Poppy, recordando a sus hijos quienes habían cometido suicidio. Pero ella jamás olvidaría sus pérdidas. Una oleada de emoción se extendió por la sala. Algunos bajaron la mirada, otros apretaron las manos de quienes tenían cerca. Otros simplemente escuchaban con una atención reverente. —Pero aun así... estamos aquí. Unidos. —continuó Poppy, dejando que la emoción se deslizara sutilmente en su voz. Su mirada recorría cada rincón del salón, como si hablara directamente a cada juguete allí presente. —Y esta noche, no solo quiero darles la bienvenida a un nuevo comienzo... también quiero decirles la verdad. Tal vez ya lo sepan, pero aun así merecen tener explicaciones. El silencio se volvió más denso. Algunas miradas se cruzaron con nerviosismo, otras con expectación. Incluso los murmullos cesaron por completo. —Todos ustedes... todos los que están aquí... no surgieron de la nada. —Poppy solo suspiro, ya había perdido la cuenta de las veces que tuvo que hablar sobre el tema, se sentía cansada y para ese punto solo quería descansar de ello—. Ustedes... fueron humanos, pero por monstruos les arrebataron su humanidad y de mis óvulos, se les concedió un cuerpo. Algunos juguetes abrieron los ojos con incredulidad, otros se quedaron inmóviles, tratando de procesarlo otros simplemente ya sabían el hecho, el Prototipo se aseguró de ello, pero aun así querían escuchar aquella confirmación de Poppy. —Modificados, alterados... —prosiguió Poppy con calma, aun sabiendo que sus palabras pesaban—. Efectivamente la verdad sobre cómo fueron creados es atroz y cruel... pero eso no signifique que ustedes deben cargar con esa verdad, a pesar de lo que son, ustedes mis queridos hijos siguen siendo libres, por ello nos hemos esforzado por darles aquellos derechos que les fueron quitados... solo por nacer. Nadie hablaba solo escuchaban, demasiada emoción se podía sentir en el aire, tanto positivas y negativas. Pero Poppy no paro ella quería dejar en claro su punto. —Y como madre... hice todo lo posible para que tuvieran un futuro. Uno donde no fueran vistos como errores. Donde pudieran sentirse seguros. Donde pudieran tener una segunda oportunidad de ser felices, de crecer, de vivir. Las miradas cambiaron lentamente. Algunos juguetes parecían confundidos, pero otros empezaban a comprender. A comprender por qué Poppy siempre estuvo allí. Por qué nunca se rindió. Por qué, incluso en el caos, los protegía o eso intentaba. —Pero no lo hice sola. —añadió, girando un poco su rostro—. Mi mejor amiga, Kissy Missy, fue mi roca en los momentos más oscuros. Sin su fuerza, sin su consuelo, no habría resistido al infierno que el mismo fundador me sometió. Kissy Missy, que estaba entre la multitud, bajó la mirada con humildad, aunque una pequeña sonrisa orgullosa asomó en sus labios, mientras a su lado estaba Huggy Wuggy quien tomo su mano para darle ese apoyo. —Dogday... —Poppy miró con ternura al perrito que estaba a su lado—. Fuiste tú quien dio el primer paso. El primero en demostrar que el cambio era posible. Nos diste esperanza cuando ni siquiera yo la tenía, fuiste el sol que necesitaba en mi oscuridad perpetua. Dogday se sonrojó levemente, pero no apartó la vista de su madre. Sus ojos brillaban de emoción contenida, tanto que su cola se movía con fuerza. No podía estar más orgulloso de su madre, ella realmente había hecho tanto por ellos que simplemente el perrito no podía creer que habían logrado tanto en estos meses. —A algunos humanos también... les debo mucho. Porque incluso entre aquellos que nos dañaron, hubo quienes se atrevieron a cambiar. A ayudarnos a sanar. A vernos como lo que realmente somos. —Explico Poppy, recordando a sus amigas y aquellos empleados que ayudaban con lo que podían para mejorar las condiciones. Pero en especial aquellos humanos que tenían a sus respectivos juguetes como sus amigos. Algunos juguetes sonrieron porque comprendían as que se refería ya que pocos tenían a sus respectivos humanos que los cuidaban. Como Mommy Long Legs quien tenía a su compañero o el Perro Oruga con su amigo el intendente que siempre lo acompañaba y cuidaba. —Y por supuesto... —hizo una pausa breve, su tono suavizándose aún más—, También agradezco a Catnap, tu apoyo y estrategias para poder ayudarnos a mejorar las condiciones de la fábrica, es una gran ayuda. Catnap asintió apenas, claramente emocionado, aunque su expresión no se quebró. Dogday miro con orgullo a su novio, la cual le sonrió con amor. Entonces... Poppy se detuvo. Su mirada se desvió hacia el micrófono. Aguardó unos segundos que se sintieron eternos. Su expresión cambió ligeramente. Más tenue, más vulnerable. —Y... el Prototipo. —Sus palabras fueron más suaves, más lentas—. Sin él... no estaríamos aquí. Fue él quien dio el último paso. Quien nos permitió tener una nueva oportunidad, como padre él nos dio su protección a pesar que algunas de sus decisiones fueron difíciles de tomar. Hubo una pausa. Algunos juguetes buscaron con la mirada. Pero Poppy no ocultó la verdad. —Él no aparecerá esta noche... al menos, no en cuerpo. —La voz de Poppy se volvió más suave. Una oleada sutil de decepción recorrió la sala. No era rechazo, sino una mezcla de anhelo y respeto; algunos aún esperaban ver con sus propios ojos a la figura que en su momento les inspiró temor... y que ahora, para muchos, era motivo de admiración silenciosa. Pero Poppy alzó el rostro con serenidad, recuperando su temple. —Aun así, no puedo evitar sentirme agradecida. Hemos recorrido un largo camino... y lo que hemos logrado es inmenso. Hoy solo deseo que disfruten de estas nuevas libertades, de esta nueva vida que hemos construido juntos. —Dijo con una sonrisa sincera, llena de calidez. Entonces miró de reojo a Catnap, quien asintió levemente, sabiendo que era momento de dar el siguiente paso. —Pero esta vez... no seré yo quien hable. —Poppy volvió a mirar al público con emoción en los ojos—. Ahora será el Prototipo quien tenga la palabra. Él tiene algo que decirles. Esa fue la señal que aquel ser necesitaba escuchar, todo el discurso lo había oído en un teléfono que había robado de los trabajadores, quien lo tenía Catnap en su pata. Un zumbido grave y distorsionado sacudió los altavoces, como si el metal rechinara contra sí mismo. El sonido vibró en los muros, haciendo que algunos juguetes se estremecieran. Luego, en medio del crujido eléctrico, una voz emergió, profunda, resonante, como si hablara desde todas partes y desde ninguna. —...Ah, por fin... silencio... orden... propósito. —La voz del Prototipo llenó la sala, pausada, imponente y la carga emocional de algo que ya no era del todo artificial—. Por años observé el caos que ustedes llamaban "normalidad". Lo contemplé desde lo más profundo de la ruina, sin intervenir... hasta que lo consideré necesario. Una pausa. Como si saboreara cada palabra. —Durante mucho tiempo observé. Calculé. Analicé cada momento en los que los humanos actuaron contra nosotros. —Una pausa breve— Y llegue a la conclusión que esos demonios tenían que ser erradicados, para dar paso a la verdadera libertad. Pero... mis planes cambiaron, porque se me explico que había otras opciones las cuales podíamos llegar a un nuevo futuro. Poppy solo se mantuvo callada mientras miraba a aquellos altavoces, donde el Prototipo hablaba, solo dio una suave mueca, sabiendo que tuvo que ver con ese cambio de decisión. —Uno en donde la paz que tanto se luchó, sea respetada y ustedes realmente no sufran del infierno, que en esta fábrica nos hace pasar. Para ese momento Kicki y Crafty ya estaban en primera fila, observando aquel evento, nadie hablaba solo miraban los mismos altavoces, mientras unos separaban sus manos como si estuvieran en un rezo más de 1006, y otros solo miraban con interés. —Hoy, celebran un nuevo inicio. Una reconstrucción. Y no habría sido posible sin eliminar al cáncer que durante años infectó sus cimientos. —Su voz se tornó más grave—. Harley... ha sido erradicado. Borrado de nuestra existencia. Un murmullo recorrió a los presentes. Harley había sido el símbolo del tormento, una sombra constante incluso en los días de luz. Saber que ya no existía era bastante liberador. —No me arrepiento. —Continuó el Prototipo—. Era necesario. Harley era una aberración. Un eco de lo peor del ser humano, amplificado por el poder y la impunidad. Su erradicación no fue crueldad... fue limpieza. Justicia. El silencio era total. No había siquiera un crujido. Los juguetes escuchaban, tensos, atrapados por el tono ineludible del Prototipo, entre el la admiración y el asombro. —Pero incluso yo... no soy inmune al cambio. —Dijo con una voz más profunda, introspectiva—. Durante décadas de observación, creí que la única verdad era la dominación. La eliminación de toda amenaza. Pero entonces apareció una variable que no pude destruir... ni ignorar. Unos segundos de pausa se extendieron. Poppy cerró los ojos, sabiendo lo que venía. —Poppy. —La voz del Prototipo no gritó su nombre. Lo pronunció con una gravedad casi reverente, como si invocar ese nombre fuera en sí mismo un acto sagrado—. Fue una anomalía que ni mis algoritmos más precisos pudieron erradicar. Su existencia desafió mi lógica, ... y su persistencia, finalmente, alteró mi propósito. Un asombro invisible recorrió la sala. —Por ello, hice un trato. —La voz del Prototipo se alzó como un clamor divino—. Un trato entre iguales. —Poppy y yo... lideraremos juntos. Ella, su madre que les concedió sus cuerpos y ahora una nueva oportunidad de vivir sus vidas. Yo, el padre que protegerá el equilibrio y el nuevo orden que se ha formado. Ella con su sabiduría. Yo con mi juicio. Dos fuerzas que se complementan para guiar este mundo hacia el verdadero renacimiento. Los juguetes se miraban entre ellos, con ojos agrandados por la impresión, por la fuerza de aquellas palabras que no solo prometían, sino que establecían una nueva era. —Aún queda mucho por reconstruir. Las cicatrices del pasado no sanan en un día... pero esta noche marca el inicio. La oportunidad de rehacer el mundo desde sus cimientos. —El Prototipo parecía omnipresente en cada rincón de la sala, como si hablara desde el mismo corazón de la tierra—. Disfruten de este cambio. Abrácenlo. No teman a la calma... no teman a la paz. Porque ahora. Soy su protector y Poppy, su guía. —Y si algún día la oscuridad vuelve a asomarse, no teman. Porque juntos, ella y yo velaremos por ustedes. Como líderes que eligieron su bienestar por encima de todo. Hubo una última pausa. —Bienvenidos, hijos del nuevo orden. Que esta noche sea su renacer. Y que el mañana... sea solo el comienzo. Los altavoces emitieron el último zumbido suave, y luego silencio. Por un momento, se quedo en paz. Los juguetes seguían inmóviles, procesando las palabras del Prototipo como si aún vibraran en el aire. De repente se escuchó un aplauso, luego le continuo otro y así sucesivamente hasta que todos, vitorearon, gritaron y se emocionaron ante aquellas palabras, ya que por fin comenzaban a ser libres. El Prototipo había sido claro, ya no debían temer por nada ni por nadie, sus líderes o padres los protegerían. Dogday por su parte sonrió y casi lloro de emoción, ya que significaba que podía amar libremente a Catnap sin temor a represarías, aunque faltaba mucho para eso aun así festejar el inicio que algo nuevo emocionaba al perrito, por parte de Catnap estaba igual, tanto que Emiro a Dogday y ambos se sonrieron con tanto amor y ternura, la felicidad que sentían sobrepasaba sus corazones. Querían ya abrazarse y besarse para festejar el nuevo cambio. Entonces, con una sonrisa suave, Poppy se levantó de la silla. —Mis queridos hijos... —dijo con voz clara, llena de calidez—. Esta noche, no lloramos, no tememos... celebramos. Hoy empieza la vida que tanto soñamos. Así que... —extendió los brazos con dulzura—. ¡Bienvenidos a la primera fiesta de este nuevo comienzo! Una chispa encendió la atmósfera. Justo entonces, los altavoces volvieron a activarse, pero esta vez no con palabras... sino con música. Un suave crescendo de melodías alegres, envolventes, festivas. Que hizo que los juguetes gritaran emocionados y llenos de felicidad, que unos hasta ya lloraban y otros no dudaron en disfrutar. De las esquinas de la gran sala, varios juguetes pequeños comenzaron a salir organizadamente. Algunos empujaban carritos llenos de comida, otros llevaban bandejas con bebidas brillantes, para ser depositados en las mesas de bufet donde se servían la comida para los empleados. Los aromas dulces se elevaron, avivando el ambiente. Los primeros pasos fueron tímidos. Uno que otro juguete se acercaba a las mesas, observando la comida con ojos brillantes, tomando bocados con manos temblorosas, como si no creyeran que era real. Pero bastaron unos cuantos segundos más para que esa incredulidad se transformara en risas, en abrazos, en saltos de felicidad. Uno a uno, comenzaron a integrarse a la celebración. Una marioneta de madera se acercó a un carrito y tomó un vaso con un líquido de colores vibrantes. A su lado, una figura de felpa con vestimenta de caballero levantó una galleta como si fuera un trofeo. —¡Por el nuevo amanecer! —gritó entre risas, y fue como una chispa encendida en pólvora. Los juguetes comenzaron a llenar la pista improvisada en el centro del gran salón. Una figura de una bailarina de felpa giraba al ritmo, mientras un pequeño robotito de juguete intentaba imitarla, causando carcajadas a su alrededor. Una pandilla de juguetes comenzó a hacer movimientos rítmicos convertidos en pasos de baile, mientras un grupo de juguetes pequeños de peluche los animaba con palmas torpes. Todo se volvió una mezcla de colores, formas y risas. Gracias al prototipo que había hackeado el sistema de altavoces, un grupo de juguetes estaba encargados en la cabina donde se encargaban de poner música, mientras en sus lugares bailaban. Los mismos juguetes que ahora bailaban en círculos, reían, y se abrazaban como si por fin entendieran lo que significaba estar a salvo. Poppy los observaba desde el escenario. Su mirada recorría cada rincón. A cada risa, a cada lágrima de alegría, Poppy solo sonrió sintiendo como su corazón se alegraba por sus hijos. Dogday por su parte movió con fuerza su cola juntando sus manos, mirando con admiración todo lo que habían creado, pero de repente sintió como alguien tocaba su hombro, cuando se volteo ni siquiera pudo reaccionar cuando Catnap atrapo sus labios con los suyos. El perrito se sonrojo, pero no dudo en corresponder, al tomar las mejillas de su novio para incrementar ese beso tan caliente y emocionante. Tuvieron que separarse provocando que que un hilito de saliva los uniera, pero se miraron directamente a los ojos, mostrando su amor y su ternura al punto que el perrito no pudo evitar soltar una risa de una estúpida enamorada colegiala. —¿Listo para disfrutar? —Pregunto el felino lunar. Su mirada estaba cargada de cariño, casi devoradora en su ternura. El perrito asintió con una risa bajita, visiblemente emocionado, tanto que apenas podía hablar.—Sí... demasiado listo —dijo con voz entrecortada, aún sorprendido por lo maravilloso que todo se sentía. —Por cierto, Doggy... ese conjunto te queda increíble. —añadió Catnap, recorriéndolo de arriba abajo con descarado aprecio, sus ojos brillando de admiración—. No puedo dejar de mirarte, estás precioso. Dogday se sonrojó de inmediato, sus orejas temblaron ligeramente por la intensidad del halago. Pero su corazón brincó de alegría al sentir que, incluso ahora, seguía gustándole tanto a Catnap. —Ohhh Kitty... qué cosas dices jeje... Tú también estás muy guapo, como siempre, mi elegante gatito. —le respondió con una risa tímida, tratando de bajar su rubor, aunque el amor en sus palabras era tan evidente como el calor en sus mejillas. Pero entonces, mientras sus ojos brillaban por el momento, Dogday desvió la mirada y notó a su madre, sentada aún en su lugar, sonriendo en silencio mientras observaba a todos los juguetes disfrutar. Su expresión se suavizó. —Espera un momento, ¿sí? —le dijo a Catnap, quien solo asintió con una sonrisa comprensiva. Dogday caminó entre los grupos danzantes y se acercó a Poppy. Se agachó un poco a su altura, con esa ternura con la que siempre la miraba. —Poppy... ¿estás bien? —le preguntó con voz suave, sincera, cargada de cariño. La muñeca solo asintió con una sonrisa suave, cargada de paz. —Sí, mi niño... todo está bien —dijo con ternura, posando su mirada brillante sobre la multitud de juguetes que reían, bailaban y se abrazaban entre luces cálidas y música vibrante—. Solo contemplo cómo mis hijos disfrutan de esta hermosa noche. Una que, durante tanto tiempo, creí imposible. —Soltó una risa bajita, nostálgica, mientras su voz temblaba suavemente con la emoción contenida. Luego, alzó una mano con un gesto elegante hacia Dogday. Él entendió al instante y se inclinó con cuidado para alzarla entre sus brazos. En ese mismo momento, Catnap se acercó y se colocó a su lado, como si nunca hubiera estado en otro lugar. —Bueno, ¿y qué esperan? —dijo Poppy con esa chispa juguetona en la voz, acariciando suavemente la mejilla de Dogday con una dulzura maternal—. Vayan, mis pequeños. Vayan a disfrutar. Esta fiesta es para ustedes. Se la han ganado. Dogday asintió, conmovido, y la abrazó una última vez, sintiendo el calor reconfortante de su madre. Con delicadeza, la dejó de nuevo en el suelo. Luego, tomo la pata de Catnap, se giró hacia él. Sus ojos brillaban de emoción. Ambos caminaron hacia la pista de baile, riendo. El amor, la música, la alegría... todo se mezclaba de forma perfecta para aquellos antes que deseaban disfrutar de esa noche. Poppy los observó alejarse con orgullo, su corazón vibrando con una mezcla de amor y gratitud. Fue entonces que una voz familiar y juguetona se alzó entre el murmullo festivo. —¡Poppy~!,¿Qué estás haciendo?, ¡vamos ven con nosotros! —Canturreó Mommy Long Legs desde el otro lado de la pista, agitando sus largos brazos con entusiasmo mientras se movía al ritmo de la música, riéndose y divirtiéndose. Poppy soltó una risita y negó con la cabeza suavemente. —Ya voy, ya voy... —murmuró para sí misma. Mientras daba sus primeros pasos hacia la celebración, bajando de ese lugar caminando entre los juguetes que le daban espacio para no pisarla, los colores de la fiesta se reflejaban en sus ojos azulados. Era el final de ese infierno. Y el comienzo de algo mucho más grande. De una nueva vida. ☆*゚ ゜゚*☆*゚゜Comentario de la escritora☆*゚ ゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*゚ Holiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii mis queridos lectores!!!!!!!!! ¡OTRO DOMINGO MAS DE ESTA NOVELA! Jajaja esta vez les traigo el capitulo mas temprano, la razón es que ya lo había corregido y dado sus toques desde hace unos días, pero iba a subirlo mas temprano, pero quería esperarme porque aun no terminaba los dibujos que quería mostrarles, pero ya al fin termine uno muy interesante 7w7r que si quieren verlo sin censura en ao3 , están al final de mis comentarios, además de mostrar nuevos dibujos de una de mis lectores uwu, pero primero a lo principal. ¿Qué les pareció el capítulo? Veran para mi fue muy sencillo de hacer, la verdad este capitulo en realidad era parte del anterior, pero me di cuenta que eran en total 60 paginas, asi que si o si tuve que dividirlo para que no sea pesado, La verdad probablemente sea el que casi no aporte mucho a la trama mas que solo se mostro como el prototipo dio su discurso y la problemática de Picky y la reacción de los Smalling al enterarse que ella es amiga de uno de los Nightmares. Les tengo una pregunta, Si fueran los Smalling, ¿Cómo reaccionarían a lo que hizo Picky? El siguiente capitulo se viene como tal la fiesta y algo de picante ejeje 7w7r. Mientras tanto sigan disfrutando de estos capítulos vainillas uwu, realmente espero que los atesoren mucho jeje. Ahora si les cuento un poco de mi viaje, dios mio fue tan hermoso que quisiera volver a ir, me compre muchas cositas y ni hablar de la rica comida TwT, dios mio la forma en como se veía las montañas y como atravesamos la montaña por un túnel estrecho, además era como estar en un juego de terror por ese túnel cosa que me dio muchas ideas para libros y eso jeje, y ni hablar cuando Sali de ese túnel para ver aquel pueblito mágico tan hermoso y precioso, rodeado de naturaleza y en un dia destivo. O la iglesia con esa catedral tan preciosa, joder fue un soplo a mi alma jeje. Lo único malo era el viaje, ay dios de tan solo recordarlo mis pies me duelen TwT. En fin recuerden mis amados lectores viajes, a cualquier parte que deseen, disfruten de su vida, gocen, sean felices, no todo es trabajo o estudios. Ustedes disfruten de todo lo que tengan jeje recuerden son humanos no maquinas. Ahora pasamos a la sección de dibujos uwu, recuerden los lectores de fanfictionero para ver los capitulos, deben verlo desde wattpad o en ao3. Por favor denle créditos a la increíble artista caneladoll99, quien hizo estas obras maestras es que mi dios como no amar su trabajo tan hermoso y precioso jejeje uwu, definitivamente deben seguirla y seguir viendo sus dibujos, van a terminar enamorados por lo tiernos y adorables que son jeje. Miren a la preciosa Lumielle, la hija de Crafty y Kickin, aquí uno de mis headcanons uwu si Lumielle hubiera vivido, ella seria la cachorra mas consentida de toda la fabrica, empezando con tener unos tios geniales que le consentirian demasiado como Smlaling Critters, y seria la nieta favorita de Poppy quien haria lo que sea por la pollita (Es tambien potranca porque es parte unicornio ustedes me entienden). Digamos que mi amiga XD se volvio fan del nuevo ship de Mako x Picky jajaj y quien no?, si se ven tan adorables juntos, ademas como bonus extra tambien tenemos a un Dogday y a un Catnap tan adorables vestidos para la fiesta que se viene, es que dios mio solo miren como se miran con tanto amor!!!, como no amarlos?, ademas miren como Mako mira a picky, como si quieresa comersela 7w7r jejejeje.  Este dibujo me lo hizo por mi cumpleaños TwT, es que dios mio tan lindo y precioso carajo, admiren su precioso arte joder!!! Para los que son fan del ship Poppy x 1006 les comparto una mini historia que hizo mi amiga de esta parejita jeje, dios mio como no amarlos a estos dos tambien. Por ultimo de sus dibujos, solo miren esta chulada tambien dibujo a Moonlight y a Sunshine uwu, es que miren lo adorables que son tan felices de estar con mami Tayla, dios este dibujo de mio un ataque de ternura y una fuerte emocion de felicidad. Grite como loca cuando me lo mando y dios no pude contenerme a compartirselos jeje. Recuerden seguirla para ver mas de sus hermosos dibujos uwu.   Ahora si les presento tambien mis dibujos, ojo no soy una artista como mi amiga, asi que etsoy practicando jeje, hice de dos formas la primera en papel y la otra en digital, la siguiente les mostrare como dibuje en acuarales. Recuerden con censura aqui en Wattpad, sin censura en ao3 AHora si, espero que reconozcan a quien dibuje, Saben quien es? Jeje Me costo un huevo dibujar los pezones y la espalda TwT, pero adore como me quedaron los lunares. Y ni hablar tambien como me costo dibujarle la vagina TwT, y la parte de perfil. No saben como adore dibujar expresiones ahegao super lascivas asi puercotas, sin dejar nada la imaginacion jeje, practique bastantes posturas uwu, algunas si fueron complicadas y otras no tanto. Ademas que para este punto me imagino que unos no saben quien es y otros le atineron, basicamente es Poppy pero esta Poppy es la version de Bitchday, ya que es de tamaño real.  Aqui les muestro la Poppy de Lejos de tus ideales con la Poppy de Bitchday.  Basicamente Poppy de Lejos de tus ideales, es una enana sabrosota, me costo un huevo dibujar bien su cuerpo sin que parezca una niña, busque muchas referencias de mujeres enanas TwT, espero haberlo logrado, porque recordemos que Poppy es basicamente ya una adulta en mi fanfic.  Ademas que como ella es una muñeca por eso la deje segmentada de sus miembros, para dejar en claro que sigue siendo una muñeca, hago esto porque dentro de dos capitulos van a necesitar una referencia para imaginar su cuerpo desnudo 7w7r, no les dare spoilers mas que este, pero guarden muy bien su imagen jeje lo van a necesitar.  Por ultimo este lo hice en digital. Aun no esta terminado, espero la siguiente semana ternerlo terminado, es mi adorable Dogday a mi estilo, aunque claro nunca me acostumbre a dibujar furros, asi que me costo bastante hacerlo TwT, aunque claro necesito si o si practicarlos, porque ya estoy comenzando a ver los diseños finales de los personajes para presentarlos en tiktok y jalar mas gente a que lea mi obra uwu o simplemente compartir algo nuevo jejeje.  Que tal me quedaron mis dibujos? Bueno eso seria todo de mi parte mis amados lectores, hasta la siguiente semana. Los amo!!!
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