Capitulo XXXIII. El dulce néctar de la miel parte I.
21 de octubre de 2025, 0:33
Notas:
⚠️Advertencias⚠️
🐈⬛ Capitulo Corto.
🐈⬛Esta historia es para el público adulto, por lo tanto, si eres menor de edad, te pido de la mejor manera que salgas de la historia, pero aun así si decides ignorar mis advertencias, entonces solo me queda advertirte que estas bajo tu propio riesgo, esta historia encontraras temas moralmente cuestionables, turbios, gore, abusos de todo tipo, altamente toxicidad, sinceramente esta historia hará que te revuelva el estómago. Por lo tanto, estas bajo tu propio riesgo, no quiero saber que después de esto quieras quejarte o que tus padres vengan a quejarse porque serás bloqueado de inmediato. Eso sería todo para aquellos menores de edad.
El aire aún olía a dulces tibios y esencias frutales cuando Catnap y Dogday se sentaron a un costado de la pista de baile, mientras tenían un platillo en sus manos, ambos estaban juntos disfrutando del calor mutuo.
Catnap le dio un mordisco curioso a una pequeña galleta mientras sus ojos no se apartaban de su pareja.
—Mmm... está buena —comentó, saboreando con gusto el felino bastante feliz—. Pero no tanto como lo bien que luces esta noche. —Le guiñó un ojo a Dogday, con esa sonrisa felina que usaba para desarmarlo por completo.
Dogday, que justo se había metido un bocado en la boca, se atragantó ligeramente entre toses y un rubor que le subió hasta las orejas.
—¡K-Kitty! No digas esas cosas de golpe... —respondió bajito, intentando cubrir su rostro con una servilleta—. Ya sabes que no sé cómo reaccionar cuando haces eso...
—Y aun así te pones igual de bonito cada vez. —Catnap se inclinó hacia él, ronroneando suavemente—. Eres como un pastelito recién horneado. Dulce, suave... y todo mío.
Dogday se hundió aún más en su asiento, a medio camino entre la timidez y la risa. Pero la calidez en sus ojos no se podía ocultar.
Fue entonces que dos figuras se acercaron entre el gentío, con paso alegre y sonrisas contagiosas.
—¡Ahí están los tortolitos! —exclamó Bobby, agitando su brazo mientras arrastraba consigo a Hoppy, que saltaba entusiasmada—. ¡Estábamos buscándolos! ¿Acaso se escondieron para darse más besitos? —Pregunto la osita bastante divertida.
—¡Que fiesta tan emocionante! — Hoppy exclamo, mientras abrazaba a sus amigos y se sentaba a lado de ellos, la coneja se veía bastante energética con una sonrisa triunfal.
—Nos alegra que estén bien —dijo Bobby mientras tomaba asiento junto a ellos—. Esta noche es... extraña, ¿no creen? Todo se siente tan... irreal.
—Pero lo es —asintió Catnap, mirando a su alrededor—. Por primera vez, todo esto no es una ilusión. Es real. Y se siente bien.
Compartieron un momento de silencio, observando a su alrededor. La pista seguía llena de luces, figuras que bailaban y giraban bajo los destellos.
Fue entonces que los cuatro notaron algo al otro extremo de la pista.
Mako el Nightmare Critter de mirada amenazante bailaba, con movimientos tranquilos junto a Picky. Muy juntos. Abrazando la cintura de la cerdita, haciéndola girar, luego ambos giraron como si realmente siempre estuvieron conectados. Picky sonreía, con las mejillas ligeramente coloradas y los ojos entrecerrados de pura felicidad, riendo mientras disfrutaba de su noche.
Hasta que termino la canción y empezó otra, pero los dos se quedaron quietos mientras hablaban, hasta que llegaron los demás Nightmares Critters, Poe abrazo del hombro a Mako y Rabie que poseía un vestido que remarcaba sus curvas, solo miraba a Picky y esta había sonreído de forma maliciosa, parecía que esta decía algo que había hecho que Picky se incomodara y retrocediera, pero Mako solo se puso entre ella y le arrebato la bebida a Rabie para dársela a Picky y abrazarla de la cadera, mostrando lo protector que se había vuelto, lo que hizo que Rabie solo cruzara de brazos y bufara, mientras los demás Nighmares se reían. Después comenzaron a hablar como si nada hubiera pasado, mientras se retiraban a su mesa, al mismo tiempo que Mako tomaba la mano de la cerdita y la guiaba con ellos.
—¿Es en serio? —murmuró Catnap, arqueando una ceja. Sin creer que los Nightmares realmente no le hicieran daño Picky, definitivamente se le hizo muy extraño.
—Yo... aún no me lo creo —añadió Hoppy—. ¿Picky? ¿Con los Nightmares?, sinceramente estoy enojada... lo siento no puedo evitarlo. —Explico la conejita verdosa, mientras se cruzaba los brazos. —Ella sabe lo que te hicieron Dogday, lo vio todo... pero aun así... ella está con ellos.
—Confió en ella Hoppy, es nuestra amiga—remarcó Dogday, rascándose la oreja, aunque en lo más profundo de su corazón, sentía como su amiga lo había lastimado indirectamente, aunque deseaba que después de esto, pudieran hablar de forma con calma y tratar el tema, además de que era necesario una explicación. —Realmente sé que ella jamás haría algo que nos lastimara, siendo ella. Además, por algo ni siquiera me han molestado ni a Catnap...—Explico el perrito realmente tranquilo, mientras recargaba su cabeza en el hombro de su pareja.
El felino solo bufo y con su cola rodeo la cadera del perrito solar.
—Bueno —intervino Catnap, mirando de lejos a los Nightmares Critters. — mientras no vuelvan a molestarnos...
—No te culpo, ellos son malos y nos atacaban sin razón...que es normal que desconfiemos de ellos. —Menciono la osita suspirando mientras miraba a su amiga feliz, a lo que Bobby no dudo en sentirse emocionada por ella, pero un poco desconfiada. —Pero debemos estar feliz por ella, probablemente encontró un verdadero amigo especial...
La osita murmuro recordando la situación de Buba, no iba a defender a su amigo. Cuando se enteró lo que hizo por supuesto se enojó por jugar de esa forma con Picky.
Fue entonces que ella miro a una dirección en concreto notando que Bubba estaba rodeado de otros juguetes hablando como si nada, pero a veces desviaba su mirada para observar a Picky, pero podía disimularlo.
—Bueno dejemos de lado eso, vayamos a disfrutar. —Dijo Bobby con una sonrisa mientras tomaba la mano de su novia. —Vamos Hoppy quiero bailar contigo.
La coneja se sonrojo bastante, pero, aun así, ella le dedico una sonrisa coqueta a su linda osita. —Lo que tú digas mi osita. —Pronuncio la coneja dejándose llevar por su novia.
Dogday y Catnap se miraron con complicidad, compartiendo una carcajada suave que se perdió entre la música y las luces titilantes.
—Bueno, supongo que ahora nos toca disfrutar a nosotros —murmuró Catnap con un ronroneo travieso, frotando con ternura su mejilla contra la de su novio, dejándose envolver por su calidez.
Dogday soltó una risita nerviosa, pero sus ojos brillaban con entusiasmo.
—Jeje, sí... ¡Vamos a bailar, Kitty! —exclamó con emoción, poniéndose de pie de un salto.
Entonces, moviendo sus caderas con un ritmo juguetón, comenzó a caminar hacia la pista, pero no sin antes girarse para mirar a Catnap por encima del hombro. Con una sonrisa pícara, alzó la cola y la movió con coquetería, haciéndole una clara invitación silenciosa.
—¿Vienes o vas a quedarte ahí ronroneando solo?
Catnap entrecerró los ojos, encantado, y se levantó de inmediato con una risita baja.
—Cuando te pones así... ¿cómo podría resistirme? —Se expresó el felino seductor, mientras se levantaba e iba tras de Dogday.
Y juntos, tomados de las manos se perdieron entre las luces de la pista. La música cambió de ritmo, suavizándose hasta convertirse en una melodía lenta y envolvente. Dogday guio al felino con él, hasta quedar pegados, el perrito llevo una de las patas de Catnap en la cadera, el felino se tensó mientras respiraba con nerviosismo.
Fue entonces que el perrito comenzó a pegarse al cuerpo del felino, y con ello comenzó a avanzar, moviéndose al ritmo de la música que a diferencia de Catnap, comenzaba a tropezar un poco, haciendo que el perrito se riera un poco.
Catnap se veía un poco torpe, sus patas buscando el lugar correcto, tratando de seguir el ritmo sin mucho éxito. Su mirada se llenó de duda, y casi susurrando, admitió.
—No sé bailar así, Doggy... nunca aprendí.
Dogday sonrió con paciencia, apretando suavemente su pata entre las suyas.
—Tranquilo, Kitty. Yo aprendí con los niños. Cuando empezamos a ayudar con los ejercicios, teníamos que movernos juntos, y varias niñas querían bailar lento... así que nos enseñaron en la tele, paso a paso.
Mientras hablaba, comenzó a guiarlo despacio, moviendo sus patas con suavidad para que Catnap entendiera el ritmo y la posición. Haciendo que el felino mirara los pasos de su novio, estando encantando de observarlo.
—Mira, solo hay que sentirnos uno... No importa si al principio uno no sabe, lo que importa es estar juntos.
Catnap dejó escapar una sonrisa cálida, confiando en Dogday, y poco a poco empezó a encontrar el pulso, moviéndose al compás. Sus cuerpos se balanceaban con armonía, y la timidez dio paso a una alegría tranquila, compartida.
—¿Ves? —susurró Dogday con voz suave y cálida, tan cerca que su aliento acarició la oreja de Catnap—. Ya lo tienes.
Catnap respondió con un ronroneo profundo, que vibró en su pecho como una melodía silenciosa. Cerró los ojos lentamente, dejándose guiar, rendido por completo a la ternura del momento. El mundo alrededor pareció desvanecerse. Solo existían ellos, envueltos en el lento vaivén de la música, abrazados en una danza que era más una promesa que un simple movimiento.
Las patas de Catnap encontraron el ritmo con más confianza, sus pasos ya no eran torpes, sino guiados el perrito solar. Dogday sonrió, ocultando su rostro en el hueco del cuello de su amado, respirando ese aroma suave a lavanda que siempre lo calmaba.
Catnap, en respuesta, recargó su mejilla con delicadeza sobre la cabeza de Dogday, acariciándolo instintivamente con la cola, como si envolviera su amor en cada movimiento. El calor del perrito solar le llenaba el pecho, le daba fuerza... y sentido. Estaban juntos. Verdaderamente juntos.
La sala brillaba con luces tenues, como luciérnagas flotando en el aire, y a su alrededor la fiesta continuaba, pero para ellos el tiempo se había detenido. Ya no eran solo dos juguetes en una celebración... eran dos almas danzando en la intimidad más pura.
En otro rincón del salón, entre las luces suaves y la música envolvente, Kickin y Crafty compartían su propio pedazo de cielo. Bailaban pegados, pecho con pecho, como si sus cuerpos hubieran sido moldeados para encajar perfectamente el uno con el otro. Sus movimientos eran lentos, fluidos, una coreografía natural.
Crafty, con la seguridad de quien se entrega sin miedo, dejó que su pareja la guiara. Giró sobre su propio eje con gracia, su cabello se elevó con el aire mientras sus pulseras tintineaban con un ritmo suave, delicado. Eran las mismas pulseras que se habían colocado el día que unieron sus corazones en matrimonio, hechas a mano.
Al volver a los brazos de Kickin, el ave la estrechó con ternura y sin esperar más, selló el momento con un beso profundo. No era apresurado ni impulsivo, sino apasionado y lleno de dulzura, como si a través de ese contacto sus almas se fundieran en una sola melodía. Después de ello volvieron a bailar.
Cada Smalling Critter disfrutaba su noche, como Bobby y Hoppy quienes hablaban y comían con un grupo de juguetes, Bubba por su parte estaba hablando con una de los juguetes hembras como si realmente ya le importara muy poco a su alrededor.
El mundo alrededor se desdibujaba en luces cálidas y suaves destellos, pero para Catnap y Dogday solo existían ellos dos. Los demás desaparecían, la música parecía hablarle directamente al corazón, y en medio de ese vaivén dulce de cuerpos abrazados, algo más profundo emergía entre sus miradas.
Dogday levantó el rostro del cuello de su pareja, sin soltarlo, y lo miró con ternura infinita. Sus ojos brillaban con esa calidez que solo alguien verdaderamente enamorado podía ofrecer.
—Te amo, Catnap... más de lo que las palabras pueden decir. —susurró Dogday, su voz temblando apenas por la emoción, mientras acariciaba con el hocico el pelaje suave del cuello de su pareja.
Catnap cerró los ojos, ronroneando al sentir la calidez de ese amor, ese amor que tantas veces lo había salvado, que había hecho que pudiera ver aquella luz de ese sol tan cálido.
—Y yo a ti, Doggy... no hay lugar donde quiera estar más que aquí, contigo. Ronroneó mientras su frente se apoyaba contra la del perrito. Pensando que deseaba poder proponerle matrimonio en ese momento, volviéndose más perfecto, pero aun no terminaba las pulseras, pero pronto tendría su momento.
Se quedaron así un instante más, bailando lentamente, en un abrazo de corazones que ya no necesitaban palabras.
Pero entonces, el ambiente cambió.
Ella es ese sueño
Que tuve despierto
Como una ráfaga de viento que despierta los sentidos, la música dio un giro inesperado: las suaves melodías románticas dieron paso a una base rítmica, cálida, provocadora.
Un recuerdo leve
De esto que siento
—Espero que estés listo para la parte divertida. —dijo con un guiño, antes de comenzar a moverse con soltura.
Una sacudida
A mis salidas
Cada paso que daba era una invitación. Las caderas de Dogday se balanceaban con una elegancia profunda y sensual, marcando el ritmo con una precisión que parecía brotar de lo más íntimo de su ser, como si la música fluyera poseyera al perrito solar, que balanceaba sus caderas de forma rítmica y provocativa. Levantaba los brazos y luego las bajaba rozando su propio cuello, bajando por su pecho, hasta quedar en sus caderas tentadoras.
La cima de un beso en un brinco suicida
Con un suave giro, dio la espalda a Catnap, sus posaderas moviéndose al compás, ondulando con un vaivén hipnótico que hacía que la temperatura de Catnap aumentara sin remedio. Meneando sus glúteos, mientras el perrito lo miraba de reojo y sus manos levantaban un poco sus orejas largas, decoradas con esas hermosas flores, destapando su cuello de forma tentadora, mostrando aun la marca de Catnap. Dogday solo suspiro mientras parpadeaba con suavidad.
Chequea como se menea
La cola de Dogday se deslizaba lentamente, rozando la pelvis de Catnap con una caricia sutil, electrizante, dejando una sensación cálida y casi provocativa, lo que hizo que el felino soltara un suspiro lleno de gas rojo, sintiendo como sus venas se calentaban. El roce era tan nítido lo hice cosquillear de forma placentera, lo suficientemente cercano para despertar el deseo más profundo.
Tiene algo de robot en su táctica
Me agotó la batería su técnicaSu modelo vino con cintura plásticaCon los movimientos de la mujer biónica
Después, con una vuelta ágil y llena de gracia.
Tan encendia'
Con la sangre high, prendia'Hoy no quiere ver la luz del díaNo trajo brújula, esta noche anda perdia'
Dogday se acercó, deslizando sus manos con una suavidad calculada desde el pecho de Catnap hasta la base de su cuello, acariciando con firmeza, pero sin prisa, como marcando un territorio que tantas veces deseo marcar, pero no podía evitar sentirse posesivo, con su gatito lunar. Sus dedos rozaron su pelaje con una ternura llena de lascivia, mientras sus ojos buscaban los de Catnap, mostrando su ternura y su tentación.
Su sistema seductivo calentándose
Métete a su frecuencia, está sintiéndoseSus fluidos corporales reportándoseRobótica en la pista, ta' luciéndose
Luego retomó la danza, moviendo sus brazos arriba y abajo, sus caderas oscilando con la misma cadencia irresistible, moviendo su culo en círculos y su cola buscaba su propio ritmo, buscando seducir a su novio y que solo la luna pueda ver al sol.
Salió a la disco a bailar una diva virtual
Chequea cómo se menea
Catnap no podía apartar la mirada. Su novio brillaba con cada movimiento que hacía, como si la música lo envolviera y lo guiara con una energía irresistible. Era imposible no sentirse atraído por esa forma tan natural en la que Dogday se movía, tan seguro, tan entregado... tan provocador.
—Por 1006...—murmuró Catnap con una sonrisa embobada, sintiendo su corazón latir más rápido, embriagado por el deseo y la admiración, ante su bello sol deslumbrante que lo cortejaba con esos movimientos tan sensuales.
Ella es ese sueño
Que tuve despierto
Su corazón palpitaba con fuerza, como si quisiera salir de su pecho. Ya no podía contenerse.
Con pasos suaves pero decididos el ambiente, la música lo hicieron entrar en un estado de euforia, al punto que sus instintos animales lo gobernaron.
Ahora tenía que cazar al sol y jamás dejarlo ir.
La cima de un beso en un brinco suicida
Catnap se acercó hasta él, pegando su cuerpo al de Dogday con una necesidad silenciosa, profunda. Sus manos se deslizaron por la suave curva de su cintura, hasta posarse en sus caderas que aún se movían con sensualidad, como si bailaran solo para él. El calor de sus cuerpos se mezclaba, y la música parecía desvanecerse por un segundo, dejándolos en una burbuja solo suya.
Su fuente de energía
Cautiva mis sensores
Cerró los ojos y se inclinó, aspirando profundamente el aroma cálido y familiar del cuello de su pareja, ese perfume dulce con un toque de vainilla que siempre le hacía sentirse en casa. Rozó su nariz por la piel de Dogday, dejando un suspiro que erizó cada fibra de su espalda, provocando que el perrito jadeara y soltara su lengua regordeta, la cual lamio sus propios labios.
Dogday rio con suavidad, encantado por la reacción de su novio, y siguió bailando mientras sus mejillas se sonrojaban, más lento ahora, más pegado, mientras guiaba las manos de Catnap hacia sus costados, invitándolo a seguir el ritmo con él.
—Eres mío... —susurró Catnap contra su oído, ronroneando con voz baja, posesiva, embriagado por la intimidad del momento.
Su fuente de energía cautiva mis sensores
Pues no hay quien la controle cuando baila encendia'Tiene dentro esa chispa que quema transistoresY bebe de un elixir que enciende sus motores
Y Dogday, giro suavemente para quedar cara a cara, le dedicó una sonrisa cargada de amor y deseo antes de envolverlo con sus brazos, dejándose llevar por el ritmo envolvente. Dejando en claro que se había dejado atrapar.
Salió a la disco a bailar una diva virtual
Chequea cómo se menea
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King y Bu se encontraban junto a una de las largas mesas del bufet, disfrutando sin culpa de los bocadillos cuidadosamente preparados. Bu tenía ambas mejillas infladas por la comida, mientras King picoteaba un pastelito con elegancia, aunque sus ojos de botones brillaban con picardía.
—Te vas a atragantar, Bu —dijo King, riendo al ver cómo su amigo devoraba una fila de mini sándwiches—. ¡Eso no se va a escapar!
—¡Está demasiado bueno! —respondió Bu con la boca llena—. Si esta es la comida del nuevo mundo... ¡no quiero volver al viejo!
King negó con la cabeza, divertido, justo cuando un grupo ruidoso se acercó por detrás. Era ArcoRabbit, quien avanzaba con su andar saltarín, seguido de un grupo de juguetes que claramente se habían convertido en su pequeño séquito de amigos. Algunos reían, otros compartían anécdotas de la fiesta, y uno de ellos incluso hacía malabares con pelotitas de colores.
—¡Bu, King!, ¡Hola! —saludó ArcoRabbit, alzando una pata emocionado de ver a ese par ahí, Arco no por nada era uno de los juguetes más sociables pocos podían competir su nivel de energía y su aura tan energética—. ¿Ya probaron los pastelitos de frambuesa con chispas? ¡Es como morder una nube mágica!
—Mmmm no, pero suena delicioso. —Dijo King con calma mientras se acercaba a Arco y le daba una suave caricia en su cabeza, Bu por su lado volteo sus ojos, dejando en claro que a veces le molestaba convivir con Arco por su energía tan imperativa, siendo aquel juguete de fantasma bastante amargado y sarcástico.
Mientras King se encargaba de hablar con los niños, Bu solo se concentró en comer, hasta que de pronto, Bu sintió un empujón en la espalda que le hizo derramar parte de su bebida.
—¡Oye! —gruñó, dándose vuelta con el ceño fruncido—. ¡¿Quién demonios empuja sin mirar?!
Pero en vez de un culpable atrevido, vio a Dogday quien había llegado, la cual se notaba que estaba un poco asustado, ya que el pobrecito se había tropezado y si no fuera porque Bu estaba ahí, habría caído al suelo.
—¡Ay, perdón, perdón! Me tropecé con la decoración esa con lucecitas... ¡no vi por dónde iba! —se disculpó el perrito solar, bastante arrepentido de haber empujado a Bu.
Bu se cruzó de brazos, fingiendo estar ofendido, pero no pudo mantener la compostura al ver la cara de Dogday, no podía enojarse con su amigo, así que no dudo en hacerle una broma.
—Jeje, pero si es Dogday, ¿Tanto brillas que no viste las luces? —se burló, y todos estallaron en carcajadas.
Dogday también se rio porque entendía la referencia, siendo que su nombre significa el día, por lo que no pudo evitar reírse y sonrojarse. —Jajá muy gracioso Bu. —Menciono el perrito mientras caminaba a las bebidas y tomaba una copa para beber. Es entonces que escucho como llamaban su nombre.
—¡DOGDAY! —Grito Arco Rabbit oraba que se abalanzo hacia él para abrazarlo con fuerza, provocando que el perrito se sorprendiera. Pero no dudo en sonreír mas y abrazo a su pequeño amigo.
—¡Arco!, ¡qué maravilla verte! —Dijo energético el perrito, cargando al conejito por las axilas y así abrazarlo con más fuerza, ambos rieron mientras pegaban sus mejillas mutuamente, mostrando una escena tan familiar y cálida.
King por su parte se acercó poniéndose a lado de su amigo especial, mientras el grupo de juguetes que acompañaban a Arco se distrajeron comiendo unos dulces.
—Es bueno de verte Dogday, ¿Cómo te la estás pasando? —Pregunto King curioso por su amigo.
—Me lo estoy pasando increíble, jeje no puedo creer que esté pasando esta fiesta, disfrutar con Catnap y ver a mis amigos también divertirse. Me llena un placer increíble. —Explico Dogday mientras sonreía, al mismo tiempo que seguía abrazando a Arco. Bu y King se miraron contentos.
—Bueno eso es cierto, es imposible de creer. —Continuo King.
—Si... yo pensé que tendríamos que matar a la huma...—Antes de que Bu terminara de continuar, King le dio un fuerte codazo en su costado provocando que Bu escupiera y se quejara de dolor, mientras Dogday lo miraba chorizado por lo que iba a decir el juguete.
—¿Qué?, ¿Matar? —Pregunto Arco sin entender nada, pero al mismo tiempo impresionado por las palabras del juguete ajeno. Cosa que Dogday y King se asustaron.
—No no, ignora eso Arco jeje no fue nada. —Dogday Trato de calmar la situación, a lo que bajaba al pequeño y acariciaba sus mejillas haciendo sonreír al joven juguete.
—Si ignora eso Arco, Bu puede decir muchas tonterías. Es porque ya está viejo. —Explico King lleno hacia Arco, mientras le acariciaba su cabeza y le sonreía.
—¡Hay! —Bu se quejó por ese comentario, mientras aún se sujetaba del costado.
—Cambiando de tema... ¿y donde esta Catnap?, ¿No se supone que estabas con él? —Pregunto King buscando cambiar la tena rápidamente. A lo que Dogday solo asintió.
—Se quedó en la pista, yo tenía mucha sed así que fui por algo de beber. —Explico rápidamente el perrito nervioso. Sin que se diera cuentan que alguien comenzaba a acercarse a ellos.
—Pff... quien diría que un juguete tan amargado como él, bailara. —Expreso Bu de nuevo volviendo a su personalidad tan pedante, mientras cruzaba sus brazos ya más recuperado. Sin darse cuenta que el felino había llegado detrás de él, lo que se sorprendió al escuchar una respiración tan cerca de él. Lo que hizo que mirara hacia atrás, solo para notar una enorme pata morada con garras que podían desgarrarlo como si nada, a pesar de que la piel de Bu es blanca juro que se había vuelto más blanco del espanto, cuando comenzó a mirar hacia arriba hasta encontrar la cara de Catnap.
Que lo miraba con molestia, pareciendo que quería aplastarlo en ese momento. Provocando que Bu tragara en seco y se asustara, al mismo tiempo que corriera y se escondiera detrás de King, que estaba bastante tranquilo a comparación de su amigo especial, además de que solo hizo una mueca enojada con Bu, mientras Dogday solo trataba de ocultar su risa.
—¡Catnap!, oh por 1006... jeje no te vi...—Dijo Bu bastante tímido. A lo que Catnap respondió con un bufido.
—¡Catnap! —Grito ArcoRabbit al ver al felino que no dudo en ir abrazar una de sus patas por lo pequeño que es.
EL felino solo sonrió un poco disfrutando del abrazo del niño, levantando uno de sus patas para acariciarlo de la cabeza, realmente ese pequeño se ganó su cariño. —Hola Arco, ¿te la estás pasando bien? —Pregunto el nombrado.
—¡Sí!, ¡Amo esta fiesta! —Grito emocionado el niño, mientras sonreía.
Hasta que sus amigos lo llamaron haciendo que los adultos voltearan. — ¡Arco!, ¡Vamos ir a la pista!
—¡voy con ustedes! —Respondió el conejito emocionado. —Jeje lo siento, tengo que ir a bailar. Los veo luego, los quiero a todos. —Menciono el conejito mientras se iba, mostrando su inocencia de niño y salía corriendo con sus otros amigos que solo se apresuraron a ir a la pista de baile.
Dogday se despidió con su mano, mientras caminaba hacia su novio y besaba su mejilla y Catnap correspondía al abrazar sus caderas. —Bueno chicos, también nos vamos. —Explico el perrito mientras se despedía de sus amigos y se iba con su novio, que no podía esperar un segundo sin él.
Lo último que hizo Catnap antes de desaparecer fue mirar de reojo a Bu y hacerle una sonrisa bastante desquiciada al mismo tiempo que soltaba un poco de su humo rojo, mostrándolo más maquiavélico. Provocando que el juguete se encogiera del miedo.
—Bu... realmente tu nunca aprendes. —Dijo King mientras se acercaba a las bebidas y tomaba dos vasos, después comenzó a caminar. Haciendo que Bu lo siguiera un poco más tranquilo.
La música seguía envolviendo el ambiente de forma extasiante. Risas, charlas y el murmullo de los pasos creaban una sinfonía de alegría tranquila. King y Bu, ahora con las bebidas en mano, se abrieron paso entre los grupos de juguetes que charlaban animadamente o bailaban en pequeños círculos.
En una de las mesas cercanas al centro, se encontraba un grupo muy especial. Ahí en su mayoría estaban los juguetes más antiguos, los que habían vivido más, los que en cierto modo guardaban las historias más largas y profundas de la vieja fábrica.
Kissy Missy, elegante y relajada, que abrazaba del brazo de Huggy Wuggy, quien lucía más tranquilo que nunca, con una sonrisa adormecida y una mirada suave que no se despegaba de ella. Mommy Long Legs estaba a un lado, recostada con pose teatral sobre su silla, agitando una pierna mientras hablaba con energía. A su lado, Bunzo Bunny riendo con ese timbre infantil que no se le iba jamás. Boggie Bot y Doey compartían entre sí una botella de algo que claramente no era jugo, y Bon siempre con esa postura elegante suya asentía de vez en cuando, aportando palabras sabias en momentos oportunos. Y por supuesto, en medio de ellos, como si naturalmente ese fuera su lugar, estaba Poppy.
Poppy reía con suavidad, sus ojos brillando con un fulgor especial, como si no solo estuviera feliz... sino plena. Su vestido reflejaba pequeñas luces de la decoración y su cabellera peinada con cuidado parecía flotar cada vez que giraba la cabeza al escuchar una voz distinta.
King y Bu se acercaron con una naturalidad entrañable. King colocó uno de los vasos frente a Poppy.
—Para usted, Poppy —dijo con una sonrisa encantadora.
Poppy lo miró con sorpresa y luego rio suavemente, tomando el vaso con ambas manos.
—¿Seguro que esto no tiene alcohol? —bromeó, llevándoselo a los labios con teatralidad.
—¡Uuhhh! —dijeron casi todos al mismo tiempo, provocando una ronda de carcajadas.
—Yo no me hago responsable si la vemos bailando sobre las mesas dentro de veinte minutos —agregó Mommy, echándose hacia atrás en su asiento mientras reía con fuerza—. Aunque si pasa, que alguien grabe.
—No lo niegues, te unirías a ella —se burló Buzzo, ganándose un codazo suave de Doey, que negó con la cabeza mientras sonreía ampliamente.
Bu, ya más relajado, se sentó con ellos y suspiró al mirar el ambiente. No dijo nada al principio, solo se quedó observando las luces reflejadas en el vaso de Poppy, los rostros iluminados por el brillo de la alegría y las risas verdaderas. King no pudo evitar unirse a la charla, siendo de los dos el más social.
—Bi bo, b ibo... detecto que Poppy se emborrachara y bailara toda la noche. —Contesto Boggie Bot el pequeño robotito a lo que los demás rien y Poppy no puede evitar carcajearse.
Las risas brotaron espontáneas, y Poppy no pudo contener una carcajada brillante, sintiendo el alivio de ese instante compartido, mientras alzaba su mano con gracia y la apoyaba suavemente en sus labios, cuidando que su piel no se manchara de su labial rojo intenso. Su mirada chispeaba con alegría, aunque por dentro, algo en su pecho latía con más peso del que dejaba ver.
Fue entonces, en medio de aquella atmósfera cálida y festiva, que Boe el gran dinosaurio de juguete, de escamas suaves y ojos pequeños, pero profundamente calculadores, soltó una risa grave y miró directamente a Poppy. Aunque su expresión era tranquila, había un filo apenas visible en sus palabras.
—Es una lástima que mi señor, el Prototipo, no esté presente esta noche —comentó mientras movía su larga cola con calma. Un grupo de juguetes diminutos pasó corriendo tras él, y Bon, siempre atento, alzó la cola para que cruzaran sin interrupción. Su amabilidad era real... pero su mirada se mantenía fija en Poppy.
Ella lo notó de inmediato.
—Él eligió darnos este momento. Y aunque no esté aquí... de alguna manera, está con nosotros —dijo con voz clara pero serena, dejando entrever esa compleja mezcla de emociones que solo ella entendía del todo.
Boe asintió con lentitud.
—Tal vez. Aunque no deja de ser curioso... que él confíe tanto en ti, Poppy. Ya sabes cómo es nuestro señor. No da nada sin una razón... y mucho menos sin obtener algo a cambio.
El grupo se quedó en silencio unos segundos. Doey desvió la mirada con incomodidad, y hasta Boggie Bot dejó de emitir sonidos, como si su sistema captara el cambio en la tensión del ambiente.
Poppy dejó su vaso sobre la mesa, su gesto sereno, pero sus dedos se entrelazaron con delicadeza sobre su regazo. Su sonrisa no desapareció, aunque se volvió más medida... más consciente.
—Solo hicimos un trato. Yo le ofrecí lo único que podía cambiar su visión del mundo... y él, lo aceptó.
Los ojos de Boe se entrecerraron apenas.
—¿Y qué fue eso?
Poppy no respondió enseguida. Su mirada se perdió un instante en la pista de baile, donde Dogday y Catnap se reían abrazados, girando con una torpeza adorable al ritmo de la música. Esa... era la verdadera respuesta, no su trato intimo con él, sino que 1006 quería que le diera un lugar mejor a su hijo.
Ambos deseaban que sus pequeños vivieran la vida que ellos mismos, nunca pudieron tener.
Y a pesar que no lo habían dicho directamente con sus acciones habían dejado en claro que es lo que compartían y deseaban, aunque lo otro fue más un desahogo de ambos, porque Poppy ya lo necesitaba y deseaba más que nadie poder encontrarse con él.
Volvió a mirar a Boe con una expresión serena, poderosa en su calma.
—Un lugar seguro, para ustedes. Sus seguidores y para todos.
Boe no replicó de inmediato. Simplemente asintió, muy despacio. En sus ojos se reflejó algo incierto, quizá duda, quizá respeto... o incluso desconfianza. Porque si Poppy había sido capaz de hacer que el Prototipo ese ente calculador, supremo, implacable cambiara su rumbo... entonces, ella no era solo una muñeca más del montón, porque significaba que había algo oculto y para ese momento ya comenzaba a sospechar seriamente, sobre la verdadera naturaleza de la relación de ambos.
—Vaya... —musitó Boe, en tono casi admirado—. Entonces supongo que esta fiesta... también es parte del trato.
Poppy sonrió suavemente, con los ojos cargados de un brillo melancólico.
—No... esta fiesta es la prueba de que el trato valió la pena.
Y entonces, como si el momento necesitara un respiro, uno de los juguetes interrumpió siendo un juguete de peluche que parecía un poco tímido, acercándose a la mesa de los antiguos.
—Poppy. —Llamo el juguete, haciendo que la nombrada volteara y sonriera con suavidad maternal.
—¿Qué pasa cariño? —Pregunto la muñeca volviendo a tomar su vaso para beber un poco más.
—El Prototipo quiere verte. —Explico el pequeño juguete con una sonrisa, comunicándole el mensaje de su señor.
Poppy casi escupió la bebida. La sorpresa la tomó tan desprevenida que tosió levemente, tapándose la boca con una mano mientras sus ojos se agrandaban apenas. Hubo un breve silencio a su alrededor y Kissy arqueó una ceja, viendo como su amiga se ponía de nerviosa, notando extraña su reacción.
El vaso tembló un poco entre sus dedos. Ella bajó la mirada solo un segundo, como si necesitara reorganizar el caos de pensamientos que de pronto le martillaban la cabeza. "Ahora", pensó. "Tan pronto..."
Porque sabía lo que eso significaba. No era una simple reunión. No era una charla. Era el momento que ambos habían previsto, aquel que pondría a prueba no solo el trato, sino un sello y posesión.
—Ah... —logró articular con una sonrisa forzada, intentando sonar tranquila—. Ya veo... muchas gracias por venir a avisarme, pequeño.
El peluche asintió tímidamente, sin entender del todo la tensión que ahora envolvía a Poppy.
Ella dejó el vaso con elegancia sobre la mesa, y sus dedos se entrelazaron con firmeza sobre su regazo, como anclándose a algo tangible. Respiró profundo, una sola vez, como quien se prepara para entrar en un lugar del que no sabe si saldrá igual.
—¿Podrías llevarme a la ventilación más cercana? —preguntó con una voz más baja, íntima, al pequeño peluche.
—Sí... sí, claro. Por aquí —respondió el juguete, con una pequeña reverencia de respeto.
Poppy se puso de pie con la gracia de siempre, pero sus piernas sentían el leve temblor que venía con la anticipación. Volvió a mirar a los suyos, Kissy le dio una mirada preocupada. Mommy Long Legs sonrió con ese aire de quien entiende más de lo que dice, ella ya sospechaba muchas cosas desde que esos dos se unieron, y Doey simplemente suspiro degradándole el hecho de que la muñeca vaya sola, como si supiera que no debía hacer preguntas.
—Disfruten la fiesta, con su permiso, me paso a retirar. —Ella se despidió en una reverencia, mientras les daba la espalda y se retiraba, siguiendo al juguete.
Entre las sombras suaves del lugar, donde las luces no llegaban con tanta intensidad, se abría una pequeña compuerta oculta entre las cajas. Era uno de los accesos a los viejos ductos de ventilación, aquellos que aún recorrían los pasillos secretos de la instalación como venas metálicas.
Poppy agachó la cabeza y se adentró en el conducto tras el pequeño guía. El metal bajo sus manos estaba tibio por el calor del lugar, pero el interior de los ductos era frío. La iluminación desaparecía poco a poco y sólo quedaba el zumbido lejano de la música como un eco que se iba apagando.
—Es aquí —dijo el peluche deteniéndose frente a una compuerta aún más pequeña, un acceso oculto en la intersección de varios ductos.
Poppy se agachó un poco más. Apoyó una mano en la pared metálica para estabilizarse. Respiró hondo. Una. Dos veces.
—Gracias por llevarme —le dijo al juguete con una sonrisa que intentaba ser cálida, aunque su voz vibraba con una pizca de temor y excitación contenida.
El peluche asintió con timidez y se retiró con respeto, dejándola sola frente a la compuerta.
Poppy apoyó sus delicados dedos sobre la manija de la compuerta. El metal estaba frío, como si nunca hubiera sido tocado por el calor de nadie. Cerró los ojos por un breve segundo, contuvo la respiración y, con un suave crujido, abrió la puerta.
Sabía lo que había más allá. Lo conocía. Lo había enfrentado antes... pero no en este contexto. No con un lazo colgando de su cuello que él mismo le había entregado. No con un vestido blanco. No oliendo a perfume dulce y llevando los labios pintados para él.
Antes era diferente.
Antes, era más sencillo para ellos, solo era inmediato y muy apasionado.
Eran más jóvenes.
Más inconscientes.
Más desesperados el uno por el otro.
Pero ahora... ahora todo había cambiado.
Se sentía, absurdamente, como si fuera la primera vez.
Con un suspiro contenido, se arrodilló y empujó con cuidado la rejilla. Esta cedió con un chirrido suave y prolongado, lo justo para no llamar la atención de nadie que no supiera dónde mirar.
La oscuridad del ducto terminó ahí. La envolvía una penumbra conocida.
Avanzó. Paso tras paso, como si el cuerpo la guiara por inercia, reconociendo cada cruce, cada cambio de nivel, cada vibración bajo sus pies. Poppy conocía los ductos de ventilación como la palma de su mano.
Había aprendido a usarlos desde hacía mucho. Por necesidad primero, por costumbre después... y luego por amor.
Había escapado mil veces por esos túneles, deslizándose entre sombras y eco metálico, con la misma emoción de una colegiala que huye de la mirada de su padre solo para ver a su amor prohibido. El recuerdo le provocó una sonrisa melancólica.
Durante un instante, todo fue más liviano.
Recordó esas noches en que él la esperaba. Solo ella, él, y la certeza temblorosa de estar rompiendo todas las reglas posibles con una sonrisa en sus labios, no le importo quedarse toda la noche hablando con él, o entregarse en esa pasión que dejaron atrás, solo sabían que se necesitaban con tanta desesperación.
Fue entonces que comenzó a mirar
Al otro lado, una tenue luz anaranjada la envolvió.
Ella por fin llego a esa ventilación donde la llevaba a donde estaba aquel ser maquiavélico, que le había hecho doler la cabeza muchas veces por su maldita terquedad. Así que con un poco de timidez comenzó a abrir la rejilla, para después deslumbrarse por cómo estaba decorado ese lugar.
Las velas no estaban puestas al azar, cada una parecía haber sido colocada con intención, marcando un sendero de sombras suaves y reflejos dorados sobre el metal envejecido de la habitación ahora había un orden casi ceremonial.
Poppy reconoció su toque de inmediato.
Había algo casi reverente en cómo todo estaba dispuesto, como si cada detalle hubiera sido meditado... o sentido. La muñeca se permitió una pequeña sonrisa al pensarlo, quizás, en su lógica implacable, él había intentado hacerlo acogedor... ¿romántico, tal vez? La idea la hizo reír para sí misma, bajando la mirada. Aquella palabra, romántico, aún era difícil para él. Tan ajena a su naturaleza como el calor lo era al metal. Y sin embargo...
Lo que verdaderamente la sorprendió fue lo que ocupaba el centro del espacio, una cama improvisada hecha de cojines perfectamente ordenados, combinando texturas suaves en tonos neutros, como si no quisiera sobrecargarla, sino ofrecerle paz. Sobre ellos, unas sábanas extendidas con delicadeza completaban el cuadro, añadiendo una intimidad que no esperaba.
Poppy se detuvo, con el corazón golpeándole el pecho. Sabía que él lo había planeado todo.
Fue entonces que por fin sus pies tocaron el suelo sin hacer ruido, el dobladillo de su vestido rozando apenas las baldosas cubiertas de polvo. La muñeca busco con la mirada al Prototipo, estando un poco curioso en donde se había ocultado, mientras se adentraba al lugar, hasta que vio su figura oculta entre las sombras, comenzar a emerger.
Allí estaba.
Emergiendo desde la penumbra, su silueta monumental se alzó como un dios dormido que acababa de despertar. Medio cuerpo envuelto aún en sombras, su único ojo robótico brillaba con un fuego suave, pero intenso. Como un sol solitario en medio de la noche más profunda.
Poppy se detuvo al verlo por completo.
La oscuridad de su piel metálica parecía absorber la luz, pero había un detalle que destacaba, uno que la tomó por sorpresa y la enterneció profundamente, una corbata roja, perfectamente ajustada sobre su torso. El contraste era tan fuerte, tan inesperado. Era su manera, torpe y solemne, de estar "presentable". De mostrarse digno ante ella.
Su igual.
Y eso lo hacía hermoso.
Una sonrisa suave, cálida, le curvó los labios. No había miedo en ella. No ante él. Aunque se alzara como un dios maquiavélico, aunque su sola presencia dominara la habitación como si fuera su templo... Poppy no temía. Porque lo amaba.
Tanto que su corazón latía con tanta fuerza que sentía que iba a morir.
—Tardaste. —Pronuncio el ser un poco ansioso mientras comenzaba a salir de su escondite. No caminaba... acechaba, como un depredador que ya tiene a su presa, pero aún disfruta del juego.
Poppy no retrocedió. Sabía lo que era ese tono. Sabía lo que implicaba.
El Prototipo comenzó a rodearla en un lento círculo, como si midiera cada centímetro de su presencia. Su ojo brillante se paseaba sin disimulo por su cuerpo.
El vestido blanco que llevaba, sencillo pero delicado, parecía más puro bajo la luz de las velas. Ajustado en la cintura, suave en los pliegues, con un escote modesto, pero lo que más dejaba ver era aquella espalda, que a pesar de su hermosa figura poseía una que otra cicatriz, pero para el prototipo se le hizo más atractiva.
Ella había elegido ese vestido con cuidado... por él. Y él lo notaba.
Su mirada bajo hasta el cuello de la muñeca lo que hizo que el depredador se sorprendiera, ya que ahí estaba el collar que él mismo le había dado. Un regalo de otro tiempo, de otro trato. La joya central del collar una pieza negra y roja con forma de lágrima brillaba como si respondiera a su existencia, y es normal después de todo es parte de su cuerpo.
Hizo que el prototipo sintiera un enorme alivio y una extraña felicidad.
Después subió lentamente la vista, analizando su rostro. El maquillaje que llevaba era sutil pero elegante, labios pintados en un rojo profundo, ojos delineados con precisión, y mejillas con un rubor apenas perceptible. Su peinado estaba cuidado al detalle, cada bucle colocado en su sitio.
—Hiciste que esperara —añadió, con un tono casi... impaciente. Su voz no subía, pero ardía por dentro—. Me pregunté si cambiarías de idea. Si huirías. Si decidirías que el precio era demasiado alto.
Poppy sostuvo su mirada sin vacilar, aunque en su interior el temblor de emociones amenazaba con desbordarse. Sabía lo que esas palabras significaban, lo que ocultaban bajo su aparente dureza. No era una acusación, no era una amenaza.
Era una confesión. Una súplica disfrazada de reproche.
La muñeca inclinó levemente la cabeza, su sonrisa se suavizó apenas, y su voz salió como un suspiro cálido, envolvente.
—Si fuera demasiado alto, no estaría aquí... ¿verdad?
El Prototipo no respondió de inmediato. Sus mecanismos internos murmuraban con suavidad, pero su único ojo rojo e intenso la contemplaban con algo que solo podía describirse como reverencia disfrazada de poder. Caminó hacia ella con lentitud, cada paso era medido, como si temiera que al acercarse demasiado pudiera romper el hechizo... o tal vez, que ella se desvaneciera.
Finalmente, se detuvo a centímetros de ella. Levantó su mano metálica, poderosa y peligrosa, pero en ese momento, sus movimientos eran tan delicados como si temiera tocar una flor. Sus dedos se acercaron al collar, y sin llegar a rozarlo, los dejó suspendidos en el aire, sintiendo la energía de esa joya viva... de esa parte de él que ella había aceptado llevar.
—Sigues llevándolo... —dijo en voz baja, grave, casi con asombro—. Incluso ahora.
Poppy bajó la vista un instante, hacia el colgante, y asintió despacio. Luego alzó la mirada de nuevo, segura, firme.
—Nunca la tire y siempre lo cuide, incluso cuando ya no estaba... porque solo así podría estar contigo, incluso si mi odiaras. —Ella confeso ya no importándole fingir, ella lo amaba con locura, quería entregarse de una vez por todas. Deseaba volver a ser suya y volver a retomar su relación.
En su mirada sonrojada y llena de enamoramiento se notaba su deseo embriagante por continuar con lo acordado, y solo romper sus falsas caras.
El silencio que se formó fue espeso, lleno de todo lo que no podían decir sin romper la fragilidad del momento. Él volvió a mirarla, no como un dios caprichoso ni como un arquitecto cruel del fin del mundo. La necesitaba más que su propia existencia.
—Entonces... —murmuró, con esa voz que temblaba bajo la superficie metálica de su pecho—Supongo que no hace falta fingir más...
Dicho esto, el Prototipo alzó su brazo mecánico con una delicadeza que contrastaba con su naturaleza imponente, abriendo la palma metálica con la misma reverencia con la que un dios invitaría a su única igual a pertenecer a ese lugar sagrado.
Poppy no dudó. Dio un paso y subió a su mano con la familiaridad de alguien que ya conocía ese altar, ese cuerpo. Su vestido se deslizó como una nube blanca mientras se acomodaba, sentándose con cuidado. El Prototipo la alzó en el aire, hasta llevarla lentamente hacia su rostro.
Y entonces ella lo miró, de cerca. Ese único ojo brillante, ese rostro incompleto de diseño brutal y belleza siniestra. Pero para ella, no había criatura más perfecta.
—Más cerca... —susurró Poppy, su voz cargada de deseo y reproche.
El Prototipo obedeció.
La muñeca se inclinó hacia adelante y, sin más palabras, presionó sus labios contra el lugar donde su boca debería haber estado. Era un beso extraño, imperfecto, casi imposible... y, sin embargo, absolutamente real. Lo dio con los ojos cerrados, derramando todo lo que había contenido durante tanto tiempo. Dolor, añoranza, amor, todo.
El Prototipo no tenía labios, pero sus sistemas temblaron como si los tuviera. Una sacudida invisible recorrió su cuerpo entero. Su ojo rojizo se apagó, como si cerrara su ojo, un gesto de entrega absoluta. Y entonces, con algo primitivo y curioso, sacó lentamente una lengua, una masa viscosa negruzca recubierta de una extraña piel tersa, pero bastante sensible, era de las pocas cosas que su cuerpo podía tener el derecho de sentir.
Su lengua tocó apenas sus labios pintados, recorriéndolos con una lentitud casi devota. Una respuesta salvaje y pura al beso recibido. Un estremecimiento recorrió a Poppy, no de miedo, sino de gozo y sin pensarlo, entreabrió más sus labios, ofreciéndose sin reservas. Lo miró con una mezcla de ternura y anhelo desesperado, como si llevara demasiado tiempo esperando que ese instante volviera a suceder.
El Prototipo, con su único ojo encendido como un sol al borde de la implosión, percibió el gesto. Un impulso primitivo lo empujó a continuar. Su lengua se adentró un poco más, trazando la forma de su boca, saboreando la lengua pequeña de la muñeca, haciendo que la saliva negara de 1006, se combinara con la de Poppy, recogiendo con cuidado el sabor de su labial, el aliento cálido que lo recibía. No podía besarla como un humano, pero lo intentaba... lo intentaba con todo lo que era.
Cuando por fin se separaron, el aliento de Poppy temblaba en sus labios entreabiertos. Jadeaba con una mezcla de deseo y emoción contenida, los ojos entrecerrados, brillando con una lascivia suave, casi vulnerable. En su mirada ardía la necesidad, la urgencia de continuar, de no soltarlo nunca más.
Entre ellos colgaba un delgado hilo de saliva compartida, una mezcla curiosa de fluidos uno oscuro como la tinta y otro transparente, mostrando una imagen totalmente lasciva.
El Prototipo, que había besado a Poppy hacía años, sintió como si ese instante fuera el primero en décadas. Su sistema interno vibró con una intensidad desconocida, un estremecimiento que recorrió sus circuitos y metales. Sus sensores captaron cada mínima reacción de Poppy, su calor, su respiración, su deseo. Era como si volviera a redescubrirla, a tocar un recuerdo que creía olvidado, enterrado bajo la frialdad de su existencia.
—Eres... peligrosa —murmuró, su voz metálica casi ronca por lo contenido, mientras su mirada recorría lentamente los labios de ella, aún húmedos por el beso.
—Lose...—Contesto Poppy, con una sonrisa mientras tomaba la cara de su ahora pareja.
Ambos sabían que sería una larga noche.
☆*゚ ゜゚*☆*゚゜Comentario de la escritora☆*゚ ゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*゚
¡Hola mis amados lectores!
¿Qué les parecio el capitulo de hoy? Uwu
Jejeje
Espero que les haya gustado las escenas picantes leves 7w7r, porque ese baile de Catnap y Dogday ufff hizo que se me alborotaran las hormona jejejejeje ok no xd es bromis. La cancion es de regueton con el sabroson de Don Omar, Diva virtual uwu, por si mis lectores de otros idiomas no entienden lo que dice la letra, Perdonen pero asi es la letra TWT.
Ademas de que disfruten este capitulo y el siguiente porque son los últimos donde habrá paz, ya que bueno pos hay que volver a sufrir y a llorar por los personajes, asi que disfrútenlo con creces eh eh 7w7r
Por cierto de una vez les aviso que el siguiente capitulo es porno, asique traigan sus palomitas y lean cuando esten solos, porque aviso de spoilers se van a detonar a Poppy v:
Alguna que otra persona me pregunto, ¿Cómo es posible que 1006 se la cogiera?, pos hasta la siguiente se les responderá esa pregunta así que les toca esperar uwu, por eso subi los dibujos de Poppy desnuda para que se den una idea de como es el cuerpo de la sensualona muñeca.
AHORA SI LES TENGOOOO CHISME!!!!!!!!!!!!!, pero primero les explico que me paso ayer y mas abajo mas dibujos uwu.
AY dios santo mis queridos lectores, les ofrezco una disculpa enorme TwT por atrasarme, lo que pasa es que estaba de callejera y me fui a una fiesta XD jajaja, la verdad ni quería ir pero era mas que nada por compromiso familiar, pero hey al menos las risas nunca faltaron.
Dios lo que deseo ahora en cerrarme en mi casa!!! Y quedarme hasta pudrirme!!, es que enserio esto de ser adulto, con trabajo y muchos compromisos no esta chido, es una mierda, porque llegue a mi casa como a las 10 pm pero para ese punto estaba muerta, quería dormir por lo que no me dio tiempo ni para corregir los errores del capitulo del domingo, por eso una disculpa mis lectores.
A parte que hoy también fue un dia bastante duro, dios me duelen los pies de tanto caminar!!, dios quisiera volver a ser una niña nalgas miadas y no tener preocupación por nada!!!, es que por dios es jodido vivir con responsabilidad!!!, asi que disfruten de su juventud mis amados lectores o se volverán como yo!!
Amargada, shipeando gays y furros, mientras me escapo de la realidad para tener paz con mi propia vida TwTpipipipi, pero hey no todo es malo v: quiero decir el dinero hace que valga 🤑🤑🤑🤑🤑🤑
Jajajajajaja
Pero en fin les traigo el capitulo y espero que les guste uwu.
En otra noticias, como sigo de callejera uwu el domingo que viene solo subiré en wattpad porque lo dejare programado para que se suba en automatico, ya que me ire de viaje el finde semana y llegare hasta la madrugada a mi casa, por lo que los capítulos con sin censura en Ao3 y en Fanfictionero los subiré el lunes, asi que tendrán que aguantarse las ganotas hasta el lunes TwT, una disculpa de nuevo mis lectores.
Pero en AO3 y en Fanfictionero, hasta donde se no tiene para subirlos de forma programada, o si lo tiene explíquenme por fis!!
Ahora si, les traigo chisme!!!!!
Pues que resulta que mi querida amiga Verito4855, hizo una apuesta conmigo 7w7r.
Basicamente apostamos que ella debia leer el capitulo 14 llamado Pureza, ese donde se conocía el pasado de Poppy y 1006, ella debia leerlo sin llorar y sin empatizar con Poppy, ¿a que se debia esto?, pues mi querida amiga es muy fan de 1006 y no empatizaba mucho con Poppy.
Por lo que le pedi que si perdia, debia hacer un one shot de una idea mia uwu.
¿Y que creen?, ¿Qué creen que paso XD?
¡POS PERDIO! Jajajajajaja
Ahora ya saco su fanfic con mi idea uwu, con el ship Poppy x 1006, asi que si desean leer un fanfic nuevo de esos dos, donde sean casi marido y mujer, además que tengan de hijos a Dogday y a Catnap y vivan como una familia.
Les invito a que lean solo en wattpad, este precioso fanfic. Les prometo que lo van amar y adorar, tanto como yo lo hice les doy mi palabra uwu jejeej, por favor denle amor a mi amiga, ella se lo merece.
Ahora ya saco su fanfic con mi idea uwu, con el ship Poppy x 1006, asi que si desean leer un fanfic nuevo de esos dos, donde sean casi marido y mujer, además que tengan de hijos a Dogday y a Catnap y vivan como una familia.
Les invito a que lean solo en wattpad, este precioso fanfic. Les prometo que lo van amar y adorar, tanto como yo lo hice les doy mi palabra uwu jejeej, por favor denle amor a mi amiga, ella se lo merece.
Ahora si pasemos a los dibujos!!, como siempre denle amor a la increíble artista caneladoll99, por traernos estos preciosos dibujos. (Recuerden que los de fanfictionero deben verlo en wattpad o en ao3).
Ella hizo los hijos de los Smalling de las parejas que se vieron xd ,bueno a exepcion de Bubba y Picky uwu, pero hey no hay que negar que esta bien pinche lindo!!!
De forma canonica Picky si que es una bebedora jajajaa y pos Mako es bien sabido que le gusta los dulces, jajaja Canelita se baso un meme que se volvio famoso y es que de verdad a esos dos les queda uwu.
AHora bien les comparto el comic que hizo, sobre el tema de DOgday y Picky y es que ufff esta fuerte la situacion de esos dos uwu. Disfruten
SI no alcanza a leer a qui les dejo lo que dice cada panel:
Picky: dogday! Dogday por favor Ellos no quisieron decí eso-
Dogday: entonces que diablos fue eso?!! Y no dijiste nada....
Picky: dogday...lo siento solo fue un male-
Dogday: NO TE DISCULPES!
NO QUIERO ESCUCHAR LAS EXCUSAS QUE HACER POR ELLOS!!
*dogday trato de calmarse y respirar mientras miraba dolido a picky*
Dogday: no creé que no me iba a doler esos comentarios?....
Hablado de poppy y de ....
Tu crees que eso no me afectaría
Picky: dogday....
*Ella no sabía que decí*
Dogday: déjame decirte algo! Yo apoyo que tú tenga una relación con mako picky realmente lo hago si eso te hace feliz!
Pero no voy a tolerar como tú novio y sus amigos
Ser meter y habla de mi relación con catnap y de mi madre! > Canelita Doll: Dogday: poppy no es perfecta pero sigue siendo mi madre!
La que me apoyo en mis momentos más vulnerables
Y no me importa lo que un nightmare piense y que me vea como la perrita faldera de Elliot
Cuando ese enfermo me atacó
Sabes cómo es eso tiene una idea acerca de eso?!!
*Dogday respiraba agitado corriendo lágrimas como lluvia finalmente no pudo ver a picky por su Vista nublada así ser seco sus lágrimas con un brazo*
Dogday: pensé que era mi amiga...y ahora...
Ya no se que pensa.....
Picky: dogday.... perdóname
NOOOOOO QUE TRISTE PERO COMO AME ESTE COMIC!!!! PIPIIPIPI ES TAN BUENO COMO IMAGINO, una escena donde estos dos peleaban porque Picky se estaba juntando con los Nightmares TwT, hay mucho tema ahi piiipi
Bueno eso seria todo de mi parte, hasta el siguiente domingo mis queridos lectores, Los amo!!!!