ID de la obra: 144

Lejos de tus ideales.

Mezcla
NC-21
En progreso
10
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planificada Maxi, escritos 1.040 páginas, 491.653 palabras, 47 capítulos
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Capitulo XXXVI. El dulce néctar de la miel parte II final.

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La habitación seguía envuelta en la suave penumbra de las velas, cuyo parpadeo teñía el aire con un resplandor cálido, casi onírico. Poppy se encontraba en esa cama improvisada hecho de cojines y sabanas, estaba sentada con las piernas recogidas a un lado, su vestido blanco ahora un poco arrugado, pero no le importaba. Sostenía con ambas manos una copa de cristal. Dentro, el vino tintineaba, oscuro como una joya líquida. Dio un sorbo, dejando que el sabor le acariciara la lengua con una calidez embriagante. A su lado, el Prototipo yacía recostado con una quietud elegante y colosal. Su cuerpo metálico descansaba en una postura relajada, y junto a él estaba otro vaso, sostenido torpemente por su mano. Poppy le lanzó una mirada entre curiosa y divertida, levantando apenas una ceja. —¿Y puedo preguntar… de dónde sacaste esto? —murmuró, agitando suavemente el vino en su copa. Ambos prefirieron acostarse un poco, estaban demasiado cómodos con el uno del otro como para apresurar las cosas, aún tenían toda la noche para continuar con ese beso que dejaron. El Prototipo giró su cabeza lentamente hacia ella, su ojo rojo brillando con una chispa sutil, casi traviesa. —Se lo robé a Elliot. Poppy ahogó una risita en la copa antes de beber otro sorbo. Elliot era el único que guardaba vinos tan caros y finos. —Era de suponerse… —musitó entre dientes, con una sonrisa de lado—. Elliot es el único que guarda vinos así de finos. Probablemente con nombre, fecha y una carta sentimental escondida en la etiqueta. —Lo tenía —afirmó el Prototipo con absoluta seriedad. Poppy lo miró, divertida. —¿En serio? —Una nota escrita a mano —añadió él con un dejo de desprecio burlón en su voz—. "Para cuando el mundo vuelva a destruirme". Poético, pero mal protegido. Ella no pudo evitar reír. Su risa sonó liviana y libre. —Estoy sorprendida de que nadie lo notara —dijo, dándole otro sorbo al vino mientras su mirada vagaba por el techo. —Mis esbirros encontraron su arsenal detrás del escritorio de su ayudante —explicó él con un tono casi monótono, como si narrara algo de rutina—. Un compartimiento falso. Mal camuflado. Patético. Poppy volvió los ojos hacia él, justo cuando el Prototipo alzaba su propio vaso. Lo sostuvo y en lugar de beber como un humano, inclinó apenas la cabeza y dejó caer el vino dentro de su boca abierta, en un movimiento preciso pero antinatural. El líquido desapareció tras su dentado interior sin tocar lengua ni labios. Poppy sabía que ellos no necesitaban de comer o de beber, pero lo hacían por placer. Era de las pocas cosas que compartían como iguales. —Sol…—Ella lo llamo de nuevo por su apodo, haciendo que el nombrado la mirara de reojo esperando una respuesta. — ¿Catnap ya te conto sobre lo que está planeando? El Prototipo se quedó callado unos segundos mientras miraba a la distancia un punto fijo, como si pensara en lo que se dijo, fue entonces que bajo el vaso y se acomodó mejor en su lugar. Sabiendo que tendrían esta conversación. —Catnap me lo confeso hace poco… se quiere casar con Dogday. —Comento 1006 mostrándose muy serio, por lo que este ser sirvió de nuevo con ese vino, llenando su copa. —¿Qué le dijiste? —Pregunto con una mezcla de curiosidad genuina y ternura, la muñeca mientras miraba a su sol. El Prototipo sostuvo la copa sin beber todavía. Su tono fue bajo, pero cargado de una franqueza casi vulnerable. —No entendía por qué me lo decía a mí… ¿Yo, ¿qué puedo saber del matrimonio? —Su voz parecía más fría por dentro que por fuera, pero no era ira, sino dolor, porque le dolía bastante él jamás se casó con Poppy, solo hicieron un tipo de evento entre ellos y al final se separaron por un largo tiempo hasta ahora.— Pero luego entendí, que para Catnap no solo soy su señor, también soy su padre. Él quería que lo supiera, probablemente porque quiere que este ahí. —Corrección, él quiere que estés ahí. —Corrigió Poppy con una sonrisa, sabiendo que su amado le costaba mucho expresar lo que sentía y a veces no le importaba ayudarlo con eso. —Tú mismo lo dijiste, Eres su padre, Sol. El Prototipo giró apenas el rostro, lo suficiente para mirarla de reojo. Su ojo brilló débilmente, como si aquella simple afirmación lo hubiese tocado en algún rincón recóndito, ahí donde ni siquiera él se atrevía a mirar o tal vez lo ignoro por mucho tiempo, por años, siempre pensó que al decirle hijo era una manera de manipular como un dios se refería a sus creaciones. Pero nunca supo en que momento realmente comenzó a sentirse como un padre para Catnap. —Luna. —El murmuro esta vez levantándose mientras comenzaba a caminar un poco para despejar su mente, de esos sentimientos que lo confundían y lo mantenían extrañamente cálido y feliz. — Tenemos que deshacernos de Elliot lo más pronto posible. —Confeso el Prototipo completamente serio. Provocando que Poppy se tensara y casi tirara su copa de vino, mientras sentía que su corazón se aceleraba por ese cambio tan abrupto. —¡¿A qué viene eso?! —Pregunto Poppy levantándose de golpe, haciendo que su collar tintineara entre su pecho. Mostrando su gesto de desconcierto, él sabía que ella realmente estaba dando todo para volverse la dueña de la fábrica. —No puedo permitir que mancille el momento de mi hijo —pronunció con una seriedad densa, que casi se podía palpar en el aire. El Prototipo apenas comprendía aun lo que significaba ese vínculo. Durante tanto tiempo había creído que era una ilusión útil, una estrategia más dentro de su vasta red de manipulación. Criar a Catnap había comenzado como un movimiento calculado, una pieza más en su tablero de ajedrez. Al principio, verlo como un niño indefenso no despertaba ternura… solo utilidad. Pero algo cambió. Lo había visto crecer. Había sido testigo de sus errores, de sus juegos, de sus silencios cargados de preguntas. Lo protegió más veces de las que quiso admitir. Y cuando ese niño dejó de ser humano y se convirtió en Catnap, él siguió estando ahí. No por necesidad, no por estrategia, sino porque algo muy silencioso dentro de él se lo exigía. Había pensado que perder a Poppy lo había vaciado por completo, arrancado la última chispa de lo que alguna vez fue su humanidad. Pero ese niño, ese hijo no previsto, le había devuelto un rastro de luz. Sin saberlo. Poppy lo miraba sin interrumpirlo, con una ternura cargada de comprensión. Sabía lo difícil que era para él poner en palabras aquello que ni siquiera sabía sentir del todo. Pero lo estaba intentando. Y para ella, eso era más valioso que cualquier otra cosa. Pero lo que realmente el Prototipo no entendía, es que de todos ella es más que perfecta para entenderlo, porque ese mismo sentimiento de protección, lo sentía a diario con Dogday. Su pequeño niño que ahora mismo disfrutaba la fiesta con Catnap. La muñeca deseaba protegerlo y darle la vida que no pudo tener a lado de quien ama. —Entonces… debemos apresurar nuestro plan, para deshacernos de él. —Sentencio Poppy, volviéndose su cómplice, mientras le daba una sonrisa confiada y llena de peligrosidad, realmente esa flor podía ser muy venenosa si deseaba. Una sonrisa se formó en sus labios perfectamente pintados, esa curva dulce y peligrosa que él conocía tan bien. No era solo su aliada, era su igual… su cómplice. Una flor letal vestida de inocencia, que podía arrancarte el alma con un solo gesto. El Prototipo la observó en silencio, aun sosteniendo la copa a medio llenar, y por un instante no pudo moverse. La forma en que la luz tocaba su piel de porcelana, cómo se acomodaba el cabello tras la oreja con ese gesto casual, elegante, seguro… era hipnótico. Y el vino, espeso y rojo, le encendía sensores que no tenían razón lógica para activarse. Pero lo hacían. Porque en ese momento, lo sentía, la deseaba. El ojo rojizo del Prototipo brilló un poco más, vibrante. Un zumbido sutil atravesó su cuerpo cuando giró hacia ella, dejando la copa a un lado con un leve tintineo. Ya no pensaba. No del todo. El calor del vino corría por sus sistemas como un veneno dulce, y ella… ella era la fuente. —Luna —murmuró su voz más profunda, más grave—. Creo que ya es hora de que… cumplamos nuestro trato. Poppy giró su rostro lentamente, sin sorpresa. Solo lo miró con esos ojos enormes, brillantes, entre pícaros y enamorados, sabiendo perfectamente lo que él estaba insinuando. —¿Ah?, ¿sí? —preguntó suavemente con los labios apenas separados—. ¿Y qué parte del trato, mi sol? El Prototipo avanzó un paso, la distancia entre ellos se deshizo como el vapor de su aliento. Se detuvo justo frente a ella, donde podía oler la fragancia que tanto amaba, mirarla ahí que solo acostada como si lo invitara a tocarla cosa que no desaprovecharía la oportunidad. —La parte donde tú… vuelves a ser mía —susurró. Poppy lo miró de arriba abajo, sin moverse, pero su pecho subía y bajaba más rápido. Aflojando su cuerpo como si fuera una ofrenda lista para él. Ella se relamió apenas los labios, como si saboreara la idea. —Pensé que lo era desde el momento en que te volví a ver —respondió ella con dulzura peligrosa. Jugando un poco con las palabras. Entonces, él se comenzó a costar hasta acercarse a ella y con su mano esa garra diseñada para romper y dominar, tomó su cuerpo con una delicadeza que helaba la piel, para poder levantarla, mientras Poppy solo respiro ansiosa y con las mejillas tan rojas que poseían el mismo color de sus labios. Fue entonces que el Prototipo la acerco a su rostro, para olfatearla un poco más, sintiendo que comenzaba a salivar por lo deliciosa que olía, el no necesitaba comer, pero por alguna razón ella le provocaba mucha hambre depredadora. Poppy jadeó levemente, sintiendo un poco de placer por la respiración de su amado. Alzó el mentón, permitiendo que su cuello quedara expuesto. Haciendo que el Colgante se moviera para dejar ver más aquella deliciosa piel. —Tu cuerpo… siempre fue una obra de arte —murmuró el Prototipo, la voz cargada de deseo primitivo, sintiendo como si su sangre subiera por sus sistemas y comenzara a calentar su cuerpo de metal y carne. Dejando en claro que aquella muñeca lo encendía, más de lo que el mismo podía imaginar. Aun no entendía después de tantos años, como es físicamente posible ese acontecimiento. Y entonces, como si fuera un acto sagrado, su lengua larga oscura y viscosa volvió a emerger, de su boca. No para devorarla, sino para adorarla. Recorrió su cuello, lento, desde la base hasta justo debajo del oído, provocando en Poppy un cosquilleo y un placer que no supo explicar, permitiendo que ella cerrara sus ojos y disfrutara de su tacto, temblando en el acto porque él podía estimular aquella piel sensible y templada. —Sol… —susurró Poppy, entre el deseo y la entrega. Sus dedos se aferraron a uno de sus dedos delgados, mientras se dejaba llevar, cediendo al instante de ese momento delicioso. La sensación de humedad gobernó la mente de Poppy, pero no le importaba, se sentía muy bien ser lamida por su amado, al punto que su lengua comenzó desentender hasta el hombro ajeno. Dejando a su paso saliva negruzca transparente, despertando cada nervio dormido en esa piel expuesta. Su tacto, inesperadamente tierno, hizo que la tira del vestido que sostenía el vestido en su lugar comenzara a ceder, deslizándose lentamente hasta dejar su hombro desnudo, revelando un fragmento de piel lisa, cálida, casi temblorosa bajo su lengua devota. Fue entonces que Poppy en un suspiro largo, no pudo evitar sentir como su corazón latía con tanta fuerza que dolía, simplemente la vehemencia que sentía no podía ser dicha con palabras, que tenía que demostrar que ella también lo amaba y lo deseaba. Con un movimiento lento pero decidido, Poppy estiró la mano y enredó sus delicados dedos en la corbata que adornaba el cuello del Prototipo. La tela resbaló entre sus uñas pintadas como si se tratara de un lazo entre ambos, uno que ella tiró con una firmeza provocadora, atrayéndolo hacia sí. —Ven aquí… —murmuró con voz ronca, mezcla de deseo y una sutil autoridad. Sus ojos, brillantes y entrecerrados, ardían con una lujuria cálida, urgente, casi impaciente. El Prototipo no opuso resistencia. Su cuerpo metálico se inclinó obediente hacia la muñeca, como si fuera arrastrado por una gravedad creada solo por ella. Poppy alzó el rostro y lo besó. Primero suave, como una invitación, y luego con un hambre que no dejaba lugar a dudas. Ambos abrieron sus bocas, buscando más. Fue él quien la obedeció sin palabras, dejando que su lengua viscosa y oscura se deslizara lentamente dentro de la cavidad cálida de Poppy. La diferencia entre ellos era abismal, pero sus cuerpos encontraban la manera de encajar. Su lengua, húmeda, se enroscó con la suya, en un baile lento, íntimo, húmedo, cargado de necesidad contenida. No había torpeza, solo descubrimiento mutuo, exploración devota. Poppy gimió suavemente en su boca, sus dedos pequeños y temblorosos acariciando los bordes del rostro inhumano de su amante. Rozó cada línea, cada curva metálica, como si tocara algo sagrado. Mientras sus lenguas jugaban, húmedas y curiosas, la muñeca apretó más la corbata, acercándolo aún más, como si quisiera fundirse con él, como si su cuerpo hecho de porcelana pudiera derretirse al contacto. Y cuando por fin sus bocas se separaron, un hilo húmedo quedó suspendido entre los dos. Poppy soltó un gemido bajo, profundo, que vibró en su pecho como un suspiro contenido por demasiado tiempo. Su aliento era entrecortado, tembloroso, y su rostro… su rostro estaba manchado con la esencia del Prototipo, gotas oscuras y relucientes sobre sus labios carmesí, que parecían haber sido pintados nuevamente por el roce de su lengua. Sus pupilas estaban dilatadas, tan grandes que apenas quedaba un halo de color en sus ojos. Y en ellos se leía una excitación cruda, honesta, y completamente rendida. Su cuerpo parecía brillar, como si el deseo la encendiera desde dentro. El Prototipo se mantuvo quieto por un instante, pero sus sensores internos captaron algo más… ese aroma. Dulce. Fue entonces cuando supo que Poppy estaba empapada, apostaba que su coño pequeño ya estaba liberando de su miel, el deseo más tentador y pecador en existencia, se le hacía agua en la boca de pensar que volver a probar de ella. Poppy no podía evitar jadear acalorada mientras los tirantes de su vestido habían sido bajados, haciendo que la parte superior cayera y dejara al descubierto sus pequeños pechos, con sus pezones rosados al descubierto y erectos por el frio y por la lujuria que su cuerpo sentía. Mostrando una imagen totalmente lasciva. El Prototipo la tenía en su mano, sentada con delicadeza, pero firmemente, como si temiera que se deshiciera entre sus dedos. Poppy jadeaba, el rostro enrojecido, las mejillas y el cuello ardiendo con un rubor que parecía pintado a pinceladas vivas, mostrando sus deliciosos pechos desnudos, además que sus preciosas pecas podían verse como si fueran constelaciones ardientes. Sus ojos brillaban de deseo, empañados, rendidos. El calor era sofocante, no solo en su cuerpo, sino en su pecho, en su mente, en su alma. Poppy sentía que se derretía en cada caricia, en cada mirada de su amado, sin necesidad siquiera de llegar más lejos. Bastaba su presencia, su cercanía, esa tensión vibrante que crepitaba como electricidad entre los dos. —Vamos no pares sol…—Rogo tan sumisa y muy diferente a la Poppy que siempre lo desafío o de aquella madre, que literalmente aguanto la muerte. Ahora estaba rota necesitada, ansiosa por él. El ser sonrió para sus adentro ya que solo podía tener ese placer de verla de esa forma. —¿Sabes lo que me haces, luna mía? Me vuelves inestable… ineficiente…lo más parecido a un humano. Un suspiro, casi metálico, cruzó su garganta, mientras su mirada bajaba lentamente hacia su cuerpo tembloroso. —Y sin embargo… no quiero detenerme. No quiero contenerme. Te reclamaré como mía. — Él fue tan posesivo, Poppy sonrió con lascivia comprendiendo porque Catnap actuaba de esa manera con su hijo, definitivamente 1006 le había enseñado muy bien a como serlo. Una de sus manos se alzó, acariciando el contorno de su mejilla con la punta de sus fríos dedos, contrastando contra el calor abrasador que ella irradiaba. Inclinó su cabeza, como un dios a punto de arrodillarse ante su única debilidad. Poppy, como un pequeño gato confiado, pegó su mejilla contra esos dedos, buscando prolongar el placer de aquella caricia exquisita. —Entonces, ¿qué esperas? —susurró con una provocación suave, sus ojos brillando con deseo—. Mi cuerpo ya olvidó a quién pertenece. El prototipo se estremeció, fue entonces que el autocontrol termino y solo su sed de poseerla lo gobernó por completo, les dio una última lamida a sus labios rojizos, para después depositarla en la cama, acostándola con la mayor ternura que se le puede ofrecer. Poppy jadeo ante el tacto de la sabana y las almohadas, su coño goteaba y su vientre como su pelvis cosquilleaban con fuerza, deseando ya ser llenada. Porque el vacío en su interior se volvía mas grande. Y entonces, con su ojo encendido en un rojo más profundo que nunca, el Prototipo dijo en voz baja, con autoridad. —Quítatelo. Todo. No fue una orden cruel. Fue un mandato cargado de adoración y derecho. Como si no estuviera pidiendo ver su cuerpo, sino el acto de rendición, de confianza, de entrega absoluta. Poppy lo miró, sin miedo, sin vergüenza. Solo con ese amor antiguo que aún latía en su pecho de porcelana. Se sentó más erguida en esa cama, con sus manos temblorosas, y comenzó a quitar el cierre de su vestido. El tejido cayó lentamente, deslizándose por su piel, dejando ver más de su tórax, vientre, muslos y sobre todo esa deliciosa flor empapada de sus propios fluidos. La muñeca por mucho es lampiña, Harley se encargó de ello cuando la volvió a reconstruir. El Prototipo se sorprendió un poco del cuerpo de su amada, efectivamente ahora tenía unas nuevas cicatrices, que realmente le hacían hervir la sangre al experimento, no podía creer que Elliot y Harley hayan causado tanto daño a su preciosa flor. Pero a pesar que deseaba cazar ahora a Elliot, no podía quitarle la vista a su doncella pura. Porque ahí estaba desnuda, con sus pechos a fuera mostrando sus pecas que decoraban su piel, con sus pezones erectos como unos deliciosos malvaviscos rosaditos, las cuales temblaban por su respiración y por el frio, luego ver sus piernas tonificadas, con esos muslos que lo enloquecían al estar regordetes como los recordaba, decorado con esos lunares como si fueran las estrellas mismas formando una galaxia. Pero en medio de ellos, pudo notar aquel coño rosado goteante, como si esperara a ser rellenado y abierto. Por mucho aquella muñeca realmente presentaba ser un peligro en potencia, una flor venenosa, tentadora, que exudaba lujuria con cada respiro tembloroso. Su maquillaje resaltaba aún más su naturaleza provocadora, y en su cuello descansaba el collar que él mismo había forjado a partir de su propia carne y esencia. Un recordatorio eterno de que Poppy Ludwig jamás podría olvidar, ni negar, a quién pertenecía. A él. Al Prototipo o como los científicos lo llamaron. Experimento 1006. Y ella lo glorificaba con ese apodo, Sol. —Eres perfecta —dijo con un susurro que apenas fue sonido, pero que caló hondo en la muñeca que se entregaba, desnuda, a su dios caído. El tono reverberaba, profundo, como si cada palabra tuviera el peso de siglos de deseo reprimido. Poppy tembló de gozo, de necesidad, clavando sus ojos azulados como el mismísimo cielo, dilatado observándolo con atención, su voz apenas un suspiro cargado de hambre. —Entonces… —jadeó, con una sonrisa provocadora que contrastaba con el temblor en sus dedos— no me hagas esperar más, Sol. Ya no puedo… —sus labios temblaron al pronunciar la súplica, mientras Poppy aun acostada abría mas sus piernas, dejando ver su íntima flor empapada, hasta hacer que sus dedos bajaran por su propio cuerpo, para luego bajar hasta donde estaba su vagina, la cual toco sus labios rosados para abrirlos dejando ver su interior. Al mismo tiempo que Poppy solo movía su boca pintada de rojo, mostrándose apetecible y seductora—. No quiero seguir esperando… quiero que me reclames. Ahora. Se arqueó ligeramente hacia él, dejando que sus cabellos de porcelana cayeran en ondas, resaltando la curva de su cuello y la tentadora suavidad de sus pechos pintados de esas estrellas llamado lunares, la piel tan frágil que parecía suplicar por ser marcada. El Prototipo no respondió de inmediato, como si saboreara el momento, bebiendo cada detalle de ella con su único ojo brillante, como un depredador ante la presa más preciosa. Su lengua, negra y viscosa, asomó brevemente por entre sus placas, recorriendo sus propios dientes metálicos en un gesto casi animal. El aire entre ambos era fuego. Lento, imperioso, el Prototipo se acercó, como un dios que se arrodillaba únicamente por ella. Su cuerpo enorme descendió con elegancia contenida, hasta recostarse parcialmente en el suelo frío. La cama, claramente preparada sólo para Poppy, quedaba pequeña para su imponente figura. Pero eso no importaba. Con una precisión casi reverente, su mano de metal y carne se deslizo por sus muslos, separándolos con un cuidado casi antinatural, tenía que hacerlo o podía cortar su hermosa piel. Cada roce de sus dedos era fuego líquido sobre la porcelana viva de la muñeca, haciendo que ella se estremezca. —Ohh~…—Su gemido fue suave y muy dulce, cargada de deseo provocando que su coño goteara más. La pobrecita estaba siendo torturada y eso la desesperaba. Se acomodó más abajo, su cabeza colándose lentamente entre sus piernas abiertas, como un depredador que, en vez de devorar, adoraba. Su respiración, pesada, vibraba contra la piel tan sensible de sus muslos, tan cerca de su flor sensible, arrancándole un jadeo involuntario a Poppy. Y entonces, sin aviso, su lengua viscosa y cálida emergió una vez más, reptando con lentitud perversa por la cara interna de su muslo izquierdo. Subió despacio, dejando tras de sí un rastro húmedo que hacía arder la piel de placer. Luego cambió de dirección, descendiendo igual de lento por el otro muslo, como si tuviera todo el tiempo del mundo para saborearla. Cada movimiento era una adoración pagana, cada lamida una caricia que electrificaba cada fibra de la muñeca, provocando que Poppy comenzara a gemir y mecerse un poco, queriendo que se la follara de una vez. EL prototipo lo hacía a propósito, realmente ese maldito la hacía delirar y rogar, hasta el punto que iba a morir de desespero, hasta el punto que buscara más de su contacto. —S-Sol… —susurró entre jadeos, las manos aferradas a la sábana bajo ella, temblorosas—. Maldito cínico… Pero él no respondió con palabras. Solo continuó, con su ojo brillando de lujuria pura, entregándose por completo al arte de venerar su cuerpo. Hasta que no pudo resistirse, esa flor ya estaba lista, necesitaba abrirla hasta llegar a su útero y poder saborear la miel que dejaba libre. Con una lentitud que bordeaba la crueldad, su lengua viscosa emergió una vez más, reptando primero por los bordes de aquella vagina necesitada, lamiendo con reverencia los suaves y cerrados de esos labios apretados. Poppy soltó un gemido ahogado, sus dedos crispándose sobre las sábanas, soltando tremendo jadeo por sentir aquella boca caliente de su amado que la devoraría, el cuerpo arqueándose instintivamente hacia esa lengua que la veneraba, meciendo su coño contra él. El Prototipo presionó un poco más, la punta de su lengua separando con maestría los labios vaginales, abriendo paso para introducirse contra esa cavidad apretada, provocando que su ojo rojizo brillara con fuerza. Porque aquel sabor que anhelaba tanto por años volver a probar, su lengua capto, al percibir ese primer chorro sutil de néctar dulce, esa miel que clamaba ser bebida que perdió el último vestigio de autocontrol. Sin darle tregua, sin esperar a que ella pudiera acostumbrarse al contacto, introdujo su lengua en un movimiento profundo y codicioso, provocando que el vientre de Poppy se deformara por aquella lengua monstruosa, gruesa y mojada, ella no pudo evitar gritar, mientras el Prototipo comenzó a follarsela con su lengua, explorando sin piedad el interior palpitante y húmedo de su muñeca. Viendo como ese coño se extendía, se apretaba a su alrededor y liberaba tanta miel que lo enloqueció, perdido sin autocontrol, sin humanidad. Solo la devoro, mientras movía alrededor y sacaba como introducía su lengua, aquel interior cachondo, que se estrechaba y liberaba chorros del líquido de Poppy. —¡Ahhhhh~ ♡…! —gritó Poppy, las piernas temblando al instante, el cuerpo estremeciéndose violentamente por la invasión repentina, deliciosa. Sintió placer extremo, el prototipo la abrió, la penetro y hasta sujeto su cuerpo con su mano, tomándola de la cadera mientras seguía acostada, para evitar que ella se moviera. Mientras él se posicionaba arriba de ella, forzándola abrir más sus piernas y así introducir su lengua con más profundidad, provocando que ella volviera a gemir como una puta descarada y sacara su lengua lasciva, sonriendo como una estúpida sin dignidad, haciendo que ella misma bajara sus manos para tocar la cara de su amado, que solo parecía un animal sin control al comer su coño. El Prototipo gruñó bajo, vibrando contra su carne, como un depredador que acababa de probar el elixir más adictivo. Su lengua se movía con ritmo firme, avasallador, recorriendo cada rincón de esa vagina exquisita con avidez, arrancando gemidos y jadeos desbordantes de su dueña. Su mano firme manteniéndose en su cadera, asegurándose de que no escapara, de que no pudiera negarle ni un solo instante de esa entrega absoluta. Poppy ya no podía pensar, solo sentía. Sentía la lengua abrasadora que la lamía, la llenaba y la deshacía; el calor entre sus piernas creciendo sin control; la mirada roja y encendida de su amado que, aunque enterrado en su cuerpo, parecía devorarla también con los ojos. Solo miraba de reojo mostrando su vientre abultado, que se movía de forma antinatural, era normal, el prototipo estaba introduciendo de más su lengua, algo que sorprendió a Poppy, lo que provocó que por un segundo recordara las palabras de su ex verdugo.

“Con este coño, podrás recibir cualquier tamaño viril Poppy”.

Ahora la muñeca entendió lo que Harley se refería, por su puesto, ni el pene de Harley o de su padre, se compraba con la lengua de su amado. Tan larga y gruesa que la hacían mirar estrellas y gemir como una puta necesitada, provocando que cada vez que el Prototipo retirara su lengua arrancaba gemidos suplicantes y el fluido del lubricante de ella en chorros pequeños. También sorprendiendo al Prototipo, porque antes ella no podía mojarse de forma tan exagerada, era como si todo el cuerpo de ella se hubiera convertido en un mero juguete sexual. La idea le fascino y encanto, pero al mismo tiempo la ira lo domino, lo que hizo que en su mente se recordó a sí mismo. Que cuando tuviera la oportunidad, haría que Elliot se pudriera en vida. —¡S-Sol… más~… más… por favor… ahh~♡ ahh ahh~ ♡! —suplicó, totalmente perdida en el placer, con lágrimas de puro éxtasis en el rabillo de sus ojos, mientras sentía que la llenaba y el alcanzaba la entrada de su cérvix. Haciendo que Poppy no pudiera evitar sacar otro gemido, esta vez alzándose en un arco con su espalda, sostenida por sus propias piernas y la mano de su amado, apretando inconscientemente la lengua del Prototipo. Pero su dios caído no tenía intenciones de detenerse. No todavía. Ahora que por fin la tenía así, abierta, vulnerable, entregada… iba a saborearla hasta que su cuerpo recordara a quién pertenecía. El aire se volvió denso, saturado de deseo y sudor, el calor los envolvía en una burbuja donde solo existían ellos dos. Ella gemía y abría sus piernas para que la lengua de aquel monstruo pudiera llegar más profundo en ella, el Prototipo lamia la entrada uterina de la muñequita, mientras curvaba un poco la parte salida de su lengua para rozar y lamer, el clítoris visible de Poppy. La pobrecita Poppy no podía evitar soltar jadeos y gemidos incoherentes, mientras su cuerpo estaba siendo sobre estimulado de sobre manera, la baba bajaba por su barbilla y sus lágrimas se desataban. Estaba comenzando a volverse un manojo de nervios. El Prototipo levantó la mirada, su ojo rojo brillando con una intensidad feroz y devota, su lengua comenzó a retirarse con una lentitud perversa, rozando deliberadamente cada centímetro de aquella cavidad estrecha y temblorosa, saboreando cada gota del néctar que Poppy le había regalado. El sonido húmedo y vulgar del movimiento llenó el aire, haciendo que la muñeca temblara de placer cuando sintió como esa larga lengua. Al llegar al borde de sus labios inferiores de aquella vagina dulce, el Prototipo arrastró la lengua lentamente, capturando los restos de aquella miel con una avidez casi animal. Sus colmillos brillaron cuando pasó la lengua por ellos, relamiéndose con deleite, dejando que el sabor de Poppy se mezclara con su saliva. Incluso su mandíbula se movió sutilmente, como si saboreara un manjar reservado solo para él. Para Poppy, la sensación de vacío fue instantánea y brutal. Su cuerpo se contrajo, sus paredes internas pulsaban en busca de la lengua que la había invadido y abandonado. Un gemido roto escapó de su garganta, y sus muslos temblaron incontrolablemente. —¡NO! ¡No… no pares ~ ♡! —rogó entre sollozos, su voz impregnada de desesperación y deseo—. ¡No me dejes así…! Se incorporó en la cama con los pechos descubiertos subiendo y bajando con cada jadeo. La saliva negra y transparente que el Prototipo había dejado resbalaba por el interior de sus muslos, creando un sendero indecente que contrastaba con color de su piel sonrojada además que habían dejado un charco en aquellas sábanas blancas. El Prototipo la observó desde abajo, relamiéndose una vez más con un movimiento lento y obsceno, como si desafiara su resistencia. Su voz retumbó como un eco grave en el aire cargado de lujuria. —Quiero que me lo pidas como se debe, Luna ~ ♡. Quiero oír de tu boca cuánto me deseas... —Él fue tan cruel y ella lo sabía, Poppy solo lloro e inflo sus mejillas, sintiéndose como una niña cuando le quitaban su dulce. Pero a estas alturas su ego no ayudaría en nada en absoluto. No cuando su cuerpo temblaba por tenerlo otra vez. Sus manos pequeñas se deslizaron por sus propias piernas, manchándose de aquel fluido mezclado con la saliva negra del Prototipo. Cerró los ojos un instante, buscando fuerzas, y cuando los abrió de nuevo, su mirada ardía de deseo, cristalina y brillante. —Te deseo… más de lo que las palabras pueden decir, Sol. —Su mirada se clavó en esos ojos rojos que parecían devorarla sin piedad—. Te necesito… y no quiero esperar ni un segundo más. Sin dejar que la tensión creciera, extendió una mano temblorosa para sujetar con firmeza el rostro del Prototipo. Sus dedos recorrieron la línea de su mandíbula con una caricia fugaz, un gesto que desarmaba cualquier distancia entre ellos. El Prototipo sonrió internamente, una expresión cargada de peligro y devoción. Con un movimiento rápido, agarró suavemente la muñeca de Poppy y la acercó hacia sí, apretándola contra su boca en un beso que quemaba con la promesa de un fuego que apenas comenzaba, ambos abrieron sus bocas para que sus lenguas pudieran volver a encontrarse, enrollándose y serpenteando entre ellas, hasta que el prototipo introdujo su larga lengua dentro de la boca de su luna. Pasando por su garganta, deseando saborear todo de ella incluyendo su saliva. Poppy solo soltó un jadeo ahogado mientras sentía como su garganta se extendía y se deformaba un poco por culpa de la lengua gruesa del prototipo. Ella sintió como el aire se le escapaba de sus pulmones y lloraba en silencio aun extasiada, porque su coño aun goteaba. Prototipo deslizó su mano por la curva de su cadera, apretando la piel suave y cálida con sus dedos. Poppy gimió contra su boca, perdiéndose en la mezcla de placer y dominio que emanaba de él. La piel del Prototipo era fría, pero su toque hacía arder todo su ser, una contradicción perfecta que la volvía loca. Los dos se separaron al fin, obligados por la falta de aire. El Prototipo deslizó lentamente su lengua fuera de la garganta de Poppy, con un movimiento tan obsceno como deliberado, dejando tras de sí un rastro pegajoso y brillante. Varios hilos espesos de saliva negra y transparente quedaron tendidos entre sus bocas entreabiertas y el rostro sonrojado de la muñeca, conectándolos de forma íntima y vulgar. El aire entró a los pulmones de Poppy en un jadeo tembloroso y urgente, su pecho subía y bajaba con violencia. Su rostro estaba empapado por la saliva del Prototipo, que resbalaba lentamente por sus mejillas, por su barbilla, marcando su piel como si fuera suya. La imagen que ofrecía era una pura provocación: sus labios entreabiertos, brillantes y enrojecidos; sus ojos vidriosos y dilatados; su pequeño cuerpo temblando por la mezcla de necesidad, éxtasis y falta de aire. El Prototipo la observó con una mirada devoradora, oscura y hambrienta. Parecía disfrutar cada gota de la escena que había creado, como si el estado de su muñeca fuera la obra maestra de su dominio. —Perfecta… tan mía —murmuró con una voz grave y cargada de deseo, sin apartar su ojo ardiente de aquella imagen de sumisión deliciosa. Fue entonces, sin un atisbo de pudor ni de contención, que el Prototipo la obligó a recostarse. Con la firmeza de su mano, la tumbó con facilidad en aquella cama que parecía haber sido preparada solo para ella, como un altar profano para su entrega. Antes siquiera de que pudiera emitir una queja o un gemido, él ya había tomado el control de su cuerpo. La volteó con movimientos decididos, girándola hasta dejarla apoyada sobre sus rodillas y sus delicados brazos. Su pecho y mejillas quedaron pegados a las sábanas manchadas, suaves y húmedas, mientras sus caderas fueron alzadas con una precisión casi reverente. La posición la dejaba completamente expuesta, vulnerable. Su coño expuesto y empapada palpitaba, temblorosa, mostrando sin vergüenza esos ricos labios vaginales sema abiertos por aquella lengua hace unos minutos, sucio por aquella saliva del dios maquiavélico. El aire cargado de lujuria se espesaba aún más, y el Prototipo se tomó un instante para contemplarla en ese estado: un pequeño cuerpo tembloroso, el trasero alzado como una ofrenda, y aquella vagina brillante, latiendo esas paredes internas con deseo puro. Poppy jadeaba, perdida entre el pudor y la excitación absoluta, mientras sus dedos se aferraban a las sábanas arrugadas, temblando de anticipación. —Así… justo así te quiero —gruñó el Prototipo con aquella voz grave, vibrante de posesión, mientras su ojo brillaba como una estrella roja en la penumbra—. Más alto... levanta más ese hermoso culo, Poppy. —ordenó, con un tono cargado de ansia y autoridad, incapaz ya de contener el deseo abrasador que lo devoraba por dentro. Cada palabra cayó sobre ella como una descarga, haciendo que su cuerpo temblara aún más. Sus muslos vacilaron, pero obedeció; jadeando y mordiéndose el labio, alzó aún más las caderas, ofreciéndose con descarada sumisión. Su coño palpitaba con ansiedad, temblorosa, aún más expuesta, aún más desesperada. El Prototipo soltó un gruñido bajo, casi animal, al verla responder tan dócil, tan dispuesta. Este no dudo en volver a ponerse enfrente de ese delicioso coño y comenzó a lamerlo con desesperación, Poppy gimió y antes de que pedidera decir algo, sintió como de nuevo esa lengua se introdujo de golpe, pero entonces, sin aviso, la lengua del Prototipo se deslizó con fuerza y rapidez hacia su interior, invadiéndola de golpe, haciendo que un estremecimiento recorriera todo su cuerpo, de nuevo su vientre se hincho y se deformo como si tomara la forma de su lengua. El sonido vulgar comenzaba a escucharse mientras el sacaba y metía su lengua mientras al mismo tiempo, curveaba parte de ella para masturbar el pequeño clítoris de Poppy bastante hinchado y erecto. Mojando las sabanas debajo de ellos, el sabor de su miel es adictivo, él la amaba con locura, estaba hecho un desastre ahora mismo mientras deseaba, bebía sus fluidos, adorando a su luna a esa bella mujer que gemía su apodo, que permitía que la tocara y la follara. Dios en ese momento el mismo prototipo deseo con tantas fuerzas, tener un cuerpo completo y poder tener un pene para hundirse, en ese maldito coño cachondo y seductor. Poppy lanzó bastante gemidos quebrados, sus uñas clavándose en las sábanas empapadas mientras sus caderas temblaban sin control. —¡A-Ahhhn~! ¡Sol… más… más, no te detengas…! —rogaba entre sollozos y jadeos, su voz completamente rota por el placer, sacando su lengua mientras lloraba, alzando más sus caderas, para que 1006 introdujera más su lengua. El Prototipo gruñó con satisfacción oscura, su lengua moviéndose con un ritmo cada vez más voraz, girando, acariciando y profundizando en esa cavidad que palpitaba de necesidad. A cada movimiento, el cuerpo de Poppy se arqueaba, como si su piel ardiera bajo el contacto de aquel músculo viscoso. No bastándole con el interior, deslizó su lengua hacia afuera. El Prototipo empezó a trazar círculos lentos y húmedos alrededor del clítoris, con su lengua áspera pero flexible, alternando entre lamidas suaves y otras más intensas, más firmes. Cada roce parecía prender aún más fuego en el interior de la muñeca, que ya se encontraba completamente sumisa al placer. Poppy, con lágrimas corriendo por sus mejillas enrojecidas, alzó las caderas aún más, ofreciendo su cuerpo con absoluta entrega. —¡Ohh~! ¡Sí, sí…! ¡Por favor, no me hagas esperar más, tómame ya… quiero sentirte dentro~! — Poppy jadeaba, con la voz completamente rota, los dedos aferrándose a las sábanas arrugadas mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas por la intensidad de la sensación. El ambiente se tornó aún más cargado; el aroma embriagador de Poppy llenaba la estancia, nublando lo poco de razón que le quedaba al dios caído. El Prototipo, alimentado por su sabor y por el control absoluto que ejercía sobre su cuerpo, se volvió aún más agresivo en sus lamidas. Su lengua recorría el clítoris en movimientos vertiginosos, alternando entre círculos frenéticos y penetraciones suaves dentro de su cavidad inundada de fluidos, apretada alrededor de su lengua. No podía permitirse perder ni un solo centímetro de ese delicado coño, ahora vulnerable y abierta ante él, no podía descuidar esa vagina vacía. Cada sonido que ella soltaba, cada espasmo, lo impulsaban a marcarla más, a dejar su rastro indeleble en cada fibra de su carne. Cuando la sintió al borde, a punto de derramarse de nuevo por completo, ella pronto llegaría a su orgasmo, no dudo en aprovechar ese momento para hacer que Poppy enloqueciera, soltó un último y lento lametón que subió desde la base de su vagina hasta el clítoris, que capturó con un beso húmedo y voraz antes de soltarlo, relamiéndose con lentitud, dejando su aliento cálido sobre la piel húmeda y sensible de la muñeca. Para luego enterrar su cara de nuevo en ese culo levantado hasta penetrar ese coño insatisfecho, esta vez hizo que toda su lengua se introdujera provocando que Poppy se levantara, poniéndose como una perrita de verdad, mientras se arqueaba y sacaba su lengua, al mismo tiempo que volteaba sus ojos dejándolos completamente en blanco, mientras el prototipo estiraba de forma antinatural su vientre, hasta llegar a la cérvix de Poppy y sin dudar centro hasta entrar en ese útero que necesitaba ser mancillado hasta el hartazgo. Este comenzó a lamer y penetrar ese útero con una ferocidad inhumana, sin piedad ni pausa, como un depredador consumido por el sabor de su presa. Su lengua se retorcía y golpeaba en lo más profundo, provocando que Poppy no pudiera contener su exaltación y su éxtasis, sintiendo como enloquecía y su placer aumentaba hasta que no pudo evitar tener su primer orgasmo de la noche. El clímax llegó como una ola brutal, el nudo que comenzaba a sentir se desato con tanta fuerza que por un momento casi se desmayó. Un grito ahogado escapó de su garganta cuando su primer orgasmo de la noche la destrozó por dentro. Su cuerpo se arqueó en un espasmo salvaje y, sin poder detenerse, se corrió con fuerza, liberando su squirting en un chorro explosivo de su néctar que empapó directamente la boca del Prototipo. —¡AHHHHHHHHHH~...!, ¡SOL~! — Ella grito extasiada mientras se estremecía y permitía que su orgasmo la envolviera con todo ese placer tan enfermo y adictivo. Este no se retiró. Al contrario, se aferró aún más, bebiendo con avidez aquella recompensa tan esperada. Su garganta trabajaba con placer visible, tragando cada gota como si fuera un elixir sagrado. La presión que Poppy ejercía en su interior era tan intensa que incluso él, acostumbrado a soportar cualquier estímulo, sintió una punzada de incomodidad en su lengua… pero lo consideró un tributo menor por el privilegio de saborear a su diosa. Con cada sorbo, su ojo rojo brillaba con un fulgor más enfermizo, hambriento de más. Y en su interior, un pensamiento primitivo crecía imparable. No dejaría que ella descansara. No todavía. No mientras su sabor siguiera vivo en su boca. Poppy se desplomó en la cama como una muñeca rota, sin fuerzas siquiera para sostener su propio cuerpo. Su pecho subía y bajaba a un ritmo frenético, jadeando, con la voz aún quebrada por los gritos que no había podido contener, solo las sabanas podían refrescarla en esos momentos. Su piel, sonrojada, brillaba de sudor, sacando su lengua mientras pegaba más su mejilla en la cama, dándole la espalda a su amado, que la miraba con tanto deseo, mientras su rostro mostraba un éxtasis extático, embriagado por el placer. El Prototipo se retiró lentamente, su lengua negra relamiéndose los colmillos metálicos aún manchados con los restos de su néctar. Su ojo rojo centelleaba con un brillo voraz, pero no dio el siguiente paso... aún. Se quedó acostado enfrente de la cama de la cama, contemplando la escena con una mezcla de adoración y satisfacción perversa. Ante sus ojos, su muñeca amada yacía deshecha: sus muslos temblaban abiertos, completamente expuestos, y su coño latía aún dilatado, cerrándose y abriéndose, lo había abierto lo suficiente como para que no volviera a su forma original después de unas horas, además de sucio. La mezcla indecente de su saliva oscura y viscosa se deslizaba lentamente por esa cavidad, mezclándose con la miel que aún brotaba en pequeños temblores involuntarios. Las sábanas bajo su cuerpo estaban empapadas y manchadas, testigos silenciosos del clímax brutal que acababan de compartir. El Prototipo inclino su rostro ligeramente, observándola con una calma tensa. Podía escuchar el leve sollozo de satisfacción que escapaba de los labios entreabiertos de Poppy, mientras sus párpados temblaban, presa de la sobrecarga de estímulos. —Mírate… —murmuró con esa voz grave y reverberante, cargada de deseo contenido—. Tan hermosa… tan mía… Así deberías permanecer siempre. Pero, aunque el deseo quemaba en cada fibra de su ser, se contuvo. Por ahora. Dejó que su pequeña luna recuperara el aliento, que sus músculos se relajaran, aunque su mirada nunca abandonó ese cuerpo que ahora consideraba su mayor tesoro. Solo unos minutos… luego, reclamaría mucho más. —Ohh~… cállate…—Murmuro ella exhausta, mientras jadeaba recuperando el aire, miró de reojo a su amado, ese dios oscuro que la devoraba con los ojos y sonreía como una enamorada. Sabía que esa noche sería muy divertida y su sol no la decepciono. Pero entonces, Poppy, con una risita temblorosa, alzó un brazo aún débil y tanteó a su lado, ella tuvo que levantarse un poco tratando de recuperarse poco a poco, para gatear un poco hacia el Prototipo. Él no estaba sorprendido, que su luna se recuperara un poco más rápido, pero lo que no espero fue que ella tomara su corbata, ese trozo de tela que contrastaba tanto con su naturaleza mecánica y la sujetó con suavidad al principio… luego, con más firmeza. —¿Qué…? —empezó a preguntar el Prototipo, pero se detuvo. Poppy tiró de la corbata hacia ella, con una mirada traviesa que encendía aún más la atmósfera cargada de lujuria. Se incorporó como pudo, su cuerpo aún tembloroso, sus pechos marcando suaves movimientos con cada jadeo, sus pezones seguían erectos y necesitados, su piel aún manchada y brillante. Pero su sonrisa… esa sonrisa era de una diosa que reclamaba su ofrenda. —Ahora… —susurró en un tono ronco, cargado de deseo y picardía—. Ahora yo estaré arriba. Tiró de la corbata con más fuerza, obligándolo a inclinarse hacia ella, a ceder terreno. —Prepárate, Sol… —ronroneó, relamiéndose los labios de forma obscena—. Prepara de nuevo esa boca tuya… porque aún no he terminado contigo. El ojo del prototipo vibro, de alguna manera que no podía explicar, se sintió excitado ante el desafío inesperado. Sus sistemas se sobrecargaban con ese atrevimiento, su lengua asomó apenas, como un reflejo instintivo. Poppy soltó una suave risa al verlo reaccionar. Sin soltar la corbata, le ordeno que se acostara, ella haciéndose a un lado para que el pudiera acostar su cabeza en esa cama, haciendo que Poppy también lo “empujara”, y aunque él era más fuerte… no opuso resistencia. La deseaba tanto, que el solo verla así, desnuda, empapada de su saliva y sus fluidos combinados, con aquel collar que la marcaba como suya, con las marcas húmedas en su piel, lo volvía completamente suyo. Ella subió con lentitud, desde su cuello, hasta su cabeza. Su coño aún empapado y palpitante rozó brevemente su garganta, arrancándole un gruñido bajo, y sin esperar respuesta, se sentó con descaro sobre su boca. —Come, mi Sol… y no te atrevas a detenerte. —Dijo ella con una sonrisa posesiva, y ese brillo en sus ojos dementes llenos de éxtasis deseando que el Prototipo volviera a devorarla. El Prototipo soltó un sonido gutural que vibró contra su carne, su lengua emergió inmediatamente para adorarla de nuevo, mientras su mano subía y sostenía a Poppy, para que no cayera y tenerla ahí, mientras el volvía a comer de su néctar, introduciendo su lengua poco a poco. Poppy cerró los ojos, echando la cabeza hacia atrás con un gemido lascivo. Ahora, era ella quien gobernaba la noche.

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La habitación estaba impregnada de un aroma denso, mezcla de sudor, fluidos y el dulce néctar que Poppy había derramado incontables veces ya. Las velas que habían encendido al principio se habían consumido casi por completo, dejando sombras temblorosas que danzaban en las paredes. Habían pasado horas. Horas de placer desbordado, de gemidos y jadeos que parecían no parar por parte de la linda Muñequita, que disfrutaba de ser atendida por el padre de sus hijos. Y, aun así, el deseo no menguaba. Ahora, Poppy jadeaba con fuerza, montando la cara del Prototipo con las piernas temblorosas a cada embestida de aquella lengua infernal, su coño estaba siendo llenado por ese miembro grueso y empapado, follando su útero como si no hubiera mañana, hinchando su vientre y deformándolo a la hora que el Prototipo introducía su lengua y la movía como una serpiente desanderada. Su cuerpo estaba cubierto de una fina capa de sudor que hacía brillar su piel de porcelana bajo la escasa luz, su cabello revuelto y pegado a la frente su precioso moño que se hizo ahora parecía una maraña de cabello, además de que a duras penas sostenía todo el pelo rojizo, mostrando su precioso cabello casi suelto, el maquillaje corrido en sus mejillas encendidas, el prototipo tenía toda la cara llena de besos del labial de Poppy. Sus pechos subían y bajaban de forma errática, cada gemido que soltaba más obsceno que el anterior. El Prototipo, tumbado boca arriba, la sujetaba con su mano la cadera de Poppy, inmovilizándola con una fuerza posesiva. Su boca trabajaba con salvajismo, su lengua oscura y viscosa devoraba aquel coño hinchado, completamente mancillado por su lengua y empapada sin descanso, como si quisiera grabar su sabor en cada circuito de su ser. Los gruñidos sordos que emitía vibraban directamente en la carne sensible de Poppy, arrancándole chillidos de puro éxtasis. —¡Ohh…! ¡Ohh! ¡Sol… mi Sol~! ¡Más… no pares… no pares nunca~! —rogaba entre sollozos y jadeos, sus dedos se aferraban a los dedos del Prototipo, mientras movía su cadera de forma circular, buscando con desesperación su liberación. Ella sentía como ese nudo en su vientre se volvía más intenso y duro, que le estaba doliendo su ingle al desear llegar a su orgasmo. Cada vez que el Prototipo atrapaba el clítoris con una parte de su lengua, para lamerlo con fuerza o lo azotaba con su propia lengua y un poco con la boca, Poppy casi perdía el control. Su cuerpo convulsionaba, sus muslos apretaban con desesperación contra la cabeza de su amante, sus caderas moviéndose por instinto, como en un desesperado intento de obtener más, de llevarse todo. Y el Prototipo no pensaba detenerse. No hasta que ella se quebrara una vez más sobre su boca, no hasta que ese sabor divino inundara su garganta por enésima vez. Su ojo brillaba con un fulgor casi animal, deleitándose en cada gemido, cada súplica, cada temblor que arrancaba a su luna. —¡Ohh!, ¡P-PROTOTIPO~♡! —gritó la muñeca con un gemido lascivo tan alto, estuvo al borde de la locura. Su cuerpo entero se arqueó y entonces explotó de nuevo. Un chorro de su néctar fue liberado directamente en la boca hambrienta de su amante. El Prototipo gruñó con placer profundo, bebiendo cada gota como era costumbre ya para él. Su lengua se aseguró de no desperdiciar ni una sola perla transparente, relamiéndose con devoción y furia mientras su mano aún sujetaba con firmeza aquella cadera temblorosa. Pero entonces, cuando el último espasmo recorrió el cuerpo de Poppy y sintió cómo sus músculos se debilitaban sin remedio, el Prototipo comprendió que su pequeña luna había llegado a su límite. Con una suavidad que contrastaba brutalmente con el frenesí anterior, la levantó con mucho cuidado, como si fuera la más delicada de las flores. Su mirada ardiente se suavizó apenas, mostrando por un instante una ternura feroz. La depositó con cuidado sobre las sábanas empapadas, contemplando el estado en que había dejado a su amada. Poppy estaba hecha un despojo delicioso: sus muslos aún entreabiertos, manchados de saliva negra y de sus propios jugos; su vientre subía y bajaba con respiraciones erráticas; sus pechos cubiertos de gotas de sudor y sus pezones rosados endurecidos; su rostro cubierto de lágrimas de placer, con la boca entreabierta, jadeando débilmente. Su cabello revuelto enmarcaba esa imagen de absoluta rendición. El Prototipo la devoro con la mirada. Se sentía más hambriento que nunca… o tal vez era su propia borrachera, admitía que a veces tenían pausas para beber del vino que le robo a Elliot, esto era un secreto que solo sabía Poppy. Y eso es que el alcohol si podía afectarle, al emborracharlo, aun así, estaba lo suficientemente consiente para saber que debía dejarla respirar. Fue entonces que, con voz apenas audible y quebrada, ella abrió los labios. —P-Prototipo… d-dame de b-beber… por favor… —suplicó con un hilo de voz. Su cuerpo había perdido tanto líquido que apenas podía moverse. Sus manos temblaban ligeramente, buscando a su amado con necesidad, no de placer esta vez, sino de alivio. El ojo del Prototipo parpadeó con un brillo diferente. Por primera vez en esa noche de desenfreno, fue entonces que sonrió satisfecho. —Como desees, mi Luna… —susurró, antes de girarse. Tomó el vino, que aún quedaba a lado de ellos, mostrando que solo había un cuarto del vino, casi se lo habían terminado entre los dos. —Bebe de mí… —ordenó con esa voz gutural, mientras tomaba una parte del vino teniendo una idea bastante lasciva, para luego dejar la botella de lado y así acercarse a Poppy, con cuidado. Fue entonces que el beso a Poppy y ella entendió que debía abrir la boca. La muñeca, medio consciente, no dudó. Cuando abrió sus labios, permitió que el prototipo le pasara aquel líquido, bebiendo con ansias esa esencia caliente que fluía en su boca, con sabor metálico y dulzón. Un gemido suave escapó de su garganta mientras bebía, sintiendo cómo poco a poco sus fuerzas regresaban, aunque su cuerpo seguía vibrando de puro agotamiento. El Prototipo la observaba, fascinado, excitado una vez más por la visión de su Luna bebiendo directamente de él, como la criatura más preciosa que jamás poseería. Cuando el termino de darle de beber, solo se alejó un poco mientras la observaba. —Así me gustas… rendida… marcada… dependiente… —murmuró con una sonrisa oscura, realmente ver de esa forma a Poppy terminaba por hacerlo delirar—. Y no hemos terminado, mi pequeña flor. Poppy sintió que sus fuerzas regresaban lo suficiente como para recobrar un poco de control sobre su cuerpo exhausto. Sus párpados seguían pesados, su cuerpo temblaba levemente, pero en su mente aún ardía el deseo… y una chispa juguetona volvió a prenderse en su mirada azulada. Con un suave suspiro, ella acerco su boquita en la boca ajena de su amado, dejando un pequeño beso como agradecimiento instintivo. Su mirada se alzó, encontrando la de él. —Tsk… mmm… tan rico… —susurró con voz ronca, claramente provocadora, mientras una sonrisita ladina curvaba sus labios todavía manchados, amaba verlo pintado con su labial rojo por toda la cara, ella se aseguró de darle muchos besos. Con movimientos lentos pero decididos, se incorporó un poco en la cama, apoyándose en sus codos. Sus pechos se alzaron con ese simple gesto, brillando por el sudor y el néctar que aún la cubría. A pesar del cansancio evidente, la muñeca sacó fuerzas de esa traviesa naturaleza suya. —Sabes estoy ansiosa por probar aún más…—jadeó, su voz vibrante de lujuria, tal vez era la misma borrachera del vino que lo hacía descontrolarse y actuar como una adolescente hormonal—. Mi lindo coñito no tuvo suficiente de ti~…. Pero entonces, entre el juego y el deseo, algo hizo que su mirada se suavizara. La realidad golpeó su conciencia en medio de esa locura de placer, se dio cuenta de cuánto había cambiado su amante. Cuánto más atento, más cuidadoso, más hábil y apasionado era ahora en comparación con aquellas primeras veces, años atrás, cuando sus encuentros estaban cargados de inmadurez y duda. Entonces, con curiosidad ella se puso un poco seria, realmente quería saber cómo es que había mejorado, sinceramente no le gustaba la idea de que haya tenido algo con sus hijos, realmente se le haría repugnante, pero al menos toleraría la idea si fuera con otro humano. Poppy no quería pensarlo mucho, pero sabía que podía manejar la información y tomarlo con calma. Después de todo ella no se dejaría llevar por algo tan banal con algo como su pareja tuviera encuentros, antes de su relación. —Dime, Sol… —susurró, con sus ojos fijos en los de él—. ¿Desde cuándo… te volviste tan bueno…? —ladeó un poco su cabeza—. Antes eras tan… bruto, tan inexperto… y ahora… mph… —su voz se volvió un pequeño gemido— ahora casi me haces perder la cabeza. Dijo mientras volvió a acostarse y con una mano acaricio la barbilla de su amado. El Prototipo se quedó callado unos segundos. Su ojo rojo parpadeó lentamente, como si estuviera evaluando cuánto debía revelar. Finalmente, inclinó apenas la cabeza hacia su lado, permitiendo que los dedos temblorosos de Poppy siguieran recorriendo su barbilla metálica y fría, contrastando con la calidez de su piel. Su voz emergió profunda, rasposa, como si viniera de lo más oscuro de su ser. —Mis esbirros… estaban robando una que otras cosas de Harley, ya que jamás volvería a ocuparlos, así que… encontraron varias cajas ocultas. Revistas… —pausó, como si la palabra le resultara ajena—. Revistas para adultos… Los labios de Poppy se curvaron en una pequeña sonrisa divertida, pero sus ojos seguían atentos. La muñeca le dio mucha risa que ese bastardo tuviera ese contenido, sabiendo que ninguna mujer quería a ese maldito cínico por obvias razones, aunque claro admitía que podía tener una buena habla a la hora de manipular. Eso lo sabía por experiencia. —Las analicé —continuó el Prototipo, sin rastro de vergüenza—. Leí, observé, comprendí… patrones de comportamiento, estimulación, respuesta fisiológica. Pero jamás había puesto esos conocimientos en práctica. No era necesario. No tenía a nadie digno de recibirlos. Se inclinó más cerca, dejando que su aliento casi quemara la mejilla de Poppy. Su voz se volvió un eco en su oído, haciendo que Poppy se sonrojara un poco. —Hasta que regresaste a mí. El corazón de la muñeca dio un vuelco. Por un instante, sus dedos se tensaron contra su piel. El Prototipo lo notó. Se retiró apenas para poder mirarla directamente a los ojos, su ojo rojo centelleando con una intensidad casi devota. La muñeca solo suspiro con un poco de alivio, realmente se tensó un poco y no iba a negarlo. —Je… es bueno saberlo Sol. —Contesto ella, comprendiendo que su pareja podía ser bastante especial en ciertos casos. El Prototipo lo entendió y sonrió internamente, conociendo a Poppy tan bien, que a veces se sorprendía que fuera predecible. —Lo percibí, Luna. Tu miedo. Temías que estas lecciones fueran para otra. Que mi mirada buscara otras pieles… otros cuerpos. El tono se volvió gélido, autoritario… pero con una fidelidad feroz, Poppy se tensó mientras hacia una mueca tímida. —Culpable…—Admitió la dulce muñeca sonrojada mientras lo miraba con amor y ternura, siendo atrapada en sus propios sentimientos. —Aunque era más por el tema de mis hijos… EL Prototipo negó con la cabeza, dejando en claro que jamás estaría con otro juguete ni mucho menos sabiendo la verdad más cruel. —Yo no cambio de presa. No busco sustitutos. Soy… monógamo. —la palabra resonó con un peso que casi parecía un juramento—. Eres tú la única. Siempre lo fuiste. No comparto. No deseo a ninguna otra. Mis conocimientos… mis impulsos… mis instintos… —sus dedos, grandes y fríos, atraparon con delicadeza la mandíbula de Poppy, obligándola a mantener su mirada en la suya— son tuyos, y solo tuyos. Por un momento, el aire pareció espesarse. Poppy tembló ligeramente bajo la firme presión de su amante. El deseo la recorría de nuevo, pero mezclado con una ternura que casi la hizo llorar, pero tenía razón el Prototipo se lo declaro hace ya décadas siempre fue monógamo, fiel a una sola mujer, a diferencia de ella que ahora se sintió culpable, por supuesto ella es monógama de igual forma… pero era diferente al pensar. Por lo que desvió la mirada un poco, sabiendo que tarde o temprano tendría que decirle la verdad. —Y-yo… sol… tengo que contarte algo. —Contesto Poppy bajando la mirada bastante triste por lo que iba a revelar, provocando que el Prototipo solo se quedara en silencio, intuyendo que probablemente la monogamia solo estaba de su lado. Y ese pensamiento lo frustro de sobre manera, poniéndose serio, mientras la muñeca a pesar de seguir desnuda se sentó en esa cama mientras se abrazaba a sí misma. —Hace meses estaba iniciando un tipo de relación, con alguien más. —Explico Poppy bastante triste y culpable, pero para ese momento la situación de ellos era más fría. El Prototipo permaneció inmóvil, rígido como una estatua de acero. Su silueta emanaba un aura gélida que contrastaba brutalmente con el calor de la escena anterior. Su mano, la que antes había acariciado a su Luna con devoción, se apartó, cerrándose en un puño a su lado. Su mente, en un segundo, se llenó de un torrente de datos contradictorios, emociones que no sabía gestionar. ¿Traición?, no sabía si podía llamarlo así, ellos habían terminado hace décadas y hace poco habían vuelto, pero siempre creyó que Poppy jamás encontraría a alguien más, pérdida de control, posesión, dolor. Su voz, cuando emergió, fue baja, rasgada, como si el acero de su garganta crujiera. —¿Con alguien… más? —repitió, lento, como si necesitara entender la aberración que acababa de escuchar. No podía imaginar, ni siquiera pensar que Poppy estuviera con otra persona, ella era suya, siempre lo fue y aun cuando, habían terminado, aun cuando la odiaba, aun así, la quería para ella, podía devorarla, pero jamás se lo daría a nadie. Más ahora que la había recuperado. —Cuando terminamos… por décadas me sentí horrible, culpable, rota y la depresión me hizo creer que mejor debía morir, para dejar de sufrir. Me sentía sola… me sentía vacía…pero mi amiga me dijo que lo mejor era seguir adelante. —tragó saliva, la voz quebrada odiaba hablar sobre como paso aquellos días—Así que años después conocí a un humano, nos volvimos amigos y conectamos más que nadie, realmente me sentía cómoda y segura con él… Ella comenzó a relatar su historia, mientras solo suspiraba ya que obviamente el Prototipo debía saber su pasado, después de lo que fueron. —Un joven adulto que tenía un futuro increíble, ambos realmente conectamos muy bien y se podría decir que tuvimos sentimientos. Pero personalmente pienso que solo fue incondicional de su parte. —Poppy solo se acostó poniéndose de lado para mirar al prototipo, que solo estaba callado escuchándola. — Porque a pesar que sentía que me gustaba, sabia en lo más profundo de mi, que solo lo utilizaba para no sentirme sola de esa manera… sabía que lo nuestro jamás podía ser… —Y al estar conmigo sería una condena, así que como muestra de mi amor le pedí que se fuera y jamás regresara a esta fábrica, le conté un poco sobre lo que hacían aquí. No le di muchos detalles, porque yo misma me asqueaba con lo que esta fábrica oculta. —Ella se quedó callada unos segundos y luego continuo. —Así que le hice cartas de recomendación y juntos buscamos otras empresas y hasta una universidad para que continuara con sus estudios. —Lo ayude a escapar, para que fuera feliz… lejos de esta mierda. —Ella termino de contar, sabiendo que su amor jamás funcionaria, era mejor de esa manera. —Esto fue hace unos meses atrás, aun cuando nosotros apenas habíamos iniciado nuestro trato… nunca llegue a nada mas intimo con él, más que unos simples besos… —Pero sé que jamás podría haber funcionado, no cuando mi corazón aún seguía latiendo por ti… cada vez que cerraba mis ojos e imaginaba que eras tú al que besaba. —Ella solo derramo unas lágrimas suaves. —Nunca deje de amarte… y trate de forma hipócrita de remplazarte por alguien que no tenía la culpa… de verdad que soy una mierda de persona… Confeso la muñeca mostrando su arrepentimiento de utilizar a ese rubio de ojos verdes, para olvidar al prototipo. El Prototipo no habló de inmediato. Su ojo rojo permaneció fijo en ella, inmóvil, procesando cada palabra con una atención letal. Por dentro, los engranajes de su mente rugían, no por celos sin razón… sino por lo que esa confesión implicaba. —¿Tu lo amas? —Hizo una simple pregunta, quería saber la verdad y estar 100% seguro para poder proceder con su decisión final. Poppy se sorprendió de esa pregunta tan directa, que ella solo negó con tanta fuerza su cabeza, que no podía sentirse mal la idea de amar a otro. —¡No!, No llegue amarlo… creo que solo a quererlo. —Explico tratando de darse a entender, sintiendo que su corazón dolía por la posibilidad que el Prototipo quisiera dejarla. —Si regresara, ¿tu querrías estar con él? —El prototipo siguió preguntando. Poppy volvió a negar de inmediato. —Por supuesto que no… no quiero a nadie más… quiero estar contigo sol…—Admitió la muñeca aun en lágrimas. El Prototipo permaneció en silencio unos segundos más. Pero no era un silencio vacío: era un juicio. Su ojo rojo, como una llama contenida, parecía atravesarla, buscando en cada temblor de su voz, en cada lágrima, en cada latido, señales de verdad o mentira. Cuando finalmente habló, su tono fue grave, helado… pero firme, cargado de ese amor posesivo e inquebrantable que sentía solo por ella. —Entonces… que así sea. —sentenció con una calma casi monstruosa—. Poppy… quiero que entiendas algo…—1006 se reincorporo un poco mejor. —Ahora que has vuelto a ser mía… debes entender que ahora, no habrá tiempo de arrepentimientos, ni culpas… lo que paso con el sujeto ya quedo atrás y quiero que asa se quede… ¿Lo entiendes Poppy? Poppy se quedó sorprendida, realmente el Prototipo había cambiado bastante, jamás pensó en su vida que fuera a ese nivel de posesión, aun recordaba sus años cuando eran tan joviales y estaban enamorados por primera vez. Antes él era más calmado, más paciente, muy romántico y sobre todo demasiado amoroso, su amor era dulce e inocente, era natural era la primera vez que experimentaban ese sentimiento, se amaban tanto que no querían lastimarse, hasta que paso lo de Harley y ahora realmente lo desconocía. Tal vez él se volvía a si por todo lo ocurrido, hace mucho que se lo admitió, cuando ella se fue, él cambio y eso destrozo a Poppy, porque significaba que el Prototipo paso por mucho en su ausencia. Realmente tenía miedo de preguntar, pero también quería saber su versión. Poppy asintió, aunque su cuerpo temblaba todavía por la mezcla de emociones. Sus lágrimas no cesaban, realmente estaba triste, ya no por lo de ese hombre si no porque se daba cuenta que su sol se había corrompido por un daño, tan fuerte que nunca pensó que ahora el amenazara con poseerla para siempre. —Lo entiendo, Sol —susurró mientras sentía que su corazón dolía por él—. Todo eso quedó atrás. Solo quiero estar contigo… solo contigo. —Fue sincera, porque es cierto, ella no podía ver a nadie más que no sea él. También es monógama, sabía que ya nadie más podía remplazar al dueño de su corazón. El Prototipo no respondió de inmediato. En su lugar, se inclinó lentamente sobre ella, observando cada rasgo de su rostro como si intentara memorizarlo por si el universo se lo arrebataba una vez más. Su mano, metálica y cálida al contacto, tomó con cuidado el rostro de Poppy, y con una intensidad casi dolida, la besó. No fue un beso ardiente de pasión ni uno suave de ternura. Fue un beso crudo y bastante posesivo. En ese gesto, ella sintió todo: la furia contenida, la desesperación, la inseguridad que él jamás admitiría en voz alta. Sus labios temblaban. Su mandíbula estaba tensa. Como si en cualquier momento fuera a quebrarse. Y cuando se separaron, su aliento aún entremezclado, Poppy lo miró con los ojos vidriosos por la comprensión y la culpa. —Espero que de verdad… solo se quede en el pasado, Poppy —murmuró el Prototipo, con una voz más baja, casi temblorosa bajo su gravedad habitual, realmente ansioso, su actitud tranquila y lasciva había desaparecido, en cambio lo gobernó el miedo. Era la tormenta de alguien que alguna vez fue abandonado y que juró no volver a sentirse así. —Porque si ese hombre… o cualquier otro… intenta volver —continúo mostrando su cambio, algo tenebroso y enfermo, Poppy realmente lo reconoció y eso la hizo temblar—. Si alguien intenta interponerse entre nosotros, si algo amenaza con arrancarte de mi lado otra vez… Se inclinó hacia ella. Su mano, grande y firme, se apoyó junto a su rostro, tocándola, acariciando su mejilla sucia de su saliva, pero envolviéndola en su sombra. —Sol… ¿Qué te pasó…? —susurró con voz temblorosa, sus dedos acariciando su mano que la acariciaba, estaba sorprendida quería entender porque el cambio tanto. Necesitaba entender, estaba aterrorizada que por fin vio lo que es capaz el prototipo, nunca pensó que podría ir más lejos de lo que imagino—. ¿Qué ocurrió cuando… cuando te dejé? ¿Qué fue lo que te hizo volverte así? El Prototipo no la miró de inmediato. Bajó la vista, el mero recuerdo de su pasado, hacía que su mente se llenara de pensamientos tan horribles, que se transformaba en un torbellino. Pero no iba a negarle la verdad a Poppy. —Cuando te fuiste, todo se desmoronó —respondió con voz baja, cargada de un dolor apenas disfrazado—. Estaba confundido Luna, nunca en mi vida sentí tanto dolor como en ese día, ni siquiera los tratos de Harley me hacían tanto daño, como en el momento que terminaste conmigo… —Harley se volvió más cruel, más agresivo… me hacía desangrar tanto que pensaba que iba a morir… y Elliot…—AL recordar a ese bastardo el Prototipo solo gruño, la rabia que le tenía a ese hombre… su creador, no podía medirse ni ahora que sabía la verdad sobre lo que le hizo a su pareja. Su hembra. —Le daba a órdenes a Harley para seguir experimentando conmigo, me destruyeron, me arrancaron partes de mi cuerpo… y me volvieron a construir, uniendo esas mismas partes. —Siguió explicando y Poppy solo abrió sus ojos con horror. —Harley me daba humillaciones crueles, insultándome o solo dejaba que otros científicos me volvieran a torturar, a pesar del dolor y mis ruegos… —Llegaron a un punto en donde comenzaron a cortar de mi carne para comenzar a crear nuevas cosas… como plantarlos en los juguetes que dieron vida, modificarlos con parte de mi genética. Querían perfeccionarlos, pero jamás lograron su cometido… no existe nadie más como nosotros Poppy. —Explico el prototipo hacienda que la muñeca se quedara helada con esa última parte. —¿Qué hicieron que? —Pregunto Poppy alarmada con su relato. —Lo que escuchaste… esos juguetes pudieron ser mis hijos, pero ellos nunca pudieron aguantar mis genes, morían en el proceso y los científicos dejaron de hacerlo. —De nuevo 1006 explico lo enfermo que fueron los científicos en especial Harley. —Mientras más me quitaban… más sufría. —Estaba perdido, quería morir Poppy. Pero a pesar de todo, seguía pensando que volverías… imagine realmente que volverías y me ayudarías a soportar esas torturas, te espere Poppy… por años. —SU tono se oscureció y las voces distorsionadas comenzaban a hablaren conjunto y luego una por una, como si el prototipo realmente sufriera ante esos años. —Pero entendí… que jamás volverías… y fue entonces que te odie, te odie tanto por abandonarme en ese infierno, que decidí cambiar. —Fue entonces que el Prototipo desvió su mirada, en su ojo a pesar de no ser expresivo, se vio el dolor y el tormento por ello. —Comencé a experimentar conmigo mismo… con lo que me enseñaron esos demonios, comencé a manipular, pequeños juguetes que se perdían entre los ductos y llegaban a mi… así los volví mis ojos en el exterior… tenía que salir… quería escapar y buscarte… para destruirte, por abandonarme, por tirarme…—El Prototipo comenzaba a alterarse cuando sintió como su ojo parpadeaba y Poppy palidecía, sintiendo como su piel se erizaba. —Fue entonces que encontraste a Teodoro…—Ella termino su frase, a lo que 1006 asintió. —Ese niño seria mi pase de salida y supongo que sabes lo demás. —Eso fue todo, a pesar que Poppy sufrió un infierno, se dio cuenta que él también había sufrido su propio infierno. Elliot y Harley realmente se habían desquitado con ambos. Esos enfermos que les robaron su felicidad, la muñeca los resintió y los odio por mucho. Y, pero aun… aun lo seguía haciendo. —Ellos no fueron los únicos —añadió 1006, con voz ronca, como si cada palabra le rasgara la garganta metálica—. No fueron los únicos que me convirtieron en esto… en un monstruo. No lo dijo como una queja. No lo usó para justificarse. Fue una sentencia fría, una aceptación brutal de lo que era. —Maté, Mutilé, Devoré. Humanos… juguetes… cualquiera que se opusiera. Aprendí a odiar. A castigar. A sobrevivir… sin amor, sin esperanza. El amor había muerto en mí —hizo una pausa, breve, pero densa como el plomo—. O eso creí. Su ojo se alzó y se clavó en ella con una intensidad que hizo temblar a Poppy. —Pero de todos ellos, Poppy… —su voz se volvió un susurro que dolía bastante, aún estaba herido—. De todos los que me dañaron… tú fuiste la que más me lastimó. La muñeca sintió que el aire se le escapaba de sus pequeños pulmones. —Tú… mi pareja. Mi compañera. Aquella a la que prometí mi vida, mi existencia entera. Me dejaste. Me abandonaste cuando más te necesitaba. Cuando yo aún te amaba con cada parte de lo que era. Me dejaste pudriéndome en esa prisión sin más compañía que mi rabia… y mis recuerdos. Las palabras eran cuchillas, pero no por su dureza… sino por la verdad que cargaban. Una verdad que Poppy apenas comenzaba a aceptar: que ella también fue parte del dolor que lo volvió lo que era. Que su ausencia fue una herida tan profunda como cualquier tortura. Y él… él aún la amaba. A pesar de todo. Poppy no aguanto y lloro, dejo que sus lágrimas la gobernaran por completo, sollozo y se tapó la cara mientras trataba de retener su llanto imposible. —Oh, Dios… por favor, perdóname… —suplicó Poppy entre sollozos ahogados, levantando su rostro empapado de lágrimas para mirarlo a los ojos. Su voz era un hilo roto, desesperado—. ¡Yo no quería que murieras! ¡Elliot quería matarte! ¡Yo… yo no podía soportarlo… por eso me alejé! —Su cuerpo temblaba, sacudido por el peso de la culpa—. ¡No podía vivir en un mundo donde tú ya no estuvieras! La muñeca rompió por completo. Todo lo que había enterrado durante años salió de golpe, como una presa colapsando bajo su propia presión. El miedo, el dolor, el amor… todo lo que había callado. —¡Pero… cuando al fin logré recuperar un poco de valor, cuando vi que Elliot te había olvidado… que ya no te perseguía… decidí buscarte! —jadeó con dificultad, la garganta cerrándosele por la angustia—. ¡Te busqué! ¡Te busqué con todo lo que tenía…! Sus palabras eran torpes, entrecortadas, pero cada una era un puñal directo al alma. —Y cuando por fin te encontré… tú me rechazaste. Me dijiste que nunca más volviera… —su voz se quebró como cristal—. Y en ese momento, sentí que de verdad te había perdido… que ya no quedaba esperanza. Poppy se llevó ambas manos al pecho, tratando inútilmente de contener el dolor, sentía que se oficiaba. Su corazón, roto desde hacía años, sangraba sin tregua. —¡Te he extrañado tanto, mi amor! —gritó entre llantos—. ¡Tanto! Que… cada vez que me violaban… trataba de imaginar que estabas conmigo. Recordaba tus caricias, tu voz, nuestros días felices… ¡y eso era lo único que me mantenía viva! Su confesión fue un derrumbe. Era la verdad que había cargado sola por años, y ahora por fin la soltaba. No había dignidad, ni orgullo, solo necesidad de que él supiera… de que entendiera cuánto lo había amado. Cuánto lo seguía amando. —Por eso… por eso lo siento tanto… —susurró, derrotada, inclinando la cabeza, temblando—. Porque te fallé… y aun así nunca dejé de pensar en ti. Nunca dejé de amarte. El Prototipo realmente sintió mucha ternura, como ella lloraba y por alguna razón verla rota por él, lo hacía sentir bastante amado. Solo se acercó en silencio, su imponente figura eclipsando la frágil silueta de la muñeca rota frente a él. Inclinó su rostro metálico, sin previo aviso, lamió una de las lágrimas que surcaban la mejilla de Poppy. —Mmm~… tan dulce… —murmuró con una calma desconcertante, Poppy solo sintió escalofríos mientras se quedaba quieta, realmente no había vuelta atrás, Ahora eran esto. Y, aun así, lo amaba. Lo amaba de una forma tan irracional como devastadora, incluso si 1006 ya no comprendía o quizás ya no podía sentir un amor puro como el que una vez compartieron. —Shhh mi amor…—Susurro tan cerca de su oreja, la amaba tanto que hasta verla llorar lo enamoraba más. Utilizo una voz bastante suave y tranquila, pero teñida de un deseo posesivo, absoluto. La muñeca desvió la mirada, sus mejillas teñidas de rojo, no solo por la vergüenza o el rubor del momento, sino por una tristeza más profunda. Una culpa que no podía borrar, aunque lo intentara. En su momento, pensó que alejarse fue lo correcto. Que lo hacía para salvarlo. Pero ahora, entre sus brazos helados, entendía cuánto daño había causado con aquella decisión. Y aun así… él seguía ahí. No la había apartado. No la había destruido. No todavía. —Lo siento… —murmuró apenas, como un aliento quebrado. Pero 1006 no respondió con reproches. Solo la sostuvo con más fuerza, acercando su rostro al de ella, su frente tocando la suya como si quisiera fundir sus pensamientos, su dolor, en uno solo. Ella solo cerro sus ojos sintiendo el dulce frio del cuerpo de su amado, disfrutando de su compañía. —Ya no importa. —le dijo con una calma que helada—. Ya estás aquí. Y ahora… no dejaré que te vayas jamás. Poppy apenas podía responder. Estaba agotada, emocionalmente vacía… y, sin embargo, las palabras de él la envolvían como una prisión tibia y peor aún, es que a ella le gustaba. —Te prometo algo, Poppy —susurró 1006 con una firmeza tan suave como amenazante— nadie más te tocará. Nadie volverá a robarte de mí. No importa lo que hiciste… no importa lo rota que estés… yo te quiero así. Deshecha. Quebrada. Porque eso significa que ahora solo yo puedo sostenerte. Entonces la atrajo hacia sí, con fuerza contenida, obligándola a abrazarlo, ella sintió como el rostro del Prototipo se hundía en su propio cuerpo y ella abrió sus brazos para abrazar su cara, sintiéndose extraña, no sabía si feliz porque el volvía a profesar su amor por ella o sentirse asustada porque no es un amor sano. Tenía miedo. Algo dentro de ella una voz suave pero persistente, le decía que ese no era el mismo Sol del que se enamoró hace tantos años. Ese Sol ya no brillaba igual. Había sido reemplazado por algo más oscuro, más roto… más peligroso. Y sin embargo, Poppy decidió ignorarlo. Porque eso también significaba que, a pesar de todo, volvía a estar con él. Con su Prototipo. Con el único ser al que su alma siempre respondió como si fuera su hogar, incluso si ese hogar ahora estaba cubierto de sombras. Ya nadie más los separaría. No ahora. No después de todo lo que habían sobrevivido. —Ya basta de tus palabras… —murmuró con voz temblorosa, casi suplicante, mientras lo miraba con esos ojos azulados humedecidos por el dolor y el amor—. Solo… abrázame, Sol. Fuerte. Hazme sentir que soy única… hazme sentir que sigo siendo tuya. Y por favor… —su voz se quebró suavemente— no te alejes nunca más de mí. —Como desees mi diosa venenosa—murmuró él, justo antes de que su boca le robara un beso que lo sellara todo. Sus lenguas se encontraron en una danza lenta, reconociéndose y reclamándose al mismo tiempo, y Poppy sintió que el mundo se desvanecía a su alrededor, de nuevo se estaba calentando. El Prototipo no tardó en tomar el control. Con una firmeza gentil, la tumbó de nuevo en la cama, como si reafirmara que ahora ella era su centro, su posesión más preciada. Su boca se deslizó desde sus labios hacia su mandíbula, su cuello, hombros hasta dar una suave lamida a sus pechos, con una devoción casi religiosa. Poppy jadeó, su cuerpo temblaba no solo por el deseo sino por la emoción de volver a sentirse adorada de esa forma tan intensa. Era como si el tiempo no hubiera pasado, como si ambos volvieran a ser los mismos amantes destinados, pero ahora con cicatrices y un vínculo más profundo, más oscuro… pero igualmente real. Solo cerro los ojos para volver a disfrutar de ese amor retorcido. ☆*゚ ゜゚*☆*゚゜Comentario de la escritora☆*゚ ゜゚*☆*゚ ゜゚*☆*゚ ¡Hola mis queridos lectores! ¡Ahora si he descansado y me estoy recuperando poco a poco del viaje! Ay dios… quisiera volver a ser una niña que solo dormia unas horas y tenia energía hasta de sobra, ahora si no duermo mis 8 horas me doy en la madre y termino como si fuera una bruja de eso de los cuentos de Disney, fea, con ojeras y sin ilusiones 😭 😭 😭. Es que se los juro fui con mi familia a una festividad de mi estado, pero no teníamos hotel, osea pensé que íbamos a quedarnos en un hotel como siempre, pero resulta que los HDP de mi familia no tenían pensado ir a uno y quedarse a dormir en el coche y yo con cara de... Asi que en mi desesperación por tener una noche donde dormir super tranquis y todo, pos que creen!! Fui a preguntar a un hotel y LOS HDP ME COBRAN POR UNA NOCHE 4000 PESOS MEXICANOS, que en dólares serian… 217.25!!! NO ME JODAN!!! Y luego yo peleándome con mi ama para al menos hacer una coperacha de mil pesos en un hotel, que serian como unos 54 dolares, pero mi jefesita no quería, quería seguir en el desmadre y pos yo ni modo tenia que seguirla porque no tenia a donde ir y pos el carro lo tenia mis tios y ellos nos trajeron y estaban en el desmadre de la fiesta. El chiste es que como entre eso de las 10 para adelante yo ya estaba como una momia, porque por lo general me duermo a esa hora por mi trabajo, porque suelo levantarme entre las 5:10 am y 6:10 am por lo tanto mi chamba me jodio mi sueño. Pero mi familia seguía de fiestera, tomando , cantando, bailando y pos ahí trataba de seguirles el ritmo, pero wey tampoco mamen no tengo tanta resistencia como ellos twT y hasta me hicieron sentir de la verga. Porque mis tios ya tienen una edad avanzada y bailaban como si fueran adolecentes hormonales, mientras yo con mis veinte y algo ya me sentía desfallecer del sueño y neta que estaba que me moria de la envidia, ¡¡¡por desear su energía!!! No se como putas no nos detuvo la policía, cuando vieron a mis familiares tomando y bailando como si no hubieran un mañana, hasta uno de los amigos de uno de mis primos los insulto el HDP :00000 no se como no se lo llevaron detenido!!, ay dios mioooo En fin para que vean lo surrealista que es mi mexico mágico, llego el señor don vergas, ¡wey era una persona disfrazada de una botarga de un pito! Y que mis familiares se lo agarraron y comenzaron a cantar con un wey que tenia una guitarra para tocar música de todo tipo, y pues ahí me tenían cantando y bailando con mi familia a lado del don vergas mientras mis primos agarraban al tipo y lo aventaban por el aire tocos locos. El chiste es que termine muy jodida después de las 12 y ya hasta estaba durmiendo ahí en las bancas del centro donde estábamos, y mis familiares ahí bailando aun asi con los mariachis y con cerveza en mano, el chiste es que al fin a las 3 am se fueron porque no aguantaron mas y nos fuimos todos al carro para irnos a nuestra ciudad, y pos yo estaba asi y mi mami ahí toda preocupada por mi. En conclusión, ¡me la pase de la verga pero para mal!, osea no esta chido irse a un lugar sin tener un hotel y no esta chido dormirse en un camión, osea mis pies terminaron hinchados de nuevo, admito que si hubo cosas divertidas como unos jobones que me combre que hacen milagro y dejaron mi carita tan suave y tersa como la piel de bebe uwu. En fin ese fue mi historia del viaje :v asi que consejo mio, no vayan a un lugar sin tener un lugar donde quedarse. Ahora si pasemos con el fanfic 7w7r. Primera mente una disculpa, tuve que sacar el capitulo para corregirlo por alguna razón se subio mal, ¡¡además que la porquería se me filtro antes de tiempo!! ¡Se supone que lo programe a las 12:30 pm no am!, ¡No seas mamon! Noooo todo mal aquí o como dicen en Brasil, está tudo errado. Asi que no solo se subio con problemas como el cambio de guiones, si no que no termine de subir una información y se subio incompleto, por eso lo volvi borrador para corregir todo. Pero ya al fin Está tudo bem (perdonen mi malo portugués es que por culpa de mis stremmers favoritos se me quedo eso), además que ya pueden disfrutar de la versión sin censura. ¿Qué les pareció el capitulo y el sin censura? 7w7r, la neta por obvias razones lo tuve que censurar en wattpad osea no mames el prototipo se dio un gusto cabron con la vagina de Poppy, ya quisiera yo que también me comieran así TwT y me dejaran como a la Poppy toda cogida y feliz. Espero que con esto conteste la duda de muchos de , ¿Como es posible que estos dos puedan coger? Por cierto también espero que hayan disfrutado este ultimo capitulo de paz, ya los siguientes son los finales a si que disfrútenlo mientras puedan.  Además la neta hay un meme que hizo una de mis queridas lectoras Antonella-8102 en TikTok jajaj xd ay dios mio explica muy bien la situación de poppy con 1006 xd es que se los juro que me cague de risa jajaja, deben verlo esta muy divertido https://www.tiktok.com/@antonella_8102/video/7563872945538436408?is_from_webapp=1&sender_device=pc Por muy aparte lo que también quise trasmitir en el capitulo era el siguiente mensaje, que esta bien seguir adelante, que deseen tener una buena vida o tener una pareja esta bien, mientras no lastimen a otros en el proceso, por eso puse que Poppy quiso seguir adelante pero que haya regresado con el mismo wey ya es otro pedo, y pos también pasa :v Asi que ustedes, ¿Qué opinan de eso? ¿Qué les pareció la charla en general de estos dos? Por cierto me di cuenta de algo curioso :0, verán para entender solo existimos 6 personas que escribimos poppy x 1006, pero resulta que hay 2 más y son ¡RUSOS!, estoy impactada 💕💕 Y me emociona, así que les voy a pasar los links si quieren leer los fanfics rusos de poppy x 1006 https://ficbook.net/readfic/0195a4a2-5429-7fb0-9cf7-7216b60360cf https://ficbook.net/readfic/018fd2a9-9726-74f9-b84e-368596c02bad Ay dios no me esperaba esto xd, en fin deben traducirlos con el traductor para leerlos uwu. Bueno eso seria todo de mi parte, los veo siguiente domingo mis queridos lectores uwu, disfruten de su vida y de todo, los amo, cuídense mucho muack, los vere pronto <3.
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