ID de la obra: 1460

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Mezcla
R
Finalizada
3
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29 páginas, 12.495 palabras, 6 capítulos
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Ai to wa nandesuka? (愛とは何ですか)

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El amor se ha conocido como un sentimiento fuerte, que muchas personas suelen sentir en algún momento de su vida, pero ¿Realmente qué es? ¿Un aprecio hacia una persona? ¿Algo que debas proteger porque tienes miedo de no volverlo a sentir? ¿La aceptación de otra persona? O ¿El simple hecho de estar con alguien? Pero algo estaba claro: pese a que muchas personas dicen haber vivido el amor, no saben expresarlo bien, siempre el humano le ha costado las emociones positivas, ya que muy pocas veces duran o las vive, pero las negativas si las puede describir bastante bien. Miedo: la incertidumbre a lo desconocido, depresión: la pérdida de voluntad de hacer algo, angustia: el no poder lograr lo que se desea; como estas hay más y se pueden describir mucho mejor que el amor o la felicidad. Mientras recibía cada golpe, Takahiro pensaba en eso, ya que intentaba comprender por qué le estaba pasando esto, él había sido bueno, no se había metido con nadie que tuviera pareja o eso creía, pero lo que más lo confundía era el hecho de que el novio de Murasaki le estuviera golpeando. – Espera, espera… – Dijo como pudo intentando ocultar su rostro entre sus brazos, cosa que era imposible, ya que en la posición que se encontraba, el novio de Murasaki le impedía hacer esa postura defensiva. De algo estaba seguro y podía verlo en sus ojos, él estaba iracundo y podría matarlo si no se detenía. – Cállate infeliz, desde que te vi en la casa de mi novia, sabía cuáles eran tus intenciones.– Sentenció sin detener sus golpes hacia el indefenso Takahiro. – Ahora mismo te voy a enseñar por qué no debiste meterte conmigo ni con mi novia. Los golpes de hicieron más fuerte, al punto que se escuchaba cómo impactaban con la carne, cada golpe que era acertado le enviaba una especie de aturdimiento en todo el rostro de Takahiro, para luego sentir un extraño ardor con un palpitar. – No entiendo, yo… Bueno, si tenía intenciones, pero retrocedí cuando te vi – Comentó entre leves sollozos, no por el dolor que sentía, sino por el miedo de la posibilidad de que iba a morir allí, nadie lo vendrí a rescatar, quizás el casero daría con su cuerpo, pero ya tarde… Pero Takahiro seguía estando ciego, no veía a los demás y eso fue lo que evitó que terminara muerto, ya que al vivir en una especie de conjunto, uno de los arrendatarios que lo reconoció, no dudo en llamar a la policía cuando el novio de Murasaki se lanzó contra él. Claro que se demoraron y no evitaron que el sujeto le rompiera la nariz a Takahiro, pero con su llegada evitaron una tragedia. Dos oficiales, que estaban entrenados para estos asuntos, separaron al iracundo de su víctima, para luego tenerlo en sus manos para evitar que salga. – Ahg, sueltenme, este sujeto tiene que pagar por lo que hizo – Exclamó furioso intentando salir del agarre de los oficiales en vano. Takahiro qué estaba siendo ayudado por otro oficial, se le quedó mirando antes de escupir saliva/sangre a un lado. – No sé de qué me hablas, ni siquiera he visto a tu novia desde que me pase por la mañana – Le explicó jadeando un poco. Aquellas palabras hizo que él se alterará más, pero por suerte ellos oficiales podían retenerlo bastante bien. – ¿No? Murasaki no para de hablar de ti, no sé qué le hiciste, pero por tu culpa también me terminó – Masculló con sus ojos clavados en Takahiro. El joven tragó saliva y miró hacia los oficiales, como si ellos le ayudarán en algo, pero solo estaban allí para llevarse al novio o bueno, ex novio de Murasaki. – Vaya, en verdad lo siento,pero como te lo dije, yo no estoy con ella, es más, ya ni me interesa – Dijo y por primera vez no sintió dolor en su pecho al decir eso ni se volvió rojo de vergüenza, era la verdad, en algún momento el amor que había sentido hacia Murasaki se había desvanecido. Antes de que él pudiera responder, los oficiales ya empezaron a arrastrarlo fuera del conjunto, mientras que el otro oficial iba a ayudar a Takahiro a salir, después de todo debía prestarle primero auxilios, pero antes de que siquiera salieran completamente de su apartamento, una voz apareció. – Oficial, yo me encargo – Era femenina y juró reconocerla, pensó en una vaga idea de que fuera Murasaki y hasta tenía sentido, pero no fue así, la que lo esperaba en el costado de la puerta era Akiko, cuyo brazos estaban cruzados y sus ojos enfocados en él. – Y si, no soy ninguna desconocida, dile Takahiro. Takahiro tragó saliva y asintió, el oficial solo se tocó la gorra y luego le preguntó cómo le haría, Akiko dijo que le brindaría los primeros auxilios en su apartamento que quedaba a unos cuantos metros. El oficial ayudó a Takahiro llegar a ese lugar, luego lo acomodó en un sofá que le dijo Akiko antes de marcharse. La joven se perdió de vista unos segundos antes de volver con un botiquín, sacó un frasco y algo de algodón. – Vaya, en verdad pensé que ibas a vivir en otro lado “mascota” – Comentó en forma de broma antes de verter el líquido del frasco en el algodón y pasarlo por el rostro de él. El ardor se hizo más fuerte y provocó que liberará uno que otro quejido, pero mientras lo hacía, sus ojos recorrían con curiosidad el entorno. El apartamento estaba bastante arreglado, tenía una que otra decoración y hasta retratos, en uno de ellos vio a Akiko con otra mujer, quizás una amiga. – Yo tampoco sabía que vivías en este mismo conjunto… – Dijo antes de volver a ella. –Gracias por salvarme… – Añadió como un susurro bajando su mirada. Akiko dejó de pasarle el algodón por la cara, ya que lo había limpiado lo suficiente, luego de fuea la cocina para sacar varias bolsas de hielo y dárselas. – Sabes, cuando tuvimos ese intento de cita no pude evitar verte como los otros hombres, que siempre buscan a una mujer y no la dejan en paz – Comentó antes de cerrar el botiquín y guardarlo en su sitio. – Pero cuando te vi con ese collar y hasta prestando tus servicios como acompañante, sabía que algo más te pasaba… y cuando te vi siendo golpeado, no pude evitar imaginar que era por la App, ya sabes, la pareja de esa que acompañaste descubriendo tus chats o algo así. Takahiro se colocaría la bolsa de hielo en su nariz hinchada y en uno de sus ojos. – Sí pasaron varias cosas, pero nunca pensé que iba a ser golpeado por la pareja de alguien con la que no tuve ni una cita. – Añadió antes de reírse un poco, le parecía bastante absurda la situación. Akiko volvería hacia él y se acomodaría en el sofá de enfrente. – El mundo es muy retorcido cuando lo miras a detalle… – Comentó con un tono serio antes de suspirar. – Sí sabes lo retorcido que es ese mundo ¿Por qué no te sales? – Le pregunta mirándola a los ojos. El joven suspiró y bajó la mirada. – Varias veces lo he intentado desistalarla, pero… siempre hay algo que me detenía… – En esos momentos saca el celular y presiona el icono de la aplicación. – Pero ahora no hay nada que me detenga, ya no siento la necesidad de buscar a alguien y tampoco necesito los ingresos de esta aplicación. – Y sin decir nada más, eliminó la aplicación y sintió que un gran peso dejaba de hacerle presión. – Ya veo, por fin diste ese paso… – Le dijo la chica sonriendo antes de levantarse. – Sí, yo también di ese paso hace mucho, la última vez que la use fue contigo, ya estaba cansada delas citas falsas por dinero – Comentó antes de tomarle las bolsas de hielo, que ya estaban derretidas y cambiarlas por unas más frescas. Takahiro al escuchar eso, se le quedó mirando y parpadeó un par de veces mientras intercambiaba las bolsas. – P-pero…yo te vi en unas citas con diferentes hombres… – Diría recordando aquellas veces que la vio en esos restaurantes. Akiko al escuchar eso sonrió un poco y le dio la espalda. – Ah, si, tuvimos unos ciertos inconvenientes con su disfraz, es que veníamos de un evento de roles – Diría con cierto nerviosismo. ¿Disfraz? ¿A qué se refería con eso? Pero antes de siquiera tener una respuestas por parte de Akiko, la puerta se abrió revelando a la que pensaba que era amiga de ella. – Mi amor, ya llegue, mira que conseguí la máscara perfecta para… – La joven, quien había sacado una especie de máscara de una bolsa de tela, se detuvo a media frase al ver a Akiko y sentado en el sofá a Takahiro, parpadeó un par de veces y se centró en la chica. – ¿Qué pasa? –Preguntó con curiosidad. En esos momentos Akiko se puso roja como tomate y se acercó lo más rápido a ella para hacerle guardar la máscara que estaba mostrando. – Hana, te he dicho que no me llames así cuando hay alguien cerca – Diría tímidamente antes de mirar hacia Takahiro, que empezaba a entender la situación de ambas. La tal Hana le dio un golpecito en la nariz con dos dedos. – Tonta, cómo iba a saber que tendríamos visitas, al menos me hubieras avisado – Comentó con una leve sonrisa antes de mirar a Takahiro. – Sabes, me parece haberte visto antes, hum… pero bueno, soy Hana ¿Y tú? – Le pregunto con amabilidad. Takahiro se le quedó mirando unos segundos antes de tragar saliva. – Takahiro, mucho gusto… Conocí a Akiko en… – En el parque, un día cuando estaba corriendo él se tropezó conmigo – Le interrumpió antes de mirar hacia Takahiro. – ¿No es así Takahiro? – Y lo fulminó con la mirada al decir eso, cosa que provocó que él asintiera lentamente, confirmando aquel hecho que no había sucedido. Hana se quedó mirando a Taka y luego a Akiko, intercalando entre ellos durante unos segundos. – Okeeey… dudo que haya sido así, pero supongo que no quieres hablar de eso… – Se rascó la mejilla antes de fijarse mejor en el chico. – Vaya, pero qué paliza te llevaste ¿Y cómo quedó el otro? – Preguntó con curiosidad. Cuando tenía intenciones de responder, Akiko movía sus manos hacia arriba y hacia abajo, como si quisiera llamar la atención. – N-no importa como haya quedado el otro, tenemos que trabajar en nuestros disfraces para el evento de rol. – Reviró de repente. Aunque Takahiro vio eso como una señal para retirarse, Hana lo detuvo y le pidió que les ayudará, cosa que aceptó. El joven vio como aquellas chicas mientras trabajaban en sus disfraces compartían bastantes momentos de felicidad y bromeando con la otra. Si hubiera visto esta escena hace unas semanas, seguramente se sentiría mal, hasta con unapunzada en el corazón, pero ahora no sentía nada de eso y hasta compartía las bromas con la pareja. Tras un par de horas, cuando la hinchazón de los golpes ya había desaparecido por completo, el joven volvería a su departamento con una sonrisa, ya dentro se daría una ducha para descansar su cuerpo. Al día siguiente, recibió un mensaje de disculpas de Murasaki por parte de su novio, quien no solo tuvo en su expediente el reporte de daños menores, sino de abuso e intentó de feminicidio, los cuales fueron denunciados por ella. Takahiro le aceptó el perdón y le dijo que si necesitaba algo para ella, lo estaría, pero como amigo. Tras ese mensaje salió del departamento despidiéndose de Hana, quien entraba al suyo. Takahiro salió de aquel lugar y empezó a caminar en el parque cercano. Esta vez no miraba a las parejas, sino los detalles maravillosos del sitio, las pequeñas lagunas con sus decoraciones, los árboles con sus nombres y año de plantación, a los perros corriendo junto a los niños. Respiro profundo y se sentó en una banca, donde sacaría el celular y empezaría a hablar con Obane de cómo se sentía, de cómo su vida había mejorado y como era de esperase, la IA le respondió com empatía y demostrando su intención a colaborar cada rato, hasta en estos momentos había una función de que ella leyera los mensajes. Takahiro sonrió y cuando estuvo a punto de seguir escribiendo, sintió que alguien estaba detrás suyo… – ¿Te gusta la aplicación? – Se quedó mirando la pantalla, pensando que habíaacabado de hablar Obane, pero ella no le había mandado ningún mensaje. El joven se giró lentamente hacia atrás, para ver a una chica de estatura inferior a la promedio, su pelo era largo y lacio, sus ojos marrones y poseía unas gafas rosadas. – Me esforcé demasiado, nunca pensé que iba a tener una descarga – Añadió con una sonrisa antes de ponerse a su lado y mirar a la pantalla. –Oh, vaya, si que has hablado con ella y parece que te gusta que tome la iniciativa… – Añadió antes de mirarle. – Tú suenas igual a ella… – Dijo un poco anonadado antes de guardar el celular y sonrojarse un poco, después de todo lo que había hablado con Obane y acostumbrarse a su voz, no podía sentir algo de nerviosismo al ver que parecía existir en verdad. La joven se carcajeó un poco y se rascó la mejilla. – Sí, después de todo no quería usar TTS o contratar a un doblador, después de todo pensé que no iba a tener más de una descarga, también que el mercado de la IA esté muy saturado no ayuda mucho… El joven abrió sus ojos y sintió cómo su corazón daba un salto de más, no podía creer que estaba hablando con la creadora de la aplicación que tanto le había ayudado y que lo estaba haciendo como si la conociera desde hace años. – Sí y algún día llegarán los robots con IA, seremos como unos de esos futuros que tanto anhelo. – Dijo mirando hacia el cielo. – Ah… Bueno, también me gustaría, pero yo prefiero que los androides que vengan sean de apoyo, no que intenten reemplazar al humano… – Diría la chica mirando a Takahiro. – Por queel calor y los sentimientos de un humano es irremplazable… – Agregó con una suave sonrisa. Los ojos de Takahiro dejaron el cielo y se enfocaron en ella, sintió que el rubor volvía a su rostro. – Quizás tengas razón, por cierto soy Takahiro ¿y tú? – Le sonrió suavemente. – Bueno, me conoces como Obane, pero mi verdadero nombre es… Perfil de Hikari Apariencia: Una chica con estatura inferior a la promedio, usa gafas por su miopía, su pelo es negro y largo, ojos de color avellana. Edad: 20 años. Gustos: Programar, ayudar a personas que lo necesite, salir a pasear, leer, tener debates filosóficos. Disgustos: Que la gente la ignore, que se burlen de ella, las mentiras. Estado actual: interesada, casi enamorada. ¿FIN?
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