Turbo Comadres

Gen
G
En progreso
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Midi, escritos 11 páginas, 3.740 palabras, 4 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

4. Mesada

Ajustes
Hola a todos: Perdón por la tardanza, ando ocupada todavía. Les dejo el cuarto capítulo donde planteo cómo es que Turbo Abuela tiene dinero a su disposición. Atención: Todos los personajes de Dandadan pertenecen a Yukinobu Tatsu. Yo sólo escribí la historia por gusto y diversión.

***

Capítulo 4: Mesada Aún era temprano cuando aquella discusión despertó a Turbo Abuela. Era lunes por la mañana, así que la mocosa debía ir a la escuela después de desayunar. Pero antes de irse, le pidió a Seiko más dinero, y esta se negó a dárselo. —Abuela, esta mesada no me alcanza— se quejó Momo, enseñando algunos billetes y monedas. —No seas tan tacaña. — —¿Crees que el dinero crece en los árboles? — la médium se cruzó de brazos, reprendiéndola con la mirada. —Es la cantidad que siempre te doy, así que no te quejes y aprende a administrar. — —Qué mala eres, vieja bruja— refunfuñó la adolescente, colocándose los zapatos para salir. —Si hicieras algo de provecho, como limpiar el santuario y recortar la hierba del patio, te daría algo más. — —Ya te dije que no puedo, la escuela y la búsqueda de la otra bola de Okarun, consumen mi tiempo. — Seiko soltó una risita burlona. —Ay niña, si no puedes con eso, no me quiero imaginar lo inútil que serás cuando entres al mundo de los adultos— se alzó de hombros. —Deberías aprender algo del mocoso, se le nota que es bastante responsable, a pesar de sus problemas. — Momo hizo una mueca de indignación, así que luego de enseñar la lengua, y azotar la puerta, se marchó de la casa. La mujer mayor suspiró con desgano, lidiar con una adolescente era cansado, y más cuando no comprendía que ganar dinero en estos tiempos no era cosa sencilla. Si no fuera por su trabajo de adivina y los pagos por sus exorcismos, sería bastante difícil solventar los gastos. Se giró para regresar a sus cosas, topándose de pronto con la gata asomándose por la escalera. —¿Qué cosa es una mesada? — interrogó la youkai. La médium alzó una ceja, extrañada por su pregunta. De unos días para acá, Turbo Abuela se había mostrado más curiosa con temas de todo tipo, desde un programa que veía en la televisión, hasta las interacciones entre las personas. —Es una cantidad de dinero que se le otorga a alguien cada cierto tiempo para sus gastos— dijo con simpleza. —¿Para qué sirve eso? — —Con dinero puedes comprar bienes y servicios. Pero en el caso de Momo, como yo la mantengo, la mesada que le doy es sólo para gastos extras que puede necesitar: Pasaje para transporte, cosas de la escuela, alguna golosina— explicó la mujer mayor, colocándose una gabardina, ya que iba a salir. —¿Y por qué no la pones a trabajar? — inquirió la gata. —En mis tiempos, los chicos de su edad ya tenían que ganarse el pan diario sembrando arroz en los campos de cultivo. — Seiko se rio un poco, se notaba que Turbo Abuela necesitaba actualizar sus conocimientos. —Los tiempos cambian, ahora es ilegal que los menores de edad trabajen, a menos que tengan el consentimiento de sus padres o tutores— se encaminó a la salida. —Yo también quiero recibir mesada— se acercó la Maneki. La mujer se cruzó de brazos e hizo una mueca de indignación. —¿Quién rayos te crees? — la señaló con un dedo. —No haces nada de provecho en esta casa como para recibir dinero, así que no te pongas exigente. — La youkai sonrió con sorna. —No necesito hacer nada, ¿Acaso olvidas que ahora soy un gato Maneki? — hizo un ademán con una de sus patitas, como si llamara a Seiko. —Puedo atraer la buena suerte en diferentes circunstancias, y eso te puede beneficiar bastante. — La exorcista soltó una risita, mientras cerraba la gabardina y ajustaba su bolso. —Dudo mucho que tu esencia de youkai permita la buena suerte del muñeco Maneki— abrió la puerta. —Pero, hagamos una cosa, ven conmigo y demuestra que puedes darme fortuna. Si lo consigues al menos un par de veces, te daré una pequeña mesada en monedas. — —¡Es un trato! — Turbo Abuela saltó hacia Seiko, colgándose de su hombro como si nada. Ambas salieron de casa y se dirigieron a la ciudad. … Más tarde. La médium caminaba por una calle tranquila en dirección al centro comercial. Aquella zona albergaba cafeterías temáticas, por lo que no era raro ver extranjeros turisteando por ahí. —Atenta, que la suerte anda cerca— mencionó Turbo Abuela. Seiko miró de un lado a otro, esperando ver alguna situación curiosa. Se distrajo al dar el siguiente paso, por lo que su pie tropezó con algo que casi la hizo perder el equilibrio. —¡Diablos con esta gente maleducada y su basura! — se quejó, revisando que su tobillo estuviera bien. Turbo Abuela saltó al suelo y recogió aquella “basura”. Se trataba de una llamativa cajetilla de cigarros extranjeros. —Perfecto, huelen muy bien— sonrió al abrir la tapa y encontrar cinco pitillos intactos, más algo extra. —Oye, eso no te pertenece, debemos entregarlo a su dueño— indicó la mujer. —¿Y a quién piensas devolvérselo? — la Maneki sonrió con burla. —Déjate de tonterías Seiko, esta zona es turística, a cualquiera de ellos podría habérsele caído. — La gata tenía razón, muchos extranjeros tiraban su basura en la calle o perdían cosas por descuido. Y aunque alguien las entregara a las autoridades, casi nunca las reclamaban. Esa cajetilla mostraba una marca de otro país, así que no valía la pena buscar al dueño. —Además, lo encontrado, no es robado— la youkai hurgó dentro de la cajetilla y sacó un papel enrollado. —Y aquí tienes la primera muestra de la fortuna que puedo atraer— desarrugó un billete de 100 dólares estadounidenses. La exorcista abrió los ojos en grande, no sólo por la cantidad de dinero, sino porque, efectivamente, era una muestra de buena suerte. —Es sólo una coincidencia— dijo, tomando el billete para revisarlo. —Di lo que quieras, pero con esto, podemos pasar a comer un plato bien surtido de cangrejo, y todavía sobra dinero— se relamió la Maneki. Seiko rodó los ojos y suspiró. No podía negar que la idea le agradaba demasiado. … Rato después, en un local de comida del centro comercial. Ambas degustaban un delicioso platillo elaborado con carne de cangrejo. Antes, habían pasado a un banco, donde cambiaron el billete, recibiendo más de 15,000 yenes. Y lo que comían, no rebasaría los 2000 yenes, por lo que podían buscar un postre después. —¡Delicioso! — dijo Turbo Abuela, luego de vaciar su plato. —Sí, lo reconozco, pero llegó la hora de pagar. — —No creo que sea necesario— la gata eructó con satisfacción. —Mi buena suerte está en marcha. — En ese instante, la mesera se acercó a ellas con una sonrisa y una pequeña charolita, la cual contenía un par de dulces. —Esperamos que hayan disfrutado su comida, agradecemos su asistencia— hizo una inclinación. —Y como son nuestros clientes número 100 del día, se han ganado el beneficio de no pagar nada por su consumo. — Seiko alzó las cejas con asombro, no se esperaba eso. En cuanto a la youkai, esta sonreía con suficiencia, ya que dicho escenario se debía a la buena fortuna que atraía como Maneki. Quizás, llevar a Turbo Abuela con ella a todos lados, podría ser benéfico en otras situaciones. … De regreso en casa. —Entonces, tenemos un trato— Seiko buscó algo en su bolso. —Si me prestas tu buena suerte de vez en cuando, te daré una mesada— extendió la mano hacia la youkai, entregándole algunas monedas de 10 y 50 yenes. —Bien, me gusta cómo se oye eso— la gata sonrió al recibirlas. La mujer la observó marcharse hacia las escaleras, concentrada en el conteo de las monedas. Quizás más adelante necesitaría un monedero para guardarlas.

***

Continuará… Gracias por leer. 13/Marzo/2026
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección
Comentarios (0)