El segundo impacto.

Slash
NC-17
En progreso
3
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 74 páginas, 24.245 palabras, 7 capítulos
Descripción:
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Capítulo 4: Tener una familia y otros inconvenientes

Ajustes
— Respira ¿Está bien? hazlo y cuenta hasta diez… El fuego era tan fuerte que le impedía abrir los ojos. No pudo hacer nada cuando vió en cámara lenta caer del cielo aquello que pensó era una bomba. Pero descubrió que era un humano. Un humano diferente… Era como si todo su cuerpo fuera una chimenea humana, incapaz de morir calcinado, como si el fuego fuera otra extremidad después de su piel. Esto no era cualquier humano. El desconocido estaba gritando que se alejen de él en posición fetal, aferrando las manos a sus rodillas, mientras las personas en el salón salían despavoridas. Clark lo sabía, las fuerzas especiales venían en camino. El suelo tembló bajo ambos, el edificio iba a caerse. — ¿De dónde vienes? — preguntó con voz suave. El extraño se aferró a sí mismo. — No tengo idea ¡Solo recuerdo que aparecí aquí! ¡Vete! — gritó con la voz quebrada del llanto. Lo entendió, era miedo, estaba aterrado de su propia condición, y el miedo de la gente no lo ayudaba a pensar con claridad. Superman extendió el brazo evitando quejarse del humo en sus pulmones. – No te dejaré solo hasta que te calmes. Ahora respira hondo y cierra los ojos… Una clásica técnica para los ataques de ansiedad. Les quedaba poco antes de que ambos cayeran veinte pisos abajo. Clark comenzó a contar en voz alta imitando las respiraciones suaves. Poco a poco el fuego se fue calmando lentamente, pero el suelo crujió debajo del hombre de fuego, por lo que con firmeza lo tomó del brazo.   — Saldremos de aquí…   No dejó de contar hasta que ambos salieron al exterior. Sus brazos sostenían con fuerza el cuerpo de aquel desconocido, el fuego se apagaba de a poco mostrando el rostro humano detrás de él. Un hombre joven, aturdido y confundido. ¿Cómo demonios había caído de la nada?   Dos oficiales los rodearon, Superman lo bajó de sus brazos y ayudó a ponerse en equilibrio, le preguntó una vez más qué fue lo que pasó. — Solo recuerdo que alguien me durmió — explico con manos temblorosas, Clark lo tomó de las manos, llenas de ampollas rojizas. — Y después que estaba cayendo desde el cielo.   — Te prometo que estarás bien… — explico seguro. El extraño lo miró asustado pero ligeramente esperanzado. Hasta que un bastón lo golpeó por detrás. Dos oficiales lo tomaron con mantas enormes, colocando esposas, jalando dolorosamente sus brazos hacía atrás. Superman observó indignado al pobre hombre ahora desmayado.   — ¿¡Que creen que hacen?! Lo tenía bajo control. El oficial al frente de la operación caminó perezosamente frente a él, jugueteando con su bastón en la otra mano. — No podemos arriesgarnos a que está cosa se estrese y queme toda la ciudad. Lo llevaremos a investigación, estará bien.   Clark apretó la mandíbula. — No es una cosa, además ¿Como se que cumplirán su palabra? — espetó cruzado de brazos. Hubo un silencio, el oficial lo miró indiferente. — Confía en nosotros, no querrás hacer una escena. Volteo a ver y una gran cantidad de cámaras estaban volcadas sobre él. Periodistas, y gente del edificio, lo miraba con cierta duda, separado por cintas amarillas de “Peligro” el edificio estaba en peligro de derrumbe, el humo había cubierto el cielo claro de la ciudad en una postal por lo menos, deprimente.   Pero ¿Por qué la gente lo miraba con duda? Se acercó a algunos periodistas que rogaban respuestas, con sus micrófonos extendidos a Superman. — ¿Todos están bien? — pregunto esperando que alguien le dijera casualmente dónde estaba Lex. Había cambiado su identidad tan rápido que no tuvo tiempo de escapar como Clark Kent. — ¡Fue un ataque terrorista contra Lex Luthor! Alguien gritó detrás de los reporteros, quienes se abalanzaron al extraño para saber su opinión. Superman frunció el ceño, quien sea que lo gritó estaba teniendo miradas de lleno, en aprobación. Recordó las palabras de Lois, Lex luthor había desviado discretamente cuatro millones de dólares el mes pasado, aún no sabía para qué. Todo pasaba por su mente con rapidez. ¿En serio eso fue un ataque? No podía ser, ¿Quien secuestraría a un metahumano para arruinar la campaña de Lex? Solo el mismo Lex podría planear algo así. Y después recordó, cuando Lex le dijo que se agache con total serenidad. Como si supiera justo lo que iba a pasar.   ……………………..   Rompió el ventanal de LexCorp como si fuera aire, sus ojos estaban centrados en ese hombre que charlaba con dos asistentes de traje negro. Casi tropezó al incorporarse frente a él, aún estaba cansado por no dormir bien la noche anterior. Odiaba la maldita frecuencia ultrasónica, y odiaba esa mirada tranquila que Lex le dedicaba, con las manos en los bolsillos, parado de lado como si sólo viera la televisión. Sus asistentes dieron dos pasos atrás, el traje negro de Lex oscurecia su semblante relajado. — ¡Se lo que hiciste, tú provocaste esto! Gritó furioso, aún tenía en la cabeza al pobre chico que dejó solo sin poder hacer nada. ¿Había tomado la decisión correcta? maldición, simplemente no lo sabía. — Hiciste que secuestraran a un metahumano, para fingir que te atacaba el día del debate para hacer ver como una amenaza a los metahumanos — dijo procesando todo — ¡En eso desviaste cuatro millones de dólares el mes pasado!   Lex frunció ligeramente el ceño, sonriendo de lado. — No tienes las pruebas – dijo con voz suave — ¿Quien te dijo que desvíe dinero del sector de infraestructura? Tragó saliva, negó con la cabeza — Eso no importa – susurró serio, acercándose a él.   — Seguramente fue mi vicealcalde, no te preocupes, no volverá a ocurrir…   Su traje azul estaba a unos centímetros de aquella chaqueta negra, Lex hizo una mueca por el olor a humo que desprendía, ensuciando sus zapatos con polvo. — No necesito ayuda de Clark Kent para investigarte… — dijo cruzándose de brazos.   Lex miró a sus zapatos brevemente con pena, se habían ensuciado. — Si me entero que vuelves a sabotear las elecciones ¡O te atreves a poner en riesgo las vidas ajenas otra vez..! — ¿Qué, Supertipo? ¿Qué es lo que vas a hacerme? ¿Matarme? — preguntó con un deje de fastidio en la voz — Si vas a matarme procura no hacerlo ensuciando mis zapatos…   Clark bufó, se alejó unos cortos centímetros pero no dejó de mirarlo a los ojos, el único tipo que deseaba que le temiera lo miraba como si fuera un don nadie, como si no fuera capaz de matarlo en menos de un segundo.   — Por cierto, la próxima sal por la entrada, vas a llevarme a la bancarrota si sigues rompiendo mis ventanales.   Clark se acercó unos pasos a la entrada. Estaba cansado, agotado. No era solo esto, sino aquel meteorito extraño que vio con Lex, y no poder investigarlo, pasó horas y horas aturdido en la cama tratando de burlar ese incesante pitido. Muchas cosas pasaban por su mente, el meteorito, el cansancio, el fraude de Lex, el hecho de que necesitaba inventar una excusa para cuando Lex preguntará en dónde estuvo Clark durante el incidente…   Y ahora salir por la entrada en donde se tropezaba todas las veces. Sus ojos se activaron por breves segundos sin querer, se dió la vuelta al instante, Lex estaba de espaldas volviendo a su oficina. — No saldré por la entrada — dijo molesto — Cubriste los bordes con kryptonita. Por eso tropezaba todas las mañanas al ingresar al trabajo. Lex ni siquiera se inmutó.   — Curioso es oírte decir eso, los únicos que pasan esa entrada son mis agentes y mi vicealcalde. Dudo que seas capaz de reconocer ese detalle en un segundo. Mencionó con un tono casual. Clark se relamió los labios resecos. Estaba agotado, la mente le daba vueltas mientras Lex lo llevaba por la cuerda floja otra vez. — Tienes un verdadero maldito problema conmigo — gruño sintiendo los párpados pesados. — Dime ¿Qué más sabes de mi empresa? ¿Tienes un informante que yo desconozca? — cuando Lex se dió cuenta de que sonaba preocupado se aclaró la garganta — Espero que no tenga que ver con que no he visto a Kent por aquí. Se llevó los dedos a la cien, dios, necesitaba dormir. — Cuídate, Lex — se despidió a toda velocidad pasando por la entrada. Casi tropieza de nuevo.   ……………………………   Dejó su chaqueta en el respaldo de la silla de su diminuta cocina. A este paso pudo comprar un mejor departamento con todo su dinero, pero sabiendo de quién venía no quería ni pensarlo. Encendió su máquina contestadora y se desplomó en su sofá. Marcaba al menos diez llamadas sin responder, el buzón de voz estaba completo. “Clark, escuche lo que pasó ¿Te encuentras bien?” Era la voz de Lois, se repitió el mensaje un par de veces, hasta que dió con el siguiente. “Hijo” Maldición, eran sus padres, la voz de su madre se escuchaba quebrada, la de su padre sonaba como el peor regaño de su vida. “¿Cuando planeabas decirnos que trabajas para Lex?” dijo su padre. “Nuestra casa te queda a un segundo de distancia ¿En que demonios pensabas, Clark? trabajar tan cerca de ese lunático ¿Acaso quieres matarte, hijo?”   La voz de su madre intervino “Clark, sé que debes tener tus razones.. ¿Pero por qué ocultarlo? Creí que al final del día eramos tus padres…”   Oh, no. Ese tema delicado otra vez, lo que ocasionaba un silencio incómodo todas las veces. Sus padres nunca estuvieron seguros de que Clark los estimara, claro que los amaba y los cuidaba, pero la distancia de ser un hijo con un futuro y vida diferentes los incomodaba. A menudo sus padres se sentían insuficientes comparado a los padres reales de Clark, quienes sabían de dónde venía él con lujo de detalles. Quienes habían muerto, pero habían existido. Empujó los dedos contra la máquina contestadora — Mamá, papá, lo siento – dijo dejando un mensaje — Estuve ocupado con todo, por eso no les dije, lo siento, los amo y yo….   Se detuvo, había roto en pedazos la máquina cuando la tocó.   …………………………   Una semana, tardó una semana en encontrar esa nave. Lex tenía razón. Apenas un día después del incidente, Clark sintió que algo lo llamaba, algo familiar lo llevó hasta una zona desierta entre campos cerca de la ciudad.   Sus ojos se abrieron con incredulidad al encontrarlo, una nave en el medio de la nada, casi enterrada en escombros de tierra y meteoros. Con que de eso se trataba, Lex había hecho bien en investigarlo pero Clark agradeció con creces que nunca lo haya encontrado.   La nave era idéntica a la que lo trajo a la tierra. Por años creyó que estaba solo, que nada cambiaría ese hecho. Pero ahora miraba esa nave anonadado entre la ilusión de que adentro haya alguien cómo él, o alguien más peligroso de lo que imaginaba. ¿Acaso así se sentía Lex con respecto a Superman? Por otro lado, si pudiera encontrar a alguien cómo él…   La abrió sin pensar, empujó la gruesa capa grisácea de algo similar al metal. Unos cabellos rubios se extendieron antes de recibir la peor patada en la cara de su vida. ¿Era una chica? ¿Por qué sus trajes eran similares? Aparentaba ser una adolescente, con una desordenada melena y furiosos ojos azules, Clark se quedó mirando el logo de la “S” en el traje de ella. No, no podía ser. — ¡No te me acerques! — gritó furiosa. Hasta que vió el traje de Clark y parpadeó un par de veces. — ¿Por qué llevas esa ropa..? Ella hablaba en su idioma natal, por primera vez en su vida hizo uso de ese lenguaje con alguien más, lo que lo emocionó de sobremanera.   Clark le extendió la mano, ella lo empujó. — Soy Kal El — explicó alzando los brazos. La chica pareció sonreír cálidamente, por un segundo Clark hizo lo mismo. Hasta que recibió otra patada en la cara. — ¡Mentiroso! ¡Kal El es un bebé y tú eres un hombre! Empezó a alejarse volando de él, Clark la siguió por los aires a toda velocidad, vislumbrando su falda roja entre las nubes. — ¿De dónde eres? — la llamó. — ¡No sé quien seas, idiota, pero debo volver a Kriptón! Clark se adelantó, la tomó de los hombros aún en el aire. Sus ojos azules se entristecieron. — Kriptón ya no existe, murió hace más de veinte años… Los ojos de la chica eran igual de azules, pero más tristes, cómo si la vida se hubiera escapado de su cuerpo, cómo en una pesadilla.   Recobró después de unos segundos la furia en su mirada, empujándolo a muchos metros de distancia por los aires. — ¡Maldito mentiroso! ¡Mi familia no está muerta! ¡Tú no eres mi primo, y yo volveré a mi planeta!   La chica desapareció en segundos, Clark permaneció adolorido en el suelo, hace tiempo que no encontraba a alguien con su misma fuerza. Se arrastró en la tierra hasta volver a rumbo, siguiendo los latidos de su corazón. “Maldición, está yendo a la ciudad” pensó acelerando el ritmo. La chica se quedó flotando entre las nubes, podía sentirlo todo, los autos pasar, las personas hablar, voces y voces desconocidas, un idioma que no entendía. Todo era confuso, nada tenía sentido, nada podía ser real.   ¿Dónde estaban sus padres? ¿Por qué ese loco se hacía pasar por su primo? Pero hablaba su mismo idioma, no tenía sentido…   Clark se quedó levitando detrás de ella, diciendo con voz suave. — No es el lugar para hablar, quédate conmigo. Ella gritó — ¡Estás loco si crees que haré eso!   Y voló, pero para dirigirse al edificio más alto, Lexcorp. Clark se aferró a las piernas de la chica, ella intentó empujarlo sin éxito. — No vayas ahí, por favor… Rogó y rogó, pero ella aceleró el vuelo.   ……………………   Lex estaba bebiendo una taza de té mientras miraba a la ciudad a través de los ventanales de su oficina. Tomó un largo sorbo, se preguntó en dónde estaría Clark en este momento, no lo llamó después del incidente. ¿Debería considerarlo un autodespido discreto...? Kent era un tipo miedoso, listo en algunas cosas pero miedoso en otras, si no regresaba mañana estaba listo para despedirlo. Mercy se paró detrás de él con los brazos detrás de la espalda, en silencio, admirando la misma vista que su jefe. Lex sonrío de lado, por eso la quería, ella era la calma que necesitaba sin tener que pedirlo. De pronto la fuerza del viento hizo crujir los ventanales, luego de eso observó en sus narices a una chica, con un traje casi igual al de Superman, moverse violentamente en el aire. Pero lo más raro fue ver a Superman, aferrado a sus piernas con los ojos bien cerrados, hablando en un idioma desconocido, totalmente preocupado. Lex entrecerró los ojos, justo a tiempo, la chica alzó las piernas y de un empuje embistió a Superman contra el ventanal. Como deshacerse de un insecto molesto. Mercy no tuvo tiempo de proteger a su jefe, los vidrios le golpearon la cara y rasgaron su traje, Lex permaneció quieto, con la taza en mano llena de té y trozos de vidrio. Clark rodó un metro en la oficina de Lex. Se levantó rápido y salió por dónde había sido arrojado. — ¡Lo siento, pagaré los daños! Fue lo único que dijo antes de escapar tras ella de nuevo. Lex no reaccionó. — Mercy, ¿Acabo de ver a Superman romper en pedazos mi ventana mientras se aferraba a una especie de “Super chica”? — preguntó tranquilo. Su asistente frunció el ceño — Eso creo… Estuvo a punto de llevarse la taza a los labios, se detuvo antes de beber un trozo de vidrio por error. — Mercy, dile al equipo que activen la frecuencia ultrasónica.   …………………..   Ella observó el sol, su primer instinto fue irse. No iba a encontrar respuestas a manos de ese desconocido, todo era una trampa, ella no pertenecía a ese lugar, su hogar estaba en Kriptón, con su padre protector y su madre amorosa, siendo la niñera de ese hermoso bebé llamado Kal El los fines de semana. Sus padres no estaban muertos, estuvo con ellos hace menos de una hora, justo antes de que su padre la empujara a esa nave… Esa nave. Estaba recordando cosas que no quería, no, eso fue un sueño, debió serlo. Clark se acercó a ella, pero un pitido la hizo retorcerse del dolor. Apenas escuchaba la voz de Clark llamándola, ella se llevó las manos a las orejas, dejando que las lágrimas cayeran como un río. — ¡Ellos no están…! ¡Ellos no están muertos! — gritó entre lágrimas. Clark la abrazó con firmeza. El dolor de aquel pitido incesante la obligó a ponerse de rodillas por los aires, ese hombre que según ella, se hacía pasar por su primo, la llevó a toda velocidad lejos de ahí. Mientras era llevada, acurrucada en sus brazos, notó que ese desconocido hacía notorias muecas de dolor. Eso significaba que tal vez, eran iguales. Se quedó dormida cuando no lo soportó más.   ……………………………   Una semana después de reparar los daños de Superman, todo volvió relativamente a la normalidad. Relativamente. Aún estaban en plena campaña electoral. De todas formas Lex estaba de nuevo, en el equipo ganador. Claro que contrató a Kent para un juego de publicidad, desde un inicio necesitaba una prueba para demostrarle a la sociedad que estaba cambiando, que no odiaba a los metahumanos tanto como se decía, que se estaba convirtiendo en un hombre tolerante, justo antes de convertirse –tal vez— en alcalde. Y usar a un reportero amigo de Superman fue el camino más fácil.   Pero Lex no quería vistos buenos, lo quería todo, fue por eso que contrató a una organización ilegal para crear ese espectáculo. Era perfecto. Tan solo imaginarlo, el primer encabezado, “Lex Luthor, el hombre bondadoso con todos, siendo acosado por crueles metahumanos que quieren verlo caer” ¿Quién no votaría a la historia más triste? Lex viendo el lado bueno de todas las criaturas, mientras los monstruos intentaban sabotear su campaña.   Contratar a Kent era solo un pequeño peldaño en todo su plan. Una pequeña parte de su narrativa.   Claro que sabía en qué momento ese hombre de fuego caería al lado de él ¿O era un hombre-fuego? no importaba. En ese momento ya estaba siendo seguramente imputado por intento de homicidio o siendo disecado para fines científicos.   Todo a cambio de un par de millones que para él no significaban nada.   Camino por los pasillos de LexCorp leyendo los diarios. La gente empezaba a desconfiar de seres de otros planetas, la gente volvía a tener miedo, y la solución al problema era una sola: Lex Luthor.   Escuchó los tacones de Mercy acercarse en el pasillo, se dio la vuelta encontrandose con sus clásicos tacones negros. Ella de mirada firme, pulcra y elegante aunque ya no hubiera nadie en la compañía a esa hora de la noche. — Debo suponer que Kent renunció. – dijo anotando todo en una libreta grande, Lex la bajó lentamente para verla a la cara. — Pidió la semana libre, su madre está enferma, mañana quiere hablar conmigo. Lo notó, la mueca de desilusión en ella. Si Lex tenía algo similar a una familia, esa era Mercy, por eso sabía cuando algo no le gustaba, cuando algo no cuadraba.   — ¿No es extraño que Kent desaparezca justo cuando sucede ese incidente con Superman…?   Lo que dijo resonó en el eco de los pasillos. La sombra de Lex oscureció aún más a Mercy, quien acostumbrada a su actitud intimidante, le dió igual. — ¿Qué supones? ¿Que está cuidando de Superman, en su departamento? Ella se quedó callada, ambos se miraron con cierta complicidad, son familia de cierta forma, Lex no iba a castigarla incluso si le dice que está celosa de Kent, y ella no iba a guardarse ningún comentario, era la única con el poder de hacerle frente, claro que lo disfrutaba. Pero no tenía evidencia de su actual sospecha, e ir frente a Lex sin pruebas era un caso perdido, perdería parte de su buena reputación con él. Debía esperar a tener pruebas de lo que sospechaba, que Clark ocultaba algo. Y Lex era su todo, claro que iba a averiguarlo, no dejaría que nada malo le pasará a su jefe. Luego de eso se fue por dónde vino.   Lex fue directo a la planta baja de su compañía, en donde encendió la televisión más grande, repitiendo las noticias, donde pasaban debes en cuando su entrevista improvisada después del incidente.   “No sé qué pasó” decía él mismo frente el edificio en llamas “Estaba por comenzar nuestro turno en el debate y sentí a algo cayendo a centímetros de mí” explicaba con un semblante preocupado.   Luego la televisión mostró la opinión de los reporteros. “En un giro sorprendente, un metahumano atacó en la mañana del lunes al empresario y candidato político, Lex Luthor. Aunque no se sabe la pena de prisión para el terrorista, los ciudadanos de Metrópolis se preguntan si han hecho bien en la reciente aceptación a seres de otros planetas, aún no se sabe la opinión del aclamado héroe Sup….” Apagó la televisión, y sonrió de lado. Estaba emocionado de poder hablar con Kent mañana.
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