Sol de primavera
22 de diciembre de 2025, 18:53
Después de escuchar como su cama dio su último respiro, Max se apresuró a levantarse para ver si tenía arreglo.
—¿Crees que se pueda hacer algo? —Checo arroja esa pregunta mientras se mantiene desnudo sobre la cama.
—No lo creo, y mejor tapate porque me distraes —Afirmó el rubio para después darle una sábana con la cual cubrir su cuerpo —Parece que realmente la acabamos.
—Si no se puede reparar, entonces debemos ir a comprar una —Señaló el pecoso mientras se levantaba de la cama arrastrando la sábana por el suelo, la cual lo cubría perfectamente pero estaba demasiado larga —Aunque hay algo que debemos hacer antes.
Su novio lo miro confundido, y pronto se puso nervioso cuando le explicó.
Así que tomaron una ducha rápida y se alistaron para salir de casa, aunque primero harían una parada para atender ese tema que resultaba vergonzoso para el rubio.
Sergio lo espera en una esquina de la calle, intentando no llamar la atención de nadie mientras que su pareja camina hasta el local donde quedó de verse con su amiga.
No pasan muchos minutos hasta que Kelly aparece al otro lado de la calle con una expresión molesta en el rostro.
—Perdón, se que hoy no tenias clases... —Comienza el abogado pero rápidamente es interrumpido.
—Si, y aun así me hiciste levantarme temprano —Se queja la joven —Dime, ¿Por qué tanta urgencia?
—Necesito que me hagas un favor —El rubio baja la mirada después de decir esto y suspira pesadamente mientras busca las palabras correctas —¿Crees que puedas ir a la farmacia y comprar algo por mí?
Kelly se molesta por la petición al considerarla demasiado absurda.
—¿Cuál es tu problema? Ve tú mismo —Ella no tarda en darse la vuelta para irse, creía que era una emergencia y solo fue para perder el tiempo.
—No, no, no, espera —Max se apresura a tomarla del brazo para evitar que se marchase —No puedo ir ahí y pedirlo, nadie puede verme haciendo eso.
—¿Por qué? —La joven estaba visiblemente confundida ante el actuar extraño de su amigo —Max, ¿Qué hiciste?
El rubio cierra los ojos con fuerza, sabe que no hay otra salida más que ser honesto.
—Necesito píldoras del día siguiente —Confiesa esperando a que una oleada de preguntas se le vinieron encima, pero terminó provocando una reacción diferente.
Kelly se echó a reír pensando que era un broma.
—¿Para que quieres eso, niño? —Se burla entre risas —No son mentas, así que no te confundas.
—Hablo en serio, las necesito —Insistió con una voz dura, sabía que solo así lo tomaría en serio.
La joven se deja de reír y lo observa con atención, notando que no está mintiendo.
—¡¿Con quién te acostaste?! —Es lo primero que sale de sus labios antes de que su amigo ponga su mano en su boca para callarla.
—Baja la voz, que no estás en tu casa —Le regaño antes de soltarla —Eso no es de tu incumbencia.
Kelly sonríe burlonamente y le da un ligero golpe en el brazo.
—No lo puedo creer, pensé que serías virgen para siempre —Comienza intentando ocultar una sonrisa —Y no solo te acostaste con alguien, sino que fuiste un tonto al no usar protección, ¿Y como se llama la otra tonta que accedió a eso?
Esto juega con la paciencia del rubio.
—Oye, no la primera vez que lo hago —Se defiende y esto solo hace que la sorpresa sea mayor —No tengo que contarte esa parte de mi vida. Es privado, y no es ninguna tonta.
Era clara su molestia ante las palabras de su amiga, algo que hizo que Kelly se limitará con sus burlas.
Sabía cuándo ya era suficiente juego y no quería empezar una discusión absurda.
—Bien, pero apúrate a darme el dinero para no tardar demasiado aquí afuera y así poder volver a mi camita —Dijo la chica mientras extendía la mano y movía los dedos pidiendo el dinero.
Max saca el efectivo de su cartera y se lo entrega.
—Te lo agradezco mucho —Dice el rubio con una sonrisa nerviosa.
—¿Cuál gracias? Me debes una muy grande y no se me va a olvidar —Señaló antes de marcharse hacía la farmacia.
El joven abogado voltea hacía donde sabe que está su novio esperándole y lo ve apoyado en la pared con un semblante algo serio.
Al poco tiempo Kelly regresa y le da las pastillas, recordándole que ahora tiene una deuda con ella.
Observa el contenido de la bolsa de compras y camina hacia donde está su pareja, notando que no se había equivocado al pensar que quizá estaba molesto.
—Lamento la tardanza, no fue fácil convencerla —Comenzó el rubio cuando de repente su novio le quita la bolsa y la revisa —¿Esta todo bien?
Nunca lo había visto así.
—¿Ella es tu amiga? —Y su pregunta le hace saber por dónde van las cosas —¿La que dice ser tu novia?
Max suelta una pequeña risa al verlo tan molesto por ella.
—Mi amor, ¿Estás celoso? —El rubio pregunta a la vez que acorta la distancia entre ambos —¿Por eso te ves tan enojado?
El pecoso levanta la mirada y luego suspira pesadamente.
—Quizá sí —Confiesa para después regresar su vista a la bolsa de compras —Te sonreía mucho.
Sergio podía ser muy territorial con sus parejas, pero se sentía especialmente celoso con Max.
Le gustaba tanto que la idea de verlo cerca de esa chica le ponía de un terrible humor, principalmente sabiendo que ella mantenía una romance falso con su novio.
—Amor, solo me gustas tú. Creí dejártelo en claro está mañana —El rubio coloca sus manos en la cintura de su pareja.
Checo no se dio cuenta en que momento su novio lo arrinconó contra la pared, hasta que finalmente unió sus labios y su lengua se abrió paso en su boca.
No pudo evitar soltar un pequeño gemido ante el actuar de su novio, principalmente cuando bajo sus manos hacia su trasero y le dio un ligero apretón.
Sin embargo, ninguno de los dos se percató de la presencia de un tercero.
Kelly, quién venía de regreso para darle su cambio a su amigo, lo vio arrinconando a alguien contra la pared y acariciarle en un tono más allá de lo amigable.
—Uy... —Susurra la joven antes de dar la vuelta y marcharse —¿Es una especie de tomboy?
No quiso parecer entrometida, así que los dejo tranquilos.
Afortunadamente, no pudo reconocer al idol, aunque le parecía haberlo visto en otro lado.

Después de tomar la pastilla y comer algo en el camino, los dos jóvenes enamorados se encontraban en una tienda departamental.
—Mira este escritorio, creo que es lindo —Señala el pecoso deteniéndose a ver uno de los muebles —Y está lámpara es preciosa.
—Solo espero que no sea demasiado costoso —Susurro Max viendo a lo lejos el apartado de muebles de dormitorio.
Claro que tenía algunos ahorros para un posible gasto de emergencia, pero no pensó que los usaría para reemplazar su cama.
—Yo lo pago, cariño —Ofreció el pelinegro abrazándolo por la espalda y colocando sus brazos alrededor de su cintura —Sé que provoque todo esto.
—Mi luna, no dejaré que hagas eso —Señaló el rubio —Yo pagaré, son mis cosas.
Sin embargo, Max no sabía que Checo era alguien muy terco y que nunca se rendía cuando quería algo.
—No, yo pagaré —Insistió el pecoso soltandolo para después ponerse frente a él —Y si dices que no, entonces ya no podremos divertirnos.
Esto aturde a su pareja, que no quiere creer a que se refiere.
Pero lo confirma cuando siente un par de dedos de su novio tocando ligeramente su entrepierna.
—Checo, estamos en público —Le recordó separándose de él para continuar su camino —Y yo puedo vivir sin eso.
Sergio sonríe ante la evidente mentira, sabe que a su novio le encanta tenerlo arriba o abajo de él gimiendo su nombre.
Lo sabe y usará esa carta tanto como sea posible.
—Esta es muy bonita, se parece a la tuya —Dijo el pecoso acercándose a una cama muy cerca de su pareja —Me veré igual de bien sobre ella.
Entonces se sube al colchón, posicionandose en cuatro frente a él.
Tenían suerte de que a esa hora no habían muchos clientes, pero esto llevó a que Max se pusiera nervioso.
—Amor, bajate de ahí —Dice el joven abogado acercándose para intentar bajarlo.
Pero en ese momento su novio comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás, dándole un gran espectáculo de su trasero sobre esa cama.
—Creo que si resistiría, lástima que ya no quieras hacerme el amor —Checo dice esto una sonrisa en sus labios.
Es entonces que siente las fuertes manos de Max sobre su cintura y lo hace girarse para después abrazarlo y así levantarlo de la cama.
—Estas dando un espectáculo —Le dice al oído, algo que le gusta —Te mirarán mucho si te ven así.
—Es solo para ti —Le recordó —¿O te pone celoso que alguien más me vea de esa forma?
—Si, me pone muy celoso.
En ese momento el rubio se acerca a su rostro y besa sus labios con fiereza, como si quisiera recordarle a quien le pertenece.
—Maxie... —Susurra el pelinegro cuando logra separarse un poco —Déjame pagar la cama —Insistió —Así podré estrenarla con más gusto.
Es ahora el pecoso quién busca el contacto con sus labios, posando una de sus manos en el pecho de su novio y la otra enredandose en su cabellera rubia.
Max terminaría cediendo a cualquier cosa después de ese beso.
Así que el idol hace la compra y pronto piden un taxi para irse lo antes posible a la casa y resolver el problema de una vez por todas.
Ya que habían tenido mucha suerte de poderse lleva el objeto en ese mismo instante.
Llegan a la residencia de los Verstappen y logran subir la pesada estructura por la escaleras.
—Que calor —Dice el pelinegro quitándose la sudadera junto con la playera que llevaba puesta —Subirlo fue más difícil de lo que pensé.
Max observa el pecho desnudo de su novio y recuerda aquello que le hizo en el sofá, la forma en cómo saboreo sus pechos y le dejo pequeñas marcas de mordidas que todavía eran algo visibles.
—Maxie, no seas tan atrevido —La voz de Sergio lo saco de sus pensamientos —Ni siquiera hemos armado la cama y ya estás fantaseando conmigo.
Esto solo provocó que se ruborizara al sentirse expuesto.
—Perdón —Respondió casi en un susurro.
En ese momento su novio se acercó a su y poso sus manos en su pecho.
—Amor, no tienes porque pedir perdón —Señaló el pecoso —Sé lo mucho que te gusta hacerme el amor, pero necesitamos resolver este problema y no te puedes distraer solo por verme los senos.
—Es que eres tan bonito —Dijo el rubio para después besar su labios con delicadeza —Todo de ti me gusta, me distrae.
Checo sonríe entre besos, disfrutando del cariño de su pareja.
—Entonces tendré que ponerme la playera, y así me la podrás arrancar cuando terminemos con esto —Propuso haciendo sonreír a su novio.
No tardo en robarle un último beso y después busco su playera para volver a ponérsela.
Trabajaron toda la tarde en armar la estructura, asegurándose de que cada parte estuviera bien asegurada.
Les llevo más tiempo del que pensaban y cuando terminaron, y se deshacieron de la vieja cama, ambos estaban agotados.
Se dieron una ducha rápida donde apenas hacían algún movimiento debido al cansancio.
Ni siquiera se molestarían en terminar de vestirse y se quedaron durmiendo semi desnudos en la nueva csma del rubio.
Sin poder estrenarla de la manera en que ellos querían.
Pero ya era un problema menos del cual preocuparse.
Solo esperaban que no se percataran de la diferencia la estructura, pues difícilmente podría dar una buena explicación a eso.
Aunque su día se vio desperdiciado en este problema, todavía les quedaba una larga y bonita noche.

Nota: ahora sí algo más light para que no digan que nada más ando escribiendo esas cosas jajaj