La última noche
22 de diciembre de 2025, 18:53
Max se queda estático en su sitio, creyendo que ha escuchado mal y no hay nadie más en la casa.
Sin embargo, no podía estar más equivocado.
—¿Donde lo deje? —La voz de su padre solo hace que se ponga más nervioso y escucha sus pasos acercándose —¡Max! ¿Qué estás haciendo?
Lo ve parado frente suyo, a unos cuantos metros de la barra, y con una expresión molesta en el rostro.
El rubio tiene suerte de que su novio no cayó en pánico y se separó de él para poder agacharse, escondiéndose de su padre.
Lo cual parecía haber funcionado porque el hombre no mostro signo alguno de haberse dado cuenta de la presencia del idol.
—M-mamá me dijo que hiciera la cena —Balbuceo un poco al responder.
Temía que su padre se acercara lo suficiente como para notar su desnudez y su miembro goteando su esperma.
—Deja eso por un segundo y ven a ayudarme a encontrar unos documentos que olvidé aquí —Jos no parecía darse cuenta de la situación en la que estaba su hijo.
Max se la tuvo que ingeniar para poder acercarse a él, así definición tirar un trapo al suelo y recogerlo.
Pero el realidad tomo sus shorts del suelo y se los puso, cubriéndose al menos la parte baja de su cuerpo.
—Voy —El rubio camina hacia él, pero es muy claro lo colorado y algo cansado que se notaba.
—¿Y tu playera? —Pregunta su padre mientras ambos caminan hacia su estudio.
—Es un día muy caluroso —Max se apresuró en responder, no debía dejar espacio para dudas.
Ambos entran al estudio del mayor y comienzan a buscar una carpeta con documentos importantes que necesitaba para la junta de esa tarde.
Sin embargo, Jos todavía tenía preguntas al notar lo colorado que estaba su hijo.
—¿Saliste a correr? —El mayor señala el evidente color rojizo en sus mejillas y el ligero sudos sobre su frente.
El rubio sonríe nervioso y asiente.
—Si pa, un poco de cardio —Afirma y pronto escuchan unos pasos torpes en las escaleras.
—¿Qué es eso? —Jos se alerta ante la idea de un intruso.
No sabe que es la misma persona que se ha quedado los últimos días en su casa y que acaba de subir corriendo con el trasero al aire.
Pero Max es más rápido y comienza a fingir toser, algo que llama la atención de su padre.
—Perdón, fui yo, se me reseco la boca —Vuelve a mentir.
El rubio comienza a preguntarse si ha roto el récord mundial de mentiras dichas en menos de 10 minutos, ni siquiera sabía cómo lo hacía.
—Deberías tomar más agua, principalmente si te vas a ejercitar por las tardes —Lo regaña sin sospechar algo —Aunque preferiría que lo hagas por las mañanas, en las tardes te puede dar un golpe de calor por el intenso sol.
Y vaya que era intenso, principalmente cuando se trataba de enredarse con su novio en la cama.
—Mejor continuemos buscando —Max ya no podía con esa conversación y ambos continuaron revisando el lugar de pies a cabeza.
Tardaron un poco más, pero no daban con ese documento.
No fue hasta cuando el teléfono del mayor comenzó a sonar y esta atendió, mostrándose molesto al escuchar a la persona del otro lado de la línea.
—lo sabía —Dice con enojo al mismo tiempo que cuelga la llamada —Lo tenía el nuevo, se lo llevó para revisarlo y olvidó donde lo dejo.
—¿Entonces no está aquí? —El rubio pregunta casi aliviado y pronto cambia el tono de su voz —Quiero decir, ¿Estuvimos buscando en vano?
—Si, lamentablemente —Afirmo Jos saliendo de su estudio, siendo perseguido por su hijo —Debo volver a la oficina, y mejor deja el tema de la cena y descansa, está noche ordenaremos algo para cenar.
El hombre le da una palmada en la espalda a su hijo y luego camina hacia la puerta principal, saliendo de casa y marchándose en su vehículo.
El rubio puede respirar tranquilo y va a la cocina para limpiar todo el desorden que había dejado.
Una vez termina, sube corriendo a su habitación, donde a su novio acostado en la cama y leyendo una revista.
—Creí que nos descubriría —Dice el pecoso mientras continúa dándole la espalda, ni siquiera se molestó en vestirse —Hubiera sido difícil explicarle, principalmente cuando me dejaste tan lleno.
En ese momento se abre de piernas y deja ver su coño desnudo sobre las sábanas, con claras marcas del esperma de su novio.
Max sonríe y se acerca a él, dándole una nalgada que lo hace dar un pequeño brinco.
—Me asusté mucho, más por ti —Confesó para después acostarse a su lado, pero él viendo hacia arriba —No me gustaría que nuestra relación terminara perjudicándote.
Checo sonríe ante esto y se acerca a él para darle un corto beso en los labios.
—Tu padre parece amable —Señaló con una sonrisa cálida, pero está pronto desaparecería.
—No lo es —El rubio no puede evitar corregirlo, pero no desea que se lleve una impresión una falsa de su familia —Se volvería loco si supiera sobre nosotros, sobre lo mucho que me gustas.
Sergio pronto comprendió a que se refería.
Sus padres eran muy conscientes de sus gustos, pero jamás les menciono el tema de Lewis.
No quería que se preocuparan, además, el moreno le pidió guardarlo como un secreto.
Ante los ojos de ellos, el joven idol seguía siendo puro y virginal.
Poco sabían que se había desviado de su ruta para poder ver a su nuevo novio y dejarse llevar por el deseo.
De cierta forma ambos mentían, pero su situación no era tan complicada como la de su pareja.
—Maxie, no quiero causarte problemas —Comenzó pero pronto fue interrumpido.
—Checo, me gustas mucho y eso no le debe importar a nadie más que a nosotros —Ahora fue el rubio quién le robó un beso —No nos preocupemos por algo que no está pasando, enfoquemos nuestra energía en lo nuestro.
El pecoso asintió y pronto arrojo la revista al suelo para poder acomodarse bien al lado de su pareja, quién comenzó a mimarlo.
—Me gusta cuando sonríes —Murmuro Max a su oído —Eres tan lindo, guapo, amable.
—Y tú eres tan atractivo, me gusta cuando me abrazas —En ese momento Sergio recibió un cálido abrazo de su novio, quién besaba su frente y mejillas —Amor, con cuidado.
Max era muy afectivo y eso era algo que le gustaba. Lo llenaba de mimos y caricias, le recordaba cuánto lo quería.
—Deberiamos ducharnos, y si quieres podemos ver una película o salir a caminar —Propusó el rubio mientras se separaba un poco para poder apreciar bien su rostro.
—Amor, salgamos está noche —Pidió el pecoso y en un movimiento rápido ya estaba encima suyo —Y regresemos al amanecer.
No sabía cuál era el enorme efecto que tenía en él, pero Max simplemente no pudo negarse.
Aunque era un poco complicado encontrar algún lugar en dónde ir tan tarde y que puedan pasar desapercibidos.
Prono recordó algo que le había dicho su amigo Daniel.
—Hay una feria hacia las afueras de la ciudad, puedo pedir el auto a mi padre y decirle que iré con unos amigos —Propuso y su novio rápidamente se mostró feliz ante la idea.
Así que se dispusieron a asearse y descansar para la noche que estaba por venir.

Cuando el sol cayó, todos los integrantes de la familia Verstappen ya estaban en casa.
Max se apuro en hablar a solas con su padre sobre el permiso para llevarse el auto.
Aunque Jos al principio se mostró reacio a acceder, al final su hijo terminó convenciéndolo.
Igual le propuso llevar a Victoria, pero el rubio se las ingenió para que esto no se diera.
Ya que no pretendía ser niñero de su hermana y señaló que también merecía tiempo a solas.
Así que obtuvieron el permiso y logró sacar al idol a escondida de todos.
El camino al lugar fue tranquilo.
Hablaron de diversas cosas; sobre la música que les gustaba, sus comidas favoritas y lo que esperaban a futuro.
—Me gustaría sacar un álbum en solitario —Confesó el pecoso —Amo mi grupo, pero siento que a veces no expresamos lo que realmente sentimos cada uno.
—¿Sientes que no te identificas con tus canciones? —Y el rubio le daba toda la atención posible.
—Me gustan nuestras canciones pero el problema viene cuando la empresa no nos deja experimentar por nuestra cuenta —Explicó —Me gustaría que se tomara en cuenta mis composiciones, y me dijeron que en el siguiente álbum probablemente tengamos más libertad.
Cómo lo digo por una emoción que se sentía palpable para su pareja.
Podía anotar lo emocionado que estaba ante esa idea.
—Eso es bueno, me gustaría escuchar algo completamente tuyo —El joven abogado sonrió con amabilidad y por un momento tomo su mano para hacerle saber que lo apoyaba en todo.
Esto fue muy apreciado por su novio, quién no dudó en tomarla y darle un suave beso en el dorso de esta.
Al poco tiempo ya estaban en la pequeña feria.
Había muchas personas, así que sería muy fácil pasar desapercibido.
Se subieron a diversas atracciones y disfrutaron de la comida deliciosa, aunque el pecoso renegó un poco, pero finalmente su novio logró convencerlo y la pasaron muy bien.
Entraron a una atracción donde todo era espejos, y si bien la finalidad de este era confundirlos y perderlos entre ellos, ambos no se despegaron ni un segundo y por un momento se comieron a besos en el lugar.
Claro que terminaron siendo expulsados de este, ya que ese no era el punto del lugar.
Sergio se ocultaba detrás de su novio cuando alguien les hablaba, ya que no quería que lo reconocieran.
Todavía usaba su sombrerito de pescador, pero era muy cuidadoso para evitar accidentes.
—Mira, quiero intentar este —Checo se acerca un puesto donde debe atinar unos aros en unas botellas.
Max paga el boleto de su novio y este sorprendentemente es demasiado bueno, tanto que termina ganando el premio mayor.
—Escoge el peluche, hijo —Le dice el hombre de la atracción y el pecoso señala el que llamo su atención —Aquí tienes, felicidades.
—Amor, lo hiciste increíble —El rubio sonríe mientras lo ve llegar con aquel peluche en sus brazos —¿Cómo lo hiciste? Yo nunca le atinó.
—Para ti —El pelinegro le extiende el peluche de león que había ganado —Lo gane para ti, para que cuando lo veas te acuerdes de mí y lo mucho que te quiero.
Max no duda en recibir el objeto y pronto lo abraza para después robarle un beso.
—Gracias amor, lo tendré en mi habitación —Dice mientras todavía lo toma por la cintura —Pero aún no me dices como lo hiciste.
—No te puedo revelar todos mis trucos —El pecoso responde juguetonamente y pronto toma su mano —Deberíamos ir a casa, me siento algo cansado.
El rubio asiente y pronto comienzan a caminar hacia el estacionamiento.
Aunque al principio Max si conducía hacia casa, decidió hacer una última parada.
—Maxie, es el lugar de tus padres —Dijo el pelinegro observando el solitario sitio —Dios mio.
El joven abogado sale del auto y camina hacía el asiento de copiloto para abrirle la puerta.
—Te dije que se veía mejor de noche —Le extiende su mano y su novio la toma.
Ambos caminan hacia el mirador y observan la ciudad nocturna.
Las luces de los edificios eran como un mar de estrellas en la oscuridad.
Realmente era mágico.
Max abraza a su novio porque el clima allí arriba es frío, y este se acurruca en su pecho.
—Checo, mi luna, te quiero, en verdad te quiero —Le recordó antes de darle un beso en la frente.
—Mi sol, yo también te quiero —El pecoso se abraza más a su cuerpo, dejando que el calor de su piel lo envuelva —No me dejes nunca, prometelo.
En ese momento Max sonrió ante su petición, le parecía adorable.
—No te dejaré, lo prometo.
Esta vez se separó un poco de él para poder buscar sus labios, los cuales siempre lo recibían con entusiasmo.
Ambos sabían que lo suyo era especial, así que cuidarían muy bien de eso para mantenerlo intacto.

Nota: perdón la hora jaja ya estoy bien mal con los tiempos 😭