ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Cuestión moral

Ajustes de texto
Max se quedo sin palabras ante tal pregunta. Incluso se pellizcó el brazo con discreción, intentando despertar de un posible sueño, o alguna fantasia que su mente estaba desarrollando a falta de un buen descanso. —¿Y-yo? —Balbucea un poco al hablar. No le hace sentido que un alfa tan exitoso como Sergio haya posado sus ojos en él al punto de pedirle matrimonio al instante. —Necesitas dinero, ¿No? —Pero su respuesta solo lo hace reaccionar mal, dándole una bofetada ante tal insinuación. ¿Qué clase de omega creía que era? —¡Atrevido! —Grita el rubio para después comenzar a caminar lejos de él. Sergio no supo bien que paso como para obtener tal reacción. Para parecer un omega tan delicado, la mano de Max era bastante pesada y lo hizo tropezar con sus propios pies. Levantándose rápidamente del suelo, logra darle alcance en medio de su desesperación. —Espera, al menos escúchame —El alfa lo toma del brazo intentando que no agarre no sea tan brusco. —No porque necesite dinero significa que puedes comprarme —El rubio se muestra bastante molesto ante la idea de pensara que podía aprovecharse de su situación —No soy un omega fácil. Entonces Checo comprendió que quizá no fue la manera correcta de abordar el tema. —Disculpa mi falta de tacto, no quise ofenderte —Comenzó el pecoso para después soltarlo —No quiero que pienses que creo eso de ti. Es solo que necesito tu ayuda. Max lo observa con curiosidad, ¿Qué podría querer de él? Si parecía que lo tenía todo —¿Mi ayuda? —Repitió para estar seguro de que había escuchado bien —¿Por qué yo? El rubio no se consideraba a sí mismo alguien brillante o indispensable, su vida ni siquiera era tan interesante y carecía de una familia con renombre o poder. ¿Qué podría querer de él? Era un simple omega como cualquiera. —Necesito a alguien que finja ser mi pareja, mi omega —Su explicación solo lo confundió aún más —Un matrimonio falso donde ambos somos beneficiados. Pero Max solo lo miro con confusión. —Eres un alfa exitoso, ¿Por qué mentir así? —Terminó haciendo la pregunta correcta. El pecoso se muestra avergonzado ante esto. Si bien estaba orgulloso de su éxito profesional, sabía que había descuidado por demás su vida personal y no sabía si eso lo hacía ver como un mal alfa. —Si puedo ser sincero, no he encontrado un omega que sea capaz de sobrellevar el estilo de vida que tengo —Afirmó sin entrar en muchos detalles —Y necesito desposar a uno para poder acceder a mi herencia. Te prometo que mi oferta no es para nada desconsiderada, si aceptas la propuesta, entonces tendrás una buena parte de esta. El omega lo dudo muchísimo. Porque aunque Sergio le explicara las cosas, este seguía creyendo que no era muy diferente a venderse. —Es cierto que necesito el dinero —Confesó el rubio —Pero no creo que sea correcto conseguirlo de esa manera. Además, ya tengo un empleo y... —Eres muy malo... —Soltó el pelinegro de la nada —Perdón, pero ¿Cuántas oportunidades crees que te de Kamui antes de despedirte? No puedes pedirle paciencia a todos los clientes. Max bajo la mirada avergonzado y de su bolsillo sacó una última galleta que le quedaba. Ese dia regalo varias al haberse equivocado tanto. —No quiero que haya más confusiones —El alfa continuó hablando —No estoy pidiendo que te enamores de mí, ni siquiera te daré mi marca. Solo debemos fingir que somos un matrimonio normal. —Un omega casado pero sin una marca, eso es raro... —Susurro el rubio pero rápidamente negó con la cabeza. —También quiero que sepas que, de aceptar, no te obligare a nada —Sergio comenzó a acortar la distancia entre ambos —Claro que viviríamos juntos, pero solo seriamos como una especie de compañeros de casa. Solo debemos parecer un matrimonio ante la sociedad. No parecía ser tan malo. Incluso los límites estaban bien marcados sobre cómo sería su dinámica. Pero ese alfa todavía era un completo extraño. —¿Puedo pensarlo? Al menos por esta noche —El alfa asintió rápidamente —Es algo que no es fácil de decidir. —Claro, tampoco quiero que te sientas presionado a aceptar —El pelinegro mete la mano en su saco y le extiende una tarjeta de presentación —Es mi numero. Llamame cuando tomes una decisión. Max tome la tarjeta y por un momento sus manos se tocan, algo que lo pone nervioso pero decide ignorar. —Está bien —Responde el omega casi en un susurro —Hasta luego. El rubio se giró dispuesto a seguir su camino, pero Sergio sabe que es bastante tarde como para dejarlo ir solo. —Te llevo a casa —Ofrece mientras camina a su lado —No encontrarás un autobús a esta hora. —Me gusta caminar —El omega miente algo nervioso. —Vamos, tambien te invito a cenar —Insiste pero esto solo provoca que Max aumente la velocidad en su caminar. —Le llamaré si tengo una respuesta —Es lo último que dice el rubio antes de que el alfa deje de seguirlo. Checo no quería parecer demasiado insistente, así que se decide por regresar a su auto. Apenas entra, se recuesta en su asiento y el sonido de su teléfono lo hace levantar la vista. “Salgamos, Charles está conmigo. —Carlos” Suspira algo cansado. No le gusta la idea de salir tan tarde, pero sabe que necesita hablar con sus amigos sobre lo que había hecho minutos atrás.  Por su parte, Max no tardó en llegar al departamento de uno de sus mejores amigos. Tocando la puerta con desesperación. —Oye, puedes llamar al timbre ¿Sabes? —Dijo Daniel apenas abrió la puerta. —¿Quién es, cariño? —La voz de su omega hablándole desde la cocina lo hace retomar la compostura. —Es Max —Le responde en el mismo tono. —Ay, dile que pase. Daniel, como el alfa obediente que era, se hace aun lado para dejar pasar a su amigo. —Perdón por molestar tan tarde —Max no duda en disculparse tomando en cuenta la hora. —No es molestia —Lando aparece saliendo de la cocina y luciendo una pequeña barriga —Hace tiempo que no nos visitas. —Bueno amor, entiendelo —Comenzó Daniel llegando a su lado —Esta muy ocupado con el trabajo y su mamá, no tiene tiempo para perder con nosotros. La pareja le da una sonrisa cálida y lo invitan a cenar. Aunque Max se niega al inicio, termina cediendo ante la insistencia de sus amigos. Lando y Daniel se habían casado hace unos meses, y al poco tiempo lograron quedar en cinta. El rubio se mostraba muy feliz por ellos, y aunque antes le hubiera gustado mucho tener una pareja con quién formar una familia, ahora no estaba en sus planes. Excepto que la propuesta de esa noche podría cambiarlo todo. —Quisiera su opinión sobre algo —Comenzo Max captando la atención de la pareja —Me han propuesto matrimonio esta noche. En ese momento Lando pegó un grito que levantaría a medio edificio si su esposo no se hubiera apresurado en tranquilizarlo —¿Y que le dijiste? —Fue lo primero que pregunto el castaño una vez que dejó de brincar —Le diste el sí, ¿Verdad? —Eh... Yo... —El rubio ni siquiera había terminado de explicarse cuando fue golpeado con tantas preguntas. “¿Dónde fue? ¿Cómo te lo pidió? ¿Puedo ver el anillo?” Todas esas preguntas llenas de emoción, desconociendo la mentira. —Espera, ¿Tienes pareja? —Y Daniel simplemente aterrizó todo a su realidad —Porque no me contaste sobre eso, eh. El omega comienza a jugar con sus dedos, está demasiado nervioso pero sabe que debe ser honesto si quiere su opinión sobre el tema. —Es un hombre que hoy conocí en el trabajo —Comenzó y pudo ver la confusión en sus rostros —Regreso por la noche y me pidió que me casara con él. —Oye, soy fiel creyente del amor a primera vista, pero eso es demasiado extraño —Señalo Lando mientras se acariciaba la barriga —¿Y como se llama? Fue muy obvio para la pareja el notar que su amigo se quedó en blanco. —Oh... —Max reviso sus bolsillos y saco una pequeña tarjeta negra —Me dio su contacto. Aquí dice Sergio Pérez. —¿Ni siquiera sabes su nombre? —Ahora Daniel sonaba preocupado. —Ya lo sé, Sergio Pérez —Respondió el rubio como si fuera lo más obvio. —¿Te vas a casar con un completo extraño? —Lando mira a su esposo pidiéndole apoyo. —Max, ¿Qué le dijiste exactamente? El rubio se siente acorralado, pero confiesa la verdad. —Es falso, todo el tema de la boda no es real —Continuó el omega —Es solo por una herencia. Me dará parte del dinero y eso me podría ayudar con mamá. La pareja se miró entre ellos sumamente preocupados. —¿Y como sabes que es real? —Daniel realmente estaba interesado en su bienestar —¿Cómo puedes confiar en alguien que apenas conoces? —¿Qué pasará después de que obtengan el dinero y dividan sus partes? —A Lando le preocupaba de diferente manera —¿Se van a divorciar? Sabes bien lo que se dice de los omegas después de un divorcio y, por lo que veo, no parece que ese sujeto sea alguien de bajo perfil. Max vuelve a sostener la tarjeta mirándola con atención. Entiende perfectamente las preocupaciones de sus amigos, porque son las mismas que las suyas. Lo ha pensado un poco en el trayecto a la casa de la pareja, analizando si valía o no la pena. Pero sabía quién si lo valía. Entonces tomo una decisión.  Por otro lado, en un tranquilo bar se encontraba un trío de amigos platicando de su día. —¿Solo llegaste y le pediste matrimonio? —Pregunto Carlos intentando ocultar una sonrisa y su amigo asintió —Dios, que locura. —Me sentí empujado a hacerlo, sabes bien que necesito encontrar una pareja pronto —Señalo el alfa para después darle un trago a su bebida —Y ambos nos beneficiamos de esto. —Si, pero fue muy brusco hacerlo así —Señalo Charles, un joven Omega de cabellos castaños y ojos verdes —Entiendo muy bien porque te abofeteó, yo hubiera hecho lo mismo. —Además, nadie te está presionando para que te cases mañana —Carlos, su mejor amigo y un alfa a toda regla, le gustaba mucho dar su opinión —Esta peleando con tu abuelo, y él está muerto. —Con todo respeto —Le recordó Charles. —Con todo respeto, pero me parece una tontería por no decir otra cosa —Insistió su amigo. —Como sea, ya le pedí matrimonio y le dejé mi tarjeta para que me llame —Respondió Sergio mientras jugaba con su bajo, mirándolo como si tuviera algo especial —Ni siquiera quiso que lo llevará a casa. Lo seguí para ver si quería que lo llevará en mi auto y me dijo que prefiere caminar. —Sergio, cada cosa que ha salido de tu boca los últimos quince minutos me ha asustado más que la otra —Dijo el omega mirándolo fijamente —Si me empiezas a seguir en medio de la noche, salgo corriendo lo más lejos posible. En ese momento Sergio comprendió como se malinterpretó su actuar. —Dios, ¿Acaso parecía un acosador? —Pregunto algo abrumado y sus amigos sintieron —Ahora ya no querrá casarse conmigo —El alcohol estaba haciendo efecto —Charles, cásate conmigo. Carlos volteo a ver al omega, muy atento a su respuesta pero sin siquiera ser consiente de esto. —Eh... No —La respuesta de Charles fue rápida —No eres tú, soy yo... Ya te sabes lo demás. —No puedes ir por la vida proponiéndole matrimonio a cada omega que se cruce en tu camino —Carlos se burló de su amigo y luego le dio una palmada en el hombro —No tienes que seguir peleando con tu abuelo. Solo dejalo ir. Dejarlo ir significaría rendirse, y Checo no hacía eso. Pero sería inútil seguir peleando con alguien que ahora era un fantasma. Y aunque dejarse vencer no era opción, tampoco parecía posible ganar. —Quizá tengas... —Justo cuando el pecoso estaba hablando, su teléfono no dejaba de sonar con la entrada de una llamada. Era un número desconocido. —¿Qué pasa? —Pregunta Charles con curiosidad al ver a su amigo tan quieto. —Ibas a decir algo... —Carlos quiso recordarle que casi le da la razón. Pero Checo no tenía tiempo para eso en ese momento. —Debo atender esta llamada —El alfa se levanta de su asiento y camina algo lejos para poder tener algo de privacidad —¿Hola? —Soy yo, Max, el chico del restaurante —La voz del rubio lo pone nervioso —Ya tengo una respuesta. No pensó que fuera tan pronto para recibir su decisión, pero parecía que esa era la manera en que el destino quería que pasaran las cosas. 
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)