La propuesta
22 de diciembre de 2025, 18:53
Era una mañana por demás tranquila y fría.
Max se encontraba parado afuera del restaurante donde trabajaba, vacilando sobre lo que se supone debería hacer.
—Es importante que nuestro compromiso se vea real, así que debes inventarle a tus compañeros una historia detrás de tu renuncia —Expresó el alfa la última vez que se vieron.
El rubio tenía que renunciar a su empleo para poder acceder a una vida llena de lujos, pero también de falsedades.
Esta decisión, aunque parecia fácil, no le sentaba nada bien.
Kamui había confiado en él como para darle no solo un empleo, sino también dejar pasar sus constantes errores con los clientes.
Sentía que estaba haciendo mal, pero al entrar ahí y explicarle que el motivo de su renuncia era por estar a punto de contraer matrimonio, la reacción de su ahora ex-jefe fue completamente distinta a la que se esperaba.
—¿En serio te vas a casar? Felicidades, son excelentes noticias —Kamui era un omega muy afectivo y se acercó a abrazarlo para felicitarlo —Me alegro mucho por ti, eres un joven muy amable y mereces toda la felicidad en esta nueva etapa de tu vida.
No estaba fingiendo, su aroma a margaritas con lima se hizo más dulce al escuchar la noticia y, bromeando, le dijo que no olvidará invitarlo a la boda.
Claro que el omega mayor desconocía que su ex empleado se casaría con su amigo, aunque eso pronto dejaría de ser un secreto.
Charlaron un poco antes de que Kamui tuviera que volver a sus actividades en el negocio y se despidió amablemente el joven.
Max pronto termino de despedirse de todos sus compañeros cuando recibió un mensaje que lo confundió.
“Necesito que vengas a esta dirección”
El mensaje de Checo era simple y seguido envío la ubicación del lugar, pero no daba ni una explicación por la cual debía ir a ese sitio.
Sin embargo, aunque el Omega dudo demasiado si ir o no, al final creyó que era mejor darle el gusto de confianza y asistir.
Además, parecía que se trataba de una emergencia.
Y vaya que lo era.

Si bien esa mañana fue tranquila para el rubio, no lo había sido para otro omega.
Mientras Checo y Carlos conversaban sobre el error que cometió el alfa castaño, Charles se removía en las sábanas despertando de su pesado sueño.
El aroma algo picoso molestó a su nariz e hizo abriera los ojos ante la duda de estar acompañado.
Lo primero que ve es el techo de un habitación que claramente no es suya, y un dolor de cabeza se hace presente.
Pero este no se compara con aquel que sentía en el cuello, acompañado de un ligero ardor, toca con sus dedos aquella marca que recibió la noche anterior.
En ese instante suelta un quejido que alerta a los dos alfas, los cuales corren hacia él para ver si se encuentra bien.
—Charles —Sergio toma su mano sumamente preocupado por la expresión de dolor en el rostro de su amigo.
Pero el Omega se asusta al pensar que este ha sido quien lo marcó la noche anterior y rápidamente rechaza su tacto.
—Hey, tranquilo —Entonces se percata de la presencia del segundo alfa.
Carlos se siente muy culpable al verlo actuar de esa manera, notando su desesperación y confusión, siendo incapaz de encontrar las palabras correctas para consolarlo.
—¡No me toquen! —Charles grita con todas sus fuerzas y se enrrolla en las sábanas para ocultarse de ellos.
—Charlie —Carlos insiste, pero pronto es detenido por Checo.
—No lo presiones —Le advirtió tomándolo del brazo para llevárselo con él y saliendo de la habitación —Debe de estar confundido por la marca.
Esto afecta al castaño, quién se apoya en la pared y pasa su mano por su espesa cabellera, como si buscará calmarse de esa manera.
Pero no puede evitar preguntar algo que le molesta, lo incómoda.
—¿Lo lastime? —Pregunta casi en un susurro, como si la voz le temblara de solo pensarlo.
El pelinegro se ha dado cuenta de que sus palabras se podían malinterpretar y rápidamente se apresura en corregirse.
—No, no, es natural que la marca duela —Afirmo el alfa posando sus manos en los brazos de su amigo —No lo lastimaste, es solo que ambos están pasando por mucho.
Carlos asiente como si quisiera convencerse de eso.
Aún se siente culpable pero sabe que es un proceso natural y que poco a poco su Omega aceptara esta nueva fase en su relación.
Porque una marca es para siempre, y pedir distancia solo pondrá en riesgo la salud del Omega.
—Checo, ¿Qué hago? Dime, ni siquiera deja que me acerque —El alfa se ve muy afectado por esto, era como si tuviera miedo de ser rechazado con una marca en medio de todo esto.
Sergio intentaba ser de ayuda, pero no era muy bueno expresándose.
Llegaba a ser grosero sin darse cuenta, a soltar comentarios que se podían malinterpretar y lastimar. No era un trabajo para él.
—Creo que alguien podría ayudarnos —Afirmó sacando su teléfono.
Es entonces que manda un mensaje a Max para hacerlo ir a ese lugar.
Sabe bien que el rubil es amigable y atento, lo ha notado y cree que es capaz de lidiar con esto.
Además, al ser Omega quizá no sufriría un rechazo por parte de Charles, quién parecía seguir confundido por todo lo que ha pasado.
No pasa mucho tiempo hasta que escuchan a alguien tocando la puerta y el pecoso decide ser quien lo reciba, pues la presencia de Carlos crearía confusión.
—Max, adelante, pasa —Dijo el pelinegro después de abrir la puerta y encontrarse con el rubio —Este es el departamento de mi amigo, Carlos.
—Un placer conocerte —El alfa saluda al joven que acepta su saludo cordial con su mano —Me hubiera gustado que nos conociéramos en otras circunstancias.
—¿Qué circunstancias? —El omega estaba más que confundido, sentía un aroma amargo en su nariz que resultaba por demás molesto.
—Es Charles, un amigo —Comenzó Sergio buscando las palabras adecuadas para explicarle todo —Oh bueno, mi amigo y el ahora Omega de Carlos.
El castaño desvía la mirada con esto último, algo que nota el omega.
—¿Y que pasa con él? —El rubio no es tonto y puede ver la preocupación en el rostro de ambos alfas.
—Ese es el problema, Charles no era mi Omega hasta anoche —Señaló —No se como paso, no creo que alguno lo tenga en claro. Estábamos conversando y bebimos un poco, pero...
—Pero le ha afectado lo suficiente como para no dejarnos estar cerca —Sergio lo interrumpe cuando nota como su amigo se iba desviando del tema —¿Podrías entrar ahí y hablar con él? Por favor, solo queremos saber si está bien.
Max no estaba muy seguro de esto, principalmente porque no lo conocía.
Eran extraños el uno con el otro y eso parecía ser un tema demasiado íntimo como para trataelo con un desconocido.
—Por favor —La voz de Carlos lo sacó de sus pensamientos —Solo quiero que me diga si está bien, no quiero ser quien le cause dolor.
Al rubio no le parecía muy buena idea, pero los notaba demasiado desesperados como para negarse.
Entonces termina accediendo, entrando en aquella habitación donde no hay más que silencio.
Camina lentamente hacia la cama, donde ve a un joven escondiéndose entre las sábanas, ocultando su rostro ante la vergüenza.
—Hola —Dice el rubio casi en un susurro, algo que llama la atención del castaño.
Charles se voltea y se asusta un poco al no reconocerlo por completo, se le figura a alguien familiar pero no recuerda exactamente de dónde.
—¿Quién eres? —El Omega mantiene la distancia con el desconocido.
Claramente no confiaba en él.
—Soy Max, el prometido del señor... De Sergio.
Rápidamente se corrige al notar que casi arruina la idea de su matrimonio falso.
En ese momento el castaño lo mira con asombro, y pronto lo reconoce.
—Eres el joven del restaurante, te conozco —Señaló algo emocionado por recordar aquello —¿Eres su prometido? Vaya que Sergio tiene suerte, creí que nadie se casaría con él.
—Si, me lo pidió hace muy poco, fue muy romántico —Max quería mantener la fachada, pero el castaño ya lo sabía todo.
—Oye, no tienes que mentirme, Checo es mi amigo y casi le hago el favor de casarme con él —Soltó una pequeña risa ante esto.
Se le notaba más relajado.
En ese momento el rubio observo sus manos, tan finas y bien cuidadas, nada comparado con sus maltratadas manos.
—Si, los vi —Susurró sin darse cuenta.
—¿Disculpa? —Pero Charles no alcanzo a escucharlo.
Esto hizo que Max se pusiera nervioso, así que busco cambiar el tema.
—¿Te duele? —Preguntó señalando la visibile marca en su cuello.
—Un poco —El castaño toca ligeramente con sus dedos y da un pequeño brinco de dolor —Creo que necesito acostumbrarme.
Charles intentaba sonreír como si nada de eso tuviera tanta importancia, pero muy dentro de él tenía un pensamiento que lo llenaba de dudas.
—¿Estás bien? —Y está pregunta casi lo hace romperse frente al rubio, pero se contiene —Mira, para ti.
En ese momento Max saca una galleta con forma de león, había hecho algunas para sus ex compañeros de trabajo.
Estaban bien contadas, haciendo una extra por si le daba hambre en el camino ya que no tenía mucho dinero.
Sin embargo, decidió dársela a aquel Omega que todavía se sentía algo extraño por la marca en su cuello.
—Oh, es muy lindo, ¿Dónde la compraste? —Al no obtener respuesta, rápidamente llegó a una conclusión —¿Tú la hiciste? Eres muy bueno.
El rubio no puede evitar sonreír ante esto, era la primera vez que le decían que era bueno en algo.
—Doy mi mayor esfuerzo —Afirmó con una sonrisa, que fácilmente se la contagio al castaño —¿Ya te sientes mejor?
Charles asintió.
No mentía, se había relajado fácilmente con aquel joven de corazón noble.
Lo distrajo lo suficiente para que se calmara, y ahora había salido del shock inicial.
—¿Puedes decirle a Carlos que entre?
Max asiente y sale de la habitación en busca del alfa.
Carlos, nervioso, accede a entrar.
Llega hasta la cama y ninguno parece querer hablar, hasta que el Omega da el primer paso.
—Es tu marca, ¿Verdad? —Su pregunta está cargada de mucho miedo.
—Me haré responsable —Afirma el alfa sentándose a su lado —Hablare con tus padres está tarde o cuando estés listo, y nos casaremos para reafirmar el lazo.
Charles no dice nada.
En otra circunstancias sería el omega más feliz por casarse con el alfa que amaba, pero esa no era la realidad que le tocó.
Sentía que estaba obligando a Carlos a permanecer a su lado, incluso si no lo amaba, pues solo lo hacía por la marca.
En todos esos años nunca se animó a invitarlo a salir más allá de solo amigos, y ahora debían casarse para evitar un escándalo.
Pero, principalmente, porque él era el más afectado ante algún abandono de un alfa.
No le gustaba la idea de obligarlo a estar a su lado, y se odiaba un poco por eso.
Y no sabía que en realidad Carlos si lo amaba, pero era muy tonto para admitirlo.
Porque ni siquiera él lo sabía, no hasta que lo vió besando a Checo. Entonces entendió sus sentimientos.
Pero ante el miedo, ninguno diría nada.

Un par de horas después cuando los ánimos se calmaron, Max y Sergio Iván saliendo del edificio donde vivía el amigo de este.
El alfa le abrió la puerta de su auto, invitándolo a subir.
Max se sintió algo nervioso al estar junto a él en ese vehículo tan lujoso.
—Eso salió muy bien, te lo agradezco —Dijo el pelinegro apenas entró en el asiento de piloto —Creo que le agradaste a Charles.
El rubio sonrió mientras alzaba ligeramente sus hombros.
—No creo haber hecho algo extraordinario —Afirmo sin despegar la vista del camino.
Pero por un momento se giro a ver a Sergio, quién se miraba muy bien al volante.
Esto lo pensó apenas lo vio con una mano al volante y la otra colocada en su pierna, muy cerca de la suya.
Claro que Checo era guapo, pero ahora le parecía muy atractivo y eso llevo a que sus mejillas ardieran de lo sonrojadas que estaban.
—¿Estás bien? Te ves algo colorado —El alfa acercó su mano con cuidado y rozó ligeramente su mejilla con sus dedos.
—E-es que camine —Balbuceó al dar su explicación —El autobús no pasaba por ese lugar, así que me baje lo más cercano posible y camine un par de cuadras.
No estaba mintiendo, pero era la excusa perfecta.
—¿Caminaste? Me hubieras avisado para ir por ti o pagar un taxi, aunque también es mi culpa —Ahora Sergio se sentía un idiota.
Por su culpa se había puesto así por el sol, ya que fue tan desconsiderado al pedirle cruzar media ciudad por él.
—No te preocupes por eso, a mi me gusta caminar —Pero el rubio era muy amable, así que se apresuró en tranquilizarlo.
En ese momento el pecoso buscó una manera de alegrar su día y agradecerle por la ayuda.
—¿Qué te parece si vamos a comer algo y luego pasamos por tu anillo? —El pelinegro se sintió muy seguro cuando soltó su pregunta.
Claro que era un excelente idea, pero había un problema.
—¿Ir por mi anillo a dónde? —La pregunta de Max lo desconcierta, no entiende el sentido de esta.
—A la tienda, claro está —Checo responde como si fuera lo más obvio del mundo, pero se está equivocando al creer que es algo tan simple.
—¿O sea que tengo que ir a escoger mi anillo de compromiso? —El rubio pregunta para reafirmar esto y el alfa asiente —No romántica, ni sorpresas.
Esto solo pone a Sergio entre la espada y la pared.
—Espera, ¿Qué estás queriendo decir con eso? —El alfa se ve algo nervioso ante la idea de que Max se retracte.
La realidad era que el rubio no había olvidado como llegó al restaurante con el anillo listo para Charles.
¿Por qué con él era diferente? ¿Por qué tenían que ir a buscar el anillo como si fuera a comprar ropa?
—¿Quieres que esto se vea real, no? —Max pregunta y el pecoso asiente —No puedes solamente decir “Estoy comprometido” y ya. Debes de preparar el escenario, las fotos, flores y el anillo. Porque yo no aceptaré casarme contigo si no me das el paquete completo.
En ese momento Sergio supo que Max lo decía en serio cuando le dijo que no era un Omega fácil, y si quería que todo eso se viera creíble, tenía que esforzarse más.

Nota; perdón por la hora jaja recuerden que tenemos grupo de WhatsApp xd